Ciudades rurales sustentables, el fracaso de Sabines
Isaín Mandujano – Proceso – 25 de agosto de 2012
Reportaje Especial
El proyecto de ciudades rurales sustentables, que tanto presumió el gobernador de Chiapas, Juan Sabines, es hasta ahora un fracaso. Sólo hay dos, pero ya se planea la construcción de más. Especialistas que visitaron una de ellas advierten la serie de defectos del proyecto –en su momento avalado por el representante de la ONU en México–, señalan sus riesgos y carencias, recomiendan que no se copie el modelo en otras entidades y exigen que se transparenten los millonarios recursos que se usaron para construir esa ciudad fantasma.
SANTIAGO EL PINAR, CHIS. (Proceso).- En la pronunciada ladera de una montaña hay 115 casas que parecen abandonadas. Muchas están invadidas de hierba, otras están saqueadas, con las paredes rotas por ladrones que se llevan las tarjas, lavabos y excusados. Parece un pueblo fantasma.
Se trata de la Ciudad Rural Sustentable de Santiago El Pinar, un complejo que costó 394 millones de pesos y se instaló en unas 40 hectáreas para, según el Instituto de Ciudades Rurales del Gobierno de Chiapas, “concentrar localidades dispersas y facilitar la dotación de servicios básicos de calidad y alternativas productivas con empleos dignos y remunerados”.
Pero ninguna de las casas tiene ahora agua potable ni luz eléctrica. Sólo fueron ocupadas y tuvieron servicios unos meses, luego de que Felipe Calderón y el gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero la inauguraran el 29 de marzo de 2011.
Con el aval del entonces coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Magdy Martínez Solimán, esta fue la segunda ciudad rural fundada. La primera fue Nuevo Juan de Grijalva, el 17 de septiembre de 2009.
A diferencia de las 410 de Nuevo Juan de Grijalva, las más de 100 casas de Santiago El Pinar se ven endebles. Se hicieron con materiales prefabricados y en 30 metros cuadrados tienen “sala-comedor, cocina, baño y dos recámaras”.
El martes 14 este corresponsal recorrió las calles de Santiago El Pinar. En el centro de salud no había médicos ni enfermeras; en la oficina de registro civil, sólo un empleado. En las granja avícola las gallinas estaban solas, nadie las cuidaba. Solamente se vio a Miguel Pérez y a su esposa, tzotziles, salir de una vivienda y caminar unos 500 metros montaña arriba con tres pequeñas cubetas para traer agua de un manantial.
Con ayuda de un traductor don Miguel, que no habla español, cuenta a este semanario que todos se fueron porque acá no hay agua, no hay luz y tampoco espacio para hacer “fogón afuera de la casa”, además de que el terreno está muy inclinado y es peligrosos para los bebés que gatean o los niños que juegan en las calles.
Dentro de la casa –hecha de madera– no pueden encender una fogata. Muchas familias son numerosas y no caben en las viviendas. Vivir acá sólo les genera más necesidades y gastos y no tienen dinero para ello. Además en las rancherías, parajes y comunidades en las que suelen habitar siempre hay cerca un arroyo o un manantial. Aquí no.
Casi todos se fueron. Las casas ocupadas no pasan de una veintena.
Lo único que parece tener vida en Santiago El Pinar es la ensambladora de bicicletas y triciclos, donde laboran unas 150 personas. Trabajan para el único comprador que tienen: el gobierno estatal. Cada viernes de audiencias públicas ciudadanas el gobernador Sabines regala triciclos que luego sus dueños habilitan como bicitaxis o carritos para vender comida.
El gran fracaso
Nicolás Santiz Rodríguez, director de obras públicas del ayuntamiento de Santiago El Pinar, afirma que les dijeron que las casas deben durar entre 50 y 60 años, pero que por las condiciones climática de la zona –frío en invierno y calor húmedo el resto del año– no cree que duren más de 10 años.
Sebastián Gómez Gómez, regidor del ayuntamiento, dice que la gente se fue por la falta de agua y luz eléctrica. El líquido escaseó porque no hay personal capacitado que maneje el sistema de bombeo. No hay luz porque la Comisión Federal de Electricidad cortó el suministro hasta en tanto no se le pague la deuda del municipio, cuyo monto no quiso revelar.
Del 13 al 20 de junio de 2011, tres meses después de la inauguración de Santiago El Pinar, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, recorrió la ciudad sustentable.
En contraste con lo que han elogiado las agencias de la ONU en México, las observaciones del relator contenidas en el informe dado a conocer a mediados de 2012 no fueron halagüeñas para el más ambicioso proyecto sabinista, concebido para erradicar la pobreza en Chiapas.
Entre las observaciones y recomendaciones hasta ahora ignoradas por las autoridades locales, consideró indispensable realizar “una evaluación exhaustiva de las experiencias de Nuevo Juan de Grijalva y Santiago El Pinar antes de que se establezcan más ciudades de ese tipo”.
Las cooperativas que encontró funcionando en las localidades que visitó “son apenas viables debido a la falta de capacitación adecuada sobre comercialización y de apoyo adecuado para la negociación de contratos con posibles clientes.
“Aunque las autoridades hicieron inversiones importantes con el apoyo de la comunidad internacional en favor de la producción, ello no ha ido acompañado del fomento de la capacidad adecuado para mejorar el acceso a los mercados en pie de igualdad”, apuntó De Schutter en el informe entregado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) en Ginebra, y que luego fue repartido al gobierno mexicano y a las autoridades de los estados que visitó.
Sigue: “Aunque la práctica de la agricultura de subsistencia puede constituir una red básica de seguridad para las familias rurales más pobres, cuyo acceso a los alimentos, de lo contrario, depende completamente de los precios de mercado, y puede contribuir a la diversidad de la dieta, es posible que algunos habitantes de las recientemente establecidas ciudades rurales sustentables no puedan seguir cultivando sus tierras, debido a la distancia geográfica que los separa de sus nuevas viviendas”.
Esto entre otras recomendaciones que al parecer no han sido tomadas en cuenta por los impulsores del proyecto.
(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1869, ya en circulación)
Como serpiente que se muerde la cola, el sistema alimentario industrial –que es el principal causante del cambio climático global– se sacude por las pérdidas de cosechas debido a intensas sequías en Estados Unidos. En algunas partes, aunque hay cosecha, no se puede usar porque por falta de lluvia las plantas no procesan los fertilizantes sintéticos y se vuelven tóxicas para el consumo. Todo está relacionado al mismo sistema industrial: semillas uniformes, sin biodiversidad, con agrotóxicos y fertilizantes sintéticos, con alto uso de transportes, energía y petróleo –por tanto gran emisor de gases de efecto invernadero– y controlado por trasnacionales.
«El Estado de Excepción en Honduras o sea la suspensión e los derechos y garantías como necesidad es producto de la hegemonía y ocupación militar por los Estados Unidos de América tanto para imponer las políticas de Seguridad como las de expansión del capitalismo multinacional, las relaciones de dominación de clase como las geopolíticas que se ocultan bajo el nombre de guerra contra las drogas y de prevención contra las guerrillas construidas en el imaginario social e internacional.
Jubileo Sur/Américas y la Rede Jubileu Sul Brasil, vinieron aportando desde finales de 2010 a la construcción -en conjunto con otras organizaciones y movimientos sociales- de la Cumbre de los Pueblos Río+20 por la Justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y la Naturaleza en defensa de los bienes comunes, que se realizó en la ciudad de Río de Janeiro del 15 al 22 de junio de 2012, al mismo tiempo que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollos Sustentable Río+20, a veinte años de la Cumbre Mundial de la Tierra en 1992.
Dice la letra de un tango que “veinte años no es nada”. Sin embargo, veinte años es demasiado tiempo para soportar la conjunción de crisis que estamos viviendo a nivel global –pero que desde mucho antes sufrimos los pueblos del Sur-. Crisis financiera, económica, alimentaria, climática, energética, sistémica, civilizatoria. Una crisis que atraviesa de manera transversal todos los órdenes de la vida. Que llega a poner en peligro el futuro mismo del Planeta como pocas veces antes en la historia de la Humanidad.
Por qué es importante
En el marco del festival internacional Pachamama Kokopelli (
Como debió hacerlo desde un principio, el gobierno federal canceló el megaproyecto La Pitalla, que pretendía explotar oro a cielo abierto en la comunidad de San Antonio, distante 40 kilómetros de la ciudad de La Paz, Baja California Sur. La empresa canadiense Argonaut Gold realizaba ya trabajos de exploración en dicha comunidad, pese a que el Plan de Desarrollo Urbano de La Paz claramente prohíbe allí actividades industriales. Mientras, otra trasnacional, la estadunidense Vista Gold, quiere sacar dicho metal en la región de Concordia, enclavada en la reserva de la biosfera Sierra de la Laguna, a poco más de 30 kilómetros del pueblo mágico de Todos los Santos. Ambos proyectos han sido oportunamente cuestionados por especialistas y grupos defensores del ambiente, por los daños que causarían a la salud, los recursos naturales y el entorno en general. Destacadamente, por utilizar cianuro en el proceso de obtener el oro.
Otra empresa, esta vez canadiense, Almaden Mineral Ltd, anunció que encontró oro y plata en la sierra norte de Puebla, en tierras del poblado de San Miguel Tuligtic, perteneciente al municipio de Ixtacamaxtitlán. Los opositores a esta nueva explotación minera señalan que el gobierno del licenciado Calderón le dio en concesión a la compañía canadiense casi 90 mil hectáreas para sus trabajos de extracción. La Almaden realiza trabajos similares en yacimientos de Estados Unidos; en México en la mina Trinidad. Para una más, Caballo Blanco, en el municipio de Alto Lucero, Veracruz, se le negó el permiso. Sin embargo, intenta ganar un juicio de nulidad en el tribunal administrativo de dicha entidad que le permitiría seguir adelante con su proyecto. Si es que la población local lo permite.

Reunidos del 9 al 11 de Agosto de 2012, en la Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal, y Sitio de Conciencia por la Humanidad, los más de 300 representantes de 50 organizaciones campesinas e indígenas, comunidades, organizaciones sociales y de solidaridad, de 18 municipios del estado de Chiapas (Pueblo Nuevo Solistahuacán, Chenalhó, Pantelhó, Chicomuselo, Cancuc, Tumbalá, Las Margaritas, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Tuxtla Gutiérrez, Ocosingo, Chilón, Frontera Comalapa, Chamula, Simojovel, Tecpatán, Oxchuc y Tila); acompañados de corazones solidarios de Jalisco, Oaxaca, Puebla, Morelos, Distrito Federal, así como de los Estados Unidos, España, Argentina, Francia, Alemania e Italia; y de invitados especiales representantes del MOVIAC de El Salvador y de Guatemala, analizamos los problemas ambientales que vivimos en los diversos puntos de la entidad.
MÉXICO, 6 ago (IPS) – Isabel Becerril acudió con unos amigos al Mercado de Trueque de la capital mexicana para intercambiar 40 kilogramos de residuos reciclables por verduras, dulces y plantas. «Es la primera vez que vengo y me gustó», admite a IPS esta estudiante, bolsa ecológica en mano.
Guadalajara, Jal., 14 de agosto. El Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE) declaró nulo el plan municipal de desarrollo del centro de población de Temacapulín, donde se reubicarían los habitantes del poblado del mismo nombre, desplazados por la construcción de la presa El Zapotillo, informó hoy el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo.