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EL ESCARAMUJO 13: ÚLTIMA FASE DEL CAPITALISMO: EL MODELO CORPORACIÓN-NACIÓN: LAS CORPORACIONES CONTRA EL PLANETA- Parte IX

EL ESCARAMUJO año 5 número 13:escaramujo

ÚLTIMA FASE DEL CAPITALISMO: EL MODELO CORPORACIÓN-NACIÓN (LAS CORPORACIONES CONTRA EL PLANETA) (Parte IX)

Nieves Capote Figueroa
Otros Mundos AC/Amigos de la Tierra México
8 de junio de 2011, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México
www.otrosmundoschiapas.org

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7. COMER Y CONTAMINAR: CORPORACIONES VS PLANETA

“La tierra se va; y más temprano que tarde, entrará la arena por las rendijas de las ventanas. De los bosques mediterráneos, queda en pie un quince por ciento. Hace un siglo, los bosques cubrían la mitad de Etiopía, que hoy es un vasto desierto. La Amazonía brasileña ha perdido florestas del tamaño del mapa de Francia. En América Central, a este paso, pronto se contarán los árboles como el calvo cuenta sus pelos. La erosión expulsa a los campesinos de México, que se marchan del campo o del país. Cuanto más se degrada la tierra en el mundo, más fertilizantes y pesticidas hay que usar. Según la Organización Mundial de la Salud, estas ayudas químicas matan tres millones de agricultores por año. Como las lenguas humanas y las humanas culturas, van muriendo las plantas y los animales. Las especies desaparecen a un ritmo de tres por hora, según el biólogo Edward O. Wilson. Y no sólo por la deforestación y la contaminación: la producción en gran escala, la agricultura de exportación y la uniformización del consumo están aniquilando la diversidad. Cuesta creer que hace apenas un siglo había en el mundo más de quinientas variedades de lechuga y 287 tipos de zanahoria. Y 220 variedades de papa, sólo en Bolivia.” Eduardo Galeano[1].

1. Comerse el Planeta

EEUU representa el 6% de la población mundial, pero consume el 48% de la riqueza total del planeta. La cuarta parte de la población del Norte consume el 70% de la energía mundial, el 75% de los metales, el 85% de la madera y el 60% de la comida.

El 15% de la población mundial -la que vive en los países ricos- consume el 56% del total mundial; mientras que el 40% más pobre consume sólo el 11% del total[2]. Este nivel de consumo en sí mismo implica destruir el planeta, las Corporaciones estimulan de forma agresiva el consumo de cualquier cosa que no necesitamos y no escatiman en daños ambientales si eso les hace reducir costos y aumentar ganancias.

La mitad de los bosques que se han perdido en el planeta han sido en los últimos 80 años[3]. Así, el 80% de los bosques primarios ya están destruidos o se encuentran gravemente dañados. La deforestación sigue aumentando a una tasa alarmante de alrededor de 7,3 millones de hectáreas por año, lo que equivale a 20,000 hectáreas por día. Cada año se pierde o modifica una superficie estimada en 6 millones de hectáreas de bosques primarios.[4] Los países del G-8 y los del resto de la Unión Europea, fueron los encargados de importar el 74% de la madera y productos madereros del mundo.

El ejemplo más pavoroso de destrucción de bosques y selvas para saciar el consumo de necesidades artificialmente creadas y al servicio de las ganancias de las Corporaciones es la realidad de la Amazonia Brasileña y el dúo Mc`Donalds-Cargill. Aunque no son las únicas Corporaciones metidas en la Amazonia ni las únicas responsables de su destrucción, sí representan un ejemplo muy claro del carácter depredador del Modelo y de las Corporaciones.

De toda la superficie de selva y bosque tropical deforestados en el Amazonas brasileño, el 80% lo cubren en la actualidad pastos y plantaciones de soja para la cría de ganado bovino para consumo humano. La mayoría de esta destrucción es para exportar carne, esto es, para satisfacer la demanda carnívora. Una parte de esta destrucción de la cadena de la carne cae en manos de Cargill-Mc`Donald’s. Cargill, Corporación líder en comercialización de alimentos, entre ellos, la comercialización de granos y carnes de bovino y de aves. McDonald’s por su parte, es la cadena de comida rápida más grandes del mundo, trae a sus puestos a millones de niños y niñas al oír el canto hipnótico de los juguetes de su cajita feliz, made in “tercer mundo” por otros niños y niñas en condiciones laborales indignas que ya conocemos.

Ambas Corporaciones podrían ser denunciadas por varios tipos de violaciones a los derechos humanos y de humanas del planeta, desde laborales, ambientales, culturales, ecocidas, de daños a la salud, y un largo etc. Pero mencionaremos en este caso sólo su unión en torno a la deforestación de la Amazonía brasileña.

Se calcula que la Amazonía brasileña hay unas 180 etnias indígenas además de pueblos no contactados todavía, mientras la destrucción de su territorio y su desaparición avanza con cada gramo de carne consumido en el Norte y criado o alimentado a costa de la Amazonía.

Stora Enso es una empresa sueco-finlandesa dedicada a la producción de papel, cartulina y productos de madera. Sus ventas anuales son de 1,2 billones de euros. En 2005 tenía casi 80 mil hectáreas de eucaliptos en Brasil, donde pretende consolidar las plantaciones de alto crecimiento. Las plantaciones de eucalipto destruyen la biodiversidad, expulsan a los campesinos y campesinas de sus tierras, absorben toda el agua del subsuelo y crean desiertos a su paso. En una investigación que se hizo en 2003 se estimó que el 75% de la madera que esta empresa importaba de Rusia hacia Finlandia era producida violando la ley. [5]

Los países del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia. Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) junto con el resto de la Unión Europea, fueron responsables del 74% de las importaciones mundiales de madera y de productos madereros.

La destrucción de las Costas y Océanos también tiene que ver con la depredación corporativa. La sobrepesca, la acuicultura y el vertido de residuos a los mares son factores de destrucción de los océanos.

La FAO estima que el 77% de las especies con valor comercial están afectadas en mayor o menor grado de sobrepesca (8% ligeramente, 17% en sobreexplotación y 52% en sobreexplotación máxima). Se calcula que 200 millones de personas trabajan en el sector de la pesca, que cuenta con 3,5 millones de barcos. Pero la pesca industrial, con solo el 1% de los barcos, consigue el 50% de las capturas totales. Así que de nuevo, hablamos del saqueo de las Corporaciones. El tema de las flotas pesqueras se hizo más famoso con los ataques de los piratas somalíes a las embarcaciones extranjeras. Esto sacó a la luz, entre otras cosas, el accionar de esta industria. Los buques están cada vez en más zonas de cualquier continente, pescando cada vez a mayor profundidad, de forma cada vez más agresiva, capturando numerosas especies y colapsando los ecosistemas. Hay además una lucha entre flotas pesqueras pues al final compiten por los mismos recursos, lo que deja un saldo terrible para los mares, las poblaciones pesqueras y para el planeta. Recordemos que los océanos y su equilibrio son base fundamental del equilibrio climático. Además de la destrucción de la biodiversidad y del exterminio de los bancos pesqueros, esta pesca masiva e indiscriminada significa que el 25% de lo pescado, es decir, 27 millones de toneladas, es arrojado de nuevo al agua ya muertos.

Se calcula que entre el 45% y 50% del pescado y los mariscos que se consumen son “fabricados” en acuicultura, principalmente hablamos del salmón y de camarones. Las granjas de peces provocan más sobrepesca, paradójicamente no salva a los bancos de peces naturales de los mares sino que los pone en mayor riesgo, debido a que las harinas y aceites utilizados para su alimentación en las granjas requieren de peces. Por ejemplo, cada kilo de atún rojo requiere de 20 kilos de pescado procesado[6] y se requieren tres kilos de pescado para producir uno de salmón. Además se utilizan piensos transgénicos. ¿No es una locura? Consumir mucho pescado para producir menos pescado.

El costo real de esta locura  es la contaminación química del mar pues los peces hacinados pueden desarrollar más virus y enfermedades, así que son tratados con fármacos, hormonas de crecimiento, alimentos transgénicos. Afectan la biodiversidad, privatizan las costas e impiden el acceso a la población local, destruyen los bosques de manglares despareciendo con ello el papel tan importante que desarrollan los manglares especialmente como barreras protectoras ante las tormentas.

En un estudio de imágenes satelitales de Cuddalore, India, tomadas antes y después del tsunami (Tsunami de diciembre de 2004, mató más a de 170 mil personas y hay cerca de 100 mil que todavía están desaparecidas), los poblados desprotegidos quedaron totalmente destruidos, pero los que estaban protegidos por manglares no sufrieron prácticamente ningún daño. Los científicos que fueron a Sri Lanka después del tsunami hicieron hallazgos similares: los mayores daños se produjeron en las zonas con mayores proyectos de desarrollo cos­tero[7].

Si bien China, Japón y EEUU dominan la pesca mundial, la Unión Europea, a la par que se extinguen los bancos de peces en sus mares, extiende sus flotas pesqueras a otros territorios. Los proyectos de acuicultura se están imponiendo a través de los TLC especialmente de la Unión Europea con África y los planteados con Asia. Europa es una gran depredadora del mar, no sólo está acabando con los bancos pesqueros de sus mares sino que está al saqueo de los mares del planeta.

La multinacional Marine Harvest es la compañía acuícola más grande del mundo y fabricante de otros alimentos de origen animal y parte de la multinacional noruego-holandesa Nutreco. También está la española Pescanova, que controla la pesca de merluza en Argentina y gran parte d ella cría de camarón en Honduras[8].

La siguiente frontera son los peces transgénicos, entre los que ya se han desarrollado está el salmón transgénico desarrollado por AquaBounty Technologies Inc y la trucha transgénica, por los científicos de la Universidad de Rhode Island.

Las mismas Corporaciones utilizan el discurso de moda de Cuidemos el Planeta, y nos recuerdan en sus envases cosas como “cierra la llave del agua cuando te laves los dientes”. Lo cierto es que son ellas las grandes depredadoras de los recursos naturales. Coca Cola por ejemplo, señalaba en 2004 que había consumido 283,000 millones de litros de agua para su producción. Según un artículo de Amit Srivastava, esa cantidad de agua serviría para llenar las necesidades de agua potable de toda la población que en la actualidad no tiene acceso a ella, durante 47 días[9].

2. Las Corporaciones envenenan el Planeta (contaminación y daños a la salud).

Corporaciones y salud es un tema muy amplio que puede ir desde la llamada “epidemia de obesidad” en el mundo, pasando por las Corporaciones de alimentación-comida chatarra-transgénicos, las farmacéuticas y sus negocios para enfermedades no mortales de una minoría del planeta, hasta las propias consecuencias en la salud de la contaminación industrial.

La industria petrolera por ejemplo, lanza al mar entre 3 y 4 millones de toneladas de hidrocarburos cada año, un 12 % de los derrames son de barcos, y las plataformas petroleras son responsables de unas 130.000 toneladas[10]. Exxon Mobil, la segunda mayor Corporación del mundo, ganaba en agosto de 2008, 90 mil dólares por minuto.

El Petróleo contamina en todas sus fases, investigación, extracción, transporte, distribución y consumo. Destruye y contamina aire, mares, ríos, hábitats, tierras y aguas subterráneas, matando lo que queda en su paso y generando graves daños a la salud de generaciones enteras. El carbón tiene ya tanta responsabilidad como el petróleo.

Con la Revolución Verde, las Corporaciones de agroquímicos impulsaron el uso de paquetes tecnológicos llenos de químicos. El 76% de los pesticidas aplicados anualmente se usan en la industria agrícola. El 90% de los contaminantes persistentes nos los comemos, dañando seriamente nuestra salud a lo largo de los años.

Cada año en el mundo se intoxican cerca de 3 millones de personas por el uso de agrotóxicos. Mueren más de 220 mil por año. Esto significa 660 muertes por día, 25 muertes por hora.

Imposible dejar de nombrar el escape de gas de Union Carbide en Bophal, India, en 1984; imposible dejar de mencionar a las más de 25.000 personas fallecidas lo largo de los diez años posteriores, por el escape de 40 toneladas del gas tóxico metil isocianato, químico utilizado en la elaboración de un plaguicida de la Corporación Union Carbide, adquirida en 2001 por Dow Chemical. Solo en los tres primeros días murieron 8 mil personas.

Por cada uno de los 25 mil muertos la multinacional estadounidense Dow Chemical pagará exactamente cinco pesos mexicanos, esto es unos 4 centavos de dólar.

Unos meses antes de esta sentencia judicial, Dow Chemical informaba que sus ganancias en el primer trimestre de 2010 fueron de 13 mil 420 millones de dólares, lo que supone un aumento de ganancias de 48.4%.[11] Los ingresos de Dow Chemical en 2009 según la lista Fortune fueron de 44,945 millones de dólares. Arnold A. Allemang, director de Dow Chemical, tuvo ingresos por casi 3 millones de dólares, en el año 2004[12]. En 2010 cada acción de Dow Chemical estaba en un precio de 31,42 dólares. Esto es el Modelo Corporación Nación, contaminación, depredación e impunidad.

“Este accidente dejó además más de medio millón de personas con daños en su salud ocasionados por el isocianato de metilo, un veneno que lo mismo mata que deja ciegos a los que entran en contacto con él. O con quemaduras en la piel o el aparato respiratorio hecho añicos. La inmensa mayoría de las víctimas, pobres. Las autoridades indias tardaron 26 años en hallar a los culpables de esa inmensa tragedia, en condenar a siete empleados de la multinacional (desde hace 10 años propiedad de otra trasnacional estadounidense con malísima fama: Dow Chemical) a estar brevemente en la cárcel. Sigue libre el entonces director del complejo químico, Warren Anderson (cuya extradición a India niega sistemáticamente el gobierno del vecino país), quien dijo que la planta en Bhopal era segura, como para tenerla al lado de nuestra casa.”[13]

Siguiendo con la industria química, las experiencias se multiplican por todo el Sur. Plaguicidas como el DDT, el lindano, ni hablar del Glifosato de Monsanto, el gramoxone de Syngenta, invaden los territorios.

Los mismos que envenenan hoy, en realidad iniciaron la fabricación de sus productos no para el campo, sino para la guerra, por ejemplo Dupont fue proovedor de EEUU en la 1a y 2a Guerra Mundial; el gas producido por IG Farben (entre cuyas empresas figuraba BASF) fue usado como agente letal en las cámaras de gas de los campos de exterminio, incluso construyó una planta en Auschwitz[14]; el agente naranja de Monsanto rociado en la guerra de Vietnam causó más de 50 mil malformaciones en recién nacidos y cientos de miles de cánceres en soldados y población. Monsanto nunca resarció el daño. Y así entre muchas otras “linduras” de las Corporaciones de químicos y transgénicos.

Incuantificable es el daño de los agroquímicos en el agua y en la tierra.

La revolución Biotecnológica, amenaza con inundar lo que queda con transgénicos, ya sea por acuerdo o por simple contaminación transgénica, que hay que señalar, es incontrolable. Sobre los transgénicos, todavía no medimos el impacto real en nuestra salud y en el planeta. Los transgénicos han tirado por sí mismos sus mitos: contaminan agua y tierra, hacen más resistentes a las plagas que dicen combatir, invaden cultivos que no tienen siembra transgénica, no producen más que la agricultura tradicional y en realidad requieren cada vez más agroquímicos.

En el documental The Corporation ¿Instituciones o psicópatas?, el profesor de Medicina Ambiental de la UI, Samuel S. Epstein, afirma que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres enfermarán alguna vez de cáncer en sus vidas. No podemos dejar de señalar la relación con los agrotóxicos y los transgénicos y con la contaminación ambiental.

En noviembre de 2007, Cargill, uno de los más grandes productores de carne en el mundo [5] anunció que retiraba del mercado más de un millón de libras de carne picada porque había una posible contaminación con la bacteria E. Coli. En octubre de 2007, Cargill tuvo otra vez que retirar más de ochocientas mil libras de carne picada por la misma razón[15].

Otro ejemplo reciente entre muchos que tiene en su haber la Corporación Coca Cola, es su producto Coca Cola ZERO. Uno de sus edulcorantes es el «Ciclamato de Sodio» clasificado como E-952. El 21 de octubre de 1969, el ciclamato potásico y el ciclamato sódico se prohibieron por la U.S. Food and Drug Administration F.D.A. (Organismo máximo de control de alimentos y drogas de los EE.UU.) en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios por su riesgo de producir cáncer y malformaciones fetales. Es decir, por ser cancerígeno y teratógeno. Está prohibido en unos países y en otros no. Pero lo interesante de esto es que en EEUU la Coca Cola Zero no lleva ese edulcorante, mientras que se distribuye en otros países[16].

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NOTAS:
[1] La aniquilación del planeta. Eduardo Galeano
[2] New Report from UN Secretary-General Outlines Vision for Building a Secure Future at Next Year’s Johannesburg Summit on Sustainable Development. 20 December 2001
[3] Amenazas a los Bosques. www.greenpeace.org
[4] Situación Mundial de los bosques 2009. FAO.
[5] Dosier Stora Enso. Redes. Amigos de la Tierra Uruguay. www.redes.org.uy/wp-content/uploads/2008/12/stora-enso.pdf
[6] Greenpeace denuncia los graves impactos de la industria de la acuicultura y demanda. Enero 2008.
[7] Lucro pesquero, desastre rural. El costo de la liberalización de la pesca en Asia. GRAIN. www.grain.org
[8] Ibid
[9] Coca-Cola y el Agua – Una Relación Insostenible. Por Amit Srivastava. India Resource Center. 8 de Marzo, 2006
[10] Responsabilidad por contaminación por hidrocarburos. Carolina García. www.prodiversitas.bioetica.org/des13.htm
[11] La ganancia de Dow Chemical sube, Miércoles, 28 de abril de 2010, CNNExpansión.com
[12] Lista Forbes.
[13] Insensibilidad de empresas y gobiernos. Iván Restrepo. 14 de junio 2010 La Jornada.
[14] El holocausto de los agrotóxicos. Graciela Cristina Gómez. Adital
[15] La lucha global contra Cargill, 24-03-08 Por Andrea Samulon, Rainforest Action Network.
[16] Estados Unidos prohíbe un producto cancerígeno que Coca Cola vende a otros países incluyendo España. Toxicidad de Las otras Coca Colas, toxicidad de las fábricas. Alfredo Embid. Armas para defender la Salud, Boletin Nº30, AMC Asociación de Medicinas Complementarias. http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/cocacola.htm

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