[AUDIO] Antonio Castellanos: "Ha habido deforestación" por siembra de palma africana en Chiapas

Compartimos la entrevista realizada por Pepe Ruíz Orozco a Antonio Castellanos para el programa de radio "Mar de Fueguitos", emitido en 97 Irratia, la radio comunitaria de Bilbao, País Vasco. Antonio Castellanos es investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR), especializado en la expansión de la palma africana en el estado de Chiapas, México.

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P.R.O: El aceite de palma africana se trata junto con el aceite de soja del aceite más empleado en el mundo, no solo en la alimentación sino también en la industria cosmética, la de limpieza y la decoración. Su producción tiene una historia llena de violaciones a derechos humanos, agresiones a la biodiversidad y despojo de tierras y saberes. ¿Qué papel está ocupando la palma africana  en la expansión de los monocultivos agroindustriales y cuales son las principales denuncias que pesan sobre ella?

A.C: El aceite de palma es uno de los aceites vegetales más baratos del mundo. Su precio ha aumentado el precio aproximadamente tres veces en los últimos quince años. Generalmente, la producción de aceite de palma se asocia con deforestación y despojo de comunidades rurales. Los dos países donde se siembra más palma africana son Indonesia y Malasia, donde el estado ha concesionado grandes extensiones de selva a la siembra de palma. Allí se ha venido vinculado la siembra de palma con la deforestación porque cuando las empresas reciben un terreno totalmente forestal, tienen que desmontarlo, venden la madera y siembran palma, de tal manera que el negocio es a la vez la venta de madera y la siembra de palma. Eso ha hecho que haya habido muchas denuncias con respecto a lo que supone la siembra de palma en términos de deforestación.

En cuanto a las cuestiones sociales, el despojo de comunidades rurales se debe porque en el caso de Indonesia se concesionan grandes extensiones de tierras donde viven comunidades y se generan conflictos con las comunidades. El grueso del debate sobre la palma viene de lo que sucede en el sureste asiático.

P.R.O: Chiapas es el principal estado productor del país con 74,000 hectáreas de plantaciones de palma, superando el 70% de toda la superficie de palma sembrada en México. ¿Qué condiciones reúne Chiapas para ser el principal productor de palma africana en el país?

Lo que ha hecho que Chiapas se haya destacado como productor de palma ha sido la intervención del estado, los apoyos de gobierno orientados a la producción de este cultivo. El cultivo inicia en el 1952 por una familia de migrantes alemanes, pero arranca en los años 1980 gracias a los apoyos de gobierno que se dirigen fundamentalmente a familias campesinas para que se involucren en el cultivo, en el entendido de que vincularse al mercado es la forma de desarrollarse.

La palma no es un cultivo que fácilmente una familia campesina puede empezar a producir, por los costos que tiene, pero el estado de Chiapas ha tenido esta tradición de apoyo al sector campesino que pude ser entendida de dos maneras:

- Porque se considera que el mercado es la solución al desarrollo: te vinculas al mercado y por lo tanto te desarrollas, sin considerar que en el mercado siempre hay perdedores y ganadores;

- Por una cuestión de política estatal en México de apoyar a organizaciones para después apoyarse en ellas políticamente. Es decir que es una especie de negociación política en el sentido de que el estado apoya para que después ser apoyado cuando vienen las elecciones. Es una relación muy inspirada en las relaciones clientelares que se manejan entre comunidades campesinas y estado en México.

El apoyo del estado federal funciona de otra manera, con dos principios: la integración de Chiapas al mercado nacional y global y el apoyo no al sector social sino al sector privado. Chiapas es una zona tropical-húmeda donde puede crecer la palma y donde las familias campesinas juegan un papel muy importante en el sector, al punto que hay tres procesadoras que están en manos del sector campesino. Gracias a esas procesadoras, en lugar de vender las frutas, venden el aceite crudo que luego debe ser refinado.

P.R.O: Una de las principales criticas a la siembra de palma es la deforestación. Sin embargo, desde fuentes oficiales se dice que en Chiapas esa deforestación no ha sucedido ya que la palma africana se está ubicando en lugares en los que antes no había arboles, por ejemplo potreros dedicados a la ganadería. ¿Qué ha de cierto o falso en esta afirmación?

A.C.: El gobierno afirma eso pero el proceso de crecimiento ha sido poco regulado. Ha habido varios tipos de cambio de suelo hacia la palma, incluyendo en selvas y acahuales (selvas jóvenes). Es cierto que una buena parte del cambio de uso de suelo se ha hecho de ganado a palma, por el tipo de productores que están involucrados en la producción de palma, que son familias campesinas que no tienen mucho dinero para deforestar.

Pero también ha habido deforestación. El problema ha sido una regulación escasa en ese sentido. El gobierno dice que deben ser terrenos desmontados que se convierten en palma, pero los mecanismos en campo han sido de otro tipo. Se reparten semillas en ventanillas a los productores interesados sin tanto control sobre dónde van a sembrar.

El único control que ha hecho el estado fue en el 2007-2008 durante el periodo del gran incentivo, que consistió únicamente en verificar si las semillas se habían sembrado o no, pero no dónde se habían sembrado ni qué había antes en los lugares en los que se habían sembrado. No ha habido regulación, sobre todo porque cuando entran estas políticas el interés del estado es aumentar la superficie, por cuestiones de indicadores cuantitativos, etc. La cuestión ambiental queda en un segundo plano. Hay mucho de populista en esta política y la deforestación no se toma en cuenta. El gobierno federal ha tenido choques con el gobierno estatal sobre este tema pero lo cierto es que no hay un marco regulatorio sobre esta cuestión.

Hay que pensar el problema de la deforestación regionalmente. Hay zonas como en el estado de Campeche, que son zonas mucho más forestales, donde se está incentivando el cultivo y donde puede haber un impacto fuerte. Dependiendo de la región, debe haber un mecanismo que no existe.

P.R.O: En términos de economía local, ¿qué implica para los pequeños productores de la región el tener que depender de unas procesadoras que están vinculadas a una economía global?

A.C.: Hay que recordar que el sector de la palma en México es nacional. México no exporta aceite de palma, sino que consume aceite de palma y compra a Centroamérica. México es el gran comprador de Centroamérica. Pero a la vez es un mercado global porque el precio del aceite está determinado por mercados. Hay un discurso por parte el estado de que este negocio es sustentable porque tiene una demanda a nivel nacional muy sólida lo que supone que siempre habrá negocio. Esto no es cierto. Si bien hay una demanda a nivel nacional, si el precio cae, el negocio cae independientemente de la demanda nacional porque el precio se fija a nivel global.

En términos de economía local, hay una diferencia muy grande entre México y otros países. En México, dado el apoyo del estado, los productores son independientes, es decir que no están vinculados a empresas por contratos. Generalmente en Centroamérica, los productores tienen un contrato por 25 años con empresas que independientemente de la subida o bajada de precios les obligan a vender el producto, ganen o pierden. En México son productores libres, que no tienen contratos.

Al haber empezado la producción de palma con apoyos de gobierno, los productores chiapanecos no han tenido que pedir crédito a ninguna empresa. Ademas están organizados en cooperativas que tienen una cierta capacidad de negociación, tanto con el estado que con las empresas. Entonces tienen una posición un poco más privilegiada que en otras regiones. Además, algunas cooperativas tienen sus propias extractoras, que venden aceite y no fruto.

Esto no quiere decir que no estén vulnerables ante los cambios del mercado global pero quiere decir que están en condiciones relativamente favorables con respecto a con países plenamente liberalizados como Guatemala. Además, en México, la tenencia ejidal no se puede perder por deudas ni por impago de créditos. Entonces los productores chiapanecos están en un estado de protección que es fruto de luchas agrarias, de la revolución mexicana, que los pone en una situación de relativo privilegio con respecto a productores de otras regiones.

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Foto: Plantación de Palma Africana en el ejido boca Chajul, ubicado en la frontera con Guatemala, Selva Lacandona, Chiapas. Foto: Moysés Zúñiga Santiago.