Ambientalistas e indígenas contra mercado de carbono en Centroamérica

Ambientalistas e indígenas contra mercado de carbono en Centroamérica

El Banco Mundial impulsa programa que podría traer consecuencias ambientales y sociales negativas para Centroamérica

Edgardo Ayala desde San Salvador
Noticias Aliadas

    
reddAmbientalistas e indígenas centroamericanos redoblan esfuerzos para evitar que gobiernos de la región participen en un programa impulsado por el Banco Mundial (BM) que busca incluir a esas naciones en el mercado de carbono, porque afirman que tendrá efectos negativos para el medio ambiente y para las personas.

Organizaciones sociales han enviado cartas al Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés), la instancia del BM que coordina el mencionado programa, exigiendo que sean rechazadas las peticiones de ingreso hechas por gobiernos del istmo o que se aclaren una serie de deficiencias e irregularidades detectadas.

“Hacemos un llamado a los gobiernos de Centroamérica (…) y al FCPF del BM a que revisen y corrijan sus actuaciones”, reza la resolución del Encuentro Regional sobre Industrias Extractivas y Políticas Climáticas en Territorios Indígenas de Mesoamérica, celebrado el 17 de agosto en San Salvador, en el que participaron organizaciones indígenas de la región.

Varios gobiernos centroamericanos han iniciado ya el proceso para participar del Programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD, por sus siglas en inglés), coordinado por el FCPF. Una vez aprobados todos los requerimientos de ingreso, en manos del llamado Comité de Participantes, los países podrán ingresar al mercado de compraventa de carbono del FCPF, de US$215 millones.

El Salvador envió el 1 de junio al FCPF una nueva versión del documento con el que pretende ir cumpliendo con los requisitos para entrar a REDD en el proceso conocido como de preparación, que puede extenderse hasta finales de año. Los requisitos tienen que ver con el desarrollo de sistemas para monitorear, medir y verificar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que causan el calentamiento global. También incluyen la puesta en marcha de salvaguardas sociales y ambientales, las cuales no se están ejecutando, según las organizaciones demandantes. Honduras, Nicaragua y Panamá también se encuentran en el mismo proceso.

REDD es un complejo mecanismo de desarrollo limpio (MDL) incluido en el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, aprobado en 1997, cuyo objetivo es reducir las emisiones de GEI. Cada país que ha ratificado el Protocolo de Kioto tiene asignadas cuotas de emisión de GEI que no debe sobrepasar. Si un país o empresa ha sobrepasado esos límites y no cumple con sus cuotas de reducción de GEI, tiene la posibilidad de comprar créditos o bonos de carbono.

Un bono de carbono es el derecho a enviar a la atmósfera una tonelada de dióxido de carbono (CO2), uno de los seis GEI. Esto quiere decir, por ejemplo, que si una empresa que tiene un límite de emisión de 100,000 TM de CO2 anuales, supera esa meta y emite 10,000 TM más, debe adquirir bonos de carbono equivalentes a ese exceso. A su vez, los proyectos que dejan de emitir GEI pueden obtener Certificados de Reducción de Emisiones (CER); cada CER representa una TM que se deja de emitir a la atmósfera y puede ser vendido en los mercados de bonos de carbono. A este sistema se le conoce como MDL y REDD tiene que ver con temas forestales, ya que la quema o tumba de bosques generan GEI.

Estos bonos se negocian en dos tipos de mercado: el oficial, regulado por el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que establece las certificaciones, y el voluntario no regulado, en el cual ciertas empresas compran bonos de mercados futuros, como si fuera una bolsa de valores.

Críticas a REDD
El programa es duramente cuestionado por organizaciones civiles centroamericanas e internacionales, porque advierten que esa es una forma de que los países ricos soslayen su responsabilidad de reducir sus emisiones de GEI.

“En lugar de implementar políticas que lleven a una reducción de sus emisiones, las naciones industrializadas quieren seguir con sus mismos patrones de consumo”, dijo a Noticias Aliadas Yvette Aguilar, experta salvadoreña en cambio climático. “Y mejor pagan a los países pobres para que lo hagan por ellos”.

En junio pasado, la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá se quejó en una carta dirigida a funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente y a la representante de las Naciones Unidas en Panamá, Kim Bolduc, por no destinar los recursos financieros prometidos para desarrollar proyectos sociales en los territorios indígenas.

En principio esos fondos estarían disponibles como parte del esfuerzo gubernamental para incluir a los pueblos autóctonos en el programa REDD que el gobierno está impulsando con el auspicio de las Naciones Unidas, conocido como UN-REDD.
“Nos sentimos utilizados en este proceso”, dice la carta.

Poco antes, una veintena de organizaciones civiles salvadoreñas escribieron también al FCPF, rechazando el proceso de inclusión a REDD en el que se encuentra el gobierno, y demandando que esa petición sea vetada porque de aprobarse “habría graves implicaciones para la sociedad salvadoreña, aumentando su vulnerabilidad y la frecuencia de los desastres”.

Eso, en la medida en que el programa no ataca el problema de fondo, como es el que las naciones que más contaminan, las industrializadas, hagan un esfuerzo serio por bajar sus emisiones de gases de efecto invernadero, dicen los expertos consultados.

Por su parte, la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH) denunció en febrero pasado que el gobierno de ese país está dispuesto a llevar a cabo el proceso para participar del programa REDD sin consultar a esas comunidades indígenas y afrohondureñas.

“Es una violación a nuestros derechos, ya que como pueblos desconocemos el contenido y el alcance del programa, y tampoco se ha obtenido el consentimiento libre e informado como lo mandan las directrices del FCPF”, señala la CONPAH en una carta dirigida al ministro de Recursos Naturales y Ambiente de ese país, Rigoberto Cuéllar.

La CONPAH exigió la suspensión de toda actividad relativa al REDD en los territorios indígenas y afrohondureños.

Reducción de emisiones
La experta salvadoreña Maritza Erazo dijo a Noticias Aliadas que esos programas REDD pueden implicar el desalojo de las comunidades que habitan en los bosques, pues se deben cumplir a cabalidad los contratos que obligan a mantener intactas las áreas boscosas, lo que implica que no se pueden realizar ningún tipo de actividades productivas.

“Cuando este mecanismo se aplique, eso puede afectar a las comunidades indígenas o campesinas que allí viven, porque puede cambiarles su forma de vida; ellas ya no podrían por ejemplo hacer uso de la madera, para viviendas o combustible, porque eso podría considerarse como degradación del bosque”, dijo Erazo.

Los expertos consultados concordaron en que, además de los efectos para las comunidades y las personas, es el planeta el que está en juego, si no se reducen las emisiones de GEI. Y el programa REDD permite que las naciones industrializadas, las que más contaminan, no las reduzcan.

En las conferencias internacionales sobre cambio climático de Cancún, México, celebrada en noviembre del 2010, y la de Durban, Sudáfrica, en noviembre del 2011, las naciones industrializadas se desligaron de la obligación de bajar sus emisiones, como lo había establecido el Protocolo de Kioto, y en su lugar han ofrecido negociar en el 2015 una reducción que recién entrará en vigor en el 2020.

Ángel Ibarra, presidente de la no gubernamental Unidad Ecológica Salvadoreña, dijo a Noticias Aliadas que, así como está impactando el cambio climático, se necesita que las emisiones de gases de efecto invernadero bajen en un 50% hacia el 2020 para que el aumento de la temperatura del planeta no supere los 2°.

“De lo contrario, la temperatura subirá a 4°, con serias repercusiones para la vida”, acotó. —Noticias Aliadas.

SEPTIEMBRE de REDDeldía

“Semana Popular en contra de REDD y sus gobiernos”

reddeldia
Los días 25, 26 y 27 de septiembre, se reúnen en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, representantes de 6 países que negociaran las acciones que se  implementarán con respecto a REDD, mecanismo con el cual se pretende poner precio a selvas y bosques. En este marco te invitamos a hacer un análisis de estas  “soluciones” al cambio climático y sus implicaciones sobre la biodiversidad y los pueblos originarios.

Contaremos con vídeos, debates y conferencias con representantes de las comunidades afectadas de la Región Amador Hernández en la Selva Lacandona de Chiapas y otras organizaciones comunitarias del estado también afectadas por la Economía Verde, REDD, Palma Aceitera, etc.; Otros Mundos AC/Amigos de la Tierra México; Amigos de la Tierra Internacional, Nat Brasil, Greenpeace, Indigenous Enviromental Network, Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina y El Caribe

¿Dónde?: Café Museo María Adelina Flores No. 10, Centro Histórico, San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

¿Cuando?: 25,26 y 27 de Septiembre a las 5:30 a 8:30

DesenREDDate!!!!

Más información sobre REDD y actividades: http://reddeldia.blogspot.mx/

Territorios impactados: REDD y la mercantilización de la naturaleza en el centro del análisis

Territorios impactados:  REDD y la mercantilización de la naturaleza en el centro del análisis

radiomundoreal.fm

reddLa mercantilización de los bienes comunes, la ofensiva de la “economía verde” sobre los territorios, el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques en países en desarrollo (REDD), y las estrategias de corporaciones y el sector financiero en este contexto, fueron los principales temas de discusión el sábado en la “carpa 33” de la Cumbre de los Pueblos, en Rio de Janeiro.

Es que allí se realizó un seminario denominado “Frente a los instrumentos y falsas soluciones del capitalismo verde: resistiendo a los impactos territoriales y las estrategias institucionales de mercantilización de la naturaleza”. Radio Mundo Real entrevistó allí a Maureen Santos, de la organización brasileña FASE, que estuvo entre las convocantes a la actividad. La activista es parte también de la Red Brasileña por la Integración de los Pueblos (video más abajo).

El objetivo del seminario fue “producir una síntesis sobre las falsas soluciones de mercantilización de la naturaleza, a partir de testimonios locales e internacionales, y discutir estrategias y compromisos de lucha”, según expresaba un folleto informativo.

La actividad fue realizada por el brasileño Grupo Carta de Belém, que desde 2009 conforman varias organizaciones y movimientos sociales del país para trabajar contra la mercantilización de la naturaleza. Algunos de los integrantes son NAT – Amigos de la Tierra Brasil, FASE, Jubileo Sur Brasil, La Vía Campesina Brasil y Tierra de Derechos, entre varios otros. También participaron de la coordinación de apoyo a la actividad grupos internacionales, como la Marcha Mundial de las Mujeres, con fuerte presencia en Brasil también, ATTAC France, Ecologistas en Acción, Grupo ETC, Amigos de la Tierra Internacional, Fundación Solón y la Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático.

En la charla con Radio Mundo Real Santos destacó el fuerte proceso de mercantilización de los bienes comunes en su país. Comentó que el nuevo Código Forestal abre brechas para que los bienes comunes sean mercantilizables y dijo que existen proyectos de ley sobre REDD plus y pagos por servicios ambientales que profundizan ese giro.

Varios movimientos y organizaciones sociales brasileñas han estado dedicando esfuerzos a los trabajos de capacitación con comunidades locales, como indígenas y campesinas, sobre esta avanzada del capital y de las lógicas de mercado sobre los territorios y bienes comunes. También se ha tratado de colocar la preocupación sobre estos desarrollos en el Congreso nacional.

Uno de los temas analizados con más énfasis ayer en la actividad fue el de REDD, que en Brasil vino a consolidar un proceso ya existente de mercantilización de los bosques. REDD implica sofisticados proyectos en países en desarrollo, que involucran a diversos actores como empresas y bancos por ejemplo, y la estipulación de pagos a comunidades locales para que conserven sus bosques. Numerosos movimientos y organizaciones sociales de todos los continentes advierten que las comunidades muchas veces no son consultadas y que luego sus estilos de vida tradicionales y sus derechos son lesionados. Señalan también que REDD puede dar lugar a mecanismos de mercado que permiten a países desarrollados y grandes corporaciones comprar bonos de carbono para no reducir sus emisiones contaminantes (mecanismos de compensación), y que las mismas empresas que siempre han deforestado se favorecen también con fondos por no deforestar (doble lucro económico), entre otros argumentos.

Santos mostró su preocupación por las divisiones que ha provocado REDD en las comunidades indígenas. Es que algunas lo aceptan y otras lo rechazan. La activista entendió que algunas comunidades indígenas, nunca favorecidas por las políticas públicas y sumidas en la pobreza, se vean tentadas a aceptar fondos para continuar con su (estilo de) vida, porque históricamente han vivido en armonía con la naturaleza. “Tenemos que tener mucho cuidado para no condenar a esas comunidades”, dijo Santos. “Ellas sufren ya por una serie de vulnerabilidades y falta de apoyo. Hay que trabajar más con ellas para que vean que esos contratos que están firmando, no sólo de REDD sino también de pagos por servicios ambientales, pueden tener problemas futuros y sus intereses de tener acceso a políticas públicas no ser resueltos”, consideró.

En el campo de las alternativas reales a las crisis y los mecanismos de mercantilización de los bienes comunes, Santos subrayó los desarrollos de los movimientos campesinos, con su propuesta de soberanía alimentaria y agroecología. El sistema agro alimentario imperante es responsable de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernardero a nivel mundial. Para la representante de FASE las políticas públicas brasileñas deben reconocer mucho más el rol fundamental de los campesinos, que alimentan al mundo de forma sustentable, en lugar de estar apoyando a los agronegocios.

VIDEO:

 

Video: La historia de REDD – Una solucion real contra la deforestacion?

La historia de REDD – Una solucion real contra la deforestacion?

“Vídeo producido por FERN con el apoyo de la Asociación de Aprendizaje Grundtvig “¿El Comercio de Carbono puede salvar los bosques?”

Para más información:
http://otrosmundoschiapas.org/materiales/redd-la-codicia-por-los-arboles/
http://www.otrosmundoschiapas.org/index.php/redd.html?start=7

Libro MERCADOS DE CARBONO

MERCADOS DE CARBONO

La neoliberalización del clima

de Larry Lohmann

Ediciones Abya-Yala
Alberto Acosta y Esperanza Martínez, editores

Quito-Ecuador, 2012
Auspiciado por la Fundación Rosa Luxemburg
DESCARGAR: Mercados-de-carbono-FINAL.pdf (3.7 Mb)

PRÓLOGO

mercado carbonoLa historia de los mercados de carbono arrancó con los esquemas de tope y trueque de contaminación (la expresión inglesa original es cap and trade). Los topes o supuestos límites que los gobiernos imponen a las industrias contaminantes, lo hemos visto, lejos de ser una herramienta para reducir la contaminación se han convertido en un estímulo para incluso contaminar más. Con serios antecedentes de tráfico de influencias, los gobiernos distribuyen permisos de emisiones prácticamente de manera gratuita y en muchos casos sobrepasando los límites reales de emisiones, con lo cual los grandes contaminantes son premiados cuando tienen entre manos permisos excedentes que pueden comercializar.
Paralelamente se puso en marcha un complejo sistema financiero en el que se estableció el valor de cambio del CO2. Así aparecieron los mercados de carbono, creándose una serie de equivalencias falsas entre las emisiones industriales y la absorción de carbono de los ecosistemas.

(…)

A esto se suma que las cuotas o permisos de contaminación que se asignan lo hicieron en base al récord histórico de las industrias. Se ha comprobado que se repartieron demasiados derechos particularmente entre las industrias de producción de energía y calor, refinerías de petróleo, plantas metalúrgicas y acería, fábricas de papel e industrias con alta intensidad energética.
Lohmann se pregunta si este desfase fue realmente un error o una prueba más de la siempre creciente influencia del capital transnacional en el diseño de mercados –incluso ficticios y por supuesto inútiles– y de las políticas que los alientan. Decimos inútiles, pues mientras el mercado del carbono florece, la contaminación, en cambio, no mengua, con lo cual se evidencia una gran contradicción con el objetivo de neutralizar el cambio climático.

DESCARGAR: Mercados-de-carbono-FINAL.pdf (3.7 Mb)

Documental: Un Verde Mas Oscuro: REDD y El Futuro de Los Bosques

Un Verde Mas Oscuro: REDD y El Futuro de Los Bosques

Mientras las politicas y programas para Reducir las Emisiones de Deforestacion y Degradacion (REDD), y para aumentar almacenaje de carbono en los bosques (REDD+) estan promovidos alrededor del mundo por los elites globales y nacionales, pueblos indigenas y otras comunidades que dependen de los bosques estan sonando alarmas que estas programas tendran serios impactos nagativos — y no reducirán las multiples amenazas de la crisis climatica. Este documental de 28 minutos presenta las varios preocupaciones sobre REDD desde la perspectiva de la gente mas impactada. Con entrevistas y testimonios de México, Brasil, Panama, Filipinas, Indonesia, Nepal, Uganda, India, y California.

Producción: Global Justice Ecology Project

Documental completo: 29 min. VER;

 

Un Verde Mas Oscuro: REDD y El Futuro de Los Bosques

Video: Un Verde Mas Oscuro: REDD y El Futuro de Los Bosques

Mientras las politicas y los programas para Reducir las Emisiones de Deforestacion y Degradacion (REDD) y para suplementar almacenes de carbono (REDD+) estan promovidos alrededor del mundo por elites globales y nacionales, pueblos indigenas y otras comunidades que dependen de los bosques estan sonando alarmas de que esas programas tendran serios impactos negativos — y no reduciran las multiples e interconectadas amenazas de la crisis climatica.

Este documental de 28 minutos, que presenta las preocupaciones sobre REDD desde la perspectiva de la gente mas afectadas, sera disponible muy pronto, por el Global Justice Ecology Project y la Coalicion Global de los Bosques.

Trailer:

 

Video: REDD: la codicia por los árboles

Estreno del Video Documental

reddREDD: la codicia por los árboles

El Caso Chiapas: la Selva Lacandona al mejor postor

martes 8 de noviembre, a las 7:00pm:

con la presencia de participantes

entrada gratuita, en:

CAFÉ MUSEO CAFÉ
María Adelina Flores, 10
Centro de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

Producido por Otros Mundos AC/Amigos de la Tierra México
Con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional, Fundación Siemenpuu y Global Justice Ecology Proyect
Licencia Creative Commons

DISPONIBLE PARA DESCARGA A PARTIR DEL DÍA 9 nov en: MATERIALES

TRAILER:

El mecanismo REDD (Reducción de Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los bosques) resuena en la actualidad de Chiapas, México y muchos otros lugares del mundo. Fue propuesto hace unos años en la ONU como un mecanismo de compensación que ayudara para combatir el cambio climático.
Sin embargo en la Cumbre del Clima de Cancún en 2010 (COP16), esta propuesta se afianzó fuertemente gracias al impulso del Gobierno de México, quien presentó algunas “acciones tempranas” de REDD e introdujo a comunidades rurales en el mercado del carbono…

En este video documental distintas partes implicadas dan argumentos sobre REDD, sobre el interés que hay en la implentación de este mecanismo y sobre lo que implica para Chiapas. Aquí mostramos algunos comentarios de las partes implicadas que los medios de comunicación comerciales ocultan.

REDD ¿aporta una solución real a la crisis climática? ¿Qué relación existe con la brecha lacandona? ¿Qué lo hace un tema tan importante?

Nuevas formas de despojo territorial: RED, REDD y Represas

Nuevas formas de despojo territorial: RED, REDD y Represas

despojos reddLos pueblos indígenas del planeta venimos padeciendo despojos sistemáticos de nuestros territorios, situación que se está agudizando en el presente siglo, sin que los estados-nación y organismos financieros asuman el cumplimento de Convenios internacionales y declaratorias para frenar el saqueo territorial y los desplazamientos poblacionales.
A partir del golpe de estado en Honduras, el poder legislativo ha emitido una serie de leyes dirigidas a fomentar un supuesto desarrollo, basado en la subasta territorial, sin tener en cuenta el derecho a la consulta que poseemos los pueblos indígenas en Honduras.
El inconsulto Plan de Nación de la actual administración, se enfoca en un auge de los agrocombustibles; el cambio de matriz de producción energética apostando por una irracional destrucción de las cuencas hidrográficas; la entrega de franjas del territorio nacional a países o compañías extranjeras, bajo la modalidad de Regiones Especiales para el Desarrollo (RED); y la implementación del Programa de Reducción de las Emisiones producidas por la Deforestación y la Degradación, conocido como REDD.
La grave crisis en materia de derechos humanos, que se está dando en el Valle del Aguan como consecuencia de la palma africana y el modelo de plantación que se apoderó de esa fértil región del país, será replicado en otros confines de Honduras.
El pasado mes de mayo, Toribio Aguilar, Presidente de la Comisión Especial que presentó la ley RED, anunció el inicio de una plantación de 70 mil hectáreas de palma aceitera, con capital norteamericano y un Fondo Hindu, en una supuesta región deshabitada.
Hasta la fecha el manejo de la información sobre los proyectos contemplados bajo la Ley RED, ha sido manejado con secretividad por la elite de poder nacional, la que actúa conspirando contra los intereses y bienestar del pueblo, sin informar de forma fehaciente a los hondureños.
A pesar de la cortina de humo con que los Diputados y el Ejecutivo han manejado la información referente a las RED, ha salido a flote en algunas declaraciones vertidas a los medios de comunicación, la inclusión de la Ciudad de Trujillo y el Río Sico, territorios que incluye a más de 20 comunidades Garífunas, las que paulatinamente serán desplazadas.
Con los 47 decretos de concesiones de las cuencas hidrográficas emitidos en septiembre del año 2010 y la posterior aprobación en el mes de enero de este año, de las tres hidroeléctricas en el Río Patuca, el Congreso Nacional de Honduras entrega a familias y empresas relacionadas con la elite de poder, los ríos, siguiendo de esta forma los mandatos imperiales surgidos de la Cumbre de Energía efectuada en Washington en abril del año pasado.
El proceso de sedimentación de las represas en condiciones óptimas es de un 1% al año. Apostar por las represas hidroeléctricas en un país donde la deforestación es sistemática, indica que el tiempo de vida útil no supera los 30 años, el cual es exactamente el lapso de las concesiones otorgadas. Muchos de los estudios de impacto ambiental de dichas represas, manejados por la Secretaria de Recursos Naturales (SERNA) poseen débiles referencias en cuanto al caudal ecológico, situación que generará la muerte de gran parte de los ríos de Honduras.
Algunas de estas represas están recibiendo fondos de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) y se encuentran ubicadas dentro de territorios de pueblos indígenas, los que nunca fueron consultados al respecto. Tal es el caso de la pretendida hidroeléctrica en la comunidad Garífuna de Masca, donde el Sr. Salomón López. Comisionado Nacional de Energía, sin haber consultado en ningún momento la comunidad, logró obtener fondos del MDL para la construcción de la represa.
Las falsas soluciones al cambio climático -promovidas por Naciones Unidas y el Banco Mundial, entre otros organismos- se utilizan para fomentar despojos y desplazamientos entre los pueblos indígenas del planeta. Tanto los MLD como los REDD se han convertido en serias amenazas para los pueblos indígenas y campesinos que han cuidado de sus hábitats funcionales durante siglos.
Hace algunas semanas salió a flote la información sobre la incorporación de Honduras a los REDD, programas que han generado desastres entre los pueblos desde Papua Nueva Guinea hasta el Perú. En Honduras ya están presionando a las comunidades Lencas, con el objetivo de apropiarse de su bosque.
Están surgiendo vertiginosamente los denominamos piratas del carbono, individuos u Ongs inescrupulosos que sirven de intermediarios entre compañías contaminadoras y pueblos de la foresta tropical, para lucrarse de la venta de las cuotas de captura de carbono, al mismo tiempo que exigen un control sobre los territorios de los pueblos indígenas. Como ejemplo de la enorme estafa que se está gestando, se encuentra la demanda de un ciudadano australiano en contra del pueblo matses de la Amazonía peruana, ante la negativa de firmar un contrato de proyecto REDD.
Al mismo tiempo que Honduras se vincula al programa REDD, existe una explosión de plantaciones de palma africana en el país, situación que aumentara el conflicto agrario, que se incremento a partir del año 1992, cuando se emitió la Ley de Modernización Agrícola. Existen en la actualidad alrededor de 200 mil hectáreas de palma africana y según versiones de la Embajada de Estados Unidos se pueden acomodar hasta 500 mil hectáreas de palma.
En Honduras se están aplicando las tres R(s) del despojo: Red, REDD y Represas, con un singular beneficio para la elite dominante y una pesadilla territorial que afecta la gran mayoría de los sectores más marginados del país.
La Ceiba, Atlántida, 30 de Agosto del 2011

Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH)
La Ceiba, Atlantida, Honduras
http://www.ofraneh.org
http://www.ofraneh.wordpress.com

Atrapados en la “REDD”. Los “pecados” del enfoque REDD+

Atrapados en la “REDD”. Los “pecados” del enfoque REDD+

Por Raquel Núñez Mutter. vía Ecoportal

bosquesEn este artículo se mencionan algunos pecados capitales de REDD+; sin embargo, el peor de todos es que no hace nada con respecto al problema urgente que debería resolver: el cambio climático. En momentos en que se requiere con urgencia una acción concertada a gran escala en numerosos países –sobre todo en los que producen más emisiones– REDD+ aparece como una falsa solución, que distrae la atención de la medida realmente necesaria: reducir las emisiones de carbono en su origen.

El mundo está atrapado en una grave crisis climática, como resultado del drástico aumento en la atmósfera de gases de origen antrópico (es decir, causados por los seres humanos) que han provocado un peligroso incremento de la temperatura mundial, lo que se denomina calentamiento global. Sin embargo, si bien se trata de un proceso global, sus causas no han sido tan “globales”. Ni todos los seres humanos tienen la culpa por este estado de cosas ni los que históricamente más han contribuido al problema –países industrializados del norte– asumen su responsabilidad.

Muchos (incluso nosotros) afirman categóricamente que la causa subyacente del problema reside en el actual sistema consumista que los países industrializados del norte han “exportado” al mundo entero, donde la producción, el comercio y el consumo devoran enormes cantidades de combustibles fósiles.

La llamada comunidad internacional (organizada en las Naciones Unidas) ha reconocido la crisis, ha invertido un montón de dinero en prolongadas reuniones internacionales y ha propuesto una mezcla de medidas basadas en el mercado y compromisos mediocres e insuficientes para lidiar con el cambio climático. Al no apuntar a la raíz del problema, dichas medidas han permitido a los países contaminadores evadir esos compromisos de reducción. El resultado es que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando.

En los últimos tiempos, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se ha centrado en la deforestación y la degradación de los bosques como fuentes de emisión de carbono. Sin embargo, recordando lo que dijimos hace un tiempo, la deforestación no sólo es menos responsable del cambio climático que la quema de combustibles fósiles, sino que también está relacionada con el cambio climático de otra manera muy diferente. La premisa de que el carbono liberado a partir de la deforestación es el mismo que el carbono resultante de la quema de combustibles fósiles es falsa, ya que el cambio climático se origina básicamente en el constante aumento del stock total de carbono atmosférico debido a la quema de combustibles fósiles. Es ese carbono, almacenado en el subsuelo durante millones de años bajo la forma de carbón, petróleo y gas el que genera el problema. Dicho carbono -que no forma parte del ciclo natural del carbono emitido y absorbido permanentemente por los vegetales- comenzó a acumularse en la atmósfera y dio lugar al calentamiento global, que a su vez desencadena el cambio climático. Pretender que las emisiones de carbono de los combustibles fósiles se puedan “compensar” por el simple expediente de evitar emisiones resultantes de la deforestación es un argumento falso, dilatorio y letal (1). Obviamente, esto no significa que la deforestación no sea un problema, pero es necesario insistir en que REDD sólo se ocupa de una fuente secundaria de carbono, sin atacar el complejo conjunto de causas directas y, sobre todo, subyacentes, de la deforestación.

En 2005, durante la COP 11 de la CMNUCC, las llamadas estrategias REDD (que significa reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques) entraron en escena. Más tarde, en 2008, la COP 13 añadió los conceptos de “conservación, manejo sostenible y aumento de las reservas de carbono de los bosques”, dando lugar al sistema REDD+. Ya han llovido incentivos financieros sobre varios proyectos que, supuestamente, permitirían conservar los bosques de los países tropicales o subtropicales del sur, en aras del carbono.

Los programas REDD+ implican estrategias complejas de medición, notificación y verificación (MRV por su sigla en inglés), para cuya preparación los gobiernos nacionales están siendo asistidos por organizaciones de la ONU – la FAO, el PNUMA y el PNUD a través del programa UN-REDD – mientras que el Banco Mundial se ha ocupado de proveer incentivos económicos a través de su Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, en inglés).

Mientras que el hecho de centrarse en la deforestación que ocurre en los países del sur disminuye la presión a los países industrializados del norte para que reduzcan sus propias emisiones, las instituciones que rigen REDD+ se han encargado de concebir y definir, validar o descartar las decisiones relativas a la tenencia de la tierra, la distribución de los beneficios y el manejo de los bosques en los países del sur. Además, un conjunto de principios y criterios determinará cómo medir las reservas de carbono, así como quién participará en el proceso y hasta qué punto. Como señala un informe sobre REDD+ de Thompson, Baruah y Carr (2), semejante control sobre la participación y la validación de ciertas prácticas, datos y análisis relativos a la lucha contra el cambio climático afecta no sólo a las comunidades local es sino también a los Estados, que deben ceñirse a marcos que socavan su soberanía pues establecen qué se debe medir y cómo hacerlo.

reddPor otro lado, los proyectos REDD+ tienden a reforzar el papel del Estado, incluso en los numerosos casos en que éste no reconoce debidamente los derechos sobre la tierra de los pueblos que habitan en el bosque o se relacionan con él, a pesar de que éstos han sido sus verdaderos guardianes. Los datos satelitales usados por el Woods Hole Research Center y el Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazônia han mostrado que, en las fronteras de las regiones de la Amazonía sometidas a una fuerte deforestación, la tala cesó luego de que se reconocieran los derechos indígenas. A pesar de eso, REDD+ otorga incentivos económicos a los gobiernos para que no se toquen los bosques, lo cual acarreará la expulsión y marginación de sus habitantes. Además, la restricción de los usos tradicionales de las tierras boscosas afectará, inevitablemente, los medios de subsistencia y, por consiguiente, la seguridad y soberanía alimentarias de las comunidades locales, así como las estructuras históricas y estilos de vida que nutren su identidad. Mientras tanto se pasa por alto la deforestación que causan las empresas petroleras, las compañías de plantación y otras industrias deforestadoras.

Los pueblos indígenas se enfrentan también al problema de la falta de información. El informe mencionado de Thompson et al. dice que muchas críticas de las actividades REDD+ en diversas partes del mundo aluden a la escasa información que reciben los pueblos indígenas, con lo cual los grupos ya vulnerables se ven aún más marginados.

Las quejas se refieren no sólo a la falta de información. En enero de 2010, un líder nativo de los pueblos Kamula Doso de Papúa Nueva Guinea, Abilie Wape, denunció que lo habían obligado a punta de pistola a renunciar a los derechos sobre el carbono del bosque de su tribu: “Vinieron y me llevaron por la noche, un policía vino con un arma. Me amenazaron y me obligaron a entrar a un vehículo. Luego fuimos a un hotel. Me dijeron: ‘Firma. Si no firmas, traigo a un policía para que te encierre’”. (3)

El marco REDD+ puede influir también sobre una cuestión clave como lo es la tenencia de la tierra, que está relacionada no sólo con las comunidades locales sino también con la deforestación. Un estudio del IIED sobre la tenencia de la tierra en el sistema REDD (4) explica que “una tenencia poco clara o insegura puede promover la deforestación. Los usuarios de un recurso se ven poco incentivados a proteger dicho recurso si sienten que no ganan nada con hacerlo… Además, la tenencia puede influir en la distribución de los riesgos, costos y beneficios asociados a la conservación del bosque. Si la tenencia es más segura, la gente del lugar tendrá más peso en las negociaciones con el gobierno y el sector privado”.

El informe, que ha estudiado los sistemas de tenencia de siete países con bosques tropicales y algunos problemas que presentan para el sistema REDD, explica que “dado que los planes REDD estarán probablemente reglamentados por las leyes nacionales y no por el derecho consuetudinario, es importante saber hasta qué punto la legislación nacional reconocerá y protegerá los sistemas de tenencia tradicionales”. Y concluye: “Será difícil determinar quién recibirá apoyo económico en los planes REDD, es decir quién recibirá pagos, dado que en muchas de las tierras en peligro de deforestación la tenencia no está clara. La experiencia nos dice que, cuando aumenta el valor de los bosques o de las tierras boscosas, quienes captan dicho valor suelen ser los actores más poderosos, en detrimento de quienes dependen de los bosques, que son más pobres y menos poderosos. Si REDD incrementa el valor de los bosques, también puede incrementar los conflictos, pues quienes obtengan el control serán quienes más ganen. Entre los mayores peligros que acarrea la incertidumbre en materia de tenencia figuran la violación de los derechos consuetudinarios, a favor de la inversión extranjera, la firma de contratos abusivos de larga duración, en contra de los intereses comunitarios, y la especulación en bienes raíces a expensas de las comunidades”.

Como declaró Tom Goldtooth, de la Red Ambiental Indígena, “El debate debe centrarse en los derechos de propiedad, los derechos territoriales consuetudinarios y la tenencia de la tierra, y sobre la manera de definirlos en las discusiones sobre REDD. Sobre estos puntos, la inserción de enunciados que reconozcan explícitamente los derechos de los pueblos indígenas es muy importante, porque no basta con hablar de plena participación. ¿Cómo puede uno participar plenamente si no tiene derechos?” (5).

carbonSi REDD+ se basa en el mercado – o cual es el resultado más probable de todo el proceso, incluso para las propuestas de un enfoque REDD+ basado en fondos– los intereses empresariales saldrán aún más fortalecidos, dado que están mejor equipados que las comunidades locales, en dinero y en pericia, para presentar proyectos y llenar requisitos complejos. De este modo, las empresas comerciales entran en escena como partes interesadas, al mismo nivel que las comunidades que siempre han protegido el bosque a la vez que lo han utilizado para cubrir sus necesidades.

Para las mujeres, el impacto de los mecanismos de mercado es doble. En general, ellas ocupan una posición marginal en las economías monetarias, dado que su función en el seno de la familia –criando a los niños, cocinando, trayendo agua, cuidando de los ancianos, etc.– y en el bosque es económicamente invisible. Además, raras veces participan en las transaccciones. Quienes se encuentran en una posición de negociación más débil son quienes tienen más posibilidades de salir perdiendo.

Un grave pecado del enfoque REDD+ como supuesta solución al problema de la deforestación es que no se ocupa de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques, de lo que termina acusando a las comunidades que los habitan. Otro grave pecado es que REDD+ ha abierto las puertas al monocultivo de árboles.

El Protocolo de Kyoto se ciñe a la definición de bosque que da la FAO, en la que se incluye toda área donde existe cierta cantidad de árboles. Así, incluso las plantaciones industriales de árboles exóticos genéticamente modificados son consideradas como un tipo de bosque, el “bosque plantado”. Es probable que las actividades REDD+ adopten dicha definición, tanto más cuanto que el enfoque REDD+ refuerza la visión reduccionista de los bosques, según la cual son sólo “depósitos de carbono”.

Hemos mencionado algunos pecados capitales de REDD+; sin embargo, el peor de todos es que no hace nada con respecto al problema urgente que debería resolver: el cambio climático. En momentos en que se requiere con urgencia una acción concertada a gran escala en numerosos países –sobre todo en los que producen más emisiones– REDD+ aparece como una falsa solución, que distrae la atención de la medida realmente necesaria: reducir las emisiones de carbono en su origen.

Raquel Núñez Mutter, WRM, Boletin 169 del WRM – http://www.wrm.org.uy

Referencias:
(1) “De cambio climático a catástrofe climática: una delgada línea petrolera”, Boletín Nº 160 del WRM, noviembre de 2010, http://wrm.org.uy/…
(2) “Seeing REDD+ as a Project of environmental governance”, Mary C. Thompson, Manali Baruah, Edward R. Carr, 2010, págs. 100-110, ELSEVIER, www.sciencedirect.com.
(3) “Carbon Markets Violate Indigenous Peoples’ Rights and Threaten Cultural Survival”, comunicado de prensa, 01/13/10, Indigenous Environmental Network, http://www.globaljusticeecology.org/….
(4) “Tenure in REDD – Start-point or afterthought?” Cotula, L. y Mayers, J., 2009, Natural Resource Issues Nº 15, International Institute for Environment and Development, Londres, Reino Unido, http://pubs.iied.org/….
(5) “The REDD train is going pretty fast and it’s left us at the station”: Interview with Tom B.K. Goldtooth”, por Chris Lang, http://www.redd-monitor.org/…

Video: REDD, Un Nuevo Animal en el Bosque

REDD: Un Nuevo Animal en el Bosque

Hay más carbono captado en los ecosistemas forestales del mundo que en toda la atmósfera. REDD (Reduciendo Emisiones de la Deforestación y de la Degradación del Bosque), es una medida para mitigar el cambio climático que trata de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero previniendo y reduciendo la tala y la degradación de los bosques. Los pueblos indígenas que viven en estos bosques tienen un mensaje urgente con respecto a REDD, sus oportunidades y sus riesgos si los derechos de los indígenas no son reconocidos.
(Doblada en Español)
LifeMosaic / Tebtebba / AMAN (7 minutos) 2009

REDD: Un Nuevo Animal en el Bosque from LifeMosaic on Vimeo.

El negocio europeo de las emisiones perversas

El negocio europeo de las emisiones perversas – Parte I

Por Daan Bauwens
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98366
BRUSELAS, jun (IPS) – Corporaciones y gobiernos europeos aprovechan desde hace años un vacío legal del Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático para obtener ganancias exorbitantes. Varias fuentes indican que este lucrativo esquema ha causado más contaminación que nunca antes.
 
El Protocolo de Kyoto (firmado en 1997 y en vigor desde 2005) permite a las empresas europeas “compensar” su exceso de emisiones de gases de efecto invernadero comprando reducción de emisiones en países pobres.
 
Esta disposición se conoce como Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Los requisitos para incluir en él proyectos en el exterior y la emisión de créditos de carbono –que en este caso se llaman certificados de reducción de emisiones o CRE— son controlados por el Consejo Ejecutivo del MDL, que funciona en la órbita de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
(…)
En junio de 2010, dos organizaciones no gubernamentales ambientalistas -CDM Watch, con sede en Bonn, y la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés), con oficinas en Washington y Londres-, descubrieron que gobiernos y corporaciones europeas estaban haciendo un flagrante mal uso del MDL.
 
Cincuenta y nueve por ciento de todos los CRE se originaron en los mismos 19 proyectos, aunque en el MDL había registrados 2.800 proyectos.
 
Los 19 proyectos producían HCFC-22, un gas refrigerante prohibido en Estados Unidos y Europa en el marco del Protocolo de Montreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono. En los países en desarrollo, este gas deberá haberse eliminado para 2030.
 
“HCFC” es la sigla con que se conocen los hidroclorofluorocarbonos. El HCFC-22 es también un “supergas de efecto invernadero”, 1.810 veces más potente que el dióxido de carbono. Además, el HFC-23, subproducto de la manufactura del HCFC-22, es 11.700 veces más dañino que el dióxido de carbono.

(…)
Este negocio resultó ser muy lucrativo. La quema del equivalente a una tonelada de dióxido de carbono cuesta apenas 25 centavos, mientras que los créditos pueden venderse en el mercado europeo por no menos de 19 dólares.
 
Estos proyectos pronto atrajeron a bancos inversores, que quisieron participar de las ganancias: JP Morgan Chase, Citigroup, Goldman Sachs, Rabobank y Fortis.
 
Junto a estos bancos, los gobiernos italiano, holandés y británico aparecen varias veces en la lista de inversores. Grandes empresas de energía, entre ellas E.ON y RWE (Alemania), Nuon (Holanda), Enel (Italia) y Electrabel (Bélgica) también figuran como participantes en estos proyectos.

LEER COMPLETA: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98366

El negocio europeo de las emisiones perversas – Parte II

Por Daan Bauwens

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98367
BRUSELAS, jun (IPS) – Semanas antes de la cumbre climática del año pasado en Cancún, la comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, propuso prohibir desde el 1 de enero de 2013 todos los créditos de hidrofluorocarbonos (HFC) en el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones contaminantes.

(…)
BusinessEurope es el grupo de presión más influyente en Bruselas, y representa a 40 federaciones de industriales y empleadores de 34 países europeos. En octubre de 2010, su director general, Philippe de Buck, envió una carta a Hedegaard y al comisario de Industria y Emprendimiento, Antonio Tajani, en la que manifestó su oposición a limitar el uso de créditos derivados del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).
(…)
Pero la industria terminó consiguiendo lo que pedía cuando el 21 de enero de este año la Comisión Europea dio a conocer su propuesta final: la fecha para la entrada en vigor de la prohibición se había postergado del 1 de enero al 30 de abril de 2013.
 
Según algunas estimaciones, esto hará que 52 millones extra de CRE ingresen al mercado europeo, permitiendo que las empresas arrojen a la atmósfera un volumen de ese gas contaminante equivalente a lo que emite Bélgica por año.

LEER COMPLETA: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98367