Los pecados de la agroecología según el capital
Por Eric Holt-Gimenez
Y he aquí los pecados de la agroecología: reduce el consumo de agroquímicos, conserva material genético y depende del campesinado. La agroecología no sirve a los intereses de quienes se reunieron en Cancún sirve los intereses de su enemigo de clase.
La agroecología –aplicación de conceptos y principios ecológicos para el diseño y manejo de sistemas agrícolas sostenibles– es la mejor forma para que el agro haga frente al cambio climático. Remedia el calentamiento global al reducir la emisión de gases invernaderos y al capturar carbono. Mitiga los efectos globales al incrementar la resiliencia agrícola. Y facilita la adaptación porque ayuda al agricultor a responder de manera rápida ante los cambios de clima. Todo eso hace la agroecología mientras produce más comida por hectárea que la agricultura convencional.
Entonces, ¿por qué la agroecología no fue un tema fundamental en las negociaciones de Cancún? Hay que acordarse de que la ciencia agroecológica nació de observaciones ecológicas a los sistemas agrícolas tradicionales. Cuarenta años de acompañamiento, investigación, innovación y práctica entre científicos y campesinos han refinado la agroecología, resultando en un método sofisticado para manejar agro-eco sistemas diversificados y productivos que conservan el medio ambiente. También, ayudan a conservar in situ la semilla criolla campesina, un patrimonio genético irremplazable.
Y he aquí los pecados de la agroecología: reduce el consumo de agroquímicos, conserva material genético y depende del campesinado. Los primeros dos pecados reflejan la burda lógica del mercado agroindustrial que se opone férreamente a cualquier cosa que reduzca sus ventas. El tercero tiene una lógica de clase. Apoyar, fortalecer o provenir de un campesinado independiente siempre ha sido imperdonable para las clases pudientes. Durante medio siglo de modernización agrícola, el capital agroindustrial quiso eliminar al campesinado, (aun mientras le extraía el valor de su mano de obra, sus semillas y su sobreproducto). Ahora el capitalismo lo ve como obstáculo a su proyecto de financializar la crisis climática. La agroecología no sirve a los intereses de quienes se reunieron en Cancún sirve los intereses de su enemigo de clase.
Hace 12 años el huracán Mitch, evento climatológico por excelencia, azotó el istmo mesoamericano. Después de 30 años de desarrollo agrícola convencional, el medio ambiente –y los campesinos que ahí vivían– se encontraban vulnerables ante el fenómeno. El llamado “huracán de los pobres” soltó la lluvia de diez inviernos sobre las laderas erosionadas, las barrancas precarias y la golpeada frontera agrícola, y dejó 12 mil muertos.
Mientras los gobiernos y la cooperación externa negociaban planes de reconstrucción, los hombres y mujeres del Movimiento Mesoamericano Campesino a Campesino se organizaron en un esfuerzo masivo para medir y comparar el impacto del Mitch sobre la agricultura agroecológica y la agricultura convencional. El proyecto involucró a dos mil campesinos de Honduras, Guatemala y Nicaragua. Encontraron que, en comparación con las parcelas convencionales, las agroecológicas tenían 40 por ciento más capa fértil, 70 por ciento menos erosión y 50 por ciento menos derrumbes. Además tuvieron menos pérdidas económicas. Los campesinos descubrieron algo que los científicos ahora afirman: la agroecología reduce la vulnerabilidad ante los desastres naturales. También se dieron cuenta del corolario: la agricultura convencional aumenta la vulnerabilidad.
Publicaron sus resultados en revistas científicas. Instaron a sus gobiernos a reconstruir el campo a base de la agroecología. Ellos mismos podrían multiplicar el conocimiento de campesino a campesino.
¿La respuesta? El Plan Puebla-Panamá. En su gran sabiduría neoliberal, El Banco Interamericano de Desarrollo, los ministros de Agricultura de México y Centroamérica, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la cooperación europea vieron en Mitch una oportunidad perfecta para abandonar el campesinado y convertir la región en una enorme maquiladora. Según ellos, esta inserción en el mercado global traerá progreso económico a todo el istmo… Ya sabemos el resultado.
Los campesinos del Movimiento Campesino a Campesino aprendieron una lección dura: No basta tener la razón. Sin una organización política que ejerza presión, que fije políticas afines y que proteja al campesinado, la agroecología, por muy eficaz que sea, no tiene ninguna posibilidad de hacerle frente a los desastres naturales.
La destrucción neoliberal de la economías campesinas en México y Centroamérica provocó una ola migratoria sin antecedentes, seguida por la entrada de los monopolios mas voraces del planeta: Cargill, Monsanto, Syngenta, ADM, Wal-Mart… Mientras el Plan Puebla-Panamá agoniza por falta de inversiones (la región nunca tuvo la menor posibilidad de competir con China), los grandes capitales agro-alimentarios desmantelan y remodelan Mesoamérica a su gusto.
Frente a las sequías, huracanes, heladas y plagas que traerá el cambio climático, los servidores de la agroindustria se reunieron en Cancún para proponer mercados de carbono y la privatización de los bosques. No se mencionó la agroecología en las plenarias, despachos, ni pasillos oficiales. No hablaron del campesinado. No, la agroecología se alzó en las calles con el grito de los campesinos y las campesinas, quienes, negándose a desaparecer, nos ofrecen una vía productiva, limpia y justa para enfriar el planeta. Esta vez debemos apoyarles, por el bien de todos.
Eric Holt-Gimenez – Director ejecutivo de Food First, Instituto de Política Alimentaria y Desarrollo
Fuente: www.ecoportal.net
, gracias por trotar el mundo rebelde
Con el inicio de este mes de abril llegaron más buenas nuevas: la empresa Interjet realizó el primer vuelo con biocombustible de jatropha y con ello se “cambia la historia de la aviación mexicana”.
La resistencia de los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo a que se construya la presa El Zapotillo que inundaría sus poblaciones, es un buen ejemplo de lo que para los gobiernos contemporáneos significa el desarrollo y el ejercicio del poder. Y también de la fuerza de la resistencia y de la dignidad de las personas.
El dia de ayer en el Revolutionfest en Guadalajara, Jalisco los grupos de Rock Aterciopelados y Maldita Vecindad dieron su apoyo y solidaridad a la comunidad de Temaca que lucha en contra de la presa El Zapotillo.
Vía una gestión integral del agua la ciudad puede rescatar 7 mil litros por segundo sin afectar a vecinos: Arturo Gleason
El pueblo wixárika (huichol) de México nos pide que lo apoyemos en su lucha para proteger sus lugares sagrados ante una empresa minera canadiense. Los invitamos a unirse a la ONG Cultural Survival (Superviviencia Cultural) y mandar cartas por correo, fax, y correo electrónico a las autoridades indicadas del gobierno mexicano.
Guadalajara, Jal., 7 de abril. La segunda mesa de diálogo entre autoridades federales y estatales con pobladores y asesores del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, estuvo a punto de romperse luego que funcionarios de la Secretaría de Gobernación advirtieron que no han retirado las denuncias penales contra quienes participaron en el plantón que impidió una semana la construcción de la presa El Zapotillo, en los Altos de Jalisco, proyecto que inundaría las tres comunidades en resistencia.
El diálogo que empezó este jueves 7 de abril a partir de las 10 de la mañana entre afectados, expertos en el tema de presas y autoridades del sector agua, donde según la agenda se abordaría el impacto socio-ambiental que tendría la presa El Zapotillo en el corto y largo plazo conforme a los lineamientos que establece la Comisión Mundial de Represas (CMR), representaba una oportunidad histórica para el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder), en vista de que tendría que reconocerse que en cada proyecto de infraestructura hidráulica de este tipo existen graves afectaciones socio-ambientales inherentes a su construcción.
Este día 7 de abril de 2011, en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, la comunidad de Temacapulín, que pretende ser inundada por la presa El Zapotillo, se ha sentado a la Mesa del Diálogo con el gobierno federal.
El lunes 4 de abril del 2011, se instaló el proceso de diálogo de los integrantes del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, organizaciones asesoras, con una representante de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) del gobierno federal, representantes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), representantes de la Comisión Estatal del Agua (CEA) del estado de Jalisco y representantes de la Subsecretaria de Asuntos del Interior del estado de Jalisco. Atestiguaron la instalación observadores del proceso de diálogo, un representante de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, y una representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
El día de ayer 1 de de abril de 2011 inició el diálogo en la casa cural de Temacapulín entre la Secretaría de Gobernación Federal y Comisión Nacional del Agua y el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Encabezándolas por parte de la SEGOB Carlos Reinoso, titular del Área de Análisis y Gobierno y Raúl Antonio Iglesias Benítez, Director General del Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico de la CONAGUA, y estando como mediadora Dolores González Sarabia de SERAPAZ. Lo tratado en el primer encuentro fue: