[AUDIO] Proyectos REDD+ en Chiapas: Falsas soluciones que se imponen ante el cambio climático

Claudia Ramos, integrante de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México y co-coordinadora del Programa de Bosques y Biodiversidad de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), dio una entrevista a la radio pública de Madrid M21 para su programa La Mundial

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La Mundial: Hablar de bosques en Chiapas es un tema clave dado que por la biodiversidad de este estado y su riqueza forestal, parece estar en el punto de mira de muchas de las estrategias que dicen apostar por la conservación y luchar contra el cambio climático. Cuales son esas estrategias y cómo se materializan?

Claudia Ramos: En México, el 80% de los bosques o los macizos forestales están en manos de comunidades indígenas y campesinas. Esto significa que desde principios del siglo XX, se desarrollaron esquemas de manejo colectivo de bosques a través de dotaciones de tierras. Esto fue por la existencia de este tipo de manejo de la tierra en México, donde tenemos tres formas de tenencia de la tierra: ejidos, comunidades y propiedad privada. Este manejo forestal siempre ha venido siendo parte de las comunidades indígenas y campesinas.

Al Sur, en Chiapas, donde estamos localizados, tenemos un ecosistema mucho más diverso, pero la mayoría está en mano de las comunidades indígenas y campesinas. Es muy importante saberlo para entender nuestro posicionamiento sobre el manejo comunitario de bosques y cómo éste se enfrenta a esta nueva etapa del capitalismo que ahora se quiere verdizar. Ahora están muy de moda los programas para salvar bosques en países del Sur global, sobre todo en vías de desarrollo, a través de bonos de carbono. Pero básicamente estos bonos sirven para que las grandes industrias del Norte global puedan seguir contaminando.

La Mundial: Entre las estrategias de despojo disfrazadas de conservación y lucha contra el cambio climático, mencionabas los bonos de carbono, pero en el estado de Chiapas destaca el programa de REDD +. ¿En qué consiste esta propuesta en la que Chiapas ha sido un protagonista mundial?

Claudia Ramos: A partir del 2010, empieza un impulso mucho más grande a los mecanismos de desarrollo limpio. En la parte forestal de esos mecanismos de desarrollo limpio, se ubica la apuesta para REDD, que significa “Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques”. Este programa se basa en la idea de que los bosques absorben el dióxido de carbono (CO2) que está en la atmósfera para liberar oxígeno. En realidad se implementa como una forma de hacer mover los flujos de capital. El discurso de REDD también se asocia a proyectos de desarrollo, pretendiendo que esos programas de reducción de emisiones se asocian a la reducción de la pobreza. Pero no se cuestionan las causas subyacentes de la contaminación, producida por las empresas de la gran industria del Norte global.

En el 2010, con la realización de la COP 16 sobre cambio climático en Cancún, México, se firmó un acuerdo de buena voluntad entre los estados subnacionales de Acre (Brasil), Chiapas (Mexico) y California (Estados Unidos). Este acuerdo estuvo plagado de enormes errores y fue implementado en un área forestal de 64.000 hectáreas en la llamada “Selva Lacandona”, que en realidad corresponde a la Reserva de la Biosfera de Montes Azules, llenada de proyectos de conservación. Éste fue un proyecto más, para pagar subsidios de 2.000 pesos por mes por comunero para no tocar el bosque. Eso causó bastante conflictos entre las comunidades en la zona porque había un problema agrario que no se había resuelto antes de la implementación del proyecto.

La Mundial: Qué sucedió en esta zona de Chiapas a partir del 2010?

Claudia: En primero, hubo una total falta de información sobre de lo que se trataba el acuerdo. Luego. los comuneros que recibieron los subsidios lo vieron como una buena oportunidad de tener un poquito más de dinero. Se creó una policía ecológica en el marco del proyecto REDD, dotada de armas para salvaguardar la zona. Lo que se buscaba restringir era por ejemplo el uso de leña y la casa ocasional, que son actividades inherentes de las poblaciones humanas en el manejo de sus bienes comunes naturales.

Es muy contradictorio tener por un lado un área de conservación donde se criminaliza a las comunidades campesinas y sus sistemas de producción, y por el otro lado, ver kilómetros de expansión de monocultivos de palma aceitera. Además, en Chiapas existen también concesiones mineras en medio de las áreas naturales protegidas y una serie de megaproyectos que implican el arrase total de los bienes comunes naturales.

El programa REDD se canceló en el 2013 y mucho fue producto de la resistencia de las comunidades organizadas. Ahora hay un impulso muy grande para apuntarle a una estrategia nacional REDD y se están llevando a cabo programas que se llaman “Acciones Tempranas REDD+” en varios estados de la República para preparar el terreno. Por ello, siempre tenemos que estar alertas.

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