Los desechos de la generación de la electrónica

Computadoras, televisores y teléfonos celulares son cada vez más accesibles, lo que incrementa también los desechos electrónicos que llenan de tóxicos al ambiente.

Emilio Rabasa Véjar, en Desinformémonos

México. Con la basura electrónica que generan los mexicanos –desechos de dispositivos como tablets, teléfonos móviles y sistemas de posicionamiento satelital- se puede llenar 70 veces el estadio Azteca, señala la investigadora Astrid Aouragh. La situación “es preocupante”, define, pues falta mayor conciencia del reciclaje de estos compuestos que son altamente contaminantes.

“Un simple teléfono celular contiene elementos químicos tóxicos que pueden contaminar el aire, el agua, el suelo y nuestra comida, entre otros recursos vitales. La pila de tu celular puede afectar a cerca de 500 mil litros de agua. En México se comenzaron campañas de recuperación, sin embargo, los números son muy pobres”, indica Astrid Aouragh.

La gran cantidad, así como la constante evolución de las innovaciones tecnológicas  que surgen día con día, generan una producción de residuos a los que se denomina basura electrónica. Diariamente se generan millones de dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares, computadoras, tablets, GPS, entre otros.  El constante recambio de estos equipos hace que los anteriores pierdan su valor y sean inútiles.

Muchos de los componentes utilizados en la fabricación de los dispositivos electrónicos, parte esencial en la vida de una porción de la humanidad, son altamente tóxicos, atacan directamente al medio ambiente y son mucho más peligrosas que el resto de la basura.

La ambientalista explica que los artículos electrónicos, además de ser tirados como basura normal, son desarmados en los camiones recolectores, lo que reduce su valor en un 30 por ciento de forma automática. “El problema no es la contaminación que se genera por tirarlos, sino que por procesos naturales como lluvia, los tóxicos se dispersan por distintas vías, y se combinan con los químicos generados en la basura. El producto es una contaminación absoluta del suelo”, describe Aouragh.

Una vez que la basura electrónica se mezcla con el resto de desechos en los tiraderos comunes, los metales tóxicos se desprenden y todas las especies (incluida la humana) sufren impactos que pueden ser mortales. Entre los componentes tóxicos se encuentra el mercurio, el cadmio y el plomo, que tienden a filtrarse al agua subterránea.

Estudios recientes muestran que los trabajadores que fabrican estos productos registran un considerable deterioro en su salud por el contacto con los tóxicos.

En México, cada habitante produce en promedio nueve kilos de basura electrónica por año, lo que lo posiciona como el máximo generador en toda América Latina. Los dispositivos llegan a este país desde Japón, Corea y China. Además, Estados Unidos le vende millones de artículos usados. Se calcula que un mexicano cambia sus aparatos aproximadamente cada ocho meses. Astrid Aouragh informa que en México se generan entre 200 mil y 300 mil toneladas de desechos electrónicos.

El problema de la contaminación puede ser un pretexto perfecto para la generación de empleo en el país, en palabras de la investigadora. Diversos grupos ambientales se dan a la tarea de crear conciencia entre la sociedad para el reciclaje de los aparatos electrónicos, pues algunas partes de los dispositivos se pueden aprovechar para alargar su vida o no tener que crear uno nuevo. Sin embargo, el crecimiento del reciclaje (cerca de 300 toneladas de 2009 a la fecha) no es proporcional a las cantidades de basura electrónica que se arrojan anualmente.

Otro de los problemas que se presenta con los dispositivos electrónicos es que son cada vez más baratos, por lo que se vuelven más accesibles para casi todos los sectores poblacionales; también se vuelven obsoletos e inútiles rápidamente.

Los grandes emporios creadores de tecnología tienen estrategias de venta que generan círculos de consumo, explica la investigadora: cada aparato tiene cierta vida; en el momento que comience a fallar, la siguiente generación ya viene en camino o incluso ya está en el mercado, y se genera una adicción en el cliente por actualizarse constantemente.

La investigadora informa que “cerca del 86 por ciento de la población mexicana cuenta con celular o teléfono fijo. A partir del año 2009 se comenzó en el país la reutilización. En ese entonces, solamente el uno por ciento de los artículos se reciclaba; el gobierno obligó a empresas como Telcel, Alcatel y Iusacell a advertir a la población los daños que ocasiona la basura electrónica, así como en sus sucursales pedir a sus clientes regalar cualquier dispositivo electrónico que ya no se use”.

Al día de hoy, el 14 por ciento del total de los productos tecnológicos que se tiran tienen un segundo uso o fueron reciclados para crear uno nuevo.

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(29 de julio de 2014)

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