Opinión para IPS de Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía de Amigos de la Tierra Internacional.
LIMA, 10 dic 2014 (IPS) – Los 195 gobiernos representados en la capital de Perú esta semana parecen estar de acuerdo: ahora es el momento de actuar para el clima, durante la 20 sesión de la Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
El problema es que el mantra “ahora es el momento de actuar para el clima” lo repiten a cada conferencia y nuestros gobiernos siguen sin actuar.
Estamos enfrentando una emergencia planetaria: inundaciones, tormentas, sequías y el ascenso del nivel del mar ya están causando devastación. El riesgo de un colapso climático fuera de control está cada vez más cerca.
En todo el mundo, las comunidades están pagando con sus vidas y sus medios de sustento los costos de la inacción de nuestros gobiernos.
En los últimos 20 años de negociaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hemos sido testigos de los esfuerzos continuos de los países industrializados para destruir sistemáticamente los pocos sistemas que les obligan a hacerse cargo de sus emisiones históricas de carbono.
Desafortunadamente, la conferencia de la CMNUCC que comenzó el día 1 y termina el viernes 12 en Lima no es una excepción.
Los países más ricos e industrializados del mundo son los más responsables del cambio climático. Estos países son responsables de emitir la mayor parte de los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera hoy en día, muchísimo más que la cuota parte justa que les corresponde.
El acuerdo de la ONU sobre el clima reconoce que los países industrializados han contribuido más al cambio climático y deben tomar medidas drásticas para aportar la cuota parte que les corresponde para encarar la crisis.
Deben reducir drásticamente sus emisiones y también deben proporcionar financiamiento, transferencia de tecnología y
capacitación a los países en desarrollo que ya están sufriendo en mayor medida los efectos de la crisis climática.
Pero el texto que surge de las negociaciones más recientes de la ONU sobre el clima muestra que los países ricos continúan debilitando sus compromisos de acciones en torno al clima.
Estamos observando esfuerzos deliberados para desmantelar la convención de la ONU sobre el cambio climático mediante la eliminación del requisito para los países industrializados de seguir cumpliendo con metas cuantificables de financiamiento y hacerse cargo de su responsabilidad histórica por el cambio climático con obligaciones legalmente vinculantes.
Lo que observamos en Lima es que se intenta debilitar propuestas que ya para empezar no eran suficientemente fuertes: los países industrizados están evadiendo una vez más sus responsabilidades.
El movimiento por la justicia climática, incluido Amigos de la Tierra Internacional, y la mayoría de los países en desarrollo reclaman obligaciones aplicables y legalmente vinculantes para los países desarrollados a través de un acuerdo de la ONU que sea ambicioso y justo.
Sin embargo, las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC, en inglés) que se están discutiendo en Lima no obligan a los países industrializados a explicar cuánto financiamiento tienen pensado proporcionar, ni qué harán en lo referente a la capacitación o la transferencia de tecnología.
El texto que se discute en Lima también deja de lado los derechos y necesidades de los pueblos afectados trampeando en los asuntos de adaptación.
En septiembre de este año, cientos de miles de personas en distintas ciudades de todo el mundo marcharon a favor de soluciones reales a la crisis climática. Las propuestas de Lima hacen caso omiso de los reclamos populares, liberando a los países industrializados de sus responsabilidades.
“El texto se discute a través de un proceso sesgado que no da la misma voz a las partes presentes en la mesa de negociación de la ONU. Las voces del mundo en desarrollo han sido marginadas”, según Geoffrey Kamese, Director de Programas de Amigos de la Tierra Uganda.
“Si el texto que surja de las negociaciones de Lima no obliga a los países a establecer claramente cuándo y cómo cumplirán con sus responsabilidades con el mundo y la gente, no tendrá absolutamente ningún valor”, agregó.
Cualquiera sea el acuerdo que se apruebe en Lima, allanará el camino para un acuerdo clave en París en 2015, que determinará las acciones que realizarán los países a partir de 2020 frente al cambio climático. ¿Pero qué harán desde ahora hasta 2020?
Las propuestas discutidas en Lima para los planes hasta 2020 solo incluyen la creación de un foro y el nombramiento de varios grupos técnicos de expertos. Esas no son soluciones para los problemas que enfrentamos. Necesitamos acciones reales ahora mismo.
En las negociaciones en curso en Lima, nuestros gobiernos sólo están ofreciendo soluciones falsas y vacías, incluidos la expansión de los mercados de carbono, REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques)y débiles promesas voluntarias de reducción de emisiones.
La inacción de nuestros gobiernos es muy clara: no han logrado establecer un acuerdo climático fuerte y equitativo en el marco de la ONU en los últimos 20 años, y los pequeños pasos que están dando en Lima no nos llevan en la dirección correcta. Están creando las condiciones para un fracaso en la cumbre sobre el clima a realizarse en París en 2015.
Todo acuerdo futuro de la ONU sobre el clima debe ser exhaustivo, equitativo y vinculante. Las metas de reducción de emisiones incluidas en este acuerdo deben reflejar un enfoque de reparto justo del presupuesto de carbono, o sea la cantidad limitada de contaminación de carbono que aún puede emitirse evitando aun así un “cambio climático peligroso”.
Existen soluciones verdaderas y reales a la crisis climática. Entre ellas, ponerle punto final a los combustibles fósiles, construir soluciones de energía limpia y sustentable bajo control de las comunidades, reducir drásticamente las emisiones de carbono, transformar nuestros sistemas alimentarios y frenar la deforestación.
El movimiento a favor de alternativas verdaderas está creciendo y fortaleciéndose día a día, y los reclamos del movimiento por la justicia climática deben constituir el núcleo central de las soluciones climáticas.
Este miércoles 10, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, los activistas de Amigos de la Tierra Internacional se suman a miles de defensores ambientales, entre ellos los familiares de activistas sindicales peruanos recién asesinados, en una ‘marcha mundial en defensa de la Madre Tierra’ en Lima para reclamar la justicia climatica y las soluciones verdaderas a la crisis climática.
Las opiniones de este artículo son responsabilidad de la autora y no expresan necesariamente las de IPS, ni pueden serle atribuidas.
En este análisis para IPS, Kirtana Chandrasekaran y Martín Drago, coordinadores de programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional, destacan que la agroecología campesina es la única solución a los enormes desafíos causados por el hambre y el cambio climático. Acabar con el hambre en el mundo sería alcanzable con una transformación fundamental del sistema agroalimentario mundial: un cambio radical de la agricultura industrial a la agroecología para la soberanía alimentaria, subrayan.
Soluciones al lucro

Empresas multinacionales como Anglo American socavan las políticas fundamentales sobre el clima y promueven falsas soluciones que les permiten lucrar con la crisis climática, según un nuevo informe publicado hoy [8 de diciembre] durante las negociaciones sobre el clima de las Naciones Unidas.
LIMA, PERÚ– A una semana del cierre de las negociaciones de la ONU sobre el clima, activistas de Amigos de la Tierra Internacional instaron a los 195 países participantes a que comiencen a construir soluciones energéticas limpias, sustentables y controladas por las comunidades.
Como miembros y aliados de la Coalición Bank on Human Rights/Contar con Derechos Humanos, nos dirigimos a usted hoy para expresarles nuestras serias preocupaciones sobre la forma en que se están manejando las consultas sobre la revisión de las políticas de salvaguardia. A pesar de la gran importancia de estos temas para el bienestar de las comunidades y el medio ambiente, erradicar la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida, y a pesar del compromiso del Banco con el cumplimiento de las mejores prácticas internacionales en las consultas y las propias Directrices de Consulta del Banco, muchas de las consultas se han visto gravemente comprometidas por un plazo de notificación insuficiente y un acceso restringido.