Llamado a la convivencia

Comunicado de la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA) - A 29 de mayo de 2019 

El 19 de mayo pasado, la organización Comunidades por el Agua y la Libertad (COMAL) señaló a la REMA como responsable de intimidar y amenazar de muerte a las y los pobladores de las comunidades de Jiménez del Teul, en Zacatecas para que apoyen la resistencia contra el proyecto Presa Milpillas. Al respecto, con mucho respeto, queremos manifestar lo siguiente:

Consideramos que, al margen de su posición en relación a la presa, ustedes y sus familias -así como el resto de la población que habita en esa zona- son quienes deben analizar, discutir y solucionar, en el seno de sus propias estructuras de gobernanza, los desencuentros que, desde hace algunos meses, han llevado a la puerta de sus casas quienes insisten en la construcción de la presa. La creciente división comunitaria que se vive en la zona no es una casualidad, ni es, necesariamente, responsabilidad quienes están a favor o en contra del proyecto en las comunidades; este fenómeno lo hemos visto no sólo en México sino en toda América Latina, siempre fomentado por políticos, gobiernos y empresarios quienes, con base en la denominada “ingeniería de conflictos”, provocan la división comunitaria para lograr su objetivo, el cual, de ocurrir, se traducirá en el despojo de su territorio en aras, dicen ellos, del “progreso y desarrollo” de los zacatecanos.

En la REMA nos preocupa que en lugar de construir los mecanismos necesarios para que todas y todos los habitantes participen en la definición de una posición colectiva sobre el proyecto de la presa, cada día el gobierno y las empresas vinculadas se froten las manos sabiendo que sus prácticas - que generan división comunitaria- prosperan, pues usan la fuerza del Estado para mentir e imponer una visión, misma que las y los opositores y quienes integramos la REMA no compartimos. Hemos visto esa dinámica en tantos pueblos de este país que no podemos simplemente sentarnos y esperar a que ocurra nuevamente, menos aún, si fue precisamente una parte de los pobladores quienes nos invitaron a apoyarles, no para luchar contra ustedes, sino contra la imposición del gobierno. 

Queremos decirles que el contenido de sus declaraciones nos sorprendió muchísimo, pues de alguna manera nos permite inferir que el gobierno está dispuesto a todo con tal de acabar de dividirlos en sus comunidades al mismo tiempo que trata de imponer un mensaje en contra de la REMA, como si nosotros fuéramos dueños de la tierra o tuviéramos nexos políticos y financieros con alguien. Al margen de ello, queremos aclarar que nos deslindarnos de cualquier relación con el Senador Narro, a quien no conocemos, ni nos interesa conocer; las y los opositores al proyecto viven entre ustedes, en sus propias comunidades, son sus familiares, son sus compañeras y compañeros, son de ahí mero de su pueblo. Nos parece importante que tanto ustedes, integrantes de COMAL, como el resto de la población, sepan que la REMA -en todos los procesos a nivel nacional que acompañamos-, actuamos fundamentalmente inspiradas/os por la idea de que el poder para decidir reside en las y los propios ciudadanos. No creemos en la visión del progreso y desarrollo que nos imponen desde arriba y lamentamos el discurso catastrofista del gobierno de Zacatecas que pretende hacerlos responsables de no acceder a la presa.

Consideramos que, si tanta es la crisis en la capital de Zacatecas por la falta de agua, se debería limitar a la cervecera y regular las concesiones de agua que cada día agotan más y más los mantos freáticos de la región. Nos preguntamos por qué deben ser los pueblos quienes resuelvan el agotamiento de los bienes naturales de las ciudades que ha sido provocado por los mismos gobernantes debido a una falta de planeación y al modelo de “crecimiento” que promueven, que permite y tolera que las empresas, cada día más insaciables, acaben con la naturaleza y con la vida. En este sentido, consideramos que la Presa Milpillas no es un proyecto relacionado al progreso y desarrollo, sino al despojo, al saqueo y posteriormente al desplazamiento forzado. Existen numerosos ejemplos al respecto, a tal grado que, no en pocos países, han iniciado el desmantelamiento de sus represas pues se han dado cuenta que generan más problemas que beneficios.

Nos despedimos de ustedes asegurándoles que en la REMA no amenazamos. Las más de 2 mil comunidades en donde tenemos presencia dan cuenta de ello. Igualmente les decimos que en la REMA operamos por convicción, sin ningún tipo de financiamiento que nos condicione o que oriente nuestro actuar. La REMA no se integra con políticos, tampoco con sindicatos o grupos de poder; el grueso de la REMA está integrado por habitantes de los pueblos y también por académicos y organizaciones, de tal forma que no hay manera que los gobiernos de los 16 Estados en los que trabajamos, logren corromper a alguna/o de sus integrantes. La REMA acompaña y apoya procesos bajo la premisa de “ser invitados por los propios afectados”; así llegamos a esas tierras y a partir de ello, sólo solicitamos que en sus asambleas nos permitan contarles las historias que vivimos y conocemos de otras tierras en donde hay gente igual o parecida a ustedes, campesinas/os o pueblos 3 originarios orgullosos de lo que son. Nuestra intención es que la población cuente con la información suficiente sobre los proyectos para que quienes viven ahí, aseguren su pertenencia a lo que son y reafirmen su estar en donde viven, pues ello garantiza no sólo el control sobre los territorios, sino que legitima la reproducción de la vida en su conjunto, sin que ésta dependa de autorizaciones técnicas o de la voluntad de los operadores jurídicos, políticos y/o económicos.

La REMA tampoco impone, ni amedrenta, ni intimida; la REMA busca concienciar sobre la afectación socio-ambiental causada por el modelo extractivo y construir estrategias conjuntas para la defensa del territorio, siempre con base en el fortalecimiento del proceso organizativo de los pueblos, las comunidades y los núcleos agrarios a través de:

  • 1. El ejercicio de sus derechos colectivos tales como la libre determinación, la autonomía y la autogestión de los pueblos.
  • 2. El apoyo técnico e informativo sobre proyectos, empresas y gobiernos que, en lo local, atentan contra el territorio, y
  • 3. El despliegue de acciones legales haciendo uso del derecho constitucional, del derecho agrario, del derecho municipal, del derecho ambiental, de derechos de los pueblos originarios y del derecho internacional de los derechos humanos.

En ese contexto, respetables integrantes de COMAL, de lo que sí se nos puede acusar, es de animar a los pueblos a estar fuertes, tener convicción, ser solidarios y estar unidos entre todas y todos, para defender codo a codo la vida y la vida, como ustedes saben, está en el territorio.

Nos despedimos de las “Comunidades por el Agua y la Libertad” saludando su fundación y comentando que nos dará mucha gusto que ustedes y sus familias nos acompañen los próximos 8 y 9 de junio en el Ejido El Potrero, en donde se llevará a cabo el “Primer Encuentro de Pueblos Afectados por el Modelo Extractivo en Zacatecas”, el cual es convocado principalmente por el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco que, como ustedes saben, está integrado por varios núcleos agrarios y al cual se suma el Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas y la Red Mexicana de Afectadas/os por la Minería. Les aseguramos que será un buen espacio de diálogo colectivo e intercambio de experiencias, y si ustedes lo creen conveniente, ahí podríamos realizar las aclaraciones que consideren necesarias.

FRATERNALMENTE,

RED MEXICANA DE AFECTADAS Y AFECTADOS POR LA MINERÍA


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Más información: 

Invitación al primer Encuentro de Pueblos Afectados por el Modelo Extractivo 

El Movimiento de Afectados por las Represas en Latinoamérica (MAR) apoyamos la lucha en defensa del agua y contra la presa Milpillas en Zacatecas 

Zacatecas: Existen Alternativas al Proyecto Milpillas