EL ESCARAMUJO año 7 Número 33
EL MOVIMIENTO SOCIAL
Un punto de vista de sus antecedentes…
(Primera Parte)
Gustavo Castro Soto
Otros Mundos, A.C.
20 de febrero de 2013; San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.
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(EXTRACTO)
Los “Movimientos Sociales” cobran cada vez más relevancia por su papel como sujetos de transformación, especialmente en América Latina llamada la región de la esperanza por el movimiento de su sociedad en resistencia, en búsqueda continua, fuerte, presente, que cimbra poderes, que genera victorias en su lucha, que derroca gobiernos y que sostiene a otros. Los movimientos sociales irrumpen por todos lados, en todos los rincones y escenarios políticos.
Sin embargo, existe la discusión latente y permanente en las redes, encuentros, espacios, cumbres, y foros de todo tipo, sobre ¿qué es el “Movimiento Social”? Y pese a que en muchas ocasiones se obvia su respuesta, no podemos eludir esta cuestión y cuya respuesta implícita o explícita es ocasión de rupturas, de alianzas diversas, de juicios excluyentes de quien pareciera tiene la última verdad; de disputas por su propiedad, o competencias por diversas formas de estar en la realidad y en la lucha por la trasformación y la búsqueda de otras formas de vida anti sistémicas, anticapitalistas.
También encontramos diferencias conceptuales, empíricas y teóricas e incluso contradictorias desde diversas corrientes de la sociología y la ciencia política sobre el significado del “movimiento social”. Pero lo que queda claro es que los movimientos sociales no se pueden abordar o explicar exclusivamente desde un punto de vista, ya sea económico, social, material, político, psicosocial, etc. Es una realidad compleja que abarca todos los ámbitos de la vida y de la realidad sociopolítica. Por ello es necesaria una visión integral. Abordarla desde la práctica social, de lucha, de trasformación, no desde el escritorio o los ámbitos exclusivamente de la academia. La reflexión y actualización sobre su contenido, sus características, su rol, su identidad, entre otras cuestiones, lleva al menos casi 300 años, desde el inicio del capitalismo. Con todo, no hay quien tenga la última palabra. Por ello aquí presentamos una propuesta sobre la índole del “movimiento social”. Es una, entre otras.
Siempre será un tema a debate y análisis permanente que debemos mantener, enriquecer, releer, y aprender de los procesos pasados para lograr la transformación, el fin del capitalismo y la consecución de otros mundos posibles. Por ello, para acercarnos a la reflexión sobre los movimiento sociales ayudaría responder a las siguientes preguntas que muchas veces pasan por alto, pasan desapercibidas, se evaden intencionalmente o se dan por supuestas en la conciencia colectiva: ¿Quién es el sujeto político que compone al movimiento social?, ¿cuál es la identidad del movimiento social?; ¿por qué este movimiento se mueve?, ¿hacia dónde se mueve?, ¿cuál es su direccionalidad?, ¿qué lo mueve? ¿Qué implica o que significa “social”?, ¿quién está dentro de lo “social”? Este “sujeto” que se “mueve”, ¿qué pretende?, ¿transformar? ¿Qué quiere transformar?, ¿qué entiende por transformar?, ¿cómo lo quiere hacer?, ¿cómo lo está haciendo? ¿Existe un paradigma o muchas formas o modelos para emanciparse? ¿Qué diferencia hay entre los movimientos sociales de hoy a los de hace décadas atrás?
EL MOVIMIENTO SOCIAL ANTES DE SU APARICIÓN
A lo largo de la historia se han registrado procesos emancipatorios contra la dominación y la injusticia. Desde la primera huelga en 1166 a.C. por parte de los obreros en Egipto contra el Faraón, que reclamaban su pago de jornal y las pésimas condiciones laborales; pasando por las Bagaudas en los siglos III y IV donde los grupos armados de bandidos, campesinos sin tierra y esclavos se enfrentaban al imperio Romano. El bagauda Tibatto condujo ese descontento social de la rebelión separatista hasta que es derrotado y capturado en el año 437.
Más tarde se dieron revueltas de esclavos, de campesinos, o de población urbana. Pero también revueltas durante la transición sistémica del feudalismo al capitalismo y durante la creación de los estados-nación. Si bien el concepto del movimiento social no florecía, lo que sí floreció fue el renacimiento, la razón, la ilustración, la revolución científica y otras formas de emancipación frente a otros dominios.
Muchos estallidos sociales de liberación se manifestaron con lujo de violencia política, económica, social y armada como las revoluciones liberal, burguesa e industrial; la revolución de Flandes, inglesa, estadounidense, francesa, de 1820, de 1830, de 1848, entre otras, que vieron caer poco a poco las monarquías feudales, autoritarias y absolutas, para dar inicio al capitalismo y su carrera de acumulación incesante de capital que culminará con la dictadura del capital y el imperio de las Corporaciones.
EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO LIBERAL
Con el nacimiento del capitalismo en el siglo XVIII, con la llamada primera revolución industrial (1750-1840), surge otro proceso emancipatorio contra la dictadura del capital. Sin embargo, es hasta 1846, antes de la segunda revolución industrial (1880-1914), que el sociólogo, abogado, profesor, economista y funcionario del gobierno alemán, Lorenz von Stein (1815-1890), incorpora por primera vez en el ámbito académico el concepto de “Movimientos Sociales” en su publicación que denominó “Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente (1850)”. Stein argumentó que el “Movimiento Social”, ante las desigualdades en la economía, el proletariado y otras clases sociales pretendía influir en el Estado para lograr sus objetivos y aspiraciones.
Para Stein, se deberían evitar los partidos políticos y el sufragio universal ya que el Estado debe estar por encima de la sociedad y formular reformas sociales que se implementarían por la monarquía. No aceptó la vía revolucionaria para lograr los cambios, ya que la consideraba como la imposición de los intereses de una clase social sobre otras. Al fin de cuentas, otra hegemonía. Su propuesta era una “Monarquía Social” por encima de los intereses de toda la sociedad y de las clases sociales que actuaría en el interés común, que lograría mejorar las condiciones de las clases proletarias y evitar la confrontación social, su pugna por el poder, sus aspiraciones por ascender y la imposición de lo que Marx llamaría “la dictadura del proletariado” que tomara el poder como tránsito hacia la abolición de sí misma y de todas las clases. Hacia una sociedad sin clases, la sociedad comunista.
(…)
EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO DE ESTADO DE BIENESTAR
A partir del fin de la II Guerra Mundial en 1945, el Estado entra a salvar la economía y cimienta el sustento ideológico de este Modelo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es el Estado quien debe ahora garantizar, y no el mercado, el bienestar de la población. Se establece la Guerra Fría entre el Comunismo y el Capitalismo. En el mundo capitalista se lanza el movimiento social por el voto del partido comunista para tomar el poder. Otras expresiones se muestran en el marco de exigirle al Estado que cumpla con los derechos humanos, que genere empleo, desarrollo, bienestar, educación, infraestructura, alimentación, etc. En este contexto el presidente estadounidense Harry Truman introduce el concepto de los países subdesarrollados en 1949 al tiempo en que se instala la hegemonía de Estados Unidos sobre el sistema capitalista con el control del BM, El FMI y la ONU. Es un siglo de constantes invasiones norteamericanas en el Continente, de robos, saqueos y dictaduras militares. Pero también de la lucha de los movimientos por los derechos civiles y el derecho al voto. De ser reconocidos como iguales por el sistema capitalista.
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EL MOVIMIENTO SOCIAL DURANTE EL MODELO NEOLIBERAL
En los alrededores del inicio de la década de 1970 se va gestando otro cambio modélico para continuar con la carrera incesante de acumulación de capital y dar paso al Modelo Neoliberal. En este período se le reclamará al Estado altamente endeudado sus funciones de garantizar el bienestar de la población que abandona retirando los subsidios, los precios de garantía, las cuotas de importación, los salarios mínimos, el gasto social, la canasta básica, la regulación de precios y la eliminación de aranceles. Las Políticas de Ajuste Estructural impuestas por el BM y el FMI a los países deudores implicaron también el aumento de impuestos, los cambios constitucionales, la eliminación de los derechos laborales y sindicales, la apertura comercial; las privatizaciones de empresas, de los servicios como la salud, el acceso al agua y la educación, pero también de los bienes comunes naturales, entre otras medidas que hoy imponen a Europa y otros países que aletargaron su Estado de Bienestar, pero cuya deuda externa llegó también al límite acercando la crisis sistémica de la periferia al centro del capitalismo.
Ante el fracaso de los partidos comunistas y la represión que desató el capitalismo contra ellos durante la Guerra Fría, desde finales de la década de los 60’s surgen otros movimientos desencantados del partidismo comunista que perdurarían unos años más, para reivindicar de otras forma sus aspiraciones contra la hegemonía capitalista. Sin embargo, todo descontento expresado en los movimientos sociales social fue interpretado como aspiraciones comunistas.
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En la década de los 80’s el “pueblo” era considerado prioritariamente como el sujeto político de transformación. Todavía la clase media no se veía tan reflejada en la pobreza ni en el concepto de “pueblo”. Los miembros clase-medieros de las Ong’s, entre otros, aunque con opción de clase, en el fondo no se sentían pueblo ya que no estaban pauperizados ni pobres. Por ello, algunas organizaciones especialmente no gubernamentales (ONG’s) o del llamado “segundo piso”, de todo tipo de temática y ámbitos de trabajo, se debatían en justificaciones y argumentos para definirse como que “somos parte del movimiento popular”. Así, durante la década de los 70’s y 80’s estuvo muy en boga el concepto del “Movimiento Popular” del cual sus resquicios conceptuales todavía perduran hasta hoy en día.
En la Segunda Parte de esta reflexión abordaremos algunas características especiales del movimiento social en la década de los 90’s y la primera década del siglo XXI.
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No queremos su basura. Mujkankutik A k´aep
La agricultura, de la mano de la interacción/diálogo/crianza mutua de los seres humanos con los suelos, las semillas, la biodiversidad y el agua han sido la base la alimentación de la humanidad durante los últimos diez mil años y son esos saberes, esas semillas y esos agricultores los que hoy la siguen alimentando.
¿Por qué es la agricultura industrial una actividad extractivista? Es extractivista porque considera los suelos un sustrato inerte del que se extraen nutrientes (proteínas y minerales) utilizando tecnología y productos químicos (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fungicidas, etcétera).
Con cada cosecha de soja se exportan miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo. Según el trabajo de Adolfo Cruzate y Roberto Casas7 la soja produjo durante la temporada 2006/2007 con una producción de 47 millones 380 mil 222 toneladas una extracción de un millón 148 mil 970 toneladas 390 mil kilos de nitrógeno, 255 mil 853 toneladas 200 mil kilos de fósforo, 795 mil 987 toneladas 730 mil kilos de potasio, 123 mil 188 toneladas 580 mil kilos de calcio, 132 mil 664 toneladas 620 mil kilos de azufre, y 331 toneladas 660 mil kilos de boro.
Demandamos que se escuchen las múltiples voces que se han manifestado en contra de la siembra de maíz transgénico en Costa Rica, y que el gobierno que ustedes integran garantice el resguardo de la biodiversidad, la seguridad y la soberanía alimentaria rechazando la incursión de estos peligrosos cultivos en el territorio nacional.
Tras siete años de fracaso continuado, las afirmaciones de la Unión Europea (UE) de que puede ‘arreglar’ su Régimen de Comercio de Derechos de Emisiones (ETS por sus siglas en inglés), ya no tienen credibilidad. Creemos que para dejar paso a medidas eficaces contra el cambio climático se debe abolir el ETS a más tardar en 2020.
–El ETS ha funcionado como un sistema de subsidios para aquellos que más contaminan. Durante las dos primeras fases del ETS (2005-2007, 2008-2012), los permisos se concedieron de modo gratuito y de acuerdo a las emisiones históricas, lo que funcionó de hecho como un subsidio para las empresas más contaminantes. La asignación excesiva de permisos permitió seguir usando las mismas tecnologías y dejó sin efecto cualquier incentivo para efectuar una transición hacia procesos de producción de bajas emisiones. Un estudio de CE Delft ha desvelado que casi todos los costes de cumplir con los objetivos del ETS se han trasladado a los consumidores. El estudio estima que los beneficios así obtenidos ascendieron a €14.000 millones entre 2005 y 2008.[vi] Los productores de electricidad también tienen la libertad de pasar el ‘coste de oportunidad’ de cumplir con el ETS a los consumidores, aumentado las tarifas eléctricas. Esto les reportó unos beneficios de entre €23 y €71.000 millones en la segunda fase.[vii] El lobby empresarial se ha asegurado de que más de un 75% de la industria manufacturera seguirá recibiendo los permisos de emisiones de modo gratuito al menos hasta 2020 (lo que quiere decir que unos €7.000 millones anuales irán a los bolsillos de las industrias contaminantes en lugar de a las arcas del Estado). Todos los intentos de terminar con esto se han dado de frente con el lobby intensivo de las industrias. En la fase III sólo el sector eléctrico tendrá que comprar los permisos en subasta, e incluso ahí se han hecho excepciones para centrales de Europa central y del este, incluyendo aquellas con alta dependencia del carbón para la generación de electricidad. Sin embargo esto no es nada sorprendente, dado que el ETS se diseñó para atraer a la industria. El gigante petrolero BP, con ayuda del gobierno británico, fue una de las empresas que presionaron a la UE para adoptar el ETS.[viii]
–Los mercados de carbono son especialmente susceptibles al fraude. Para crear unidades de CO2 que se puedan comercializar, la medición de la contaminación que ha ocurrido o no se debe llevar a cabo con medidas indirectas y otros procedimientos de cálculo poco fiables y que a menudo no se pueden verificar, prestándose a todo tipo de abusos. Además, en 2010 se desveló que un gran ‘carrusel del fraude’ le había costado al público más de €5.000 millones en Impuesto sobre al Valor Añadido (IVA) no recaudado.[xii] Un tribunal alemán encarceló a 6 personas involucradas en un fraude de €300 millones por la venta de permisos de emisión a través del Deutsche Bank, y tribunales en Londres encarcelaron a once personas.[xiii]Grandes empresas como los gigantes del acero ThyssenKrupp y Salzgitter fueron señalados como especuladores de carbono fraudulentos en diciembre de 2010, incluso cuando el Fondo Mundial para la Defensa de la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), defensor de los mercados de carbono, reclamó sin éxito que ‘la UE pusiera fin al uso de compensaciones falsas’.[xiv] Unas semanas más tarde, fueron robados créditos de los gobiernos austriaco y checo, lo que llevo a suspender el mercado del ETS.[xv] La ONU también tuvo que descalificar a su principal agencia encargada de la verificación del MDL en 2009, y en 2011 tuvo que suspender a Ucrania por fraude en emisiones no declaradas.[xvi]
Insistir en intentar ‘arreglar’ un sistema que está roto desde su comienzo desvía la atención y los recursos necesarios para otras políticas justas y eficaces. Exportar el fracaso del ETS a otros países en nombre de un ‘liderazgo’ de la UE equivale a una nueva oleada de intervencionismo en los países del Sur, aumentando la deuda social y ecológica del Norte. Aunque los legisladores europeos que están preparando la revisión del ETS se inclinan por intentar ‘arreglar’ el sistema para una nueva fase post-2020, las organizaciones abajo firmantes afirman que sólo hay una opción posible que beneficie al clima: terminar de una vez por todas con el ETS.
En el marco de la Cumbre de los Pueblos, que se realizó en Santiago de Chile del 25 al 27 de enero, organizaciones y movimientos sociales hicieron un llamado a los gobiernos que participan de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeñas -CELAC- a retirar definitivamente las tropas militares de la MINUSTAH, la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití.
Del mismo modo afirmaron, que lo que se dio en Haití fue el principio de un laboratorio de desestabilización y quiebre del orden democrático que siguió luego con los hechos producidos en Honduras y Paraguay. Frente a esta situación, remarcaron la urgente necesidad que además de retirar las tropas militares se anule la deuda financiera reclamada a ese país y se agilicen los mecanismos para una efectiva cooperación internacional, sin ningún tipo de condicionamiento por parte de las potencias mundiales ni de las Instituciones Financieras Internacionales.
En el anterior artículo (
A mediados de enero Jean-Claude Juncker –saliente presidente del Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo)- criticó las políticas neoliberales aplicadas en la zona euro (ZE) y advirtió que si no hay cambios “perderemos el apoyo de las clases trabajadoras”.
Devaluación competitiva, medidas para proteger las exportaciones que se sumarán a las existentes, amenazas de cerrar las fronteras a ciertos productos industriales y a la mano de obra extranjera, y una vez que esto se ponga en marcha a escala regional o mundial, las consecuencias se harán sentir en el comercio, las finanzas y toda la cadena de producción mundial, y es en ese momento de pánico que serán aceptables las medidas para imponer ese “capitalismo global administrado” que proponen Howard Rosen y Anatole Kaletsky, que en definitiva es el corporativismo global implícito en los “acuerdos de libre comercio” ya existentes y en tren de ser negociados, en particular el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (AETPAE).
Las empresas transnacionales ocupan el territorio de diversas comunidades en toda Latinoamérica. Entrevistamos a Lolita Chávez y Jesús Alemancia, portavoces indígenas.
En América Latina siguen avanzando las estrategias enfocadas en minería, hidrocarburos y monocultivos, a pesar que esto significa repetir el papel de proveedores de materias primas y de las resistencias ciudadanas. Este modo de ser extractivista se expresa tanto en gobiernos conservadores como progresistas. Pero como entre estos últimos se esperaba otro tipo de desarrollo, esa insistencia se ha convertido en un nudo político de enorme complejidad.