Desmantelar patriarcado (también) construyendo soberanía alimentaria

Compartimos este posicionamiento de Amigos de la Tierra Internacional ATI en el marco de las movilizaciones del #8M – A marzo 2022

Un documento de posición de Amigos de la Tierra Internacional

Hay 1600 millones de mujeres agricultoras en el mundo, que producen el 50% de los alimentos del mundo. Las mujeres desempeñan un papel clave en la alimentación del planeta, sin embargo sólo poseen el 2% de las tierras y son quienes corren más riesgo de padecer hambre y desnutrición.

Para Amigos de la Tierra Internacional, construir Soberanía Alimentaria implica fortalecer a las mujeres como sujeto político y desmantelar el patriarcado. Implica fomentar la agroecología, que se basa en relaciones de poder igualitarias y una producción inocua con el medioambiente,

En nuestro nuevo documento de posición reclamamos políticas y prácticas para la construcción de la Soberanía Alimentaria con esta perspectiva feminista, entre ellas:

  • remuneración justa del trabajo que realizan las mujeres en la tierra, las fábricas y hogares;
  • igualdad de derechos para las mujeres en el acceso a tierras, semillas, agua y mercados;
  • compartir el trabajo de cuidados entre hombres, mujeres y el Estado.

¡Sin feminismo popular no hay soberanía alimentaria!

>>Documento completo aquí<<

Semillas libres, pueblos libres

Compartimos esta nota escrita por María del Consuelo Sánchez Méndez sobre procesos de soberanía alimentaría y la lucha por las semillas libres y nativas – A 1 de diciembre del 2021

A principio de mes de febrero a julio del 2021, Otros Mundos AC. impulso con familias de los barrios de San Cristóbal de Las Casas el proceso de Agricultura Urbana “Un metro cuadrado de huerto”. Esta iniciativa pretendió aportar un granito de arena más para la construcción de la soberanía alimentaria y la salud de las familias que habitamos las ciudades.

Uno de los talleres que se compartieron este proceso fue para trabajar el tema del autoabasto de las semillas para los huertos urbanos. Este encuentro fue facilitado por Nereida Sánchez Rubio, fundadora y directora de Semillas Colibrí e integrante de la red de guardianes de semillas Occidente de México quien compartió el taller “Producción, recolección y conservación de semillas”, el día martes 6 de julio del 2021, en las instalaciones de Otros Mundos AC.

Las semillas libres son la base de los sistemas alimentarios y están siendo amenazadas por la agricultura industrial y su sistema de patentes, los tratados internacionales presionan a los gobiernos para legalizar los sistemas de despojo de las semillas originarias a los campesinos. En este contexto y desde los sistemas de producción urbana también es posible hacer frente a esta problemática tan urgente.

Durante el taller se compartió la importancia de la conservación de las semillas originarias y como en contextos urbanos también es posible producir semillas lo cual requiere ciertos procesos como sembrar determinado número de plantas y el debido cuidado y mantenimiento de los cultivos hasta su fructificación. También se realizaron dos métodos de obtención de semillas, el método húmedo para hortalizas de frutos carnosos como el pepino, jitomate, guayaba, berenjena, maracuyá, etc. Y el método seco para cultivos de frutos secos como frijol, rábano, lechuga, acelga, cebolla, etc.

Otro aspecto importante fue el tema de la conservación, donde se recomendó que una vez secas se guardaran en recipientes de vidrio con tapa. Para mayor protección se puede colocar ceniza o sílica en los frascos ya que esto servirá para absorber humedad. Para repeler insectos se pueden agregar algunas flores secas de caléndula, hoja santa, epazote, chile o ajo. Muy importante no olvidar etiquetar los frascos con fecha, variedad de semilla y algunas características del lugar del cultivo, almacenarlas en un lugar oscuro, seco y fresco.

El taller fue muy enriquecedor para todas y todos, se culminó con una reflexión de que las semillas, significan vida, herencia ancestral, inspiración, unión y buena alimentación. En estos tiempos, en los que su conservación se ha vuelto cada vez más complicada por las constantes amenazas de la industria, le dan significado a la resistencia y son punto de partida para volver a los saberes comunitarios, que mantienen la posibilidad tangible de alcanzar una autonomía alimentaria.

Imagen: Abril Dalila Sánchez y Otros Mundos A.C.

Más información:

Soberanía alimentaria en un metro cuadrado en San Cristóbal de Las Casas

Compartimos este artículo que sistematiza el proceso de huerto urbanos como alternativa a los monocultivos y a la crisis alimentaria durante los puntos más altos de la pandemia por covid 19 – A 14 de diciembre del 2021

San Cristóbal de Las Casas- 14 de diciembre del 2021

La sobreexplotación de los bienes comunes naturales, el desempleo, el cambio climático, la falta de servicios en el medio rural, la presión sobre la agricultura a pequeña escala junto con las falsas promesas de un futuro mejor en las ciudades ha hecho que la gente, en los últimos años, haya emigrado de forma masiva a las ciudades -ahora sobrepobladas-. Estas grandes urbes demandan cantidades altísimas de alimentos y agua, y a cambio ofrecen aguas contaminadas, toneladas de desechos y humos tóxicos que afectan a todos los seres del planeta, vivan o no en las ciudades que se han convertido hoy en día en una de las mayores amenazas a la vida misma del planeta. San Cristóbal no es la excepción, con un crecimiento exponencial de la población y de la mancha urbana especialmente alarmante en las últimas décadas.

Día con día se develan aún más las consecuencias de las urbes, y de los sistemas agroalimentarios industriales que acaparan el abastecimiento en las ciudades e impactan negativamente los lugares donde se producen y procesan; incluyendo la salud de las poblaciones, haciéndolas más susceptibles a todo tipo de enfermedades.

Desde Otros Mundos AC este 2021 hemos impulsado la iniciativa “Un metro cuadrado de huerto” con la cual hemos compartido con personas, familias, colectivos y centros educativos que siembran y cosechan la esperanza de que también en las ciudades podemos cultivar la vida y luchar por la soberanía alimentaria. Con la misma esperamos mejorar la salud de las familias que habitamos las ciudades y que se reconozca la enorme labor de las y los pequeños agricultores que alimentan nuestro planeta y enfrentan el embate de un modelo agroindustrial devastador.

Mediante este proceso descubrimos traspatios, huertos escolares, azoteas, huertos comunitarios e intercambiamos la riqueza de experiencias en la producción de plantas alimenticias y medicinales que existen localmente, y a través del mismo seguimos tejiendo lazos de solidaridad y esperanza de que otras ciudades son posibles.

Muchas gracias a las y los vecinos de las colonias de Cuxtitali, Once Cuartos, Ciudad Real, 31 de marzo, La Garita, Santa Lucia, Tlaxcala; y al Colectivo Plan Bioma, Colectivo Mujeres y Maíz, grupo de familias de Amatenango del Valle, Comunidad escolar 31 de marzo “Proyecto Canasto de Experiencias”, Huerto Universitario de la Facultad de Sociales, Tierra Roja AC, Centro de Formación y Capacitación para Mujeres K’inal Antsetik, A.C. (CEFOCAM) , Telesecundaria 297 Juan Bosco Occhiena y a todas las personas que hemos encontrado en este hermoso proceso. 

Imagen: Otros Mundos

Más información:

Soberanía Alimentaria, Un manifiesto por el futuro de nuestro planeta

Compartimos este comunicado de La Vía Campesina a través de Amigos de la Tierra Internacional ATI – A 10 de octubre del 2021

DECLARACIÓN OFICIAL DE LA VÍA CAMPESINA POR LOS 25 AÑOS DE LUCHA COLECTIVA
POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

La Soberanía Alimentaria es una filosofía de vida.

Define los principios sobre los cuales nos organizamos en nuestra vida diaria y coexistimos con la Madre Tierra. Es una celebración de la vida y de la diversidad que nos rodea. Abraza a cada elemento de nuestro cosmos; el cielo sobre nuestras cabezas, la t ierra debajo de nuestros pies, el aire que respiramos, los bosques, las montañas, los valles, campos, océanos, ríos y estanques. Reconoce y protege la interdependencia entre 8 millones de especies que comparten este hogar con nosotrxs.

Heredamos esta sabiduría colectiva de nuestrxs ancestrxs, quienes labraron la tierra y vadearon las aguas durante 10000 años, período en el que evolucionamos hacia una sociedad agraria. La Soberanía Alimentaria promueve la justicia, la igualdad, la dignida d, la fraternidad y la solidaridad. Es, también, la ciencia de la vida; construida a través de realidades vividas a lo largo de innumerables generaciones, cada una enseñando a su progenie algo nuevo, inventando nuevos métodos y técnicas que se integren en armonía con la naturaleza.

Como poseedorxs de este rica herencia, es nuestra responsabilidad colectiva defenderla y preservarla. Reconociendo esto como nuestra responsabilidad (especialmente, a finales de los años 90 cuando los conflictos, el hambre agud a, el calentamiento global y la pobreza extrema eran demasiado visibles para ignorarlos), La Vía Campesina (LVC) llevó el paradigma de la Soberanía Alimentaria a los espacios de formulación de políticas internacionales. LVC le recordó al mundo que esta fil osofía de vida debe guiar los principios de nuestra vida compartida.

Los años 80 y 90 fueron una era de expansión capitalista desenfrenada, a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Las ciudades se expandían y crecían a costa de la man o de obra barata, no remunerada y mal remunerada. El campo estaba siendo empujado al olvido. Las comunidades rurales y las formas de vida rurales fueron barridas bajo la alfombra por una nueva ideología que quería convertir a todxs en merxs consumidorxs de cosas y en objetos de explotación con fines de lucro. La cultura y la conciencia popular estaban bajo el hechizo de anuncios brillantes que incitaban a la gente a “comprar más”. En todo esto, sin embargo, lxs que producían (la clase trabajadora en las zonas rurales, costas y ciudades, lo que incluía a lxs campesinxs campesinxs1 y otrxs pequeñxs productorxs alimentarixs) eran invisibles, mientras que lxs que podían permitirse el consumo ocupaban un lugar central. Llevadxs al límite, lxs trabajadorxs campesinxs y las comunidades indígenas de todo el mundo reconocieron la urgente necesidad de una respuesta organizada e internacionalista a esta ideología globalizadora y de libre mercado propagada por lxs
defensorxs del orden mundial capitalista. La Soberanía Alimentaria se convirtió en una de las expresiones de esta respuesta colectiva.

En la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, en un debate sobre cómo organizamos nuestros sistemas alimentarios globales, La Vía Campesina acuñó este término; para insistir en la centralidad de lxs pequeñxs productorxs de alimentos, la sabiduría acumulada por generaciones, la autonomía y diversidad de las comunidades rurales y urbanas y la solidaridad entre los pueblos como componentes esenciales para la elaboración de políticas en torno a la alimentación y la agricultura.

En la década siguiente, los movimientos sociales y lxs actorxs de la sociedad civil trabajaron juntxs para definirlo más “como el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados producidos mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles, y su derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. Coloca las aspiraciones y necesidades de quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y políticas alimentarias en lugar de las demandas de los mercados y las corporaciones

La introducción de la Soberanía Alimentaria como un derecho colectivo cambió la forma en la que el mundo entendía la pobreza y el hambre. Hasta entonces, especialmente en los primeros años del siglo XXI, una idea limitada de “Seguridad Alimentaria” dominaba los círculos de gobernanza y formulación de políticas. Noble en su intención, la seguridad alimentaria trataba a lxs afectadxs por el hambre como objetos de compasión y corrí a el riesgo de reducirlxs a consumidorxs pasivxs de alimentos producidos en otros lugares. Si bien reconoció la alimentación como un derecho humano fundamental, no defendió las condiciones objetivas para producir alimentos. ¿Quién produce? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Dónde? Y, ¿Por qué? Todas estas preguntas estaban ausentes y el foco estaba decididamente puesto en, simplemente, “alimentar a la gente”. Un énfasis manifiesto en la seguridad alimentaria de las personas ignoró las peligrosas consecuencias de la producción industrial de alimentos y la agricultura industrial, construida sobre el sudor y el trabajo de lxs trabajadorxs migrantes.

La Soberanía Alimentaria, por otro lado, presenta una reforma radical. Reconoce a la gente y las comunidades locales como age ntes centrales en la lucha contra la pobreza y el hambre. Requiere comunidades locales fuertes y defiende su derecho a producir y consumir antes de comercializar el excedente. Demanda autonomía y condiciones objetivas para el uso de los recursos locales, exige la reforma agraria y la propiedad colectiva de los territorios. Defiende los derechos de las comunidades campesinas a usar, guardar e intercambiar semillas. Defiende los derechos de las personas a comer alimentos saludables y nutritivos. Fomenta los ciclos productivos agroecológicos, respetando las diversidades climáticas y culturales de cada comunidad. La paz social, la justicia social, la justicia de género y las economías solidarias son condiciones previas esenciales para hacer realidad la soberanía alimentaria. Exige un orden comercial internacional basado en la cooperación y la compasión frente a la competencia y la coacción. Exige una sociedad que rechace la discriminación en todas sus formas (de casta, clase, raza y género) e insta a las personas a luchar contra el patriarcado y la estrechez mental. Un árbol es tan fuerte como sus raíces. La Soberanía Alimentaria, definida por los movimientos sociales de los años 90 y, posteriormente, en el Foro de Nyeleni en Mali en 2007, intenta precisamente eso.

Este año celebramos 25 años de esta construcción colectiva.

El mundo no es para nada perfecto. Incluso frente a una desigualdad sin precedentes, el aumento del hambre y la pobreza extrema, el capitalismo y la ideología del libre mercado continúan dominando los círculos políticos. Peor aún, también se están haciendo nuevos intentos para visualizar un futuro digital: de agricultura sin agricultorxs, pesca sin pescadorxs todo bajo el disfraz de la digitalización de la agricultura y para crear nuevos mercados para los alimentos sintéticos.

A pesar de todos estos desafíos, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho
más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs agentes, ha logrado avances significativos.

Gracias a nuestras luchas conjuntas, las instituciones de gobernanza mundial, como la FAO FAO2 han llegado a reconocer la centralidad de la soberanía alimentaria de los pueblos en la formulación de políticas internacionales. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales vuelve a enfatizar esto en el artículo 15.4, cu ando establece que: Lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales tienen derecho a determinar sus propios sistemas alimentarios y agrícolas, reconocido por muchos Estados y regiones como el derecho a la soberanía alimentaria. Esto incluye el derecho a participar en los procesos de toma de decisiones sobre políticas alimentarias y agrícolas, y el derecho a una alimentación sana y adecuada producida mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles que respeten sus culturas.

Algunas naciones también han otorgado reconocimiento constitucional a la Soberanía Alimentaria. Las interrupciones causadas por la pandemia de COVID 19 en las cadenas alimentarias industriales han recordado aún más a los gobiernos nacionales la importancia de crear economías locales sólidas.

La Agroecología Campesina, fundamental para asegurar la soberanía alimentaria en nuestros territorios, ahora es reconocida en la FAO como fundamental para nuestra lucha contra el calentamiento global. Los relatores especiales actuales y anteriores de las Naciones Unidas han respaldado la soberanía alimentaria como una idea simple, pero poderosa que puede transformar el sistema alimentario mundial favoreciendo a lxs pequeñxs productorxs de alimentos. La campaña sostenida de los movimientos sociales también ha resultado en varias victorias legales contra las corporaciones que producen agrotóxicos y semillas químicas y transgénicas.

Sin embargo, lo que tenemos por delante esun camino con muchas barreras.

Lxs defensorxs del orden mundial capitalista se dan cuenta de que la soberanía alimentaria es una idea que atenta contra sus intereses financieros. Prefieren un mundo de monocultivos y gustos homogéneos, donde los alimentos se puedan producir en masa, utilizando mano de obra barata en fábricas lejanas, sin tener en cuenta sus impactos ecológicos, humanos y sociales. Prefieren economías de escala a economías locales sólidas. Eligen un libre mercado global (basado en la especu lación y la competencia feroz) por sobre las economías solidarias que requieren mercados territoriales más sólidos (mercados campesinos locales) y la participación activa de lxs productorxs de alimentos locales. Prefieren tener bancos de tierra donde la ag ricultura por contrato a escala industrial reemplace a lxs pequeñxs productorxs. Inyectan nuestro suelo con agrotóxicos para obtener mejores rendimientos a corto plazo, ignorando el daño irreversible a la salud del suelo. Sus arrastrerxs volverán a rastrea r los océanos y ríos, capturando peces para un mercado global mientras las comunidades costeras mueren de hambre. Continuarán intentando secuestrar semillas de campesinxs indígenas a través de patentes y tratados de semillas. Los acuerdos comerciales que e laboran volverán a tener como objetivo reducir los aranceles que protegen nuestras economías locales.

Un éxodo de jóvenes desempleadxs, que abandonan las granjas de las aldeas y eligen el trabajo asalariado en las ciudades, encaja perfectamente con su impulso de encontrar un suministro regular de mano de obra barata. Su enfoque implacable en los “márgenes” significa que encontrarían todos los medios para deprimir los precios en las explotaciones agrícolas mientras los negocian a precios más altos en los supermercados minoristas. Al final, lxs que pierden son las personas, tanto lxs productorxs como lxs consumidorxs. Lxs que se resistan serán criminalizadxs. Una feliz coexistencia de la élite financiera mundial con gobiernos autoritarios significaría que incluso las más altas instituciones, a nivel nacional y mundial, destinadas a supervisar y detener las violaciones de derechos humanos, mirarían hacia otro lado. Lxs multimillonarixs utilizarían sus fundaciones filantrópicas para financiar agencias que producen “informes de investigación” y “revistas científicas” para justificar esta visión corporativa de nuestros sistemas alimentarios. Cada espacio de gobernanza global, donde los movimientos sociales y los miembros de la sociedad civil hicieron campaña para ganar un asiento en la mesa, dará paso a los conglomerados corporativos que entrarán en escena como “par tes interesadas”. Se hará todo lo posible para ridiculizar a aquellxs de nosotrxs que defendemos la Soberanía Alimentaria como no científicxs, primitivxs, poco prácticxs e idealistas. Todo esto sucederá, como sucedió en las últimas dos décadas.

Nada de esto es nuevo para nosotrxs. Lxs condenadxs a las periferias de nuestras sociedades por un sistema capitalista cruel y devorador no tenemos más remedio que luchar. Debemos resistir y demostrar que existimos. No se trata solo de nuestra supervivencia, sino también de las generaciones futuras y de una forma de vida transmitida de generación en generación. Es por el futuro de nuestra humanidad que defendemos nuestra soberanía alimentaria.

Esto solo es posible si insistimos en que cualquier propuesta de política local, nacional o global en materia de alimentación y agricultura debe basarse en los principios de soberanía alimentaria, como la definen los movimientos sociales. Lxs jóvenes campesinxs y trabajadorxs del movimiento mundial deben liderar esta lucha. Debemos recordarnos a nosotrxs mismxs que la única manera de hacer oír nuestra voz es uniéndonos y construyendo nuevas alianzas dentro y fuera de cada frontera. Los movimientos sociales rurales y urbanos, los sindicatos y lxs agentes de la sociedad civil, los gobiernos progresistas, lxs académicxs, lxs científicxs y lxs entusiastas de la tecnología deben unirse para defender esta visión de nuestro futuro. Las mujeres campesinas y diversidades deben encontrar un espacio equitativo en la dirección de nuestro movimiento en todos los niveles. Debemos sembrar las semillas de la solidaridad en nuestras comunidades y abordar todas las formas de discriminación que mantienen divididas a las sociedades rurales.

La Soberanía Alimentaria ofrece un manifiesto para el futuro, una visión feminista que abraza la diversidad. Es una idea que une a la humanidad y nos pone al servicio de la Madre Tierra que nos alimenta y nutre.

¡En su defensa, estamos unidxs!
¡Globalicemos la lucha, glogalicemos la esperanza!

#NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria

La Vía Campesina
10 de Octubre de 2021

Cientos de organizaciones de base se oponen a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios

Compartimos esta información de Amigos de la Tierra Internacional ATI – A 19 de julio del 2021

Las organizaciones de la sociedad civil y de los pueblos indígenas lanzan una contramovilización mundial contra los actos previos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, del 25 al 28 de julio de 2021.

Roma (Italia). 19 de julio de 2021.

Más de 300 organizaciones mundiales de productoras y productores de alimentos a pequeña escala de la sociedad civil, personas que trabajan en el ámbito de la investigación y pueblos indígenas se reunirán en un evento híbrido (del 25 al 28 de julio) para protestar contra los actos previos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios. La Contramovilización de los pueblos para transformar los sistemas alimentarios corporativos es la más reciente de las manifestaciones de rechazo a la Cumbre de la ONU sobre los Sistemas Alimentarios, incluida la petición de boicot formulada por una coalición científica.

La Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre sostiene que la Cumbre desvía la atención de los verdaderos problemas a los que se enfrenta el planeta en la encrucijada actual. La Cumbre es fruto de una asociación entre las Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial (formado por las 1 000 empresas más importantes del mundo) y está desproporcionadamente influenciada por el sector agro-alimentario industrial, además de carecer de mecanismos de transparencia y responsabilidad. La Cumbre está desviando la energía, la masa crítica y los recursos financieros necesarios para apoyar soluciones ya existentes y cuyo potencial para abordar las múltiples crisis del hambre, el clima y la salud ya está demostrado.

Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados están fallando a la mayoría de las personas, y la pandemia de COVID-19 no ha hecho más que empeorar la situación. Según el informe de la ONU El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI), el número de personas que padecen subalimentación crónica en el mundo ha aumentado a 811 millones, mientras que casi un tercio de la población mundial no tiene acceso a una alimentación adecuada. El Sur Global todavía se tambalea a causa de la Covid-19, lo que deja al descubierto las arraigadas asimetrías estructurales de poder, la fragilidad y la injusticia en que se basa el sistema alimentario predominante.

En la protesta participan más de 380 millones de personas que forman parte de los movimientos transnacionales de personas campesinas y agricultoras, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, personas dedicadas al pastoreo, personas sin tierra, migrantes, pescadoras y pescadores, personas que se dedican a trabajos agrícolas y alimentarios, integrantes del sector de los consumidores y habitantes de núcleos urbanos que sufren inseguridad alimentaria. Estas personas exigen una transformación radical de los sistemas alimentarios corporativos hacia un sistema alimentario justo, inclusivo y que sea verdaderamente sostenible. Asimismo, exigen una mayor participación en los modelos de gobernanza alimentaria democrática existentes, como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU (CSA) y su Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición (GANESAN). La Cumbre amenaza con socavar el CSA, que es la principal plataforma intergubernamental inclusiva de formulación de políticas internacionales. Al tratarse de un órgano que, de manera excepcional, prioriza un enfoque basado en los derechos humanos, el CSA proporciona un espacio para que las personas más afectadas puedan dar su opinión. Sin embargo, el sistema multilateral de las Naciones Unidas está siendo secuestrado por los intereses corporativos con el fin de legitimar un sistema alimentario aún más perjudicial, impulsado por la tecnología y sumido en la crisis.

Esta contramovilización refleja la preocupación por la dirección tomada por la Cumbre. Pese a que la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios afirma que es una “Cumbre de los pueblos” y una Cumbre de “soluciones”, en realidad facilita una mayor concentración empresarial, fomenta cadenas de valor globalizadas insostenibles y promueve la influencia de la agroindustria en las instituciones públicas.

Entre las falsas soluciones promovidas por la Cumbre se incluyen soluciones “positivas para la naturaleza”, planes voluntarios de sostenibilidad empresarial, organismos genéticamente modificados (OGM) y biotecnología, agricultura regenerativa e intensificación sostenible de la agricultura. No se trata de soluciones sostenibles, ni asequibles para los productores de alimentos en pequeña escala, y tampoco sirven al bien público. La Cumbre es un intento de los agentes corporativos de normalizar los apaños tecnológicos rápidos y perjudiciales, que no abordan las injusticias estructurales como el acaparamiento de tierras, territorios y recursos, la pérdida de biodiversidad y creciente la desigualdad económica.

La contramovilización paralela presentará las realidades de las personas que producen alimentos en pequeña escala y, en general, de las personas trabajadoras, así como sus visiones para una transformación de los sistemas alimentarios basada en los derechos humanos y en la agroecología. Se destacará la importancia de la soberanía alimentaria, la agricultura sostenible en pequeña escala, los conocimientos tradicionales, los derechos a los recursos naturales y los derechos de las personas trabajadoras, los pueblos indígenas, las mujeres y las generaciones futuras. Los debates se centrarán en soluciones reales: normas vinculantes en respuesta al abuso empresarial, el fin del uso de los plaguicidas y la promoción de la agroecología como ciencia, práctica y movimiento.

El programa incluirá las siguientes actividades:

  • 25 de julio de 2021: Una manifestación mundial por medios virtuales con las personas que producen alimentos en pequeña escala y las opiniones de personas de las comunidades de base.
  • 26 de julio de 2021: Una declaración política de apertura y tres mesas redondas públicas sobre el contexto de la Covid-19, las crisis del hambre y del clima y la forma en que la Cumbre impulsa la captura corporativa de la gobernanza y la ciencia.
  • 27 de julio de 2021: 15 eventos de la sociedad civil dedicados a las alternativas y puntos de vista de esas personas sobre los sistemas alimentarios.
  • 28 de julio de 2021: Un panel de cierre con un resumen preliminar de la contramovilización y una propuesta para cuestionar la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios en septiembre.

– FIN-

Se proporcionarán más detalles durante una rueda de prensa virtual que tendrá lugar el 22 de julio de 2021 a las 13:30, hora central europea de verano (CEST), seguida de un turno de preguntas y respuestas. Si desea participar, puede inscribirse aquí.

Contactos para los medios de comunicación: Marion Girard | Oficial de comunicaciones del Mecanismo de la sociedad civil y los pueblos indígenas (MSC) para las relaciones con el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas (CSA)
marion.girard.cisneros[at]csm4cfs.org

Recursos

  • Programa y transmisión por Internet de la contramovilización: foodsystems4people.org
  • Llamamiento a la acción que se hizo público en mayo de 2021 para coordinar la respuesta de los pueblos y que tuvo un alcance mundial.
  • Mayor información sobre las preocupaciones del Mecanismo de la sociedad civil y los pueblos indígenas de cara a la Cumbre.

Posicionamiento 29 Septiembre: DÍA NACIONAL DEL MAÍZ

Compartimos el comunicado de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País a propósito del Día Nacional del Maíz – A 29 de septiembre de 2020

En 2009 promovimos por primera vez el Día Nacional del Maíz, una iniciativa ciudadana inspirada en los festejos que muchas familias campesinas mexicanas realizan  en sus milpas cada 29 de septiembre para cosechar los primeros elotes. Este mismo día se festeja a San Miguel Arcángel, que lucha contra el mal y protege la milpa.

El Día Nacional del Maíz surge desde un movimiento social: la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País, con la intención de unir a toda la población mexicana , del campo y de las ciudades, para celebrar la diversidad de maíces nativos, la agrobiodiversidad y la diversidad biocultural en nuestro país. La conmemoración de este día es impulsada por más de 300 comunidades campesinas e indígenas; por productores y productoras de maíz de pequeña y mediana escala, así como por organizaciones académicas, ambientalistas, de consumo, cooperativas y defensoras de derechos humanos.

Hoy, 29 de septiembre, celebramos al maíz y la milpa, pero también reconocemos que es urgente continuar trabajando para revalorar y defender la producción de semillas y alimentos por parte de las comunidades campesinas e indígenas y para lograr mejores condiciones de vida para todas y todos. Es necesario frenar a los monopolios de empresas transnacionales que promueven el uso de agroquímicos tóxicos, como el glifosato, siembra de semillas transgénicas, afectando nuestra gran agrobiodiversidad, a nuestras variedades de maíz nativo, contaminando el agua, la tierra, matando insectos polinizadores y enfermando a quienes producen esos alimentos dañinos para su salud y de quienes los consumen. Los bienes comunes como el agua, los bosques, las selvas, el suelo, las semillas nativas -entre ellas la del maíz-, están en riesgo de ser privatizados, contaminados y agotados. Ante eso, es necesario garantizar nuestros derechos humanos a la alimentación sana y suficiente, a la salud, a la biodiversidad y a un ambiente sano.

Cada 29 de septiembre recordamos nuestra lucha celebrando a los maíces: el maíz cacahuacintle, el maíz palomero, el maíz colorado, el maíz olotón, el maíz pepitilla, las más de 60 razas de maíces nativos que existen en nuestro país y las miles de variedades que forman parte de nuestras culturas, de nuestras raíces, de nuestras cocinas, de nuestra cosmogonía, de nuestra diversidad biocultural y tradiciones.

Este año decimos:

NO a los maíces transgénicos.

NO al uso de glifosato y otros plaguicidas altamente peligrosos.

NO a una reforma de la Ley Federal de Variedades Vegetales que despoja a las comunidades campesinas e indígenas de sus semillas, herencia cultural milenaria.

NO a un modelo de producción agroindustrial de alimentos y sus monocultivos.

NO a la invasión y al despojo de tierras campesinas.

NO a los alimentos ultraprocesados que dañan la salud de la población mexicana:

a la soberanía y autosuficiencia alimentaria,

al fomento y producción de maíces nativos y a la multiplicidad de milpas en manos campesinas,

a la agroecología y alternativas amigables con el medio ambiente,

a los derechos humanos indígenas y campesinos,

a la autonomía y la autodeterminación de los pueblos originarios y comunidades indígenas,

a los alimentos sanos, nutritivos y culturalmente adecuados para todas las personas.

Celebremos la diversidad de nuestros maíces y la diversidad de las cocinas tradicionales mexicanas, celebremos a la milpa como una forma de producir alimentos, pero también como una forma de entretejernos y de hacer país.

Celebremos a las diferentes culturas presentes en los estados de México, celebremos a las semillas, celebremos y defendamos a los maíces nativos, celebremos el Día Nacional del Maíz.  Porque… sin Maíz no hay País. Y sin frijol tampoco.

Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País

Video conmemorativo

Aprueba Senado ley para el fomento y protección del maíz nativo

Compartimos esta nota publicada en La Jornada y de la Campaña Sin Maíz No Hay Pais sobre la inictativa #MAÍZYA para la defensa del maíz nativo – A 25 de marzo de 2020

El Senado aprobó anoche la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, con las modificaciones que realizó la Cámara de Diputados y remitió la minuta al Ejecutivo federal, para su promulgación entre expresiones de júbilo de Jesusa Rodríguez y Ana Lilia Rivera, autoras de esa iniciativa encaminada a preservar ese alimento, “que es también la esencia de nuestra cultura”, frente a los intereses de poderosas corporaciones trasnacionales.

Es la segunda ocasión en que esa reforma pasó por el Senado, la primera en septiembre del año pasado, cuando se aprobó la iniciativa y anoche, al allanarse esa cámara a las modificaciones realizadas por la colegisladora, las que, a juicio de las comisiones dictaminadoras “no modifican la naturaleza” ni el espíritu de la propuesta original que es establecer mecanismos institucionales para la protección y fomento del maíz nativo y en diversificación constante y declarar a esta actividad como mecanismo cultural.

Casi al final de la sesión con la que cerró actividades el Senado -para cumplir con las medidas gubernamentales de prevención del Covid-19, la senadora Jesusa Rodríguez subió a tribuna para expresar su jubilo ante la aprobación de es nueva ley. Citó el poema “Patria y superficie del maíz”, de López Velarde y resalto que el maíz es más que un alimento, “es también la esencia nuestra cultura”. 

“¿Qué sería de los pueblos si maíz?”. Como amanecer sin sol, como paisaje sin distancia, como árbol sin raíz… como dormir sin descansar, como viajar sin asombro, Así estaríamos, como como muñecos de lodo, de paja, de madera, sin sangre sin carne”

En igual tono poético, la senadora Jesusa Rodríguez resaltó: “Sin maíz qué fuera de nosotros, qué fuera de las esperanzas, qué fuera de fuera de la vida sin la gracia primera. sin la dulce sonrisa de mazorca, qué fuera de los campos sin rastrojo, de la noche sin el día que fuera de la gente sin sus huesos, qué fuera de un un país, que es el nuestro que vive del maíz y en él se inventa”

“¿Qué fuera del pasado y del futuro, qué fuera del presente si no fuera el maíz nuestro sustento, nuestro amor. Nada seríamos ya porque somos maíz no somos otra cosa”.

La senadora, actriz y activista resaltó que “triunfó la causa y México”, porque el país es esa planta, crece en ella y se levanta porque “México y el maíz son uno solo”.

Por su parte, la senadora Rivera señaló: “festejamos, estamos orgullosas de lo que hemos trabajado durante toda nuestra vida en defensa de nuestro país, porque le arrebatamos a intereses perversos la posibilidad de poder crear propiedad intelectual sobre las variedades vegetales del maíz “

Detalló que son más de 2 millones de 64 razas y de más de 1000 años de evolución y domesticación del maíz.

Mostró “uno de los morales más maravillosos de Cacaxtla, en Tlaxcala, “donde vemos una milpa qué lugar de mazorcas da de esos, porque es la simbología de nuestro pueblo. Es la esencia del pueblo de México”.

La senadora de Morena resaltó que no son un grupo de locos poetas, sino un grupo que lucha por el maíz “contra monopolios agroalimentarios poderosos, ambiciosos calumniadores, a quienes hoy se les acabó la posibilidad de hacerse del maíz.

“¡¡Sin maíz no hay país y milpa tampoco!!”, concluyó. 

Unánime aprobación del Senado para crear Ley Federal de Fomento y Protección del Maíz Nativo

Senado de la República Boletines 24 Marzo 2020 22:48

  • Se protege a la producción, comercialización y consumo de este alimento como una obligación del Estado.

Por unanimidad, con 79 votos a favor, el Pleno del Senado aprobó, en lo general y lo particular la minuta devuelta por la Cámara de Senadores que expide la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, con el objetivo de garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad.

Con este ordenamiento se declara a la producción, comercialización y consumo del Maíz Nativo y en Diversificación Constante, como manifestación cultural, de conformidad con el artículo 3 de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales.

Se establece su protección y la obligación del Estado para garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, como lo indica el tercer párrafo del artículo 4 de la Constitución Mexicana.

También, se establecen mecanismos institucionales para la protección y fomento del Maíz Nativo y en Diversificación Constante.

Se incluye la creación del Consejo Nacional del Maíz Nativo, como un órgano de consulta del Poder Ejecutivo Federal para brindar su opinión en la materia, y se disponen procedimientos y mecanismos para la identificación de áreas geográficas en las que se practiquen sistemas tradicionales de producción, a fin de establecer las medidas necesarias para garantizar y fomentar su subsistencia.

“Logramos crear una ley de salvaguarda que reconoce al maíz como un derecho humano a la cultura y un derecho humano a extensión del derecho a la salud de este país”, dijo la senadora, Ana Lilia Rivera Rivera, de Morena, una de las promotoras de la legislación.

Destacó el orgullo de quienes han trabajado en la defensa del maíz, al arrebatar de “intereses mezquinos y perversos” la posibilidad de crear propiedad intelectual sobre las más de 64 razas, resultado de más de siete mil años de evolución y domesticación del alimento.

En tribuna, la senadora de Morena y también promotora de la Ley, Jesusa Rodríguez Ramírez, manifestó que el maíz es el alimento y base de la salud de la población. La mayoría de las enfermedades, indicó, son causa de la mala alimentación. “Representa el fundamento de una buena alimentación y la esencia de nuestra cultura”.

Después de haber sido devuelta con cambios por la Cámara de Diputados, la Ley fue aprobada en reunión extraordinaria de las Comisiones Unidas de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural; y de Estudios Legislativos, Segunda.

Más información:

[INFORME] Manejo Comunitario del Territorio y Soberanía Alimentaria en América latina y el Caribe

Informe publicado por Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) – A 19 de diciembre 2018

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Introducción

Desde Amigos de La Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), vemos la importancia de reconocer las prácticas que desde las organizaciones, comunidades y movimientos se realizan para la búsqueda de la soberanía alimentaria y la conservación, manejo y protección de bosques, montes y montañas, enmarcadas en manejo, cuidado y gestión del territorio. Estas acciones son producto del conocimiento desarrollado a través de años de convivencia de las comunidades con sus territorios, que han enriquecido la biodiversidad a través de sus prácticas tradicionales y en su derecho a seguir siendo quienes deciden libremente sobre sus bienes comunes naturales. Este planteamiento cobra importancia en el contexto del desarrollo de un modelo extractivo que pretende imponer a las comunidades, formas de manejo de sus territorios, bajo la premisa del conservacionismo de bienes naturales y el discurso del desarrollo.

La intención de la publicación es contribuir a una narrativa común de las sinergias entre Agroecología y Manejo Comunitario del Territorio, compartiendo elemento Amigos de La Tierra Brasil muestra como la relación y articulación con organizaciones, comunidades y movimientos, construyen la Feria Agroecológica, fruto de la Resistencia que se lleva a cabo en su sede CasaNAT (Centro de Arquitectura Socio Ambiental – Sede de ATBr). La Feria tiene como objetivo articular la permanencia de grupos en sus tierras y territorios, a partir del intercambio de saberes y resistencias con apoyo mutuo y procesos de solidaridad entre los que luchan en el campo y la ciudad.

Otros Mundos A.C. en Chiapas, México, presenta el proceso de la Escuela Popular de Agua y Energía y el trabajo en agroecología y tecnología apropiada, en el marco de defensa del territorio y derechos colectivos de pueblos para reivindicar otras formas de vivir frente al sistema económico de dominación actual.

Amigos de La Tierra Argentina muestra la lucha defensiva de la gestión comunitaria de bosque en un entorno cercano a lo urbano donde las comunidades enfrentan amenazas de mega emprendimientos inmobiliarios. Se ve cómo la organización enriquece la relación entre trabajo y naturaleza, empodera a productores para defender el territorio como guardiana y posibilitadora de mantener viva la cultura.

REDES Uruguay presenta el trabajo con la Red nacional de semillas nativas y criollas, desarrollada a nivel Nacional para recuperar variedades nativas y criollas y construir un reservorio vivo común de semilla para la producción de alimentos, se destaca el valor de los encuentros como espacios de celebración de semillas y biodiversidad. Esta sirve como plataforma política del Plan Nacional de Agroecología y de interacción con otros movimientos, decisores/as políticos y académicos/as. CENSAT-Colombia expone los discursos y políticas incongruentes para el cuidado del patrimonio ambiental, pues mientras se habla de la necesidad de conservar bosques, se entregan zonas para el extractivismo minero energético y agroindustrial. Las comunidades que comparten su experiencia trabajan en iniciativas de rescate de semillas, monitoreo de la biodiversidad, acueductos comunitarios, apicultura, viveros forestales, uso de biomateriales, educación de jóvenes y fortalecimiento organizativo. CEIBA de Guatemala destaca las sinergias entre el manejo integrado del territorio y la agroecología, también manifiestan la organización comunitaria, articulación en redes, promoción de políticas y estrategias de soberanía alimentaria y defensa de territorios trabajados desde los grupos y comunidades, contribuyendo a posicionar la propuesta de manejo integrado del territorio desde los pueblos y de la práctica agroecológica.

En estas experiencias las comunidades locales desarrollan prácticas de manejo comunitario de bosques y agroecología, donde quedan expuestos elementos con denominadores comunes como: La organización comunitaria, base fundamental para prácticas de manejo comunitario de bosque y agroecología, el ejercicio soberano de las comunidades por el control de sus territorios. En las experiencias se visibiliza el papel y autonomía de mujeres en estos procesos de cuido del bosque y manejo agroecológico y las posiciona como sujetos políticos que deciden en sus territorios. La apuesta a ciclos cortos de mercado, el fomento a economías locales y solidarias que acercan el campo a espacios urbanos, el reconocimiento a los saberes locales, cultura, espiritualidad y la diversidad. Aspectos como la educación y comunicación popular son centrales en estos procesos. Las experiencias descritas en este documento demuestran que el modelo extractivo, la economía verde, el agronegocio y la financiarización de la naturaleza causan no solo destrucción ecológica y muerte material, sino también daños irreparables y exterminio de culturas, biodiversidad y modos de vida tradicionales. Es perceptible que las injusticias que afectan la tierra, las aguas y toda la biodiversidad igualmente afectan a las personas, sus cuerpos, sus autonomías y autodeterminación. De ese modo se solidifican los argumentos que fundamentan la importancia del manejo, cuidado y defensa que los pueblos hacen en sus territorios para mantener y aumentar la biodiversidad, reforzando nuestra mirada de que la presencia de los pueblos en los territorios conservados no solamente los beneficia, sino que es una relación de profunda interconexión en donde los seres humanos formamos parte de la naturaleza.

Autores: Aldrin Calixte, Amigos de La Tierra Haití; Mariana Porras, COECOCEIBA Amigos de La Tierra Costa Rica, Equipo CENSAT, Agua
Viva – Amigos de la Tierra Colombia; Claudia Ramos Guillén, Tania E. González Flores, Amigos de La Tierra México; Walter
Gómez, CESTA-Amigos de la Tierra El Salvador; Equipo REDES, Uruguay; Rocael Cárdenas, Elías Raymundo Raymundo y Awex
Mejía Cipriano, CEIBA-Amigos de La Tierra Guatemala; Camila Trama y Diego Andrés Martínez Zambrano, Amigos de La
Tierra Argentina; Leticia Paranhos M. de Oliveira, Marilia Gonçalves y Fernando Campos Costa, Amigos de La Tierra Brasil.

Edición, contenido y sistematización: Claudia Ramos, AT México y Leticia Paranhos M, AT Brasil.

Diseño: Nicolás Medina Redes AT Uruguay / RMR.

Información relacionada:

Agroecología: innovaciones para sistemas agrícolas y alimentarios sustentables

Ante la fusión Bayer-Monsanto, defendemos el derecho de los campesinos y las campesinas a producir de manera agroecológica

Agroecología: innovaciones para sistemas agrícolas y alimentarios sustentables

Informe publicado por el Programa de Soberanía Alimentaria de la federación Amigos de la Tierra Internacional – A 21 de noviembre 2018

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Resumen Ejecutivo (Descargar el Resumen Ejecutivo en PDF – 8 páginas)

¿Por qué la innovación es un imperativo?

Hay consenso internacional sobre los desafíos sin precedentes y apremiantes a los que se enfrenta el mundo en el siglo XXI, como el hambre, la erosión de los medios de vida de las y los pequeños productores de alimentos y las y los trabajadores urbanos y rurales, las enfermedades relacionadas con la alimentación, el agotamiento de los bienes naturales, la degradación del ambiente y el cambio climático.

También se reconoce en todo el mundo que estas consecuencias íntimamente relacionadas de nuestros sistemas actuales de alimentación y agricultura, y en particular del modelo agrícola dominante de agroindustria de altos insumos, están afectando la salud del ambiente y de los seres humanos. Plantean graves amenazas para la realización del derecho humano a una alimentación y nutrición adecuadas, en particular de las poblaciones vulnerables. Se ha puesto de manifiesto que nuestro mundo ya no puede permitirse un enfoque continuista. Necesitamos un cambio de paradigma en los sistemas de alimentación y agricultura.

¿Qué visión de la innovación? La necesidad de definir dimensiones clave para evaluar la sustentabilidad de las innovaciones

El discurso sobre la innovación como salida a la crisis alimentaria, medioambiental y climática mundial está ganando fuerza en diversos espacios de gobernanza mundial, en particular en el ámbito de la alimentación y la agricultura, abarcando tanto la agroecología como la biotecnología entre los “enfoques para una agricultura sostenible”. Es entonces fundamental reconocer que existen visiones radicalmente divergentes para encarar las crisis mundiales y para definir e implementar procesos y productos innovadores.

La innovación no es un objetivo en sí y no debe enfocarse sólo en la tecnología y la productividad. Debe tener una perspectiva holística y multidisciplinaria que incluya procesos sociales, económicos, culturales, ambientales y de políticas, y que busque tener un impacto positivo en las vidas de las y los pequeños proveedores de alimentos, los trabajadores y sus comunidades. Además, innovar para transformar estos sistemas no se trata sólo de introducir innovaciones nuevas, revolucionarias o perturbadoras, así como nuevas necesidades, mercados y espacios de aplicación. También implica la adaptación o evolución, y la mejora y/o expansión sustancial de las técnicas y prácticas ya existentes.

Es crucial que las y los responsables de la toma de decisiones, las y los productores de alimentos y otros actores se planteen las preguntas adecuadas para guiar sus decisiones. En este sentido, identificamos un conjunto no exhaustivo de 13 criterios básicos de evaluación interconectados que servirán de marco objetivo e integral para evaluar y seleccionar mejor una innovación. Para que una innovación sea considerada social, cultural, ambiental, política y económicamente aceptable, debe tener en cuenta y cumplir al menos la mayoría, si no todos, estos criterios. Debe fijarse un requisito mínimo, ya que elegir de manera selectiva los criterios no permite una evaluación justa, fiable y concluyente.

Por qué la Agroecología es el enfoque innovador a apoyar

La agroecología está ganando amplio reconocimiento y está siendo promovida cada vez más por los Estados y las instituciones internacionales como el enfoque indispensable para transformar los sistemas agroalimentarios. Una ciencia, un conjunto de prácticas y un movimiento social, es un concepto vivo que sigue evolucionando a medida que innova y se adapta a realidades diversas y únicas. Se desarrolla a partir de dimensiones sociales, económicas, políticas y ecológicas y las integra con los conocimientos y prácticas ancestrales y consuetudinarias de las y los campesinos, los pueblos indígenas y otros pequeños productores de alimentos. Incluye una visión de largo plazo y mira más allá de la producción agrícola, abarcando todo el sistema alimentario en pos de su transformación.

Cuatro décadas de evidencia científica sobre las tecnologías, innovaciones y prácticas agroecológicas muestran que las soluciones a los monumentales desafíos actuales de la alimentación y la agricultura están a nuestro alcance y han sido desarrolladas y probadas durante milenios por los pueblos indígenas, campesinos, pastoralistas, pescadores artesanales, habitantes de los bosques y otros pequeños productores de alimentos, hombres y mujeres. Son custodios de miles de años de investigación, creación, mejora e intercambio de conocimientos y habilidades para producir alimentos, ropa, medicinas, semillas, ganado, etc.

La agroecología brinda múltiples beneficios: proporciona rendimientos estables y contribuye a combatir el hambre; vincula la alimentación a los territorios; contribuye a la nutrición, la salud y medios de vida sustentables; preserva la diversidad cultural y
comparte el conocimiento; la transparencia y el acceso a la información; otorga un papel central de las mujeres rurales; restaura los ecosistemas y la salud de los suelos y preservan la biodiversidad; preserva y renueva los recursos genéticos; brinda sistemas alimentarios que permiten combatir el cambio climático; y resiliencia a los conflictos y los desastres ambientales. Las innovaciones y prácticas agroecológicas son técnicamente viables, asequibles, política, social y culturalmente aceptables, adaptadas localmente y ambientalmente racionales, cumpliendo así con los criterios clave de evaluación de la innovación definidos en el Capítulo 1 del presente documento de referencia.

Los movimientos campesinos identificaron ocho factores clave del proceso de multiplicación del impacto de la agroecología: (1) reconocimiento de una crisis que motiva la búsqueda de alternativas, (2) organización social, (3) procesos de aprendizaje constructivos, (4) prácticas agroecológicas efectivas, (5) narrativas motivantes y movilizadoras, (6) aliados externos, (7) mercados favorables y (8) políticas favorables.

Por último, la agroecología es uno de los pilares de la soberanía alimentaria y debe ser considerada dentro de este cambio de paradigma en la forma en que vemos, gestionamos e innovamos nuestros sistemas agroalimentarios. La soberanía alimentaria implica el derecho de todos los pueblos, naciones y Estados a definir sus propios sistemas alimentarios, agrícolas, ganaderos y pesqueros, y a desarrollar políticas sobre cómo se producen, distribuyen y consumen los alimentos. Considera que la alimentación, la agricultura, los ecosistemas y las culturas están intrínsecamente vinculados. Y, como implica un espectro de reordenamientos socioeconómicos que afecta los estilos de vida, los paradigmas de desarrollo y la geopolítica, su relevancia se extiende mucho más allá de la alimentación y se proyecta hasta el futuro mismo de las sociedades y la supervivencia del planeta.

Innovaciones que profundizan la crisis agroalimentaria

El reconocimiento internacional creciente de la agroecología ha dado lugar a múltiples reinterpretaciones del concepto por diferentes actores y grupos de interés que lo hacen parte de su visión del futuro de la alimentación, ya sea con el propósito de alinearla con el sistema agroalimentario industrial dominante o para transformarlo radicalmente. En este sentido, las falsas soluciones promocionadas como formas innovadoras de salir de la crisis del sistema agroalimentario, tales como la “agricultura climáticamente inteligente” y la intensificación sostenible, conllevan el riesgo de que el término “agroecología” se utilice indebidamente para perseguir intereses específicos no necesariamente coherentes con sus principios y sus propósitos originales.

Junto con la digitalización y otras tecnologías, ponen en peligro la capacidad de millones de pequeños proveedores de alimentos y sus comunidades para producir y acceder a alimentos suficientes, diversificados y sanos en un entorno sustentable. No cumplen con un mínimo de requisitos que garantice su sustentabilidad, y mantendrán a la sociedad en el camino del continuismo, con los mismos impactos de siempre.

Por último, debe quedar claro que la agroecología y la agricultura industrial no son conceptos ni prácticas intercambiables y no pueden coexistir. Representan dos visiones fundamentalmente diferentes del desarrollo y el bienestar.

El camino a seguir: recomendaciones para políticas públicas sobre las innovaciones a apoyar

En la tabla “Masificar la agroecología: Desafíos y recomendaciones de políticas públicas”, identificamos, por un lado, diversas limitaciones y desafíos prácticos, ideológicos, económicos y políticos que están frenando la masificación de la agroecología a diferentes niveles. Por otro lado, brindamos una serie de recomendaciones para los gobiernos y las y los responsables de la formulación de políticas, con el apoyo de organizaciones intergubernamentales, en particular la FAO. Estas recomendaciones tienen por objetivo orientar la formulación de políticas públicas solidas para superar las diversas barreras y crear un entorno propicio para liberar así el poder transformador de la agroecología, y para avanzar hacia la realización de la soberanía alimentaria y sistemas agroalimentarios sustentables.

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Así celebramos el Festival del Maíz y la Tortilla en San Cristóbal de las Casas

Nota informativa de Otros Mundos A.C.

En el marco del Día del Maíz que se celebra en todo México cada 29 de septiembre para recordar que este país es la cuna de este cereal indispensable en nuestra soberanía alimentaria y diversidad biocultural, organizamos el “Festival del Maíz y la Tortilla” en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) nos abrió sus puertas y junto con el proyecto Mujeres y Maíz, que festejaba al mismo tiempo su décimo aniversario, llevamos a cabo una jornada de actividades en torno a la defensa del descendiente del teocintle.

Gracias al trabajo de campesinos y campesinas quienes han conservado a lo largo de la historia de la agricultura las miles de variantes de maíz que existen en México, este grano sigue siendo la principal fuente de alimentación en el país, junto con los demás cultivos que conforman la milpa, como el frijol, la calabaza o el chile. A éstos se suman todos los ricos quelites que crecen en medio de ellos, sin olvidar el huitlacoche, que solo en México se aprecia en la cocina mientras en los demás países se considera como plaga.

Ejemplo de este trabajo campesino tan importante es el de las productoras chiapanecas que conforman el proyecto Mujeres y Maíz, a quienes felicitamos por sus diez años de caminar. En este evento reivindicaron su trabajo como mujeres del campo y compartieron sus técnicas de procesamiento del maíz. Así pudimos recordar que la nixtamalización, que consiste en cocer el maíz con agua y cal viva, ha sido una manera de convertir este cereal en una gran fuente nutricional.

Antes de iniciar las actividades informativas, realizamos una ofrenda maya, en la cual agradecimos a nuestras semillas y alimentos. Entre los participantes se encontraban habitantes de varias comunidades de los municipios de San Cristóbal de las Casas, Chenalhó, La Independencia, Teopisca y Comitán, así como estudiantes de la UNICH, maestros, colectivos y organizaciones.

Para rescatar la importancia de preservar la diversidad de nuestros maíces, invitamos al compañero Cecilio Mota Cruz, de la Fundación Semillas de Vida, que forma parte de la Demanda Colectiva gracias a la cual la siembra de maíz transgénico está prohibida en México desde el 2012. El agroecólogo, según quien la siembra de maíces nativos sigue predominando en tres cuartas partes de México, habló de la importancia del trabajo de los campesinos y las campesinas en la selección de las semillas de maíz en México. Compartió algunas experiencias campesinas de selección participativa de maíces, que permiten obtener maíces con las características deseadas. Con más hojas, por ejemplo, para la elaboración de tamales, o más bajas, para evitar el acame.

A lo largo del día, reflexionamos sobre cómo el modelo agroindustrial amenaza el maíz a través de la siembra de transgénicos y el uso de agrotóxicos. Otros Mundos A.C. compartimos un taller en el cual diferenciamos las semillas nativas de las híbridas y transgénicas. Alertamos sobre el grave impacto de la siembra de cultivos transgénicos en los agroecosistemas, la diversidad biocultural y la economía campesina, así como el proceso de privatización de las semillas que genera. Aunque en el país no está permitida la siembra de maíz transgénico, están encaminados varios proyectos de siembra experimental y programas piloto de siembra.

Aparte, su comercialización no está prohibida, por lo que se pueden encontrar transgénicos en ciertos productos agroalimentarios. Esto impacta la salud humana, ya que en los alimentos que contienen transgénicos, siempre se encuentran residuos de agrotóxicos, porque los cultivos transgénicos han sido modificados justamente para resistir a altas cantidades de herbicidas, insecticidas y plaguicidas tóxicos. Las harinas MASECA, por ejemplo, contienen hasta 94.15% de transgénicos y hasta 17.59 microgramos de glifosato por kilo, según un recién estudio. Están hechas a partir de maíz transgénico importado de Estados Unidos que ha sido cultivado con enormes de cantidades de herbicidas como el Roundup de Monsanto-Bayer, el cual contiene glifosato, un agente tóxico clasificado como carcinógeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No olvidemos que los agrotóxicos no solo se aplican en transgénicos. En México, son trágicamente muy usados en campos de siembra agroindustrial y también en tierras de campesinas y campesinos a quienes los gobiernos y las empresas obligan a usar estos venenos a través de campañas de desinformación y programas de apoyo económi. En el país se usan 140 ingredientes activos que están prohibidos en otros países. Uno de ellos es el Fipronil (un insecticida), que recientemente fue fumigado en un campo de chile en el ejido La Candelaria, en el municipio de José María Morelos, en el estado de Quintana Roo, causando la destrucción de más de 500 colmenas que se encontraban cerca, matando a cientros de miles de abejas.

Ante el desastre sanitario, ambiental y cultural provocado por el avance de los agrotóxicos y las semillas industriales en México, pensamos que la única respuesta para recuperar nuestra soberanía alimentaria, nuestra salud, nuestra economía campesina y nuestras costumbres ligadas a la siembra de semillas nativas, es la agroecología. La hemos defendido en nuestros 11 años de trabajo como asociación en defensa del territorio y la seguiremos defendiendo y compartiendo y aprendiendo en nuestra búsqueda de soberanía alimentaria y de caminos alternativos al modelo extractivo.

Fotos: “Festival del Maíz y la Tortilla” en la UNICH el 1 de octubre 2018 (Otros Mundos A.C.) [Más fotos aquí]

Más información:

Manual de Agroecología y Agroforestería: Prácticas para una Agricultura Ecológica

Encuentran glifosato y OGMs en muestras de harina de maíz de Maseca

X celebración del Día del Maíz en México: “Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena de maíz nativo”

[AUDIO] “Sigue predominando en tres cuartas partes de México la siembra de maíces nativos”

X celebración del Día del Maíz en México: “Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena de maíz nativo”

Pronunciamiento de la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País en el marco del Día del Maíz – A 29 de septiembre 2018

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La Campaña Sin Maíz no hay País celebra por décimo año el Día Nacional del maíz y reafirma el derecho universal a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad con agricultura campesina e indígena, y asegurando la soberanía nacional.

Ante el desastre que desde hace más de 30 años ocasionaron las políticas anti-campesinas, el mandato popular de las recientes elecciones obliga a la construcción de un nuevo modelo donde las personas y los sujetos colectivos, con todas sus demandas, estén representados en el Plan Nacional de Desarrollo orientado a reactivar la producción campesina e indígena con el maíz como eje y la milpa como sistema de vida.

Mantendremos, de forma organizada y colectiva, la tierra, el territorio y el agua ante la depredación por mega-proyectos, los cuales ponen en riesgo lo necesario para sembrar, comer y vivir. Las políticas neoliberales sólo han protegido la agricultura agroexportadora e industrial concentrada en pocos estados y en pocas manos; en tanto que la mayoría de las unidades campesinas e indígenas de producción han sido excluidas[1]. Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena –de pequeña y mediana escala- de maíz nativo, que preserva la gran agrobiodiversidad del campo mexicano, el agua y los bosques; además, representa un modo de vida alternativo al capitalismo, en grave crisis.

La sangre derramada en esta tierra, las desapariciones -como las de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que aún hoy nos faltan-, junto al dolor ocasionado por el narcotráfico y la delincuencia organizada tiene una razón que se resume en la política de abandono y despojo de la los territorios campesinos e indígenas. Reactivar la economía y la producción en estos territorios es la única salida para desterrar la violencia, frenar la migración forzada de jóvenes y familias enteras, fortalecer el tejido comunitario, así como para detener la absurda muerte por mal comer en la cuna del maíz.

El derecho a la alimentación se ha ganado por la sociedad y debe asegurar la disponibilidad y la accesibilidad de comida sana a toda la población con equidad y justicia. Los campesinos pueden asegurar este Derecho con el apoyo decidido del gobierno, que también debe combatir los monopolios agroalimentarios para evitar el acaparamiento y la especulación con alimentos, así como la venta de alimentos de pésima calidad.

Es impostergable garantizar el principio de equidad en las políticas rurales, así como los derechos humanos, ciudadanos y laborales de personas jornaleras agrícolas, de las mujeres, los migrantes, de pueblos originarios, y trabajadores y trabajadoras del campo.

Las consecuencias tanto en el campo como en nuestra mesa han sido nefastas, en tanto, grandes empresas trasnacionales extranjeras y mexicanas se benefician con incrementos constantes de sus ganancias gracias a la oferta de productos dañinos.

La sustitución de la tortilla de maíz en la dieta permitió el ingreso de productos con sustancias riesgosas por tanto, el cambio en la alimentación explica en buena medida siete de las diez principales causas de muerte relacionadas con la comida, ahora con peores consecuencias entre familias campesinas y de pueblos originarios donde los servicios de salud suelen ser carentes de acceso y calidad para prevenir muertes por mala alimentación.

De recuperar maíz y frijol como base de una nueva canasta alimentaria conforme a derecho, sería posible construir un panorama de salud a favor de los mercados locales, la cultura, el paisaje y la identidad alimentaria. De igual manera es preciso, proteger el derecho de las y los consumidores para prohibir la publicidad engañosa de comida “chatarra” que invisibiliza el riesgo de los productos ultra-procesados que han desplazado al maíz en todas sus variedades.

Es urgente contar con una estructura sólida de vinculación intersecretarial con el objetivo de hacer funcionar un sistema alimentario para asegurar la reserva, distribución y abasto de maíz y productos de la milpa, cercano a los hogares donde pueda consumirse a diario y sea el punto de partida de una economía territorial creciente y sustentable.

¡Con maíz y milpa hay país!

Llamamos a las mexicanas y los mexicanos a unirnos en un permanente proceso de lucha por las siguientes demandas:

  • Vigilar que el Poder Ejecutivo actue a favor del Derecho universal a la Alimentación y que defienda el interés público en todos los ámbitos y niveles, lo cual implica dejar inmediata y definitivamente de trabajar y litigar a favor de las corporaciones[2].
  • Destinar prioritariamente los subsidios gubernamentales a la agricultura campesina e indígena cuyos cultivos nos alimentan de manera sana y diversa.
  • Sacar al maíz y al frijol del TLCAN y del Acuerdo Transpacífico (TPP11). Instalar un mecanismo permanente en el Congreso de la Unión para administrar las importaciones y exportaciones de maíz, frijol y sus derivados.
  • Prohibir la siembra de maíz transgénico y de todos los productos agrícolas genéticamente transformados, para proteger y mejorar el patrimonio genético de los maíces y productos originarios junto con un incentivo a la producción de maíces nativos.
  • Prohibir los agrotóxicos, particularmente los plaguicidas altamente peligrosos como el glifosato[3], los que pueden causar la muerte de las abejas y otros polinizadores y los prohibidos en otros países y autorizados en México.
  • Aplicar inmediatamente el Principio de Precaución y los instrumentos y recomendaciones internacionales de protección a nuestros cultivos[4] y de los relatores especiales de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación[5]
  • Elaborar un nuevo marco legal de leyes, reglamentos y normas basado en la ética y la protección de los bienes comunes, de los derechos humanos individuales y colectivos a un ambiente sano, a una alimentación sana, a la biodiversidad, a la libre circulación de las semillas, a la información y a la autodeterminación de los pueblos. Una legislación a la altura de un país centro de origen, megadiverso y pluricultural, y su aplicación sin reserva por parte del Ejecutivo; así como el respeto de todos estos derechos por el Poder Judicial en todas las sentencias dictadas.
  • Abrogar los decretos presidenciales para devolver la veda a cuencas. Prohibir el fracking y otras concesiones contaminantes para impedir la privatización del agua y asegurarla para las comunidades y poblaciones en primera instancia y en segundo lugar para la producción de alimentos que aseguren el Derecho a la Alimentación.
  • Realizar estudios científicos pertinentes y libres de conflicto de interés para detectar tanto la presencia de transgénicos en el campo y alimentos, así como sus impactos en la salud humana y animal. Impulsar investigaciones sobre modelos tecnológicos para establecer un diálogo urgente de saberes entre ciencia y conocimiento campesino.
  • Integrar la alimentación campesina como principio básico de prevención y control de las enfermedades más costosas[6] junto a un Programa Campesino de Atención a Diabetes y Obesidad.
  • Determinar la lista de Alimentos Estratégicos[7] Mexicanos con base en el maíz y frijol para la formulación de una Canasta Alimentaria Mexicana por derecho.
  • Garantizar la operación intersecretarial agro-alimentaria, gracias a mecanismos públicos de vinculación entre las dependencias de gobierno para proteger el alimento desde la producción hasta el consumo.

En la Décima celebración del Día Nacional del maíz y a once años de la fundación de la Campaña Sin Maíz no hay País nos proponemos ampliar nuestras redes a otras luchas hermanas. Convocamos al pueblo mexicano para hacer presencia ciudadana y ejercer nuestro derechos: a la alimentación y a seguir siendo campesinos; a trabajar como milpa conjuntando las diferencias para tejer una sociedad que sostenga esta Nación; y comer con bienestar en este suelo; a unir el campo, el mar y las ciudades en una mazorca como símbolo de la coincidencia por la defensa de la vida y sobre todo, a celebrar al maíz cada día, en cada mesa y en cada plato.

Notas:

[1] Datos oficiales de SAGARPA demuestran (2017) cómo cinco entidades del norte del país (Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas, Sonora y Jalisco) que contienen al 9% de las unidades productivas que existen en el país concentraron más del 40% del presupuesto, mientras que en 16 entidades del país (la mayoría del centro y sur), donde se localizan el 42.6% de las unidades productivas sólo les llegó alrededor del 20% del presupuesto.

[2] El caso desde 2013 de las secretarías de Agricultura y Medio Ambiente (SAGARPA y SEMARNAT) en contra de la Demanda Colectiva contra el maíz transgénico en México y la Medida Precautoria de suspensión de su siembra, litigando con recursos públicos a favor de Monsanto, Dow AgroSciences, Syngenta y PHI-Pioneer-Dupont.

[3]  El herbicida glifosato, reconocido por la OMS como probable cancerígeno en humanos.

[4] El Principio de Precaución reconocido en la Declaración de Río (1992) / El Convenio de Diversidad Biológica (1993) y el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (2003) / La cláusula de protección especial considerada en el Protocolo de Cartagena para los países centros de origen y diversidad / Las recomendaciones de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (2004) en el sentido de prohibir la siembra de maíz transgénico en México / Las recomendaciones de los jueces del Tribunal Permanente de los Pueblos – Capítulo México (2013-2014) de prohibir el maíz transgénico en el país.

[5] Por ejemplo los informes de la relatora Hilal Elver sobre plaguicidas http://www.fao.org/agroecology/database/detail/es/c/878387/  y los de Olivier de Schutter sobre agroecología, entre otros. http://www.srfood.org/es/informe-la-agroecologia-y-el-derecho-a-la-alimentacion

[6] Tan sólo por Diabetes sin control mueren 100 mil personas, hay más de 75 mil amputaciones y más de 70 mil nuevos casos de insuficiencia renal.

[7] Los Alimentos Estratégicos Mexicanos tienen 6 características: Originarios mexicanos, altamente nutritivos, de producción limpia y justa, culturalmente aceptados, disponibles y accesibles todo el año y con mínimo nivel de procesamiento.

Más información:

Manual de Agroecología y Agroforestería: Prácticas para una Agricultura Ecológica

[AUDIO] “Sigue predominando en tres cuartas partes de México la siembra de maíces nativos”

Ante la fusión Bayer-Monsanto, defendemos el derecho de los campesinos y las campesinas a producir de manera agroecológica

Informe: Treinta años de transgénicos en México