El Escaramujo 58: LA ESTRATEGIA

 Reflexiones para el Movimiento Social

  Gustavo Castro Soto

  Otros Mundos, A.C.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México

 12 de Enero 2016

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Hoy la palabra “estrategia” suena por todos lados frente a la crisis económica, política, social y en general frente la crisis climática y del capitalismo, para quienes logran entenderlo. La pregunta sobre las alternativas que tenemos frente a todo ello es causa de fuerte debate. Para algunos la crisis de los gobiernos progresistas de América Latina nos coloca en un escenario tal que implica cambiar la estrategia. Para otros la estrategia es la sobrevivencia a mediano plazo; para otros reformar al Estado; para otros defender lo que se ha logrado en la lucha por la autonomía, por la Madre Tierra, o por la defensa de la Tierra y el Territorio. Para otros, habrá que hacer un nuevo pacto social y configurar un Nuevo Constituyente.

Mientras algunos dicen que la estrategia es desde abajo, o abajo a la izquierda; para otros es desde arriba tomando el poder de las estructuras del estado, o para otros modificándola o reformándola; hay para quienes la estrategia para el cambio es incidiendo en los actores que toman las decisiones; o conformando nuevos partidos políticos mientras para otros es necesario desaparecerlos; y para otros es cambiando de paradigma. Y así podríamos seguir mencionando tantas posiciones políticas de tantas voces que luchan por cambiar la situación en que vivimos. Pero, ¿qué es la “Estrategia”?

Por el concepto de “Estrategia” se puede entender cualquier cosa y cada quien quien entiende por ella lo que le plazca. El concepto está muy desgastado y sobado. Este es otro de los conceptos nada fáciles de definir ni acordar su alcance. Se usa en todos los ámbitos, desde el ámbito de guerra, comercial, político, financiero, publicitario, deportivo, partidista, militar, y en los movimientos sociales. En todos lados se habla de “la estrategia” hasta para hacer un pastel o para un juego de mesa. Igual se habla de 'estrategia corporativa', 'pensamiento estratégico', 'estrategia educativa', 'diseño estratégico', 'planificación estratégica', 'acción estratégica', 'posición estratégica', 'mapeo estratégico', estrategias didácticas, estrategias de aprendizaje, momento estratégico, estrategia de venta, estrategia electoral, entre muchísimos usos más.

No avanzamos porque no hay claridad en el concepto y damos por supuesto que todos entendemos lo mismo. Esta es la falsa premisa y el origen de las dificultades en la acción de los movimientos sociales.

La palabra “Estrategia” viene del griego “strategia” = arte de dirigir ejércitos. Está compuesta por “stratós” = ejército; “ago” = hago, dirijo; y el sufijo “ia”1.

Por lo general “Estrategia” se asocia al “Arte de planear y dirigir las operaciones bélicas o militares: estrategia de defensa, de asedio”. Karl Von Clausewitz la define claramente como “La Estrategia es el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la guerra”.2

Pero para algunos sectores la intolerancia a toda forma de guerra o alusión a ella en nombre de la paz, la reconciliación o la transformación positiva de los conflictos, el concepto de Estrategia les suena muy belicoso por lo que se afanan en encontrar otro concepto que indique la misma idea de dirigirse hacia un objetivo de plenitud.3

Hay quien define la “estrategia” de manera muy simple, como el camino general que lleva a un objetivo. Sin embargo, prácticamente todas las acepciones se refieren a “algo” que ayuda a lograr un “fin”. Ese “algo” es “la” estrategia, y ese “fin” el objetivo, el horizonte, etc. Pero el “algo” pueden ser muchas cosas, y el “fin” otras tantas. El “algo” puede no ser estratégico y el “fin” puede ser cualquier objetivo banal. La Estrategia implica entonces la previa definición de lo fundamental: lo que quiero, el horizonte, la utopía, etc. Por tanto, si no está claro este fin u horizonte, la Estrategia se pierde.

El concepto de “Estrategia” alude y pone énfasis en la conducción de alguien (un actor), donde su complejidad alude también a un arte para poder lograrlo. No dice qué cosas se usan ni hacia dónde, aunque supone, como en el contexto de la guerra, el uso de muchos instrumentos y recursos (físicos, psicológicos, materiales, geográficos, etc.) para lograr la victoria. Pero la “estrategia” no es una metodología4 ni un método, sino un arte.

Una cosa es “la” estrategia, y otra la “estrategia”. Algo puede ser estratégico, pero no es “la” estrategia. Será una parte componente de “la estrategia”. Así, en innumerables situaciones se confunde la estrategia con alguno de sus componentes, dimensiones o perspectivas o elementos que le implican.

Junto con la palabra “estrategia” siempre aparece la palabra “táctica”. La palabra táctica significa poner en orden las cosas para cumplir un objetivo. Proviene del griego taktikós, compuesto por la raíz del verbo tassein = ordenar, organizar; y el sufijo -tico (relativo a)5

Por ello la “Táctica” se asocia a ese arte de seleccionar las mejores herramientas o medios para alcanzar un objetivo. Implica una habilidad especial ya que no es fácil. También una disciplina ya que hay que hacerlo constantemente en la medida en que las coyunturas cambian y se altera la importancia o el valor que puede tener una acción o un medio para continuar hacia el objetivo. Así, no hay “estrategia” sin “táctica”; y no hay “táctica” sin “estrategia”. Son conceptos antónimos recíprocos, ya que no se puede dar uno sin el otro.6

La “estrategia” está en función de un objetivo. Y muchas veces este objetivo no está claro, es difuso, o peor aún, no se ha definido. Esto implica que la “estrategia” sea vaga, confusa o sin sentido. Sin orientación clara que da pie para oportunismos, contradicciones. Por otro lado, la “táctica”, o los medios o los instrumentos a usar, supone una “estrategia” clara. De lo contrario, la confusión y las contradicciones se repiten. No podremos ordenar ni definir los recursos claros para caminar por la estrategia hacia un objetivo. Por ello, objetivo-horizonte-utopía, estrategia y táctica, van íntimamente relacionados.

Para entenderlo de una manera muy sencilla, pongamos un ejemplo muy simple: quiero estudiar una carrera universitaria como normalmente se hace y tener el título de la licenciatura. El objetivo lo tengo bien claro y definido. Mi estrategia es estudiar, aunque otro eligió la estrategia de comprar los exámenes cada semestre. Al fin, ambos llegaremos al objetivo, pero por estrategias diferentes. Las tácticas que usaré serán estudiar todos los días, dormir bien, hacer ejercicio, estudiar en la biblioteca, estudiar en grupo, pedir asesorías, tomar un curso de regularización, etcétera.

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