La tierra, en pocas manos

UN INFORME MUESTRA COMO PIERDE TERRITORIOS LA AGRICULTURA CAMPESINA

Por Darío Aranda, pagina12.com.ar

El 90 por ciento de los agricultores del mundo es campesino e indígena, pero tiene sólo el 25 por ciento de la tierra. La agricultura campesina produce hasta 80 por ciento del alimento en los países no industrializados. Y la concentración de tierras en pocas manos es un fenómeno global. Son algunas de las conclusiones de la investigación Hambrientos de Tierra, de la organización internacional Grain. El estudio procesa información oficial y académica de las última dos décadas y ofrece una radiografía de la situación de la tierra a nivel mundial. En Argentina, en veinte años, desapareció el 33 por ciento de las chacras más pequeñas. “Es necesario y urgente revertir la tendencia actual y entregar a los pequeños agricultores los medios para alimentar al mundo”, propone la investigación.

“Los campesinos alimentan al mundo con menos de una cuarta parte de la tierra agrícola”, es el subtítulo del informe de Grain, una organización que se especializa en el análisis del modelo agropecuario y el rol de las corporaciones. En la segunda página del informe confronta contra la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO): “Inauguró 2014 como el Año Internacional de la Agricultura Familiar, cantó las loas de los agricultores familiares pero ni una sola vez mencionó la necesidad de una reforma agraria. Por el contrario, anunció que las fincas familiares ya tenían la mayor parte de la tierra, la increíble cifra de 70 por ciento”.

El informe de Grain afirma todo lo contrario. Más del 90 por ciento de los agricultores del mundo es campesino e indígena, pero controla menos de un cuarto de la tierra agrícola mundial. Y, con esa poca tierra, produce la mayor parte de la alimentación. En promedio, las fincas de los campesinos tienen sólo 2,2 hectáreas.

El trabajo ordena la información por continentes. Para América latina y el Caribe señala que las pequeñas chacras representan el 80 por ciento (17.894) del total y cuentan sólo con el 19 por ciento de la tierra cultivable (172.686 hectáreas). “Las fincas pequeñas están siendo marginadas a menos tierras”, explica la investigación y detalla que en treinta países se dan las mayores inequidades, donde los campesinos representa más del 70 por ciento de las fincas y tienen menos del diez por ciento de la tierra. De los treinta más injustos, seis son de América: Chile, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.

En el apartado III el informe detalla que los campesinos e indígenas están perdiendo rápidamente fincas, mientras crecen las grandes chacras. De América latina sobresalen los casos de Argentina, que perdió más de un tercio de sus chacras entre 1988 y 2008 (sólo entre 2002 y 2008 desapareció el 18 por ciento de las pequeñas fincas). En Chile, entre 1997 y 2007, se perdió el 15 por ciento de las chacras más pequeñas. En Colombia, entre 1980 y la actualidad, los campesinos perdieron la mitad de la tierra que poseían. En Uruguay, en los últimos catorce años, desapareció el 20 por ciento de las chacras.

Carlos Vicente, uno de los investigadores del informe, remarcó que “la pérdida en Argentina de un 33 por ciento de los pequeños productores en 20 años demuestra cómo el modelo sojero ha sido depredador” y alertó que “la posibilidad de sostener una alimentación autónoma de nuestro pueblo se ve profundamente jaqueada”. Vicente revalorizó que los campesinos en Argentina tienen el 5,8 por ciento de la tierra y “siguen siendo los principales productores de alimentos del país”.

Grain establece una relación directa entre la pérdida de tierras de pequeños productores y el avance de la megaminería, el petróleo, gas y monocultivos. “La tremenda expansión de las megafincas dedicadas a los monocultivos industriales es quizás el factor más importante detrás del desalojo de los pequeños agricultores”, afirma, y detalla particularmente cuatro monocultivos: caña de azúcar, canola (colza), palma aceitera y soja. Señala que, en los últimos cincuenta años, 160 millones de hectáreas fueron ocupadas por los monocultivos. “Más y más tierra agrícola fértil es ocupada por grandes fincas que producen materias primas industriales para exportación, presionando a los pequeños productores a una siempre decreciente participación sobre la tierra”, asegura. Y advierte que, según la misma FAO, para 2050 la superficie mundial sembrada con soja aumentará un 33 por ciento; la caña de azúcar, un 28 por ciento, y la canola, un 16 por ciento.

“Con mucha rapidez estamos perdiendo fincas y campesinos por la concentración de tierra a manos de los ricos y los poderosos. Si no revertimos esta tendencia, el mundo perderá su capacidad para alimentarse a sí mismo”, advirtió Henk Hobbelink, coordinador de Grain.

La investigación alerta que la concentración de la tierra “está llegando a niveles extremos” y que esa política tiene una consecuencia directa en el número creciente de personas que pasan hambre en el mundo. “Necesitamos, en forma urgente y a una escala nunca antes vista, revisar y relanzar programas de reforma agraria y reconstitución territorial genuinos que devuelvan la tierra a manos campesinas e indígenas”, alerta Grain.

Conflictividad socioambiental en México: Despojo, extractivismo, dominación y resistencia

vía Movimiento M4

En los últimos diez años ha sido notable el crecimiento exponencial de conflictos socioambientales en todo el territorio mexicano por la disputa en torno al acceso, control y gestión de los bienes comunes naturales, pero también por los efectos negativos de la extracción, producción, circulación, consumo y desecho la riqueza social convertida en mercancía en el marco de la acumulación del capital.

 

Se trata de un nuevo giro en la extracción de bienes naturales renovables y no renovables, de la mano del desarrollo de numerosos proyectos de infraestructura carretera, portuaria y enclaves turísticos. A lo que debemos sumar, el impulso de un nuevo sistema agroalimentario, en manos de grandes transnacionales, a costa de la exclusión masiva de los pequeños productores rurales.

Esta reconfiguración ha sido impulsada por las políticas del capital privado y la participación de los gobiernos en sus diferentes ámbitos y niveles, a través de un amplio abanico de estrategias jurídicas, de cooptación, disciplinamiento y división de las comunidades, represión, criminalización, militarización y hasta contrainsurgencia, para garantizar a cualquier costo la apertura de nuevos espacios de explotación y mercantilización. Desde está lógica podemos comprender las detenciones de Juan Carlos Flores y Enedina Rosas del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Puebla-Morelos-Tlaxcala contra el Proyecto Integral Morelos, que incluye el despojo de las tierras de decenas de comunidades para la construcción de dos centrales termoeléctricas, un gasoducto, una línea eléctrica y un acueducto. O el caso del comunero Marco Antonio Suástegui del emblemático Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (CECOP), reconocido por la férrea resistencia campesina que logró durante once años bloquear dicho proyecto hidroeléctrico. Un común denominador de todas estas aprehensiones es la opacidad e irregularidades en el debido proceso legal.

Así, y a partir de la revisión de múltiples conflictos socioambientales en México, vemos que las estrategias de dominación del Estado y capital operan sobre la base de por lo menos cuatro aspectos que buscan ocultar y disfrazar el verdadero carácter del despojo:

  • Los proyectos de despojo se presentan como medios para el desarrollo, progreso y bien común. Sin embargo, este desarrollo no es igual para todos; al contrario, hay poblaciones y territorios que son sacrificados y desechados y que su vida es transformada radicalmente. Aquí, el Estado aparece como un árbitro neutral y autónomo de la lógica económica. En su aparente búsqueda por garantizar la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, despliega una legalidad que en nombre de la igualdad jurídica favorece a los poderosos, consagrando el despojo y manteniendo la desigualdad de propiedad.
  • Si bien sabemos que las ganancias del desarrollo de unos cuantos son a costa del sacrificio de otros, para evitar la oposición de las comunidades “afectadas” se les promete desarrollo local, crecimiento económico y prosperidad social. Sin embargo, esta narrativa desarrollista es la mayoría de las veces una apariencia, debido a que estos proyectos al funcionar con una lógica de enclave -es decir, sin una propuesta integradora de las actividades primario-exportadoras al resto de la economía y la sociedad-, no promueven los mercados internos, ni generan los empleos prometidos. Lo cierto es que profundizan las condiciones de desigualdad y miseria, debilitan o desmantelan la cohesión, el arraigo y apego comunitario, y generan un proceso de desposesión y expulsión que orilla a la migración y búsqueda de oportunidades, principalmente en las ciudades.
  • Todos aquellos que se oponen al interés general de las mayorías se presentan como intransigentes, instigadores del orden y opositores del progreso, con lo que se busca justificar el uso de la violencia para mantener el control social y no poner en riesgo las jugosas inversiones del capital.
  • Existe una guerra contra las formas comunitarias –que en la mayoría de los casos son indígenas y campesinas- consideradas como prescindibles, intrascendentes y en algunos casos inexistentes. La narrativa desarrollista se impone sobre un único modo de pensamiento y de vida, el resto de formas son pre-modernas o primitivas.

No obstante, pese a las condiciones tan asimétricas a las que se enfrentan las comunidades, se han logrado acuerpar decenas de resistencias en todo el territorio mexicano. La investigadora María Fernanda Paz (2012), ha publicado que hasta 2011 se registraron 95 conflictos relacionados al despojo de bienes comunes naturales, distribuidos en 21 estados del país. Si bien, no todos los procesos de resistencia registrados han logrado la plena defensa de sus territorios, lo cierto es que muchos de ellos han sido capaces de obstaculizar momentáneamente el despojo, mediante el retraso o directa paralización de la implementación de los megaproyectos.

Sin lugar a dudas, ante la creciente intensificación de la violencia para la extracción de recursos naturales con las reformas anunciadas y recientemente aprobadas, como dice la feminista Silvia Federici estas experiencias se vuelven fundamentales, “pues son luchas que ponen un freno, un alto al avance de las relaciones capitalistas. Si estas luchas se pierden, todos enfrentaremos un futuro todavía más duro”.

Y es que en definitiva, La supervivencia y protección de los bienes comunes constituye una condición fundamental para la continuidad de la vida, que puede seguir y potencialmente estar en manos de sujetos comunitarios a partir de formas de autoregulación social que incorporen entre sus principios, frenos y controles que eviten la sobreexplotación, degradación o agotamiento de los recursos. Una cuestión central para la sobrevivencia humana frente a la crisis civilizatoria que el mundo vivo enfrenta.

Fuentes consultadas:
NAVARRO, Mina Lorena/ Linsalata, Lucia, “Crisis y reproducción social: claves para repensar lo común. Entrevista a Silvia Federici”, realizada junto con Lucía Linsalata, Revista OSAL, No. 35, Buenos Aires, 2014. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/osal/20140506032000/OSAL35.pdf

PAZ, María Fernanda, “Deterioro y resistencias. Conflictos socioambientales en México”, en: Conflictos socioambientales y alternativas de la sociedad civil, ITESO, Guadalajara, 2012. http://www.publicaciones.iteso.mx/libro.php?id=221

*Doctora en Sociología y Profesora-investigadora del Posgrado de Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades ‘Alfonso Vélez Pliego’ de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha acompañado procesos organizativos orientados a la defensa del territorio en México. Activista e integrante de Jóvenes en Resistencia Alternativa. mina.navarro.t@gmail.com

Fuente: La Jornada de Oriente

Comunicado M4: posición frente a los daños a la salud que provoca la minera GoldCorp

MOVIMIENTO M4

Hoy nuevamente nos hemos reunido mujeres y hombres de los pueblos hermanos de Guatemala, Honduras y México para discutir y analizar los graves daños y consecuencias a la salud y al ambiente ocasionado por la minería en nuestros territorios.

Denunciamos que la empresa minera GoldCorp es un cáncer irreparable que se ha instalado en nuestros territorios mesoamericanos tal como sucede ya en San Miguel Ixtahuacan Guatemala, Valle de Siria Honduras y Carrizalillo, Guerrero, México, en donde para ocultar su verdadera identidad y evadir responsabilidades, utiliza nombres diferentes para cada proyecto.

Tanto en San Miguel Ixtahuacan como en Valle de Siria y Carrizalillo, Guerrero la voracidad de esta empresa ha provocado daños irreversibles en la salud de la población como enfermedades de la piel, en los ojos, pelo, uñas y los pulmones. Problemas sociales como la división comunitaria, la prostitución, alcoholismo. Existen testimonios de cómo se ha incrementado la muerte de bebés a causa de abortos y partos prematuros, al igual que el aumento de los nacimientos con deformaciones de diferentes características.

Se ha generado suficiente información y análisis científico que incluye laboratorios de universidades de Europa y los Estados Unidos de Norteamérica sobre la contaminación de las aguas vinculadas a la operación de la mina Marlin, sin embargo el gobierno ha hecho caso omiso para atender esta problemática, a la vez que ni siquiera implementa las medidas cautelares promovidas por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.

Exigimos rendición de cuentas a las empresas mineras, en este caso a GoldCorp porque la falsedad de su Responsabilidad Social Corporativa está cimentada en el despojo del territorio de los pueblos, se basa en la contaminación y el agotamiento de los bienes naturales, se apuntala en el fomento de la división comunitaria, la intimidación y cooptación como estrategias centrales para implantar sus proyectos. Otro modelo de desarrollo es posible.

¡FUERA LAS MINERAS CON SU FALSO DESARROLLO
Y PROGRESO DE GUATEMALA, HONDURAS, MÉXICO Y MESOAMÉRICA!

¡POR TERRITORIOS LIBRES DE MINERÍA!
¡DE PANAMÁ A CANADÁ LA MINERÍA NO VA!

Monsanto deberá indemnizar con 93 millones de dólares a un pueblo de EE.UU

En la pequeña ciudad de Nitro en West Virgina se produjo Agente Naranja desde 1948 hasta 2004. Ahora Monsanto deberá pagar por los daños que la dioxina ha causado a la comunidad.

Paulina Lordméndez, veoverde.com

Monsanto ha perdido esta vez y por una causa justa. La Suprema Corte del Estado de West Virginia ha declarado que la empresa deberá pagar $93 millones de dólares a la ciudad de Nitro por los daños que la producción del Agente Naranja ha causado a su población. Aunque el acuerdo se aprobó desde hace un año, recién entrará en vigor al definir la forma en que se hará uso de los fondos.

El Agente Naranja es un herbicida altamente tóxico que fue utilizado para rociar los campos vietnamitas durante la guerra, principalmente para eliminar malezas donde se pudieran esconder los adversarios. Su uso dañó a millones de personas en Vietnam, pero de eso nadie se preocupa pues era una guerra. El problema fue que el Agente Naranja se fabricó en la pequeña ciudad de Nitro desde 1948 hasta 2004.

La dioxina contenida en el Agente naranja causa graves afecciones en la salud aún en las concentraciones más pequeñas. La ciudad de Nitro puso entonces una demanda colectiva para legar a un arreglo, pues no hay duda de sus efectos tóxicos. Este realmente es un acuerdo histórico en el que una corte reconoce el daño que ha causado Monsanto e impone una sanción para el beneficio de la gente.

La Corte de West Virginia declaró que el acuerdo requiere que los fondos de Monsanto se utilicen de la siguiente manera:

-De los $93 millones, $21 serán destinados a pruebas para determinar si las personas han sufrido envenenamiento por la dioxina. $9 de ellos se destinarán a limpiar la dioxina de los hogares.
-Los habitantes de Nitro serán monitoreados a 30 años y no sólo unos meses.
-$63 millones serán utilizados para pruebas de contaminación por dioxina adicionales en caso de ser necesario.
-Será sujeto de prueba cualquier ciudadano en la zona de Nitro nacido entre enero de 1948 y diciembre de 2010. La persona deberá comprobar que vivía en la zona y serán candidato a prueba si ya viven ahí.
-Los empleados de Monsanto no son elegibles para estos beneficios.
-Los residentes podrán presentar demandas individuales a Monsanto en caso de que las pruebas demuestren que han sufrido daños físicos por la exposición a dioxinas.
-Las pruebas para ciudadanos de Nitro estarán validadas por el abogado Charleston Thomas Flaherty, designado por el tribunal para la oficina que se creó con este fin.

Es una pequeña batalla pero muy bien ganada, al menos el gobierno estadounidense está luchando por su gente. Este caso aún no considera el glifosato, otra toxina presente en herbicidas como el RoundUp, pero el caso de la ciudad de Nitro es el principio de una lucha por el derecho a saber qué hay en nuestros alimentos y a ser protegidos de los efectos tóxicos de los agroquímicos de Monsanto.

La Jornada del Campo: ESPECIAL DESPOJO Y RESISTENCIA DE LOS TERRITORIOS

ESPECIAL DESPOJO Y RESISTENCIA DE LOS TERRITORIOS

Van por todo

Armando Bartra. La Jornada del Campo

La última vuelta de tuerca de las políticas expropiatorias de bienes y derechos imperantes desde hace 30 años es el despojo generalizado del patrimonio social, comunitario y familiar de los mexicanos.

En lo tocante al campo, el ciclo neoliberal empezó con la reforma de 1992 al artículo 27 de la Constitución. Por esos mismos años, la reforma a la Ley minera, que concede a la actividad extractiva prioridad sobre cualquier otra. Veinte años después, el ciclo está concluyendo con la reforma energética por la que las actividades asociadas con el petróleo y la electricidad tienen prioridad sobre cualesquiera otras. Lo que falta ahora es incorporar a las leyes y procedimientos agrarios los cambios necesarios para que se facilite aún más el tránsito de la propiedad ejidal colectiva al pleno dominio individual privado. Por si quedara alguna duda, están las declaraciones de Mireille Roccatti abogada general de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en el primer foro temático para la reforma del campo.

“Hablamos de una reforma constitucional para (…) darle (al ejido) flexibilidad dentro de sus asambleas para que puedan disponer de sus parcelas, pues desde la reforma al artículo 27 constitucional es bajo el número de personas que han podido desincorporar sus tierras de manera legal; lo han hecho de manera clandestina, con contratos privados y a bajos precios, pero no tienen la certeza jurídica del pleno dominio sobre la tierra”.

En el campo la expoliación tiene muchos filos. El territorial, cuando se arrebata a las comunidades la posesión sobre los lugares donde habitan y trabajan para franquearle el paso a minas, presas, carreteras, ductos, urbanizaciones, desarrollos turísticos. El hídrico, cuando se les roba el agua y su manejo. El biológico, cuando se las excluye de áreas de valor ambiental y de su cuidado. El genómico, cuando se les quita el control de sus simientes y se las contamina con transgénicos. El productivo, cuando se desposee a los campesinos de sus recursos y capacidades agrícolas, para entregárselos al agro negocio. El mercantil, cuando las trasnacionales y los grandes comerciantes dominan en todos los ámbitos e imponen sus términos en todos. El cultural, cuando se mercantiliza su identidad usurpando significados y valores. El comunicativo,, cuando se les impide acceder a los medios electrónicos. El político, cuando se les niega el derecho a gobernar en sus jurisdicciones. El delincuencial, cuando los carteles del narco ocupan y mandan en los ámbitos rurales.

Estas vertientes del despojo tienen rato, pero ahora todo indica que la anunciada reforma del campo busca arrebatar a ejidos y comunidades la propiedad social de la tierra, derecho ancestral por el que hace un siglo dieron la vida un millón de mexicanos. Todo esto es grave, sin embargo la amenaza mayor, la más siniestra es que quieren despojarnos del futuro, quieren quitarnos la esperanza.

Tierra, agua, vida, simiente, producción, mercado, voz, identidad, autonomía, seguridad, propiedad social, esperanza… Van por todo. Pero no nos vamos a dejar.

Por fortuna muchos pueblos se alzan frente al despojo. En los lustros recientes se ha ido tejiendo redes de resistencia en las diferentes vertientes de la agresión: contra la minería tóxica, contra las grandes represas, contra las afectaciones ambientales, contra el fracking, contra la privatización del agua, contra los transgénicos, contra los megaproyectos…

Todas ellas enfocadas a contrarrestar amenazas importantes. Pero también definidas todas ellas por la particularidad de los temas de que se ocupan. Sin embargo, en la base de las diversas resistencias está la voluntad que comparten innumerables pueblos y comunidades de seguir usufructuando colectivamente espacios y bienes comunes. Y en términos de derecho, el trasfondo es la propiedad social de la tierra; conquista que resultó de una revolución que por un siglo hizo de México una nación excepcional.

Reivindicar la soberanía de los mexicanos y las mexicanas sobre nuestro territorio común y en particular defender la propiedad social de las tierras campesinas, es luchar por el patrimonio de nuestros hijos y nietos, pero es también una obligación para con nuestros ancestros que dieron la vida por tierra y libertad.

En el Foro Desarrollo Regional y Reconstrucciones Sociales, realizado en la ciudad de Oaxaca a fines de mayo, se exhibió el talante airado que impera hoy en el mundo rural. Había caficultores, representantes de pueblos indios y miembros de una coordinadora campesina. Pero el debate no se centró en la roya, los derechos autonómicos o los programas públicos para el agro, sino en las amenazas sobre la propiedad social de la tierra. Aquí mi versión de algunos consensos:

*La tierra es de todos los mexicanos, y la agrícola, de los campesinos que la trabajan. Es, pues, necesario defender la propiedad social contra la reforma del campo anunciada por el gobierno federal. Reforma que busca facilitar la privatización de ejidos y comunidades simplificando el procedimiento para llegar al pleno dominio y reduciendo las facultades de la asamblea y de los comisariados. Allanamiento de la propiedad social a favor del interés del gran capital privado que ya se apuntaba en la reforma salinista al artículo 27 Constitucional y a la Ley minera, así como en el VIII transitorio de la reforma energética peñanietista.

*La defensa de la propiedad social no se refiere sólo a la parcela familiar, sino también a las tierras comunes y en general a potreros, montes, ríos, lagos y otros bienes naturales de los que depende la vida de las comunidades, es decir los territorios de los pueblos. Ciertamente, los recursos del subsuelo pertenecen a la nación, no a los núcleos agrarios, pero su aprovechamiento no puede pasar por encima de los derechos de quienes poseen y usufructúan la capa superficial.

*La gravedad de la reforma del campo que se vislumbra está en que sería un paso definitivo en el curso privatizador iniciado en los años 80’s por los gobiernos neoliberales. Proceso que compromete a la tierra, el agua, el petróleo, los minerales, el patrimonio biocultural, el genoma, el sistema financiero, las comunicaciones y el espectro electromagnético…

*Los foros de consulta instrumentados por el gobierno federal y los estatales son una cortina de humo; un trámite formal en el que nada se decide pero que es necesario para pasar una reforma que ya está formulada en sus líneas generales y que ha sido pactada con trasnacionales y grandes agro empresarios.

*Los campesinos debemos conocer y discutir los graves problemas por los que pasa el agro. Pero así como se analizan las amenazas deben discutirse también las alternativas, las propuestas de los actores interesados en la recuperación de la agricultura, en la preservación de la soberanía y en general en la salvación del campo que es la salvación de México.

*El país necesita un golpe de timón y en especial el campo requiere una reforma profunda. No la neoliberal que anuncia el gobierno, sino una transformación justiciera y libertaria que restaure su vitalidad ambiental, social, económica, política y cultural.

*Una reforma que ponga de nuevo en el centro a los pequeños y medianos productores campesinos. Que reconozca la importancia y los derechos jurisdiccionales de los pueblos rurales, tanto indígenas como mestizos. Que valore el aporte de la milpa mesoamericana como forma de cultivo, pero también como forma de vida respetuosa de la diversidad. Que asuma el papel central de la comunidad como núcleo social, tanto en los ámbitos rurales como en los urbanos. Que visualice el papel productivo y reproductivo de las mujeres del campo, un trabajo no reconocido que hoy es aún mayor pues en muchos lugares la migración de los varones ha dejado en manos de ellas tanto las labores domésticas como las extra domésticas. Una reforma que debe surgir de un debate social verdadero: democrático, participativo, informado, en el que participen académicos, expertos, legisladores y funcionarios, pero donde la primera voz sea la de los campesinos y campesinas.

*Para frenar la contrarreforma neoliberal del agro e impulsar la buena mudanza del campo que necesitamos, hacen falta argumentos sólidos y propuestas técnicamente sustentadas. Propuestas que sin embargo ya existen y se han presentado en innumerables foros. Ahora lo que hace falta es la fuerza necesaria para hacerlas valer: la movilización social de los campesinos organizados y de los no organizados, que son la mayoría; la movilización de la opinión pública del campo y de las ciudades… Hay que tener la razón, pero también la fuerza. Las mudanzas históricas que cuentan resultaron de la activación de los ciudadanos, de la movilización social. La gravedad de la crisis que hoy nos acosa así lo requiere.

Mayas le ganan demanda a Monsanto; el multinacional dejará de sembrar transgénicos

Fuente: elcantor.com

El trozo de tierra en el que Leydi Pech tiene sus colmenares no es grande. Tiene, si acaso, dos hectáreas y de él proviene el sustento no solo de esta indígena maya, sino de los diez integrantes de su familia. Forma parte de un ejido en el estado de Campeche, donde los integrantes de su comunidad tienen parcelas similares. La mayoría se dedica a lo mismo: cultivar miel de la delicada abeja melipona, que no posee aguijón, por lo que no puede defenderse de sus depredadores.

Forma parte de un ejido en el estado de Campeche, donde los integrantes de su comunidad tienen parcelas similares. La mayoría se dedica a lo mismo: cultivar miel de la delicada abeja melipona, que no posee aguijón, por lo que no puede defenderse de sus depredadores.

No, no es un terreno grande el de Leydi. Sin embargo, ahora mismo está en el centro de una batalla de alcances globales: la de quienes están a favor o en contra de los cultivos transgénicos.

Apicultores como Leydi temen que los cultivos transgénicos puedan contaminar la miel que producen artesanalmente. México es el tercer exportador mundial de este producto y la mayoría de quienes la trabajan son indígenas.

Amparos

La semana pasada, un juez concedió un amparo a indígenas y campesinos de Yucatán por medio del cual se suspendía la siembra de soya transgénica en la región por parte de la empresa Monsanto.

Dos amparos similares habían sido otorgados en marzo y abril a campesinos e indígenas de Campeche, entre los que se encuentra Leydi.

Según medios de comunicación y activistas, las medidas cobijan a unos 30 mil apicultores con sus familias, en su mayoría de pueblos originarios.

En los fallos de Campeche se indica que el gobierno no consultó a las comunidades indígenas mayas sobre una decisión que las tocaría directamente.

En el dictamen de Yucatán, además de este argumento, también se contempla la posibilidad de que las semillas transgénicas puedan afectar los cultivos y en especial la producción de miel.

“Es el derecho a que no se puede implementar ningún tipo de biotecnología hasta que no se garantice plenamente los efectos secundarios” explica el abogado Jorge Fernández, quien forma parte del colectivo Ma OGM , que asesora a los apicultores.

En los tres amparos -que han sido calificados de “históricos” por defensores del medio ambiente-, además de suspender los cultivos transgénicos se ordena realizar las debidas consultas con las comunidades indígenas.

Guerra jurídica

Esta nueva batalla entre agricultores y activistas contra la siembra de semillas transgénicas se viene desarrollando con especial intensidad en México desde junio de 2012.

Ese mes, el gobierno autorizó al gigante Monsanto a sembrar soya transgénica a nivel comercial en más de 253.000 hectáreas distribuidas en siete estados.

Según dijo Ariel Álvarez Morales, secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) a la periodista Elva Mendoza -especialista en medio ambiente de la revista Contralínea- “cuando el Estado da permisos para la liberación, en este caso de soya, es porque no hay elementos de bioseguridad que nos digan que algo malo va a pasar”.

No es lo que opinan activistas ecológicos ni los indígenas y campesinos que tienen sus sembradíos en los alrededores de las áreas donde se cultivaría la soya, quienes de inmediato interpusieron demandas en cuatro de los siete estados donde se concedieron los permisos.

No son los únicos que se oponen. En una serie de reportajes publicados en 2013, Elva Mendoza indica que, antes de que se concedieran los permisos, tres organismos gubernamentales -la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; el Instituto Nacional de Ecología y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas- se habían pronunciado de manera negativa a la solicitud de siembra de Monsanto.

Sus argumentos iban desde “la posible filtración de agroquímicos (glifosato) a los mantos acuíferos”, hasta “la colindancia de los polígonos liberados con áreas naturales protegidas y zonas prioritarias terrestres, marinas e hídricas”.

A pesar de eso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que estudió esos conceptos, dio luz verde a la siembra.

De hecho, según el diario El Financiero, en la decisión del juez de Yucatán influyó que no se tomaran en cuenta las opiniones técnicas de los mencionados organismos. El juez además “desechó los argumentos de las autoridades demandadas quienes exigían a los apicultores mayas pruebas científicas plenas de que los permisos otorgados influyen negativamente en la producción de miel”.

¿Qué dice Monsanto?

Desde su sede en México se indica que la gigante trasnacional, especializada en investigaciones tecnológicas agrícolas (en su sitio de internet dicen que invierte US$2 millones diarios en investigar), no está concediendo entrevistas sobre el tema.

Sin embargo, luego del dictamen en Yucatán dio a conocer un comunicado en el que fija su posición.

En él se indica que “cualquier afectación resultante de la liberación de organismos genéticamente modificados debe ser evaluada por las autoridades competentes en estricto apego a la ley y con base en evidencias y estudios científicos concluyentes”.

Se agrega que durante la rueda de prensa en la que se dio a conocer el fallo “terceros distintos a quienes interpusieron el amparo” divulgaron información “que genera confusión ante la opinión pública”.

Esa información, añaden, también “ignora la afectación que incide sobre los productores de soya de la región, quienes han subsistido su cultivo durante años y tienen derecho a acceder de forma voluntaria a mejores tecnologías agrícolas en beneficio propio de sus familias”.

En el comunicado también se anuncia que Monsanto está analizando el amparo “a efecto de interponer los recursos que por ley le asisten para defender sus derechos”.

Además de en México, Monsanto sostiene -o ha sostenido- batallas jurídicas en diferentes partes del mundo, como Estados Unidos, Brasil (donde los cultivos transgénicos ya superarían a los naturales), Chile o Francia.

La miel de la melipona

México es el tercer exportador de miel a nivel mundial (detrás de Argentina y China) y el sexto productor global. Según reportes, anualmente se producen en este país unas 57.000 toneladas de miel.

Más del 40% de la miel mexicana proviene de la llamada península de Yucatán, que se adentra como una espuela en el Mar Caribe y que incluye al estado del mismo nombre, así como a Campeche y Quintana Roo.

Casi la totalidad de la miel que produce la península -donde unas 30.000 familias dependen de su cultivo- se exporta a la Unión Europea. Uno de los temores que existen entre los apicultores es que la UE rechace su miel si encuentra que supera los limites aceptados de polen transgénico.

Y la miel más preciada de Yucatán es la que proviene de la abeja melipona, que puede venderse hasta por diez veces el precio de la miel común.

La voz de Leydi Pech se endulza cuando habla de ella.

“Es una abeja ancestral que los mayas hemos utilizado por mucho tiempo. Para nuestro consumo y para curarnos. Lo que tiene de especial esta abejita es que selecciona la floración que recolecta. También produce menos cantidad de miel”, dice con el español golpeado que caracteriza a los maya-hablantes.

Luego, un toque de hiel: “es una abeja que está en peligro de extinción en la península de Yucatán”.

El cultivo de la miel entre los mayas es prehispánico. En un estudio, la doctora Alejandra García Quintanilla, de la Universidad Autónoma de Yucatán, indica que tanto en la cerámica del período maya clásico (200 a 1.000 DC), como en los libros del Chilam Balam, se encuentran testimonios sobre la importancia de este néctar en la vida de las comunidades indígenas.

Es un conocimiento que sigue vivo: Leydi aprendió todo lo que sabe de la apicultura a los doce años, de su abuelo. Él, a su vez, recibió el saber de sus padres.

“Lo que más recuerdo de lo que me enseñó mi abuelo es que no hay que dejar que las abejas se mueran, siempre hay que defenderlas. Porque las abejas no sólo sirven para hacer la miel, sino para polinizar nuestros alimentos, lo que consumimos. Eso las comunidades mayas lo tenemos muy claro: es un servicio que nuestras abejas nos están dando. Y gratis”.

Lo que se viene

Lo más seguro es que, como lo insinúa en su comunicado, Monsanto impugne las decisiones de los jueces de Campeche y Yucatán. Y un tribunal superior bien puede ordenar la reanudación de los cultivos de soya. Quienes apoyan los cultivos transgénicos insisten en que no hay pruebas de que hayan contaminado la miel.

A nivel global, quienes respaldan los cultivos genéticamente modificados aseguran que son indispensables para alimentar a una población mundial en aumento.

De vuelta en México, los amparos plantean enormes retos logísticos. Los jueces ordenaron que se consulte a las comunidades. El de Yucatán incluso dio plazo: seis meses. El abogado Jorge Fernández cree esto en inviable en tan corto período: hay que traducir al maya -y en un lenguaje comprensible- el proyecto. Luego viene la consulta interna no sólo entre los apicultores, sino entre sus comunidades. Además, es algo que nunca antes se ha hecho.

Leydi no tiene dudas en que, como sea, hay que consultarlos: “nosotros tenemos asambleas. Cada comunidad, cada ejido hace su asamblea por usos y costumbres y tomamos nuestras decisiones… Estamos peleando esa parte: que nos pregunten. Porque tenemos derecho a opinar. Conocemos nuestro medio ambiente, nuestra biodiversidad, porque la hemos cuidado por miles de años”.

Según recuerda la periodista Elva Mendoza, los permisos para cultivar maíz transgénico -contra el que también se han presentado fuertes protestas- se encuentran asimismo suspendidos desde el año pasado por la interdicción de un juez que recibió una demanda colectiva. Según Mendoza, las transnacionales afectadas, entre ellas Monsanto, ya interpusieron los recursos jurídicos necesarios.

Leydi Pech tiene la esperanza de que la Suprema Corte de Justica de México “atraiga” los casos y de un dictamen definitivo.

Mientras tanto, lo que ha ocurrido con Leydi y sus compañeros apicultores es visto por sus simpatizantes como otra victoria local en medio de una enorme batalla global.

Los desechos de la generación de la electrónica

Computadoras, televisores y teléfonos celulares son cada vez más accesibles, lo que incrementa también los desechos electrónicos que llenan de tóxicos al ambiente.

Emilio Rabasa Véjar, en Desinformémonos

México. Con la basura electrónica que generan los mexicanos –desechos de dispositivos como tablets, teléfonos móviles y sistemas de posicionamiento satelital- se puede llenar 70 veces el estadio Azteca, señala la investigadora Astrid Aouragh. La situación “es preocupante”, define, pues falta mayor conciencia del reciclaje de estos compuestos que son altamente contaminantes.

“Un simple teléfono celular contiene elementos químicos tóxicos que pueden contaminar el aire, el agua, el suelo y nuestra comida, entre otros recursos vitales. La pila de tu celular puede afectar a cerca de 500 mil litros de agua. En México se comenzaron campañas de recuperación, sin embargo, los números son muy pobres”, indica Astrid Aouragh.

La gran cantidad, así como la constante evolución de las innovaciones tecnológicas  que surgen día con día, generan una producción de residuos a los que se denomina basura electrónica. Diariamente se generan millones de dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares, computadoras, tablets, GPS, entre otros.  El constante recambio de estos equipos hace que los anteriores pierdan su valor y sean inútiles.

Muchos de los componentes utilizados en la fabricación de los dispositivos electrónicos, parte esencial en la vida de una porción de la humanidad, son altamente tóxicos, atacan directamente al medio ambiente y son mucho más peligrosas que el resto de la basura.

La ambientalista explica que los artículos electrónicos, además de ser tirados como basura normal, son desarmados en los camiones recolectores, lo que reduce su valor en un 30 por ciento de forma automática. “El problema no es la contaminación que se genera por tirarlos, sino que por procesos naturales como lluvia, los tóxicos se dispersan por distintas vías, y se combinan con los químicos generados en la basura. El producto es una contaminación absoluta del suelo”, describe Aouragh.

Una vez que la basura electrónica se mezcla con el resto de desechos en los tiraderos comunes, los metales tóxicos se desprenden y todas las especies (incluida la humana) sufren impactos que pueden ser mortales. Entre los componentes tóxicos se encuentra el mercurio, el cadmio y el plomo, que tienden a filtrarse al agua subterránea.

Estudios recientes muestran que los trabajadores que fabrican estos productos registran un considerable deterioro en su salud por el contacto con los tóxicos.

En México, cada habitante produce en promedio nueve kilos de basura electrónica por año, lo que lo posiciona como el máximo generador en toda América Latina. Los dispositivos llegan a este país desde Japón, Corea y China. Además, Estados Unidos le vende millones de artículos usados. Se calcula que un mexicano cambia sus aparatos aproximadamente cada ocho meses. Astrid Aouragh informa que en México se generan entre 200 mil y 300 mil toneladas de desechos electrónicos.

El problema de la contaminación puede ser un pretexto perfecto para la generación de empleo en el país, en palabras de la investigadora. Diversos grupos ambientales se dan a la tarea de crear conciencia entre la sociedad para el reciclaje de los aparatos electrónicos, pues algunas partes de los dispositivos se pueden aprovechar para alargar su vida o no tener que crear uno nuevo. Sin embargo, el crecimiento del reciclaje (cerca de 300 toneladas de 2009 a la fecha) no es proporcional a las cantidades de basura electrónica que se arrojan anualmente.

Otro de los problemas que se presenta con los dispositivos electrónicos es que son cada vez más baratos, por lo que se vuelven más accesibles para casi todos los sectores poblacionales; también se vuelven obsoletos e inútiles rápidamente.

Los grandes emporios creadores de tecnología tienen estrategias de venta que generan círculos de consumo, explica la investigadora: cada aparato tiene cierta vida; en el momento que comience a fallar, la siguiente generación ya viene en camino o incluso ya está en el mercado, y se genera una adicción en el cliente por actualizarse constantemente.

La investigadora informa que “cerca del 86 por ciento de la población mexicana cuenta con celular o teléfono fijo. A partir del año 2009 se comenzó en el país la reutilización. En ese entonces, solamente el uno por ciento de los artículos se reciclaba; el gobierno obligó a empresas como Telcel, Alcatel y Iusacell a advertir a la población los daños que ocasiona la basura electrónica, así como en sus sucursales pedir a sus clientes regalar cualquier dispositivo electrónico que ya no se use”.

Al día de hoy, el 14 por ciento del total de los productos tecnológicos que se tiran tienen un segundo uso o fueron reciclados para crear uno nuevo.

NOTA RELACIONADA:

Aumenta basura electrónica en México

El país genera cerca de 300 mil toneladas cada año. En promedio cada mexicano produce entre 3 y 5 kilos de este tipo de residuos
(29 de julio de 2014)

¿Cómo plantarnos frente a la industria minera?

Fuente: Radio Progreso, desde Honduras

La minería es riqueza. Sin embargo, su explotación está estructurada para que esa riqueza se vaya fuera del país. Es fuente de corrupción y beneficios para funcionarios y políticos locales, al tiempo que es generadora de desastres ecológicos, ambientales y una amenaza creciente para la vida de las comunidades. La explotación minera y los proyectos hidroeléctricos van unidos por el mismo modelo extractivo, depredador, consumista y contaminador y concentrador de bienes y recursos. Es una explotación basada en la lógica del consumo infinito sobre un mundo con recursos limitados. La riqueza mineral deja miseria y desastre ambiental en contraposición a la creciente vida de lujo y derroche de los propietarios de las compañías mineras.

La industria minera ha alcanzado tan alto nivel tecnológico que requiere cada vez de muy poca mano de obra y de menos tiempo para la explotación de una mina, dejando como secuelas un acelerado desastre ambiental y destruidas las formas comunitarias tradicionales de vida. Una comunidad tocada por la explotación minera nunca volverá a ser la misma, sus tejidos culturales quedan rotos, y la explotación minera conlleva, promueve e incentiva la división y la corrupción.

En la industria minera existen sin duda dos cosmovisiones, es decir, dos maneras de ver y de relacionarse con el mundo. Una primera manera es la que mira la naturaleza y la tierra como una madre, como fuente vida y don sagrado para pueblos y comunidades. Las comunidades indígenas dan testimonio que “la tierra es nuestra madre y las mineras la tienen destrozada, le han partido el corazón y eso es un atentado contra Dios”. Una segunda manera de ver la naturaleza es la de los mineros y empresarios extractivistas. Las montañas y las minas, el agua y los bosques son negocios, dinero, crecimiento, desarrollo, bienestar económico. Todo hay que convertirlo en capital.

La industria minera extractiva, íntimamente unida a los proyectos hidroeléctricos contaminantes, es tan criminal que está provocando un fenómeno creciente de resistencia de comunidades muy articuladas con organizaciones ambientalistas y populares. Como contrapartida, las mineras en alianza con empresarios nacionales y autoridades públicas, amenazan, persiguen, secuestran y asesinan a dirigencias y comunidades.

Las compañías mineras se confabulan con los diputados para aprobar figuras jurídicas con el propósito de criminalizar las luchas de resistencia contra la explotación minera y las concesiones de agua. También han articulado alianzas con comunicadores para controlar la información, desfigurar las luchas y presentar la industria extractiva y contaminante como “bondadosa” para las comunidades, el Estado y la sociedad.

Las comunidades y organizaciones ambientales se apoyan en medios de comunicación alternativos y en las redes sociales, sin alcanzar todavía capacidad para contrarrestar el cerco mediático. Las compañías mineras han construido un escenario de conflicto y de polarización. Ellas tienen bien definido su objetivo: convertir toda la riqueza natural en dinero. Las comunidades, organizaciones ambientales, ecologistas y populares y las iglesias que buscan ser fieles al Evangelio, no tenemos ningún otro camino que articularnos en una lucha común por la paz y la vida a partir de la defensa y protección de nuestros bienes naturales.

La tragedia de los mineros en el Corpus no es única, es la expresión de la trágica realidad de la minería, y hemos de articularnos y movilizarnos porque la Vida es un Don de Dios y lo hemos de defender en pie de testimonio, desde la lucha organizada, popular, pacífica y no-violenta. Hoy estamos a tiempo, mañana será demasiado tarde.

¿Adiós al campesinado? El supermercado siempre gana

La agricultura ha dejado de ser desde hace años una actividad económica central. Ante un modelo agrario diseñado por y para el agronegocio, cada vez más campesinos se han visto obligados a cerrar sus explotaciones y abandonar el sector. Sin embargo nuestras necesidades alimentarias siguen allí. Sin campesinado, ¿quién nos dará de comer?

Por Esther Vivas. Público.es

La agricultura, en el Estado español, ha pasado de ser una de las principales actividades económicas a una práctica casi residual. En 1900, el 70% de la población activa trabajaba en el sector agrícola; en 1950, ésta había disminuido hasta el 50% del total; en 1980, ya únicamente representaba el 19%; y en 2013, sumaba un escuálido 4,3%. Las explotaciones agrarias, del mismo modo, desaparecen a gran velocidad. En el período de 1999 al 2009, en solamente diez años, éstas disminuyeron un 23%, según el Censo Agrario del Instituto Nacional de Estadística 2009. Pronto no quedarán campesinos en el campo.

Menos explotaciones y más grandes. La concentración empresarial es otra realidad en el mundo agrario. Entre 1999 y 2009, a pesar del cierre de fincas, las que se mantuvieron, en todas las comunidades autónomas, aumentaron su extensión. Aunque los mayores incrementos se dieron en Galicia, La Rioja y Cantabria. En la ganadería, se repitió la dinámica: el número de explotaciones de cada especie de ganado disminuyó, pero aumentó el número medio de cabezas. Castilla y León se situó al frente de la producción de bovino y ovino y Catalunya fue la primera en la producción avícola y porcina, ambas comunidades con el mayor número de ejemplares de cada una de dichas especies. Por cierto, en Catalunya existen prácticamente tantas cabezas de cerdo, como de personas.

La renta agraria en términos generales, en los últimos años, también ha retrocedido, a pesar de que en 2013, ésta aumentó un 7,7% después de varios años de mantenerse estable o en caída libre. Según datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), el sector agrario en la última década ha perdido un 23% de su renta. Asimismo, los costes de producción siguen incrementándose, y actualmente significan un 93% de la renta agraria en su conjunto. La subida de precios de la energía, los fertilizantes y los piensos ha contribuido de forma decisiva al aumento. Los ingresos disminuyen, los gastos no hace sino aumentar. Precios en origen y en destino

El diferencial entre el precio que se paga en origen al productor y el que nosotros pagamos en la tienda o el supermercado continúa subiendo. Si en junio del 2013, el precio del producto alimentario de origen a destino se multiplicaba de media por 3,79, un año más tarde, en junio del 2014, el importe se multiplicaba por 4,52, según el Indice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. Aquellos productos con un mayor incremento de su coste eran el calabacín, el repollo y la berenjena, con un diferencial porcentual entre el precio en origen y en destino de un 950%, un 808% y un 717% respectivamente. En definitiva, quién produce lo que comemos es quién menos dinero recibe.

De aquí que la COAG, la Unión de Consumidores de España (UCE) y la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) impulsaran una proposición no de ley sobre los márgenes comerciales de los productos agroalimentarios, que fue aprobada por el Congreso de los Diputados en 2008. La proposición instaba a una mayor transparencia en el proceso de configuración de los precios a lo largo de la cadena alimentaria, a la creación de un Observatorio de Precios para controlar y sancionar las malas prácticas en la fijación de los importes, a actuar para eliminar la especulación en los mercados agroalimentarios e implantar un sistema de doble etiquetado (precios origen/precios destino) que permita conocer el valor real de los alimentos y detectar distorsiones interesadas en los precios, entre otras medidas. Aunque del dicho al hecho…

El supermercado siempre gana

La venta a pérdidas por parte de los supermercados, vender por debajo del precio al que se paga al productor, es otra práctica habitual, aunque está prohibido por la administración mediante la Ley de Ordenación del Comercio Minorista y la Ley de la Competencia Desleal. La gran distribución, sin embargo, utiliza esta medida con el objetivo de fidelizar a sus clientes, vendiendo algunos productos, los llamados «productos relamo», a un precio muy bajo. A pesar de ingresar menos dinero con su venta, lo compensa con el incremento de la comercialización de otras mercancías.

El aceite de oliva ha sido, en los últimos años, uno de los productos agrarios más golpeados por esta práctica, ahora parece le llega el turno al arroz. Pero, no es oro todo lo que reluce. El consumidor piensa que ahorra con estos métodos, aunque una vez en el ‘súper’ lo que deja de pagar en un producto lo acaba pagando en otro. La gran distribución siempre gana.

Mientras, estas prácticas tienen un efecto nefasto en el campo, ya que presionan a la baja el precio que se paga en origen por dichos alimentos conduciendo a la ruina del agricultor. Sin entrar a analizar, por otro lado, el fraude que, a menudo, se da con estas prácticas, cuando nos venden, por ejemplo, aceite de oliva virgen extra a un precio extremadamente barato, y al analizar el producto resulta no tratarse del aceite de primera calidad que nos decían.

Muchos campesinos, ante estas operaciones, tiene que acabar cerrando sus fincas. Entonces, si estos desaparecen, ¿quién nos dará de comer? ¿Quiénes producirán y distribuirán la comida? Creo que la respuesta es clara: unas pocas empresas que controlan cada uno de los tramos de la cadena alimentaria. Se trata de multinacionales como Dupont, Syngenta, Monsanto, Kraft, Nestlé, Procter&Gamble, Danone, Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona, por solo citar a algunas. ¿Tenemos, pues, la comida garantizada?

Esther Vivas

Honduras: La resistencia del pueblo garífuna, entre el despojo y el narcotráfico

El pueblo afroindígena contempla 46 comunidades y 28 se encuentran dentro de áreas protegidas que están siendo afectadas por proyectos minero-energéticos, complejos turísticos y proyectos urbanísticos impulsados por el gobierno nacional y empresas transnacionales.

Carolina Bedoya Monsalve, Desinformémonos

Ciudad de México. El rapto de 20 integrantes de la Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH, por parte de cuatro hombres fuertemente armados, el pasado 17 de julio, es parte de las violaciones a los derechos humanos y territoriales que enfrenta el pueblo garífuna, que con el golpe de Estado hace cinco años se han intensificado más, señala Miriam Miranda Chamorro, coordinadora de la asociación.

El pueblo afroindígena contempla 46 comunidades y 28 se encuentran dentro de áreas protegidas que están siendo afectadas por proyectos minero-energéticos, complejos turísticos y proyectos urbanísticos impulsados por el gobierno nacional y empresas transnacionales.

La comunidad Vallecitos, municipio de Limón, Colón, es parte del territorio de los garífunas, que limita con el mar Caribe y una zona altamente boscosa e inhóspita, donde no hay una ciudad o pueblo cerca; y ha sido el lugar perfecto para que el narcotráfico se quiera adueñar del lugar. Miranda Chamorro informa que la asociación hizo inspecciones a diez minutos del campamento, porque ahí el crimen organizado construyó pistas de aterrizaje para legitimar su presencia en el territorio.

“Para supuestamente controlar estas pistas, el Estado las dinamitó, pero no hizo un monitoreo en la zona para saber si la seguían usando o no; nosotros fuimos para ver qué estaba sucediendo y nos encontramos con cuatro hombres que por su aspecto parecían sicarios,  no traían el rostro cubierto, como si no les importara que los viéramos, además con armas de alto calibre”, narra Miriam Miranda y agrega que lo único que hizo el gobierno fue rellenar los huecos con pinos, pero no tiene ninguna estrategia o política para que los garífunas regresen a sus territorio.

“Ellos nos querían juntos, no querían que no separáramos. Uno de ellos llamó al supuesto jefe que hacía a su vez de intermediario. Nos quitaron los teléfonos celulares y nos dijeron que si les dábamos las fotos que les tomamos a la pista nos dejaban ir, porque la orden era matarnos”, relata Chaparro, y añade que uno de los compañeros logró escapar con un celular y de esa manera dar aviso a las demás compañeras.

Territorio en disputa

La Ley de Propiedad de Honduras, de acuerdo a OFRANEH, fue aprobada en el año 2004, sin consultar a los pueblos indígenas y afro descendientes. En el 2003 se realizó una consulta con el pueblo garífuna, en la que rechazaron los dos borradores de ley porque generaban la desaparición de la propiedad comunitaria.

Vallecitos es un territorio que la asociación ha defendido de los intereses del Estado y del crimen organizado. Son unas 120 manzanas de tierra, donde hace 10 años asesinaron a un garífuna y “la gente quedó con mucho miedo, nadie quería salir, pues los sicarios todo el tiempo están en las calles, como si nada”, manifiesta la coordinadora de OFRANEH

El pueblo garífuna ha denunciado la destrucción de la Laguna de Micos para la construcción de un proyecto turístico que es parte del Plan Puebla Panamá; la exploración y explotación de petróleo también es parte de los proyectos extractivistas; los monocultivos de palma africana en humedales; proyectos hidroeléctricos, flotas pesqueras industriales y la construcción de carreteras ilegales en poblados como San José de la Punta – Sico y Betulia-Río Cocos, informa la asociación

Las 980 hectáreas  del territorio de Vallecito  fueron tituladas a favor del pueblo garífuna por el Instituto Nacional Agrario (INA), informa Miriam Miranda, en el año de 1997, pero después el crimen organizado se adueñó de una gran parte de su territorio.

“Nosotros vivimos el despojo por los proyectos extractivistas, además del narcotráfico, que cada vez es peor en Honduras. Siente la gente que en cualquier momento la pueden matar, porque después de 10 años de despojo muchos no hemos podido regresar a nuestros territorios a habitarlos como debe de ser, sin ninguna preocupación por que lleguen y nos saquen o nos maten”, refiere Miriam Miranda.

Golpe de Estado

Después del golpe de Estado en el 2009, cuando perdimos todos los derechos conquistados por nuestros ancestros, advierte Miranda Chamorro, el narcotráfico y el crimen organizado se reinstalaron y el despojo se convirtió en una política de gobierno.

“En el 2012, hubo una especie de golpe militar técnico, porque el poder legislativo sacó a los magistrados que habían rechazado varios proyectos de desarrollo. Y este golpe, que así decidimos llamarlo, sirvió para que el gobierno terminara de entregar todos nuestros recursos a la minería, a los proyectos energéticos  y a las ciudades modelos, que tanto afectan nuestras comunidades”, indica.

El 74 por ciento del territorio garífuna está dentro de las ciudades modelos, informa Miriam Miranda en entrevista telefónica con Desinformémonos. Estas ciudades son autónomas, en el sentido de que tendrían sus propias leyes y gobiernos, ubicadas en uno de los países más violentos del mundo,  con un alto porcentaje de pobreza, sin acceso a la educación ni a la vivienda, con narcotráfico y un grave problema de migración.

Además, en Honduras está latente la situación de los monocultivos que afectan la fertilidad de la tierra, es el caso de la palma africana que destruye los demás recursos.

Hay un vaciamiento de las comunidades por el despojo y el destierro  para la imposición de estos proyectos, además de la migración que cada vez se está llevando a más hondureños a peregrinar por territorios muy peligrosos.

Un claro ejemplo de lo que ocurre actualmente en Honduras es la libertad de prensa que en los últimos dos años ha cobrado la vida de casi 34 periodistas: “parece no haber salida en este país, si defiendes tu territorio te matan; si no aceptas las cosas como te las quieren imponer, te matan; estamos ante un país dominado por el narcotráfico”, manifiesta Miriam Miranda.

“Nuestra seguridad, después del rapto, tiene que correr por cuenta nuestra. El gobierno dice querer asumirla protegiéndonos con cuerpos de seguridad del Estado, pero ésta es  proporcionada por el mismo Estado que también nos ataca y reprime. La militarización no es la respuesta para un país dominado por el crimen organizado, la delincuencia y un gobierno igualmente  corrupto”, advierte la coordinadora de la asociación

“El escenario actual para el pueblo garinagu, es complicado y más cuando si eres defensor de los derechos humanos y territoriales. Nosotros hemos hecho audiencias públicas en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y denunciado las diferentes violaciones del territorio,  y en unos meses tendremos otra en Panamá, lo que nos pone en una situación cada vez más riesgosa”, expresa Miriam Miranda y advierte que a pesar de todo, la resistencia cultural, musical y sus tradiciones espirituales, les permite seguir en la lucha. Actualmente, unas 160 personas habitan el campamento y cada vez están llegando más.

El pueblo garífuna es afroindígena arahuaca y su cultura se basa en la colectividad y la defensa de la madre tierra. Además, por estar cerca del mar, éste tiene gran significado espiritual para el pueblo en sus rituales y ceremonias, pero el narcotráfico también usa este lugar para transportar la droga.

Garinagu

“Nosotras trabajamos la tierra, sembramos y la dejamos descansar otra temporada para que se pueda recuperar, no usamos fertilizantes; pero el Estado se aprovecha de nuestra forma de pensar para decir, junto con los acaparadores de tierras, que nosotras no la trabajamos, y que entonces para qué la queremos. Esta es su excusa para despojarnos de ella”, reclama Miranda Chamorro.

El turismo es otro de los problemas que enfrenta esta población afroindígena hondureña, pues pretenden privatizar las playas y el mar es parte importante de su cosmogonía, expresa Miriam Miranda. El turismo y la llegada de proyectos de urbanización, advierte, van a afectar nuestra cultura, pues allí está nuestra materia prima para hacer, por ejemplo,  los tambores que construimos para los rituales y las cosas que utilizamos en la construcción de una casa para las ceremonias y que también salen del bosque”.

Miriam Miranda, mujer afroindígena, concluye: “nosotras no vamos a salir de nuestros territorios, vamos a resistir como hasta ahora lo hemos hecho, desde la cultura y la resistencia pacífica. Hacemos un llamado a la comunidad internacional que siempre nos han apoyado y al país entero a que construyamos la paz, a pesar de lo complicado que es hacerlo acá”.

Porqué los pueblos originarios rechazan la autopista San Cristóbal de Las Casas – Palenque

Marie-Pia Rieublanc / Otros Mundos AC/Chiapas

Foto: La JornadaVIDEOS al Final

La semana pasada, el titular de la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones de Chiapas (SinfrayC) aseguró que la futura autopista que conectará San Cristóbal de Las Casas a Palenque, dos de los centros turísticos más importantes del estado, será una “herramienta de desarrollo para regiones históricamente rezagas en la entidad, dotándolas de mecanismos para un crecimiento económico autosustentable”. Sus declaraciones intervinieron dos días después de que más de 15 000 personas marcharon en diez municipios de Chiapas ubicados entre San Cristóbal y Palenque, en contra de este proyecto nacido hace unos diez años.

“Sólo beneficiará a las empresas, no a las comunidades”, “dañará a la Madre Tierra”, gritaron los manifestantes invitados por la diócesis de San Cristóbal de las Casas a peregrinar “por la paz, la defensa de la vida, de la madre tierra y de los pueblos” ese 19 de julio. Hombres y mujeres de todas los edades marcharon desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde en Huixtán, Tenejapa, Oxchuc, Cancuc, Pantelhó (Altos), Altamirano, Ocosingo (Selva), Chilón, Yajalón, y Tumbalá (Tujilá).

“La carretera pasará en los municipios donde la gente la dejará pasar”
El proyecto está entre las manos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) quién contrató la empresa de consultoría en ingeniería Cal y Mayor (México) para elaborar el diseño de la carretera. Se tratará de una carretera de tipo A2 (dos carriles) de 153 km entre San Cristóbal y Palenque, más un ramal de 16.3 km que conectará Ocosingo. Todavía ningún trazo definitivo ha sido publicado. En 2009, la autopista debía pasar por 31 localidades en los municipios Chilón, Tumbalá, Tila, Salto de Agua (Tujilá), Palenque (región Maya) y Macuspana (Tabasco), pero los planes han cambiado varias veces. En febrero de 2014, la Secretaría informó que estaba todavía estudiando un nuevo trazo debido a la oposición de varias comunidades que rechazaban el diseño inicial. Decenas de comunidades pertenecientes a los municipios de San Cristóbal de las Casas, Tenejapa, Huixtán, Oxchuc, Ocosingo, Chilón y Palenque, podrían ser afectadas.

“La carretera pasará en los municipios donde la gente la dejará pasar, por eso no debemos dejar de luchar”, nos confió un habitante de Huixtán que participó a la marcha del 19 de julio. Según sus informaciones, el trazo de la carretera podría afectar hasta 10 comunidades de su municipio. Espera que la resistencia de los pueblos frene o cancele el proyecto a pesar de la alta presión ejercida por el gobierno federal para que las obras empiecen este año. ¿Pero porqué él y miles de pobladores chiapanecos no quieren que la carretera pase en sus tierras?

Por la falta de información y la violación del derecho a la consulta. Como acabamos de verlo, los planes del gobierno no están todavía claros. Cabe recordar que como pueblos originarios, tzotziles, tseltales y choles, los habitantes de esta zona tienen el derecho a una consulta libre e informada previa cada vez que el gobierno o una empresa quiere implementar un proyecto que pueda afectar su territorio, según el convenio 169 sobre los Pueblos indígenas y tribales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscrito por México. Pero en el caso de la construcción de esta carretera, la población indígena no ha sido integrada a la definición del trazo. En ciertas localidades, las asambleas ejidales se reunieron por su propia iniciativa y votaron “no” al proyecto de la carretera, pero ello no impidió que ingenieros continuaran estudiando la factibilidad del proyecto en su territorio, sobrevolándolo en helicóptero. Eso pasó en el ejido López Mateo, en Huixtán, donde una asamblea ejidal rechazó oficialmente el proyecto al fin de 2013, aseguró uno de sus habitantes.

Por la afectación al medio ambiente, a los cultivos y a las viviendas. La construcción de la carretera implica crear una brecha en los cerros que bordean el camino San Cristóbal-Palenque, donde se encuentran viviendas, cultivos, bosques y manantiales. Según los últimos anuncios de la SinfryC, la autopista incluirá tres puentes, de 400, 450 y 500 metros. Los dos carriles medirán doce metros de ancho en total, pero el “derecho de vía”, es decir la parte del suelo que hará parte de la infraestructura y no podrá ser usada por los habitantes será de 60 metros, según un estudio de impacto ambiental realizado en 2009 por la Secretaría de Medio Ambiente y de Recursos Naturales (Semarnat). En esa época, empleados de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), confiaron a un periodista de Ecoportal que estaban personalmente opuestos al proyecto a causa de la destrucción ambiental que implicaba el proyecto. La Secretaría no publicó otro estudio desde entonces a pesar de que cambiaron los planes.

“Donde está el trazo, casas, terrenos, parcelas… lo que tengan (los pobladores), lo van a invadir”, teme un habitante del ejido de Chilil en Huixtán. En enero de 2014, los comuneros tzotziles de Los Llanos (municipio de San Cristóbal), donde debe pasar la carretera, interpusieron un amparo contra el megaproyecto que “pone en riesgo (su) soberanía alimentaria y vulnera (sus) derechos al territorio, autonomía, no discriminación y protección de medio ambiente y recursos naturales”. Aseguraron que el 16 noviembre de 2013, el sexto regidor del ayuntamiento de San Cristóbal de Las Casas, Fidencio Pérez Jiménez, “se presentó aquí para amenazar de que la autopista pasaría sobre las tierras de uso común, y en caso de que la comunidad se opusiera, las autoridades de la comunidad irían a la cárcel y se llevaría al Ejército para el inicio de las obras de construcción”.

Porque no será gratis. Cuando el proyecto de construcción de la carretera fue reactivado en 2008 bajo la presidencia de Calderón después de haber sido olvidado varios años, se trataba oficialmente de una autopista de cuota que iba a ser concesionada a la empresa CAS (Concesionaria de Autopistas del Sureste). Esta entidad mexicano-española es participada en mayor parte por el grupo español Aldesa, es propietaria desde 2008 de la carretera San Cristóbal-Tuxtla, donde la cuota es de 48 pesos mínimo. Las recientes declaraciones del titular de la SinfrayC anunciando que la carretera será libre de cuota no parecen creíbles, sabiendo además que el estado está invirtiendo muchísimo dinero para llevar a cabo su proyecto y que seguramente querrá recuperar su dinero de alguna manera. Su costo total será de 10 mil 600 millones de pesos, informó Bayardo Robles Riqué.

Porque permitirá la llegada de empresas extractivistas y el saqueo de las tierras. “El motivo esencial es conectar a Chiapas: no podemos traer inversiones si no tenemos la infraestructura carretera; lo primero que te pide la iniciativa privada, ya sea extranjera o nacional, son buenas vías carreteras y en Chiapas tenemos muy pocas vías carreteras: fueron construidas hace más de 30 años o 40 años y ya con el paso de tiempo, y la inmensa cantidad de topes, te has de imaginar que no quieren invertirle a Chiapas. Nosotros estamos viendo como un horizonte de oportunidades esta inversión económica, turística y social. » Esas palabras del secretario general de Gobierno, Eduardo Ramírez Aguilar, entrevistado por el Heraldo de Chiapas en enero de 2014, ilustran muy bien las intenciones del gobierno.

El beneficio para las comunidades en términos de posibilidad de vender su artesanía o sus cultivos en esta futura vía turística no es nada en comparación con los beneficios para las empresas que podrán entrar más fácilmente en los territorios indígenas y usar sus recursos para hacer ganancias. Los proyectos ecoturísticos o de turismo de “aventura” se van a multiplicar, comercializando y privatizando la naturaleza, amenazando los bienes comunes de los pobladores. Las empresas que quieren construir plantas en esta zona podrán hacerlo más fácilmente gracias a la carretera. En Huixtán por ejemplo, los habitantes temen la instalación de una nueva planta de la embotelladora norteamericana Coca-Cola Company cerca de un manantial (ver video abajo). Los megaproyectos energéticos como presas y minas que necesitan grandes maquinas y camiones para su construcción y su funcionamiento se verán facilitados también por la carretera. Aún más ahora que el Congreso aprobó la Reforma energética, legalizando la privatización de las tierras en nombre de la “utilidad pública” para todo tipo de extracción de recursos que se encuentran en el subsuelo.

VIDEOS:

-Peregrinación por la Paz, la Defensa de la Vida y de la Madre Tierra en Huixtán
https://www.youtube.com/watch?v=IpHUa9v3NiM

-Peregrinación por la Paz, la Defensa de la Vida y de la Madre Tierra en Cancuc
https://www.youtube.com/watch?v=ZPEhhnnNiDs

El peligro de las bebidas gaseosas para la sociedad y el Ambiente

por Carlos Fermín

Es imposible no caer en la tentación de las refrescantes bebidas carbonatadas y energizantes, que mediante una gran dosis de sustancias químicas tóxicas, hidratan nuestro cuerpo en épocas de calor, vitalizan la mente para cumplir con las actividades rutinarias y hasta nos regalan un par de alas, buscando que suframos el abismo de la diabetes, de la hipertensión y de la muerte.

Me pregunto ¿Quién puede resistirse a beber una Coca Cola bien fría y con bastante hielo? Ya sea estando en la casa, en la oficina o en la universidad, es un dulce pecado que todos estamos dispuestos a cometer y a compartir con los hermanos, tíos, abuelos, primos y sobrinos. No hay remordimiento de conciencia por cada uno de los grandes eructos que glorifican la ingesta del refresco. Sin embargo, jamás pensamos en los daños colaterales que trae consigo el uso y abuso de la poción mágica, la cual genera una terrible efervescencia en sus víctimas de carne y hueso.

Con un arsenal de campañas publicitarias, las marcas comerciales como Coca Cola, Red Bull y Pepsi, se encargan de generar la adicción consumista en el discernir de la gente. No importa en que lugar vives, trabajas o duermes, porque siempre mantienen un hipnotizante material propagandístico que obliga a recordar la necesidad de consumir el agitado producto, tras visualizar un cartel a full color frente al semáforo, al observar un costoso spot en la televisión, o cuando escuchamos los divertidos jingles que repiten en la radio.

Si tienes sed bebe una Coca Cola, si tienes hambre come una hamburguesa de McDonald´s, y si tienes dolor toma una aspirina Bayer. Así funciona el Mundo pseudo-globalizado al que todos pertenecemos. Si estás adentro de la botella, vas a tener muchísimos seguidores en las redes sociales, que te convertirán en la nueva tendencia global. Si estás afuera de la botella, te vas a quedar siguiendo tu propia sombra en la penumbra de la soledad. Es el gran martirio del siglo XXI, que la mayoría de las personas están dispuestas a idolatrar sin titubeos.

Ya nadie ingiere agua. El salvaje proceso de industrialización en el que vivimos, aniquiló el significado de nuestras raíces naturales, espirituales y culturales. Nos hacen creer que es una tontería beber un vaso con agua, porque no genera un caudal de marketing, contratos y ganancias, en los despiadados bolsillos de las transnacionales. Siempre hay una excusa para preferir tomar bebidas artificiales de consumo masivo, antes de disfrutar un vaso con agua purificada. Recordemos que beber agua mejora la digestión de los alimentos, previene un infarto, elimina toxinas e impurezas de la piel, regula la temperatura corporal y activa tus órganos internos.

El problema no sólo abarca a la Coca Cola, sino a otros líquidos dañinos para el cuerpo, como los polvos de fruta deshidratada, las sodas dietéticas y las maltas no fermentadas. De hecho, realmente no están engañando a nadie con la venta de las bebidas llenas de toxicidad. Si usted lee los datos impresos que aparecen en la etiqueta o al dorso de los envases, podrá observar una lista de ingredientes que incluyen el ácido fosfórico, la cafeína, la taurina, el color caramelo y la fenilalanina. Todos esos compuestos químicos alteran el organismo, y producen acidez estomacal, osteoporosis y taquicardia.

Lo más triste, es que las empresas que fabrican las mezclas de origen sintético, comúnmente atacan al mercado juvenil, para que los niños y adolescentes caigan en la trampa de las bebidas prohibidas desde edades tempranas. Toda esa repudiable situación, se establece con el consentimiento de los padres de los muchachos, quienes van a los supermercados y les compran esos productos. Nadie piensa en el prematuro deterioro de la salud que inyecta la tartrazina y el ciclamato de sodio para el desarrollo integral de los niños. Es frecuente que se utilice la imagen de los animales de la selva o personajes de comiquitas infantiles, junto a fondos musicales pegajosos y demás trucos publicitarios, para que los papás y sus hijos no se cansen de beber la alucinante desgracia.

El día que te enfermes por tanta glucosa en la sangre, te aseguro que el señor y la señora Coca Cola NO van a llevarte al hospital para que te atienda un médico. El famoso Toro Rojo tampoco va a pagarte los exámenes que determinen el grado de descalcificación que presentan tus huesos. Y ni siquiera el payaso Ronald alegrará tu descanso en la fría camilla, hasta que te trasladen derechito al quirófano. Ellos te dejarán morir sin ningún arrepentimiento, y se irán en busca de otras inocentes palomitas, para venderles más gaseosas, hamburguesas y energizantes.

Hoy por hoy, Coca Cola es uno de los grandes antivalores que manifiesta toda la podredumbre que viste al funesto Tío Sam. Aunque nos dicen que las gaseosas unen a las familias y promueven las buenas costumbres. La verdad, es que la gasolina con hielo lo único que hace es propiciar el egoísmo, la violencia y la mezquindad. Es un reflejo de la idiosincrasia que identifica al reino estadounidense, y que castiga con mayor fuerza a sus vasallos foráneos. Lo peor, es que acrecienta el sectarismo entre sus consumidores, quienes se transforman en seres ciegos, sordos y mudos ante las injusticias sociales que se originan en distintas latitudes del planeta.

Nuestros ancestros nos aconsejaban tomar ocho vasos de agua al día, pero me pregunto ¿Quién bebe ocho vasos de agua a diario? Si bien nuestro organismo pide a gritos gozar del vital líquido, nunca escuchamos sus constantes súplicas. Quizás todos somos culpables de la irracionalidad ecológica que se percibe en la actualidad, debido a que la problemática trasciende lo corporal y se afianza en el espacio biofísico circundante. Detrás de la compra y venta de bebidas gaseosas, se esconde una gran destrucción ambiental que golpea con intensidad al entorno que albergamos.

Es común observar latas, chapitas y botellas de vidrio en las principales calles, plazas y parques de las ciudades. Siendo un descontrol socio-ambiental que perjudica los recursos naturales, lo cual va en contra de la Cultura Conservacionista, que jamás es auspiciada por las entidades gubernamentales. Sin darnos cuenta, vamos asumiendo una actitud indiferente que contamina la vegetación de los territorios, y que se transforma en la basura doméstica acumulada en los ríos, quebradas y cañadas. Es consabido que los ecosistemas donde viven las especies marinas, quedan muy vulnerables por la cantidad de plástico y aluminio que se deposita en el interior de sus aguas.

Vemos que las marcas comerciales nunca fomentan el reciclaje, la reforestación y la limpieza de áreas verdes a sus queridos consumidores, debido a que ellos fructifican la apatía de la gente, para seguir deforestando los bosques, desertificando los suelos, enturbiando las cuencas hidrográficas y extinguiendo la biodiversidad del Mundo. Ese es el verdadero negocio que existe en el fondo de la endiablada botella. Es la oferta y la demanda que nace por el arrebato del ecocidio, y que trastoca ferozmente a nuestro continente, pues se sabe que América Latina es el principal consumidor de Coca Cola a escala global.

Lo que muchos desconocen, es que Coca Cola, Nestlé o Pepsi vienen sistemáticamente destruyendo los recursos naturales del planeta Tierra, ya que irrumpen, explotan y rentabilizan las bondades del aire, del agua y de los suelos, a cambio de recibir más dinero ensangrentado para el placer de los socios corporativos. Entre los problemas ambientales latentes, como el Cambio Climático, el Efecto Invernadero y el Calentamiento Global, se halla la demoníaca presencia de las multinacionales que despojan a los indígenas de sus tierras, y sobornan a los entes judiciales para perpetrar los delitos, sin temor a recibir sanciones legales y levantando la gran fumata del etnocidio.

Tan sólo hay que viajar hasta el hermoso río Aconcagua del país chileno, para escuchar el testimonio de los lugareños quienes se quejaban de los malos olores y del tono oscuro que ostentaba las aguas del curso fluvial, tras la contaminación ambiental producida por la gigante Coca Cola. También ha destruido los mantos acuíferos de Coatepec en territorio azteca, por la explotación y polución de los recursos hídricos existentes, que causa una emergencia sanitaria al limitarse el acceso a fuentes de agua potable. A su vez, Coca Cola es una de las principales empresas que arroja desechos insalubres a la cuenca del río Matanza-Riachuelo ubicado en la nación argentina, que se posiciona entre los diez lugares más contaminados del planeta.

Además, es frecuente que se utilice la Coca Cola para limpiar el radiador y lubricar los neumáticos de los carros, para realizar explosivas bombas caseras, y hasta como un potente pesticida en la agricultura. El peligro de beber gasolina con hielo, es una droga, una mafia y una religión que distingue a nuestra volátil Humanidad. Jugamos con el bienestar de nuestra salud, a cambio de pagar el diezmo por cada litro que consumimos. Pasan los años, y el cuerpo humano va envejeciendo, esperando que algún día volvamos a rendirle tributo a los ochos sagrados vasos de agua. Pero, las manecillas del reloj que marcan el rumbo de la Sociedad Moderna, prefieren desayunar, almorzar y cenar con una monumental botella de Coca Cola en el centro de la mesa, que santifica los alimentos a degustar por los comensales.

Me sigo preguntando ¿Por qué Latinoamérica es la región con mayor consumo de Coca Cola a nivel global? Será porque somos muy fáciles de manipular gracias al continuo bombardeo publicitario, o es que olvidamos el legado cultural de nuestros aborígenes. Es muy lamentable que los senderos latinoamericanos vivan esclavizados a las bebidas extranjeras, pese a que en sus paisajes existen infinidades de brebajes naturales, que la Pachamama nos enseñó a elaborar para calmar la sed y vivir en armonía con la flora y la fauna.

No hay duda, que estamos presos en un perverso proceso de Transculturación, que no recuerda los valores éticos y morales que recibimos de los valientes pueblos originarios. Pero, a las marcas comerciales no les conviene rescatar el sentido de pertenencia de los pueblos, y que se masifique el consumo de bebidas naturales para la colectividad. Por eso, las empresas transnacionales les ofrecen grandes beneficios económicos a los gobiernos de turno, para que jamás se atrevan a desarrollar líneas de producción y comercialización de bebidas naturales, que acabarían con el lucrativo negocio de los refrescos alrededor del orbe.

Es el mismo círculo vicioso que se oculta en la industria cervecera y tabacalera. Te prometen el cielo y las estrellas para que te vuelvas co-dependiente al alcohol, a la nicotina y a la gasolina. Después que el veneno surte su efecto en el cuerpo, sientes que necesitas una dosis diaria de Coca Cola para cumplir con éxito las tareas cotidianas. Luego te obligan a seguir comprando y bebiendo el hidrocarburo, mientras asistes a eventos públicos (conciertos musicales, juegos deportivos, fiestas de cumpleaños o ferias de calle). Es una maldición que destruye el pensamiento crítico de los ciudadanos y robotiza su comportamiento.

Todos se preguntan cuál es el ingrediente secreto de la Coca Cola, que por varias generaciones lo ha convertido en el flamante superhéroe de los Seres Humanos. Representa uno de los mayores misterios sin resolver por la comunidad científica universal. Algunos afirman que se trata de raticidas diluidos en agua, y otros aseguran que es cianuro administrado en pequeñas porciones. No obstante, la verdadera sustancia escondida en el líquido de la Coca Cola, es la espumante ignorancia que se percibe en los millones de ignorantes que beben esa gaseosa, sin considerar el mortífero riesgo a corto y largo plazo.

Con el fin de evitarlo, en la geografía latinoamericana se encuentran deliciosas bebidas hechas con la magia de la Naturaleza, y que usted puede comprar o preparar para el provecho de sus familiares, vecinos y amigos. Por ejemplo, tenemos el mate, el agua de coco, la limonada o el refrescante mocochinchi, que dejó en knockout a la Coca Cola y se apoderó del buen paladar de los bolivianos. De igual manera, los jugos naturales son una gran alternativa para salir del callejón de las gaseosas. En cada esquina hay una sabrosa fruta que te ayudará a cambiar los hábitos alimenticios. Entre mangos, cambures, sandías, peras, toronjas, tamarindos y naranjas, existe un universo de posibilidades para crear recetas sanas y muy nutritivas.

La mejor forma de minimizar el impacto negativo de la Coca Cola y sus retorcidos aliados americanos, es difundiendo todas las verdades que demuestran su perjudicial daño a la salud. Es una lucha muy dispareja, pues ellos emplean campañas de desinformación en la población, aprovechando el show mediático orquestado por los medios privados internacionales, que son los principales cómplices de sus clásicas fechorías. Creemos que la gente es capaz de rechazar esos bodrios comerciales, si nos valemos de la Educación Ambiental para desenmascarar la mentira, y promover un modus vivendi mucho más ecológico en las escuelas, plazas y ciudades que habitamos.

No debemos seguir bebiendo gasolina con hielo, sabiendo las nefastas consecuencias que produce en el organismo. Ya es hora de abrir los ojos para despertar de la locura contemporánea, y decirle NO a las gaseosas que venden las marcas comerciales extranjeras. Es una decisión personal que invita a reflexionar sobre el fatal consumismo que impera en el siglo XXI, y así obtener una conciencia social que priorice la reinvención del ser. Olvidemos el pasado, y bebamos el agua de la vida.

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