Especial Mil Voces sobre el Día Mundial contra las Plantaciones de Árboles
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Más abajo: DECLARACIÓN DE AMIGOS DE LA TIERRA INTERNACIONAL
Esta edición de nuestro programa semanal está puramente dedicada al Día Mundial contra las Plantaciones de Árboles, que se celebra este 21 de septiembre. Junto al equipo de Radio Mundo Real participaron en toda la realización del Mil Voces la coordinadora del Programa de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de Amigos de la Tierra Internaciona (ATI), la brasileña Lúcia Ortiz, y el coordinador del Programa de Bosques y Biodiversidad de esa federación ecologista con presencia en cerca de 80 países, el costarricense Isaac Rojas.
Hablamos sobre la historia, el significado y la actualidad de la lucha contra los monocultivos de árboles, la fase de financiarización de la naturaleza que ha fortalecido las grandes plantaciones forestales en diversas partes del mundo y las soluciones planteadas desde los pueblos, entre otros diversos temas.
Puede ver adjunto editorial de Lúcia Ortiz e Isaac Rojas de cara a este 21 de septiembre, titulado “El sector financiero está tomando los bosques y la biodiversidad”.
El sector financiero está tomando los bosques y la biodiversidad
Por Isaac Rojas y Lúcia Ortiz, Amigos de la Tierra Internacional
No todos saben que nosotros ambientalistas estamos en contra de las plantaciones de árboles a gran escala.
El 21 de Septiembre es el Día Mundial contra las plantaciones de árboles, es decir, los monocultivos industriales de árboles que producen pulpa para papel, madera, aceites y agrocombustibles.
Estas plantaciones a gran escala se han expandido muy rápidamente en los últimos años –gracias al mundo de la finanza global.
Cinco años después de la crisis financiera del 2008, vemos varias crisis en el horizonte próximo: el sistema financiero global no es seguro. [1]
Mientras tanto, varias instituciones, grandes corporaciones y bancos están “financiarizando” la naturaleza. Pero la naturaleza, la biodiversidad y los bosques necesitan ser protegidos y no ser objeto de especulación en los irresponsables mercados financieros.
Seguir financiarizando la naturaleza nos llevaría a un desastre asegurado.
Desde hace varios años, en el marco de los esfuerzos para contrarrestar el cambio climático, se consideran las plantaciones a gran escala de árboles como “sumideros de carbono” y han empezado a “generar” créditos intercambiables en los mercados financieros.
De esta manera se perpetúa una lógica que ha facilitado el cambio climático: grandes corporaciones y países industrializados siguen emitiendo dióxido de carbono a la atmósfera, mientras compran créditos de limpieza ficticia de esa atmósfera.
Pero considerar plantaciones de árboles como “sumideros de carbono” es una solución a todas luces falsa y no compensa la pérdida de bosques nativos.
Los resultados de la utilización de las plantaciones de árboles como sumideros son tan inciertos que su contribución a la reducción del cambio climático no ha podido ser verificada.
Existen serias dudas sobre la cantidad de carbono que realmente fijan las plantaciones (la “adicionalidad”) y sobre la cantidad de tiempo que permanece fijado (la “permanencia”).
Las plantaciones de árboles son sistemas agrícolas uniformes que substituyen en muchos casos ecosistemas naturales o sistemas agroecológicos más ricos en diversidad biológica y cultural, donde muchas comunidades campesinas e indígenas realizan su vida. Las plantaciones no son bosques.
Una plantación no posee la riqueza biológica y social que caracteriza a los bosques y, por el contrario, produce graves impactos negativos: desplazamiento de comunidades enteras, violación a los derechos de los Pueblos, deterioro de la cultura local, violencia generalizada, contaminación por pesticidas, pérdida de diversidad biológica y alteración de los ciclos hidrológicos. Además, estos impactos afectan mayormente a las mujeres.
Lo que necesitamos son más bosques manejados por las comunidades locales y menos plantaciones manejadas y financiarizadas por las grandes corporaciones.
Desafortunadamente, los intereses de las grandes corporaciones empujan reformas en políticas internacionales y nacionales que facilitan la toma de control de la biodiversidad y de los bosques.
En la mayoría de los países del mundo, hay una nueva ola de privatización a través de la aplicación de nuevos mecanismos financieros.
Contrario al sentido común y a las demandas de la sociedad civil, los mercados financieros penetran cada vez más profundamente en la economía real como una respuesta a la crisis financiera –denominada bajo el concepto de “economía de los recursos naturales”– y así el capital
especulativo se presenta como capital productivo.
Lo que hacen los mercados financieros es crear nuevos “activos financieros” generando al mismo tiempo nuevos derechos de propiedad. La financiarización reduce el valor de todo lo que se intercambia a un instrumento puramente financiero –o un derivado de un instrumento financiero– cuyo precio a futuro, en el caso de la naturaleza, crece proporcionalmente a su escasez, o sea, la destrucción del medio ambiente.
Observamos que los mercados financieros, las instituciones financieras y las élites financieras ganan, además de ganancias crecientes, una enorme influencia sobre la política económica y los resultados económicos, capturando cada vez más al Estado para servir a sus intereses.
A su vez, este proceso se traduce en mayor explotación social, laboral y ambiental. De igual forma, genera un desmantelamiento de los derechos conquistados por los pueblos así como el rol del Estado en asegurarlos.
La financiarización favorece a las empresas que contaminan y provocan impactos ambientales, a veces irreparables, y causan enormes impactos en las comunidades locales y en los Pueblos Indígenas. Desafortunadamente, hay muchos ejemplos de destrucción de culturas y derechos históricos y colectivos.
La fase actual de la financiarización ataca directamente la biodiversidad y la naturaleza al convertirlas en activos financieros para apropiárselas y controlarlas. Pero todavía tenemos la oportunidad de detener la financiarización de la naturaleza.
Si lo conseguimos, daremos un paso importante para defender bosques, comunidades y Pueblos Indígenas, además de ayudar a detener el control corporativo de la naturaleza.
NOTAS
[1] Leer “Where’s the Next Lehman?” The Economist, 7 de Septiembre 2013 – Leader (Editorial) pagina 12 (en Inglés).
DESCARGAR EN PDF: posicion_ati_rumbo_a_21_septiembre.pdf
Saludos del equipo Tlachinollan. Primero que nada, aprovechamos la oportunidad para agradecerles todos los mensajes de apoyo y solidaridad que hemos recibido de todas y todos de ustedes.
La larga saga de acusaciones contra el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras el COPINH, llegó el pasado viernes a un punto clave cuando el Ministerio Público y la empresa DESA solicitaron medidas de prisión para su coordinadora, Berta Cáceres y medidas sustitutivas para otros dos integrantes de dicha organización.
La historia de la minería en México a partir de su actividad a nivel industrial está marcada por el saqueo de nuestros recursos naturales no renovables hacia otros países, por la explotación humana y por una cadena de impactos de todo tipo causados por los diversos sistemas de explotación y beneficio de los valores metálicos.
Por ejemplo, en Mazapil, Zacatecas, para el proceso de lixiviación, la empresa minera utiliza 94 millones de litros diarios para mezclarla con cianuro de sodio. Esta agua contaminada por infiltración hacia el subsuelo, por escurrimiento superficial y por la evaporación que sufre en el proceso lixiviante, contamina todo el ciclo hidrológico. En el caso de Cerro de San Pedro, San Luis Potosí, New Gold Minera San Xavier utiliza 32 millones de agua al día para el mismo proceso. En los dos casos son zonas desérticas con acuíferos sobreexplotados, el agua que consume Minera San Xavier sería suficiente para dotar a 300 mil personas con cien litros diarios, cuando en la ciudad carecen cientos de miles de personas de este vital líquido.
Estimado Señor Presidente,

“Que Tuxtla se convierta en el ejemplo mexicano de lucha por este recurso vital y que se convierta en un modelo de gestión pública, ciudadana, eficiente, sostenible y saneada económicamente. Eso es posible no es un ideal”
Gutiérrez Rivas, también integrante del colectivo RADAR y COMDA expresó que “la privatización de la red de distribución del Agua en Tuxtla “forma parte de ese nuevo colonialismo que viene del capital internacional sobre nuestros territorios. “ y abundó “No le podemos dar el agua a los privados, los ojos del movimiento nacional por la defensa del agua están puestos en Tuxtla”.
Reporte de pobladores del ejido Pichucalco, Reserva de la Biosfera Montes Azules. “El martes 13 de agosto un avión obscuro que volaba sin ruido, como llevado por el viento y más lento que un helicóptero, con su cabeza como de pato y de una clase que por acá nunca habíamos visto, se vino bajito como a las seis y media de la tarde (19:30 horas del horario de verano) por el rumbo de Candelaria, se pasó por encima del pueblo, lento como ya dijimos, prendiendo sus luces en un ala, luego en la cola, luego en la otra ala y así, de a una por una y sus luces de distintos colores. De ay se continuó por el cerro de Altamirano (río Perla) y en San Quintín se jaló hacia Miramar (la Laguna) yéndose por el rumbo del cerro de Galilea.”
