Una invitación al diálogo no condicionado a la aceptación de la presa Milpillas

Compartimos este comunicado de la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería REMA sobre la resistencia a la presa Milpillas – A 19 de agosto 2025

En fechas recientes, La Jornada de Zacatecas ha difundido segmentos de una entrevista con el Dr. Hiram Badillo Almaraz, en la que el reconocido ingeniero civil opina que la presa Milpillas es “un buen proyecto, bien fundamentado” y “técnicamente viable”. Reconoce que “el proyecto por sí solo no va a resolver el problema de desabasto”, pero desde su perspectiva “es una parte fundamental de la solución”. Además, afirma que “el agua [de la presa] es exclusivamente para consumo humano; el industrial no está planteado”. Según las notas periodísticas, estas afirmaciones se basan en su conocimiento del proyecto, ya que formaba parte del equipo de profesores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) que realizó los estudios técnicos en 2014. “Un proyecto así no se hace si no está basado en estudios”, asegura el Dr. Badillo Almaraz.

Con todo, estas declaraciones sobre la factibilidad y las bondades del proyecto Milpillas se sustentan en apelaciones a su autoridad. Como tal, constituyen un argumento ad verecundiam, es decir, “un tipo de razonamiento que intenta validar una afirmación basándose en la autoridad, fama o prestigio de quien la emite, en lugar de presentar pruebas o razones lógicas que la respalden”. Para nosotras y nosotros, el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco junto con la Red de Afectadas/os por la Minería (REMA), la participación del Dr. Badillo Almaraz en la elaboración del estudio de factibilidad para la presa Milpillas, lejos de conferirle autoridad sobre el tema, nos despierta cierta desconfianza, pues remite a las irregularidades que salieron a la luz hace cinco años acerca del pago de casi ocho millones de pesos a la UAZ por dicho estudio, por encima a dos contratos otorgados a la empresa privada Edificaciones Celta S.A. de C.V. para elaborar el mismo trabajo.

Sea cual fuere el destino de esos recursos públicos, con base en los datos empíricos y el análisis científico difundidos por investigadores críticos de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la UAZ, sabemos que el estudio de factibilidad de la presa Milpillas está plagado de afirmaciones falsas, omisiones y contradicciones. Para no incurrir en la misma falacia lógica, a continuación presentamos datos y argumentos relacionados con dichas inconsistencias:

  1. Decir que el proyecto “por sí solo no va a resolver el problema del desabasto” es un eufemismo. Según datos oficiales de Conagua, los cinco acuíferos de la región centro de Zacatecas (Aguanaval, Benito Juárez, Calera, Chupaderos y Guadalupe-Bañuelos) tienen un déficit total de 262.5 millones de metros cúbicos anuales (Mm³/año), mientras que la presa Milpillas apenas pretende aumentar la oferta de agua en 41 Mm³/año. Por tanto, no cubre el déficit ni permitirá la recuperación de los acuíferos, como se afirma en el estudio de factibilidad para justificar el proyecto. Además, tampoco aborda otras dimensiones de la crisis, como la distribución desigual del líquido vital.
  2. El Dr. Badillo Almaraz, al igual que otros promotores de la presa, sostiene que habrá beneficios para las comunidades directamente afectadas en el municipio de Jiménez del Teul, al tiempo que guarda un silencio ensordecedor respecto al hecho de que, según el propio estudio de factibilidad, el proyecto pretende desviar el 92% del caudal del río Atenco (también conocido como río Milpillas), asignándole a la cuenca un “objetivo ambiental tipo D”, es decir, un nivel incluso inferior a “un estado de conservación deficiente”, que requeriría por lo menos un caudal ecológico del 10%. Ante ello, resulta ingenuo sugerir que la siembra de peces en el embalse y el ecoturismo pudieran beneficiar a las familias que viven río abajo, lejos del sitio donde se construiría la cortina. Estas familias dependemos del agua del río para satisfacer nuestras necesidades básicas, mantener nuestras actividades agrícolas de subsistencia y, en última instancia, sostener la vida misma.
  3. Es posible que los ingenieros de la UAZ que participaron de buena fe en la elaboración del estudio de factibilidad hayan concebido el proyecto principalmente para aumentar la oferta de agua destinada al consumo humano en el corredor Fresnillo–Zacatecas. Sin embargo, las sospechas de que beneficiará al sector industrial están bien fundamentadas, incluso por las contradicciones detectadas en el propio estudio. Allí se afirma, por ejemplo, que el proyecto pretende “ofrecer tandeos importantes a las actividades industriales y productivas del Corredor Fresnillo–Zacatecas” y que puede detonar “una serie de actividades agrícolas, habitacionales, comerciales e industriales en la zona”, “favoreciendo la actividad productiva de los sectores industriales, comerciales y de servicios”. En cualquier caso, aunque el agua de la presa Milpillas no se canalizara directamente al sector industrial o agrícola, es sabido que los grandes acaparadores de agua subterránea en la región centro de Zacatecas serían de los principales beneficiarios, pues se les garantizaría el acceso exclusivo al agua más asequible de la región, en particular la de mejor calidad que se encuentra en el acuífero Calera, lo que les permitiría seguir sobreexplotándola para la acumulación de ganancias privadas.
  4. Existen alternativas viables basadas en una estrategia multifacética orientada a reducir la demanda de agua y a utilizarla de manera mucho más eficiente. Estas alternativas han sido planteadas por investigadores de la UAZ comprometidos con los sectores marginados de la sociedad. Entre ellas se encuentran: la reconversión productiva en el sector agrícola hacia cultivos menos demandantes de agua; la aplicación de principios de agroecología; un monitoreo real y riguroso de los usuarios de agua subterránea mediante el uso obligatorio de medidores y cobros escalonados según los volúmenes extraídos; el tratamiento y reúso de aguas residuales; la captación de agua pluvial; la reparación del sistema de distribución de Jiapaz, que actualmente pierde al menos el 40% del agua que recibe; la priorización del agua subterránea de mejor calidad (ubicada en el acuífero Calera) para cubrir las necesidades humanas básicas; y sobre todo la participación ciudadana en la gestión del líquido vital.

En suma, no nos convencen los argumentos basados en apelaciones a la autoridad, ni las promesas de beneficios condicionados a la aceptación de un megaproyecto que nos dejaría sin el agua necesaria para sobrevivir, que no tiene factibilidad técnica para resolver la crisis hídrica regional y que solo busca favorecer a los grupos de poder.

Por último, reconocemos las valiosas contribuciones del Dr. Badillo Almaraz en las discusiones sobre las afectaciones de la megaminería cerca de la capital de Zacatecas. En ese caso, sus planteamientos se basaron en datos empíricos y análisis científico para demostrar, sin lugar a dudas, que las vibraciones que dañan las viviendas en las colonias del noroeste de la Zona Conurbada de Zacatecas y Guadalupe provienen de las explotaciones subterráneas de la empresa canadiense Capstone. Por tanto, lo invitamos a conocer las comunidades del Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco, a dialogar con nosotros y a dirigir sus investigaciones hacia la elaboración de verdaderas alternativas que respetan nuestra autodeterminación y no apuntan al despojo de nuestras tierras y formas de vida.

Imagen: Somos el medio

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