¡La definición de la FAO debe reconocer que las plantaciones no son bosques!

Comunicado del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, Salva la Selva y la Coalición Timberwatch - A 21 de marzo 2017 (Día internacional de los Bosques)

Hoy 21 de marzo, Día Internacional de los Bosques, 200 organizaciones le están recordando a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) la necesidad de cambiar su engañosa definición de bosque, que data de 1948. Esta anticuada definición ha permitido que, detrás de una imagen positiva, las industrias de la madera, la celulosa, el papel y el empaquetado oculten los devastadores impactos ecológicos y sociales de las plantaciones de monocultivos a gran escala.

>> Leer la carta que 200 organizaciones entregaron hoy a la FAO para que cambie su definición de bosques

La definición de bosque de la FAO ha permitido que, de manera deshonesta, la industria denomine a sus plantaciones de monocultivos de especies de árboles de rápido crecimiento – como el eucalipto, el pino, el caucho o la acacia – "bosques plantados", ya que define un bosque sólo por una altura mínima, las áreas cubiertas y el porcentaje de la cubierta de dosel de los árboles. Esta definición errónea de bosque aplicada por la FAO también se ha utilizado como modelo para más de 200 definiciones nacionales e internacionales de bosque desde 1948.

Bajo el disfraz de esta definición de bosque de la FAO, y utilizando diversos nombres tales  como "bosques plantados", "forestación" o "plantaciones forestales" para limpiar la imagen de sus actividades, la industria ha sido capaz de expandirse rápidamente, especialmente en el Sur, donde las plantaciones de monocultivos de árboles se extienden ahora a lo largo de varias decenas de millones de hectáreas. Esta rápida expansión ha traído miseria a innumerables comunidades campesinas rurales y pueblos indígenas. Allí donde han llegado las plantaciones de monocultivos de árboles, las familias han perdido sus medios de subsistencia, sus manantiales y arroyos se han secado, sus cultivos han sido envenenados con agrotóxicos y sus modos de vida han sido destruidos.

"Durante casi 70 años, la engañosa definición de bosques de la FAO le ha servido de mucho a la industria forestal. Las empresas plantadoras de árboles han podido ocultar la destrucción ecológica que causan cuando los bosques, praderas y turberas desbordantes de vida y biodiversidad se convierten en extensos "desiertos verdes" de árboles clonados de una misma especie y de edad uniforme, plantados en filas rectas, presentados tras una imagen positiva de bosque proporcionada por la FAO", dice Winfridus Overbeek, coordinador internacional del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM).