El cultivo masivo de palma y soja para producir biocombustible contamina más que la gasolina o el diésel

La transformación de humedales y bosques para extender estos cultivos dobla las emisiones de CO2 provocadas por los motores a base de derivados del petróleo

La demanda europea de biodiésel ha convertido dos millones de hectáreas del sudeste asiático en plantaciones de estas variedades, según la Comisión Europea

Las ayudas públicas a estos productos han oscilado entre los 4.600 y los 5.500 millones de euros anuales

Raúl Rejón, eldiario.es

El cultivo industrial de palma y soja emite más CO2 a la atmósfera que el consumo de combustibles fósiles como el diésel o la gasolina. Y no un poco: la producción de palma para obtener biocombustible contamina casi tres veces más. La soja el doble que sus equivalentes de origen petrolífero.

La causa principal de esta cantidad de emisiones es la transformación de los suelos para plantar estos dos cultivos. En especial el drenaje de humedales en Indonesia y Malasia. Y la oxidación de esos terrenos después de que se conviertan en plantaciones, según el  último estudio de Comisión Europea sobre los biocombustibles realizado para reorientar la política comunitaria sobre esta materia.

 

La estrategia de la Unión Europea contra el cambio climático señalaba que, cada país, tenía que llegar a que el 10% de la energía utilizada en el transporte fuera de origen renovable para 2020. Los biocombustibles contaban para hacer esos cálculos.

Así que la demanda europea se enfocó hacia el biodiésel que se obtiene a partir de los cultivos de palma, girasol, colza o soja. Esta política ha causado la conversión de ocho millones de hectáreas de terreno en explotaciones de este tipo. Solo la expansión de las plantaciones de palma para satisfacer este mercado ha convertido 2,1 millones de hectáreas en el sudeste asiático «la mitad de ellas a expensas de humedales y bosque tropical», explicaba el documento de la Comisión.

Los agrocombustibles son carburantes de origen biológico pensados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de los motores. Pero no todos son iguales. El rango abarca desde los que se producen a base de alimentos (como la colza, el girasol, la palma o la soja) hasta los más avanzados que utilizan chopos, sauces, pastos perennes y residuos forestales. La diferencia clave es que estos últimos son cultivos que no se cosechan todos los años. Son explotaciones mucho menos agresivas con el suelo que los soporta.

Un análisis comparativo de las emisiones de CO2 de todos estos combustibles realizado por la organización Transport & Enviroment con los datos de la CE muestra que la apuesta por el biodiesel de palma, soja, girasol y colza multiplica por 1,8 los niveles de contaminación respecto a los combustibles fósiles debido a las emisiones en su fabricación.

Los peores resultados los da el combustible de palma. Su utilización supone en torno a un 250% más de emisiones que las de los derivados del petróleo (implica el lanzamiento 241 gramos de CO2 por megajulio de energía generada frente a 94 del gasoil tradicional).

Casi tres cuartas partes de ese CO2 corresponden a la utilización del suelo, no al uso en lo motores. Es decir, el proceso de producción de los cultivos contamina mucho más que los coches que emplean ese producto.

15,4 millones de toneladas al año

En el otro lado, las nuevas generaciones de agrocombustibles –de cultivos no anuales– ahorran un 15% respecto a los hidrocarburos. Sin embargo, según T&E, «actualmente están marginados por la política de apoyo a los biodiesel tradicionales» (los de soja o palma).

Los productos de biodiesel suponen, aproximadamente, el 75% del consumo interno de agrocombustibles de la Unión Europea que en 2014 fueron 15,4 millones de toneladas. Las ayudas públicas para el biodiesel en la UE, mediante subsidios a los precios, a las importaciones o exenciones fiscales, han oscilado entre los 4.600 a 5.500 millones de euros al año.

Los autores de la comparativa aseguran que esta línea de actuación ha provocado que «en lugar de reducir las emisiones de CO2 del transporte, va aumentarlas  un 4% para 2020, como si hubieran circulado 12 millones más de coches «. Según su análisis si no se deja de apoyar a los combustibles a partir de soja o palma, las variedades más efectivas para el medio ambiente no podrán abrirse camino.

Biocombustibles: UE destruye 700.000 ha de selvas

“Biocombustibles”: UE destruye 700.000 ha de selvas

Salva la Selva
selvaLa Unión Europea quiere que conducir sea ambientalmente más amigable y salvar el clima con combustibles más ecológicos. Así los combustibles que se venden en las gasolineras contienen cada vez más porcentaje de los llamados “biocombustibles”.

El pasado año se mezclaron en la UE con el diesel 1,9 mill de ton de aceite de palma -junto a muchos más millones de toneladas de los también ambientalmente cuestionables aceites de colza y soja.

Las plantaciones de palma necesarias para producir estas cantidades ascienden a 700.000 hectáreas -tierras hasta hace poco cubiertas de selvas tropicales y hábitat de los amenazados orangutanes. A pesar de ello, la UE califica el aceite de palma como sostenible.

Ambientalistas, expertos en desarrollo y científicos advierten desde hace años las consecuencias negativas de la energía a base de plantas. A los políticos de Bruselas hace tiempo que su política energética se les está volviendo en contra, como lo certifican tanto estudios independientes, como los encargados por la propia UE: el biodiesel de aceite de palma y de soja, y también el de colza producida localmente, son más dañinos que el diesel fósil de petróleo.

La UE debería detener su política de biocombustibles inmediatamente. Pero la industria agraria pone todos los medios disponibles para continuar con el negocio. Más de 10 mil millones de euros por año se invierten en subvenciones estatales para agrocombustibles en la UE.

La UE discute ahora sobre el futuro de los agrocombustibles. El 20 de junio vota la Comisión de Industria, el 10 de julio la de Medio Ambiente y el 10 de septiembre el pleno del parlamento sobre esta energía “verde”.

Por favor, firme nuestra carta a la Unión Europea sobre energía «verde»

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Fraude y robo, el Biodiesel en Chiapas

Fraude y robo, el Biodiesel

Péndulo de Chiapas. Lunes, 25 de Febrero de 2013

Ex trabajadores de Biodiesel Chiapas proporcionaron una serie de datos referentes al fraude por más de dos mil millones de pesos, que encabezó Salín Rodríguez Salomón en esta dependencia de creación Sabinista.

biodieselLa fuente señala que este personaje fue protegido del famoso “Chapitas”, Juan Carlos López Fernández, quien pretendió ser candidato a la gubernatura y al Senado durante la pasada contienda electoral, en julio de 2012, apoyado por el ex mandatario estatal Juan Sabines Guerrero.
La investigación realizada por esta casa editorial, indica que el fraude proviene desde la siembra de la jatropha o piñón, como se le conoce a Chiapas; pues se creó la mentira de producir 10 mil hectáreas de esta planta, así como viveros para su cultivo.

Según, el fraudulento proyecto fue trazado en la compra a precios elevados del piñón a los hermanos de Rodríguez Salomón, quienes recorrieron todos los viveros de los estados de Tabasco, Veracruz y Michoacán, comprando arbolitos en cinco pesos y vendiéndolos al Gobierno del Estado a 35, entre los años 2007 y 2011, para abastecer los viveros.

Asimismo, dijeron que los sabinistas y el propio ex gobernador deben responder por este proyecto, ya que todos se preguntan qué es de la planta que instaló en Puerto Madero, así como todos los centros de distribución del biocombustible.
“Sin duda el gobierno de Juan Sabines engañó a todas las autoridades de la ONU con los famosos Objetivos del Milenio, donde también se debe cuestionar al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien dejó hacer y deshacer a una persona quien tomaba decisiones en sus delirios alcohólicos o bajo el efecto de fuertes drogas”, aseveraron.

También hicieron un llamado a las autoridades fiscales para que esclarezcan este fraude y los Rodríguez Salomón sean llamados a rendir cuentas, “cómo no va estar endeudada nuestra entidad con desfalcos de este tipo, todos los chiapanecos fuimos engañados y es justo que se dé a conocer esta mentira que bien se puede calificar como la más grande del periodo Sabinista”.

“Es increíble que los legisladores no hayan detectado estas irregularidades a la hora de aprobar la cuenta pública, todos nos preguntamos dónde está la producción de biodiesel que tanto se presumía, no es justo que el amiguismo de Juan Sabines perjudique a los productores que se suponía eran humildes campesinos y fueron engañados con el equipamiento de sus viveros, los cuales no existen”, concluyeron.

Unión Europea: detengan los agrocombustibles

Unión Europea: detengan los agrocombustibles

Los ministros de energía y medio ambiente de la Unión Europea debatirán sobre agrocombustibles

Firma: Salva la selva

biocombustiblesLa Unión Europea dice querer salvar el clima con combustibles más ecológicos -y apuesta por “biocombustibles”. Anualmente se mezclan en la Unión Europea 14 millones de toneladas de biocombustibles con la gasolina y el diesel convencionales. Para 2020 serán 30 millones de toneladas, que tendrán que sustituir el 10% del combustible total.

Pero ya hace tiempo que este concepto se le fue de las manos a la Unión Europea. No sólo los ambientalistas están seguros. También los científicos argumentan que los biocombustibles no son ni ambientalmente ni socialmente sostenibles y en ningún caso neutrales para el clima. Diversos estudios encargados por la Unión Europea lo demuestran.

La Unión Europea debe terminar ya con su política de biocombustibles. Pero la industria agraria presiona por continuar con el negocio y la Comisión Europea propone medias tintas: los biocombustibles de alimentos deben suponer como mucho un 5% y la cantidad de nuevos biocombustibles a base de celulosa deben multiplicarse por cuatro. Pero estos ni siquiera existen todavía.
Esta política de biocombustibles a base de “cuentas de la vieja”, poco claras y al mejor postor tiene fatales consecuencias: en Malasia 14 elefantes amenazados de extinción fueron envenenados porque vivían en un área de 70.000 hectáreas destinada para plantaciones de palma. Tales plantaciones destructivas están certificadas por la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO) y se consideran “sostenibles” por la Unión Europea.

Aún son posibles cambios en la política europea de agrocombustibles. El 22 de febrero debaten los Ministros de Energía de la Unión Europea y el 21 de marzo los Ministros de Medio Ambiente. Por favor, exija con nosotr@s detener los agrocombustibles en la Unión Europea.

Firma: Salva la selva

¡Detener ya los agrocombustibles!

¡Detener ya los agrocombustibles!

Agrocombustibles se devoran la naturaleza y compiten con la alimentación humana

FIRMA LA ACCIÓN DE salvalaselva.org

AUTOLa Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea DER establece que deben mezclarse millones de toneladas de agrocombustibles con los combustibles super y diésel para el transporte. En 2020 se tendrá que alcanzar un 10 por ciento de mezcla.

Los agrocombustibles significan una competencia fatal con la alimentación de la humanidad, ya que se elaboran casi exclusivamente con alimentos: el etanol con maíz, trigo, caña de azúcar y azúcar de remolacha; el biodiésel con colza, soja o aceite de palma. En contra de lo que suelen afirmar los intereses empresariales, la utilización de residuos y plantas no comestibles es mínima.

La producción de agrocombustibles acapara enormes cantidades de tierras, no sólo importantes para la alimentación, sino también para la naturaleza en todo el mundo.

La mitad del etanol se importa del exterior. En Brasil, el mayor exportador de etanol, se destruyen bosques tropicalesy otros ecosistemas como la mata atlántica para cultivar caña de azúcar.

También para “biodiesel” se importan enormes superficies de aceite de palma y soja del sudeste de Asia y de Sudamérica. Para plantar palma en Indonesia y Malasia se queman selvas, y también en Argentina y Brasil se deforesta para cultivar soja.

Incluso los estudios encargados por la UE confirman que el agrocombustible es más dañino que el combustible fósil de petróleo.

Ahora la UE quiere volver a discutir su política de agrocombustibles. Pero los objetivos obligatorios que estableció y las subvenciones hacen ganar mucho dinero a algunos. El poderoso lobby de los agrocombustibles en Europa intenta evitar que en la UE triunfe la razón sobre los intereses comerciales.

Por favor, firme la carta a la UE.

Agrocombustibles: Fogoneros del hambre

Agrocombustibles: Fogoneros del hambre — cómo las políticas de Estados Unidos para el etanol de maíz aumentan el precio de los alimentos en México

DESCARGAR: Fogoneros del hambre (.pdf)

El estudio Agrocombustibles: fogoneros del hambre –de los investigadores Timothy Wise, director de Investigación y Políticas del Instituto de Desarrollo Global y del Medio Ambiente de la Universidad de Tufts, Estados Unidos, y Marie Brill, analista de la organización internacional ActionAid– revela que la importación de maíz costó a México entre 1 mil 500 millones y 3 mil 200 millones de dólares en el periodo 2006-2011, debido a que la producción del etanol de maíz “aumentó dramáticamente y los precios de los alimentos subieron a niveles alarmantes”.
 
El documento indica que “México ahora importa más de un tercio del maíz que consume, fundamentalmente de Estados Unidos, según los términos de la liberación negociada como parte del TLCAN. A partir de 1994 (cuando entró en vigor el tratado y las protecciones comerciales comenzaron a eliminarse), las exportaciones de maíz, de otros cereales básicos y de carnes procedentes de Estados Unidos a México, aumentaron”.

La crisis alimentaria, agravada por el uso del maíz y otros granos en la producción de etanol, es uno de los asuntos centrales que es analizado por la investigación «Agrocombustibles: fogoneros del hambre. Cómo las políticas de Estados Unidos para el etanol de maíz aumentan el precio de los alimentos en México», patrocinada por la oficina estadounidense de la no gubernamental ActionAid International.

 «El G-20 tiene que resolver la crisis alimentaria. La cumbre de 2011 abordó la situación, pero tiene que prender los motores primarios. México es un ejemplo de lo que pasa en otros países», apuntó el estadounidense Timothy Wise.

Imperativo frenar el uso de maíz para etanol: informe de Action Aid

Imperativo frenar el uso de maíz para etanol: informe de Action Aid

Lourdes Edith Rudiño. La Jornada del campo. 23 de junio de 2012

etanolLa elaboración de agrocombustibles (etanol) consume ya 15 por ciento de las cosechas mundiales de maíz, y 40 por ciento en el caso particular de Estados Unidos (EU) –país fundamental en la definición de los precios del grano–. Tal situación es una de las causas principales del encarecimiento de los precios internacionales del maíz y en general de los alimentos, fenómeno iniciado en 2006-07 y vigente hoy con consecuencias fatales como el hambre y la inseguridad alimentaria.

En el caso de México, donde a diferencia de la mayor parte del mundo usamos el maíz para consumo humano directo, el efecto es evidente en la escalada de precios de la tortilla; en el malestar social derivado; en inseguridad alimentaria sobre todo en las zonas pobres del país, las rurales, y en el aumento en las erogaciones por importación de maíz, afirman Timothy A. Wise, director de Investigación y Políticas del Instituto de Desarrollo Global y del Medio Ambiente (GDAE) de la Universidad de Tufts, y Marie Brill, analista principal de políticas de Action Aid-Estados Unidos.

Ambos son autores del informe de Action Aid Agrocombustibles: fogoneros del hambre, presentado el pasado mayo con el subtítulo Cómo las políticas de Estados Unidos para el etanol de maíz aumentan el precio de los alimentos en México.

El informe tenía la intención de que siendo actual presidente del G-20 (que reúne a las economías más avanzadas y a las emergentes más importantes), México influyera en la reunión que realizó en Los Cabos, Baja California, del 18 al 20 de junio. Ello, considerando que en nuestro país hasta ahora hay un freno al uso del maíz para etanol, por la fuerza social que implica el que el grano sea nuestro básico principal y que debemos importar altos volúmenes desde Estados Unidos para cubrir nuestras necesidades. El boom del etanol afecta drásticamente la seguridad alimentaria de México.

Cabe mencionar que el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga, reconoció el 13 de junio, durante un seminario sobre nuevos paradigmas para la agricultura, que el documento que se analizará en la cumbre “no es muy explícito ni categórico en el tema de biocombustibles”, pues el tema es “controvertido”.

Durante la presentación del informe en cuestión, Wise recordó que en 2008 los precios de la tortilla en México prácticamente se duplicaron respecto de 2006, y la tónica de encarecimiento persiste en términos generales en los alimentos, “con efectos de hambre, inseguridad alimentaria y pobreza”.

El efecto que tiene el uso de maíz para etanol sobre el precio de este grano representó costos de entre mil 500 millones y tres mil 200 millones de dólares entre 2006-11, esto es costos que hubieran sido nulos si no se utilizara el maíz para fines energéticos.

etanolEl informe detalla que en 1990 las importaciones mexicanas de alimentos desde Estados Unidos sumaban dos mil 600 millones de dólares. Para el año 2000 subieron a seis mil 400 millones y en 2011 llegaron aun récord de 18 mil 400 millones. No obstante la expansión de las exportaciones agroalimentarias, el déficit de la balanza comercial ha empeorado. De hecho en 1990 lo que se registró fue un pequeño superávit, pero en 2000 el saldo negativo fue de mil 300 millones de dólares; en medio de la crisis alimentaria global, alcanzó “una cifra desastrosa” de cuatro mil 600 millones de dólares, y en 2011 sumó dos mil 600 millones.

En los dos años recientes, dijo Wise, los gastos por importación de maíz equivalieron al déficit comercial agroalimentario total.

Y es que la dependencia de México en importaciones de maíz se ha acentuado, sobre todo desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dijo Wise. El informe muestra que en 1990-92 las compras foráneas del maíz representaban siete por ciento del consumo; hoy son 35 por ciento. Y lo mismo ocurre en los otros granos. En trigo antes era 18 y ahora casi 60 por ciento; en arroz antes 60 y ahora casi 80 por ciento; en soya antes 75 y ahora casi cien por ciento.

Tim Wise señaló que la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos estima que entre 20 y 40 por ciento del encarecimiento de los precios globales de alimentos es atribuible al consumo de maíz para etanol. El análisis calcula que en 2006 el uso de maíz para etanol en el mundo y particularmente en EU representó un encarecimiento de las importaciones mexicanas de maíz de 2.5 por ciento, esto es 23 millones de dólares, pero en 2010-11 las cifras llegan a 20 por ciento y 422 millones de dólares. En todo el periodo 2006-11 el costo acumulado por esta razón fue de mil 260 millones de dólares. Y la tendencia es que se profundice la situación. “Estamos haciendo estimaciones conservadoras, porque hay otros cálculos que hablan de 20 a 40 por ciento” como efecto de encarecimiento del maíz por causa de la demanda del cereal por parte de la industria del etanol.

LEER COMPLETA: http://www.jornada.unam.mx/2012/06/23/cam-uso.html

El escándalo de los agrocombustibles en los países del Sur. Los daños ecológicos y sociales

El escándalo de los agrocombustibles en los países del Sur. Los daños ecológicos y sociales

Por François Houtart
agrocombustiblesLa idea de extender el cultivo de los agrocombustibles en el mundo y particularmente en los países del Sur es desastrosa. Ella forma parte de una perspectiva global de solución a la crisis energética. En los próximos 50 años tendremos que cambiar de ciclo energético, pasando de la energía fósil, que es cada vez más rara, a otras fuentes de energía. En el corto plazo es más fácil utilizar lo que es inmediatamente rentable, es decir los agrocombustibles. Esta solución, al reducirse las posibilidades de inversión y al esperar ganancias rápidas, parece la más requerida a medida que se desarrolla la crisis financiera y económica.

Como siempre, en un proyecto capitalista, se ignora, lo que los economistas llaman, las externalidades, es decir, lo que no entra dentro del cálculo del mercado, para el caso que nos preocupa, los daños ecológicos y sociales.

Para contribuir a la solución de la crisis energética con un porcentaje de entre el 25 y el 30% de la demanda, se tendrá que utilizar centenas de millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de agroenergía, en su mayor parte en el Sur, ya que el Norte no dispone de la superficie cultivable suficiente.

Se tendrá, igualmente, según ciertas estimaciones, que expulsar de sus tierras a por lo menos 60 millones de campesinos. El precio de estas “externalidades” no pagado por el capital sino por la comunidad y por los individuos, es espantoso.

Los agrocombustibles son producidos bajo la forma de monocultivos, que destruyen la biodiversidad y contaminan los suelos y el agua.

Personalmente, he caminado kilómetros en las plantaciones del Chocó, en Colombia, y no he visto ni una ave, ni una mariposa, ni un pez en los ríos, a causa del uso de grandes cantidades de productos químicos, como fertilizantes y plaguicidas. Frente a la crisis hídrica que afecta al planeta, la utilización del agua para producir etanol es irracional. En efecto, para obtener un litro de etanol, a partir del maíz, se utiliza entre 1200 y 3400 litros de agua. La caña de azúcar también necesita enormes cantidades de agua. La contaminación de los suelos y del agua llega a niveles hasta ahora nunca conocidos, creando el fenómeno de “mar muerto” en las desembocaduras de los ríos (20 Km² en la desembocadura del Mississippi, en gran medida causado por la extensión del monocultivo de maíz destinado al etanol). La extensión de estas culturas acarrea una destrucción directa o indirecta (por el desplazamiento de otras actividades agrícolas y ganaderas) de los bosques y selvas que son como pozos de carbono por su capacidad de absorción.

El impacto de los agrocombustibles sobre la crisis alimentaria ha sido comprobado. No solamente su producción entra en conflicto con la producción de alimentos, en un mundo donde, según la FAO, más de mil millones de personas sufren de hambre, sino que también ha sido un elemento importante de la especulación sobre la producción alimentaria de los años 2007 y 2008.

Un informe del Banco Mundial afirma que en dos años, el 85% del incremento de los precios de los alimentos que precipitó a más de 100 millones de personas por debajo de la línea de pobreza (lo que significa hambre), fue influenciado por el desarrollo de la agroenergía. Por esta razón, Jean Ziegler, durante su mandato de Relator Especial de las Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación, calificó los agrocombustibles de “crimen contra la humanidad”, y su sucesor, el belga Olivier De Schutter, ha pedido una moratoria de 5 años para su producción.

La extensión del monocultivo significa también la expulsión de muchos campesinos de sus tierras. En la mayoría de los casos, aquello se realiza por la estafa o la violencia. En países como Colombia e Indonesia, se recurre a las Fuerzas Armadas y a los paramilitares, quienes no dudan en masacrar a los defensores de sus tierras. Miles de comunidades autóctonas, en América Latina, en África y en Asia, son desposeídas de su territorio ancestral. Decenas de millones de campesinos ya han sido desplazados, sobre todo en el Sur, en función del desarrollo de un modo productivista de la producción agrícola y de la concentración de la propiedad de la tierra. El resultado de todo esto es una urbanización salvaje y una presión migratoria tanto interna como internacional.

Es necesario igualmente anotar que el salario de los trabajadores es bien bajo y las condiciones de trabajo generalmente infrahumanas a causa de las exigencias de productividad. La salud de los trabajadores es también afectada gravemente.

Durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre las empresas multinacionales europeas en América Latina, realizada paralelamente a la Cumbre europea-latinoamericana, en mayo del 2008, en Lima, fueron presentados muchos casos de niños con malformación, debido a la utilización de productos químicos en el monocultivo de plátano, soya, caña de azúcar y de palmeras.

Decir que los agrocombustibles son una solución para el clima, está igualmente a la moda. Es verdad que la combustión de los motores emite menos anhídrido carbónico en la atmosfera, pero cuando se considera el ciclo completo de la producción de la transformación y de la distribución del producto, el balance es más atenuado. En ciertos casos, se convierte en negativo en relación a la energía fósil.

Si los agrocombustibles no son una solución para el clima, si solo lo son de una manera marginal, para mitigar la crisis energética, y si ellos acarrean importantes consecuencias negativas, tanto sociales como medio ambientales, tenemos el derecho de preguntarnos por qué ellos tienen tanta preferencia.

La razón es que a corto y mediano plazo ellos aumentan de manera considerable y rápidamente la tasa de ganancia del capital. Es por esto que las empresas multinacionales del petróleo, del automóvil, de la química y del agronegocio, se interesan al sector.

Ellos tienen como socios al capital financiero (George Soros, por ejemplo), los empresarios y los latifundistas locales, herederos de la oligarquía rural. Entonces, la función real de la agroenergía es en la práctica ayudar a una parte del capital a salir de la crisis y a mantener o eventualmente aumentar su capacidad de acumulación.

En efecto, el proceso agroenergético se caracteriza por una sobreexplotación del trabajo, el desconocimiento de las externalidades, la transferencia de fondos públicos hacia el sector privado, permitiendo ganancias rápidas, pero también una hegemonía de las compañías multinacionales y una nueva forma de dependencia del Sur con respecto al Norte. Todo aquello es presentado con la imagen de benefactores de la humanidad ya que producen «energía verde». En lo que concierne a los gobiernos del Sur, ellos ven ahí una fuente de divisas útiles de mantener, entre otros, el nivel de consumo de las clases privilegiadas.

Por lo tanto, la solución es reducir el consumo, sobre todo del Norte e invertir en nuevas tecnologías (solar especialmente). La agroenergía no es un mal en sí y puede aportar soluciones interesantes a nivel local, a condición de respetar la biodiversidad, la calidad de los suelos y del agua, la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, es decir, lo contrario de la lógica del capital. En Ecuador, el Presidente Correa ha tenido el coraje de detener la explotación del petróleo de la reserva natural del Yasuni. Esperemos que los gobiernos progresistas de América Latina, de África y de Asia, tengan la misma firmeza. Resistir en el Norte como en el Sur, a la presión de los poderes económicos es un problema político y ético.

Por lo tanto, denunciar el escándalo de los agrocombustibles en el Sur se constituye en un deber.

François Houtart es ex-catedrático de la Universidad Católica de Lovaina, fundador del Centro Tricontinental y autor del libro: El Escándalo de los Agrocombustibles para el Sur, Ediciones La Tierra y Ruth Casa editorial, Quito, 2011.

Agencia Latinoamericana de Informacion
http://alainet.org

PIÑÓN Y PALMA AFRICANA ¿VERDADERAS SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS ENERGÉTICOS EN EL ESTADO DE CHIAPAS?

PIÑÓN Y PALMA AFRICANA ¿VERDADERAS SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS ENERGÉTICOS EN EL ESTADO DE CHIAPAS?

Claudia Ramos Guillén. Otros Mundos Chiapas A.C. Amigos de la Tierra Internacional

Piñón y Palma: Solución a la “crisis”
-Como parte de la “crisis” mundial de la disminución de combustibles fósiles, se ha propiciado la generación de nuevas formas de obtención de energía en el mundo.
-En este escenario se promueven la entrada de monocultivos para la producción de biocombustibles, que se supone son más ecológicos y representarán una nueva forma de obtención de recursos para los campesinos del Estado de Chiapas
-Especies que no son para consumo humano…

DESCARGAR EL DOCUMENTO:  AQUÍ (.pdf 23 págs. 2.7Mb)

Seminario Otros Mundos: Agrocombustibles en Guatemala: Una nueva excusa para el despojo de tierras

SEMINARIO PERMANENTE DE LA SUSTENTABILIDAD:

Agrocombustibles en Guatemala: Una nueva excusa para el despojo de tierras

seminarioDesde la cochinilla, el café, el algodón, el banano, hasta la caña de azúcar y la palma africana, Guatemala sirvió y sirve a la economía mundial como proveedor de materias primas. En la actualidad, EEUU y la Unión Europea quieren mantener su creciente demanda energética con la expansión de agrocombustibles. Para ello, Guatemala ofrece de nuevo su territorio bajo el poder de 14 familias azucareras y 4 familias palmeras. Como resultado, más de 1500 conflictos agrarios sin resolver hasta el 2008, el 51% de la población vive en condición de pobreza y más de 90 desalojos documentados en los tres últimos años de gobierno.

La mayoría de los desalojos se realizaron en áreas de interés de siembra de caña de azúcar y palma africana. La expansión de estos monocultivos converge con intereses mineros, hidroeléctricos, conservacionistas, finqueros-ganaderos, de explotación turística y en menor medida, huleros, madereros, bananeros y de plantaciones de teca. Éste es el caso del Valle del Polochic, territorio en disputa, donde en las últimas semanas se llevaron a cabo 12 desalojos dirigidos por los Widmann, una de las familias de azucareros oligarcas.

En este seminario podremos reflexionar sobre las actuales dinámicas de despojo de tierras en Guatemala asociadas a la expansión de los agrocombustibles. En Chiapas, la misma empresa de palma es la que está expandiendo este monocultivo. ¿Qué futuro nos espera?

Esperamos tu asistencia.

Martes 19 de abril de 2011. 18 horas

En el EDELO -En Donde Era La Onu-
Flavio Paniagua # 10. Centro. San Cristóbal de Las Casas.

Para más información, puedes visitar nuestro blog: http://seminariootrosmundos.blogspot.com/