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Aproximación al concepto de deuda ecológica

Aproximación al concepto de deuda ecológica

Evelyn Martínez *
Martes 15 de noviembre de 2011, por Revista Pueblos


deudaHistóricamente, en la economía y en la política se ha dado mucha más importancia a los asuntos financieros que a la perdida de la ecología. La deuda externa ha marcado el rumbo de las políticas económicas aplicadas en los países de América Latina en las últimas décadas, aunque si bien el importe inicial de la deuda externa contraída ya ha sido pagado, los intereses de la deuda aumentan constantemente y esto hace que se vuelva una deuda eterna.

La discusión sobe la cuantificación y reclamo de la deuda ecológica es muy reciente, apenas una década. La deuda ecológica es “en esencia la responsabilidad que tienen los países industrializados del Norte, sus instituciones, la élite económica y sus corporaciones por la apropiación gradual y control de los recursos naturales, así como por la destrucción del planeta causada por sus patrones de consumo y producción, afectando la sustentabilidad local y el futuro de la humanidad. Basados en esta definición, los pueblos en el Sur son acreedores de esta deuda y los deudores los países del Norte” [1]]].

Para Joan Martínez Alier [2]] la deuda externa y la deuda ecológica se relacionan principalmente por dos componentes: a)el reclamo de la deuda ecológica se justifica a cuenta de la exportación mal pagada –los precios no incluyen los costos ambientales- y a cuenta de los servicios ambientales proporcionados gratis; b) la obligación de pagar la deuda externa y sus intereses llevan a una depredación de la naturaleza. Entonces, puede considerarse que no debe pagarse la deuda externa a menos que el norte pague antes la deuda ecológica.

En cuanto al primer componente Martínez Alier da algunos ejemplos: “el petróleo que México exporta a Estados Unidos está infravalorado porque no tiene en cuenta la contaminación producida en las zonas de extracción de bosque tropical húmedo de Tabasco y Campeche, porque no incorpora un costo adicional a cuenta de sus efectos negativos sobre el cambio climático global… el conocimiento exportado desde la América latina sobre los recursos genéticos silvestres o agrícolas (la chinchona officinalis, la papa, el maíz...) lo ha sido a un precio cero o muy barato, mientras que la absorción de dióxido de carbono por la nueva vegetación o en los océanos se viene realizando gratis…” [3]]

En el segundo caso, para lograr pagar la deuda externa se necesita que lo producido sea mayor que el consumo, es decir que haya un excedente, esta mayor productividad se hace a costa de aumentar la plusvalía relativa o de un mayor abuso de la naturaleza. Al aumentar los intereses de la deuda los recursos se agotan y al aumentar la deuda externa se estaría infravalorando el futuro. Es absurdo que se priorice el pago de una deuda que crece a un interés compuesto a costa de sacrificios humanos y de la naturaleza.

Para reclamar y cuantificar el monto de la deuda ecológica, Martínez Alier identifica seis componentes de la deuda ecológica expresada en dinero [4]]. Primero, los que respectan al comercio ecológicamente desigual: a) Los costos de reproducción o sustentación o manejo sostenible de los recursos naturales renovables exportados; por ejemplo, la reposición de los nutrientes incorporados en las exportaciones agrarias; b) los costos actualizados de la no-disponibilidad futura de los recursos no-renovables destruidos. Por ejemplo, el petróleo ya no disponible, o la biodiversidad destruida; c) los costos de reparación (no pagados) de los daños locales producidos por las exportaciones. Por ejemplo, la contaminación de ríos y los daños a la salud por la explotación de minas.

Segundo, los componente relativos a la falta de pagos de servicios ambientales: a) Los costos de reparación de las consecuencias de la importación de residuos tóxicos sólidos o líquidos; b) el importe correspondiente a los residuos gaseosos absorbidos gratuitamente hasta ahora o depositados en la atmósfera (C02, principalmente); c) el importe de la información y conocimiento sobre recursos genéticos cedidos gratuitamente, siempre que haya habido un aprovechamiento comercial de esta información y conocimiento.

Ciertamente los daños a la naturaleza son muchas veces inconmensurables, pero se trata de cuantificar para reclamar la deuda ecológica utilizando el mismo lenguaje, pero bajo una lógica diferente.

Si nos remontamos siglos atrás, hacia la historia de la colonización y el despojo, encontramos más argumentos para hablar de una deuda histórica de los países europeos hacia los latinoamericanos. En su discurso ante la reunión de jefes de Estado de la Comunidad Europea en febrero de 2002, el cacique mexicano Guaicaipuro Cuactemoc formula algunas tesis importantes para afirmar, que desde esa óptica, América latina es acreedora y no deudora, en su discurso afirma contundentemente: “También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América”.

Si se les aplicara la misma lógica de un interés compuesto, y considerando los crímenes cometidos, se estaría hablando no sólo de un pago de una deuda histórica, sino también del pago de indemnizaciones por daños y perjuicios.

Bajo esta lógica América latina no es deudora sino más bien acreedora de los países ricos. Es momento de cambiar y priorizar la lógica de la vida, antes que de la lógica mercantil, cosificada y de muerte.

* Evelyn Martínez. Asociación de Estudiantes de Economía (AEE)

NOTAS:

[1] [Martínez Alier, Juan, “Deuda ecológica y deuda externa”. En el curso: “Ecología política en el capitalismo contemporáneo”. Programa Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED). Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Buenos Aires, Septiembre de 2010->Martínez Alier, Juan, “Deuda ecológica y deuda externa”. En el curso: “Ecología política en el capitalismo contemporáneo”. Programa Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED). Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Buenos Aires, Septiembre de 2010." class="spip_out">http://www.deudaecologica.org/Que-es-Deuda-Ecologica/.

[3] [Ibid. pág. 2.

[4] [Ibid. pág. 17

Declaratoria Tribunal Popular de Justicia Climática

Declaratoria Tribunal Popular de Justicia Climática

Fuente: bionero.org
justicia climaticaDeclaratoria del Tribunal Popular de Justicia Climática realizado en la Comunidad Teológica de México el día 10 de noviembre del 2011, en el que colectivos, grupos, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, organizaciones de la sociedad civil, mujeres y hombres, pueblos, tribus y naciones indígenas y no-indígena sentenciaron al Estado mexicano, al sistema capitalista y al neoliberalismo por la creciente depredación de la Madre Tierra y el consecuente cambio en el clima.

México
TRIBUNAL POPULAR DE JUSTICIA CLIMÁTICA

CONSIDERANDO:


Que la humanidad y la Madre Tierra enfrentan una crisis ambiental y una alteración del clima sin precedentes provocada por el saqueo y la explotación de los bienes comunes de todos los pueblos del mundo, que han sido vistos por el  modelo de desarrollo capitalista como bienes de consumo al servicio del mercado. Esta situación en México es exacerbada por la actual crisis de inseguridad y violencia alentada por la guerra contra el narco, que además de cobrar miles de víctimas y criminalizar la protesta social, ha generado un ambiente de mayor ilegalidad y ha propiciado el despojo de los bienes naturales de la Nación mediante su explotación indiscriminada y la privatización del agua, la biodiversidad, la energía y los minerales.

Que las constantes manifestaciones extremas del cambiante clima en México, así como la sobreexplotación de los bienes naturales disponibles y necesarios para la alimentación de los mexicanos, han provocado miles de víctimas, desplazados y desplazadas ambientales, pérdida de valiosos ecosistemas, sobreexplotación de los bienes naturales disponibles y necesarios para la alimentación de los mexicanos. Mientras que el saqueo de los bienes naturales a manos de grandes corporativos y empresas transnacionales no para, las políticas y la legislación ambiental vigente hacen poco o nada por revertir el deterioro socio-ambiental del país.

Que, por las denuncias y demandas de las comunidades campesinas, indígenas y urbanas y así como la presión de la comunidad internacional, el Estado mexicano sólo simula la adaptación de su legislación y programas de gobierno; cuando por  el contrario, debe atender cabalmente el aprovechamiento sustentable de los bienes naturales y la imperiosa necesidad de que las políticas públicas en relación a la mitigación y adaptación al cambio climático, sean diseñadas y operadas escuchando la voz de las comunidades campesinas, indígenas y urbanas y en específico, la voz de las mujeres de todos los grupos y sectores sociales que más padecen la problemática climática, quienes a la vez intentan desde su ámbito y posibilidades aportar soluciones a esta crisis.

Que es urgente mirar el impacto del cambio climático desde la perspectiva de género, para reconocer que las mujeres viven de forma diferente a los hombres los efectos de la devastación ambiental, dado que el sistema capitalista y sus políticas neoliberales han colocado a las mujeres en condición de mayor vulnerabilidad y en respuesta, las mujeres han desarrollado propuestas organizativas muy importantes para enfrentar la actual crisis civilizatoria. En este sentido, es de importancia trascendental, recuperar la voz de las mujeres, quienes desde diversas realidades han desarrollado experiencias para la adaptación y mitigación ambiental. Estas experiencias representan un sin número de posibilidades y esperanzas para todos los grupos afectados por el cambio climático, y las han ubicado de una posición de víctimas a otra muy distinta y de enorme importancia para el país, destacándose su liderazgo como actoras sociales en pleno ejercicio y exigibilidad de sus derechos.

NOSOTRAS Y NOSOTROS,

Los colectivos, grupos, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, organizaciones de la sociedad civil, mujeres y hombres, pueblos, tribus y naciones indígenas y no-indígenas, reunidos y reunidas el 10 de noviembre del 2011 en la Comunidad Teológica de México, en el Distrito Federal, capital del país y en el marco del Tribunal Popular de Justicia Climática,

DECLARAMOS A LA NACIÓN Y EL MUNDO:

Primero. A través de los pueblos de Tabasco que conforman el Consejo de Comunidades Unidas de Centla, vemos que las catástrofes ambientales y constantes inundaciones que sufren las comunidades en la mayoría del estado son problemas con múltiples factores, no sólo ocurren a causa de cambios en el clima y del constante incremento de lluvias y huracanes, sino también a causa de la corrupción y las irresponsables políticas hídricas de los gobiernos para convertir en negocio particular la generación de energía y para provocar el desalojo de territorios de la planicie costera. Además de esto, como también ocurre con los pueblos de Veracruz, se utiliza el discurso de la mitigación al cambio climático para justificar la construcción de represas hidroeléctricas bajo el pretexto de ser métodos de  producción de energía “limpia”, que supuestamente no generan gases de efecto invernadero y que posteriormente, al inundar a los pueblos, se vuelve a utilizar el discurso de que las inundaciones son provocadas por el incremento de lluvias a causa del cambio climático, justificando una mala gestión y planeación del agua, que entre otras consecuencias, se traduce para las mujeres, niñas y niños de estas comunidades en afectaciones a la salud y en las múltiples jornadas de trabajo no remunerado, en desnutrición y reforzamiento de roles tradicionales que mantienen a las mujeres en el sometimiento.

Exigimos acciones inmediatas por el estado de emergencia que viven las comunidades de Tabasco afectadas por las inundaciones, en términos de alimentación, salud y trabajo para todas y todos los afectados.

Exigimos el paro de las afectaciones al patrimonio de los habitantes de las comunidades de Centla por causa de las descargas de agua provenientes de las presas del Alto Grijalva y por las obras de un plan hídrico aplicado en Tabasco que no es integral, sino que beneficia a unos y sacrifica a otros, los más desprotegidos y a quienes ahora se les está destruyendo, además de su patrimonio, su modo de vida y su economía básica.

Exigimos la elaboración y ejecución de un plan hídrico integral y sustentable para Tabasco, que respete el derecho de las comunidades indígenas y campesinas a la consulta previa, libre e informada.

Respaldamos la decisión del Consejo de Comunidades Unidas de Centla para constituir, junto con las comunidades de Chiapas y Guatemala, la Red en Defensa del Usumacinta y sus Comunidades, amenazadas por los proyectos de construcción de hidroeléctricas a lo largo de su cauce.

Segundo. Junto a nuestras hermanas y hermanos de las comunidades de Veracruz, agrupadas en el Colectivo Defensa Verde Naturaleza Para Siempre, elevamos nuestra más enérgica protesta y exigimos la cancelación inmediata de los 112 proyectos de hidroeléctricas que se pretenden construir en ese estado y cuya edificación significará la inundación de diversos pueblos y la privatización de nuestros ríos.

Tercero. Junto a las comunidades, grupos, asociaciones, mujeres y hombres agrupados en la Red en Defensa del Maíz sostenemos que la agricultura industrial y los monocultivos son causas principales del cambio climático, al utilizar agroquímicos que contaminan y degradan la tierra, lo que a su vez genera mayores emisiones de carbono a la atmosfera, los cuales han sido impulsados fuertemente en nuestro país mediante la apertura del mercado agrícola a través del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

Reivindicamos y proponemos la agricultura tradicional y familiar como una solución al cambio climático. En el caso específico de México, reconocemos a la Milpa como una forma de agricultura tradicional que debe de ser rescatada y promovida.

Rechazamos enérgicamente las falsas soluciones al cambio climático, como lo son los agro combustibles, que encarecen los alimentos al destinar las tierras de cultivo para generar energía con el fin de abastecer a la industria y los automóviles; rechazamos contundentemente el Mercado y los Bonos de Carbono, como el programa REDD+, que privatiza los bosques y selvas en perjuicio de los pueblos indígenas que dependen para su subsistencia de ellos y que otorga permisos a los países ricos para seguir contaminando.

Rechazamos los cultivos transgénicos como una falsa solución a la seguridad alimentaria y climática, en especial el maíz transgénico, ya que México como centro de origen de esta planta y siendo poseedor de una gran diversidad de maíces criollos, el cultivo de maíz transgénico representa un ecocidio que atenta contra la riqueza biológica de los pueblos de México y América Latina.

Cuarto. Con nuestras hermanas y hermanos del orgulloso y heroico Pueblo Wirrárika del estado de Jalisco, vemos cómo las alteraciones en el clima han afectado nuestros modos y prácticas de vida, siendo el problema más visible las recientes heladas en la Sierra Madre Occidental, al norte de Jalisco, donde habitamos, que han causado la pérdida casi total de las hectáreas de los cultivos de maíz, entre otros alimentos. Esta problemática, se agrega a la lucha que mantenemos por la defensa de nuestros sitios sagrados, actualmente amenazados por concesiones mineras y agroindustriales.

Reiteramos enérgicamente nuestra exigencia al gobierno federal de Felipe Calderón de cancelar las 22 concesiones mineras que otorgó a la empresa depredadora canadiense First Majestic Silver Corp en Wirikuta y de las concesiones a empresas agroindustriales ubicadas en la misma zona, así como de cualquier otra concesión que se otorgue en nuestros sitios sagrados, ya sea minera, agroindustrial, turística, o de cualquier otra índole, que pretenda explotar esas tierras, cuyo  fin es la preservación de la vida en general y la cultura wirrárrica.

Quinto. Al lado de nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios del sur del Distrito Federal, asentados en territorios de vocación predominantemente rural que ocupan casi la mitad del territorio de la Capital del país,  que habitan, preservan y trabajan la tierra desde antes de la expansión urbana de la zona metropolitana del valle de México, están padeciendo hoy una ofensiva de artilugios legales de parte de gobiernos y empresarios que intentan despojarlos de sus territorios, los cuales hoy proveen servicios ecológicos vitales para las y los habitantes de la capital del país.

Al lado de las comuneras y los comuneros de San Andrés Totoltepec, Tlalpan, denunciamos que el Gobierno Federal no quiere reconocer la legal posesión de la tierra, lo que impide el impulso de proyectos económicos y sociales para beneficio de sus comunidades.

Sostenemos que ante la crisis climática actual, es prioritario preservar nuestros territorios que proveen servicios ambientales como son la captación e infiltración de agua de lluvia, mejora de la calidad del aire, hábitat para biodiversidad, oportunidades para el desarrollo de educación ambiental, investigación y recreación, producción de alimentos, retención de suelos y regulación del clima.

Exigimos frenar y controlar los asentamientos irregulares, proteger y restaurar los ecosistemas y compensar con auténtica justicia a los dueños de estas tierras por los servicios ambientales que aportan los ecosistemas que protegen y que benefician a millones de personas.

Sexto. Al lado de nuestras hermanas y hermanos de San Lucas Xochimanca y Pueblos de la Montaña de las inmediaciones del Estado de México y la Delegación Xochimilco en el Distrito Federal, denunciamos enérgicamente el deplorable estado de degradación en el que se encuentra la presa y el vaso regulador de San Lucas Xochimanca; espacio vital y estratégico que preserva no sólo la seguridad hídrica de toda la zona chinampera del Valle de México, sino que es depositaria de flora y fauna preciosas que se encuentran en grave peligro ante la irresponsable apatía, inmovilidad, incompetencia y sordera de las autoridades ambientales y de administración del agua, en el ámbito político y administrativo de los gobiernos federal, estatal y municipal del Estado de México, así como del ámbito del gobierno delegacional de Xochimilco y de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Exigimos la integración de un plan de rescate, saneamiento y preservación integral del vaso regulador y la presa de San Lucas Xochimanca con la participación de la comunidad. El entubamiento de las aguas negras provenientes del reclusorio sur, fraccionamientos residenciales y asentamientos irregulares de la zona de La Montaña.  Así como el rescate, ampliación y mejoramiento de la planta tratadora de aguas negras de San Lucas, hoy miserablemente abandonada por autoridades irresponsables.

Séptimo. Orgullosas y orgullosos de estar hombro con hombro junto al Pueblo Cucapá, que actualmente ocupa territorios en los estados de Baja California y Sonora, denunciamos que  el deterioro gradual y progresivo de la cuenca baja del río Colorado y su delta, están amenazando la sobrevivencia y existencia del pueblo Cucapá y su cultura indígena, al impedir el ejercicio de sus formas tradicionales de subsistencia, principalmente su actividad milenaria: la pesca en el río Colorado y su delta.

Denunciamos también, que producto de la imposición desde 1994 por el Gobierno Federal mexicano de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, los pescadores cucapás que luchan por sacar adelante a sus familias y preservar su cultura, son objeto de hostigamiento y persecución por parte de militares e inspectores de la llamada Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Profepa y de la Comisión Nacional de Pesca, Conapesca.

Exigimos la instalación inmediata de una mesa de diálogo y negociación que de cause efectivo a las legitimas exigencias del Pueblo Cucapá y permita la preservación y sustentabilidad de sus formas comunitarias de vida y cultura milenarias.

Octavo. Con nuestras hermanas y hermanos de los pueblos indígenas del noroeste mexicano, los Guarijios y Yaquis, estamos sufriendo la imposición del mega proyecto de infraestructura hidráulica y energía llamado Sonora SI. Tal mega proyecto del gran capital nacional y transnacional abarca varios municipios del estado y obras como: reactivación y construcción de presas hidroeléctricas, acueductos, desaladoras y plantas tratadoras de aguas residuales.

La administración estatal del gobernador Guillermo Padrés intenta impulsar la privatización del agua sin considerar el equilibrio de los ecosistemas riparios. Padrés ha hecho público que la prioridad es el crecimiento económico sin importar los aspectos socioculturales y ambientales de las comunidades afectadas. Una clara muestra de lo anterior ha sido la ausencia de estudios serios de impacto ambiental y una auténtica política de transparencia informativa.

Exigimos la suspensión del programa Sonora Sí, y la instalación inmediata de una mesa de diálogo y negociación cuyo eje rector sea el interés superior de las personas y sus comunidades, en especial de los pueblos Guarijios y Yaquis, así como el respeto y sustentabilidad de la madre tierra.

Noveno. Los colectivos, personas y organizaciones que participamos en este Tribunal Popular de Justicia Climática, exigimos justicia para nuestra hermana y compañera ambientalista Nancy Ellen De Rosa, a la que el Estado pretende encarcelar por defender los ecosistemas de la Riviera Maya en Akumal, Quintana Roo; nos declaramos en estado de alerta permanente para conocer la sentencia de un Juez que dictaminará sobre una acusación plagada de irregularidades con la que se intenta acallar a una de las voces más críticas y consecuentes de México, que ha denunciado valientemente a los funcionarios y las empresas que promueven el turismo depredador en las costas del Caribe mexicano.

Décimo. Exigimos la incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas y acciones afirmativas que en materia de cambio climático se plantean para las comunidades, reconociendo su diversidad y pluralidad. Así mismo, las y los participantes en este Tribunal Popular de Justicia Climática, exigimos el reconocimiento a las diversas propuestas y experiencias desarrolladas por las mujeres de todas las comunidades afectadas por el cambio climático en México.

SENTENCIA:

Hoy, en la Ciudad de México y desde las instalaciones de la Comunidad Teológica de México, las y los presentes, constituidos en Tribunal Popular de Justicia Climática, por el inalienable derecho a la justicia que tenemos los pueblos y asumiendo el dicho de la Constitución Mexicana que señala que la soberanía radica esencialmente en el pueblo; tras oír y conocer los casos de todas y todos los presentes, representantes de diversas comunidades y pueblos indígenas y no indígenas del país, sentenciamos lo siguiente:

Primera. Tras oír y conocer los casos de todas y todos los presentes, representantes de diversas comunidades y pueblos indígenas y no indígenas del país, declaramos culpable al Estado Mexicano, al sistema capitalista y al neoliberalismo por la creciente y dolorosa depredación de la Madre Tierra y el consecuente cambio en el clima, así como por la creciente criminalización de la protesta social y el activismo a favor del ambiente. Esta situación en perjuicio de la soberanía nacional y la sustentabilidad de la vida de las generaciones presentes y futuras de mexicanas y mexicanos.

Segunda. Declaramos culpable al gobierno de Felipe Calderón por estar provocando la exacerbación del estado de violencia que vive México, con la guerra absurda que sostiene contra los grupos de la delincuencia organizada y estarla utilizando para una criminalización alarmante contra los defensores del medio ambiente y de los derechos humanos.

Tercera. Que entre las principales víctimas se encuentran las mujeres y las niñas quienes por el simple hecho de serlo son invisibilizadas en sus historias e incluso en sus nombres, que  sus cuerpos son territorios de expresión de las diversas violencias e impactadas negativamente en su salud, su trabajo, su economía y su vida. Que su cotidianidad es afectada no sólo por la falta de agua y la temperatura ambiental extrema del cambio climático, sino por la multiplicidad de labores y responsabilidades fundamentadas en un machismo depredador, en un patriarcado indigno que hoy oprime y afana lastimosamente la vida de millones de mujeres y niñas. Estas cargas injustas, esta moderna e indigna esclavitud debe cesar a través de la práctica de la justicia y la equidad en el amor y la verdad desde y en los hogares y las comunidades. Es preciso modificar pautas culturales y tradiciones que fortalecen los roles tradicionales que oprimen a las mujeres, que dificultan el impulso de su protagonismo y el desarrollo de sus liderazgos. Sin embargo, es preciso reconocer y aún proclamar, que hoy miles de las luchas que emprenden los pueblos del mundo en un hambre y una sed de justicia legitima, son encabezadas dignamente por las mujeres. La vanguardia de la lucha global por la justicia y la igualdad tiene rostro de mujer. Por ello, las Mujeres presentes, integrantes de este Tribunal, han decidido constituirse desde hoy en el Grupo de Trabajo Feminista por la Equidad de frente al Cambio Climático en México.

Cuarta. Ante la urgente e imprescindible necesidad de contar con espacios permanentes para la denuncia de todas las formas de ecocidio contra la madre tierra y los pueblos, además de la procuración de la organización, coordinación y confluencia de las iniciativas de la lucha  democrática por la sustentabilidad social y climática en la justicia, este tribunal se declara como una instancia abierta y permanente que buscará la confluencia, apoyo y solidaridad de los ámbitos locales, nacional e internacional sin menoscabo de su independencia y soberanía.

LLAMADO A LA ACCIÓN:


Lidiar con la crisis climática implica realizar un cambio fundamental en el orden mundial actual y una transformación completa de las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales a escala local, nacional y mundial.

Consientes de que la crisis climática debe correr por cuenta de quienes la generaron, y no por quienes han sido los menos responsables de que ocurra, reconocemos humildemente nuestra responsabilidad como personas, como agentes involuntarios, al ser pasivos hasta ahora ante el sistema depredador capitalista que reproducimos en cada acto de consumo  irracional en nuestra vida cotidiana. Por tanto, asumimos el compromiso de adoptar y promover entre nuestros ámbitos fundamentales, el personal, el familiar y el comunitario un cambio en nuestro estilo de vida, por uno estilo de vida austero y justo que reduzca efectivamente los impactos nocivos a la naturaleza y promuevan una cultura de respeto y equilibrio a la madre tierra y el ambiente.

Hacemos un llamamiento a los colectivos, grupos y asociaciones, a las mujeres y hombres, a los pueblos, tribus y naciones indígenas que actualmente padecen los efectos del cambio climático y la injusticia ambiental a generar procesos de encuentro, intercambio de información y comunicación crecientes, en los valores de la solidaridad y la justicia, la horizontalidad y la organización democrática, partiendo del entendido evidente de que aislados y aisladas nuestras legitimas luchas de reivindicación y justicia climática no podrán enfrentar con eficacia al monstruo depredador de la sociedades y la madre tierra: el sistema capitalista y su expresión más devastadora, el neoliberalismo. Para ello, llamamos con humildad y respeto a impulsar dichos procesos de comunicación y coordinar acciones y proyectos en todas las regiones del país. Asumiendo consecuentemente esta resolución, las y los participantes en este Tribunal Popular de Justicia Climática, iniciaremos un proceso de consulta y acuerdo para la integración del Consejo Nacional de Comunidades del Tribunal Popular de Justicia Climática de México.

Para ello, y entre los compromisos asumidos en este evento, habilitaremos una plataforma de comunicación para hacer públicas las denuncias y los casos de injusticia climática que se padecen en México. Pedimos que se nos envíen fichas informativas, expedientes y denuncias populares a la siguiente dirección de correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Así mismo, anunciamos la apertura de la segunda audiencia de este Tribunal Popular de Justicia Climática, que tendrá lugar el próximo jueves 17 de mayo de 2012 en la Ciudad de México y cuya convocatoria anunciaremos oportunamente.

Finalmente, proponemos el impulso de encuentros para el intercambio de experiencias exitosas, que visibilizan los liderazgos de las mujeres y los procesos organizativos y participativos novedosos para la mitigación y adaptación frente al cambio climático y que coloquen a todos, pero en especial a las mujeres como sujetas de derecho y ciudadanas plenas. En este sentido, hacemos un llamado a recuperar las historias de las mujeres y las niñas que viven historias de afectación en cualquier ámbito de su vida por el cambio climático para hacerlas visibles y contribuir a erradicar este tipo de injusticia y violencia de género.

Invitamos a todos y a todas a sumarse y generar juntos un espacio de diálogo e intercambio entre las comunidades mexicanas afectadas por el cambio climático. Asumiendo la necesidad de lograr una mayor cohesión y fortalecer a las organizaciones y colectivos para construir una agenda común con demandas específicas hacia las autoridades en los ámbitos local, estatal y nacional; para ello les invitamos a generar juntos y juntas una plataforma de afectados y afectadas, sin menoscabo y en colaboración con otros esfuerzos de acción justa por el clima para que nuestras voces y demandas se escuchen en el ámbito nacional e internacional.

Fraternalmente.

¡Por la Vida, la Tierra, el Agua, el Cielo y la Mar en la Justicia!

 
TRIBUNAL POPULAR DE JUSTICIA CLIMÁTICA DE MÉXICO

San Ángel, México Distrito Federal a 17 de noviembre de 2011.


    Firman esta declaración como miembros de este tribunal las siguientes organizaciones y personas:
    Mexicanas y Mexicanos Contra la Desigualdad, GCAP MEXICO.
    Comunidad en Movimiento, A.C.
    Colectivo Mexicano de Comunidades Afectadas por el Cambio Climático, COMEXIC.
    Consejo de Comunidades Unidas de Centla, Estado de Tabasco.
        Comunidad El Coco
        Comunidad Álvaro Obregón
        Comunidad Francisco. I. Madero
        Comunidad Ejido Fronterita
        Comunidad San José de Simón Sarlat
        Comunidad Ejido Constancia y Venecia
        Comunidad Colonia San Juan
        Comunidad Población Simón Sarlat
        Comunidad Colonia Caparrazo
        Comunidad Chilpa Margen Derecho
        Comunidad Boca de Chilpa
        Comunidad Chilpa Margen Izquierdo
        Comunidad Mixteca 2da. Sección.
        Comunidad Mixteca 3ra. Sección.
        Comunidad Ejido José María Morelos y Pavón Tiatalillo
        Comunidad Chichicastle 1ra. Sección
        Comunidad Poblado Quintín Arauz
        Comunidad Cañaveral Corcovado
        Comunidad Villa Vicente Guerrero
        Comunidad Tabasquillo 2da. Sección.
    Frente Sindical  Campesino Indígena Social y Popular de Tabasco
    Bionero.org
    Movimiento Cristiano por la Paz.
    Pueblo Wirrárika, México Estados de  Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango.
    Pueblo Cucapá, México Estados de Baja California y Sonora.
    Pueblo Tarahumara, México Estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila.
    Pueblo Guarijío, México Estados de Sonora y Chihuahua.
    Escuela Autónoma Emiliano Zapata, Puebla.
    COPINH
    Red Mexicana en Defensa del Maíz.
    Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, CECCAM.
    Fundación Promueve, A.C.
    México Profundo, A.C.
    Red de Mujeres, A.C.
    Mujeres por el Diálogo
    Red Nacional Genero y Economía
    Colectivo Regional Defensa Verde Naturaleza para Siempre. Estado de Veracruz.
        Comunidad  Amatlán de los Reyes.
        Comunidad  Fortín de las Flores.
        Comunidad  Naranjal.
        Comunidad  Cuichapa.
        Comunidad  San José de García.
        Comunidad  Xúchilez.
        Comunidad  Ixtaczoquitlán.
        Comunidad  Chilpanapa.
        Comunidad  La Toma.
        Comunidad  San Martín.
    Cooperativa por un Ambiente Biodiverso y Sustentable, S.C de R.L.
    Escuelita Emiliano Zapata
    Comunidad Indígena de San Sebastián Tepetitlán, Jalisco.
    Comité de San Lucas Xochimanca, Xochimilco D.F.
    Crecimiento Centrado en Procesos, A.C.
    La Voz de Abya Yala, Medio Libre.
    Comunidad de Amatlán de los Reyes, Veracruz.
    Integrantes del Consejo Ciudadano de las Mujeres del Distrito Federal:
        Jessica Fernández Romero, CCMDF, Cuauhtémoc.
        Luz Elvia Juárez Téllez, CCMDF, Miguel Hidalgo.
        Rosa María Méndez, CCMDF, Coyoacán.
        Leticia García Castro, CCMDF; Álvaro Obregón.
        Susana García García, CCMDF; Miguel Hidalgo.
        Itzel G. Guzmán Reséndiz, CCMDF, Coyoacán.
        Yazmín Cruz X., CCMDF, Álvaro Obregón.
        Laura H. Lucero G, CCMDF, Benito Juárez.
        Elvia Jerezanor, CCMDF, Benito Juárez.
        Patricia Becerril Romero, CCMDF, Xochimilco.
        María Concepción Martínez Chávez, CCMDF, Benito Juárez.
        Elizabeth Veyra S, CCMDF, Benito Juárez.
        Carolina Romero, CCMDF, Coyoacán.
        Bibiana Pacheco, CCMDF, Cuauhtémoc.
        Teresa Linares S, CCMDF, Cuauhtémoc.
    Laura Lechner, Guatemala Solidaritat Austria.
    Rodrigo Olvera, CCUC.
    Joalin Pardo, FLACSO.
    Eduardo Ochoa, UNAM.
    Lorna Zamora Robles, UNAM, FFyL.

Agricultura industrial, agricultura ecológica y consumo responsable

Agricultura industrial, agricultura ecológica y consumo responsable

Por Ana Grandal
fuente: ecoportal.net

agriculturaLo que realmente define a la agricultura industrial es que persigue la intensificación de la producción, como en cualquier otro proceso industrial, con lo que la alimentación se convierte en una mercancía y la única condición de la producción alimentaria es obtener cada vez más beneficios económicos. La tecnología suministrada por la agricultura industrial (como fertilizantes químicos, plaguicidas, invernaderos…) barre los límites “tradicionales” de la producción para asegurar que la productividad sea cada vez mayor, independientemente de otras consideraciones, como la salud de la tierra o de los consumidores.

La agricultura industrial se ha asociado desde el principio con el concepto de “modernización”, considerado positivo, en contraposición a las prácticas tradicionales, “obsoletas”. Esta “modernización” implica el uso de semillas híbridas y agroquímicos (por lo que la agricultura industrial también se denomina agricultura química). Pero lo que realmente define a la agricultura industrial es que persigue la intensificación de la producción, como en cualquier otro proceso industrial, con lo que la alimentación se convierte en una mercancía y la única condición de la producción alimentaria es obtener cada vez más beneficios económicos.

Pero la agricultura industrial también recibe el respaldo de las administraciones públicas, que apoyan su implementación para dirigir la agricultura al mercado urbano primero y global después, como mandan las políticas capitalistas globalizadoras; y aunque las administraciones públicas han establecido regulaciones con respecto a la protección de la salud de los consumidores a lo largo de todo el proceso agroalimentario, la realidad es que siguen produciéndose crisis debido a la propia dinámica industrial (vacas locas, dioxinas…).

La agroindustria de nuevo propone la “modernización” como solución a los problemas que ella misma genera: se aportan soluciones tecnológicas y se externalizan los problemas hacia fuera del sistema productivo y hacia el futuro, con lo que éstos se agravan en lugar de resolverse. Una consecuencia es que los agricultores son cada vez más dependientes del mercado, no sólo para vender sus productos sino también para obtener suministros. Al consumidor, por tanto, cada vez se le cierran más vías para intentar acceder a productos fuera del circuito de la agroindustria, que además cuenta con un instrumento hegemónico muy importante: la publicidad. La agroindustria se sirve de ella no sólo para vender sino para crear una ideología basada en necesidades, muchas veces ficticias, que se satisfacen consumiendo. Utiliza las opiniones de expertos y las recomendaciones alimentarias de las autoridades para avalar sus productos. Poco importa la salud de los consumidores ni las consideraciones ecológicas o sociales, porque el hecho es que la mayor parte de la publicidad está dirigida a productos con alto contenido en azúcares y grasas, que además son los más baratos de producir, y cuyo consumo es una de las causas principales del aumento de la obesidad en los países desarrollados.

Volviendo a la intensificación de la producción que persigue la agricultura industrial, ésta ha provocado que la antigua diferencia entre agricultura intensiva y agricultura extensiva carezca ya de sentido. La agricultura intensiva busca aumentar el rendimiento por hectárea (mayor producción en menos espacio, por ejemplo, una huerta), y la agricultura extensiva busca aumentar la producción aumentando la extensión del cultivo (mayor producción por tener más superficie, por ejemplo, una estepa cerealista, o una dehesa, en que se alternan los usos del suelo).

Pero ambas, al incorporar la lógica de la agroindustria y de la competitividad, hacen que su objetivo de aumentar la producción se realice a toda costa. Ya no dependen de la fertilidad del suelo ni de las habilidades acumuladas por los campesinos, ni siquiera de los ciclos naturales o del aumento de la mano de obra. La tecnología suministrada por la agricultura industrial (como fertilizantes químicos, plaguicidas, invernaderos…) barre los límites “tradicionales” de la producción para asegurar que la productividad sea cada vez mayor, independientemente de otras consideraciones, como la salud de la tierra o de los consumidores. Asi pues la agricultura intensiva y la agricultura extensiva son dos caras de la misma moneda que es la agricultura industrial. En la actualidad, se considera que la agricultura intensiva es la “genuina” agricultura industrial, y sus consecuencias negativas aparecen como el coste necesario para alimentar a una población creciente; por su parte, el concepto de agricultura extensiva ya no se utiliza para los monocultivos sino para una agricultura “tradicional” pero que sólo es asequible a grandes propietarios y es presentada como el verdadero modelo sostenible de producción.

La agricultura ecológica surge en los países occidentales como reacción a los daños provocados por la agroindustria en el medio ambiente y en la salud de las personas. Pero se centra en el rechazo a los productos químicos y al uso de transgénicos y no cuestiona la lógica capitalista, por lo que a veces entra en el circuito mercantilista ofreciendo sus productos en grandes superficies y con precios que sólo pueden permitirse unos pocos. Estas grandes superficies aprovechan la presencia de productos ecológicos en sus estanterías para dar una imagen de responsabilidad corporativa, por lo que podríamos considerar que los emplean como publicidad de empresa.

La agricultura ecológica tampoco integra los problemas de los países empobrecidos. En éstos últimos surge la agricultura de bajos insumos, que además intenta disminuir la dependencia tecnológica de la gran industria. Su versión en los países occidentales es la agricultura integrada, que no sólo sigue sin tener en cuenta la dimensión local y participativa sino que consiente la utilización de agroquímicos (si bien de una forma más “racional”) y de fertilizantes químicos, con lo que sigue dependiendo de la industria. Además, la producción integrada se está desarrollando en la UE como el “verdadero” camino para llegar a la producción ecológica: la certificación de “agricultura integrada” por medio de sellos oficiales le otorga un estatus frente al consumidor que le puede llevar a elegir sus productos frente a otros: en cierta forma, es un tipo de publicidad, puesto que los sellos inducen a creer que estamos ante un producto “bueno y sostenible”. Algo parecido ocurre al considerar la agricultura extensiva como modelo de producción sostenible sin más, sin cuestionarse la lógica que hay detrás (un ejemplo lo tenemos en el jamón ibérico; el más cotizado se produce en explotaciones de este tipo).

Sin embargo, la agroecología es un modo de producción enfrentado a la agricultura industrial y también a sus circuitos de distribución global. Está muy vinculada a la agricultura campesina, entendiendola como el producto de la coevolución de los seres humanos y la naturaleza, es decir, se aprovechan los conocimientos acumulados por los campesinos en los distintos sistemas agrarios. Pero también integra la dimensión del consumo, en forma del consumo responsable, como fuerza social que complementa a la producción agroecológica. Así, los consumidores están en permanente diálogo horizontal con los productores promoviendo el apoyo mútuo para producir y consumir alimentos sanos. Esto se traduce en el establecimiento de un precio justo para productores y consumidores, y en la comprensión por parte de estos últimos de las circunstancias a las que se enfrentan los primeros a la hora de cultivar sus productos (problemas meteorológicos, posibles daños por insectos y otros animales…). El consumidor, pues, deja de ser un agente pasivo: es partícipe del ciclo natural de producción, asumiendo que también hay que respetar la salud del entorno, sin exigir más de lo que el uso racional del suelo puede ofrecer (cada alimento tiene su temporada).

La dimensión local (la cercanía física con el productor) también racionaliza el aspecto de la distribución, que con el establecimiento de circuitos cortos garantiza además la frescura de los alimentos. Por último, la asociación de consumidores en grupos de consumo aporta un componente social que permite aunar las fuerzas individuales para crear espacios de autogestión que empoderan a los consumidores frente a la agroindustria. En este contexto es difícil que la publicidad tenga cabida, ya que los parámetros que utiliza, en plena consonancia con los intereses industriales, dejan de tener sentido. En estos términos también desaparecen algunos de los factores que contribuyen a la obesidad, generándose una relación más realista y cercana con los alimentos.

Ana Grandal - http://www.nodo50.org/lagarbancitaecologica

Fuente: “Agroecología y Consumo Responsable. Teoría y práctica”. Ed. Kehaceres. Madrid

Tecnología Terminator en cultivos de alimentos y eucaliptos transgénicos: una amenaza a la soberanía alimentaria

Tecnología Terminator en cultivos de alimentos y eucaliptos transgénicos: una amenaza a la soberanía alimentaria

Por Julian Perez-Cassarino y Larissa Packer
Boletín del Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) - http://www.wrm.org.uy


transgenicosLa tecnología Terminator (que quiere decir “exterminador” en inglés), se refiere a modificaciones genéticas hechas en las plantas para producir semillas estériles, o sea, que no se reproducen. En el medio científico esta tecnología se llama GURTs, que es la sigla en inglés para “Tecnologías Genéticas de Restricción de Uso”. De este modo, hay un control biológico del uso propio, ya que la semilla que es guardada de la cosecha de una variedad con tecnología Terminator no podrá ser usada para plantar en la zafra siguiente, ya que no germinará, porque está muerta.

“Vengo de una familia que tiene a la semilla como una cosa sagrada. En el tiempo de mi padre, los vecinos dormían tranquilos, porque sabían que mi padre tenía semilla segura para plantar”. (Agricultor familiar - Paraíba)

Las semillas son el mayor patrimonio de los agricultores. Son la base para la producción agrícola, y por lo tanto, para la alimentación de cualquier nación. Durante diez mil años, comunidades de agricultores, indígenas y pueblos tradicionales mejoraron y multiplicaron sus semillas libremente, haciendo del intercambio de semillas un momento de unión y distribución entre pueblos y naciones.

No es por otro motivo que tratados internacionales como el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura - TIRFAA (art. 5, 6 y 9), y la Convención sobre la Diversidad Biológica – CDB (art. 10, c y 8, j) protegen e incentivan el empoderamiento de las prácticas comunes como almacenamiento, intercambio, venta y mejoramiento de semillas en las unidades productivas por parte de los agricultores, fundamentales para la conservación de la biodiversidad y de la agrobiodiversidad de los países.

Recién en los últimos 40-50 años es que las semillas se volvieron un gran negocio: pequeños cambios hechos por las multinacionales pueden ser patentados y las semillas, que siempre fueron de libre intercambio, fueron privatizadas y pasaron de las manos de los agricultores, por lo tanto, de los ciudadanos de cada país, a las manos de las grandes empresas.

Actualmente, con el desarrollo de los transgénicos, las empresas desarrollaron un tipo de transgenia que permite el control total y absoluto de las semillas por parte de las empresas, haciendo que los agricultores e incluso los grandes productores queden rehenes de las multinacionales para poder obtener sus semillas. Nuestro alimento pasará a ser controlado por 4 o 5 empresas que dominan más del 60% del mercando mundial de semillas. A este nuevo tipo de transgénico se le llama Terminator.

Como mi padre, que siempre tenía costumbre de aquel semillero, él plantaba en un año, después seleccionaba, desgranaba todo a mano, me acuerdo que yo lo ayudaba, era lindo desgranar así. Entonces imagínese, con una semilla de esas, se acabaría con una tradición ya de años, ¿no? Y después no podría ser utilizada nuevamente. (Agricultor familiar, Paraná)

La tecnología Terminator (que quiere decir “exterminador” en inglés), se refiere a modificaciones genéticas hechas en las plantas para producir semillas estériles, o sea, que no se reproducen. En el medio científico esta tecnología se llama GURTs, que es la sigla en inglés para “Tecnologías Genéticas de Restricción de Uso”. De este modo, hay un control biológico del uso propio, ya que la semilla que es guardada de la cosecha de una variedad con tecnología Terminator no podrá ser usada para plantar en la zafra siguiente, ya que no germinará, porque está muerta.

Es como si estuviéramos programados también para morir. Como si supiéramos que a determinada edad fuéramos a morir. Como si tuviésemos un corto plazo aquí; terminando la zafra moriríamos. Eso es lo que ellos están programando para las semillas. (Agricultor familiar – San Pablo)

¿Cuáles son las posibles consecuencias de esta tecnología?

transgenicosUn Grupo Técnico de Especialistas contratado por Naciones Unidas evaluó los impactos potenciales de las GURTs sobre agricultores familiares, campesinos y comunidades tradicionales y concluyó que se configuran como una fuerte amenaza a la garantía de la soberanía y de la seguridad alimentaria de estas comunidades.

Entre los impactos de la tecnología Terminator abordados en el Informe se destacan:

- Puede reducir y limitar las prácticas tradicionales de intercambio de semillas;
-  Puede reducir la capacidad de innovación y el conocimiento local de las comunidades sobre mejoramiento de plantas;
-  Puede reducir o afectar negativamente la agrobiodiversidad local, resultando en el deterioro de los sistemas tradicionales de conocimiento;
-  Puede llevar a la dependencia de semillas o a pérdidas de cultivos;
-  Puede causar, de manera irreversible, alteraciones ambientales negativas resultantes del cruzamiento entre variedades Terminator y plantas normales.

La más reciente justificación para la utilización de las tecnologías genéticas de restricción de uso es su utilización como una “medida de bioseguridad” para evitar la contaminación de plantas convencionales o agroecológicas por variedades transgénicas.

Esta propuesta es particularmente perversa, ya que puede diseñar el siguiente escenario para las comunidades de agricultores familiares y campesinos: en caso que admitamos que no habría continuidad en la contaminación, el hecho es que en la primera generación hay contaminación, y el agricultor convencional u orgánico contaminado perdería sus semillas de ahí en adelante, ya que estarían contaminadas por el Terminator. En todo si la contaminación no continuara se debería a que las semillas campesinas se habrían vuelto estériles por haberse contaminado.

Por éstas y otras motivaciones, los 193 Países Parte de la Convención sobre la Diversidad Biológica establecieron una moratoria internacional a la tecnología Terminator o de restricción de uso, a través de la Decisión V/5 en el año 2000. Esta moratoria viene siendo renovada en las COPs y su mantenimiento fue apoyado por el gobierno brasileño en esta última COP 10 realizada en Nagoya, conforme manifestación de la División de Medio Ambiente de Itamaraty, Aviso nº 10/DEMA/CGFOME/AFEPA/SEAN BRAS, de fecha 23/04/2010.

Es una tecnología que quita autonomía a los pequeños agricultores, porque va a fortalecer solamente a las grandes empresas que van a producir las semillas. Van a quitar esa posibilidad que tiene el agricultor de hacer la selección de la semilla, guardarla de la forma en que está acostumbrado tradicionalmente, que aprendió con el padre, con la madre, con el abuelo. (Agricultor Familiar - Maranhão)

(...)

La aprobación del Terminator puede estar “casada” con este proceso, pues uno de los “argumentos”, como ya dijimos, es que si todos los árboles transgénicos también fuesen Terminator se podría evitar la propagación de la contaminación. Sin embargo, según estudiosos, la tecnología es muy inestable y posee muchas fallas, haciendo que individuos que están programados para germinar, incluso así germinen, manteniendo los riesgos de contaminación.

Tanto en el Brasil como en los demás países, es necesario que haya un gran proceso de movilización social, con el fin de evitar a cualquier costo la liberación de esta tecnología. Más allá de los riesgos evidentes en términos ambientales, sociales y para la salud humana de los transgénicos, la liberación de la tecnología Terminator puede significar la sentencia final en términos de la total dependencia de los agricultores de las transnacionales y del control de éstas sobre la producción agrícola y forestal en nuestros países, dejando a merced de sus voluntades e intereses económicos el destino de nuestra agricultura, de nuestros agricultores y de nuestra alimentación.

El impacto va a ser para la nación entera, porque es una cuestión de seguridad alimentaria. En la medida en que está en manos de media docena de empresas en el mundo, que van a dominar esa tecnología, se coloca a millones de personas bajo la dependencia de esa tecnología, y ellos van a hacer lo que les parezca. Nosotros nunca precisamos de eso, si llegamos hoy hasta donde llegamos, es por la manera en que las cosas venían siendo hechas, que naturalmente, era la manera correcta. (Agricultor Familiar – Santa Catarina)

Julian Perez-Cassarino, Campanha Terminar Terminator-Brasil y Larissa Packer ONG Terra de Direitos

*Los testimonios fueron extraídos del video “Terminator: sementes transgênicas da morte” (Terminator: semillas transgénicas de la muerte).

LEER COMPLETA: ecoportal.net

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