14 de marzo MOVILÍZATE

MAPDER Chiapas convoca a participar en el Día Internacional de Acción contra las Represas

Actividades en San Cristóbal de Las Casas comenzarán a las 4pm en la Plaza de la catedral

De parte del Movimiento Mexicano de Afectados por las presas y en Defensa de los Ríos, les escribimos  para invitarles a que se sumen al Día Internacional de Acción contra las Represas, que se conmemora el 14 de marzo. En San Cristóbal de Las Casas, así como en Chenalho’ se estarán realizando marchas y mítines de protesta por la imposición de represas en Chiapas, en México y el mundo. Ese día habrán por lo menos 33 países participando en esta protesta con al menos 74 actividades (http://www.revistafragua.net/?p=721).

Las actividades en San Cristóbal comenzarán a las 4pm en la Plaza de la catedral y contemplan la toma de una foto con carteles que dicen una frase contra las represas, así como una frase solidaria con proyectos de represas específicos que afectan a las comunidades en Chiapas y el mundo. También vamos a dar lectura a un pronunciamiento contra las represas en nuestro estado, así como lectura de parte de los pronunciamientos que encontremos ese día de otras organizaciones y movimientos. Habrá también la participación de compañeros solidarios con música y arte.

Esperamos su participación, su palabra que sea escuchada junto a la de otras personas que son afectadas por las presas.

Banco Mundial: crédito para la palma de la muerte

Banco Mundial: crédito para la palma de la muerte

Dólares del banco mundial financian la palma en Honduras

Firma:  Salva la Selva

banco mundialEl Banco Mundial financió en 2009 a la empresa palmicultora Dinant en Honduras con un crédito de 15 millones de dólares, aunque esta empresa se ha visto envuelta en asesinatos y violentos conflictos por la tierra.

La oficina de reclamaciones del Banco Mundial investiga el caso, pero pronto podría estar dando un segundo crédito por igual monto a Dinant.

Por favor, firme una carta al Banco Mundial exigiendo que no financie la palma de la muerte en Honduras.

El Grupo Dinant es la empresa palmicultora más grande de Honduras. En noviembre de 2009, la Corporación Financiera Internacional, parte del Grupo del Banco Mundial, pagó a la empresa la primera mitad de un crédito de 30 millones de US dólares. En junio del mismo año, un golpe de estado derrocó al presidente elegido democráticamente, Manuel Zelaya. El gobierno de facto en el país centroamericano fue respaldado por el presidente del grupo Dinant, el empresario Miguel Facussé.
 
El conflicto con las plantaciones de palma de Dinant se remonta a los años 70. Desde el golpe, la región del Bajo Aguán ha sido militarizada y los campesinos desplazados violentamente de sus asentamientos. Entretanto, la expansión de la palma y las actividades de Dinant y otras empresas palmicultoras han sido de una u otra forma relacionadas con la muerte de 88 campesinos en el Valle del Aguán. La impunidad es total. En el marco de este conflicto podrían incluirse hasta 109 muertes.
 
En febrero de 2013, el Banco Mundial actualizó en su web la descripción de su proyecto de crédito para la compañía palmicultora. La documentación no dice nada sobre la violencia y los asesinatos. Únicamente se lee “Dinant entiende la importancia de tener buenas relaciones con las comunidades vecinas y es muy activa en este sentido”.
 
Con todos estos antecedentes, la oficina de reclamaciones del Banco Mundial (CAO) está investigando. Pero sus competencias son muy limitadas. Es de temer que el Banco Mundial pronto conceda la segunda parte del crédito -otros 15 millones de USDólares. El banco alemán DEG investigó y reaccionó tras una protesta de Salva la Selva en 2011 en consecuencia, retirando un crédito de 20 millones de US Dólares a la misma empresa.

Por favor, firme una carta al Banco Mundial

Seminario Otros Mundos: REPRESAS EN CHIAPAS

Seminario permanente de la sustentabilidad
invita el conversatorio sobre:

REPRESAS EN CHIAPAS

Martes 5 de marzo de 2013, a las 18.00h
en el espacio Cultural EL PALIACATE
5 de mayo # 20. Centro. San Cristóbal de Las Casas.
ENTRADA LIBRE

En el marco del 14 de marzo Día Internacional de Acción Contra Represas

Plática con afectados y amenazados por represas en el estado de Chiapas, donde reflexionaremos acerca de las consecuencias y daños que causan estos proyectos y la deuda histórica con las comunidades desplazadas por los proyectos hidroeléctricos construidos en el río Grande de Chiapas (Grijalva).
seminario

http://seminariootrosmundos.blogspot.mx/

represas

MATERIAL OTROS MUNDOS: LLAMADO POR LA DEFENSA TRANSFRONTERIZA DEL TERRITORIO MAYA

LLAMADO POR LA DEFENSA TRANSFRONTERIZA DEL TERRITORIO MAYA

represasA partir de una serie de encuentros y espacios de reflexión que hemos venido desarrollando en diferentes momentos, tanto en Guatemala como en Tabasco, nos reunimos en la ciudad de Comitán, Chiapas, los días 27 y 28 de junio de 2012 para dar seguimiento a la propuesta de defensa conjunta del territorio maya compartido entre México (Chiapas y Tabasco) y Guatemala (Huehuetenango, Quiché y El Petén) en contra del sistema capitalista depredador,…

Contenido:
¿QUÉ ES UNA PRESA?
¿QUÉ PROBLEMAS CAUSA UNA PRESA?
LA NUEVA INVASIÓN
LAS CUENCAS
LA DEUDA CON LAS COMUNIDADES
INUNDACIONES EN TABASCO
PROYECTOS EN EL RÍO USUMACINTA
OTROS PROYECTOS EN LA REGIÓN
DERECHO DE LOS PUEBLOS A LA TIERRA Y EL TERRITORIO
¿QUÉ PODEMOS Y DEBEMOS HACER?

DESCARGAR: AQUÍ

CONOCE: LOS MATERIALES DE OTROS MUNDOS AC/CHIAPAS

Fraude y robo, el Biodiesel en Chiapas

Fraude y robo, el Biodiesel

Péndulo de Chiapas. Lunes, 25 de Febrero de 2013

Ex trabajadores de Biodiesel Chiapas proporcionaron una serie de datos referentes al fraude por más de dos mil millones de pesos, que encabezó Salín Rodríguez Salomón en esta dependencia de creación Sabinista.

biodieselLa fuente señala que este personaje fue protegido del famoso “Chapitas”, Juan Carlos López Fernández, quien pretendió ser candidato a la gubernatura y al Senado durante la pasada contienda electoral, en julio de 2012, apoyado por el ex mandatario estatal Juan Sabines Guerrero.
La investigación realizada por esta casa editorial, indica que el fraude proviene desde la siembra de la jatropha o piñón, como se le conoce a Chiapas; pues se creó la mentira de producir 10 mil hectáreas de esta planta, así como viveros para su cultivo.

Según, el fraudulento proyecto fue trazado en la compra a precios elevados del piñón a los hermanos de Rodríguez Salomón, quienes recorrieron todos los viveros de los estados de Tabasco, Veracruz y Michoacán, comprando arbolitos en cinco pesos y vendiéndolos al Gobierno del Estado a 35, entre los años 2007 y 2011, para abastecer los viveros.

Asimismo, dijeron que los sabinistas y el propio ex gobernador deben responder por este proyecto, ya que todos se preguntan qué es de la planta que instaló en Puerto Madero, así como todos los centros de distribución del biocombustible.
“Sin duda el gobierno de Juan Sabines engañó a todas las autoridades de la ONU con los famosos Objetivos del Milenio, donde también se debe cuestionar al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien dejó hacer y deshacer a una persona quien tomaba decisiones en sus delirios alcohólicos o bajo el efecto de fuertes drogas”, aseveraron.

También hicieron un llamado a las autoridades fiscales para que esclarezcan este fraude y los Rodríguez Salomón sean llamados a rendir cuentas, “cómo no va estar endeudada nuestra entidad con desfalcos de este tipo, todos los chiapanecos fuimos engañados y es justo que se dé a conocer esta mentira que bien se puede calificar como la más grande del periodo Sabinista”.

“Es increíble que los legisladores no hayan detectado estas irregularidades a la hora de aprobar la cuenta pública, todos nos preguntamos dónde está la producción de biodiesel que tanto se presumía, no es justo que el amiguismo de Juan Sabines perjudique a los productores que se suponía eran humildes campesinos y fueron engañados con el equipamiento de sus viveros, los cuales no existen”, concluyeron.

Neoextractivismo vs. la defensa integral de los territorios

Neoextractivismo vs. la defensa integral de los territorios

SurSiendo, Comunicación e Intervención Social

En este fragmento de menos de dos minutos que forma parte del documental brasileño El veneno está en la mesa, Eduardo Galeano expresa un sentir de muchæs latinoamericanæs: los gobiernos progresistas también han traicionado a los pueblos. Apenas un ejemplo alcanza para justificar esta afirmación y el elegido es el caso de los agrotóxicos. Valga un ejemplo dentro del ejemplo: con miras a cumplir su Plan Estratégico Agroalimentario 2020 el gobierno argentino pretende instalar en Mendoza “el megaemprendimiento más grande del mundo en materia de potasio”. Sus presentaciones en cloruro potásico y nitrato de potasio se emplean como base para los fertilizantes. Y es que para alcanzar las metas económicas propuestas se necesita profundizar aún más el modelo de monocultivo de soja, a la postre esto le posicionaría como uno de los principales productores de fertilizantes del mundo. El proyecto minero será emplazado en las márgenes del Río Colorado el cual nace en la Cordillera recorre cinco provincias argentinas y desemboca en el Océano Atlántico, es decir atraviesa toda la Patagonia de Oeste a Este. Desde SURsuelo, Fabián Chiaramello comenta que “el proyecto de Potasio Río Colorado va a generar el fertilizante destinado a los agronegocios brasileros que aportará aún más en la deforestación del Amazonas. La ecuación es perversa: se construye una megaplanta que consume cantidades de agua y energía abismales, que puede tener consecuencias ambientales muy graves, para producir un fertilizante que será utilizado para seguir profundizando el monocultivo sojero que desaloja campesinos y pueblos originarios, contamina con sus agrotóxicos, provoca desmontes, deteriora el suelo y concentra cada vez más la producción”.

Así, mientras asistimos a estas complicidades políticas legalizadas, en otras partes del mundo se sanciona una vez más a Monsanto por su responsabilidad en la intoxicación química de un agricultor francés. Con esto no queremos reforzar esas viejas ideas de un “norte” civilizado y democrático y un “sur” bárbaro y corrupto. Estas sentencias solo nos demuestran que las corporaciones se maquillan para cada ocasión: mientras en Estados Unidos y Europa ya se tiñeron el cabello y hablan de economías verdes y servicios ambientales, en América Latina, África y gran parte de Asia los discursos del progreso aún no parecen estar del todo deslegitimados y los pueden seguir usando.

Ninguna de estas visiones pone en entredicho las bases netamente económicas sobre las que camina el sistema y en cambio se enmarcan dentro del neoextractivismo. ¿Otro neo más? La mayoría de las veces los prefijos nos sientan bien: re, co, alter, anti, meta, trans… Pero también están los otros, los que nos caen mal y parece que el neo encabeza la lista mientras mega le sigue de cerca. Es una cuestión de escalas.

cloruroUna de las figuras principales de este modelo neoextractivista es el Estado, que según el uruguayo Eduardo Gudynas “juega un papel más activo, y logra una mayor legitimación por medio de la redistribución de algunos de los excedentes por medio de políticas sociales”. El neoextractivismo refiere más que a una actividad concreta a una forma de extracción: todas aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de bienes naturales y (casi) sin mediar proceso son trasladados lejos de la zona de origen. Minería, petróleo, gas, represas, monocultivos (de cereales o forestales), agroindustria, ganadería o pesca intensiva, etc. entran dentro de esta categoría y logran seguir aumentando la concentración. De entre ellas la minería es la que puede acabar con la mayor cantidad de recursos no renovables en menor tiempo. Es la más insustentable. Sin embargo esta actividad extractiva está en la cabeza de todas las agendas políticas latinoamericanas: desde México hasta Argentina pasando por Nicaragua, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil y Uruguay (por mencionar solo a los progresistas). Apenas El Salvador está planteándose por estas fechas prohibir de forma permanente las actividades mineras. En un país pequeño, tan densamente poblado y con una fuerte escasez hídrica esa prohibición sería lo más acertado.

Todo depende, como dijimos, de las escalas. Aire, agua, tierra y energía son los cuatro elementos fundamentales de la naturaleza y también los cuatro elementos sobre los que el capitalismo avanza en estos tiempos a toda velocidad. Y es que incluso si esa redistribución fuera real tampoco se justificarían los daños sociales y ambientales que estos megaproyectos dejan en los territorios: Ocupaciones (para)policial y (para)militar, despojos, contaminación, abusos de todo tipo contra las poblaciones locales.

Por estos tiempos el concepto de territorialidad se está utilizando de nuevo como base y sostén para defender física y teóricamente esos espacios que habitamos. Jean Robert dice que “a lo mejor, muchos no saben que, con ello, están inventando un potente concepto analítico nuevo para hablar de una vieja realidad que tiene que ver con el cultivo, la cultura, las costumbres y también la hospitalidad y, por supuesto, la subsistencia, palabra deshonrada por el mal uso que le dieron los lingüistas y economistas ‘de arriba’”. Un concepto parecido podría ser el de biocultura, mismo sobre el que los pueblos huicholes de México están reafirmando legalmente la defensa de su centro sagrado en Wirikuta ante la minería y las agroindustrias. Y es que está visto que para lograr una defensa integral de los territorios primero necesitamos reconocer cuáles son los territorios en los que se establecen esas luchas. El ideológico es quizás el más profundo de ellos. Volviendo a citar a Robert, “lo que vivimos ahora es el efecto de sueños de poder desproporcionados y de omnisciencia desencadenados de sus ataduras tradicionales. Al caer sobre la tierra como desechos, amenazan el sentido común de la gente, que es percepción de la proporción, de la escala, de la justa importancia de las cosas y de los límites de las fuerzas propias. (…) Hoy en día, este contrario de la territorialidad se llama desarrollo urbano y se enseña en las universidades como diseño arquitectónico”.

Las resistencias no cesan, no descansan y no paran de crear alternativas a estos modelos. ¿Cómo no hacerlo cuando incluso los tribunales internacionales favorecen los derechos de las trasnacionales en lugar de hacer prevalecer los derechos colectivos de los pueblos? Un rápido vistazo sobre el más importante de ellos puede aproximarnos a una conclusión: el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) fue creado en 1966 como una rama del Banco Mundial para fomentar el flujo internacional de inversiones. No será muy difícil acertar a quiénes beneficiará en las disputas.

De las falacias del neoextractivismo hay una que se sigue usando todavía hoy y no deja de llamar nuestra atención: “solo se oponen pero no proponen”. En este corto tiempo que llevamos escribiendo sobre bienes comunes hemos presentado varias propuestas (de esas que para algunæs no existen). Sin irnos muy lejos mientras en pleno siglo XXI los pequeños agricultores siguen siendo quienes alimentan al mundo, las agroindustrias -con un distorsionado discurso de fin de las hambrunas-, solo han logrado sembrar desertificación, enfermedades y especulación financiera.

Desde Grain nos recuerdan que “reencontrarnos con la agricultura como arte, como camino para la fructificación y como base de la cultura de nuestros pueblos es un desafío clave para la humanidad”. Lo que nos dignifica es nuestra capacidad de decidir sobre nuestras propias vidas cotidianas y eso es un poco lo que se proponen desde los proyectos que buscan reencontrar la armonía que alguna vez hubo entre humanidad y naturaleza. Y no hace falta evocar imágenes de taparrabos para lograr esos fines. Los huertos urbanos y la permacultura son propuestas que se están trabajando en las ciudades y que valoran ambos fines: sustentabilidad y autonomía. Un caso concreto se da en las afueras de Buenos Aires, Argentina donde se atestigua un auge de aldeas ecológicas. Ya el año pasado Boaventura de Sousa hacía un buen resumen sobre las conclusiones a las que se llegaron desde la Cumbre de los Pueblos (aquella que se dio en paralelo a la oficial Río+20). “Primero, la centralidad y la defensa de los bienes comunes de la humanidad como respuesta a la mercantilización, privatización y financierización de la vida, implícita en el concepto de ‘economía verde’. Entre los bienes comunes están el aire y la atmósfera, el agua, los acuíferos, ríos, océanos, lagos, las tierras comunales o ancestrales, las semillas, la biodiversidad, los parques y las plazas, el lenguaje, el paisaje, la memoria, el conocimiento, el calendario, Internet, HTML, los productos distribuidos con licencia libre, Wikipedia, la información genética, las zonas digitales libres, etc. (…) Segundo, el pasaje gradual de una civilización antropocéntrica a una civilización biocéntrica (…) Tercero, defender la soberanía alimentaria (…) Cuarto, un vasto programa de consumo responsable que incluya una nueva ética del cuidado y una nueva educación para el cuidado y el compartir (…) Quinto, incluir en todas las luchas y en todas las propuestas de alternativas las exigencias transversales de profundización de la democracia y de lucha contra la discriminación sexual, racial, étnica, religiosa, y contra la guerra”. Un panorama parecido se presentó este año en la Declaración de la Cumbre de los Pueblos de Santiago de Chile en la que se propuso recuperar derechos y bienes naturales, promover el paradigma del buen vivir, trabajar por la autogestión, la autoorganización y la soberanía alimentaria.

américaLas luchas y resistencias en las calles han sido y son necesarias para afirmarnos en los territorios. Gracias a este tipo de acciones el pueblo oaxaqueño, en México, logró detener el megaparque eólico Mareña Renovables que quería instalarse en el Istmo de Tehuantepec. Gracias a las alianzas que se tejen con medios digitales muchas de estas luchas se multiplican. En los últimos tiempos asistimos día con día a manifestaciones virtuales en apoyo a legítimos reclamos en territorios más o menos remotos (casos Dragon Mart Cancún, ciudades modelo en Honduras o Shell, culpable de contaminación en Nigeria, etc.) Pequeñas acciones, algunas que incluso vienen desde las administraciones públicas y todas ellas nos parecen bienvenidas, una vez más por la escala en la que se dan y por su replicabilidad.

Cada quien desde sus espacios de conocimiento están aportando a la construcción de alternativas posibles, deseables y palpables de sus formas de entender el Buen Vivir: ese concepto amplio y generoso del que nos gusta sentirnos parte y que incorpora pluralidad, plenitud, convivencia, armonía… Para empezar a definir(nos) siempre ayuda recordar lo que no es. Estas propuestas no son un remiendo del “desarrollo lineal e infinito”. Para Rebecca Hollender precisamente “la viabilidad del Buen Vivir viene de su capacidad de ir más allá del crecimiento económico como sinónimo, mecanismo e indicador del desarrollo y de aceptar la realidad y limitaciones físicas de los ecosistemas y el carácter finito de los recursos naturales de nuestro planeta. Su viabilidad, igualmente, viene de su capacidad de reconocer que la diversidad no solo es importante en la Naturaleza, sino en nuestras sociedades y culturas también”.

Todas las alianzas posibles son bienvenidas. Todas las complicidades también. El hecho de lograr flexibilidad y respeto como partes necesarias de la ecuación nos ayuda a construir alternativas desde lo local, vincularlo con lo regional y llegar hasta lo global. Retomando los ejemplos arriba citados, si los medios digitales llegaron para quedarse bueno será entonces que sigamos promoviendo la unión y solidaridad de esos espacios que permiten que pequeñas acciones se reproduzcan geométricamente con los altavoces de la Red. Eso y que “con un solo click” salvaremos el mundo no son sinónimos, pero tampoco creemos justo denostar estas acciones que aportan a una (tantas veces) aclamada amplificación de legítimas demandas. Hoy más que nunca están al alcance de nuestras manos. Elegir dónde y qué consumimos o qué compartimos en redes sociales son todas ellas acciones políticas que por pequeñas que sean aportan a “ese cambio que queremos ver en el mundo”.

Si volvemos a esto de los prefijos nos quedamos con las micropolíticas capaces de incidir en las macroestrcuturas para recrear alternativas vivibles.

Unión Europea: detengan los agrocombustibles

Unión Europea: detengan los agrocombustibles

Los ministros de energía y medio ambiente de la Unión Europea debatirán sobre agrocombustibles

Firma: Salva la selva

biocombustiblesLa Unión Europea dice querer salvar el clima con combustibles más ecológicos -y apuesta por “biocombustibles”. Anualmente se mezclan en la Unión Europea 14 millones de toneladas de biocombustibles con la gasolina y el diesel convencionales. Para 2020 serán 30 millones de toneladas, que tendrán que sustituir el 10% del combustible total.

Pero ya hace tiempo que este concepto se le fue de las manos a la Unión Europea. No sólo los ambientalistas están seguros. También los científicos argumentan que los biocombustibles no son ni ambientalmente ni socialmente sostenibles y en ningún caso neutrales para el clima. Diversos estudios encargados por la Unión Europea lo demuestran.

La Unión Europea debe terminar ya con su política de biocombustibles. Pero la industria agraria presiona por continuar con el negocio y la Comisión Europea propone medias tintas: los biocombustibles de alimentos deben suponer como mucho un 5% y la cantidad de nuevos biocombustibles a base de celulosa deben multiplicarse por cuatro. Pero estos ni siquiera existen todavía.
Esta política de biocombustibles a base de “cuentas de la vieja”, poco claras y al mejor postor tiene fatales consecuencias: en Malasia 14 elefantes amenazados de extinción fueron envenenados porque vivían en un área de 70.000 hectáreas destinada para plantaciones de palma. Tales plantaciones destructivas están certificadas por la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO) y se consideran “sostenibles” por la Unión Europea.

Aún son posibles cambios en la política europea de agrocombustibles. El 22 de febrero debaten los Ministros de Energía de la Unión Europea y el 21 de marzo los Ministros de Medio Ambiente. Por favor, exija con nosotr@s detener los agrocombustibles en la Unión Europea.

Firma: Salva la selva

Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros

Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros

Revista Biodiversidad, sustento y culturas 75. Enero 2013. GRAIN

mineriaLa agricultura, de la mano de la interacción/diálogo/crianza mutua de los seres humanos con los suelos, las semillas, la biodiversidad y el agua han sido la base la alimentación de la humanidad durante los últimos diez mil años y son esos saberes, esas semillas y esos agricultores los que hoy la siguen alimentando.

Según el Diccionario de la Real Academia agricultura es: “Labranza o cultivo de la tierra”, “Arte de cultivar la tierra” y “Dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifiquen”. La definición no deja lugar a dudas: un arte implica práctica manual, saberes, tecnologías, transmisión oral, creatividad, evolución. La labranza, el cultivo y las labores necesarias para la fructificación involucran la participación activa y comprometida de las personas en todo el proceso que va de la preparación del terreno a la cosecha y los cuidados posteriores del mismo.

La agricultura representa la mayor tarea de construcción de saberes de manera colectiva en diálogo con la naturaleza que los seres humanos hemos logrado a lo largo de toda nuestra historia. Quizás la única que se le pueda comparar es la del conocimiento del uso de las plantas medicinales que desde el momento en que comenzamos a cultivar la tierra estuvieron profundamente integrados.

Los suelos, ecosistemas vivos. Los suelos son una delgada capa que cubre más de 90% de la superficie terrestre del planeta. No son sólo polvo y minerales. Son ecosistemas vivos y dinámicos. Un suelo sano bulle con millones de seres vivos microscópicos y visibles que ejecutan funciones vitales. Es capaz de retener y proporcionar lentamente los nutrientes necesarios para que crezcan las plantas. Puede almacenar agua y liberarla gradualmente en ríos y lagos o en los entornos microscópicos que circundan las raíces de las plantas, de modo que los ríos fluyan y las plantas puedan absorber agua mucho después de que llueva.1

Es clave la materia orgánica del suelo —una mezcla de sustancias originadas de la descomposición de materia animal y vegetal; sustancias excretadas por hongos, bacterias, insectos y otros organismos. En la medida que el estiércol, los restos de cosecha y otros organismos muertos se descomponen, liberan nutrientes que pueden tomar las plantas y usarlos en su crecimiento y desarrollo. Las moléculas de materia orgánica absorben cien veces más agua que el polvo y pueden retener y liberar hacia las plantas una proporción similar de nutrientes. La materia orgánica contiene moléculas que mantienen unidas las partículas del suelo protegiéndolo contra la erosión y volviéndolo más poroso y menos compacto. Esto permite al suelo absorber la lluvia y liberarla lentamente a los ríos, lagos y plantas y dejar que crezcan las raíces de las plantas. Conforme crecen las plantas, más restos vegetales llegan o permanecen en el suelo y más materia orgánica se forma, en un ciclo continuo de acumulación. Este proceso ha ocurrido por millones de años y fue uno de los factores clave en la disminución del dióxido de carbono en la atmósfera millones de años atrás, lo que hizo posible la emergencia de la vida en la tierra tal y como la conocemos.

La materia orgánica se encuentra sobre todo en la capa superior del suelo (la más fértil). Es propensa a la erosión y necesita ser protegida por una cubierta vegetal que sea fuente permanente de nueva materia orgánica. La vida vegetal y la fertilidad del suelo son procesos que se propician mutuamente, y la materia orgánica es el puente. Pero es también alimento de las bacterias, hongos, pequeños insectos y otros organismos que viven en el suelo y convierten el estiércol y los tejidos muertos en nutrientes y en las increíbles sustancias descritas, que al alimentarse descomponen la materia orgánica. Ésta debe ser repuesta constantemente; si no, desaparece poco a poco del suelo.

Los pueblos rurales de todo el mundo tienen un profundo entendimiento de los suelos. En su experiencia han aprendido que hay que cuidarlos, cultivarlos, alimentarlos y dejarlos descansar. Muchas de las prácticas comunes de la agricultura tradicional reflejan estos saberes. Aplicar estiércol, residuos de cultivos o compost, nutre el suelo y renueva la materia orgánica. El barbecho, en especial el barbecho cubierto, tiene como fin que el suelo descanse, de modo que el proceso de descomposición pueda realizarse en buena forma. La labranza reducida, las terrazas, el mulch y otras prácticas de conservación protegen el suelo contra la erosión, para que la materia orgánica no sea arrastrada por el agua. A menudo, se deja intacta la cubierta forestal, se la altera lo menos posible o se la imita, de forma que los árboles protejan el suelo contra la erosión y provean de materia orgánica adicional. Cuando a lo largo de la historia se olvidan o se dejan de lado estas prácticas, se paga un alto precio.


La imposición de la agricultura industrial. Pese a todos estos saberes y a la efectividad de este modelo agrícola (en realidad miles de modelos agrícolas adaptados a los distintos ecosistemas, climas y regiones) en la segunda mitad del siglo veinte se logró instalar en la opinión pública y las políticas agrícolas la noción de que el hambre en el mundo era fruto de las carencias de esa forma de hacer agricultura y se impulsó una “revolución verde” con su paquete de tecnología, agrotóxicos, semillas bajo control corporativo y monocultivos.

Como lo reiteramos en GRAIN, esta “revolución verde” no fue más que la excusa con la que las corporaciones del agronegocio intentan apoderarse de todo el sistema alimentario para incrementar sus ganancias, especular y hacernos absolutamente dependientes.2

De un plumazo se intentó borrar diez mil años de construcción de saberes para poner a los suelos como sustrato muerto para el desarrollo de plantas con el aporte de nutrientes externos una vez que los del suelo se agotaran.

suelos¿Por qué es la agricultura industrial una actividad extractivista? Es extractivista porque considera los suelos un sustrato inerte del que se extraen nutrientes (proteínas y minerales) utilizando tecnología y productos químicos (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fungicidas, etcétera).

Quizás la única diferencia con la minería sea que ésta se extraen minerales en forma directa y con la agricultura industrial es través un proceso biológico (el crecimiento de plantas que son los que contienen los nutrientes). Esa diferencia es bastante reducida pues los productos obtenidos con estos procesos industriales son de calidad biológica muy inferior a la los alimentos producidos por prácticas tradicionales. Todo el sistema productivo desprecia y desvaloriza los procesos biológicos cuando se trata al suelo como un simple sustrato físico y a la nutrición de las plantas como una cuestión de introducir nutrientes —vía fertilización química— cuando lo necesita su crecimiento.

Lo que en concreto define a la agricultura industrial como extractivista es la enorme cantidad de minerales y nutrientes que extrae del suelo sin ningún tipo de reposición ni compensación, destruyendo su estructura y agotándolos irremediablemente. Lo absurdo es que se asume que esto ocurrirá y el modo de “reponer” las sustancias extraídas es aplicando enormes cantidades de fertilizantes químicos que, por supuesto, son una parte más del negocio de las corporaciones agroindustriales.

La gran paradoja es que el “ciclo” de la agricultura industrial se completa incorporando fertilizantes que  a su vez deben ser extraídos del suelo (el fósforo y el potasio por minería directa) o fabricarlos del petróleo (como el nitrógeno). Ninguno de estos productos es renovable y a mediano plazo se agotarán. Pero igual de grave resulta que su uso masivo complete indefectiblemente la destrucción de los suelos.

Además, en sus impactos sobre los territorios las consecuencias son las mismas que las del extractivismo de la minería a cielo abierto: una destrucción territorial, una devastación de la biodiversidad, contaminación masiva, extracción de volúmenes inmensos de agua y contaminación de las cuencas cercanas, impacto en la salud humana y animal, destrucción de las economías regionales y nula creación de empleos para la población local.

Algunas cifras de Argentina. Estudios realizados recientemente no dejan lugar a dudas sobre el extractivismo inherente a la agricultura industrial en el caso argentino, donde este modelo domina buena parte de las tierras agrícolas del país. Un trabajo realizado desde el Instituto de Suelo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agrícola) en el año 20093  encontró que en la campaña 2006/07 se extrajeron 3 mil 527 millones de toneladas de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre.

Este mismo estudio plantea que “si se analiza el balance de los nutrientes estudiado en la campaña agrícola 2006/07 desde el punto de vista económico, se observa que se han exportado alrededor de 2 mil 320 millones de toneladas de elementos en el grano, lo que representa mil 788 millones 370 mil dólares a precios de 2006 y 3 mil 309 millones 650 mil dólares a precios de 2009”.

Otro trabajo reciente4 nos muestra contundente la evolución del uso de fertilizantes con los principales nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio y azufre) de 1993 a 2009. En la siguiente tabla (elaborada por los autores) observamos como el mismo ha pasado aproximadamente de cien mil toneladas para cada uno de ellos a cifras que van de los ochocientos mil al millón trescientos de toneladas para el caso del azufre.

 Aún así, Cruzate y sus colegas5 plantean que la “reposición” de nutrientes alcanza apenas a cubrir valores que de acuerdo a distintas investigaciones van del 34 al 41 % de los nutrientes extraídos.

Analizando algunos cultivos específicos, la expansión del monocultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato en el Cono Sur de América Latina es uno de los casos extremos de imposición de la agricultura industrial en el mundo y sus impactos en toda la región están ampliamente demostrados y cuantificados. Argentina fue la “cabecera de playa” desde donde se impuso la soja en toda la región.

Es el caso más rápido de expansión de un monocultivo en la historia de la agricultura industrial: la soja transgénica comenzó a cultivarse en el año 1996 para alcanzar una superficie de 18 millones ochocientas mil hectáreas en la temporada 2011-2012. Esta superficie representa más del 55% de la superficie agrícola del país.

Este crecimiento del cultivo de soja tiene dramáticas consecuencias en cuanto a sus impactos socioambientales que están muy documentadas. Pero específicamente en referencia a la extracción de nutrientes las cifras son contundentes:

El monocultivo de soja repetido año tras año en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.6

sojaCon cada cosecha de soja se exportan miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo. Según el trabajo de Adolfo Cruzate y Roberto Casas7 la soja produjo durante la temporada 2006/2007 con una producción de 47 millones 380 mil 222 toneladas una extracción de un millón 148 mil 970 toneladas 390 mil kilos de nitrógeno, 255 mil 853 toneladas 200 mil kilos de fósforo, 795 mil 987 toneladas 730 mil kilos de potasio, 123 mil 188 toneladas 580 mil kilos de calcio, 132 mil 664 toneladas 620 mil kilos de azufre, y 331 toneladas 660 mil kilos de boro.

Cada cosecha de soja que se exporta se lleva unos 42 mil quinientos millones de metros cúbicos de agua por año (datos de la temporada 2004/2005) correspondiendo 28 mil 190 millones a la pampa húmeda.8

Tengamos presente que los datos aquí presentados se refieren a los “principales nutrientes” desde el punto de vista del mismo modelo de la agricultura industrial. No se presentan los datos correspondientes a los micronutrientes (esenciales para un buen desarrollo de las plantas) ni los referidos a la calidad de la materia orgánica del suelo, que como lo hemos planteado es esencial para la agricultura.

Tampoco incorporamos el impacto de la utilización masiva de agroquímicos, en especial el glifosato que está indisolublemente ligado al cultivo de la soja transgénica, y que al igual que los tóxicos utilizados en la minería a cielo abierto tiene un enorme impacto en la destrucción de la biodiversidad, la contaminación y la salud de las comunidades que habitan los territorios ocupados por el agronegocio.

Conclusiones. La insustentabilidad de la agricultura industrial es una cuestión indiscutible y verla desde el punto de vista del extractivismo nos permite ponerle números a una práctica que de cualquier manera tiene sus principales fallas en sus fundamentos éticos, económicos y políticos. A pesar de todas las evidencias hay quienes insisten en darle nuevas “vueltas de tuerca” al modelo para mantener el status quo y mantener el control corporativo.

Algunos plantean que se debe profundizar el modelo de agricultura industrial extractivista buscando nuevas “soluciones tecnológicas” y mediante nuevos transgénicos, más agrotóxicos, aplicación masiva de fertilizantes, “solucionar” los problemas emergentes y continuar la destrucción masiva.

Una nueva vertiente, encolumnada con la propuesta de la “economía verde” que se intentó imponer en Río+20, pretende “resolver” los problemas que ocasionó la agricultura industrial con una supuesta “agricultura inteligente” que busca incorporar prácticas de cuidado de los suelos, diversidad de cultivos, agricultura orgánica, pero siempre manteniendo el control corporativo de la agricultura.

Ninguno de estos caminos resolverá los graves problemas que la contaminación, la destrucción de biodiversidad, el desplazamiento de campesinos y pueblos indígenas y la destrucción de suelos han producido en apenas cincuenta años. Estas propuestas continuarán abriendo las puertas a la especulación financiera con los alimentos e incrementarán el número de personas hambrientas en el mundo.

Desde la perspectiva de le ecología política y de la mano de los movimientos campesinos del mundo surgió la respuesta para avanzar en un verdadero cambio de rumbo: la soberanía alimentaria como marco político y una agricultura campesina con base agroecológica, como proponen desde muchos rincones del planeta. Esto ya se instrumenta buscando reemplazar definitivamente al modelo de muerte que entraña la agricultura industrial.

Reencontrarnos con la agricultura como arte, como camino para la fructificación, y como base de la cultura de nuestros pueblos es un desafío clave para la humanidad. Cuidar los suelos, alimentarlos incorporándoles materia orgánica y diversificando cultivos, es la gran oportunidad para enfrentar los desafíos que las múltiples crisis que nos plantean.

Notas:
1 GRAIN, “Cuidar el suelo”. Biodiversidad, sustento y culturas, núm 62, 2009a. http://www.grain.org/es/article/entries/1236-cuidar-el-suelo.
2 GRAIN,  “Veinte años de luchas”. Biodiversidad, sustento y culturas, núm 65, 2010. http://www.grain.org/es/article/entries/4097-veinte-anos-de-lucha.
3 Cruzate, G. A., Casas, R., “Extracción de nutrientes en la Agricultura Argentina”, Informaciones Agronómicas de Hispanoamérica (LACS), 2009. http://www.ipni.net/publication/ia-lacs.nsf/issue/IA-LACS-2009-4,
4 García, F. O., González, M. F., “Balances de nutrientes en Argentina, ¿Cómo estamos? ¿Cómo mejoramos?” Informaciones Agronómicas de Hispanoamérica (LACS), 2010. http://www.ipni.net/publication/ia-lacs.nsf/issue/IA-LACS-2010-4.
5 Cruzate, op.cit.
6 GRAIN, “Las consecuencias inevitables de un modelo genocida y ecocida”, Biodiversidad, sustento y culturas núm. 61, 2009b. http://www.grain.org/es/article/entries/1232-las-consecuencias-inevitables-de-un-modelo-genocida-y-ecocida.
7 Cruzate, op.cit.
8 Pengue, W. A. “Agua virtual”, agronegocio sojero y cuestiones económico ambientales futuras. Fronteras, 2006

Costa Rica: Firmemos petición contra transgénicos

Costa Rica: Firmemos petición contra transgénicos

Ambientalistas y sociedad civil costarricense en lucha contra los alimentos y cultivos genéticamente alterados (TRANSGÉNICOS)

maizDemandamos que se escuchen las múltiples voces que se han manifestado en contra de la siembra de maíz transgénico en Costa Rica, y que el gobierno que ustedes integran garantice el resguardo de la biodiversidad, la seguridad y la soberanía alimentaria rechazando la incursión de estos peligrosos cultivos en el territorio nacional.

Por decisión dividida, la Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad de Costa Rica (CNTBio) el 21 de enero concedió a Delta & Pine (una filial local de la empresa multinacional Monsanto) permiso para sembrar maíz géticamente alterado (MGA) en suelo costarricense. El Ing. Agr. Fabián Pacheco, vocero de Bloque Verde, e integrante por la Fecon en la CNTBio, planteó: “La región de Mesoamérica es centro de origen del maíz desde tiempos ancestrales y este tipo de contaminación ya se ha demostrado en México, provocando pérdida en biodiversidad y culturas de la región”, argumentó Pacheco. Si usted desea apoyar la causa contra la autorización de transgénicos en Costa Rica, firme esta acción urgente y cuando se llegue a 10.000 firmas se le hará llegar al Gobierno de Costa Rica la petición de suspender la autorización de siembra de transgénicos en el país.

FIRMA AQUÍ

CONVOCATORIA A LA CAMPAÑA GRAFICA 10 años de lucha por los ríos y los pueblos

CONVOCATORIA A LA CAMPAÑA GRAFICA “10 años de lucha por los ríos y los pueblos”

El Movimiento Mexicano de Afectados por Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER) convoca:
mapder
A todos los artistas plástic@s, gráfic@s y visuales, estudiantes de arte y a cualquier persona ent usiasta del dibujo, la ilustración y la imagen:

A la Campaña Gráfica “10 años de lucha por los ríos y los pueblos” , donde las organizaciones sociales y las resistencias comunitarias, agrupadas en Mapder, l@s invitamos a sumarse a la elaboración de dibujos, imágenes y diseños, para la producción de carteles y pegotes que nos ayuden a darle difusión al movimiento.

El Mapder, este año cumple 10 años en la lucha por los territorios, por nuestros ríos y los derechos humanos de los pueblos, hemos promovido activamente la resistencia contra megaproyectos hidroeléctricos e hídricos pues tenemos los argumentos técnicos, ambientales, sociales, culturales para decir NO A ESTOS PROYECTOS DE MUERTE, es un movimiento integrado por afectados directos e indirectos por la construcción de presas o la privatización de cuencas. Te invitamos a acompañar nuestra lucha por la defensa del agua y los ríos con tu creatividad, que nos ayudará a darle mayor visibilidad al Mapder y a las luchas que lo conforman.

La convocatoria estará abierta del fecha: 10 de Febrero , al 20 de Marzo 2013.

Los trabajos deberán ser enviados a la dirección mapdercomunicacion@yahoo.com.mx

Todos los trabajos gráficos serán utilizados para visibilizar al Mapder y para difundir sus actividades, y consecuentemente se subirán a la página web del movimiento: www.mapder.lunasexta.org, al igual que a otras páginas afines, medios impresos, exposiciones y actividades, con la intención de que sean reproducidas cuantas veces sea posible por medios impresos, electrónicos o cualesquiera otros.

Una selección de éstos serán usados para las actividades que vamos a realizar este año en marco de nuestro aniversario.

El resto de los trabajos serán utilizados por el Mapder en distintos momentos para difundir las demás acciones del movimiento que se lleven a cabo.

Les solicitamos enviar sus materiales en archivo  digital con las siguientes características:

-Formato: jpg, png, tiff,
-Definición mínima de 300 dpi
-Título
-Logo o firma del autor.
-Para pegotes se llama a enviar diseños a todo color de 8 x 12 cm.

CONSIGNAS
Las gráficas deberán incluir alguna de las consignas del movimiento en contra de las presas. Como consigna general estamos proponiendo: “Justicia para los pueblos, Justicia para los ríos”.

Estamos proponiendo también las siguientes:
-Agua y energía no son mercancía
-Agua que no has de beber déjala fluir
-No a la presa Si a la vida
-¡No queremos esta presa!
-Solo puede haber vida si hay libertad, justicia y paz.
-¿A quienes benefician las presas?
-¡Ya basta!
-Ríos para la vida, no para la muerte

LICENCIAS Y DIFUSIÓN:

Las imágenes que se reciban será utilizadas bajo el criterio del Mapder, y podrán ser copiadas y circuladas conforme a las necesidades del movimiento. Aunque no sea un requisito, se promueve el uso de licencias libres, como son copyleft, creative commons o de dominio público. Las imágenes no podrán ser usadas por corporaciones, gobiernos, ni partidos políticos, ni sus organizaciones satélites.

Movimiento Mexicano de Afectados por Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER)

«Las multinacionales presentes en nuestro territorio representan una segunda colonización»

Lolita Chávez y Jesús Alemancia, Activistas indígenas:

«Las multinacionales presentes en nuestro territorio representan una segunda colonización»

Lolita Chávez / Human Rights Commission Las empresas transnacionales ocupan el territorio de diversas comunidades en toda Latinoamérica. Entrevistamos a Lolita Chávez y Jesús Alemancia, portavoces indígenas.
Diego Jiménez. Barcelona.
Periódico Diagonal

Hace un año que las comunidades ngäbes buglés en Panamá se levantaron contra la explotación hidroeléctrica prevista por el Gobierno en el río Tabasará, que supondría un daño irreversible contra sus bienes naturales, el desplazamiento de decenas de personas y un ataque frontal contra lo que estas comunidades consideran la madre tierra.

La principal represa proyectada en Panamá es la de Barro Blanco, en cuyo diseño y aprobación participaron empresas españolas como Soluziona (hoy, Indra), los consultores Novotec y CSI, y la propia Asociación Española de Norma­lización y Certificación (Aenor), que certificó el megaproyecto. Las protestas se saldaron con varias personas indígenas muertas y cientos de heridas. Pero las obras siguen sin poder dar comienzo.

Jesús Alemancia es activista y portavoz de los procesos de resistencia contra las transnacionales. Sociólogo de formación, acompaña al pueblo ngäbe buglé en su lucha contra las represas.

En esa misma lucha está Lolita Chávez, portavoz electa del Consejo de Pueblos K’iche’s de Guatemala, donde participan las comunidades, autoridades ancestrales y dirigentes que están velando por el respeto, la recuperación y la defensa del territorio. Según afirma Lolita, ni la veintena de denuncias que se han cursado en su contra, ni las amenazas y los atentados que ha sufrido durante el último año conseguirán que abandone. Ella participó en la coordinación de la consulta comunitaria en su municipio, Santa Cruz del Quiché, en la que 27.000 personas se pronunciaron en contra de cualquier proyecto minero o hidroeléctrico que pretenda llevarse a cabo en sus territorios.

Pero esta activista también es consciente del desprecio con el que actúa el Gobierno presidido por el general retirado Otto Pérez, acusado de genocidio. Conoce de cerca el caso de la represa Hidro Santa Cruz, concesionada por la empresa gallega Hidralia Energía y aprobada a pesar de la negativa de la población, que desembocó en la declaración de un Estado de sitio en el municipio de Barillas y la muerte de un dirigente comunitario, presuntamente a manos del personal de seguridad de la corporación.

Un mapa de conflictos

Estos casos están ya recogidos y denunciados en el mapa sobre conflictos entre pueblos indígenas y empresas transnacionales recogidos por la Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas (CODPI). Esta organización trabaja en Latinoa­mérica para denunciar las violaciones de los derechos de los pueblos indígenas por la entrada de las corporaciones de capital español. Entrevistamos a Jesús Alemancia y Lolita Chávez, que están trabajando en ese proceso de denuncia contra los efectos de las multinacionales.

DIAGONAL: ¿Qué supone para las comunidades indígenas la entrada de transnacionales en su territorio?
JESÚS ALEMANCIA: Tiene que ver con la enajenación. Las empresas transnacionales se están apropiando de grandes extensiones de tierra, lo que significa quedarse con los recursos que son de las comunidades. Es un ‘señor’ que nadie invitó, que viene y violenta la vida. Da igual de dónde vengan, el resultado es el mismo. En esta fase del neoliberalismo, como ya no quedan muchas cosas de donde obtener beneficios y renta, ellos ponen las manos en la naturaleza. Eso afecta también al futuro del planeta: se está presionando mucho a la tierra.

LOLITA CHÁVEZ: Soy parte del pueblo k’iche. Como pueblo, amamos la vida. Es un compromiso cosmogónico. En todo Ixim Ulew [en castellano Tierra del Maíz, actual Guatemala] y en toda Abya Yala [América Latina] la presencia de las transnacionales y sus megaproyectos los consideramos como un nuevo ciclo de invasión, tienen un objetivo claro de despojo y saqueo.

Para estas empresas, la existencia de los pueblos, de la madre tierra, del aire, de las montañas, de las energías, sólo se conciben como mercancía. Y para ello cuentan con los apoyos de los gobiernos de turno y de las oligarquías, que tienen esa codicia del desarrollo, de la exploración, explotación y acumulación. Y, a nivel local, de los gobiernos y funcionarios que no tienen sentido de comunidad.

Las multinacionales también están vinculadas con los delincuentes, con los que trafican armas y drogas. Todo esto va unido a estas empresas, porque no tienen principios ni valores, y están metidos en ese sistema patriarcal, capitalista y neoliberal, que destruye la vida. Para ellos la vida no vale nada y si estás en su camino simplemente te quitan de enmedio. Y si para quitarte es necesario cooptarte, perseguirte o encarcelarte, incluso matarte, lo hacen.

D.: Es una tarea común, la de construir una alternativa, ¿cómo podríamos hacerlo colectivamente?
L.C.: Dentro de la historia que los abuelos y abuelas nos han dejado, hay sistemas impuestos. El modelo de desarrollo también se ha impuesto, tanto en los pueblos de acá como de allá, por parte de personas que se han desconectado de la madre tierra y de la vida. Ese modelo lo imponen las multinacionales con violencia.

Por ejemplo, el hecho de que alguien viva bien, si es a costa de otras vidas. Eso no es una relación armónica con la vida. En la existencia hay un compromiso en el que tiene necesariamente que haber equilibrio con la humanidad y con la naturaleza.

La actual es una crisis existencial que se vive con mucha angustia y las personas están siendo afectadas. Lo que hay que hacer es generar comunidad. Deben ser las propias comunidades las que determinen cómo quieren vivir, cómo quieren organizarse y cómo elegir sus autoridades, incluso sin, necesariamente, pertenecer a un Estado. Y en este elegir y decidir, está el fortalecimiento del llamado derecho a la libre determinación de los pueblos.

J.A.: Ahora se habla de que el calentamiento global es irreversible. Pero yo creo que podría llegar a ser combatido si lo hacemos conjuntamente, de forma global. Y esto tiene que ver con el sentido del beneficio y del desarrollo: ¿Vamos a seguir enriqueciendo a gente que son ‘ciegos del futuro’ porque están pensando que lo más importante es tener plata?

No se dan cuenta de que están destruyendo la casa común que tenemos todos. Desde ese punto de vista, yo creo que el movimiento indígena tiene posibilidades de ir aportando para construir valores, que pueden proponerse como un proyecto de vida muy distinto, que no pase por el tú o el yo, de otra manera.

Aquí hay que plantearse la propuesta del Buen Vivir [concepción indígena basada en su experiencias]. Mientras que el Occidente capitalista piense que tiene la verdad y que no hay otra, nunca vamos a poder ver la vida de otra manera. La ruptura consiste en hacer que los valores de las comunidades y el pensamiento indígena sean formas de ver la vida, formas que tienen racionalidad y fundamento científico.

Además, es importante cómo afrontar la crisis de alimentos que viene. Por eso valdría la pena dar el salto y construir la propuesta que planteamos. Cualquier planteamiento hecho en papel que no haya salido de las asambleas comunales no tiene futuro. Una propuesta que nace del corazón de las comunidades tiene posibilidades. Y ésa es la única democracia que entendemos.

RELACIONADA:

Empresas españolas en territorio indígena

Construcción de represas en tierras comunitarias.
SoluZiona, CSI o Gas Natural Fenosa son algunas de las multinacionales españolas que operan en Latinomérica en la construcción de grandes presas.

Hoy, en América Latina, Marx ¿sería extractivista?

Hoy, en América Latina, Marx ¿sería extractivista?

Por Eduardo Gudynas*
en ALAI

extractivismoEn América Latina siguen avanzando las estrategias enfocadas en minería, hidrocarburos y monocultivos, a pesar que esto significa repetir el papel de proveedores de materias primas y de las resistencias ciudadanas. Este modo de ser extractivista se expresa tanto en gobiernos conservadores como progresistas. Pero como entre estos últimos se esperaba otro tipo de desarrollo, esa insistencia se ha convertido en un nudo político de enorme complejidad.

Para sostener el empuje extractivista se está apelando a nuevas justificaciones políticas. Una de las más llamativas es invocar a los viejos pensadores del socialismo, para sostener que no se opondrían al extractivismo del siglo XXI, y además, lo promoverían.

Seguramente el ejemplo más destacado ha sido el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien para defender al extractivismo lanzó dos preguntas desafiantes: “¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería?” (entrevista de mayo de 2012).

Correa redobla su apuesta, ya que además de citar a Marx y Engels, le suma un agregado propio que no puede pasar desapercibido: “tradicionalmente los países socialistas fueron mineros”. El mensaje que se despliega es que la base teórica del socialismo es funcional al extractivismo, y que en la práctica, los países del socialismo real lo aplicaron con éxito. Si su postura fuese correcta, hoy en día, y en América Latina, Marx y Engels deberían estar alentando las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos de exportación.
 
Soñando con un Marx extractivista

Comencemos por sopesar hasta dónde puede llegar la validez de la pregunta de Correa. Es que no puede esperarse que el Manifiesto Comunista, escrito a mediados del siglo XIX, contenga todas las respuestas para todos los problemas del siglo XXI.

Como señalan dos de los más reconocidos marxistas del siglo XX, Leo Huberman y Paul Sweezy, tanto Marx como Engels, aún en vida, consideraban que los principios del Manifiesto seguían siendo correctos, pero que el texto había envejecido. “En particular, reconocieron implícitamente que a medida que el capitalismo se extendiera e introdujera nuevos países y regiones en la corriente de la historia moderna, surgirían necesariamente problemas y formas de desarrollo no consideradas por el Manifiesto”, agregan Hunerman y Sweezy. Sin duda esa es la situación de las naciones latinoamericanas, de donde sería indispensable contextualizar tanto las preguntas como las respuestas.

Seguidamente es necesario verificar si realmente todos los países socialistas fueron mineros. Eso no es del todo cierto, y en aquellos sitios donde la minería escaló en importancia, ahora sabemos que el balance ambiental, social y económico, fue muy negativo. Uno de los ejemplos más impactante ocurrió en zonas mineras y siderúrgicas de la Polonia bajo la sombra soviética. Hoy se viven situaciones igualmente terribles con la minería en China.

No puede olvidarse que muchos de esos emprendimientos, dado su altísimo costo social y ambiental, sólo se vuelven viables cuando no existen controles ambientales adecuados o se silencian autoritariamente las demandas ciudadanas. Tampoco puede pasar desapercibido que aquel extractivismo, al estilo soviético, fue incapaz de generar el salto económico y productivo que esos mismos planes predecían.

Actualmente, desde el progresismo se defiende el extractivismo aspirando aprovechar al máximo sus réditos económicos para así financiar, por un lado distintos planes sociales, y por el otro, cambios en la base productiva para crear otra economía.

El problema es que, de esta manera, se genera una dependencia entre el extractivismo y los planes sociales. Sin los impuestos a las exportaciones de materias primas se reducirían las posibilidades para financiar, por ejemplo, las ayudas monetarias mensuales a los sectores más pobres. Esto hace que el propio Estado se vuelva extractivista, convirtiéndose en socio de los más variados proyectos, cortejando inversores de todo tipo, y brindando diversas facilidades. Sin dudas que existen cambios bajo el progresismo, pero el problema es que se repiten los impactos sociales y ambientales y se refuerza el papel de las economías nacionales como proveedores subordinados de materias primas.

La pretensión de salir de esa dependencia por medio de más extractivismo no tiene posibilidades de concretarse. Se genera una situación donde la transición prometida se vuelve imposible, por las consecuencias del extractivismo en varios planos, desde las económicas a las políticas (como el desplazamiento de la industria local o la sobrevaloración de las monedas nacionales, tendencia a combatir la resistencia ciudadana). El uso de instrumentos de redistribuciones económicas tiene alcances limitados, como demuestra la repetición de movilizaciones sociales. Pero además es costoso, y vuelve a los gobiernos todavía más necesitados de nuevos proyectos extractivistas.

Es justamente todas esas relaciones perversas la que debería ser analizada mirando a Marx. El mensaje de Correa, si bien es desafiante, muestra que más allá de las citas, en realidad, no toma aquellos principios de Marx que todavía siguen vigentes para el siglo XXI.
 
Escuchando la advertencia de Marx

extractivismoMarx no rechazó la minería. La mayor parte de los movimientos sociales tampoco la rechazan, y si se escuchara con atención sus reclamos se encontrará que están enfocados en un tipo particular de emprendimientos: a gran escala, con remoción de enormes volúmenes, a cielo abierto e intensiva. En otras palabras, no debe confundirse minería con extractivismo.

Marx no rechazó la minería, pero tenía muy claro donde debían operar los cambios. Desde esa perspectiva surgen las respuestas para la pregunta de Correa: Marx distinguía al “socialismo vulgar” de un socialismo sustantivo, y esa diferenciación debe ser considerada con toda atención en la actualidad.

En su “Crítica al programa de Gotha”, Marx recuerda que la distribución de los medios de consumo es, en realidad, una consecuencia de los modos de producción. Intervenir en el consumo no implica transformar los modos de producción, pero es a este último nivel donde deberán ocurrir las verdaderas transformaciones. Agrega Marx: “el socialismo vulgar (…) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución”.

Aquí está la respuesta a la pregunta de Correa: Marx, en la América Latina de hoy, no sería extractivista, porque con ello abandonaría la meta de transformar los modos de producción, volviéndose un economista burgués. Al contrario, estaría promoviendo alternativas a la producción, y eso significa, en nuestro contexto presente, transitar hacia el post-extractivismo.

Seguramente la mirada de Marx no es suficiente para organizar esa salida del extractivismo, ya que era un hombre inmerso en las ideas del progreso propio de la modernidad, pero permite identificar el sentido que deberán tener las alternativas. En efecto, queda en claro que los ajustes instrumentales o mejoras redistributivas, pueden representar avances, pero sigue siendo imperioso trascender la dependencia del extractivismo como elemento clave de los actuales modos de producción. Esta cuestión es tan clara que el propio Marx concluye “Una vez que está dilucidada, desde ya mucho tiempo, la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás?” Entonces, ¿por qué se sigue insistiendo con el extractivismo?

Bibliografía:
Huberman, L. y P. Sweezy. 1964. El Manifiesto Comunista: 116 años después. MonthlyReview 14 (2): 42-63.
Marx, K. 1977. Crítica del Programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú.

* Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).