Guatemala: La contaminación asfixia los ríos del país

Prensa Libre

Los últimos casos de mortandad de peces en los ríos La Pasión, en Sayaxché, Petén, y Mora, en Masagua, Escuintla, son una muestra clara de la precaria situación que atraviesan gran parte de los mantos acuíferos del país, pues según estudios, el 95 por ciento de estos registra alto grado de contaminación.

Ambientalistas y entidades comunitarias coinciden en que no hay una varita mágica para frenar la degradación de los ríos, por lo que apelan a las autoridades de gobierno para que promuevan leyes que pongan fin al deterioro de los cuerpos de agua naturales.

En el país hay 38 cuencas hidrográficas que producen unos 93 mil 388 millones de metros cúbicos de agua al año —siete veces arriba del límite mundial—, pero según un informe del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, el alto grado de contaminación en los caudales podría causar escasez de ese recurso.

Virginia Mosquera, del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (Iarna) de la Universidad Rafael Landívar (URL), destacó que el país tiene reglamentos de aguas residuales permisibles y sin ley, lo cual deja un vacío amplio, porque cualquiera puede descargar desechos en los ríos.

El más reciente informe ambiental del Gobierno, presentado en el 2011, concluye que la contaminación de los cuerpos de agua es del 90 por ciento, y que en su mayoría se debe a aguas residuales domiciliares, industriales y agroindustrias, y en menor escala por erosión del suelo y fenómenos climáticos como El Niño.

Ese mismo informe especifica que desde el 2011, el agua de 19 ríos no es apta para el consumo humano, entre estos el Motagua, el más largo y con mayor caudal.

Estudios recientes demuestran que los residuos fecales y el cadmio —metal parecido al estaño, altamente tóxico— son los contaminantes con mayor presencia en los ríos. En otros casos se ha encontrado aluminio, nitratos y cromo.

El informe oficial del 2011 hace referencia a que ese año aumentó el número de muertes asociadas a la contaminación del agua, precisamente en mayo, cuando se registraron 253 a escala nacional.

El Centro de Acción Legal, Ambiental y Social (Calas) detalla en un informe que unos 12 mil menores de edad mueren por diarrea al año, debido a la contaminación del agua que consumen.

Datos del Sistema de Información Gerencial de Salud (Sigsa) indican que este año han muerto 406 niños por diarrea y gastroenteritis de supuesto origen infeccioso. Alta Verapaz registra el mayor índice con 67 casos; Huehuetenango, 58; San Marcos, 55, y Quiché, 38. En el 2014 perecieron cerca de 518 niños.

Los departamentos con menor número de defunciones por contaminación del agua son Zacapa, Retalhuleu y El Progreso, pues cada uno registra un caso.

Preocupación generalizada

Saúl Pauu Maaz, coordinador de la Comisión por la Vida y la Naturaleza de Sayaxché, Petén, señaló que en el río La Pasión no existen programas de conservación ni de concienciación, pese a que en mayo y junio de este año se reportó la muerte de miles de peces y otras especies de fauna acuática a lo largo de casi cien kilómetros. Entonces fue señalada como principal responsable la empresa Reforestadora de Palma (Repsa); sin embargo la investigación no ha concluido.

“La contaminación causa pérdidas en cultivos y es una amenaza, porque en las próximas dos décadas podría haber sequía”, señaló Pauu Maaz.

Roy Flores, director del Área de Salud de Sayaxché, señaló que debido a la contaminación que se evidenció en junio último en el río La Pasión, varias personas resultaron con alergias, enfermedades crónicas y problemas digestivos.

Alarmados

En El Progreso, los pobladores están alarmados por la contaminación del río Motagua, el cual ha sido convertido en tiradero de basura y zona de pastoreo de ganado.

“Se ha solicitado un plan de protección a las autoridades, porque además de afectar la salud, el 80 por ciento del desarrollo de la economía depende del río”, comentó Rubén Paiz, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo de El Rancho, San Agustín Acasaguastlán.

“En temporada de verano son fuertes los olores que atraen moscas. Durante el invierno el río arrastra basura e inunda terrenos de cultivo”, agregó.

Mery Marín, delegada del Ministerio de Ambiente, señaló que si el problema persiste, el Motagua podría convertirse en desagüe.

Además, en las playas de la reserva protegida de Punta de Manabique, Puerto Barrios, Izabal, se observan toneladas de basura en la desembocadura del Motagua, que van a dar al mar Caribe, y las olas expulsan gran parte de esta, ya que vecinos de otros departamentos lanzan sus desechos al afluente.

Yandi Sarmiento, líder comunitario de El Quetzalito, Puerto Barrios, señaló que el alto grado de contaminación del río afecta la salud, pues a lo largo de varios kilómetros se acumula gran cantidad de basura, lo que afecta las actividades de pesca.

La angustia también se vive en Santa Rosa, por la contaminación del río Los Esclavos. “Es lamentable que desde que el río comienza su recorrido hay contaminación, y se debe a que muchas municipalidades no tienen planta de tratamiento de aguas residuales”, comentó Kevin Jiménez, representante de la Comisión Diocesana de Defensa de la Naturaleza, quien criticó que hace poco el Ministerio de Energía y Minas otorgó licencia de construcción a una empresa que utiliza maquinaria que derrama diésel en el afluente.
Otros casos

En Alta Verapaz se teme por la contaminación de los ríos Cahabón y Polochic, pese a que del 2010 al 2012 varias instituciones del Estado elaboraron el Plan Estratégico para el Manejo Sostenible, pero no se le dio continuidad y el peligro persiste.

En Retalhuleu, la contaminación del río Samalá y las lagunas Azul y Muerto es cuestionada por las comunidades, que ven con preocupación cómo sus aguas son invadidas por desechos de caña; sin embargo, José González, delegado del Ministerio de Ambiente, aseguró que no han recibido reportes ni denuncias al respecto.

El caudal del río Selegua, en Huehuetenango, ha bajado considerablemente en verano, debido a que sus aguas son utilizadas para el riego de cultivos, según residentes de la zona de los Cuchumatanes.

Vecinos y entidades ambientalistas consideran necesario que las autoridades enfoquen sus esfuerzos en la conservación de los recursos naturales, pues cada vez son más escasos.