¿Biodiversidad sintética?

«Desde nuevos riesgos al ambiente y la salud, enormes desafíos de bioseguridad, hasta el tema de la nueva biopiratería digital, pasando por la posibilidad de extinguir especies o construir armas biológicas, nadie se pudo quedar al margen del debate.»

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

La biología sintética, una actualización de la ingeniería genética que viabiliza nuevas construcciones transgénicas y otras alteraciones en seres vivos, ha atravesado las discusiones en la conferencia global del Convenio de Biodiversidad (CDB) de Naciones Unidas, reunido desde el 4 al 17 de diciembre en Cancún, México.

Desde nuevos riesgos al ambiente y la salud, enormes desafíos de bioseguridad, hasta el tema de la nueva biopiratería digital, pasando por la posibilidad de extinguir especies o construir armas biológicas, nadie se pudo quedar al margen del debate. Para sus promotores, agresivos y muy bien financiados por la Fundación Gates o trasnacionales, se trata de pequeños cambios, apenas una edición genética, casi como cambiar una palabra en un texto, pero prometen resolver (¡otra vez!) desde el hambre hasta el cambio climático y las enfermedades. Los más osados quieren manipular especies silvestres y hacer ingeniería de ecosistemas, prometen terminar la malaria y hasta revivir mamuts. Curioso que las propuestas de esta nueva raza de conservacionistas sea extinguir especies, pero las que ellos decidan que no es preciso conservar.

Apenas comenzada la conferencia, más de 170 organizaciones de todo el mundo, incluidas las mayores redes globales de campesinos, como la Vía Campesina, ambientalistas como Amigos de la Tierra y otras sindicales, sociales y de consumidores demandaron al CDB detener la tecnología de extinción de especies, refiriéndose a los impulsores genéticos. Se trata de una nueva aplicación de ingeniería genética, que está dirigida a alterar especies silvestres, desde insectos a plantas o animales, para forzar la permanencia de un carácter transgénico a través de generaciones, lo cual podría llevar a la extinción de una especie, dependiendo del carácter que se inserte (aquí). El llamado tuvo repercusión en varias delegaciones, principalmente el grupo de países de África, que planteó la necesidad de aplicar un estricto principio de precaución ante estos nuevos riesgos. El tema sigue en consideración.

Según explicó la doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, mientras que los transgénicos aplicados a cultivos están construidos para expresarse en semillas que hay que plantar (aunque a través del polen se crucen con cultivos no transgénicos, contaminándolos) con los impulsores genéticos, el objetivo es que se diseminen agresivamente en el ambiente y que persistan a través de muchas generaciones. Cuando la alteración es para que las especies solamente tengan machos en su descendencia, el objetivo es eliminar una población completa. Y aunque no funcione como afirman sus promotores, el desequilibrio genético podría llevar a cambios imprevistos. Eliminar una especie –o una población de ésta– tendrá una cascada de repercusiones en todo el ecosistema: todas las especies son parte de un conjunto complejo de co-evolución y co-adaptación, parte de las cadenas alimentarias y otros procesos. Incluso aquellas que algunos consideran plagas (como ratones o malezas) o que son vectores de enfermedades (como mosquitos), surgen y se desarrollan porque ese sistema crea un nicho para ellas por alguna razón.

Los impulsores genéticos no toman en cuenta ninguna de estas relaciones, solamente pretenden eliminar lo que sus promotores definen como problema, sin tocar las causas, las condiciones ambientales –muchas veces ambientes degradados por otras tecnologías, megaproyectos y alto uso de agrotóxicos– ni las condiciones de salud y socio-económicas de las personas afectadas, que en la mayoría de casos son los principales factores que favorecen lo que se define luego de plaga o epidemia.

Pese a que quizá ni siquiera funcione, los intereses comerciales y la guerra de patentes sobre estas tecnologías son enormes y principalmente para sus aplicaciones en agricultura, pero tratando de evitar el rechazo que tuvieron los transgénicos, sus promotores han tomado otras vías para lograr su aceptación: las presentan como técnicas para enfermedades o conservación.

Por otro lado, la industrialización de la biología sintética plantea toda otra serie de temas. Colocar en Internet los mapas genómicos de muchas especies vegetales, animales, microbianas, permite que las empresas y quienes tengan acceso a las herramientas adecuadas, puedan descargar la información genética y construir artificialmente principios activos y otros genes, para su uso a nivel industrial. Pero también para otros usos, inclusive usos hostiles, como fabricar ciertos virus y bacterias, que pueden dañar cosechas, animales domésticos y hasta humanos. El tema es complejo y la alineación de gobiernos es esperada: la mayoría de países de Norte, que tienen las herramientas, las patentes y son sede de las trasnacionales, no quieren ninguna nueva norma ni discusión, alegan que de esa forma se promueve la ciencia porque todos pueden acceder a la información. Si bien este principio sería bueno si se aplicara a todo, no proponen acompañar este supuesto interés público de una prohibición al patentamiento, privatización y lucro de resultados que ellos pueden obtener al usar la información. Al contrario, se parece mucho a la biopiratería de siempre, pero digitalizada y con un espectro de usos e impactos mucho mayores.

Por eso, entre los llamados Premios del Capitán Garfio 2016, que se entregaron en el marco del CDB se incluyó a Canadá y Honduras (representado por una profesora mexicana de biotecnología), que en estas negociaciones han estado entre los más aguerridos defensores de la industria de la biología sintética.

La biodiversidad amenazada; el capital va por la vida

Víctor M. Toledo, La Jornada

Desde hace al menos una década las fuerzas descomunales del capital corporativo se han movido de manera coordinada para hacer efectiva una «economía verde» que rompa los candados levantados por el conservacionismo y el ambientalismo, y permita acceder lo más libremente posible sobre la variedad de la vida (biodiversidad), concebida como un depósito de mercancías potenciales. La vida, visualizada no solamente como un conjunto de organismos, sino sus genes y sustancias químicas, y las masas forestales y aún los paisajes que forman más los servicios que ofrece. Privatizar la biodiversidad y convertirla en un inmenso supermercado es el objetivo final de esta nueva andanada. ¿Lo están logrando?

Los defensores de la naturaleza lograron a partir de la cumbre de Río en 1992 promulgar un Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que es un tratado internacional jurídicamente vinculante, signado por 193 países, que establece tres objetivos claves: la conservación de la diversidad biológica, el uso sustentable (no destructivo) de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. Los componentes de la diversidad biológica son todas las formas de vida que hay en la Tierra, incluidos ecosistemas, animales, plantas, hongos, microorganismos y genes. En años subsecuentes el CDB gestó a su vez otros dos acuerdos torales: (a) El Protocolo de Cartagena, que busca salvaguardar la vida ante las innovaciones de la biotecnología, es decir, asegurar la manipulación, transporte y uso seguro de los organismos vivos; y (b) el Protocolo de Nagoya, que tiene como objetivo compartir de manera justa y equitativa los beneficios derivados de los recursos genéticos. Ambos tratados surgen en respuesta a los problemas y conflictos generados por la voracidad corporativa (principalmente farmacéuticas y biotecnológicas) y los riesgos que desencadenaron sus innovaciones tecnológicas. Como respuesta a lo anterior, las empresas organizadas han estado intentando influenciar los principales foros internacionales (como la Cumbre de Johanesburgo y la de Río+20) y de introducir una visión que justifique y facilite la mercantilización de la vida.

En diciembre próximo México será sede nada menos que de la decimotercera conferencia de las partes, que es la asamblea de la CDB, donde se toman las grandes decisiones. Ahí de nuevo este foro internacional (COP 13) será el escenario de cruentas batallas acerca de cómo hacer efectivas las tres encomiendas centrales sobre la biodiversidad del planeta. Alcanzo a ver al menos tres posiciones de manera nítida. Una es la de los conservacionistas y ambientalistas, sustentada en general por las tesis y aportes derivados de la investigación científica, que es la que ha logrado construir acuerdos vinculantes en estos 25 años. La segunda es la que surge desde las esferas de los negocios y las corporaciones basadas en ideas como las de la «economía verde» y el «capital natural». Y una tercera que comienza a ganar presencia que proviene de quienes conforman los pueblos y culturas que por miles e incluso decenas de miles de años han sobrevivido y (co-)evolucionado en íntima conexión con la biodiversidad que les circunda. No es casual que en la COP 13 habrá justamente grandes foros dedicados a la ciencia, los negocios y los pueblos indígenas (ver: cop13.mx/cop-13/).

Dos acontecimientos han comenzado a calentar el ambiente. El pasado 17 de octubre se constituyó la «Alianza Mexicana por la Biodiversidad y los Negocios», formada por 27 entidades nacionales y globales, entre las que destacan (por sus acciones depredadoras y otros abusos) empresas como Bimbo, Cemex, Nestlé, Grupo México, Walmart, Fundación Televisa, Syngenta (líder mundial en el mercado de semillas y agroquímicos), y el gigantesco corporativo químico alemán BASF, dedicado a producir insecticidas, fungicidas, herbicidas, sustancias contra plagas urbanas, biotecnología agrícola y 757 productos químicos en decenas de ramas. BASF es la corporación más poderosa de la industria química mundial, con presencia en 80 países y un largo historial de contaminación por sustancias tóxicas. El segundo es la propuesta hecha por el Partido Verde en el Senado de la República para promulgar una nueva Ley General sobre Biodiversidad, contenida en 75 páginas. Más allá de las buenas intenciones y de sus claroscuros, esta propuesta comete dos faltas graves: no ha realizado una consulta suficiente, amplia y legítima a los actores sociales, expertos e instituciones involucradas (ni siquiera a la Conabio), y pretende ser aprobada fast track en tres semanas.

La realización de la COP 13 en México da la oportunidad de develar el entramado profundo de las batallas por la biodiversidad que hasta ahora han permanecido ocultas, sumergidas por los discursos superficiales, la autocensura, los acuerdos secretos y una visión maniquea del tema. La razón es que la biodiversidad mexicana ha sido motivo de cruentos enfrentamientos entre tres fuerzas: los conservacionistas en alianza con la ciencia, los capitalistas y los pueblos indígenas, lo cual se expresa en la política pública. Cuatro décadas de realizar investigación sobre el tema me permiten arribar a tres principales y significativas conclusiones: (a) Si algo impide alcanzar los objetivos de la CDB, esta es la lógica o racionalidad del capitalismo, basada en la generación masiva de una sola mercancía que entra en contradicción inmediata con la diversidad de la vida, además de su incapacidad para detener la voracidad derivada de sus procesos de acumulación; (b) Que el conservacionismo + ambientalismo y ciencia han sido gradualmente cooptados y/o penetrados por los valores mercantiles y los afanes de «control y dominio sobre la naturaleza», que es la ideología de la modernidad capitalista y tecnocrática; y (c) Que si algún sector de la sociedad ha sido y sigue siendo el único capaz de llevar a la práctica los tres objetivos del CDB, este es el de las culturas rurales no modernas (pueblos indígenas, campesinos, pescadores artesanales, afrodescendientes). En una próxima entrega ofreceré abundantes ejemplos que confirman plenamente estas tesis.

La biodiversidad en el mundo

Otros Mundos AC es miembro de la red Amigos de la Tierra Internacional, que forma parte de la CBD Alliance, una agrupación de más de 400 organizaciones, comunidades y académicos preocupados por la diversidad biológica, que intentará influir en las decisiones de las Partes curante la COP13.

Artículo publicado por la CBD Alliance, el 18 de noviembre del 2016 – A 16 días de que inicie la COP 13 del Convenio de Diversidad Biológica en Cancún, la CBD Alliance recoge las cifras sobre el estado de la biodiversidad del mundo.

La COP 13 de la CBD llega en un contexto muy complejo para el planeta y con un reto gigantesco para la humanidad. De acuerdo con el documento Perspectiva mundial sobre la diversidad biológica 4 , elaborado por la Secretaría del CBD, las presiones sobre la diversidad biológica continuarán aumentando por lo menos hasta 2020 con un consecuente deterioro de la misma. Los grandes problemas que enfrenta la biodiversidad en nuestro planeta y, por tanto, la viabilidad de la vida, son: pérdida, degradación y fragmentación de hábitats naturales; sobreexplotación de los recursos biológicos; contaminación, en particular la acumulación de nutrientes tales como nitrógeno y fósforo en el medio ambiente; impactos de especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas y los servicios que estos brindan a la gente; cambio climático y acidificación de los océanos, asociados con la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Así es cómo llegaremos a la reunión que se realizará en Cancún del 4 al 17 de diciembre de este año:

– En la agricultura, la contaminación producida por nutrientes utilizados como fertilizantes sigue teniendo efectos significativos. Los indicadores de diversidad biológica de tierras agrícolas continúan deteriorándose, aunque el ritmo de deterioro se estaría desacelerando.

 

– La deforestación en varias zonas tropicales del mundo continúa aumentando y se continúan fragmentando y degradando hábitats como praderas, humedales y cuencas fluviales.

– La cantidad de especies exóticas invasora sigue creciendo en todo el mundo y también aumentan sus impactos sobre la diversidad biológica. Muy pocos de los programas dirigidos a erradicar especies invasoras de zonas de tierra firme han tenido éxito.

– Cerca del 30% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas. Hay una tendencia general a la baja en lo que se refiere a mantener las actividades pesqueras dentro de niveles biológicamente sostenibles. La sobreexplotación afecta seriamente a la diversidad biológica marina, impulsando el colapso y la extinción local de especies y reduciendo la biomasa total de especies depredadoras de peces en 52% entre 1970 y 2000. La pesca con dinamita y de arrastre y otras prácticas pesqueras destructivas afectan arrecifes de coral, praderas marinas, corales de agua fría y lechos de esponja. El uso de aparejos no selectivos provoca la captura de grandes cantidades de especies no objetivo, cifra que se estima en cerca del 40% del total de la captura mundial, incluidos más de 600.000 mamíferos marinos y 85.000 tortugas por año.

– Las presiones que afectan a los arrecifes de coral, tanto terrestres como marinos, van en aumento. El porcentaje de arrecifes calificados como amenazados aumentó en casi 30% en el decenio terminado en 2007. La pesca excesiva y los métodos pesqueros destructivos constituyen las amenazas generalizadas que afectan a casi 55% de los arrecifes. El desarrollo costero y la contaminación de fuentes terrestres afectan a cerca de un cuarto de los arrecifes cada uno. Alrededor de un décimo de los arrecifes es afectado por contaminación de fuentes marinas.

– El riesgo de extinción medio para aves, mamíferos, anfibios y corales no muestra signos de disminución. Las proyecciones futuras de corto plazo para el riesgo de extinción de especies como resultado de la pérdida proyectada de hábitats generalmente revelan una situación de empeoramiento. El Living Planet Index de la WWF muestra un decrecimiento del 58 por ciento de las especies monitoreadas entre 1970 y 2012 con grandes pérdidas en ecosistemas acuáticos. Si las actuales tendencias persisten al 2020 las poblaciones de vertebrados podrían reducir en un promedio de 67 por ciento comparadas con el año 1970.

– Hay poco apoyo para garantizar la conservación a largo plazo de variedades locales de cultivos ante cambios en las prácticas agrícolas y las preferencias de mercado que tienden, en general, a limitar la reserva genética. Las especies silvestres emparentadas de especies de cultivos domesticados se ven crecientemente amenazadas por la pérdida y fragmentación de hábitats y el cambio climático y son pocas las áreas protegidas o los planes de gestión que abordan estas amenazas. La mayor erosión de cultivos tradicionales y sus especies silvestres emparentadas se da en los cereales, seguido por vegetales, frutas y nueces y legumbres.

– La diversidad genética del ganado domesticado se está erosionando, con más de un sexto de las razas evaluadas en peligro de extinción.

– El derretimiento de los hielos marinos está afectando a los componentes básicos de la vida en el Océano Ártico, provocando cambios que repercuten a lo largo y ancho de cadenas alimentarias. Estos cambios afectan todo, desde las algas que dependen del hielo hasta aves, peces, mamíferos marinos y comunidades humanas que dependen de los hielos marinos para transporte, alimentos, oportunidades económicas y actividades culturales.

– Continúan perdiéndose y degradándose hábitats importantes para los servicios de los ecosistemas, como por ejemplo humedales y bosques. Por ejemplo, en 2011 la Evaluación Nacional de Ecosistemas del Reino Unido concluyó que alrededor del 30% de los servicios de los ecosistemas se estaban deteriorando, en gran medida como consecuencia del deterioro en la extensión y las condiciones de los hábitats que dan esos servicios.

– En términos generales, continúa el deterioro de los conocimientos tradicionales, tal como lo ilustra la pérdida de diversidad lingüística y el desplazamiento a gran escala de comunidades indígenas y locales. Desde el siglo XIX se han extinguido 21 lenguas norteñas y diez de esas extinciones sucedieron después de 1990, una extinción fue en Finlandia, una en Alaska, una en Canadá y 18 en la Federación de Rusia. Esta tendencia se ha revertido en algunos lugares debido a un creciente interés por las culturas tradicionales y la participación de las comunidades locales en la gobernanza y gestión de áreas protegidas y el reconocimiento de la importancia de las áreas conservadas por comunidades.

Cambiar la tendencia es posible

A lado de esta realidad, también hay ejemplos exitosos de protección de los ecosistemas y uso sustentable de los recursos naturales por parte de agrupaciones juveniles en la ciudad y en el campo, comunidades intencionales, pueblos indígenas y comunidades locales y un sinfín de otros actores que trabajan por una vida en armonía con la Madre Tierra.

Varias iniciativas de conservación comunitaria como los Territorios y Áreas Conservadas por Comunidades y Pueblos Indígenas (pos sus siglas en inglés ICCAs Indigenous Peoples ́ and Community Conserved Territories and Areas) alrededor del mundo desempeñan un rol crucial en la conservación y la mejora de la biodiversidad en la agricultura por ejemplo, mediante la cuidadosa selección y cultivo de variedades tradicionales de cultivo y criado de animales, con cosechas intercaladas con bosques secundarios y el uso de periodos de rotación de diversos cultivos para asegurar la fertilidad y regeneración del suelo.

Sin ningún apoyo del estado, 15 familias en Minga Pora – Paraguay, que son parte de la Iniciativa de Conservación Comunitaria (en inglés Community Conservation Initiative CCRI), han logrado proteger 46 hectáreas mediante prácticas de producción agroecológica vendiendo la producción de exceso en los mercados locales. Han preservado especies nativas de plantas y planean usar este oasis de biodiversidad para restaurar otras grandes áreas en el futuro.

La comunidad intencional de Tamera en Portugal ha logrado regenerar una gran área de terreno degradada y erosionada por monocultivos de oliva mediante los paisajes de retención de agua , los cuales han permitido que se genere un ciclo corto de agua y existan vertientes naturales incluso en las épocas más secas del año. La población produce gran cantidad de su alimento gracias a este sistema y la fauna y flora local han retornado pues encuentran un ecosistema sano en medio de la degradación en los valles del Alentejo.

Gracias a ejemplos como estos, la cuarta edición de la Perspectiva Global de la Biodiversidad también presenta datos de reversión de las tendencias negativas:

– En algunas regiones marinas, como el Atlántico Nororiental, se han reducido las tasas de explotación, con lo que las poblaciones agotadas se han recuperado.

– Hay países avanzando en reducir su emisión de contaminantes, con medidas que incluyen la reducción del uso de plaguicidas (Bélgica), la eliminación progresiva del uso de ciertos productos perjudiciales (Mongolia) y el establecimiento de sistemas de monitoreo de la contaminación (Myanmar).

– La superficie terrestre del planeta protegida con fines de conservación de la diversidad biológica está aumentando en forma constante y la designación de áreas marinas protegidas se está acelerando. Casi un cuarto de los países ya ha sobrepasado la meta de proteger el 17% de su superficie terrestre.

– Se están desarrollando actividades de restauración para algunos ecosistemas agotados o degradados, en particular humedales y bosques, en algunos casos a escalas muy ambiciosas, como por ejemplo en China. El abandono de tierras agrícolas en algunas regiones de Europa, América del Norte y Asia Oriental está facilitando la ‘restauración pasiva’ a una escala importante.

– Se están llevando a cabo diversos esfuerzos de revitalización en distintas regiones y hay evidencias contundentes que dan cuenta del interés que tienen los pueblos indígenas en revitalizar y promover sus lenguas y cultures. Los programas de revitalización son en su mayoría movimientos de base que llevan a cabo diversas actividades, tales como cursos intensivos de verano, uso del lenguaje en las escuelas locales y cursos especiales dirigidos a enseñanza de adultos.

“La respuesta para una vida en armonía con la Madre Tierra la tienen todas las iniciativas comunitarias que se están manifestando cada vez con más fuerza a nivel mundial aún sin ayuda oficial de los estados o agencias internacionales. Sin embargo, la COP 13 representa un importante espacio para que estas se manifiesten y se las reconozca como alternativas viables que ya están rindiendo frutos poro también para puede ser un espacio para sumir medidas que limiten y eliminen las amenazas a las que están sometidas constantemente. La Alianza CDB estará presente en la reunión pues esperamos que las autoridades de los países logren acuerdos ambiciosos y concretos para detener de una vez los incentivos perversos en la agricultura así como las actividades engañosas y peligrosas como las plantaciones de monocultivos; se generen herramientas para evitar que los avances en la biología sintética se conviertan en nuevas amenazas para los pueblos y la biodiversidad; se siga en el camino de reconocer el rol de los pueblos indígenas, comunidades locales y la mujer en la conservación y uso sostenible de la biodiversidad; se implementen mecanismos de sanción a aquellos países que no cumplan con los compromisos y se destine apoyo concreto a aquellas iniciativas que desde hace mucho tiempo trabajan por la biodiversidad del planeta”, comentó Gadir Lavadenz, coordinador general de la Alianza CDB.

La Alianza CDB estará presente en la COP 13 como un espacio de la sociedad civil y estaremos presentando propuestas, haciendo visible lo que hace la población en el mundo y haciendo un seguimiento a las decisiones que se dirijan a intereses meramente de capital y en dirección opuesta a los objetivos del Convenio: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

Como Alianza CDB, invitamos a periodistas y ciudadanía a contribuir en este evento fundamental para todas y todos. ¿Cómo hacerlo? Participando durante la COP 13, haciendo incidencia, difundiendo información, tomando decisiones diferentes de consumos en tu vida privada, articulando grupos, realizando protestas o demostraciones pacíficas y muchas más. Si deseas realizar cualquiera de estas acciones con la Alianza CBD, nos puedes escribir al correo: gadirlavadenz@gmail.com o a través de nuestras redes sociales.

¿Qué es LA CBD Alliance o Alianza CDB?

Somos una red que agrupa a más de 400 organizaciones, comunidades y académicos preocupados por la diversidad biológica. Nuestra tarea principal es tender puentes y asegurar la cooperación entre actores para
asegurar que se cumplan los objetivos del CBD y que se reconozca nuestra biodiversidad y sus derechos.

Más información:
Para mayor información sobre el trabajo de la CBD Alliance en la COP 13 y las organizaciones que la integran, visitar: http://www.cbdalliance.info/. También nos pueden seguir en: Facebook como CBD Alliance y en Twitter como: @CBD_Alliance.

Contacto de prensa:
Cecilia Navarro, tel. 52 55 54540678, correo: cbdalliance.prensa@gmail.com

Material

Manual «Gestión comunitaria de los bosques: elementos para su defensa y su fortalecimiento» – Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México

Nueva herramienta de despojo a la nación

Se debe rechazar la ley general de biodiversidad, así como las reformas a diversas disposiciones de la Lgeepa y la abrogación de la LGVS.

Carlos H. Ávila Bello, la Jornada

El próximo diciembre se llevará a cabo en Cancún la reunión del Convenio de Diversidad Biológica (CDB). Representantes de países desarrollados y subdesarrollados, trasnacionales como Bayer-Monsanto y miembros de la sociedad civil discutirán cómo preservar y «utilizar sustentablemente» esta riqueza, en la que se basa el futuro de la alimentación, del equilibrio del planeta y del descubrimiento de nuevos principios activos para aplicación médica, entre otros. México es considerado un país megadiverso y es crucial para la conservación global de la riqueza biológica.

Para el capital, la biodiversidad es una fuente estratégica de apropiación y negocio. Esto es lo que motiva la propuesta de ley general de biodiversidad (LGB) de la senadora Ninfa Salinas Sada, del Partido Verde Ecologista. Pretenden aprobar esta norma de manera expedita y lucir este «logro» en Cancún, donde se podría articular con los protocolos de Nagoya, Cartagena y el CDB. La senadora es licenciada en mercadotecnia por la Universidad Anáhuac e hija de Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más ricos de México.

En la LGB dice que «el término biodiversidad deja de tener una dimensión de país para pasar a un ámbito internacional y político». Esto es grave, pues como para el petróleo, la energía en general y el agua, se pierde la autonomía local y la soberanía en la gestión y usufructo de estos cruciales recursos para México. La biodiversidad es un patrimonio nacional; buena parte de su origen y preservación hasta la fecha se debe a los pueblos originales y campesinos, riqueza íntimamente relacionada con sus territorios y cultura. Es, pues, una riqueza biocultural que nos pertenece a todos los mexicanos y por ningún motivo debe ser botín de algún interés mercantil particular, nacional o internacional. En su momento, la Ley General de Cambio Climático se anunció como un proyecto en proceso de discusión en la COP 16 y fue aprobada en 2012, es decir, se consultó por más de dos años. Un documento tan importante como la LGB no puede aprobarse sin una discusión amplia y democrática, sobre todo si se toma en cuenta que presenta errores que una primera lectura de compañeros que colaboran en UMAS han logrado detectar: la LGB está basada casi íntegramente en la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), a la que pretende abrogar, y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (Lgeepa). Sin embargo, en varios artículos de la esta última norma se menciona que únicamente podrá permitirse en las áreas naturales protegidas la realización de actividades relacionadas con investigación, recreación, turismo y educación ecológica, mientras en la LGB, que retoma casi textualmente estos artículos, se menciona que se dará prioridad a dichas actividades, abriendo la puerta a una vulnerabilidad total de las áreas naturales protegidas, sobre todo a las iniciativas del gran capital.

Esta iniciativa y el Protocolo de Nagoya no han sido consultados y analizados de manera amplia, democrática y con el debido tiempo, como exigen los tratados internacionales ratificados por México. Es una propuesta que lejos de ampliar o reforzar la protección y conservación de la diversidad biológica y la riqueza biocultural asociada, puede ser profundamente destructiva de los territorios de los pueblos originales y campesinos, del futuro del planeta en general. Sin embargo, las comunidades donde se ha aplicado el Protocolo de Nagoya han logrado obtener 0.1 a no más de 2.5 por ciento de las ganancias económicas, lo que es absolutamente desigual. Dicho protocolo facilita que los recursos genéticos y el conocimiento tradicional sean sometidos a las leyes de propiedad intelectual, creadas para derechos industriales y no de seres vivos, y que los tratados de libre comercio firmados por naciones megadiversas se sometan a la legislación de los países industrializados, lo cual podría convertir en ilegales prácticas campesinas e indígenas milenarias, como la selección, cuidado, guarda e intercambio de semillas, algo inadmisible; más otras definiciones que, en los hechos, dejan en la indefensión a los pobladores locales. El beneficio particular derivado de estas transacciones no justifica que se disponga del patrimonio genético del país. Los recursos biológicos y el conocimiento tradicional no se deben privatizar ni patentar, implican una riqueza biocultural que se debe a las comunidades que por siglos les dieron origen, los han mejorado y mantenido, a pesar de los embates del capitalismo depredador.

En conclusión, se debe rechazar la ley general de biodiversidad, así como las reformas a diversas disposiciones de la Lgeepa y la abrogación de la LGVS. Además, este instrumento legal está articulado con otras iniciativas promovidas por intereses privados interesados en la riqueza natural de México. También exigimos una moratoria inmediata al Protocolo de Nagoya y a su proyecto de aplicación en México, que incluye la llamada «gobernanza de la biodiversidad». Llamamos a promover un debate nacional amplio, abierto y plural, que debe incluir la participación efectiva de pueblos originales y campesinos, y de todos los actores que se puedan ver afectados por este tipo de iniciativas. Es crucial asegurar el respeto a los derechos de los pueblos originales de continuar conservando la biodiversidad de sus territorios estrechamente ligada a la generación de la riqueza biocultural de los mismos. El bien común y el futuro de la biodiversidad de México deben anteponerse a los intereses privados que ambicionan esta riqueza. La biodiversidad del país es crucial para lograr la autonomía y seguridad alimentaria, así como la reproducción comunitaria de las culturas, que dan sentido a México como nación pluricultural.

* Universidad Veracruzana. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. Colaboraron en el artículo Emma Estrada Martínez (Universidad Autónoma Chapingo) y Miguel Pinkus Rendón (UNAM)

Colombia: “Somos soñadores”

Propuestas y trabajo sobre manejo comunitario de territorios desde el caribe colombiano

RadioMundoReal.fm

En un día histórico para el pueblo colombiano y latinoamericano, el gobierno conducido por Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un acuerdo de paz que representa seguramente un mojón en la larga búsqueda de paz en ese país. En este trabajo constante en la búsqueda de paz con justicia social y ambiental, están muchas organizaciones y movimientos sociales ambientalistas, campesinos, afrodescendientes, indígenas, que entienden que las negociaciones que acaban de culminar aún se encuentran lejos de combatir las amenazas a esa paz con justicia social y ambiental.

“Las amenazas que más nos hacen sentir temor son los megaproyectos como hidroeléctricas, como la minería, la deforestación de areas que son parte de nuestros territorios. Para nosotros son amenazas, porque no se les consulta a las comunidades sobre su implementación, ni sobre estrategias para la defensa de la madre tierra”, dijo en entrevista con Radio Mundo Real, don Patricio Pallares, integrante de la Asociación de Productores para el Desarrollo Comunitario de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú (Asprocig).

 

Asprocig fue la organización anfitriona del reciente Taller sobre Manejo Comunitario de Bosques y Territorios del 16 al 19 de septiembre en Lorica, departamento de Córdoba. Radio Mundo Real entrevistó a don Patricio para saber de la evaluación de la actividad, así como del propio trabajo que realiza su organización.

Don Patricio nos cuenta sobre la concepción y el trabajo que realizan en su región, que es parte del caribe colombiano: “Acá en Lorica, estamos integrados en nuestra asociación, campesinos, pescadores, indígenas, afrodescendientes; compartimos el territorio y trabajamos la conservación de bosques y la agroecología, pero no sólo como producción, sino como espacio de vida, por que consideramos que la agroecología, así como la pensamos, permite que convivamos bosques, hombres, animales; y todo lo que producimos lo hacemos en forma integrada con el bosque”.

“Tenemos una propuesta rural territorial que nos hace sentir que nosotros somos también soñadores y podemos diseñar nuestro modelo de desarrollo, y así lo estamos haciendo”, afirma Don Patricio en la entrevista que se puede escuchar completa en el archivo adjunto.

DESCARGAR AUDIO

El petróleo pone en peligro la biodiversidad del Amazonas

Agencia SINC

Ante el posible aumento de la explotación petrolífera en la Amazonía ecuatoriana, un equipo de científicos, con participación del Real Jardín Botánico de Madrid, advierte del peligro para la biodiversidad en esta zona. Según el trabajo, que presenta una visión actualizada del mapa petrolero de la Amazonía, los bloques de petróleo concesionados representan en la actualidad el 30%, pero la cobertura podría extenderse a casi el 70% en los próximos años, afectando también a otros países cercanos y poniendo en riesgo la zona más rica del planeta.

Bajo la selva Amazónica de Ecuador hay petróleo. Fue en la década de los años 70 cuando se descubrió su existencia y comenzaba la extracción. En la actualidad, el 30% de la Amazonía está incluido en bloques petroleros que han sido concesionados a empresas petrolíferas, siendo Ecuador el país con más superficie explotada para la extracción de crudo de todos los países amazónicos, pese a ser uno de los más pequeños de la zona.

Sin embargo, el 30% parece haberse quedado corto. En septiembre de 2015 el presidente de Ecuador, Rafael Correa, admitía por primera vez que el crecimiento del país comenzaba a estancarse e, incluso, podría decrecer en los meses siguientes. La caída del precio del petróleo era la culpable. El país, cuya economía depende de la producción de petróleo, recortaba su presupuesto en 2.000 millones de dólares por culpa de la bajada del crudo y había que buscar alguna solución.

El Gobierno ecuatoriano ya ha movido ficha económica. Ahora tiene planes de extender la cobertura de los campos de petróleo en otro 30% de la Amazonía, por lo que si la subasta que se ha abierto consigue asignar los nuevos bloques en oferta, sumando los distintos porcentajes casi un 70% en la zona ecuatoriana estará concesionado a la industria petrolera en los próximos años.

Un estudio internacional en el que participan los investigadores españoles del Real Jardín Botánico-CSIC Jesús Muñoz y Javier Fajardo, que acaba de ser publicado en la revista científica Ecology and Evolution, advierte del peligro que para la Amazonía puede suponer esta ampliación en la extracción de petróleo y propone algunas alternativas de conservación para evitar futuros desastres ecológicos irremediables.

Más de 740 especies en peligro con el nuevo esquema de explotación

“Al menos 25 ecosistemas y 745 especies únicas e insustituibles están en peligro con el nuevo esquema de explotación petrolífera que se propone en el sur de la Amazonía, una región especialmente vulnerable a la pérdida de biodiversidad, y cuya cobertura de protección es insuficiente para afrontar nuevas extracciones de petróleo”, señala Jesús Muñoz, uno de los firmantes del artículo y actual director del Real Jardín Botánico de Madrid. “Por tanto, su preservación se convierte en esencial para mejorar la protección de la biodiversidad amazónica en Ecuador”, añade.

El gobierno del Presidente Correa, consciente de la importancia ecológica de algunas de las zonas más biodiversas de Ecuador, que coinciden con bloques petroleros, lanzó en 2007 la Iniciativa Yasuní-ITT. Su objetivo era promover un modelo de desarrollo diferente al que solo considera la explotación no sostenible de recursos. En concreto, la iniciativa proponía dejar de explotar determinados bloques petrolíferos recibiendo contraprestaciones económicas de la comunidad internacional vinculada al mercado de carbono. Lamentablemente, el proyecto no tuvo el eco internacional necesario y Ecuador la dio por terminada en 2013.

El historial de explotación de petróleo en la Amazonía está manchado por numerosos desastres ambientales y sociales en zonas donde viven numerosos pueblos indígenas, algunos de los cuales, denominados ‘pueblos en aislamiento voluntario’, no han contactado nunca con la sociedad occidental. Por ejemplo, en julio de 2014 se produjo en la zona de la Amazonía ecuatoriana un derrame de petróleo que afectó al Lago Agriío. Se recolectaron unos 1.700 barriles.

Mejorar la tecnología actual para reducir el impacto ambiental

En este contexto, y con estos antecedentes, en el trabajo se exploran alternativas de conservación para la Amazonía ecuatoriana. “En nuestras conclusiones ponemos el acento en que la ampliación del mapa petrolífero pone en serio compromiso una parte importante de la biodiversidad amazónica», dice Javier Fajardo.

Como sugerencias para su salvaguardia, los científicos proponen aumentar el nivel de protección de determinadas áreas claves por su composición biológica, y ofrecer una categorización de los bloques petroleros en base a su importancia para la conservación. «En el estudio resaltamos la necesidad de utilizar tecnología punta en la extracción del petróleo para reducir los impactos ambientales”, explica Fajardo.

El trabajo, que junto a los investigadores españoles también firman Janeth Lessmann, del departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica de Chile, y Elisa Bonaccorso, de la Universidad Tecnológica Indoamérica de Ecuador, presenta una visión actualizada del mapa petrolero de la Amazonía y una perspectiva de futuro partiendo del aumento de extracción de petróleo que no solo afectará a Ecuador, el país en el que se centra este estudio, sino también a otros países como Colombia, Perú o Bolivia.

Según los científicos, el Gobierno de Ecuador debe encontrar soluciones para satisfacer las necesidades económicas del país, pero no por ello permitir una extracción incontrolada en zonas protegidas y afectar a las comunidades indígenas. El equipo recuerda que, mientras el precio del petróleo disminuye de manera notable, el impacto ambiental en zonas sensibles aumenta de forma alarmante al mismo ritmo.

MANUAL GESTIÓN COMUNITARIA DE BOSQUES: ELEMENTOS PARA SU DEFENSA Y FORTALECIMIENTO

Con el objetivo de ayudar a compensar la gran cantidad de información difundida por parte de organismos gubernamentales y no gubernamentales alineados a la política de mercantilización de la naturaleza.

Otros Mundos Chiapas/Amigos de La Tierra México

Con el apoyo de Siemenpuu Foundation
Coordinación/Investigación: Claudia Ramos
Colaboración: Gabriela Fenner, Tania González y Fernando Calatayud
Portada: Moritz Binzer
Ilustraciones: Luciana Helguera
Diseño y diagramación: Jesús Godínez
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 2015

Presentación

El presente documento es un esfuerzo por otorgar, de manera sintética, elementos y experiencias de la gestión comunitaria de bosques a personas interesadas en el tema, estudiantes, personas que necesiten adentrarse en estos conocimientos para facilitar procesos de acompañamiento, entre otras. No queremos decir cómo se debe “hacer” de manera “correcta” el convivir con el bosque y no creemos que exista una receta de gestión y manejo; al contrario, es una conjunción de saberes.

manual1Desde nuestra perspectiva, en las comunidades ya se posee el conocimiento y sabemos que nunca se parte de cero. La intención, por tanto, es sobre todo contribuir, con este documento, al reconocimiento, la reivindicación y el fortalecimiento de estos procesos.

Creamos este material con el objetivo de ayudar a compensar la gran cantidad de información difundida por parte de organismos gubernamentales y no gubernamentales alineados a la política de mercantilización de la naturaleza, donde, en un contexto de crisis climática y de modelo económico, se pretende hacer de los bosques y su biodiversidad, una mercancía. Esto, ya que dicho modelo ha provocado que muchas comunidades y pueblos que habitan los bosques deban enfrentar procesos de defensa de su tierra y territorio, en donde los bosques se convierten en el elemento en disputa. Por otro lado, existen también organizaciones que tienen intenciones genuinas en cuidar los bosques y que entienden la importancia de la organización comunitaria para ello; sin embargo, carecen de elementos suficientes para comprender la complejidad y alcance real de esta relación. Creemos que este documento puede ayudar a discernir entre los proyectos que realmente contribuyen a la gestión comunitaria de bosques, y los que solamente legitiman las estrategias de la “economía verde”.

En resumen, este es un material informativo, de apoyo en la toma de decisiones e introductorio al vasto y maravilloso mundo de la relación entre los bosques y las comunidades y pueblos que los habitan.

indice

Descargar aquí Portada y Contraportada (89Mb), página a color en formato .pdf

Descargar aquí el MANUAL (30 MB), 64 páginas en formato .pdf

La defensa de los humedales en San Cristóbal de las Casas, Chiapas

León Enrique Ávila Romero
Universidad Intercultural de Chiapas
En La Jornada Ecológica n.201

Los humedales de montaña son fundamentales para la preservación de la biodiversidad y como generadores de diferentes servicios ambientales en su área circundante.

La disponibilidad del agua para las poblaciones humanas es muy importante. La Organización de las Naciones Unidas, ONU, ha reconocido la disponibilidad de agua como un derecho humano, plasmado en normas y constituciones de diferentes países.

En ese sentido, la preservación de los humedales de montaña es fundamental para el logro pleno de dicho derecho humano y también para la conservación de los hábitats naturales.

Los humedales de montaña son importantes para la conservación de la biodiversidad pues en dichos espacios se encuentra un conjunto de especies endémicas que solo existen en dichos hábitats. En la superficie del planeta, los humedales tienen una reducción significativa pues apenas queda un remanente del dos por ciento de lo que existía al inicio del siglo XX. Esto nos plantea la importancia de defender y preservar dichos cuerpos de agua.

En México, los humedales de montaña tienen fuertes problemas para su conservación debido a que la presión antrópica genera procesos de destrucción y deterioro.

A través de los humedales de montaña se generan servicios ambientales fundamentales que hacen frente al cambio climático que enfrenta nuestro planeta. Desafortunadamente, el deterioro de los humedales no cesa. En el caso de San Cristóbal de las Casas llega a más de 90 por ciento. Entre las causas de esa pérdida figuran el aumento de la urbanización, la expansión de la frontera agrícola y el cambio de uso de suelo.

Este deterioro se debe desafortunadamente a una ausencia de valoración ambiental de los humedales, al desconocimiento de la importancia estratégica que proporciona dicho ecosistema para enfrentar el cambio climático y como hábitat de especies animales y vegetales.

El sábado 18 de abril del 2015 se realizó el foro en defensa de los humedales del valle de Jovel, en el cual participaron jóvenes, niños, ancianos, hombres y mujeres. En dicho foro manifestaron su profunda preocupación por el deterioro y pérdida de superficie de los humedales del valle citado que en apenas 10 años registra la destrucción de más del 90 por ciento del área original. Esto significa que, de continuar la actual tasa de urbanización que tiene lugar en el valle de Jovel, en tres años no existirá más este ecosistema de alta montaña y seremos uno de los primeros países que desaparece un sitio Ramsar (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas) a nivel mundial.

La declaración final del foro manifiesta fundamentalmente lo siguiente:

Es importante resaltar que los procesos de urbanización de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, deben ser planeados y con un enfoque de sustentabilidad. La pérdida de los humedales pone en riesgo y en alta vulnerabilidad ambiental a poblaciones humanas, ya que se incrementa el riesgo de inundaciones y de escasez de un elemento vital para la vida en el planeta, como es el agua.

En el foro se destacó que el agua es un derecho humano reconocido por la ONU, el cual se encuentra plasmado en las leyes mexicanas. Por ello, los participantes vieron con preocupación cualquier intento que busque privar a los mexicanos y chiapanecos del acceso al vital líquido. Por eso se expresó la oposición a cualquier intento de privatizar el agua, llamando a coordinar esfuerzos y luchas con otros sectores que están defendiendo los bienes comunes de los chiapanecos.

Los asistentes demandaron al gobierno federal que asuma la importancia del ecosistema de Jovel en los diversos instrumentos internacionales que ha ratificado el Senado de la República sobre los humedales. La omisión, dijeron, significa complicidad. Por lo tanto, demandaron la clausura de los espacios que están siendo destruidos en los humedales del valle de Jovel, y que se apliquen las sanciones penales que marcan las leyes mexicanas por la destrucción de un patrimonio natural que ha sido fundamental y orgullo de los habitantes de San Cristóbal de las Casas.

Revista Biodiversidad 85

grain.org

Este número de Biodiversidad, sustento y culturas, lo dedicamos casi por entero a celebrar las luchas y la entereza del pueblo de nuestra hermana Colombia. Celebramos a un pueblo que sufre ya décadas de conflicto interno, desplazamientos forzados, violencia estatal, insurgente y paramilitar y, sobre todo, el control de sus territorios por el poder corporativo. Pero es un pueblo que sigue resistiendo, inclaudicable, y defiende sus raíces, sus valores, sus hijos y sus territorios. Es maravillosa la creatividad puesta en juego para no sólo sobrevivir sino para también sortear día a dia las fuerzas y obstáculos que el Estado y las corporaciones les interponen. El pueblo colombiano sigue soñando con un país libre de violencia y libre de poderes corporativos que lo desangren.

Bajar versíon PDF (3 MB)

Editorial

La foto de la portada nos muestra el trabajo duro, constante y valiente de campesinas y campesinos de Colombia en su resistencia habitual contra todas las fuerzas y obstáculos que el Estado y las corporaciones les interponen en lo cotidiano, intentando deshabilitar sus esfuerzos, y asi tenerles en sometimiento y precariedad: condición necesaria para imponerles los más abyectos desginios. Pero todas estas personas, y las comunidades a las que pertenecen, siguen en sus luchas y no cejarán jamás. Este número de Biodiversidad, sustento y culturas, lo dedicamos casi que por entero a celebrar estas luchas, y al pueblo de nuestra hermana Colombia.

Como una figura que nos brinde una resonancia a esta lucha, le hemos cedido el editorial a John Berger, con sus reflexiones aparecidas en La Jornada Semanal, suplemento dominical de La Jornada el 28 de junio de este año.

mo resistir a las fuerzas del olvido

John Berger

Hace unas semanas el cuadro Les femmes d’Alger, pintado por Picasso en 1955 (hace 60 años), se vendió en Christie’s de Nueva York por la suma de 180 millones de dólares. Parte de la decisión de pintarlo fue inspirada por el deseo de anunciar su respaldo al pueblo argelino en su lucha y su guerra contra el colonialismo francés, que comenzara un año antes.

Hoy es día de la Ascensión, cuarenta días después de la Pascua. Según los Evangelios, ése fue el día en que Cristo, como lo testimoniaron sus discípulos, ascendió por el aire hacia los cielos. Y en la tierra la gente quedó abandonada a su suerte.

La semana pasada estuve dibujando, más que nada flores, motivado por una curiosidad que poco tiene que ver con la botánica o la estética. Me he estado preguntando si las formas naturales —un árbol, una nube, un río, una piedra, una flor— pueden mirarse y ser percibidas como mensajes.

Mensajes —no hace falta decir más— que nunca pueden verbalizarse, y que no están dirigidos particularmente a nosotros. ¿Es posible “leer” las apariencias naturales como textos?

Para mí no hay nada místico en este ejercicio de dibujo. Es un ejercicio gestual cuyo propósito es responder a diferentes ritmos y formas de energía —que me gusta imaginar como textos de un lenguaje que no se nos ofreció para leer. Y no obstante, conforme trazo el texto me identifico físicamente con la cosa que estoy dibujando y con la inconmensurable lengua madre en que está escrita.

***

En el orden global totalitario del capitalismo financiero especulativo en el que vivimos, los medios no dejan de bombardearnos con información, pero esta información es casi siempre una diversión planeada, que nos distrae la atención de lo que es cierto, esencial y urgente.

Mucha de esa información tiene que ver con lo que alguna vez llamamos política, pero ahora la política fue subsumida por la dictadura global del capitalismo especulativo, con sus comerciantes y grupos bancarios de presión.

Los políticos, tanto de derecha como de izquierda, continúan en sus debates, en sus votaciones, en la aprobación de resoluciones, como si no fuera así. El resultado es que su discurso no se refiere a nada. Es inconsecuente. Las palabras y los términos que utilizan y repiten —como terrorismo, democracia, flexibilidad— se vaciaron de cualquier significado. A lo ancho del mundo sus públicos siguen sus cabezas parlantes cual si atisbaran un interminable ejercicio escolar o una clase donde aprendieran retórica. Pura mierda.

Otro capítulo de la información con la que nos bombardean se concentra en lo espectacular, en los eventos violentos y chocantes donde quiera que ocurran por el mundo. Asaltos, terremotos, embarcaciones capturadas, insurrecciones, masacres. Una vez mostrados, cualquier espectáculo es reemplazado por otro. Casi no existen explicaciones pacientes ni seguimientos. Nos llegan como impactos, no como historias. Son el recordatorio de la impredictibilidad de lo que puede ocurrir. Demuestran los factores de riesgo en la vida.

Añadamos a esto la práctica lingüística utilizada por los medios en su representación y descripción del mundo. Es muy cercana a la jerga y lógica de los expertos en administración y manejo. Cuantifica todo y casi no hace referencia a la sustancia o a la cualidad. Se ocupa de los porcentajes, de los virajes en las encuestas de opinión, de las cifras del desempleo, las tasas de crecimiento, las crecientes deudas, las estimaciones de dióxido de carbono, etcétera, etcétera. Es una voz que se siente a gusto con los dígitos pero nada tiene que ver con los cuerpos vivos, o con los que sufren. Y no habla ni de remordimientos ni de esperanzas.

Entonces, lo que se dice públicamente y el modo en que se dice promueven una especie de amnesia cívica e histórica. La experiencia nos es arrebatada. Los horizontes del pasado y el futuro se borronean. Estamos siendo condicionados a vivir en un interminable e incierto presente, reducidos a ser ciudadanos en el Estado del Olvido.

Mientras, lo que ocurre a nuestro alrededor va de mal en peor. El planeta se sobrecalienta. La riqueza del planeta está siendo concentrada en menos y menos manos, mientras la mayoría está mal alimentada, no encuentra sino comida chatarra o de plano pasa hambre. Más y más millones de personas están siendo forzadas a emigrar con ínfimas posibilidades de sobrevivir. Las condiciones laborales se tornan más y más inhumanas.

Aquellos que están listos para protestar contra lo que ocurre hoy, o resistir ante esas fuerzas, son legión. Pero los medios políticos para hacerlo son por el momento poco claros o están ausentes. Necesitan tiempo para desarrollarse, así que hay que esperar. Pero cómo esperar en tales circunstancias. Cómo esperar en esta condición de olvido.

Recordemos que el tiempo, como lo explicaron Einstein y otros físicos, no es lineal sino circular. Nuestras vidas no son puntos en una línea —una línea que hoy es amputada por la voracidad instantánea del orden capitalista global sin precedentes. No somos puntos en una línea, somos los centros de círculos.

Tales círculos nos rodean con testamentos dirigidos a nosotros por nuestros predecesores desde la Edad de Piedra, y por textos que no se dirigen a nosotros pero que nosotros presenciamos. Son textos de la naturaleza, del universo, y nos recuerdan que la simetría coexiste con el caos, que el ingenio puede burlar las fatalidades, que lo que deseamos nos tranquiliza más que las promesas.

Entonces, sostenidos por lo que heredamos del pasado y por lo que testimoniamos, tendremos el coraje para resistir y continuar resistiendo en circunstancias aún inimaginables. Aprenderemos a esperar en la solidaridad.

Y al infinito seguiremos valorando que juremos y maldigamos en todas las lenguas que conocemos.

Eduardo Gudynas: La derecha y la izquierda no entienden a la naturaleza

la-razon.com / Ricardo Aguilar Agramont

El autor de Extractivismos: ecología, economía y política de un modo de entender el desarrollo y la naturaleza, Eduardo Gudynas, explica las implicaciones de ese modelo de desarrollo adoptado en Sudamérica. Se entiende por extractivismo (de gobiernos conservadores o progresistas) la extracción de recursos naturales en grandes volúmenes con el objeto de ser exportados.

¿Cómo ve el discurso transicionista de los gobiernos progresistas en relación al extractivismo?

La invocación de un extractivismo transitorio se da especialmente en Bolivia y Ecuador; sin embargo, no hay ninguna evidencia de que eso esté ocurriendo por varias razones: la primera es que la forma en que se usa la riqueza generada por el extractivismo en buena parte se destina a programas que profundizan más el extractivismo, por ejemplo, aumentar las reservas de hidrocarburos o alentar la exploración minera. Segundo, los extractivismos tienen derrames económicos que inhiben procesos de autonomía en otros sectores productivos, tanto en la agricultura como en la industria.

 

El Gobierno tendría que tomar medidas de precaución para evitar esa deformación y eso no está ocurriendo, de hecho hay una deriva agrícola a promover cultivos de exportación mientras se aumenta la importación de alimentos. Tercero, como los proyectos extractivos generan tanta resistencia social (ejemplos recientes son el de los Guaranís de Yategrenda, Santa Cruz, o la reserva Yasuni en Ecuador), los gobiernos tienen que defenderlos de forma tan intensa que refuerzan la cultura extractivista en amplios sectores de la sociedad y por tanto inhiben la búsqueda de alternativas.

¿Hay paralelismo entre el discurso del extractivismo transitorio y el de la salida también gradual del capitalismo?

En el caso del Ecuador eso tiene una elaboración teórica. Ellos consideran que el extractivismo es la única vía que tienen para la acumulación de capital que permita una transformación de su aparato productivo, pero suceden problemas similares a los de Bolivia: no hay una transformación de ese aparato y tampoco se acumula los volúmenes de capital esperados, a causa de la caída de los precios de las materias primas y el gasto corriente del Estado. Ese discurso tiene una complicación: es muy parecido al de la defensa convencional del desarrollo capitalista por etapas de Walter Whitman Rostow: que los países atrasados debían, por la exportación de materias primas, acumular capital para intentar el salto industrial. Así, escuchar el discurso transicional tiene un sabor agridulce por ser una idea similar a la de los defensores del capitalismo de mediados del siglo XX.

El salto industrial, que en Bolivia es un mandato constitucional, se parece al deseo de la izquierda tradicional del siglo XX.

Hay diferencias sustanciales. Aquella izquierda concebía mal depender de los extractivismos, los veía como sinónimo de atraso. La nacionalización de los recursos era un medio para dar el salto industrial. La otra diferencia es que esa izquierda quería recuperar autonomía frente a los procesos internacionales bajo el paraguas del imperialismo; sin embargo, el progresismo actual defiende al extractivismo, dejó en segundo plano medidas y discursos industrialistas. Solo hay planes industriales con propuestas sustantivas en Argentina y Brasil, con alguna implementación en Brasil. Tienen un discurso de crítica a países del norte, al sistema financiero, pero quieren adentrarse más en la globalización porque ésa es la vía comercial de salida para sus materias primas.

En Bolivia hay una campaña gubernamental mediática de industrialización…

Sí, pero la prioridad de la industrialización para salir del extractivismo, en países como Bolivia, estaría claramente en lo agropecuario. Porque ese sector podría fácilmente articularse con una gran variedad de producción y con el consumo propio del país para evitar seguir importando alimentos; sin embargo, una industrialización para cumplir apenas la primera etapa de refinado de un metal y transformarlo en lingotes dista mucho de la manufactura.

Recién se hizo una cumbre al respecto y se incentivará cultivos de soya.

En el sector agropecuario es evidente la presión y tentación de caer en una estrategia extractivista, eso va a tener consecuencias porque contribuye a ser dependiente la producción de los indicadores de precios de los mercados globales y, por lo tanto, la capacidad del Gobierno para definir qué cultivar y qué no. Se afecta incluso la capacidad del agricultor para tomar esa decisión, se ve acotado porque terminan respondiendo a las alzas de precio de los mercados internacionales. Los resultados de la cumbre corren el riesgo de contribuir a la subordinación comercial agrícola de Bolivia. Segundo, la ampliación de la frontera agropecuaria genera mucha preocupación por sus posibles impactos ambientales. Tercero, preocupa la posibilidad de que se autoricen transgénicos, no solo por el lado de la variedad transgénica, sino porque el transgénico se cultiva como parte de un paquete tecnológico que incluye ciertos químicos, cierta maquinaria y por lo tanto cierto tipo de producción. Eso contribuye a la subordinación comercial y productiva del país y a desplazar variedades nativas de cultivo. Habrá años en que los agricultores ganarán más plata, cuando los precios estén altos, pero como esta es una producción más intensificada, sus gastos corrientes son mucho más altos, por lo tanto los márgenes de rentabilidad son estrechos. Es un rumbo muy riesgoso.

¿Riesgos propios de la minería o de los hidrocarburos?, ¿hay una constante?

Son los efectos derrame. Finalmente, sectores muy distintos se terminan pareciendo porque entran a funcionar bajo la lógica del extractivismo.

Hoy el Gobierno vincula al ecologismo con el imperio, ¿esto es similar en la región?

En Ecuador se los tilda de izquierda infantil. A mí me parece que cuando la demanda de preservar la naturaleza del propio país, la calidad del agua, del cielo, la fauna y flora de la propia nación son demandas inherentes a la propia condición de cualquier ciudadano, calificarlas como una imposición imperialista es desmedido. También refleja que hay actores políticos que ya no tienen argumento para responder a las llamadas de alerta. Entonces solo queda descalificar. Van a permanecer los problemas de contaminación del agua y regresará la protesta ciudadana y no se puede estar reaccionando de aquí a la eternidad diciendo que cualquier demanda responde a un resorte del imperialismo.

Hay extractivismos a la derecha y a la izquierda. ¿En qué se parecen y distan?

La economía tradicional, sea convencional o la de origen marxista, no tiene herramientas conceptuales para determinar la cara económica de la destrucción de los recursos naturales, termina contabilizando como positiva la destrucción del patrimonio porque lo exportan, pero es incapaz de analizar las implicancias de los daños sociales y ambientales. Entonces las visiones económicas tradicionales de izquierda y derecha tienen una enorme dificultad para entender qué pasa con la naturaleza del siglo XXI. Es paradojal que exista esta tensión en Bolivia porque es uno de los países donde ha estado más presente la visión de la Pachamama y la naturaleza.

¿Efectos derrame en la política y la globalización?

En la globalización tiene que ver con que exportar obliga a obedecer las reglas de la globalización, no hay escapatoria, entonces nuestras economías se vuelven dependientes. En el otro campo, los extractivismos conservadores o progresistas están en regímenes democráticos, pero al extractivismo le gusta un gobierno presidencialista para reducir otros poderes del Estado. Por ejemplo, para que la Justicia no le impida una inversión minera, u otros órganos de decisión se opongan. Cuanto más presidencialista es un régimen, mayores chances hay para los proyectos extractivos.

¿El poder económico transnacional se ha visto afectado por los nacionalismos de la región?

En la actual fase del capitalismo, la propiedad del recurso natural ya no es importante para el entramado de empresas internacionales, porque aceptan que pueda ser nacional. Ponen énfasis en controlar la tasa de extracción, la producción primaria y su comercialización, es por eso que en el sector petrolero proliferan empresas estatales que se encargan de la primera fase. Eso no le preocupa a las trasnacionales, no les afecta; en el sector minero incluso les conviene, porque la extracción la hace la empresa nacional y se ahorran todas las discusiones con las comunidades locales y gobiernos. Solo les interesa tener mineral para procesar y exportar. En el debate, se ha perdido la perspectiva de que para el capitalismo es más importante el control de las redes de comercialización y producción que sobre la propiedad del recurso.

¿La flexibilización en las normas ambientales en la región se vincula con lo que usted dice sobre el extractivismo?

Sí, para poder llevar adelante los extractivismos. Como tienen tal nivel de impacto social, ambiental y territorial, se deben reducir los controles y exigencias, eso lo hacen los países de diversas maneras, otorgando excepciones, por ejemplo: permitiendo la exploración en áreas protegidas, como en Bolivia y Ecuador; rebajando estándares, como en Brasil; achicando los tiempos de valoración para su aprobación automática, como se intentó en Colombia. Hay varios mecanismos por los cuales se hacen más laxas las exigencias.

¿Alternativas?

Puedo decir que en varios países se discuten salidas post extractivistas que implican repensar cómo salir de desarrollos que dependen y están dominados por el extractivismo; estas salidas son propuestas transicionales, porque hay que ir lidiando con este entramado cultural que apoya los extractivismos e implica medidas ambientales sociales con un fuerte componente de discusión de cómo reorganizar las economías nacionales para hacer funcionar nuestros países sin tener que depender de la exportación de las materias primas.

¿Qué opina de lo dicho por el Vicepresidente sobre cuatro ONG, entre ellas el Cedib, con la que usted trabajó?

He pasado de la sorpresa a cierta rebeldía, para terminar en la tristeza. Cedib tiene una bien ganada reputación de ser una de las organizaciones ciudadanas de investigación e información más serias de América Latina. Ese centro, como muchos otros, ofrece un marco independiente para dar a conocer investigaciones, análisis o reflexiones. En ellos hay muchas voces. Entonces, si se está en desacuerdo con esas voces, hay que argumentar, presentar datos, nuevas reflexiones. Pero aquí parecería que se quiere simplemente silenciar esas voces. Hacer eso no hará desaparecer los impactos, por ejemplo de explotar petróleo dentro de un parque nacional. En cambio, se debilitará la necesaria pluralidad de voces dentro de una sana democracia. Y es justamente que se haya caído en ese extremo lo que me genera tristeza.

Datos

Nombre: Eduardo Gudynas

Nació: Uruguay, 1960

Cargo: Secretario Ejecutivo del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES).

Perfil

Es autor de decenas de libros y un sinnúmero de colaboraciones académicas en revistas y libros de coautoría relacionados al medio ambiente. Es docente de universidades en Bolivia, Estados Unidos, Chile, Brasil, Ecuador, Perú, entre otras.