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EL ESCARAMUJO 33: EL MOVIMIENTO SOCIAL. Un punto de vista de sus antecedentes… (Primera Parte)

EL ESCARAMUJO año 7 Número 33

EL MOVIMIENTO SOCIAL
Un punto de vista de sus antecedentes…
(Primera Parte)

 

 

Gustavo Castro Soto
Otros Mundos, A.C.

20 de febrero de 2013; San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

DESCARGAR COMPLETO: EL ESCARAMUJO 33: EL MOVIMIENTO SOCIAL. Un punto de vista de sus antecedentes… (Primera Parte)  (6 págs.PDF - 122Kb)

(EXTRACTO)

Los “Movimientos Sociales” cobran cada vez más relevancia por su papel como sujetos de transformación, especialmente en América Latina llamada la región de la esperanza por el movimiento de su sociedad en resistencia, en búsqueda continua, fuerte, presente, que cimbra poderes, que genera victorias en su lucha, que derroca gobiernos y que sostiene a otros. Los movimientos sociales irrumpen por todos lados, en todos los rincones y escenarios políticos.

Sin embargo, existe la discusión latente y permanente en las redes, encuentros, espacios, cumbres, y foros de todo tipo, sobre ¿qué es el “Movimiento Social”? Y pese a que en muchas ocasiones se obvia su respuesta, no podemos eludir esta cuestión y cuya respuesta implícita o explícita es ocasión de rupturas, de alianzas diversas, de juicios excluyentes de quien pareciera tiene la última verdad; de disputas por su propiedad, o competencias por diversas formas de estar en la realidad y en la lucha por la trasformación y la búsqueda de otras formas de vida anti sistémicas, anticapitalistas.

También encontramos diferencias conceptuales, empíricas y teóricas e incluso contradictorias desde diversas corrientes de la sociología y la ciencia política sobre el significado del “movimiento social”. Pero lo que queda claro es que los movimientos sociales no se pueden abordar o explicar exclusivamente desde un punto de vista, ya sea económico, social, material, político, psicosocial, etc. Es una realidad compleja que abarca todos los ámbitos de la vida y de la realidad sociopolítica. Por ello es necesaria una visión integral. Abordarla desde la práctica social, de lucha, de trasformación, no desde el escritorio o los ámbitos exclusivamente de la academia. La reflexión y actualización sobre su contenido, sus características, su rol, su identidad, entre otras cuestiones, lleva al menos casi 300 años, desde el inicio del capitalismo. Con todo, no hay quien tenga la última palabra. Por ello aquí presentamos una propuesta sobre la índole del “movimiento social”. Es una, entre otras.

Siempre será un tema a debate y análisis permanente que debemos mantener, enriquecer, releer, y aprender de los procesos pasados para lograr la transformación, el fin del capitalismo y la consecución de otros mundos posibles. Por ello, para acercarnos a la reflexión sobre los movimiento sociales ayudaría responder a las siguientes preguntas que muchas veces pasan por alto, pasan desapercibidas, se evaden intencionalmente o se dan por supuestas en la conciencia colectiva: ¿Quién es el sujeto político que compone al movimiento social?, ¿cuál es la identidad del movimiento social?; ¿por qué este movimiento se mueve?, ¿hacia dónde se mueve?, ¿cuál es su direccionalidad?, ¿qué lo mueve? ¿Qué implica o que significa “social”?, ¿quién está dentro de lo “social”? Este “sujeto” que se “mueve”, ¿qué pretende?, ¿transformar? ¿Qué quiere transformar?, ¿qué entiende por transformar?, ¿cómo lo quiere hacer?, ¿cómo lo está haciendo? ¿Existe un paradigma o muchas formas o modelos para emanciparse? ¿Qué diferencia hay entre los movimientos sociales de hoy a los de hace décadas atrás?

EL MOVIMIENTO SOCIAL ANTES DE SU APARICIÓN

A lo largo de la historia se han registrado procesos emancipatorios contra la dominación y la injusticia. Desde la primera huelga en 1166 a.C. por parte de los obreros en Egipto contra el Faraón, que reclamaban su pago de jornal y las pésimas condiciones laborales; pasando por las Bagaudas en los siglos III y IV donde los grupos armados de bandidos, campesinos sin tierra y esclavos se enfrentaban al imperio Romano. El bagauda Tibatto condujo ese descontento social de la rebelión separatista hasta que es derrotado y capturado en el año 437.

Más tarde se dieron revueltas de esclavos, de campesinos, o de población urbana. Pero también revueltas durante la transición sistémica del feudalismo al capitalismo y durante la creación de los estados-nación. Si bien el concepto del movimiento social no florecía, lo que sí floreció fue el renacimiento, la razón, la ilustración, la revolución científica y otras formas de emancipación frente a otros dominios.

Muchos estallidos sociales de liberación se manifestaron con lujo de violencia política, económica, social y armada como las revoluciones liberal, burguesa e industrial; la revolución de Flandes, inglesa, estadounidense, francesa, de 1820, de 1830, de 1848, entre otras, que vieron caer poco a poco las monarquías feudales, autoritarias y absolutas, para dar inicio al capitalismo y su carrera de acumulación incesante de capital que culminará con la dictadura del capital y el imperio de las Corporaciones.

EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO LIBERAL

Con el nacimiento del capitalismo en el siglo XVIII, con la llamada primera revolución industrial (1750-1840), surge otro proceso emancipatorio contra la dictadura del capital. Sin embargo, es hasta 1846, antes de la segunda revolución industrial (1880-1914), que el sociólogo, abogado, profesor, economista y funcionario del gobierno alemán, Lorenz von Stein (1815-1890), incorpora por primera vez en el ámbito académico el concepto de “Movimientos Sociales” en su publicación que denominó “Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente (1850)”. Stein argumentó que el “Movimiento Social”, ante las desigualdades en la economía, el proletariado y otras clases sociales pretendía influir en el Estado para lograr sus objetivos y aspiraciones.

Para Stein, se deberían evitar los partidos políticos y el sufragio universal ya que el Estado debe estar por encima de la sociedad y formular reformas sociales que se implementarían por la monarquía. No aceptó la vía revolucionaria para lograr los cambios, ya que la consideraba como la imposición de los intereses de una clase social sobre otras. Al fin de cuentas, otra hegemonía. Su propuesta era una “Monarquía Social” por encima de los intereses de toda la sociedad y de las clases sociales que actuaría en el interés común, que lograría mejorar las condiciones de las clases proletarias y evitar la confrontación social, su pugna por el poder, sus aspiraciones por ascender y la imposición de lo que Marx llamaría “la dictadura del proletariado” que tomara el poder como tránsito hacia la abolición de sí misma y de todas las clases. Hacia una sociedad sin clases, la sociedad comunista.

(...)

EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO DE ESTADO DE BIENESTAR

A partir del fin de la II Guerra Mundial en 1945, el Estado entra a salvar la economía y cimienta el sustento ideológico de este Modelo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es el Estado quien debe ahora garantizar, y no el mercado, el bienestar de la población. Se establece la Guerra Fría entre el Comunismo y el Capitalismo. En el mundo capitalista se lanza el movimiento social por el voto del partido comunista para tomar el poder. Otras expresiones se muestran en el marco de exigirle al Estado que cumpla con los derechos humanos, que genere empleo, desarrollo, bienestar, educación, infraestructura, alimentación, etc. En este contexto el presidente estadounidense Harry Truman introduce el concepto de los países subdesarrollados en 1949 al tiempo en que se instala la hegemonía de Estados Unidos sobre el sistema capitalista con el control del BM, El FMI y la ONU. Es un siglo de constantes invasiones norteamericanas en el Continente, de robos, saqueos y dictaduras militares. Pero también de la lucha de los movimientos por los derechos civiles y el derecho al voto. De ser reconocidos como iguales por el sistema capitalista.

(...)

EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO NEOLIBERAL

En los alrededores del inicio de la década de 1970 se va gestando otro cambio modélico para continuar con la carrera incesante de acumulación de capital y dar paso al Modelo Neoliberal. En este período se le reclamará al Estado altamente endeudado sus funciones de garantizar el bienestar de la población que abandona retirando los subsidios, los precios de garantía, las cuotas de importación, los salarios mínimos, el gasto social, la canasta básica, la regulación de precios y la eliminación de aranceles. Las Políticas de Ajuste Estructural impuestas por el BM y el FMI a los países deudores implicaron también el aumento de impuestos, los cambios constitucionales, la eliminación de los derechos laborales y sindicales, la apertura comercial; las privatizaciones de empresas, de los servicios como la salud, el acceso al agua y la educación, pero también de los bienes comunes naturales, entre otras medidas que hoy imponen a Europa y otros países que aletargaron su Estado de Bienestar, pero cuya deuda externa llegó también al límite acercando la crisis sistémica de la periferia al centro del capitalismo.

Ante el fracaso de los partidos comunistas y la represión que desató el capitalismo contra ellos durante la Guerra Fría, desde finales de la década de los 60’s surgen otros movimientos desencantados del partidismo comunista que perdurarían unos años más, para reivindicar de otras forma sus aspiraciones contra la hegemonía capitalista. Sin embargo, todo descontento expresado en los movimientos sociales social fue interpretado como aspiraciones comunistas.

(...)

En la década de los 80’s el “pueblo” era considerado prioritariamente como el sujeto político de transformación. Todavía la clase media no se veía tan reflejada en la pobreza ni en el concepto de “pueblo”. Los miembros clase-medieros de las Ong’s, entre otros, aunque con opción de clase, en el fondo no se sentían pueblo ya que no estaban pauperizados ni pobres. Por ello, algunas organizaciones especialmente no gubernamentales (ONG’s) o del llamado “segundo piso”, de todo tipo de temática y ámbitos de trabajo, se debatían en justificaciones y argumentos para definirse como que “somos parte del movimiento popular”. Así, durante la década de los 70’s y 80’s estuvo muy en boga el concepto del “Movimiento Popular” del cual sus resquicios conceptuales todavía perduran hasta hoy en día.

En la Segunda Parte de esta reflexión abordaremos algunas características especiales del movimiento social en la década de los 90’s y la primera década del siglo XXI.

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Martes de Cine: No queremos su basura. Mujkankutik A k´aep

Seminario permanente de la sustentabilidad
invita:
Martes de cine (con conciencia) en Kinoki
este martes 19 de febrero, a las 7:00pm:

DOCUMENTAL

seminarioNo queremos su basura. Mujkankutik A k´aep

ENTRADA GRATUITA. Con debate posterior.
Foro Cultural Kinoki. Belisario Domínguez, 5A - esquina con Andador Guadalupano. centro de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

La problemática del basurero de Acteal, se remonta 8 años atrás. Como tantos otros en México, este basurero a cielo abierto incumple varias normativas federales y estatales, y representa un serio peligro para la salud de las comunidades cercanas. La sociedad Civil Las Abejas, a través de su grupo de comunicación denuncian la situación con este excelente video en el que se recogen testimonios de afectados, autoridades y compañer@s solidarios que expresa las preocupaciones que existen en torno al basurero y exigen una solución inmediata al problema de la basura en esta zona de los Altos.

Les esperamos el Martes 19 a las 21:00 en el Kinoki donde después del video,  se brindará un espacio informal de reflexión y análisis que nos ayude a entender mejor la problemática de este tipo de basureros y como afectan a las comunidades vecinas.

Seminario Otros Mundos AC/Chiapas

Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros

Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros

Revista Biodiversidad, sustento y culturas 75. Enero 2013. GRAIN

mineriaLa agricultura, de la mano de la interacción/diálogo/crianza mutua de los seres humanos con los suelos, las semillas, la biodiversidad y el agua han sido la base la alimentación de la humanidad durante los últimos diez mil años y son esos saberes, esas semillas y esos agricultores los que hoy la siguen alimentando.

Según el Diccionario de la Real Academia agricultura es: “Labranza o cultivo de la tierra”, “Arte de cultivar la tierra” y “Dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifiquen”. La definición no deja lugar a dudas: un arte implica práctica manual, saberes, tecnologías, transmisión oral, creatividad, evolución. La labranza, el cultivo y las labores necesarias para la fructificación involucran la participación activa y comprometida de las personas en todo el proceso que va de la preparación del terreno a la cosecha y los cuidados posteriores del mismo.

La agricultura representa la mayor tarea de construcción de saberes de manera colectiva en diálogo con la naturaleza que los seres humanos hemos logrado a lo largo de toda nuestra historia. Quizás la única que se le pueda comparar es la del conocimiento del uso de las plantas medicinales que desde el momento en que comenzamos a cultivar la tierra estuvieron profundamente integrados.

Los suelos, ecosistemas vivos. Los suelos son una delgada capa que cubre más de 90% de la superficie terrestre del planeta. No son sólo polvo y minerales. Son ecosistemas vivos y dinámicos. Un suelo sano bulle con millones de seres vivos microscópicos y visibles que ejecutan funciones vitales. Es capaz de retener y proporcionar lentamente los nutrientes necesarios para que crezcan las plantas. Puede almacenar agua y liberarla gradualmente en ríos y lagos o en los entornos microscópicos que circundan las raíces de las plantas, de modo que los ríos fluyan y las plantas puedan absorber agua mucho después de que llueva.1

Es clave la materia orgánica del suelo —una mezcla de sustancias originadas de la descomposición de materia animal y vegetal; sustancias excretadas por hongos, bacterias, insectos y otros organismos. En la medida que el estiércol, los restos de cosecha y otros organismos muertos se descomponen, liberan nutrientes que pueden tomar las plantas y usarlos en su crecimiento y desarrollo. Las moléculas de materia orgánica absorben cien veces más agua que el polvo y pueden retener y liberar hacia las plantas una proporción similar de nutrientes. La materia orgánica contiene moléculas que mantienen unidas las partículas del suelo protegiéndolo contra la erosión y volviéndolo más poroso y menos compacto. Esto permite al suelo absorber la lluvia y liberarla lentamente a los ríos, lagos y plantas y dejar que crezcan las raíces de las plantas. Conforme crecen las plantas, más restos vegetales llegan o permanecen en el suelo y más materia orgánica se forma, en un ciclo continuo de acumulación. Este proceso ha ocurrido por millones de años y fue uno de los factores clave en la disminución del dióxido de carbono en la atmósfera millones de años atrás, lo que hizo posible la emergencia de la vida en la tierra tal y como la conocemos.

La materia orgánica se encuentra sobre todo en la capa superior del suelo (la más fértil). Es propensa a la erosión y necesita ser protegida por una cubierta vegetal que sea fuente permanente de nueva materia orgánica. La vida vegetal y la fertilidad del suelo son procesos que se propician mutuamente, y la materia orgánica es el puente. Pero es también alimento de las bacterias, hongos, pequeños insectos y otros organismos que viven en el suelo y convierten el estiércol y los tejidos muertos en nutrientes y en las increíbles sustancias descritas, que al alimentarse descomponen la materia orgánica. Ésta debe ser repuesta constantemente; si no, desaparece poco a poco del suelo.

Los pueblos rurales de todo el mundo tienen un profundo entendimiento de los suelos. En su experiencia han aprendido que hay que cuidarlos, cultivarlos, alimentarlos y dejarlos descansar. Muchas de las prácticas comunes de la agricultura tradicional reflejan estos saberes. Aplicar estiércol, residuos de cultivos o compost, nutre el suelo y renueva la materia orgánica. El barbecho, en especial el barbecho cubierto, tiene como fin que el suelo descanse, de modo que el proceso de descomposición pueda realizarse en buena forma. La labranza reducida, las terrazas, el mulch y otras prácticas de conservación protegen el suelo contra la erosión, para que la materia orgánica no sea arrastrada por el agua. A menudo, se deja intacta la cubierta forestal, se la altera lo menos posible o se la imita, de forma que los árboles protejan el suelo contra la erosión y provean de materia orgánica adicional. Cuando a lo largo de la historia se olvidan o se dejan de lado estas prácticas, se paga un alto precio.


La imposición de la agricultura industrial. Pese a todos estos saberes y a la efectividad de este modelo agrícola (en realidad miles de modelos agrícolas adaptados a los distintos ecosistemas, climas y regiones) en la segunda mitad del siglo veinte se logró instalar en la opinión pública y las políticas agrícolas la noción de que el hambre en el mundo era fruto de las carencias de esa forma de hacer agricultura y se impulsó una “revolución verde” con su paquete de tecnología, agrotóxicos, semillas bajo control corporativo y monocultivos.

Como lo reiteramos en GRAIN, esta “revolución verde” no fue más que la excusa con la que las corporaciones del agronegocio intentan apoderarse de todo el sistema alimentario para incrementar sus ganancias, especular y hacernos absolutamente dependientes.2

De un plumazo se intentó borrar diez mil años de construcción de saberes para poner a los suelos como sustrato muerto para el desarrollo de plantas con el aporte de nutrientes externos una vez que los del suelo se agotaran.

suelos¿Por qué es la agricultura industrial una actividad extractivista? Es extractivista porque considera los suelos un sustrato inerte del que se extraen nutrientes (proteínas y minerales) utilizando tecnología y productos químicos (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fungicidas, etcétera).

Quizás la única diferencia con la minería sea que ésta se extraen minerales en forma directa y con la agricultura industrial es través un proceso biológico (el crecimiento de plantas que son los que contienen los nutrientes). Esa diferencia es bastante reducida pues los productos obtenidos con estos procesos industriales son de calidad biológica muy inferior a la los alimentos producidos por prácticas tradicionales. Todo el sistema productivo desprecia y desvaloriza los procesos biológicos cuando se trata al suelo como un simple sustrato físico y a la nutrición de las plantas como una cuestión de introducir nutrientes —vía fertilización química— cuando lo necesita su crecimiento.

Lo que en concreto define a la agricultura industrial como extractivista es la enorme cantidad de minerales y nutrientes que extrae del suelo sin ningún tipo de reposición ni compensación, destruyendo su estructura y agotándolos irremediablemente. Lo absurdo es que se asume que esto ocurrirá y el modo de “reponer” las sustancias extraídas es aplicando enormes cantidades de fertilizantes químicos que, por supuesto, son una parte más del negocio de las corporaciones agroindustriales.

La gran paradoja es que el “ciclo” de la agricultura industrial se completa incorporando fertilizantes que  a su vez deben ser extraídos del suelo (el fósforo y el potasio por minería directa) o fabricarlos del petróleo (como el nitrógeno). Ninguno de estos productos es renovable y a mediano plazo se agotarán. Pero igual de grave resulta que su uso masivo complete indefectiblemente la destrucción de los suelos.

Además, en sus impactos sobre los territorios las consecuencias son las mismas que las del extractivismo de la minería a cielo abierto: una destrucción territorial, una devastación de la biodiversidad, contaminación masiva, extracción de volúmenes inmensos de agua y contaminación de las cuencas cercanas, impacto en la salud humana y animal, destrucción de las economías regionales y nula creación de empleos para la población local.

Algunas cifras de Argentina. Estudios realizados recientemente no dejan lugar a dudas sobre el extractivismo inherente a la agricultura industrial en el caso argentino, donde este modelo domina buena parte de las tierras agrícolas del país. Un trabajo realizado desde el Instituto de Suelo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agrícola) en el año 20093  encontró que en la campaña 2006/07 se extrajeron 3 mil 527 millones de toneladas de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre.

Este mismo estudio plantea que “si se analiza el balance de los nutrientes estudiado en la campaña agrícola 2006/07 desde el punto de vista económico, se observa que se han exportado alrededor de 2 mil 320 millones de toneladas de elementos en el grano, lo que representa mil 788 millones 370 mil dólares a precios de 2006 y 3 mil 309 millones 650 mil dólares a precios de 2009”.

Otro trabajo reciente4 nos muestra contundente la evolución del uso de fertilizantes con los principales nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio y azufre) de 1993 a 2009. En la siguiente tabla (elaborada por los autores) observamos como el mismo ha pasado aproximadamente de cien mil toneladas para cada uno de ellos a cifras que van de los ochocientos mil al millón trescientos de toneladas para el caso del azufre.

 Aún así, Cruzate y sus colegas5 plantean que la “reposición” de nutrientes alcanza apenas a cubrir valores que de acuerdo a distintas investigaciones van del 34 al 41 % de los nutrientes extraídos.

Analizando algunos cultivos específicos, la expansión del monocultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato en el Cono Sur de América Latina es uno de los casos extremos de imposición de la agricultura industrial en el mundo y sus impactos en toda la región están ampliamente demostrados y cuantificados. Argentina fue la “cabecera de playa” desde donde se impuso la soja en toda la región.

Es el caso más rápido de expansión de un monocultivo en la historia de la agricultura industrial: la soja transgénica comenzó a cultivarse en el año 1996 para alcanzar una superficie de 18 millones ochocientas mil hectáreas en la temporada 2011-2012. Esta superficie representa más del 55% de la superficie agrícola del país.

Este crecimiento del cultivo de soja tiene dramáticas consecuencias en cuanto a sus impactos socioambientales que están muy documentadas. Pero específicamente en referencia a la extracción de nutrientes las cifras son contundentes:

El monocultivo de soja repetido año tras año en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.6

sojaCon cada cosecha de soja se exportan miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo. Según el trabajo de Adolfo Cruzate y Roberto Casas7 la soja produjo durante la temporada 2006/2007 con una producción de 47 millones 380 mil 222 toneladas una extracción de un millón 148 mil 970 toneladas 390 mil kilos de nitrógeno, 255 mil 853 toneladas 200 mil kilos de fósforo, 795 mil 987 toneladas 730 mil kilos de potasio, 123 mil 188 toneladas 580 mil kilos de calcio, 132 mil 664 toneladas 620 mil kilos de azufre, y 331 toneladas 660 mil kilos de boro.

Cada cosecha de soja que se exporta se lleva unos 42 mil quinientos millones de metros cúbicos de agua por año (datos de la temporada 2004/2005) correspondiendo 28 mil 190 millones a la pampa húmeda.8

Tengamos presente que los datos aquí presentados se refieren a los “principales nutrientes” desde el punto de vista del mismo modelo de la agricultura industrial. No se presentan los datos correspondientes a los micronutrientes (esenciales para un buen desarrollo de las plantas) ni los referidos a la calidad de la materia orgánica del suelo, que como lo hemos planteado es esencial para la agricultura.

Tampoco incorporamos el impacto de la utilización masiva de agroquímicos, en especial el glifosato que está indisolublemente ligado al cultivo de la soja transgénica, y que al igual que los tóxicos utilizados en la minería a cielo abierto tiene un enorme impacto en la destrucción de la biodiversidad, la contaminación y la salud de las comunidades que habitan los territorios ocupados por el agronegocio.

Conclusiones. La insustentabilidad de la agricultura industrial es una cuestión indiscutible y verla desde el punto de vista del extractivismo nos permite ponerle números a una práctica que de cualquier manera tiene sus principales fallas en sus fundamentos éticos, económicos y políticos. A pesar de todas las evidencias hay quienes insisten en darle nuevas “vueltas de tuerca” al modelo para mantener el status quo y mantener el control corporativo.

Algunos plantean que se debe profundizar el modelo de agricultura industrial extractivista buscando nuevas “soluciones tecnológicas” y mediante nuevos transgénicos, más agrotóxicos, aplicación masiva de fertilizantes, “solucionar” los problemas emergentes y continuar la destrucción masiva.

Una nueva vertiente, encolumnada con la propuesta de la “economía verde” que se intentó imponer en Río+20, pretende “resolver” los problemas que ocasionó la agricultura industrial con una supuesta “agricultura inteligente” que busca incorporar prácticas de cuidado de los suelos, diversidad de cultivos, agricultura orgánica, pero siempre manteniendo el control corporativo de la agricultura.

Ninguno de estos caminos resolverá los graves problemas que la contaminación, la destrucción de biodiversidad, el desplazamiento de campesinos y pueblos indígenas y la destrucción de suelos han producido en apenas cincuenta años. Estas propuestas continuarán abriendo las puertas a la especulación financiera con los alimentos e incrementarán el número de personas hambrientas en el mundo.

Desde la perspectiva de le ecología política y de la mano de los movimientos campesinos del mundo surgió la respuesta para avanzar en un verdadero cambio de rumbo: la soberanía alimentaria como marco político y una agricultura campesina con base agroecológica, como proponen desde muchos rincones del planeta. Esto ya se instrumenta buscando reemplazar definitivamente al modelo de muerte que entraña la agricultura industrial.

Reencontrarnos con la agricultura como arte, como camino para la fructificación, y como base de la cultura de nuestros pueblos es un desafío clave para la humanidad. Cuidar los suelos, alimentarlos incorporándoles materia orgánica y diversificando cultivos, es la gran oportunidad para enfrentar los desafíos que las múltiples crisis que nos plantean.

Notas:
1 GRAIN, “Cuidar el suelo”. Biodiversidad, sustento y culturas, núm 62, 2009a. http://www.grain.org/es/article/entries/1236-cuidar-el-suelo.
2 GRAIN,  “Veinte años de luchas”. Biodiversidad, sustento y culturas, núm 65, 2010. http://www.grain.org/es/article/entries/4097-veinte-anos-de-lucha.
3 Cruzate, G. A., Casas, R., “Extracción de nutrientes en la Agricultura Argentina”, Informaciones Agronómicas de Hispanoamérica (LACS), 2009. http://www.ipni.net/publication/ia-lacs.nsf/issue/IA-LACS-2009-4,
4 García, F. O., González, M. F., “Balances de nutrientes en Argentina, ¿Cómo estamos? ¿Cómo mejoramos?” Informaciones Agronómicas de Hispanoamérica (LACS), 2010. http://www.ipni.net/publication/ia-lacs.nsf/issue/IA-LACS-2010-4.
5 Cruzate, op.cit.
6 GRAIN, “Las consecuencias inevitables de un modelo genocida y ecocida”, Biodiversidad, sustento y culturas núm. 61, 2009b. http://www.grain.org/es/article/entries/1232-las-consecuencias-inevitables-de-un-modelo-genocida-y-ecocida.
7 Cruzate, op.cit.
8 Pengue, W. A. “Agua virtual”, agronegocio sojero y cuestiones económico ambientales futuras. Fronteras, 2006

Costa Rica: Firmemos petición contra transgénicos

Costa Rica: Firmemos petición contra transgénicos

Ambientalistas y sociedad civil costarricense en lucha contra los alimentos y cultivos genéticamente alterados (TRANSGÉNICOS)

maizDemandamos que se escuchen las múltiples voces que se han manifestado en contra de la siembra de maíz transgénico en Costa Rica, y que el gobierno que ustedes integran garantice el resguardo de la biodiversidad, la seguridad y la soberanía alimentaria rechazando la incursión de estos peligrosos cultivos en el territorio nacional.

Por decisión dividida, la Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad de Costa Rica (CNTBio) el 21 de enero concedió a Delta & Pine (una filial local de la empresa multinacional Monsanto) permiso para sembrar maíz géticamente alterado (MGA) en suelo costarricense. El Ing. Agr. Fabián Pacheco, vocero de Bloque Verde, e integrante por la Fecon en la CNTBio, planteó: “La región de Mesoamérica es centro de origen del maíz desde tiempos ancestrales y este tipo de contaminación ya se ha demostrado en México, provocando pérdida en biodiversidad y culturas de la región”, argumentó Pacheco. Si usted desea apoyar la causa contra la autorización de transgénicos en Costa Rica, firme esta acción urgente y cuando se llegue a 10.000 firmas se le hará llegar al Gobierno de Costa Rica la petición de suspender la autorización de siembra de transgénicos en el país.

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