Más de 80 países reclaman que la ONU penalice los abusos de multinacionales

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Notas y entrevistas (RadioMundoReal)

23 – 27 de junio de 2014, durante la última semana de la 26ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU), en Ginebra (Suiza), y con acciones descentralizadas alrededor del mundo.

María Cappa. Periódico La Marea.

Habilitar un marco jurídico vinculante para las multinacionales y garantizar que las víctimas de abusos de derechos humanos por parte de estas empresas puedan acceder a mecanismos mediante los que recibir protección, justicia y reparación. Son, a grandes rasgos, las dos exigencias que tanto Ecuador, con el respaldo de más de 80 países, y la red mundial de la sociedad civil Alianza por el Tratado (Treaty Alliance), en nombre de más de 500 organizaciones, está reclamando en la 26ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que concluirá el próximo 27 de junio. Dos peticiones con muchos puntos en común, pero también con recorridos, consecuencias y reivindicaciones algo distintas.

 

La más antigua y la más completa de las dos es la elaborada por la Campaña Internacional Desmantelando al Poder Corporativo, que aglutina a cientos de organizaciones civiles que llevan, al menos, seis años trabajando sobre este tipo de propuestas. La génesis de la Campaña fue el Tribunal Permanentes de los Pueblos (TPP), una herramienta de la Fundación Lelio Basso que, entre 2006 y 2010, actuó como un tribunal ético, con un gran impacto mediático gracias a que quienes conformaban el jurado eran juristas, jueces y defensores muy reconocidos de DDHH.

Estos tribunales actuaron como una herramienta fundamental para hacer visible cómo las violaciones que cometen las multinacionales en América Latina, África y Asia son sistemáticas. Tal y como explica la investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) Erika González, este tipo de violaciones abarcan todos los ámbitos de los DDHH. Por un lado, “políticos y civiles por medio de la represión militar y paramilitar de las oposiciones sociales a grandes proyectos de multinacionales, represión, persecución, asesinato o detenciones”.

Pero también violaciones de derechos sociales, económicos y culturales, “cuando se impide a la población acceder a bienes básicos para una vivienda digna como son las pensiones, el agua o la electricidad, derechos colectivos relacionados con los desplazamientos de los que son víctimas tanto las poblaciones campesinas como los pueblos indígenas, violación de los derechos ambientales por la destrucción de ecosistemas, acuíferos, zonas protegidas y parques nacionales”, explica González.

El último de los juicios que el TPP realizó fue en Madrid en el año 2010. Allí volvieron a constatar que empresas como Aguas de Barcelona, Canal de Isabel II, Bayer, BBVA, HSBC, Banco Santander, Benneton, Endesa, Unión Fenosa, Telefónica Pescanova o Repsol YPF han destruido el medio ambiente, vulnerado los derechos laborales básicos u obligado a comunidades autóctonas a abandonar sus hogares para dejar vía libre a la construcción de las empresas en determinados lugares.

Los ejemplos más recientes, tal y como recuerda González, son “el desastre de 2013 en Rana Plaza, Bangladesh, que quitó la vida a 1132 trabajadores (en su mayoría mujeres), la masacre de 2012 de Marikana que mató a 34 mineros en Sudáfrica, la creciente destrucción causada por Shell en la región de Ogoni y por Chevron en la Amazonia ecuatorial así como las violaciones de los derechos humanos relacionadas con la Mina de carbón en Cerrejon, Colombia”.

Todos estos ejemplos no son más que una muestra de la impunidad de la que gozan las multinacionales, a pesar de que la ONU insiste en que hay un consenso internacional respecto a la funcionalidad de los dos mecanismos con los que cuentan actualmente: el Global Compact y los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, elaborados por John Ruggie, que actúan más como recomendaciones que como herramientas coercitivas de obligado cumplimiento. “Ya sea por la Organización Mundial del Comercio, por los tratados de libre comercio, por los tratados bilaterales de inversiones o por los tratados que realizan las empresas multinacionales, la realidad es que se ha generado una armadura legal que protege a estas empresas, sus derechos comerciales están contemplados en contratos muy eficaces, que si un Estado no lo cumple, la empresa lo denuncia ante un tribunal de arbitraje como es el Ciadi en el Banco Mundial o La Haya en el de la ONU”, denuncia González.

Tal y como se ha demostrado en la práctica, “la mayoría de esas sentencias se resuelven en contra de los Estados; es decir, que encima son los países los que tienen que pagar una multa a la empresa. Una muestra clara de que los derechos de estas empresas están fuertemente garantizados en oposición a los DDHH, que están integrados en lo que se conoce como “derecho blando” ya que no hay mecanismos eficaces que se respeten. Ni las comunidades, ni las organizaciones ni siquiera un Estado puede denunciar a una empresa ante una instancia internacional”, recuerda.

La propuesta de Ecuador

Fue en septiembre del año pasado, en el marco de la 25ª sesión del Consejo de DDHH, cuando la Misión de Ecuador ante la ONU promovió por primera vez un una declaración que hablaba sobre la necesidad de elaborar de manera inmediata un tratado que obligara a las multinacionales a respetar los derechos de los ciudadanos y la normativa de los países en los que decidían instalarse. Esta declaración contó con el apoyo del Grupo Africano, el Grupo Árabe, Pakistán, Sri Lanka, Kirguistán, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Perú. En total, más de 80 países entre los que destacan las ausencias de países aparentemente afines como Argentina o Uruguay.

Para la investigadora de OMAL, la postura de Ecuador respecto a la necesidad de proponer este debate en la ONU “viene tanto de lo que ya estaban moviendo las organizaciones internacionales como del problema que ha tenido el Gobierno con Chevron, empresa que recientemente lo ha demandado ante el tribunal de La Haya por la multa ejemplar que le impusieron los tribunales ecuatorianos, no sólo para no tener que pagar la multa sino para que Ecuador tenga que indemnizar a esta empresa por daños y perjuicios. A diferencia de los movimientos sociales, la iniciativa de Ecuador -que Erika González cree que irá en la línea de lo propuesto por John Ruggie y contendrá reivindicaciones más ambiguas- está relacionada con un trabajo institucional,. Esta propuesta será la que, junto con el resto de los países que la secundan, tenga posibilidades de que se lleve a cabo ya que, como recuerda González, “quienes participan en la ONU son los Estados, no las organizaciones sociales”.

A pesar de las más de 80 naciones de todo el mundo que apoyan la iniciativa de Ecuador, el papel global de los gobiernos cuyos ciudadanos son víctimas de abusos por parte de muchas multinacionales no es homogéneo. Por un lado están los países cómplices como, según señala Erika González, Colombia, Perú, Guatemala o México, que son ejemplos claros “de gobiernos funcionales a los intereses de las transnacionales; todas sus decisiones políticas y sus leyes benefician las inversiones y los negocios de las transnacionales y se priorizan en detrimento de los DDHH”.

En el lado opuesto hay otros gobiernos, “como Venezuela, Bolivia, Ecuador, que están dentro del ALBA, y, en algunas cosas también Argentina, que han tomado decisiones o han elaborado leyes que incrementan la soberanía de los gobiernos del sur en la toma de decisiones políticas, que han repercutido negativamente en los intereses comerciales de las empresas transnacionales”. Aunque González destaca que esto no quiere decir que se opongan férreamente a las multinacionales. De hecho, en Bolivia, Venezuela y Ecuador “siguen trabajando transnacionales en sectores como la minería o el petróleo que siguen atentando contra el medio ambiente y contra los derechos de los indígenas o de las comunidades cercanas a las zonas donde se establecen, y sus gobiernos siguen firmando acuerdos y contratos con ellas”.

Semana de reivindicaciones en Ginebra

Durante la última semana de la 26ª sesión Consejo de Derechos Humanos de la ONU (entre el 23 y el 27 de junio), la Campaña Internacional Desmantelando al Poder Corporativo tiene prevista en Ginebra una serie de movilizaciones con dos objetivos claros. Primero, presionar a los integrantes de la ONU encargados de decidir si la resolución que ha presentado Ecuador sale adelante. Pero también conseguir la mayor visibilización posible para el tratado que las organizaciones sociales han elaborado (más exhaustivo de lo que, probablemente, haya presentado el gobierno de Rafael Correa) y que se presentará durante la semana de movilizaciones.

Las posibilidades reales de que la ONU habilite mecanismos para juzgar de manera efectiva a las multinacionales son escasas. Ya en 2011, cuando se aprobaron los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y DDHH, las organizaciones sociales lograron que se colara en el debate la necesidad de elaborar un tratado internacional vinculante. Sin embargo, el propio John Ruggie, relator especial de la ONU sobre este asunto y responsable de la elaboración de estos principios rectores, se mostró reticente al respecto. Y es que, según afirmó, dado que hay 80.000 multinacionales, y millones de subsidiarias más, supervisar el cumplimiento de este tratado superaría la capacidad de la mayoría de los gobiernos, y si se creara un organismo supranacional a tal efecto, le ocurriría lo mismo.

Por su parte, Erika González valora positivamente que en algunos países, gracias a la resistencia y la lucha protagonizadas por los movimientos sociales durante años, se ha conseguido llevar a juicio a algunas transnacionales y que se reconozca oficialmente que ha habido una violación de DDHH. “Un ejemplo muy claro es el de Chevron, en Ecuador, después de más de 10 años de lucha por parte de las comunidades afectadas. O el caso del pueblo mapuche, en Argentina, contra Repsol y contra YPF por todos los años de contaminación de su territorio y que había repercutido en su población”.

En otras ocasiones, los países donde tenían establecida la sede las multinacionales han juzgado a estas empresas gracias a los mecanismos de extraterritorialidad. “Por ejemplo, Amigos de la Tierra Internacional denunció a los tribunales holandeses la violación de DDHH e impacto ambiental de Shell en el Delta del Níger y el año pasado consiguió que un tribunal juzgara algo que había hecho una empresa de su país en otro lugar”. Pero son casos aislados y, a veces, poco eficaces, ya que las multinacionales condenadas deciden no cumplir con la pena que se les impone sin sufrir ninguna consecuencia. Y esta una de las herramientas básicas que exigen desde la Campaña: “Que se pueda juzgar a las empresas en sus países de origen por una vulneración de derechos cometida en otros lugares”, concluye González.

Mitos del TLCAN a 20 años

Por Alina Rosas Duarte, revoluciontrespuntocero.com

Mejores empleos, incremento en los niveles de productividad, diversificación del mercado, elevar niveles de vida, protección al medio ambiente y disminución de la pobreza, fueron algunas de las promesas que 20 años atrás, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) prometió, sin embargo, a dos décadas de distancia, las promesas y la realidad, parecen no asimilarse.

52.4 por ciento de los mexicanos vivían en pobreza al momento de signar el Tratado en 1994, mientras que para 2012, la situación no habría sido diferente, la pobreza se situaba en un 52.3 por ciento, mientras uno de cada 5 mexicanos se encontraba en pobreza alimentaria, es decir, que no goza de suficientes recursos para comer. Del 2006 al 2011, más de 50 mil personas murieron de desnutrición.

Desde la firma del Tratado con Canadá y Estados Unidos, los salarios mínimos en México han perdido el 20.13 por ciento de su poder adquisitivo, 76.48 por ciento menos, comparado a 1976, cuando se registraron los mejores índices adquisitivos.

Por otra parte, uno de los capítulos más polémicos ha sido el agrario, donde una de las promesas al signar el TLCAN, era que México se transformaría en una potencia agroexportadora, cuando dos décadas después, el país se ha consolidado como una potencia agroimportadora con una dependencia alimentaria del 45 por ciento cuando previo a 1994, era del 15 por ciento.

La tragedia del campo no sólo se tradujo en más importaciones, sino en la disminución del empleo rural del 19 al 13 por ciento, en más de 6 millones de campesinos que  migraron a Estados Unidos, y en que 30 grandes corporaciones transnacionales controlen actualmente el mercado agroalimentario de México.

Al mirar a Canadá tras la firma del TLCAN la situación tampoco mejora.

Los ingresos familiares del 2011, ajustados por la inflación, fueron los mismos que para 1980, y desde la firma del TLCAN, la pobreza en Canadá vio un incremento del 12 por ciento de la población, registrando en 2012 un record de 872 mil 378 canadienses utilizando los bancos de alimentos mensualmente, el nivel más alto en la historia canadiense.

Los impulsores del Tratado de Libre Comercio con América del Norte prometieron que mejoraría la situación ambiental bajo sus nuevas reglas, no obstante, en el caso de México, el agotamiento de recursos naturales y la degradación ambiental se disparó. A decir del Instituto Nacional de Geografía y Estadísticas (Inegi), los costos estimados por el daño ambiental son equivalentes a un promedio anual de 637 mil millones de pesos.

Para Canadá, la firma del TLCAN ha implicado una limitación del gobierno para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, inclusive se obligó a Canadá a derogar el Protocolo de Kyoto, una pieza de legislación internacional en la búsqueda de reducción de gases de esta magnitud.

Organizaciones participantes en el Foro Multisectorial Tri-nacional, señalaron que, pese a las promesas de proteger el medio ambiente, el gobierno canadiense encabezado por el primer ministro Stephen Harper, ha hecho una revisión a las leyes ambientales para hacerlas más favorables con los inversionistas y facilitando los proyectos de mega extracción de recursos.

Cabe mencionar que de 1994 al 2013, decenas de leyes ambientales y de salud de los países del TLCAN han sido impugnadas en tribunales extranjeros, generando más de 360 millones de dólares en compensación.

En el caso de Estados Unidos, quien a decir de la opinión pública se ha beneficiado, mantiene un déficit promedio anual agrícola con México y Canadá de 800 millones de dólares, más del doble del nivel previo al TLCAN.

La oposición al Tratado en EE.UU. ha crecido, de acuerdo con una encuesta elaborada en el 2012 por Angus Reid Public Opinion, el 53 por ciento de los estadounidenses creen que se debe renegociar o salir del Tratado contra un 15 por ciento que piensa que la nación norteamericana debe seguir siendo miembro.

La agenda principal de Barack Obama es una re-edición del Tratado ahora bajo el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), por medio del cual, el gobierno norteamericano no sólo implementaría una estructura similar de acuerdo con México y con Canadá, sino con países como Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y aquellos países como Costa Rica, que apenas han mostrado su deseo de incorporarse a nuevas promesas que el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, sigue sin cumplir.

El fracaso de la política neoliberal circunscrita a los Tratados de Libre Comercio

COMUNICADO

“EL FRACASO DE LA POLÍTICA NEOLIBERAL CIRCUNSCRITA A LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO”

Sr. Presidente de la República mexicana
Sr. Presidente de los Estados Unidos de Norte América
Sr. Ministro de Canadá

Los pueblos y comunidades de México opositores al Modelo Extractivo Minero Depredador, reunidos en el Foro Nacional 2014 celebrado en Zacualpan, Municipio de Comala, Estado de Colima, hacemos manifiesta nuestra postura con relación a los acuerdos que desde hace 20 años fueron firmados por las tres naciones, en el marco de los acuerdos que dieron forma al conocido “Tratado de Libre Comercio” (TLC).

 

En la víspera de la reunión que ustedes sostendrán en la Cd de Toluca el próximo 19 de febrero, y en la cual preparan la “renovación y ajustes” de los acuerdos comerciales entre las tres naciones, vemos es imprescindible recordarles que no es posible que sigan impulsando este tipo de tratados haciéndonos creer que son la solución a los problemas que enfrentamos, cuando hay cientos de investigaciones y casos en donde se muestra cómo es que su modelo global tiene claros signos de agotamiento, es recesivo a los derechos humanos, y está acabando con los bienes naturales de forma dramática por su rapaz visión de mundo que comparten entre ustedes y todo el aparato que representan, al entregar a las empresas trasnacionales rapases e insaciables que día a día destruyen comunidades, población y ecosistemas en todos los rincones del mundo.

Es claro que cada año somos más las comunidades que estamos en resistencia y plena confrontación con las empresas mineras de capital nacional, extranjero o trasnacional, en especial canadienses, pero no únicamente, por la clara, recurrente e intransigente forma en la cual pretenden apropiarse de los bienes naturales que hay en nuestros territorios, quienes en su mentirosa visión de progreso y desarrollo, ocasionan graves e irreversibles daños a la salud y el ambiente, a la vez que destruyen el tejido social con el fomento de divisiones entre las personas, lo cual facilita el crecimiento de zonas inseguras vinculadas al crimen organizado e incluso, solapando crímenes de valientes dirigentes comunitarios, que siempre son encubiertos y protegidos por el aparato estatal y federal.

Para nosotros no es ajeno que el gobierno canadiense acaba de anunciar su Plan de Acción sobre Mercados Globales en donde se habla de “la diplomacia económica” como un gran enfoque en el cual, según el gobierno; “Todos los bienes diplomáticos del Gobierno de Canadá se canalizarán en respaldo del sector privado para lograr los objetivos indicados en mercados extranjeros claves” (anunciado el 27 de noviembre de 2013), entre los cuales se incluyen: México, Brasil, Chile, Colombia y Perú dentro de la región de América Latina.

Ya tenemos documentación de 12 casos sobre lo que significa este tipo de “diplomacia” en el contexto de aquellas comunidades que se oponen a los proyectos mineros o sobre quienes realizan denuncias de abusos con respecto a la minería: Antecedentes: Una docena de ejemplos de la diplomacia minera canadiense, y para ello basta mencionar el caso Blackfire en Chiapas como ejemplar: Informe revela respaldo de Diplomacia canadiense a letal proyecto minera de la empresa Blackfire.

También realizamos un fuerte seguimiento a leyes, reglamentos y demás procesos jurídicos y hacendarios en donde claramente notamos cómo los parlamentos se pliegan a favor de las empresas extractivas, a tal grado que hoy cada vez es más frecuente ver a naciones enteras en total indefensión por tomar acciones en contra de las empresas, a la vez que las empresas someten a gobiernos locales en tribunales internacionales de arbitraje para resolver disputas en torno a los bienes naturales, como si estos fueran de ellos y no de los pueblos y las naciones, tal como está documentado en los casos presentados en el Centro Internacional de Arreglos de Disputas relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, en donde, hasta marzo del 2013, había 169 casos de inversionistas vs el estado. Del total de casos, 60 de ellos, es decir, el 35.7% se relacionan a disputas por petróleo (23), minería (19) o gas (13) y hay más de 5 casos relacionadas con proyectos combinados de petróleo y gas.

Otra muestra de la gran presión que ahora ejercen las empresas sobre las naciones, se observa desde el 2012 en el cual se registraron 48 nuevos casos en el CIADI. 17 de estos (35%) se relacionan con industrias extractivas y todas son en contra de países en desarrollo, pero llama la atención que el 46.7% del total de casos corresponde a procesos entre las empresas y los países de Latinoamérica y el Caribe dejando claro como el imperio impone su sello.

Una muestra de esos casos está fuertemente vinculada a demandas realizadas por empresas canadienses: Por ejemplo Pacific Rim Mining (ahora Oceana Gold) ha demandado a El Salvador presionando al gobierno de ese país a que autorice permisos de explotación de un proyecto minero de oro que sería potencialmente devastador para el medio ambiente. En torno a Pacific Rim, el tribunal del CIADI decidió que carecía de jurisdicción bajo el TLC entre Centro América, Estados Unidos y la República Dominicana (RD DR-CAFTA, por sus siglas en inglés) por tratarse de una empresa canadiense, pero que el caso podría continuar bajo las leyes de inversión del propio El Salvador. Pacific Rim está demandando a El Salvador por $301 millones de dólares (el equivalente a aproximadamente el 1.8% del PIB de El Salvador o alrededor de la mitad del total de su presupuesto de educación).

Dos meses después del asesinato de Mariano Abarca y después de la clausura de su mina “Revancha” por la autoridad ambiental estatal en Chiapas, México Blackfire Exploration amenazó al estado de Chiapas con una demanda de $800 millones de dólares.

La empresa Infinito Gold está amenazando a Costa Rica con una demanda de un mil millones de dólares; Costa Rica ha prohibido la minería de oro a cielo abierto y ha habido fallos sucesivos de la Corte Suprema de su país en contra del proyecto “Crucitas”. Además de amenazar al estado, la empresa ha demandado a un par de profesores y un abogado por haber hecho declaraciones en contra de su proyecto. (ver más en: Más de un cuarto de millón de personas apoyan a Costa Rica frente a una inminente batalla legal internacional con la minera canadiense Infinito Gold y Mensaje a Infinito Gold-Canadá ¡Abandone la descabellada demanda (CIADI) en contra de Costa Rica!)

Por si fuera poco, el propio gobierno canadiense anuncia la inversión de $25 millones de dólares para la creación del Instituto International Canadiense para las Industrias Extractivas y Desarrollo, que implica la colaboración entre tres universidades;, la Universidad de Columbia Británica, la Universidad de Simón Fraser y la Escuela Politécnica de Montreal. El financiamiento proviene de fondos de la cooperación internacional canadiense con un mandato para colaborar con gobiernos en otros países sobre sus políticas y instituciones responsables para el manejo de los recursos naturales, supuestamente para mejorar y fortalecer la gobernanza sobre los recursos naturales en otros países. Es lamentable que estas universidades, como otras en el mundo, estén también plegadas al servicio de las empresas y pierdan el sentido ético y moral que debe tener la ciencia, para no esconder o encubrir daños ambientales o a la salud.

Ese instituto por supuesto que ya dispone de relaciones estratégicas y financieras con: Goldcorp, New Gold Inc., Fresnillo, además de la Subsecretaria de Industria de México, la Coordinación General de Minería de México y la Dirección General de Promoción Minera de México.

Son múltiples las formas en las cuales empresas y gobiernos ejercen mucha influencia diplomática para armar leyes a modo en aquellos países que disponen de bienes naturales minerales. La asesoría técnica pagada por la cooperación internacional canadiense (2012-2013) que contribuyó al desarrollo de la nueva ley minera en Honduras, es una pequeña muestra, a tal grado que su aprobación, en enero de 2013, levantó un moratorio minero instalado desde 2006, posibilitando la apertura del sector minero para nuevos proyectos e implementando un nuevo impuesto de seguridad para las empresas mineras que se destinará a las fuerzas de seguridad defiendan los intereses privados.

Ejemplos como los mencionados son recurrentes y comunes en todos los países latinoamericanos y por supuesto México vive procesos similares en donde hay una clara tendencia a que los gobiernos dejen de ser útiles a la sociedad y se vuelvan utilitarios de los intereses de empresas trasnacionales extranjeras y nacionales.

Leyes a modo, falta de la aplicación de aquellas leyes que todavía protegen a pueblos, comunidades y al medio ambiente, aunado a la impunidad, la corrupción de funcionarios e inspectores y la inseguridad creciente y vinculada al crimen organizado, son el soporte central de las empresas extractivas. Por el contrario, los pueblos opositores carecen del respeto básico a sus derechos, no se les consulta, se realizan procesos informativos con coacción, se criminaliza la protesta social o se asesina a dirigentes y opositores, siendo ello consecuencias que están siempre presentes en los proyectos de empresas vinculadas al modelo extractivo minero depredador.

Por todo ello, les exigimos se abstengan de defender los intereses de las grandes corporaciones mineras y se centren en que los pueblos tengan total garantía del estado de derecho y se respeten los derechos humanos que los gobiernos han ratificado en instrumentos internacionales. Mientras tanto, los pueblos seguiremos en resistencia contra sus políticas depredadoras que violentan la vida de los pueblos.

Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4)
Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA)
Foro Nacional de Afectados por la Minería 2014 de Zacualpan

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Corporaciones y derechos humanos: una combinación imposible

Corporaciones y derechos humanos: una combinación imposible

Opinión del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), en el Boletín 197

En el mundo de los grandes negocios, un pequeño grupo de corporaciones transnacionales domina, cada vez más, a casi todos los sectores de la economía. Ya eran grandes, pero ahora son enormes, y sus actividades están causando cada vez más impactos negativos. Al mismo tiempo, y gracias a las grandes luchas de comunidades, movimientos, organizaciones y activistas, esas mismas corporaciones se vieron forzadas a asumir algunos compromisos escritos, con la ética, con la responsabilidad social y ambiental; y empezaron a elaborar sistemas de certificación de la “sustentabilidad” y a hablar de “mejores prácticas”; inclusive comenzaron a hablar de derechos humanos.

En este boletín, dedicado una vez más al Día Internacional de los Derechos Humanos, buscamos reflexionar sobre este tema, observando la actuación de las grandes corporaciones. Con ello, es imposible no ver el comportamiento de tales empresas que violan los más diversos derechos fundamentales – consagrados o no en leyes y tratados internacionales. Como derechos fundamentales consideramos, por ejemplo, los que buscan garantizar la dignidad del ser humano, la justicia social y ambiental.

Veremos, en este boletín, la violencia del acaparamiento de tierras como una de las acciones probablemente más fuertes en la actualidad, que se expresa de varias formas. Es violento cómo las grandes corporaciones del sector del eucalipto y la celulosa acaparan cada vez más tierras en países como Brasil, para instalar grandes monocultivos y cómo lo han hecho históricamente en la ilegalidad y con el apoyo del Estado. Es igualmente violenta la expansión desenfrenada de las grandes corporaciones de palma aceitera en África, que invade tierras de los campesinos, afectando la soberanía alimenticia y aumentando el hambre en países como Sierra Leona. Es violento también cómo las grandes corporaciones del sector energético acaparan tierras para construir mega hidroeléctricas como en Malasia y otros países, destruyendo la biodiversidad, los bosques y el sustento de miles de personas, para beneficiarse de la generación de energía. Hay un pasivo enorme con millones de personas, expulsadas y lanzadas a las periferias de las grandes ciudades, que hoy concentran cada vez más población de los países del Sur global, aunque haya tierra suficiente para que gran parte de esa población pueda trabajar y garantizar la soberanía alimenticia en sus países.

Es violento también cómo las corporaciones tratan, hoy en día, a sus trabajadores directos y, principalmente, a los indirectos. La esclavitud, abolida desde hace mucho tiempo en el mundo, sigue prevaleciendo y agravándose en las regiones que abastecen a las grandes corporaciones con sus materias primas; por ejemplo, en las vastas plantaciones de monocultivo de palma aceitera en Malasia e Indonesia, principales países productores.

Es violento cómo las grandes corporaciones no aceptan limites a sus actividades que son cada vez más globalizadas, pretenden el libre comercio, lo que significa una gran ventaja para aumentar aún más sus beneficios. Y como controladores del mercado, pueden sacar aún más provecho. Las corporaciones buscan garantizar sus intereses en espacios clave como la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se reunió recientemente en Bali, Indonesia.

Es violento inclusive cuando las grandes empresas adoptan un discurso de “sustentabilidad” de la madera tropical, como proveniente del “manejo forestal sustentable”, porque ello agrava la devastación gradual de los bosques tropicales, destruyendo el futuro de las comunidades que dependen de dichos bosques para desarrollar sus formas de vida. Pero sus únicos objetivos son aumentar los beneficios e incentivar el consumo de productos de lujo, innecesarios.

Con seguridad, es de suma importancia seguir luchando para que nuestros gobiernos, e incluso la ONU, garanticen los derechos humanos fundamentales, dando énfasis especial a la lucha incesante de Via Campesina en estos últimos años para garantizar la aprobación de una declaración de la ONU sobre los derechos de los campesinos- lo que merece el apoyo de todos a todas.

Al mismo tiempo, es necesario reconocer que las grandes corporaciones, por la lógica del propio sistema capitalista, buscan acumular, especular y obtener cada vez más beneficios. Las grandes corporaciones son la mayor expresión de un sistema intrínsecamente injusto y explotador. Buscan abrir cada vez más mercados, inclusive relacionados con la “sustentabilidad” a través de los “certificados de sustentabilidad”, las “políticas de responsabilidad social y ambiental” o los “códigos de ética”. No aceptan reglas obligatorias, por eso siempre defienden los sistemas voluntarios, porque en la lógica del capital los mercados no pueden imponer barreras al libre comercio para las corporaciones, también en el negocio de la “sustentabilidad”.

Sin cambios a nivel global para restringir drásticamente la acción de las grandes corporaciones, presenciaremos la continua privatización de tierras y bosques por parte del poder corporativo, y las múltiples violaciones de derechos no cesarán. Vale la pena centrar los esfuerzos con el objetivo de responsabilizar a las corporaciones por sus violaciones actuales e históricas.

Hacemos un llamamiento al apoyo y a la integración de la Campaña para Desmantelar el Poder Corporativo y dar fin a la Impunidad que hoy rige la acción de las Corporaciones. Los Derechos Humanos no combinan con las corporaciones; combinan con un sistema económico basado en la solidaridad, en la soberanía alimenticia, en la justicia social y ambiental.

Refrescando la memoria: ¿qué es el TLCAN y cómo se negoció?

Refrescando la memoria: ¿qué es el TLCAN y cómo se negoció?

Alberto Arroyo Picard Investigador de la UAM-I; miembro de la coordinación colectiva de la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) y de la Alianza Social Continental (ASC)
La Jornada del Campo

tlcanLa idea de negociar un tratado para crear una zona de libre comercio entre México y Estados Unidos surge el 11 de junio de 1990 en una Cumbre presidencial entre Carlos Salinas y George W. Bush. Se inician negociaciones formales el 5 de febrero de 1991 a las que se incorpora Canadá.

1.- El proyecto estratégico detrás de los Tratados de Libre Comercio (TLCs). Con la desintegración del bloque soviético, se acelera la etapa triunfalista de expansión cuantitativa y cualitativa del capitalismo y avanza su forma más salvaje llamada neoliberalismo. Para 1982, se logra imponer el neoliberalismo como pensamiento casi único y, con excepción de Cuba, es adoptado por todos los gobiernos del continente americano. Sin embargo, el primer círculo del poder de Estados Unidos, siempre previsor, se pregunta si este tan conveniente modelo podrá sobrevivir en caso de que hubiera cambios de signo político en los gobiernos de América Latina. El temor crece con las elecciones en 1988 en México: Carlos Salinas tiene que recurrir al fraude frente a Cuauhtémoc Cárdenas, quien había roto con el PRI por considerar que la nueva ideología dominante en dicho partido no ero lo adecuado para México. Sus análisis eran correctos pues años después empiezan a ganar gobiernos progresistas o de izquierda en Sur América. El factor común de estos gobiernos era cuestionar el Consenso de Washington y buscar un camino distinto y propio. Ello lleva a Estados Unidos a plantear la idea de los TLCs, que no son otra cosa que convertir en ley supranacional obligatoria, y con mecanismos efectivos para hacerla cumplir, la ideología neoliberal. Ello es expresado magistralmente por el primer director de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Renato Ruggiero:“Éstos son el esfuerzo de crear una constitución internacional de los derechos del capital”. Es decir, con los TLCs la orientación de la economía ya no dependería de los gobiernos o del pueblo, sino que se impondría por una legislación supranacional.

Para imponer el neoliberalismo se fueron engarzando diversos elementos. Primero, un consenso generalizado llamado el Consenso de Washington, que se complementa con la coerción económica, vía el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para finales de los 80’s lo anterior no era ya suficiente. El sureste asiático no tiene grandes deudas y con ello está fuera de la mira del FMI, sigue con éxito su propio camino. El neoliberalismo no da los frutos prometidos y eso va debilitando el Consenso, Hay que implementar una tercera pieza en el mecanismo de garantía de reproducción del neoliberalismo: una legislación supranacional obligatoria, y los TLCs.

La oposición social no se hizo esperar. Desde 1982 hay grandes movimientos frente al yugo de la deuda externa y los ajustes estructurales neoliberales. En 1991 nace la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) y pronto se conforma la Red Trinacional de América del Norte. En 1995 se conforma la Red Global Nuestro Mundo no está en Venta frente a la OMC. En 1997 se inicia la construcción de la Alianza Social Continental que logra derrotar el proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y frena el avance de TLCs bilaterales o regionales tanto con Estados Unidos como con Europa. En 2001 nace el Foro Social Mundial. En 2007 se forma la Red birregional Europa-América Latina Enlazando Alternativas.

Por supuesto, a pesar de algunos triunfos del movimiento social global, el poder globalizado no deja de impulsar este modelo económico e implementa diversas estrategias para frenar los cambios progresistas y dividir nuestro continente. Ahora busca consolidar la zona de hegemonía neoliberal en con la Alianza del Pacífico y con el Tratado Transpacífico y un TLC entre Estados Unidos y Europa.

En México hoy se quiere dar un gran salto con las reformas constitucionales que impulsa Peña Nieto, especialmente la energética. Si se cambia la Constitución, el petróleo y la electricidad, que habían sino excluidos de los compromisos del TLC de América del Norte (TLCAN), serían sometidos a dichas obligaciones. Los inversionistas extranjeros en el sector tendrían que ser tratados igual que los nacionales, las empresas públicas energéticas licitarían como cualquier otro inversionista por los contratos y podrían perderlos, los contratos estarían sujetos al mecanismo internacional de solución de controversias que incluye la llamada expropiación indirecta (consideran expropiatoria cualquier medida gubernamental que disminuya su ganancia esperada). Más aún, podríamos ser demandados si en el futuro se tratara de revertir este cambio constitucional. Hoy la resistencia unida frente a este modelo es más necesaria que nunca.

2.- El proceso de negociación y aprobación del TLCAN. El proceso de negociación fue secreto y cerrado para la sociedad, excepto para los grandes empresarios y algunos ficticios representantes de movimientos sociales miembros de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y de la Confederación Nacional Campesina (CNC). La presión social logró abrir mesas de información, pero en ellas se nos daba información sesgada e incluso falsa, como se pudo comprobar cuando, gracias al trabajo de las redes sociales de los tres países, se logró filtrar uno de los últimos borradores de la negociación.

De parte del equipo de negociación mexicano, se negoció sin tener un proyecto estratégico de país. Ello fue explícitamente reconocido por Herminio Blanco, jefe negociador, cuando a pregunta expresa de RMALC de “¿cuál era el proyecto de país que se tenía en mente al sentarse a la mesa de negociación?” contestó: “Proyecto de país, ¿para qué? El mejor proyecto de país es no tener proyecto de país y dejar que el mercado modele al México posible”.Ello muestra claramente lo que es el libre comercio y su forma legal, que es el TLC. Se trata de dejar la dinámica de la economía, y en el fondo, de la sociedad y de nuestra vida y futuro, a las solas fuerzas del mercado, es decir a la ley del más fuerte. Los TLCs son mucho más que apertura de fronteras y quitar aranceles para promover el intercambio internacional de mercancías. Incluye muchos otros capítulos que limitan o, mejor dicho, casi anulan, la capacidad de los Estados de regular la economía, de promover o impulsar un proyecto económico nacional y garantizar los derechos sociales.

La negociación termina en 12 de agosto de 1992 y el 17 de diciembre del mismo año lo firman los presidente Bush, Salinas, y el primer ministro de Canadá, Brian Mulroney. La ratificación por el Senado Mexicano se da a principios de 1993, pero de una forma totalmente irregular y anticonstitucional: se aprueba un texto y entra en vigor otro. El texto que aprobó la Cámara alta mexicana tiene en la primera página la leyenda que dice “Texto no oficial sujeto a correcciones”. Dichas “correcciones” no fueron, como dijo el gobierno mexicano, un asunto de mejorar las traducciones, sino que en el proceso de ratificación del Senado estadounidense sufrió numerosos cambios. Además, según el Artículo 133 de nuestra Constitución, no se puede ratificar un tratado que no es coherente con dicha Constitución, elemento que no cumple el TLCAN. Todo ello fue denunciado y demostrado, pero en México la verdadera ley es tener el poder de hacerlo y en ese momento había sólo tres senadores no priistas y sólo hubo dos votos en contra. El TLCAN entra en vigor el uno de enero de 1994

3.- Conclusión. El TLCAN es un megaproyecto geopolítico estratégico que obliga a nuestras economías a dejarse llevar por el llamado mercado que no es otra cosa que la ley del más fuerte.

El resto de este suplemento mostrará lo perjudicial que ha sido para los campesinos, pero es importante tener en cuenta que ha sido malo para todo el pueblo mexicano. Peor aún, ha sido un fracaso ya que no se consiguieron los objetivos planteados por sus promotores. Veamos algunos datos duros:

-Se planteó un crecimiento acelerado y constante. Durante estos 20 años, la tasa media de crecimiento del PIB por habitante fue de sólo 0.51 por ciento anual, la más baja comparada con las diversas estrategias seguidas por México desde el fin de la Revolución Mexicana. Es uno de los países que menos crece, ocupa el número 25 de 33 países de América Latina de los que hay información comparable.

-Se planteó que mejoraría la competitividad, y de haber sido el número 40 en la medición del Banco Mundial (BM), en 2011 baja a ser el número 66.

-Se prometieron más y mejores empleos pero la tasa de desempleo abierto hoy es el doble de 1993, antes de que entrara en vigor. Además el trabajo se ha precarizado. Basados en la canasta mínima alimentaria y no alimentaria del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), y considerando una familia de cuatro miembros en los que dos tienen empleo, resulta que en 2004 al 46 por ciento de los trabajadores no les alcanza para adquirirla y esa proporción en 2013 sube al 49 por ciento. Peor aún, en 2004 al 14.9 por ciento no le alcanza ni siquiera para alimentarse y en 2013 ese porcentaje sube a 19.53.

Estos resultados son contundentes: hay que cambiar de rumbo. Pero quien nos gobierna plantea profundizar y acelerar este camino al precipicio. Negocia actualmente un nuevo y más profundo TLC y busca cambiar la Constitución para someter nuestro petróleo a las obligaciones del TLCAN y “compartir” las ganancias con las trasnacionales petroleras. Necesitamos rescatar nuestra nación, el futuro depende de nosotros.

TODO EL INFORME ESPECIAL 20 AÑOS DEL TLCAN de La Jornada

Los límites del crecimiento, ayer y hoy

 

Los límites del crecimiento, ayer y hoy

Por Carmelo Ruiz Marrero, Ecoportal.net

En 1972 un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dirigido por Dennis y Donella Meadows y comisionado por el Club de Roma (1), estudió la interacción del crecimiento poblacional y económico con los recursos finitos del planeta empleando una herramienta entonces novedosa: modelaje por computadora. Utilizando los más poderosos ordenadores de la época, Meadows et al. manejaron grandes cantidades de cifras de variables como población humana, crecimiento industrial, producción de alimentos y contaminación ambiental, al igual que constantes, como los recursos naturales no renovables y los límites de los ecosistemas del planeta (2). Los resultados del estudio fueron estremecedores: si las tasas de crecimiento económico y de uso de recursos naturales continuaban, habría un catastrófico colapso ambiental y económico en algún momento en el siglo 21.

El estudio y sus conclusiones fueron publicados en el libro Los Límites del Crecimiento, que a menudo se le llama El Informe del Club de Roma. En las cuatro décadas tras su publicación, Los Límites del Crecimiento ha vendido 12 millones de copias y ha sido traducido a 37 idiomas. Es el libro de tema ambiental más vendido de todos los tiempos (3). A lo largo de los años ha sido objeto de apasionada discusión, elogios al igual que críticas. A los 20 años los autores revisitaron su estudio y lo actualizaron en un libro titulado Más Allá de los Límites. Luego en 2004 publicaron una edición actualizada en conmemoración de los 30 años de la publicación original. Los Límites del Crecimiento no pudo haber salido en un mejor momento, pues el principio de la década de 1970 fue un periodo crucial en el desarrollo del ecologismo moderno. Precursores del campo de la economía ecológica como Herman Daly, Kenneth Boulding y Nicolás Georgescu-Roegen estaban entonces publicando varios de sus más importantes trabajos. En 1971 el biólogo Barry Commoner publicó el valioso libro ambiental The Closing Circle, mientras que el ecólogo Howard T. Odum, pionero de la ecología de sistemas y de la teoría general de sistemas, publicaba el igualmente importante texto Energy, Power and Society. Murray Bookchin publicaba para entonces sus ensayos teóricos y polémicos en los que combinaba la crítica social, el ecologismo, la militancia anticapitalista y el anarquismo, sobre los cuales erigió los fundamentos de la ecología social. Sus ideas llevarían a la fundación del Instituto de Ecología Social en Estados Unidos en 1974.

En junio de 1972, justo después de la publicación de Los Límites del Crecimiento, tomó lugar en Suecia la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano, referida a menudo como la Conferencia de Estocolmo. Fue el primer evento de la ONU dedicado a la problemática ambiental, y llevó a la creación del Programa Ambiental de la ONU (PNUMA).

También ese mes, se organizó en Paris un debate público sobre crecimiento económico vs. decrecimiento, presidido por el presidente de la Comisión Europea, Sicco Mansholt, y el eco-filósofo Andre Gorz, quien alegadamente fue la primera persona en utilizar el término “decroissance”. Mansholt se había tornado en contra del crecimiento económico tras leer Los Límites del Crecimiento. El evento, organizado por el periódico Nouvel Observateur y al cual asistieron unas tres mil personas, contó también con la participación del sociólogo y teórico alemán Herbert Marcuse, el filósofo francés Edgar Morin y el ecologista inglés Edward Goldsmith, publicador de la revista The Ecologist.

Según el ecologista catalán Joan Martínez Alier: “No se habló todavía de cambio climático pero sí de la escasez de recursos, y además se discutió sobre el aumento de la población, los absurdos de la contabilidad macroeconómica del PIB, la felicidad, el capitalismo, el socialismo, el militarismo, la tecnología y la complejidad.” (4) El evento había sido provocado principalmente por una carta que envió Mansholt tras leer el Informe del Club de Roma, a Franco Malfatti, entonces presidente de la Comisión Europea, puesto que Mansholt estaba por asumir próximamente. La carta tenía un contenido ecologista radical que sería considerado controversial aún hoy día. Dice Martínez Alier:

“Mansholt se pronunció (en la carta) muy claramente por un socialismo democrático planificado a escala europea. Tuvo propuestas directamente dirigidas contra las ganancias capitalistas, al suprimir la amortización acelerada de bienes de capital que se deduce de los impuestos (y que infla las ganancias) y al protestar contra la obsolescencia de los bienes de consumo duradero. Propuso introducir la certificación de productos reciclables que tendrían desgravaciones fiscales. Un arancel europeo a las importaciones protegería esos productos reciclables certificados pues en caso contrario la competencia internacional impediría esa producción menos dañina. Era partidario de prohibir la producción de muchos productos no esenciales.”

A los temas tratados en la carta de Mansholt, Morin y Gorz añadieron varios elementos en el foro ese día de 1972, incluyendo el carácter de clase del movimiento ecologista, la crítica a la modernidad cartesiana y el rol cada vez más importante de las complejidades e incertidumbres. Los participantes también sumaron a los planteamientos de Mansholt críticas al militarismo, específicamente denunciando la guerra de Vietnam, y las pruebas nucleares francesas en el océano Pacífico.

El economista Georgescu-Roegen, uno de los más importantes precursores de la economía ecológica, escribió a los Meadows felicitándoles por su trabajo, pero también advirtiéndoles que la gran mayoría de los economistas, casados intelectual y profesionalmente con la idea de crecimiento eterno, les atacarían. Efectivamente, su advertencia fue acertada. En la sección literaria del periódico New York Times, tres economistas tildaron Los Límites del Crecimiento de “vacío” y “engañoso”, “Menos que seudociencia y poco más que ficción polémica”. Y en un editorial, el semanario Newsweek lo clasificó como “disparate irresponsable” (5).

Mientras que el repudio de economistas fue casi unánime, el informe fue acogido y celebrado por el ecologismo. «Hace 30 años era fácil para los críticos despachar los límites al crecimiento”, dijo el influyente ecologista Lester Brown, fundador del Instituto Worldwatch, al leer la edición del 30 aniversario. “Pero en el mundo de hoy, con sus pescaderías colapsando, bosques encogiéndose, mantos freáticos bajando, arrecifes de coral muriendo, desiertos expandiéndose, suelos erosionándose, temperaturas subiendo y especies desapareciendo, ya no es tan fácil hacerlo. Estamos todos endeudados con (el equipo que escribió Los Límites del Crecimiento) por recordarnos de nuevo que el tiempo se nos está acabando” (6). El informe también ha sido elogiado por otros ecologistas de reconocimiento mundial, como el activista y autor Bill McKibben, Amory Lovins, gurú de las energías renovables, y Herman Daly, quien fue economista de alto rango del Banco Mundial y ahora aboga por una economía estacionaria de cero crecimiento (strady state economy), y muchos más. A pesar de su talante tecnocrático y apolítico, el libro también ha recibido el reconocimiento y respeto de ecologistas progresistas.

Las defensas y ataques al Informe del Club de Roma continuaron por años y décadas, y aún hoy el libro deja de qué hablar.

Como ven, la propuesta decrecentista no tiene nada de nuevo. Y hoy es más vigente que nunca ahora que los pronósticos de los efectos del calentamiento global lucen cada vez más fúnebres, que las compañías de energía se embarcan en proyectos demenciales para extraer combustibles fósiles mediante técnicas insólitas como el infame fraqueo (fractura hidráulica), y que el bando progresista latinoamericano ofrece como alternativa al status quo neoliberal un progresismo desarrollista basado en un extractivismo suicida (7).

El decir que no hay alternativas viables al crecimiento económico y las políticas extractivistas no es más que un lloriqueo. En todas partes del mundo hay movimientos alternativos y nuevas configuraciones sociales que no se cansan de mostrarnos el camino a futuros alternos (así mismo, en plural), nuevos pensamientos y nuevas formas de acción. A estas alturas, sólo hacen falta ojos para ver.

NOTAS:
1) El Club de Roma es una organización privada y exclusiva fundada en la Accademia dei Lincei en Italia en 1968, compuesta por líderes empresariales, científicos, economistas, funcionarios de Naciones Unidas, y figuras políticas de alto nivel, incluyendo jefes de estado pasados y actuales. Según su página web, se dedica a estudiar los problemas más apremiantes de la humanidad y formular escenarios alternativos para enfrentarlos. Sus miembros más notables han incluido a Mikhail Gorbachev y Vaclav Havel.

2) El equipo de los Meadows desarrolló el programa de simulación World3, el cual era una versión avanzada de World2, programa creado por Jay W. Forrester, ingeniero de computadoras especializado en teoría de sistemas.

Forrester fundó la disciplina de dinámica de sistemas, la cual analiza el comportamiento de sistemas complejos mediante modelos matemáticos. Aplicó la dinámica de sistemas a ciclos económicos industriales en su libro Industrial Dynamics, y luego aplicó su modelo a los problemas sociales y la planificación urbana en su libro Urban Dynamics.

A fines de la década de 1960, Forrester le comunicó a los líderes del recién fundado Club de Roma su interés en aplicar la dinámica de sistemas para analizar los problemas de la sustentabilidad ecológica a nivel global. Tras el Club de Roma expresar interés en su propuesta, Forrester escribió el programa de simulación mundial World2, y en 1971 publicó el libro World Dynamics, en el que expresa sus preocupaciones acerca del crecimiento económico ilimitado dentro de un sistema limitado, como lo es nuestro planeta.

3) Christian Parenti “’The Limits to Growth’: A Book That Launched a Movement: This mega-bestseller has been attacked repeatedly since its publication forty years ago, but its warnings about the climate were alarmingly prescient” The Nation, diciembre 24 2012. http://www.thenation.com/article/171610/limits-growth-book-launched-movement #

4) Joan Martínez Alier “Macroeconomía ecológica, metabolismo social y justicia ambiental” Revista de Historia Actual, Vol. 9, Núm. 9 (2011)

5) Parenti.

6) Lester Brown. http://www.chelseagreen.com/bookstore/item/limits_to_growth:paperback/praise /

7) Carmelo Ruiz Marrero “El Nuevo progresismo Latinoamericano y el extractivismo del siglo XXI” CIP Americas Policy Program, 31 de enero 2011 http://www.cipamericas.org/es/archives/3913; Ruiz Marrero “Gobiernos progresistas siguen apostando al extractivismo” Monitor de Energía y Ambiente de América Latina, 17 de octubre 2010 ; http://energyandenvironmentmonitor.blogspot.com/2010/10/gobiernos-progresistas-siguen-apostando.html

Democratizar es desmercantilizar, Emir Sader

Democratizar es desmercantilizar

por Emir Sader, en La Jornada

saderLa fragilidad de las democracias liberales quedó confirmada conforme pudieron convivir con el neoliberalismo y, más que eso, ser funcionales a ese modelo de exclusión social. La brutal penetración del dinero en todos los poros de la sociedad llegó de lleno a la política, con el financiamiento de campañas electorales, con los lobbies en los parlamentos, todo absorbido por las democracias liberales, revelando su inmensa elasticidad. Así como, a la vez, han convivido y siguen conviviendo con modelos económicos neoliberales, de concentración de renta, exclusión social, expropiación de derechos fundamentales, aumento exponencial de la pobreza y la miseria.

Lo destacaba bien Marx, al decir que cuando las constituciones liberales enuncian que «todos son iguales frente a ley», ahí empieza la desigualdad. Pero mientras sea desigualdad económica, social, cultural, el liberalismo las soporta, con tal que sus cánones para calificar a un país como democrático, sigan vigentes: separación de los poderes, elecciones periódicas, multiplicidad de partidos, prensa libre («libre» quiere decir «privada» en el vocabulario liberal).

La era neoliberal representa el máximo de realización del capitalismo en su afán de transformar todo en mercancía, en mercantilizar todo. Libre de las trabas de las reglamentaciones estatales, el capital fluye sin limitaciones, realizando la utopía de que sea un mundo en que todo se compra, todo se vende, todo tiene precio.

En nuestros países, esos procesos han trasformado profundamente a nuestras sociedades, destruyendo la escasa red de protección de nuestros estados, trasfiriendo hacia el mercado lo que eran derechos: a la educación, a la salud, a la cultura, al transporte, a la vivienda.

Gobiernos posneoliberales tratan de revertir ese brutal proceso de mercantilización, reponiendo en la esfera pública lo que fue llevado a la esfera mercantil. Frenando los procesos de privatización, revirtiendo en algunos casos empresas privatizadas a la esfera estatal. Pero, en lo fundamental, reconociendo y ampliando derechos de la gran mayoría de la población, víctima de la expropiación de derechos de parte del neoliberalismo.

La polarización fundamental en la era neoliberal se da entre la esfera mercantil y la esfera pública. Aquella, la esfera del mercado, del consumidor, de la selección social por medio del dinero. La esfera pública, a su vez, es la esfera de los derechos, de los ciudadanos, de la inclusión social.

El Estado es un espacio de lucha hegemónica entre la esfera pública y la esfera mercantil, pudiendo ser tanto un Estado financierizado, cuanto un Estado refundado alrededor de la esfera pública. En el Estado, decía Pierre Boudieu, siempre hay una mano derecha y una mano izquierda.

El neoliberalismo destroza al Estado e intenta imponernos la opción entre estatal y privado. Es decir, entre un Estado desarticulado por ellos o el mercado, que es lo se esconde detrás de lo que ellos llaman de espacio privado.

Mientras la disyuntiva es distinta: donde el neoliberalismo habla de esfera privada, lo que hay es la esfera mercantil. Y la esfera contrapuesta no es la esfera estatal, sino la esfera pública. La polarización que articula el campo teórico en la era neoliberal es la que se da entre esfera pública y esfera mercantil.

Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el transporte, la habitacion, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancía.

Esa es la mayor batalla de la era neoliberal: la afirmación hegemónica de la esfera pública en contra de la esfera mercantil. Una sociedad justa es una sociedad centrada en la esfera pública, en la universalización de los derechos, en los ciudadanos, como sujetos de derecho, objetivos de los gobiernos posneoliberales.

Naomi Klein: El hiperconsumismo del capitalismo global nos está matando

Naomi Klein: El hiperconsumismo del capitalismo global nos está matando

La autora de «No Logo» y «The Shock Doctrine» prepara una crítica a los grupos ambientalistas, señalando que ellos mismos pueden formar parte del problema que tratan de evitar si no se atienden las razones de fondo.
 

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Además de una autora y analista de renombrado prestigio, Naomi Klein es sobre todo una reportera. En una entrevista concedida a Alternet, la autora se refirió a las investigaciones que ha realizado durante los últimos años respecto a los Big Green, las organizaciones ecologistas que forman parte del problema que desean evitar, y cuyo informe será dado a conocer (en forma de película y de libro) en el 2014.

Para Klein, se trató de una “progresión natural” el pasar de escribir sobre la capitalización del desastre en The Shock Doctrine a escribir sobre el cambio climático: “Hemos globalizado completamente un insostenible modelo económico de hiperconsumismo. Ahora se disemina exitosamente por el mundo y nos está matando.”

Y es que según Klein, los grupos que deberían servir como un contrapeso al abuso corporativo y a la ceguera gubernamental en asuntos sobre el medio ambiente están reproduciendo las mismas prácticas elitistas de los grupos de poder. Además, no parece ser que luego de una década de vigilar muy de cerca el cambio climático tales grupos hayan logrado hacer una diferencia:

“No sólo las emisiones [de contaminantes] han aumentado, sino que tenemos un montón de estafas que señalar… Creo que es una pregunta importante el por qué los ‘grupos verdes’ han decidido desestimar a la ciencia en sus conclusiones lógicas”, pues analistas como Kevin Anderson y Alice Bows “han estado diciendo al menos durante una década que llegar a la reducción de emisiones que necesitamos en el mundo desarrollado no es compatible con el crecimiento económico.”

Las verdaderas causas de la contaminación no se resuelven haciendo que la gente compre cosas orgánicas o “verdes” solamente, sino atendiendo al modelo al que el capitalismo global nos ha orillado, y a cómo podemos detenerlo. Parte de la solución para Klein es que “si el movimiento ambientalista ha decidido pelear, deberían dejar de lado su estatus de élite”, cosa que no se han permitido. “Creo que eso es gran parte de la razón por la que las emisiones están como están.”

Pero no todo está perdido. Sin señalar falsas esperanzas, Klein valora el trabajo de muchos grupos ambientalistas especialmente en Europa, los cuales llaman a que Estados Unidos no trate de arreglar su sistema fallido de emisiones de carbono, “sino a que de hecho lo abandone y comience a pensar en detener las emisiones en el país, en lugar de seguir con este timo. Pienso que es el momento en que nos encontramos ahora. No tenemos más tiempo que perder con estos timos que son muy astutos, pero que no funcionan.”

[Alternet]

Así se adueña del agua FEMSA

Así se adueña del agua FEMSA

por Daniela García. El Barrio Antiguo

¿La construcción de un nuevo estadio de futbol puede ser la fachada para un negocio vital?

femsaA finales de la década de los 70, los habitantes de Coatepec, un pueblo ubicado a unos kilómetros de Xalapa, Veracruz, vieron con asombro cómo grandes empresas industriales se instalaron en las afueras. Firmas como Coca Cola y Nestlé compraron quintas y ranchos rodeados de lagos y manantiales llenos del agua cristalina que mantenían al lugar vivo y verde.

Primero los habitantes se alegraron de contar con nuevas fuentes de trabajo en una zona donde la mayoría de los empleos están relacionados con la siembra, recolección o venta de café. Además, la llegada de las empresas trasnacionales les permitió obtener productos de la canasta básica a un precio más accesible.

Parecía que después de tanto tiempo la exuberancia de su tierra recibiría los frutos del progreso.

Coatepec está catalogado como “Pueblo Mágico”. Lo mágico del lugar reside en la espesa vegetación que lo rodea, en sus cerros llenos de cataratas y manantiales de agua pura que bajan y cruzan las zonas urbanas. Pero tras la llegada de Coca Cola y Nestlé, no pasó mucho tiempo para que los habitantes de Coatepec se dieran cuenta de que estas se habían adueñado de las represas de agua que alguna vez les pertenecieron: en un convenio con el Gobierno de Veracruz y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) obtuvieron concesiones por casi el 80 por ciento de los mantos acuíferos de la zona. En el 2013, más de 40 años después, los ríos que cruzan las zonas urbanas no tienen nada de cristalinos y se percibe un olor rancio proveniente de las corrientes. Además, existe una escasez de agua en todo el estado y poco hay que puedan hacer para recuperar el agua que por convenio le pertenece a las empresas.

Debido a la privatización de los mantos acuíferos de la región, es necesario acarrear agua para consumo humano desde el estado vecino de Puebla. Así se abastecen las necesidades diarias, no sólo de Coatepec, sino también de la capital, Xalapa, y de otras ciudades del estado. Esto les cuesta a los ciudadanos más de lo que le cuesta a las empresas hacer uso de los mantos concesionados. Las dificultades de abastecimiento del agua potable contrastan con los montes, arroyos, lagos y manantiales que adornan los paisajes del estado, el cual es el que recibe más escurrimiento de agua en todo el país. Hasta 33 por ciento del total de agua del estado termina en manos de las grandes industrias. Los habitantes de Coatepec miran el desfile del agua… siempre del otro lado del muro.

II

En Monterrey, Nuevo León, se vive una historia similar en las calles de la zona metropolitana: la empresa Fomento Económico Mexicano (Femsa), a la cual pertenece Coca Cola y hasta el 2012 tuvo alianza con Nestlé, se ha hecho de un terreno importante en el parque La Pastora, asiento de uno de los pocos mantos acuíferos subterráneos del área metropolitana de Monterrey. En esta área, la empresa que actualmente utiliza para sus procesos industriales agua traída directamente desde Saltillo, planea construir un estadio de futbol.

Entre el tráfico de la ciudad, a tan sólo unos minutos del centro de Monterrey y al pie del Cerro de la Silla, se encuentra el parque La Pastora: un bosquecito rodeado de avenidas llenas de carros apretujados en el tráfico y bordeado con colonias que alojan a cientos de familias. Bajo la superficie del parque, una importante cantidad de agua ha permanecido escondida y alejada de los ojos de los regiomontanos. Durante años, esta reserva de agua permaneció oculta y su existencia no se trató más que como un simple rumor. Actualmente, la tranquilidad del sitio se ve perturbada por el movimiento: la empresa transnacional Femsa adquirió una concesión por parte del Estado de Nuevo León para construir en el terreno el imponente estadio de futbol que alojará al equipo local de los Rayados de Monterrey.

Poco más de 500 trabajadores se reúnen todos los días bajo el sol rabioso del verano y realizan diferentes tareas: se montan sobre máquinas que excavan el terreno, acomodan y reacomodan las altas vigas que soportarán la construcción del estadio, rellenan de concreto los cimientos. Si se transita sobre la avenida Pablo Livas, justo a un lado de donde se encuentra la obra todavía gris, se puede apreciar ya la forma del estadio: ovalada, alta, majestuosa.

Las visitas a la construcción están restringidas y hace falta un permiso tanto de la empresa Femsa como del Club de Rayados para poder ingresar y recibir un tour por el interior del terreno, alrededor y al interior del futuro estadio. Este tour es proporcionado con mucha reticencia. En el recorrido ya se pueden apreciar unas gradas en donde se sentarán las personas que paguen por un boleto para los partidos de futbol o los que decidan adquirir abono. Justo arriba, señalan los encargados del tour -trabajadores de las empresas constructoras subcontratadas por Femsa- estarán los palcos vitalicios privados, cuyos precios llegarán hasta los 13 millones de pesos. Los empleados dirigen el tour hacia la zona donde se establecerán los restaurantes y las tiendas de conveniencia, como si se tratara de la visita a un centro comercial. En dirección contraria se encuentra el lugar en donde estarán los vestidores de los jugadores y árbitros, incluido uno especial para las mujeres árbitras.

Los que no pueden pasar las mallas metálicas son los aficionados del equipo Rayados, quienes se conforman con pararse sobre las avenidas circundantes o en el interior del parque La Pastora. Desde ahí observan el futuro estadio y, con emoción en los ojos, platican que no pueden esperar más para verlo terminado. “Se te pone la piel chinita”, comenta uno de ellos.

III

femsaFrente a su escritorio, en una pequeña oficina ubicada al sur de Monterrey, uno de los propietarios de una de las compañías que se encargan de la construcción del estadio, se niega a ser identificado con su nombre por temor a represalias, pero confirma la existencia de los mantos acuíferos bajo el terreno donde estará el estadio: “Sí existen, pero no se tocan”. Los constructores fueron informados por los mismos directivos de Femsa: deben mantener los mantos en buen estado. No se pueden perforar, dañar o tocar y todas las maniobras de construcción deben de realizarse con sumo cuidado.

El agua está en un terreno que temporalmente le pertenece a Femsa, pero las leyes federales del país establecen que es un recurso federal, por lo que la empresa no puede usarla a menos que obtenga un permiso de Comisión Nacional del Agua (Conagua). De hecho, el equipo jurídico de Femsa especifica esta circunstancia en el documento de impacto ambiental que desarrolló para apaciguar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el 2010: “Queda prohibido al concesionario […] explorar o construir pozos domésticos o industriales para extracción de mantos freáticos y extraer o utilizar agua del Río la Silla”.

De forma similar a lo sucedido en Coatepec, Veracruz, si quiere perforar estos pozos, Femsa tan sólo necesitaría que Conagua le diera un permiso que no tiene costo. La concesión del terreno de La Pastora a Femsa es de 60 años, por lo que si buscan explotar un manto acuático para sus labores, les quedarían 57 años para tramitar el permiso correspondiente de Conagua.

IV

Claudia Gómez sale a regar sus plantas todos los días a eso de las cinco de la tarde. Vive justo detrás del futuro estadio de los Rayados. En la parte delantera de su casa, tres grandes árboles adornan la vista, pero un espacio vacío en la acera recuerda la desaparición del cuarto. Cuando la corriente del Río la Silla creció hace tres años, debido al paso del devastador huracán Alex, el cauce se desbordó y arrastró todo lo que encontró a su paso, incluido el arbusto de Claudia. El agua no se llevó sólo árboles, sino también carros, mesas, sillas y hasta colchones. Era un árbol grande, pesado. “Nomás que llueva otra vez así, que nos venga otro huracán y va a volver a pasar- comenta-. Se va a inundar la calle, se va a llevar más árboles y carros y va a ser peor”.

Claudia no es experta en el tema, pero esta información se la dejaron saber ecologistas y activistas sociales que acudieron durante meses a la zona de La Pastora para informar a los vecinos de los peligros que corrían al tener el estadio ahí. “Se hicieron manifestaciones, fuimos al Congreso, hicieron un chorro de cosas. Pero de todos modos lo construyeron, ya sabes cómo funcionan todas esas cosas políticas”.

Fueron 26 hectáreas las que el Gobierno de Nuevo León cedió a Femsa para la construcción del estadio. Éstas representaban una zona verde en donde se podían encontrar diferentes tipos de vegetación, altos árboles que servían como hogar para una cantidad importante de animales pertenecientes a la zona. La Pastora es un pulmón urbano ubicado casi en el centro del municipio de Guadalupe. Fue reducido en un proceso que pasó inadvertido para la mayoría de la sociedad, excepto para los ecologistas y los vecinos que ahora viven preocupados ante la posibilidad de que los azote otra inundación como la que ocurrió el verano del 2010. Temen que otra tormenta ponga en peligro no sólo sus residencias, sino también su seguridad.

El agua que baja por los surcos del Cerro de la Silla atraviesa las colonias que se encuentran en las faldas de la montaña y se encuentran en un punto intermedio, en el parque La Pastora. Esto lo explica, frente a la computadora de su oficina en El Barrio Antiguo de Monterrey, Jorge Longoria, arquitecto urbanista miembro de la asociación civil Vertebra, mientras observa con preocupación el mapa donde se muestran estas corrientes de agua. “No sólo se van a inundar las colonias vecinas cuando llueva”, sostiene mientras señala en el mapa el lugar en donde se está construyendo el estadio. “También se les va a inundar el estadio”. Jorge Longoria cree firmemente que el estadio no fue más que la excusa perfecta que usó Femsa para hacerse de los mantos. La excusa perfecta que, además de otorgarles en algún momento la oportunidad de utilizar la importante cantidad de agua que se encuentra en el terreno de 180 hectáreas, les traerá una derrama económica enorme, debido al fanatismo por el futbol en Nuevo León. Además, la única cerveza que se venderá dentro de las instalaciones será Heineken (empresa socia de Femsa). A todo esto se deben sumar los futuros precios de los palcos, los abonos y los boletos de entrada, que en la actualidad ya son sumamente caros en el estadio del Tec de Monterrey y subirán aún más en el nuevo hogar de los Rayados.

En Monterrey, Femsa utiliza agua traída desde Saltillo para realizar sus procesos industriales, embotellamiento de agua y elaboración de refrescos y cerveza, entre otros. Esto, con la justificación de que el agua que llega desde el estado de Coahuila es más pura que la que existe en Nuevo León, por lo que sale más barato el proceso de depuración final.

V

En Coatepec, desde que las empresas pertenecientes a Femsa absorbieron el agua y forzaron al gobierno local a solicitar abastecimiento en Puebla, se suscitaron algunos problemas en la zona. En una ocasión, a inicios del 2012, los habitantes de Puebla decidieron que el agua de su estado era suya y no tenían por qué otorgársela a otro estado sólo porque los gobernantes habían llegado a un acuerdo en alguna ocasión. En Sonora ocurrió un fenómeno similar cuando al quedar seco Hermosillo, el gobernador Guillermo Elías Padrés elaboró un proyecto llamado Acueducto Independiencia para traer agua a su estado desde la cuenca de Ciudad Obregón y los territorios de los Yaquis. Las peleas siguen aún hoy en día por parte de las tribus y los ciudadanos que claman porque se deje de agotar indiscriminadamente todas las cuencas del estado en lugar de establecer un proceso de regeneración del agua local.

La presión de las llaves, de las regaderas y de los lavamanos se vio disminuida en Xalapa. La ciudadanía temió por la falta del líquido. Durante dos semanas, sólo era posible acceder a un pequeño chorro que viajaba lentamente por las tuberías hasta los hogares xalapeños. “Nos teníamos que bañar con cubetas”, recuerda Don Manuel, sentado en las escaleras de la catedral, frente al Palacio Municipal de Coatepec, mientras observa a sus compañeros que frente al Ayuntamiento sostienen carteles con consignas de “No más promesas”. Al recordar el corte de agua que vivieron meses atrás, Don Manuel se ríe: “Ni en el rancho, cuando era niño. Al menos allá se podía uno meter a bañar al río”.

Mientras ordena una taza de café en un típico y acogedor restaurant en el centro de Xalapa, Rafael Arías Hernández, profesor de la Universidad de Veracruz, define como grave lo que sucede en la zona. Ve una falta de interés por parte de los ciudadanos: “en Veracruz tenemos mucho escurrimiento de agua. Lo chistoso es que también a los veracruzanos se les escurre todo. No les importa la situación”. Los cerros que rodean Xalapa son verdes. Los jardines, las plazas y las plantas que adornan la ciudad muestran la misma tonalidad de colores vivos que rara vez se pueden encontrar en Monterrey. “Hay mucha agua, pero se puede ver que ya empezó la sequía”. Es difícil, si se observa con un ojo inexperto, ver la sequía a la que se refiere ya que la sequía de Veracruz es más tangible a la hora de beber agua. “El agua de los lavamanos, de las mangueras y de la regadera no es potable”, advierte. En Xalapa no pasean las personas por las calles y abren una manguera para poder saciar su sed cuando se vuelve insoportable: podrían enfermar con demasiada facilidad. El agua embotellada es su única opción y quien la vende es la misma empresa que se apoderó de sus aguas, a precios ridículos. Una botella de agua en Veracruz puede costar lo mismo que una cerveza de Femsa.

A ocho kilómetros de Xalapa, entre montañas y valles se encuentra Coatepec, famoso por su café de altura. Existe la broma entre sus habitantes de que cuando se toma el camión de Xalapa hacía el pequeño pueblito, uno puede saber que la parada se acerca porque se empieza a percibir el aroma a café tostado en las cafeterías… y es cierto. En cada calle del centro se pueden encontrar al menos tres o cuatro cafeterías por cuadra. Las fincas de café rodean la zona y los cafetaleros son personas respetadas y reconocidas por su trabajo. El café, además del turismo, es su principal fuente de ingreso.

Javier, un hombre mayor de 60 años, trabaja en el Museo del Café,que también funciona como finca de cultivo que perteneciente a la familia Apan, reconocida por tener un café de calidad. Javier ha trabajado toda su vida en torno al café y probablemente así morirá. Su hijo, sin embargo, trabaja para Coca Cola. “La empresa se acaba el agua, pero al menos da trabajo”, observa Javier.

Cuauhtémoc Apan, su jefe, se muestra de acuerdo con él pero es más atinado y directo a la hora de señalar la falta de agua de la región: “¿Cómo puede ser posible que siendo Veracruz tan rico en agua, el agua que reciben para uso humano deba de ser llevada desde Puebla?”, medita recargado en la pared en las afueras de su casa, que al igual que el resto de los domicilios en la zona, se encuentra rodeada de plantas verdes. “Es preferible que falte agua para riego y ganadería, que para uso humano. Y eso es lo que pasa aquí”.

Violan McDonald’s y Burger King derechos humanos y laborales

Violan McDonald’s y Burger King derechos humanos y laborales

-Fueron las primeras empresas en aplicar pago por hora, revela estudio de la UAM

-Utilizan esquema de contratación temporal de adolescentes de 16 a 22 años con el mecanismo de terciarización y bajo sindicatos de protección, refieren entrevistas realizadas por ONG

Patricia Muñoz Ríos, La Jornada, 17 de junio de 2013

precariedadPago de 15 a 16 pesos por hora trabajada, que significan salarios quincenales de mil 600 pesos en promedio; contratación como empleados generales, por lo que en una misma jornada preparan comida y lavan baños o pisos que provocan constantes accidentes, sobre todo caídas y fracturas; y obligación de firmar renuncias en blanco; son las condiciones laborales de los jóvenes que laboran en McDonald’s y Burger King.

Entrevistas realizadas a estos empleados en una investigación de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco e información del Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDesc) revelan las condiciones en que laboran los jóvenes en estos restaurantes de comida rápida, los cuales tienen sindicatos de protección, que les aseguran la no organización de los trabajadores, además de que gozan de otra particularidad: rara vez son verificados por inspectores de la Secretaría del Trabajo.

Tanto McDonald’s como Burger King, de acuerdo con la información recabada, utilizan el mismo esquema de contratación temporal de adolescentes y jóvenes desde los 16 años y hasta los 22, no más allá, porque no quieren trabajadores con antigüedad ni contratos permanentes. Contratan en su mayoría a estudiantes, que son capacitados por sus propios compañeros.

En las dos empresas, luego de sus jornadas de trabajo, ya sea que hayan preparado comida o hayan atendido las cajas, tienen la obligación de hacer la limpieza de los locales, lavar baños, limpiar mesas, pisos, ventanas, cocina y demás, según manifiestan los jóvenes en las entrevistas que se les realizaron, así como la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco.

Una joven que llamaremos María –quien en McDonald’s  tuvo un accidente en un ojo– y Ernesto, que labora en Burger, señalaron que las jornadas se pueden prolongar más de ocho horas: si las tiendas cierran a las 22 horas, pueden tardar hasta dos o tres horas más limpiando el establecimiento; por lo que a las doce o una de la madrugada tienen que buscar cómo irse a su casa o pedir a sus padres que vayan por ellos.

María relata que el accidente que sufrió fue porque le saltó aceite en un ojo, razón por la que fue trasladada de emergencia a una clínica del Seguro Social, estuvo incapacitada un mes y a su regreso fue despedida. Nunca le entregaron su liquidación, “me hicieron dar varias vueltas: ‘ven mañana, no está firmado tu cheque, no lo encontramos’. Hasta que mejor deje de ir”. Aunque le quedaron secuelas del accidente en el ojo derecho y conoce a muchas otras compañeras que han sufrido caídas, fracturas e intoxicaciones con químicos de limpieza, dice que es imposible reclamar, porque les hacen firmar renuncias en blanco y documentos para liberar de responsabilidades a la empresa.

mcdonaldsErnesto detalla que los jóvenes que reclaman por las condiciones de trabajo son despedidos de inmediato, que les pagan en promedio 15 o 16 pesos por hora, que tienen un día de descanso y que a veces no los dotan de equipo de seguridad para realizar sus tareas. Tanto MacDonald’s como Burger King contratan a través de terceras empresas.

Carlos García Villanueva, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, en su informe Jóvenes y trabajo precario expone que estas empresas fueron las primeras en aplicar el pago por hora, con bajo salario, elemento básico en la contratación de empleados en condiciones laborales de precariedad.

En su análisis, difundido en Veredas: Revista del Pensamiento Sociológico, el experto detalla que en Burger King las contrataciones se hacen por conducto de la intermediación tercerizada de Comidas Rápidas SA de CV. Son por tiempo indeterminado, sin estabilidad laboral, bajo condiciones de multifuncionalidad, que la empresa tiene la prerrogativa de cambiar horarios y tareas, las cuales van desde descongelar carne para las hamburguesas y cocinarlas, hasta lavar la cocina, desinfectar utensilios, asear baños y demás.

En entrevistas que el investigador hizo entre los trabajadores concluye que las condiciones laborales en estas empresas están marcadas por una situación de alta rotatividad, salario insuficiente, falta de seguridad e higiene, «mal trato», gran cantidad de actividades a realizar y cero protección sindical.

ProDesc llevó a cabo la semana pasada un Día de acción global contra las violaciones de derechos humanos laborales en McDonal’s, y detalló que en Estados Unidos a algunos trabajadores de intercambio les impusieron turnos de hasta 25 horas seguidas, sin pago extra y remuneraciones inferiores al salario mínimo y altos cobros por alojamiento.

En la ciudad de México, McDonald’s tiene firmados contratos colectivos de trabajo con el Sindicato Progresista Justo Sierra de Trabajadores de la República Mexicana, controlado por Ramón Gámez, “el zar de los contratos de protección, quien se encuentra prófugo de la justicia”; sin embargo, le fue otorgada la toma de nota como secretario general de esta organización.

Comunicado sobre las Negociaciones en la OMC sobre facilitación de las Importaciones Trasnacionales

Junio de 2013
Estimados Miembros de la Organización Mundial de Comercio
 
no OMCNosotros, las organizaciones de la sociedad civil abajo firmantes, en representación de cientos de millones de miembros en todo el mundo, instamos a abandonar las negociaciones hacia un acuerdo vinculante sobre la Facilitación del Comercio antes de la próxima novena reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Bali. Por lo tanto, las normas vinculantes sobre la facilitación del comercio no deben promoverse ya sea dentro de la OMC a través de la facilitación del acuerdo comercial propuesto (TF, por sus siglas en inglés), ni a través de otras vías, tales como acuerdos bilaterales o regionales de libre comercio (TLC) o Acuerdos de Asociación Económica (AAE). Los países en desarrollo deben tener el espacio político para adoptar, a su discreción, los niveles más altos o las normas y procedimientos en materia aduanera como y cuando exista capacidad para ello, teniendo en cuenta su contexto de desarrollo.
 
No hay evidencia empírica de que se beneficien los países en desarrollo: Los defensores de las negociaciones TF han argumentado que los países en desarrollo se beneficiarían más que los países desarrollados a partir de un acuerdo sobre la facilitación del comercio. Sin embargo, hay poca base empírica de esta afirmación. Muy por el contrario, el acuerdo vinculante propuesto sobre la facilitación del comercio es una demanda clave de los países desarrollados hacia la Ministerial, porque va a servir a los intereses de sus corporaciones.
 
Mejor llamarlo un «acuerdo de facilitación-de-la-importación»: un acuerdo vinculante sobre la Facilitación del Comercio de la OMC, requeriría que los países en desarrollo aplicaran un conjunto de normas que reflejen las actuales prácticas de facilitación del comercio de los países desarrollados. Ellas no se corresponden con la necesidad urgente de ampliar la capacidad productiva y de exportación de los países en desarrollo. Así, mientras que las importaciones en los países en desarrollo se verían facilitadas por las nuevas normas, es difícil imaginar cómo las exportaciones de los países en desarrollo podría ser hecho de manera similar facilitadas. De hecho las normas de facilitación del comercio en la OMC deben denominarse con más exactitud «las reglas de facilitación de la importación” para los países en desarrollo. De ahí que, un acuerdo TF podría resultar en el empeoramiento de la balanza comercial en muchos países en desarrollo, dando lugar a problemas de balanza de pagos que suelen aumentar aún más el endeudamiento.
 
Un modelo impulsado por las corporaciones: La propuesta de acuerdo sobre facilitación del comercio sigue un modelo de globalización corporativa centrado en aumentar el volumen de comercio, en lugar de lograr metas de desarrollo globalmente compartidas que faciliten a los países una política comercial para sus propias necesidades de desarrollo , y de acuerdo con sus niveles de desarrollo. De hecho, un acuerdo de facilitación del comercio en la OMC crearía nuevos mercados – en las aduanas y procesamiento de envíos para las empresas multinacionales. Al mismo tiempo, podría llevar a una mayor privatización de los puertos, de las operaciones aduaneras, y el procesamiento de envío, lo que deja poco o ningún espacio para los operadores locales, y que ya ha dado lugar a una pérdida de puestos de trabajo, a una presión a la baja sobre los salarios, y la erosión de los derechos laborales de los trabajadores públicos en estos sectores. Un acuerdo sobre facilitación aumentaría el comercio, que es una fuente importante de emisiones de carbono que contribuyen al cambio climático global.
 
Costos sin contabilizar: Mientras que los países desarrollados promueven el acuerdo propuesto como un «ganar-ganar», la mayor parte de los costos inherentes para los países en desarrollo de un acuerdo sobre facilitación rara vez se incluyen en las evaluaciones de impacto proyectadas. Por ejemplo, hay costos significativos en su instrumentación, sobre los recursos humanos, sobre la regulación, y costos de infraestructura asociados con el acuerdo de facilitación del comercio propuesto, muchos de las cuales son recurrentes, y serían extraídos de los presupuestos nacionales, desviando recursos disponibles para las necesidades de desarrollo.
 
Perdida de apoyos presupuestales para las prioridades de desarrollo. Un Acuerdo de Facilitación del Comercio también conlleva a la pérdida irreparable de ingresos arancelarios: En comparación con los países desarrollados, la proporción de los ingresos de aduanas en la recaudación impositiva total es mucho mayor en los países en desarrollo y los países menos adelantados (PMA). Los ingresos arancelarios no percibidos tendría graves consecuencias para el apoyo presupuestario nacional para las cuestiones de desarrollo clave como la educación, la salud y la reducción de la pobreza. La reducción de la ayuda presupuestaria nacional para hacer frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de ninguna manera puede ser referido como un resultado favorable al desarrollo.
 
Invadir el espacio regulador nacional y el espacio político: Además, las disposiciones del acuerdo de facilitación del comercio propuesto, tal como ya se están negociando, socavaría la capacidad de regulación de los países en desarrollo. Las normas propuestas amplían las oportunidades de las empresas multinacionales para cabildear sobre procesos locales. Aún más, las normas que se aplican a través de un acuerdo sobre facilitación al comercio proporcionaría una amplia espacio para retar regulaciones, leyes y procedimientos en los Estados miembros.
 
Erosión de los derechos de los países en desarrollo y de los Países Menos Adelantados (PMA): Erosionar aún más cualquier reclamo de beneficios para los países en desarrollo es un hecho de se traduce en importantes desequilibrios e incoherencia como esta en el texto en negociación. Las nuevas normas de facilitación del comercio, que son empujada por los países desarrollados, han avanzado significativamente, y se expresan con un lenguaje vinculante. Las negociaciones sobre asistencia técnica y creación de capacidad, que son fundamentales según el mandato original (2004) para el acuerdo de facilitación del comercio, se han estancado en los países desarrollados, y se enmarca actualmente en un lenguaje no vinculante.
 
Los ejercicios de evaluación de necesidades de los países en desarrollo parecen estar siendo utilizados como una herramienta de «evaluación de la conformidad’ con el fin de presionar a los países en desarrollo a que acepten ese acuerdo de facilitación del comercio en lugar de que se aliente a los países desarrollados a aumentar su capacidad técnica, y en particular la asistencia financiera.
 
El Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC difiere de los procesos unilaterales y voluntarias: Los países en desarrollo pueden beneficiarse de los procedimientos comerciales más eficientes y transparentes. Pero la aplicación voluntaria unilateral de directrices no vinculantes en materia aduanera, y / o revisado del Convenio de Kyoto de la Organización Mundial de Aduanas, de conformidad con las prioridades y necesidades nacionales, es de una naturaleza diferente y trae consecuencias diferentes en comparación a un acuerdo sobre facilitación de comercio que podría ser forzado a través de los procedimientos de solución de diferencias de la OMC. Peor aún, este último podría llevar a represalias sectoriales cruzadas entre los países, cuyos efectos se puede esperar sean más perniciosos para las economías más pequeñas de los países en desarrollo y para los países menos adelantados.
 
Lo que tenemos que considerar es avanzar: Así, las discusiones de la OMC debe centrarse en corregir los desequilibrios históricos y las asimetrías en la OMC, con el fin de proporcionar más espacio político para que los países pongan en práctica soluciones para la crisis económica mundial. Un punto de partida sería estar de acuerdo con la importante propuesta del grupo «G33» (integrado por 46 países en desarrollo) de permitir a los países en desarrollo el promover la seguridad alimentaria nacional y la entrega de un paquete a los PMA en la próxima Conferencia Ministerial. Además, de avanzar realmente en el Trato Especial y Diferenciado (TED) y las cuestiones de instrumentación de agenda, que desde hace mucho tiempo vienen defendiendo los países en desarrollo.

La Agenda de la Ronda de la OMC de la red Nuestro Mundo No Está en Venta (OWINFS) también proporciona un resumen de los necesarios cambios de política, que son esenciales para iniciar el proceso de transformación del sistema del comercio mundial en uno que trabaje para el desarrollo sostenible e incluyente para todos.
 
Atentamente

Organizaciones sociales de México

Comunicado ATI: TRATADOS DE LIBRE COMERCIO E INVERSIÓN EN LA MIRA DE LA SOCIEDAD CIVIL

COMUNICADO – Amigos de la Tierra Internacional

Lunes, 27 de mayo de 2013

TRATADOS DE LIBRE COMERCIO E INVERSIÓN EN LA MIRA DE LA SOCIEDAD CIVIL

alcaWASHINGTON (DC), 27 de mayo de 2013 – Al término de la ronda más reciente de negociaciones del acuerdo de asociación transpacífico llevada a cabo en Lima, Perú [1], Amigos de la Tierra Internacional anunció su apoyo a una proclama firmada por 130 organizaciones de la sociedad civil en la que se cuestionan los Acuerdos Internacionales de Inversiones.

La declaración [2] reclama un marco legal alternativo para las relaciones económicas internacionales. Sus signatarios recibieron con beneplácito los pasos radicales anunciados por los gobiernos de América Latina y el Caribe en una Declaración Ministerial presentada en la primera Conferencia Ministerial de Estados Latinoamericanos afectados por intereses transnacionales, realizada en Guayaquil, Ecuador, el 22 de abril. [3]

Los Acuerdos Internacionales de Inversiones (AII), como los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) y los capítulos de inversión presentes en los Tratados de Libre Comercio (TLC), así como los Acuerdos de Asociación, amenazan los derechos de los pueblos y la soberanía y constituciones de los países, la democracia y el interés público, según los signatarios.

Alberto Villarreal de Amigos de la Tierra Uruguay / REDES, dijo: “Los Acuerdos Internacionales de Inversiones otorgan derechos sin precedentes a las empresas e inversionistas extranjeros, como, por ejemplo, el derecho de demandar a los Estados soberanos e impugnar sus políticas de interés público en tribunales internacionales de arbitraje que solo se preocupan por los intereses de los inversionistas. Son armas mortíferas en contra del poder democrático y la protección de los derechos de los pueblos y la justicia ambiental. Se deben apoyar todas las medidas que tomen los gobiernos para poner a los derechos de los pueblos por encima de los derechos de los inversionistas y las empresas transnacionales».

Bill Waren, de Amigos de la Tierra Estados Unidos, afirmó:  “Los acuerdos tales como el Acuerdo de Asociación Transpacífico son caballos de Troya que refuerzan el poder de las empresas transnacionales y debilitan los esfuerzos de los gobiernos para proteger a sus ciudadanos y el medio ambiente. Hay una necesidad urgente de implementar una alternativa del modelo del Acuerdo de Asociación Transpacífico».

Cualquier país que forme parte de un AII puede ser demandado por una empresa transnacional. Por esta razón, los países que firmen estos acuerdos pierden la libertad de implementar leyes y políticas que favorezcan a las personas y el medio ambiente, si estas leyes o políticas van en contra de los intereses de las empresas.

Los signatarios proponen hacer avanzar un marco legal alternativo para las relaciones económicas internacionales que esté basado en principios democráticos y priorice los derechos humanos por sobre los intereses empresariales.

Los signatarios por lo tanto recomiendan que los Estados anulen, denuncien y dejen de firmar estos acuerdos que los someten ilegítimamente a jurisdicciones extranjeras y violan los derechos de las personas; y respaldan la creación de un Observatorio Internacional sobre litigios en materia de inversiones que acordaron los gobiernos en la Conferencia Ministerial de Guayaquil.

Las organizaciones de la sociedad civil le piden a estos gobiernos que tomen medidas rápidas y concretas para crear mecanismos de diálogo permanente con los movimientos y organizaciones sociales en sus debates sobre normas y litigios en materia de inversión, como prometieron hacerlo en la Declaración Ministerial, y ofrecieron su apoyo para contribuir con la tarea.
 
NOTAS
[1] Las negociaciones culminaron el 24 de mayo, luego de 10 días de reuniones a puertas cerradas.
Video que explica los problemas del Acuerdo de Asociación Transpacífico:
http://www.foei.org/en/what-we-do/economic-justice/peril-in-the-pacific
Los once estados miembro del Acuerdo de Asociación Transpacífico anunciaron sus intenciones de finalizar las negociaciones comerciales a fines de 2013. Los estados miembro del Acuerdo son hasta el momento: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Estados Unidos de América,  Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur,  Vietnam y Perú.  Otros países son alentados a unirse al acuerdo pero sin reabrir las decisiones tomadas en rondas previas de negociación.

[2] La declaración de la sociedad civil está disponible aquí: http://bit.ly/YwwVMQ
La lista final de signatarios se encuentra aquí: http://bit.ly/12jCL3x

[3] Los países de América Latina comprometidos en la Declaración de Guayaquil son Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas y Venezuela.
Su Declaración Ministerial se encuentra disponible aquí: http://cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2013/04/22abr_declaracion_transnacionales_eng.pdf

VER TAMBIÉN:

La Alianza del Pacífico resucita en el espíritu del ALCA