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Viernes, 04 de Noviembre de 2011 12:07 |
Estreno del Video Documental
REDD: la codicia por los árboles
El Caso Chiapas: la Selva Lacandona al mejor postormartes 8 de noviembre, a las 7:00pm:
con la presencia de participantes
entrada gratuita, en:
CAFÉ MUSEO CAFÉ MarÃa Adelina Flores, 10 Centro de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas Producido por Otros Mundos AC/Amigos de la Tierra México Con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional, Fundación Siemenpuu y Global Justice Ecology Proyect Licencia Creative Commons DISPONIBLE PARA DESCARGA A PARTIR DEL DÃA 9 nov en: MATERIALES TRAILER: El mecanismo REDD (Reducción de Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los bosques) resuena en la actualidad de Chiapas, México y muchos otros lugares del mundo. Fue propuesto hace unos años en la ONU como un mecanismo de compensación que ayudara para combatir el cambio climático. Sin embargo en la Cumbre del Clima de Cancún en 2010 (COP16), esta propuesta se afianzó fuertemente gracias al impulso del Gobierno de México, quien presentó algunas "acciones tempranas" de REDD e introdujo a comunidades rurales en el mercado del carbono...
En este video documental distintas partes implicadas dan argumentos sobre REDD, sobre el interés que hay en la implentación de este mecanismo y sobre lo que implica para Chiapas. Aquà mostramos algunos comentarios de las partes implicadas que los medios de comunicación comerciales ocultan.
REDD ¿aporta una solución real a la crisis climática? ¿Qué relación existe con la brecha lacandona? ¿Qué lo hace un tema tan importante? |
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Martes, 04 de Octubre de 2011 08:38 |
Nuevas formas de despojo territorial: RED, REDD y Represas Los pueblos indÃgenas del planeta venimos padeciendo despojos sistemáticos de nuestros territorios, situación que se está agudizando en el presente siglo, sin que los estados-nación y organismos financieros asuman el cumplimento de Convenios internacionales y declaratorias para frenar el saqueo territorial y los desplazamientos poblacionales. A partir del golpe de estado en Honduras, el poder legislativo ha emitido una serie de leyes dirigidas a fomentar un supuesto desarrollo, basado en la subasta territorial, sin tener en cuenta el derecho a la consulta que poseemos los pueblos indÃgenas en Honduras. El inconsulto Plan de Nación de la actual administración, se enfoca en un auge de los agrocombustibles; el cambio de matriz de producción energética apostando por una irracional destrucción de las cuencas hidrográficas; la entrega de franjas del territorio nacional a paÃses o compañÃas extranjeras, bajo la modalidad de Regiones Especiales para el Desarrollo (RED); y la implementación del Programa de Reducción de las Emisiones producidas por la Deforestación y la Degradación, conocido como REDD. La grave crisis en materia de derechos humanos, que se está dando en el Valle del Aguan como consecuencia de la palma africana y el modelo de plantación que se apoderó de esa fértil región del paÃs, será replicado en otros confines de Honduras. El pasado mes de mayo, Toribio Aguilar, Presidente de la Comisión Especial que presentó la ley RED, anunció el inicio de una plantación de 70 mil hectáreas de palma aceitera, con capital norteamericano y un Fondo Hindu, en una supuesta región deshabitada. Hasta la fecha el manejo de la información sobre los proyectos contemplados bajo la Ley RED, ha sido manejado con secretividad por la elite de poder nacional, la que actúa conspirando contra los intereses y bienestar del pueblo, sin informar de forma fehaciente a los hondureños. A pesar de la cortina de humo con que los Diputados y el Ejecutivo han manejado la información referente a las RED, ha salido a flote en algunas declaraciones vertidas a los medios de comunicación, la inclusión de la Ciudad de Trujillo y el RÃo Sico, territorios que incluye a más de 20 comunidades GarÃfunas, las que paulatinamente serán desplazadas. Con los 47 decretos de concesiones de las cuencas hidrográficas emitidos en septiembre del año 2010 y la posterior aprobación en el mes de enero de este año, de las tres hidroeléctricas en el RÃo Patuca, el Congreso Nacional de Honduras entrega a familias y empresas relacionadas con la elite de poder, los rÃos, siguiendo de esta forma los mandatos imperiales surgidos de la Cumbre de EnergÃa efectuada en Washington en abril del año pasado. El proceso de sedimentación de las represas en condiciones óptimas es de un 1% al año. Apostar por las represas hidroeléctricas en un paÃs donde la deforestación es sistemática, indica que el tiempo de vida útil no supera los 30 años, el cual es exactamente el lapso de las concesiones otorgadas. Muchos de los estudios de impacto ambiental de dichas represas, manejados por la Secretaria de Recursos Naturales (SERNA) poseen débiles referencias en cuanto al caudal ecológico, situación que generará la muerte de gran parte de los rÃos de Honduras. Algunas de estas represas están recibiendo fondos de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) y se encuentran ubicadas dentro de territorios de pueblos indÃgenas, los que nunca fueron consultados al respecto. Tal es el caso de la pretendida hidroeléctrica en la comunidad GarÃfuna de Masca, donde el Sr. Salomón López. Comisionado Nacional de EnergÃa, sin haber consultado en ningún momento la comunidad, logró obtener fondos del MDL para la construcción de la represa. Las falsas soluciones al cambio climático -promovidas por Naciones Unidas y el Banco Mundial, entre otros organismos- se utilizan para fomentar despojos y desplazamientos entre los pueblos indÃgenas del planeta. Tanto los MLD como los REDD se han convertido en serias amenazas para los pueblos indÃgenas y campesinos que han cuidado de sus hábitats funcionales durante siglos. Hace algunas semanas salió a flote la información sobre la incorporación de Honduras a los REDD, programas que han generado desastres entre los pueblos desde Papua Nueva Guinea hasta el Perú. En Honduras ya están presionando a las comunidades Lencas, con el objetivo de apropiarse de su bosque. Están surgiendo vertiginosamente los denominamos piratas del carbono, individuos u Ongs inescrupulosos que sirven de intermediarios entre compañÃas contaminadoras y pueblos de la foresta tropical, para lucrarse de la venta de las cuotas de captura de carbono, al mismo tiempo que exigen un control sobre los territorios de los pueblos indÃgenas. Como ejemplo de la enorme estafa que se está gestando, se encuentra la demanda de un ciudadano australiano en contra del pueblo matses de la AmazonÃa peruana, ante la negativa de firmar un contrato de proyecto REDD. Al mismo tiempo que Honduras se vincula al programa REDD, existe una explosión de plantaciones de palma africana en el paÃs, situación que aumentara el conflicto agrario, que se incremento a partir del año 1992, cuando se emitió la Ley de Modernización AgrÃcola. Existen en la actualidad alrededor de 200 mil hectáreas de palma africana y según versiones de la Embajada de Estados Unidos se pueden acomodar hasta 500 mil hectáreas de palma. En Honduras se están aplicando las tres R(s) del despojo: Red, REDD y Represas, con un singular beneficio para la elite dominante y una pesadilla territorial que afecta la gran mayorÃa de los sectores más marginados del paÃs. La Ceiba, Atlántida, 30 de Agosto del 2011
Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) La Ceiba, Atlantida, Honduras http://www.ofraneh.org http://www.ofraneh.wordpress.com |
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Viernes, 23 de Septiembre de 2011 09:36 |
Atrapados en la "REDD". Los “pecados†del enfoque REDD+Por Raquel Núñez Mutter. vÃa Ecoportal
En este artÃculo se mencionan algunos pecados capitales de REDD+; sin embargo, el peor de todos es que no hace nada con respecto al problema urgente que deberÃa resolver: el cambio climático. En momentos en que se requiere con urgencia una acción concertada a gran escala en numerosos paÃses –sobre todo en los que producen más emisiones– REDD+ aparece como una falsa solución, que distrae la atención de la medida realmente necesaria: reducir las emisiones de carbono en su origen.
El mundo está atrapado en una grave crisis climática, como resultado del drástico aumento en la atmósfera de gases de origen antrópico (es decir, causados por los seres humanos) que han provocado un peligroso incremento de la temperatura mundial, lo que se denomina calentamiento global. Sin embargo, si bien se trata de un proceso global, sus causas no han sido tan “globalesâ€. Ni todos los seres humanos tienen la culpa por este estado de cosas ni los que históricamente más han contribuido al problema –paÃses industrializados del norte– asumen su responsabilidad.
Muchos (incluso nosotros) afirman categóricamente que la causa subyacente del problema reside en el actual sistema consumista que los paÃses industrializados del norte han “exportado†al mundo entero, donde la producción, el comercio y el consumo devoran enormes cantidades de combustibles fósiles.
La llamada comunidad internacional (organizada en las Naciones Unidas) ha reconocido la crisis, ha invertido un montón de dinero en prolongadas reuniones internacionales y ha propuesto una mezcla de medidas basadas en el mercado y compromisos mediocres e insuficientes para lidiar con el cambio climático. Al no apuntar a la raÃz del problema, dichas medidas han permitido a los paÃses contaminadores evadir esos compromisos de reducción. El resultado es que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando.
En los últimos tiempos, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se ha centrado en la deforestación y la degradación de los bosques como fuentes de emisión de carbono. Sin embargo, recordando lo que dijimos hace un tiempo, la deforestación no sólo es menos responsable del cambio climático que la quema de combustibles fósiles, sino que también está relacionada con el cambio climático de otra manera muy diferente. La premisa de que el carbono liberado a partir de la deforestación es el mismo que el carbono resultante de la quema de combustibles fósiles es falsa, ya que el cambio climático se origina básicamente en el constante aumento del stock total de carbono atmosférico debido a la quema de combustibles fósiles. Es ese carbono, almacenado en el subsuelo durante millones de años bajo la forma de carbón, petróleo y gas el que genera el problema. Dicho carbono -que no forma parte del ciclo natural del carbono emitido y absorbido permanentemente por los vegetales- comenzó a acumularse en la atmósfera y dio lugar al calentamiento global, que a su vez desencadena el cambio climático. Pretender que las emisiones de carbono de los combustibles fósiles se puedan “compensar†por el simple expediente de evitar emisiones resultantes de la deforestación es un argumento falso, dilatorio y letal (1). Obviamente, esto no significa que la deforestación no sea un problema, pero es necesario insistir en que REDD sólo se ocupa de una fuente secundaria de carbono, sin atacar el complejo conjunto de causas directas y, sobre todo, subyacentes, de la deforestación.
En 2005, durante la COP 11 de la CMNUCC, las llamadas estrategias REDD (que significa reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques) entraron en escena. Más tarde, en 2008, la COP 13 añadió los conceptos de “conservación, manejo sostenible y aumento de las reservas de carbono de los bosquesâ€, dando lugar al sistema REDD+. Ya han llovido incentivos financieros sobre varios proyectos que, supuestamente, permitirÃan conservar los bosques de los paÃses tropicales o subtropicales del sur, en aras del carbono.
Los programas REDD+ implican estrategias complejas de medición, notificación y verificación (MRV por su sigla en inglés), para cuya preparación los gobiernos nacionales están siendo asistidos por organizaciones de la ONU – la FAO, el PNUMA y el PNUD a través del programa UN-REDD – mientras que el Banco Mundial se ha ocupado de proveer incentivos económicos a través de su Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, en inglés).
Mientras que el hecho de centrarse en la deforestación que ocurre en los paÃses del sur disminuye la presión a los paÃses industrializados del norte para que reduzcan sus propias emisiones, las instituciones que rigen REDD+ se han encargado de concebir y definir, validar o descartar las decisiones relativas a la tenencia de la tierra, la distribución de los beneficios y el manejo de los bosques en los paÃses del sur. Además, un conjunto de principios y criterios determinará cómo medir las reservas de carbono, asà como quién participará en el proceso y hasta qué punto. Como señala un informe sobre REDD+ de Thompson, Baruah y Carr (2), semejante control sobre la participación y la validación de ciertas prácticas, datos y análisis relativos a la lucha contra el cambio climático afecta no sólo a las comunidades local es sino también a los Estados, que deben ceñirse a marcos que socavan su soberanÃa pues establecen qué se debe medir y cómo hacerlo.
Por otro lado, los proyectos REDD+ tienden a reforzar el papel del Estado, incluso en los numerosos casos en que éste no reconoce debidamente los derechos sobre la tierra de los pueblos que habitan en el bosque o se relacionan con él, a pesar de que éstos han sido sus verdaderos guardianes. Los datos satelitales usados por el Woods Hole Research Center y el Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazônia han mostrado que, en las fronteras de las regiones de la AmazonÃa sometidas a una fuerte deforestación, la tala cesó luego de que se reconocieran los derechos indÃgenas. A pesar de eso, REDD+ otorga incentivos económicos a los gobiernos para que no se toquen los bosques, lo cual acarreará la expulsión y marginación de sus habitantes. Además, la restricción de los usos tradicionales de las tierras boscosas afectará, inevitablemente, los medios de subsistencia y, por consiguiente, la seguridad y soberanÃa alimentarias de las comunidades locales, asà como las estructuras históricas y estilos de vida que nutren su identidad. Mientras tanto se pasa por alto la deforestación que causan las empresas petroleras, las compañÃas de plantación y otras industrias deforestadoras.
Los pueblos indÃgenas se enfrentan también al problema de la falta de información. El informe mencionado de Thompson et al. dice que muchas crÃticas de las actividades REDD+ en diversas partes del mundo aluden a la escasa información que reciben los pueblos indÃgenas, con lo cual los grupos ya vulnerables se ven aún más marginados.
Las quejas se refieren no sólo a la falta de información. En enero de 2010, un lÃder nativo de los pueblos Kamula Doso de Papúa Nueva Guinea, Abilie Wape, denunció que lo habÃan obligado a punta de pistola a renunciar a los derechos sobre el carbono del bosque de su tribu: “Vinieron y me llevaron por la noche, un policÃa vino con un arma. Me amenazaron y me obligaron a entrar a un vehÃculo. Luego fuimos a un hotel. Me dijeron: ‘Firma. Si no firmas, traigo a un policÃa para que te encierre’". (3)
El marco REDD+ puede influir también sobre una cuestión clave como lo es la tenencia de la tierra, que está relacionada no sólo con las comunidades locales sino también con la deforestación. Un estudio del IIED sobre la tenencia de la tierra en el sistema REDD (4) explica que “una tenencia poco clara o insegura puede promover la deforestación. Los usuarios de un recurso se ven poco incentivados a proteger dicho recurso si sienten que no ganan nada con hacerlo... Además, la tenencia puede influir en la distribución de los riesgos, costos y beneficios asociados a la conservación del bosque. Si la tenencia es más segura, la gente del lugar tendrá más peso en las negociaciones con el gobierno y el sector privadoâ€.
El informe, que ha estudiado los sistemas de tenencia de siete paÃses con bosques tropicales y algunos problemas que presentan para el sistema REDD, explica que “dado que los planes REDD estarán probablemente reglamentados por las leyes nacionales y no por el derecho consuetudinario, es importante saber hasta qué punto la legislación nacional reconocerá y protegerá los sistemas de tenencia tradicionalesâ€. Y concluye: “Será difÃcil determinar quién recibirá apoyo económico en los planes REDD, es decir quién recibirá pagos, dado que en muchas de las tierras en peligro de deforestación la tenencia no está clara. La experiencia nos dice que, cuando aumenta el valor de los bosques o de las tierras boscosas, quienes captan dicho valor suelen ser los actores más poderosos, en detrimento de quienes dependen de los bosques, que son más pobres y menos poderosos. Si REDD incrementa el valor de los bosques, también puede incrementar los conflictos, pues quienes obtengan el control serán quienes más ganen. Entre los mayores peligros que acarrea la incertidumbre en materia de tenencia figuran la violación de los derechos consuetudinarios, a favor de la inversión extranjera, la firma de contratos abusivos de larga duración, en contra de los intereses comunitarios, y la especulación en bienes raÃces a expensas de las comunidadesâ€.
Como declaró Tom Goldtooth, de la Red Ambiental IndÃgena, “El debate debe centrarse en los derechos de propiedad, los derechos territoriales consuetudinarios y la tenencia de la tierra, y sobre la manera de definirlos en las discusiones sobre REDD. Sobre estos puntos, la inserción de enunciados que reconozcan explÃcitamente los derechos de los pueblos indÃgenas es muy importante, porque no basta con hablar de plena participación. ¿Cómo puede uno participar plenamente si no tiene derechos?†(5).
Si REDD+ se basa en el mercado – o cual es el resultado más probable de todo el proceso, incluso para las propuestas de un enfoque REDD+ basado en fondos– los intereses empresariales saldrán aún más fortalecidos, dado que están mejor equipados que las comunidades locales, en dinero y en pericia, para presentar proyectos y llenar requisitos complejos. De este modo, las empresas comerciales entran en escena como partes interesadas, al mismo nivel que las comunidades que siempre han protegido el bosque a la vez que lo han utilizado para cubrir sus necesidades.
Para las mujeres, el impacto de los mecanismos de mercado es doble. En general, ellas ocupan una posición marginal en las economÃas monetarias, dado que su función en el seno de la familia –criando a los niños, cocinando, trayendo agua, cuidando de los ancianos, etc.– y en el bosque es económicamente invisible. Además, raras veces participan en las transaccciones. Quienes se encuentran en una posición de negociación más débil son quienes tienen más posibilidades de salir perdiendo.
Un grave pecado del enfoque REDD+ como supuesta solución al problema de la deforestación es que no se ocupa de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques, de lo que termina acusando a las comunidades que los habitan. Otro grave pecado es que REDD+ ha abierto las puertas al monocultivo de árboles.
El Protocolo de Kyoto se ciñe a la definición de bosque que da la FAO, en la que se incluye toda área donde existe cierta cantidad de árboles. AsÃ, incluso las plantaciones industriales de árboles exóticos genéticamente modificados son consideradas como un tipo de bosque, el “bosque plantadoâ€. Es probable que las actividades REDD+ adopten dicha definición, tanto más cuanto que el enfoque REDD+ refuerza la visión reduccionista de los bosques, según la cual son sólo “depósitos de carbonoâ€.
Hemos mencionado algunos pecados capitales de REDD+; sin embargo, el peor de todos es que no hace nada con respecto al problema urgente que deberÃa resolver: el cambio climático. En momentos en que se requiere con urgencia una acción concertada a gran escala en numerosos paÃses –sobre todo en los que producen más emisiones– REDD+ aparece como una falsa solución, que distrae la atención de la medida realmente necesaria: reducir las emisiones de carbono en su origen.
Raquel Núñez Mutter, WRM, Boletin 169 del WRM - http://www.wrm.org.uy
Referencias: (1) “De cambio climático a catástrofe climática: una delgada lÃnea petroleraâ€, BoletÃn Nº 160 del WRM, noviembre de 2010, http://wrm.org.uy/... (2) “Seeing REDD+ as a Project of environmental governanceâ€, Mary C. Thompson, Manali Baruah, Edward R. Carr, 2010, págs. 100-110, ELSEVIER, www.sciencedirect.com. (3) “Carbon Markets Violate Indigenous Peoples' Rights and Threaten Cultural Survivalâ€, comunicado de prensa, 01/13/10, Indigenous Environmental Network, http://www.globaljusticeecology.org/.... (4) “Tenure in REDD – Start-point or afterthought?†Cotula, L. y Mayers, J., 2009, Natural Resource Issues Nº 15, International Institute for Environment and Development, Londres, Reino Unido, http://pubs.iied.org/.... (5) “The REDD train is going pretty fast and it’s left us at the stationâ€: Interview with Tom B.K. Goldtoothâ€, por Chris Lang, http://www.redd-monitor.org/... |
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Lunes, 07 de Marzo de 2011 07:21 |
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Acciones en el Dia Internacional de la Mujer:
El cambio climático, uno de los problemas más graves que enfrenta la humanidad, tendrá consecuencias desastrosas para todos, y en especial para las mujeres. Lo trágico es que ellas también sufrirán especialmente las falsas soluciones para el clima, que se están negociando a escala internacional.
En el marco del DÃa Internacional de la Mujer hacemos un llamado a la reflexión sobre estos temas invitándolos:
A ver y difundir el video Mujeres y cambio climático. Las falsas soluciones http://www.youtube.com/watch?v=8c0vyMEt6rk y
A adherir a un documento sobre REDD y mujeres (leer abajo) También visitar: http://www.wrm.org.uy/temas/mujeres/dia_mujer_2011.html
En el DÃa Internacional de la Mujer: invitación a adherir a documento sobre REDD y mujeres
REDD+, en su actual diseño, contribuirá a una apropiación global de tierras de las comunidades y Pueblos IndÃgenas que afectará particularmente a las mujeres, comienza diciendo un documento firmado por mujeres y organizaciones que denuncian que REDD es otra falsa solución para el cambio climático.
El documento, que se encuentra al final de este mensaje, es el resultado de un proceso de discusión exhaustivo dentro de la Asamblea (Caucus) de Mujeres realizado durante la COP 16 de la Convención de Cambio Climático en Cancún en diciembre de 2010. Luego de varios dÃas de debate, el Caucus acordó que, si bien el siguiente documento sobre REDD no serÃa difundido como una posición del Caucus de Mujeres, estarÃa abierto para ser firmado, en particular por todos aquellos que participaron en la conferencia.
En el marco del dia internacional de la mujer, la Red de Mujeres por Justicia Climática (GenderCC), la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM)el Movimiento Mundial por los Bosques (WRM), la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Arboles (RECOMA) la Coalición Mundial por los Bosques (GFC), La Red Medioambiental de IndÃgenas (IEN), Alianza Justicia Global de Base (GGJA) y Observatorio del Mercado de Carbono (CTW) levantamos este documento de posición e invitamos a organizaciones en general a que adhieran al mismo denunciando que REDD es un mecanismo que, además de no resolver los problemas climáticos, creará más y mayores amenazas a la sociedad en general y particularmente a las mujeres.
Quienes deseen adherir a tÃtulo individual o en representación de una red u organización, pueden enviar un mensaje a la dirección:
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Mujeres y organizaciones en la COP 16
Posición sobre las mujeres y REDD
Cancún, 9 de diciembre de 2010
Las mujeres y organizaciones reunidas en la 16ª Conferencia de las Partes a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se desarrolla en Cancún, México, entre el 29 de noviembre y el 10 de diciembre, con el fin de promover y defender el reconocimiento y la protección de los derechos de las mujeres y niñas dentro de las polÃticas sobre cambio climático, y particularmente a aquellas mujeres y niñas que se encuentran en situaciones vulnerables y comunidades impactadas, quisieran expresar las siguientes preocupaciones acerca de las polÃticas e incentivos propuestos para reducir las emisiones por deforestación y degradación de bosques y para aumentar las reservas de carbono (REDD+).
Como mujeres provenientes de diversas partes del mundo, que viven en diversas condiciones y circunstancias, afirmamos que es de vital importancia salvaguardar los derechos de las mujeres, incluso los consagrados en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Reconocemos en su totalidad los derechos de los pueblos indÃgenas contenidos en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos IndÃgenas (UNDRIP).
En solidaridad con las comunidades y pueblos afectados, nosotras, mujeres y organizaciones reunidas en la COP 16 de la CMNUCC realizada en Cancún, México, consideramos que:
1. REDD+, en su actual diseño, contribuirá a una apropiación global de tierras de las comunidades y Pueblos IndÃgenas, que afectará particularmente a las mujeres. Los gobiernos y empresas de los paÃses industrializados solo pagarán por la conservación de los bosques si obtienen a cambio derechos sobre el carbono almacenado en dichos bosques. Esto tendrá un impacto particular sobre las mujeres ya que sus derechos de propiedad son menos seguros.
2. Las iniciativas REDD+, tal como están diseñadas actualmente, crean desigualdades e incentivos perversos. Las mujeres tienen funciones clave y diferenciadas en la conservación y restauración de los bosques. El actual diseño de REDD+ implica que los actores recibirán créditos de carbono por reducir su deforestación. Las mujeres son, en general, menos responsables de la deforestación y la degradación de los bosques, por lo cual, según este esquema, serÃan menos elegibles para recibir créditos de carbono.
3. REDD+ como mecanismo de compensación, no combatirá el cambio climático ya que desvÃa la responsabilidad por la mitigación desde el Norte hacia el Sur. Los contratos para proveer permisos de contaminación a empresas dependientes de los combustibles fósiles dañarán potencialmente a comunidades de otras partes, que sufren por la extracción y la contaminación de la cual dichas empresas son responsables. Mujeres y niñas de estas comunidades soportan una parte desproporcionadamente mayor de esta carga. Por esa razón, las compensaciones de carbono forestal no tienen impacto solamente sobre las comunidades indÃgenas del Sur.
4. La comercialización de la vida y los mercados de carbono son incompatibles con la cosmologÃa indÃgena y tradicional y una violación de lo sagrado.(1) Las mujeres, como poseedoras de al menos la mitad de todo el conocimiento tradicional, son esenciales para la preservación y práctica viva de este conocimiento. Muchas tradiciones tribales indÃgenas, en su responsabilidad histórica, protegen el carácter sagrado de la Madre Tierra y son defensoras del CÃrculo de la Vida que incluye la diversidad biológica, los bosques, la flora, la fauna y todas las especies vivientes.
Lo que se necesita
Lo que se necesita es la implementación de proyectos basados en los derechos de las mujeres, fortalecedores de la justicia de género y centrados en la gente. Estos proyectos deberÃan generar beneficios ambientales y sociales para hombres y mujeres. Queremos mecanismos sensibles al género, equitativos y justos, que no repitan los errores del pasado promoviendo la plantación de árboles en monocultivo.
Reconocemos la necesidad de que los paÃses industrializados se enfoquen en nuevas economÃas donde gobiernen la justicia climática, los lÃmites y fronteras absolutos de la sustentabilidad ecológica y la capacidad de carga de la tierra. Tales economÃas deberÃan fortalecer y promover la igualdad de género y la distribución equitativa de los recursos locales y mundiales, y promover el estÃmulo y apoyo para las comunidades autosuficientes.
Las alternativas reales para REDD+ ya existen y deberÃan promoverse: · Reconocer y garantizar los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios, lo cual incluye titularizar y demarcar colectivamente los territorios de los Pueblos IndÃgenas donde se encuentra la mayor parte de los bosques del mundo. Esta ha probado ser una de las medidas más eficaces para reducir la deforestación y apoyar los medios de vida y los derechos de las mujeres, niñas y comunidades dependientes del bosque.
· Garantizar el cumplimiento de la CEDAW y otros instrumentos de derechos humanos, incluyendo la UNDRIP.
· Detener la deforestación y la degradación de los bosques, lo cual es clave para asegurar los medios de vida de las mujeres. Los esfuerzos para detener la pérdida de bosques deben combatir las causas subyacentes de la deforestación y la degradación y el cambio climático, incluyendo: - la extracción de combustibles fósiles, la minerÃa y la construcción de represas hidroeléctricas de grandes dimensiones; - la demanda de productos como carne, celulosa, madera, aceite de palma y bioenergÃa industrial; y - la necesidad de abandonar toda forma de apoyo a los monocultivos a gran escala y a las concesiones de explotación forestal, las cuales hacen peligrar los ecosistemas de los que dependen las mujeres. Los fondos deberÃan invertirse en programas que respalden directamente las formas alternativas de conservación y restauración de los bosques, basadas en los derechos, que ya se sabe que funcionan. Entre éstas figuran territorios indÃgenas y zonas de conservación comunitaria que incorporan y aseguran la justicia de género. |
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