Posicionamiento 29 Septiembre: DÍA NACIONAL DEL MAÍZ

Compartimos el comunicado de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País a propósito del Día Nacional del Maíz – A 29 de septiembre de 2020

En 2009 promovimos por primera vez el Día Nacional del Maíz, una iniciativa ciudadana inspirada en los festejos que muchas familias campesinas mexicanas realizan  en sus milpas cada 29 de septiembre para cosechar los primeros elotes. Este mismo día se festeja a San Miguel Arcángel, que lucha contra el mal y protege la milpa.

El Día Nacional del Maíz surge desde un movimiento social: la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País, con la intención de unir a toda la población mexicana , del campo y de las ciudades, para celebrar la diversidad de maíces nativos, la agrobiodiversidad y la diversidad biocultural en nuestro país. La conmemoración de este día es impulsada por más de 300 comunidades campesinas e indígenas; por productores y productoras de maíz de pequeña y mediana escala, así como por organizaciones académicas, ambientalistas, de consumo, cooperativas y defensoras de derechos humanos.

Hoy, 29 de septiembre, celebramos al maíz y la milpa, pero también reconocemos que es urgente continuar trabajando para revalorar y defender la producción de semillas y alimentos por parte de las comunidades campesinas e indígenas y para lograr mejores condiciones de vida para todas y todos. Es necesario frenar a los monopolios de empresas transnacionales que promueven el uso de agroquímicos tóxicos, como el glifosato, siembra de semillas transgénicas, afectando nuestra gran agrobiodiversidad, a nuestras variedades de maíz nativo, contaminando el agua, la tierra, matando insectos polinizadores y enfermando a quienes producen esos alimentos dañinos para su salud y de quienes los consumen. Los bienes comunes como el agua, los bosques, las selvas, el suelo, las semillas nativas -entre ellas la del maíz-, están en riesgo de ser privatizados, contaminados y agotados. Ante eso, es necesario garantizar nuestros derechos humanos a la alimentación sana y suficiente, a la salud, a la biodiversidad y a un ambiente sano.

Cada 29 de septiembre recordamos nuestra lucha celebrando a los maíces: el maíz cacahuacintle, el maíz palomero, el maíz colorado, el maíz olotón, el maíz pepitilla, las más de 60 razas de maíces nativos que existen en nuestro país y las miles de variedades que forman parte de nuestras culturas, de nuestras raíces, de nuestras cocinas, de nuestra cosmogonía, de nuestra diversidad biocultural y tradiciones.

Este año decimos:

NO a los maíces transgénicos.

NO al uso de glifosato y otros plaguicidas altamente peligrosos.

NO a una reforma de la Ley Federal de Variedades Vegetales que despoja a las comunidades campesinas e indígenas de sus semillas, herencia cultural milenaria.

NO a un modelo de producción agroindustrial de alimentos y sus monocultivos.

NO a la invasión y al despojo de tierras campesinas.

NO a los alimentos ultraprocesados que dañan la salud de la población mexicana:

a la soberanía y autosuficiencia alimentaria,

al fomento y producción de maíces nativos y a la multiplicidad de milpas en manos campesinas,

a la agroecología y alternativas amigables con el medio ambiente,

a los derechos humanos indígenas y campesinos,

a la autonomía y la autodeterminación de los pueblos originarios y comunidades indígenas,

a los alimentos sanos, nutritivos y culturalmente adecuados para todas las personas.

Celebremos la diversidad de nuestros maíces y la diversidad de las cocinas tradicionales mexicanas, celebremos a la milpa como una forma de producir alimentos, pero también como una forma de entretejernos y de hacer país.

Celebremos a las diferentes culturas presentes en los estados de México, celebremos a las semillas, celebremos y defendamos a los maíces nativos, celebremos el Día Nacional del Maíz.  Porque… sin Maíz no hay País. Y sin frijol tampoco.

Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País

Video conmemorativo

Aprueba Senado ley para el fomento y protección del maíz nativo

Compartimos esta nota publicada en La Jornada y de la Campaña Sin Maíz No Hay Pais sobre la inictativa #MAÍZYA para la defensa del maíz nativo – A 25 de marzo de 2020

El Senado aprobó anoche la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, con las modificaciones que realizó la Cámara de Diputados y remitió la minuta al Ejecutivo federal, para su promulgación entre expresiones de júbilo de Jesusa Rodríguez y Ana Lilia Rivera, autoras de esa iniciativa encaminada a preservar ese alimento, “que es también la esencia de nuestra cultura”, frente a los intereses de poderosas corporaciones trasnacionales.

Es la segunda ocasión en que esa reforma pasó por el Senado, la primera en septiembre del año pasado, cuando se aprobó la iniciativa y anoche, al allanarse esa cámara a las modificaciones realizadas por la colegisladora, las que, a juicio de las comisiones dictaminadoras “no modifican la naturaleza” ni el espíritu de la propuesta original que es establecer mecanismos institucionales para la protección y fomento del maíz nativo y en diversificación constante y declarar a esta actividad como mecanismo cultural.

Casi al final de la sesión con la que cerró actividades el Senado -para cumplir con las medidas gubernamentales de prevención del Covid-19, la senadora Jesusa Rodríguez subió a tribuna para expresar su jubilo ante la aprobación de es nueva ley. Citó el poema “Patria y superficie del maíz”, de López Velarde y resalto que el maíz es más que un alimento, “es también la esencia nuestra cultura”. 

“¿Qué sería de los pueblos si maíz?”. Como amanecer sin sol, como paisaje sin distancia, como árbol sin raíz… como dormir sin descansar, como viajar sin asombro, Así estaríamos, como como muñecos de lodo, de paja, de madera, sin sangre sin carne”

En igual tono poético, la senadora Jesusa Rodríguez resaltó: “Sin maíz qué fuera de nosotros, qué fuera de las esperanzas, qué fuera de fuera de la vida sin la gracia primera. sin la dulce sonrisa de mazorca, qué fuera de los campos sin rastrojo, de la noche sin el día que fuera de la gente sin sus huesos, qué fuera de un un país, que es el nuestro que vive del maíz y en él se inventa”

“¿Qué fuera del pasado y del futuro, qué fuera del presente si no fuera el maíz nuestro sustento, nuestro amor. Nada seríamos ya porque somos maíz no somos otra cosa”.

La senadora, actriz y activista resaltó que “triunfó la causa y México”, porque el país es esa planta, crece en ella y se levanta porque “México y el maíz son uno solo”.

Por su parte, la senadora Rivera señaló: “festejamos, estamos orgullosas de lo que hemos trabajado durante toda nuestra vida en defensa de nuestro país, porque le arrebatamos a intereses perversos la posibilidad de poder crear propiedad intelectual sobre las variedades vegetales del maíz “

Detalló que son más de 2 millones de 64 razas y de más de 1000 años de evolución y domesticación del maíz.

Mostró “uno de los morales más maravillosos de Cacaxtla, en Tlaxcala, “donde vemos una milpa qué lugar de mazorcas da de esos, porque es la simbología de nuestro pueblo. Es la esencia del pueblo de México”.

La senadora de Morena resaltó que no son un grupo de locos poetas, sino un grupo que lucha por el maíz “contra monopolios agroalimentarios poderosos, ambiciosos calumniadores, a quienes hoy se les acabó la posibilidad de hacerse del maíz.

“¡¡Sin maíz no hay país y milpa tampoco!!”, concluyó. 

Unánime aprobación del Senado para crear Ley Federal de Fomento y Protección del Maíz Nativo

Senado de la República Boletines 24 Marzo 2020 22:48

  • Se protege a la producción, comercialización y consumo de este alimento como una obligación del Estado.

Por unanimidad, con 79 votos a favor, el Pleno del Senado aprobó, en lo general y lo particular la minuta devuelta por la Cámara de Senadores que expide la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, con el objetivo de garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad.

Con este ordenamiento se declara a la producción, comercialización y consumo del Maíz Nativo y en Diversificación Constante, como manifestación cultural, de conformidad con el artículo 3 de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales.

Se establece su protección y la obligación del Estado para garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, como lo indica el tercer párrafo del artículo 4 de la Constitución Mexicana.

También, se establecen mecanismos institucionales para la protección y fomento del Maíz Nativo y en Diversificación Constante.

Se incluye la creación del Consejo Nacional del Maíz Nativo, como un órgano de consulta del Poder Ejecutivo Federal para brindar su opinión en la materia, y se disponen procedimientos y mecanismos para la identificación de áreas geográficas en las que se practiquen sistemas tradicionales de producción, a fin de establecer las medidas necesarias para garantizar y fomentar su subsistencia.

“Logramos crear una ley de salvaguarda que reconoce al maíz como un derecho humano a la cultura y un derecho humano a extensión del derecho a la salud de este país”, dijo la senadora, Ana Lilia Rivera Rivera, de Morena, una de las promotoras de la legislación.

Destacó el orgullo de quienes han trabajado en la defensa del maíz, al arrebatar de “intereses mezquinos y perversos” la posibilidad de crear propiedad intelectual sobre las más de 64 razas, resultado de más de siete mil años de evolución y domesticación del alimento.

En tribuna, la senadora de Morena y también promotora de la Ley, Jesusa Rodríguez Ramírez, manifestó que el maíz es el alimento y base de la salud de la población. La mayoría de las enfermedades, indicó, son causa de la mala alimentación. “Representa el fundamento de una buena alimentación y la esencia de nuestra cultura”.

Después de haber sido devuelta con cambios por la Cámara de Diputados, la Ley fue aprobada en reunión extraordinaria de las Comisiones Unidas de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural; y de Estudios Legislativos, Segunda.

Más información:

[INFORME] Manejo Comunitario del Territorio y Soberanía Alimentaria en América latina y el Caribe

Informe publicado por Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) – A 19 de diciembre 2018

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Introducción

Desde Amigos de La Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), vemos la importancia de reconocer las prácticas que desde las organizaciones, comunidades y movimientos se realizan para la búsqueda de la soberanía alimentaria y la conservación, manejo y protección de bosques, montes y montañas, enmarcadas en manejo, cuidado y gestión del territorio. Estas acciones son producto del conocimiento desarrollado a través de años de convivencia de las comunidades con sus territorios, que han enriquecido la biodiversidad a través de sus prácticas tradicionales y en su derecho a seguir siendo quienes deciden libremente sobre sus bienes comunes naturales. Este planteamiento cobra importancia en el contexto del desarrollo de un modelo extractivo que pretende imponer a las comunidades, formas de manejo de sus territorios, bajo la premisa del conservacionismo de bienes naturales y el discurso del desarrollo.

La intención de la publicación es contribuir a una narrativa común de las sinergias entre Agroecología y Manejo Comunitario del Territorio, compartiendo elemento Amigos de La Tierra Brasil muestra como la relación y articulación con organizaciones, comunidades y movimientos, construyen la Feria Agroecológica, fruto de la Resistencia que se lleva a cabo en su sede CasaNAT (Centro de Arquitectura Socio Ambiental – Sede de ATBr). La Feria tiene como objetivo articular la permanencia de grupos en sus tierras y territorios, a partir del intercambio de saberes y resistencias con apoyo mutuo y procesos de solidaridad entre los que luchan en el campo y la ciudad.

Otros Mundos A.C. en Chiapas, México, presenta el proceso de la Escuela Popular de Agua y Energía y el trabajo en agroecología y tecnología apropiada, en el marco de defensa del territorio y derechos colectivos de pueblos para reivindicar otras formas de vivir frente al sistema económico de dominación actual.

Amigos de La Tierra Argentina muestra la lucha defensiva de la gestión comunitaria de bosque en un entorno cercano a lo urbano donde las comunidades enfrentan amenazas de mega emprendimientos inmobiliarios. Se ve cómo la organización enriquece la relación entre trabajo y naturaleza, empodera a productores para defender el territorio como guardiana y posibilitadora de mantener viva la cultura.

REDES Uruguay presenta el trabajo con la Red nacional de semillas nativas y criollas, desarrollada a nivel Nacional para recuperar variedades nativas y criollas y construir un reservorio vivo común de semilla para la producción de alimentos, se destaca el valor de los encuentros como espacios de celebración de semillas y biodiversidad. Esta sirve como plataforma política del Plan Nacional de Agroecología y de interacción con otros movimientos, decisores/as políticos y académicos/as. CENSAT-Colombia expone los discursos y políticas incongruentes para el cuidado del patrimonio ambiental, pues mientras se habla de la necesidad de conservar bosques, se entregan zonas para el extractivismo minero energético y agroindustrial. Las comunidades que comparten su experiencia trabajan en iniciativas de rescate de semillas, monitoreo de la biodiversidad, acueductos comunitarios, apicultura, viveros forestales, uso de biomateriales, educación de jóvenes y fortalecimiento organizativo. CEIBA de Guatemala destaca las sinergias entre el manejo integrado del territorio y la agroecología, también manifiestan la organización comunitaria, articulación en redes, promoción de políticas y estrategias de soberanía alimentaria y defensa de territorios trabajados desde los grupos y comunidades, contribuyendo a posicionar la propuesta de manejo integrado del territorio desde los pueblos y de la práctica agroecológica.

En estas experiencias las comunidades locales desarrollan prácticas de manejo comunitario de bosques y agroecología, donde quedan expuestos elementos con denominadores comunes como: La organización comunitaria, base fundamental para prácticas de manejo comunitario de bosque y agroecología, el ejercicio soberano de las comunidades por el control de sus territorios. En las experiencias se visibiliza el papel y autonomía de mujeres en estos procesos de cuido del bosque y manejo agroecológico y las posiciona como sujetos políticos que deciden en sus territorios. La apuesta a ciclos cortos de mercado, el fomento a economías locales y solidarias que acercan el campo a espacios urbanos, el reconocimiento a los saberes locales, cultura, espiritualidad y la diversidad. Aspectos como la educación y comunicación popular son centrales en estos procesos. Las experiencias descritas en este documento demuestran que el modelo extractivo, la economía verde, el agronegocio y la financiarización de la naturaleza causan no solo destrucción ecológica y muerte material, sino también daños irreparables y exterminio de culturas, biodiversidad y modos de vida tradicionales. Es perceptible que las injusticias que afectan la tierra, las aguas y toda la biodiversidad igualmente afectan a las personas, sus cuerpos, sus autonomías y autodeterminación. De ese modo se solidifican los argumentos que fundamentan la importancia del manejo, cuidado y defensa que los pueblos hacen en sus territorios para mantener y aumentar la biodiversidad, reforzando nuestra mirada de que la presencia de los pueblos en los territorios conservados no solamente los beneficia, sino que es una relación de profunda interconexión en donde los seres humanos formamos parte de la naturaleza.

Autores: Aldrin Calixte, Amigos de La Tierra Haití; Mariana Porras, COECOCEIBA Amigos de La Tierra Costa Rica, Equipo CENSAT, Agua
Viva – Amigos de la Tierra Colombia; Claudia Ramos Guillén, Tania E. González Flores, Amigos de La Tierra México; Walter
Gómez, CESTA-Amigos de la Tierra El Salvador; Equipo REDES, Uruguay; Rocael Cárdenas, Elías Raymundo Raymundo y Awex
Mejía Cipriano, CEIBA-Amigos de La Tierra Guatemala; Camila Trama y Diego Andrés Martínez Zambrano, Amigos de La
Tierra Argentina; Leticia Paranhos M. de Oliveira, Marilia Gonçalves y Fernando Campos Costa, Amigos de La Tierra Brasil.

Edición, contenido y sistematización: Claudia Ramos, AT México y Leticia Paranhos M, AT Brasil.

Diseño: Nicolás Medina Redes AT Uruguay / RMR.

Información relacionada:

Agroecología: innovaciones para sistemas agrícolas y alimentarios sustentables

Ante la fusión Bayer-Monsanto, defendemos el derecho de los campesinos y las campesinas a producir de manera agroecológica

Agroecología: innovaciones para sistemas agrícolas y alimentarios sustentables

Informe publicado por el Programa de Soberanía Alimentaria de la federación Amigos de la Tierra Internacional – A 21 de noviembre 2018

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Resumen Ejecutivo (Descargar el Resumen Ejecutivo en PDF – 8 páginas)

¿Por qué la innovación es un imperativo?

Hay consenso internacional sobre los desafíos sin precedentes y apremiantes a los que se enfrenta el mundo en el siglo XXI, como el hambre, la erosión de los medios de vida de las y los pequeños productores de alimentos y las y los trabajadores urbanos y rurales, las enfermedades relacionadas con la alimentación, el agotamiento de los bienes naturales, la degradación del ambiente y el cambio climático.

También se reconoce en todo el mundo que estas consecuencias íntimamente relacionadas de nuestros sistemas actuales de alimentación y agricultura, y en particular del modelo agrícola dominante de agroindustria de altos insumos, están afectando la salud del ambiente y de los seres humanos. Plantean graves amenazas para la realización del derecho humano a una alimentación y nutrición adecuadas, en particular de las poblaciones vulnerables. Se ha puesto de manifiesto que nuestro mundo ya no puede permitirse un enfoque continuista. Necesitamos un cambio de paradigma en los sistemas de alimentación y agricultura.

¿Qué visión de la innovación? La necesidad de definir dimensiones clave para evaluar la sustentabilidad de las innovaciones

El discurso sobre la innovación como salida a la crisis alimentaria, medioambiental y climática mundial está ganando fuerza en diversos espacios de gobernanza mundial, en particular en el ámbito de la alimentación y la agricultura, abarcando tanto la agroecología como la biotecnología entre los “enfoques para una agricultura sostenible”. Es entonces fundamental reconocer que existen visiones radicalmente divergentes para encarar las crisis mundiales y para definir e implementar procesos y productos innovadores.

La innovación no es un objetivo en sí y no debe enfocarse sólo en la tecnología y la productividad. Debe tener una perspectiva holística y multidisciplinaria que incluya procesos sociales, económicos, culturales, ambientales y de políticas, y que busque tener un impacto positivo en las vidas de las y los pequeños proveedores de alimentos, los trabajadores y sus comunidades. Además, innovar para transformar estos sistemas no se trata sólo de introducir innovaciones nuevas, revolucionarias o perturbadoras, así como nuevas necesidades, mercados y espacios de aplicación. También implica la adaptación o evolución, y la mejora y/o expansión sustancial de las técnicas y prácticas ya existentes.

Es crucial que las y los responsables de la toma de decisiones, las y los productores de alimentos y otros actores se planteen las preguntas adecuadas para guiar sus decisiones. En este sentido, identificamos un conjunto no exhaustivo de 13 criterios básicos de evaluación interconectados que servirán de marco objetivo e integral para evaluar y seleccionar mejor una innovación. Para que una innovación sea considerada social, cultural, ambiental, política y económicamente aceptable, debe tener en cuenta y cumplir al menos la mayoría, si no todos, estos criterios. Debe fijarse un requisito mínimo, ya que elegir de manera selectiva los criterios no permite una evaluación justa, fiable y concluyente.

Por qué la Agroecología es el enfoque innovador a apoyar

La agroecología está ganando amplio reconocimiento y está siendo promovida cada vez más por los Estados y las instituciones internacionales como el enfoque indispensable para transformar los sistemas agroalimentarios. Una ciencia, un conjunto de prácticas y un movimiento social, es un concepto vivo que sigue evolucionando a medida que innova y se adapta a realidades diversas y únicas. Se desarrolla a partir de dimensiones sociales, económicas, políticas y ecológicas y las integra con los conocimientos y prácticas ancestrales y consuetudinarias de las y los campesinos, los pueblos indígenas y otros pequeños productores de alimentos. Incluye una visión de largo plazo y mira más allá de la producción agrícola, abarcando todo el sistema alimentario en pos de su transformación.

Cuatro décadas de evidencia científica sobre las tecnologías, innovaciones y prácticas agroecológicas muestran que las soluciones a los monumentales desafíos actuales de la alimentación y la agricultura están a nuestro alcance y han sido desarrolladas y probadas durante milenios por los pueblos indígenas, campesinos, pastoralistas, pescadores artesanales, habitantes de los bosques y otros pequeños productores de alimentos, hombres y mujeres. Son custodios de miles de años de investigación, creación, mejora e intercambio de conocimientos y habilidades para producir alimentos, ropa, medicinas, semillas, ganado, etc.

La agroecología brinda múltiples beneficios: proporciona rendimientos estables y contribuye a combatir el hambre; vincula la alimentación a los territorios; contribuye a la nutrición, la salud y medios de vida sustentables; preserva la diversidad cultural y
comparte el conocimiento; la transparencia y el acceso a la información; otorga un papel central de las mujeres rurales; restaura los ecosistemas y la salud de los suelos y preservan la biodiversidad; preserva y renueva los recursos genéticos; brinda sistemas alimentarios que permiten combatir el cambio climático; y resiliencia a los conflictos y los desastres ambientales. Las innovaciones y prácticas agroecológicas son técnicamente viables, asequibles, política, social y culturalmente aceptables, adaptadas localmente y ambientalmente racionales, cumpliendo así con los criterios clave de evaluación de la innovación definidos en el Capítulo 1 del presente documento de referencia.

Los movimientos campesinos identificaron ocho factores clave del proceso de multiplicación del impacto de la agroecología: (1) reconocimiento de una crisis que motiva la búsqueda de alternativas, (2) organización social, (3) procesos de aprendizaje constructivos, (4) prácticas agroecológicas efectivas, (5) narrativas motivantes y movilizadoras, (6) aliados externos, (7) mercados favorables y (8) políticas favorables.

Por último, la agroecología es uno de los pilares de la soberanía alimentaria y debe ser considerada dentro de este cambio de paradigma en la forma en que vemos, gestionamos e innovamos nuestros sistemas agroalimentarios. La soberanía alimentaria implica el derecho de todos los pueblos, naciones y Estados a definir sus propios sistemas alimentarios, agrícolas, ganaderos y pesqueros, y a desarrollar políticas sobre cómo se producen, distribuyen y consumen los alimentos. Considera que la alimentación, la agricultura, los ecosistemas y las culturas están intrínsecamente vinculados. Y, como implica un espectro de reordenamientos socioeconómicos que afecta los estilos de vida, los paradigmas de desarrollo y la geopolítica, su relevancia se extiende mucho más allá de la alimentación y se proyecta hasta el futuro mismo de las sociedades y la supervivencia del planeta.

Innovaciones que profundizan la crisis agroalimentaria

El reconocimiento internacional creciente de la agroecología ha dado lugar a múltiples reinterpretaciones del concepto por diferentes actores y grupos de interés que lo hacen parte de su visión del futuro de la alimentación, ya sea con el propósito de alinearla con el sistema agroalimentario industrial dominante o para transformarlo radicalmente. En este sentido, las falsas soluciones promocionadas como formas innovadoras de salir de la crisis del sistema agroalimentario, tales como la “agricultura climáticamente inteligente” y la intensificación sostenible, conllevan el riesgo de que el término “agroecología” se utilice indebidamente para perseguir intereses específicos no necesariamente coherentes con sus principios y sus propósitos originales.

Junto con la digitalización y otras tecnologías, ponen en peligro la capacidad de millones de pequeños proveedores de alimentos y sus comunidades para producir y acceder a alimentos suficientes, diversificados y sanos en un entorno sustentable. No cumplen con un mínimo de requisitos que garantice su sustentabilidad, y mantendrán a la sociedad en el camino del continuismo, con los mismos impactos de siempre.

Por último, debe quedar claro que la agroecología y la agricultura industrial no son conceptos ni prácticas intercambiables y no pueden coexistir. Representan dos visiones fundamentalmente diferentes del desarrollo y el bienestar.

El camino a seguir: recomendaciones para políticas públicas sobre las innovaciones a apoyar

En la tabla “Masificar la agroecología: Desafíos y recomendaciones de políticas públicas”, identificamos, por un lado, diversas limitaciones y desafíos prácticos, ideológicos, económicos y políticos que están frenando la masificación de la agroecología a diferentes niveles. Por otro lado, brindamos una serie de recomendaciones para los gobiernos y las y los responsables de la formulación de políticas, con el apoyo de organizaciones intergubernamentales, en particular la FAO. Estas recomendaciones tienen por objetivo orientar la formulación de políticas públicas solidas para superar las diversas barreras y crear un entorno propicio para liberar así el poder transformador de la agroecología, y para avanzar hacia la realización de la soberanía alimentaria y sistemas agroalimentarios sustentables.

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Así celebramos el Festival del Maíz y la Tortilla en San Cristóbal de las Casas

Nota informativa de Otros Mundos A.C.

En el marco del Día del Maíz que se celebra en todo México cada 29 de septiembre para recordar que este país es la cuna de este cereal indispensable en nuestra soberanía alimentaria y diversidad biocultural, organizamos el “Festival del Maíz y la Tortilla” en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) nos abrió sus puertas y junto con el proyecto Mujeres y Maíz, que festejaba al mismo tiempo su décimo aniversario, llevamos a cabo una jornada de actividades en torno a la defensa del descendiente del teocintle.

Gracias al trabajo de campesinos y campesinas quienes han conservado a lo largo de la historia de la agricultura las miles de variantes de maíz que existen en México, este grano sigue siendo la principal fuente de alimentación en el país, junto con los demás cultivos que conforman la milpa, como el frijol, la calabaza o el chile. A éstos se suman todos los ricos quelites que crecen en medio de ellos, sin olvidar el huitlacoche, que solo en México se aprecia en la cocina mientras en los demás países se considera como plaga.

Ejemplo de este trabajo campesino tan importante es el de las productoras chiapanecas que conforman el proyecto Mujeres y Maíz, a quienes felicitamos por sus diez años de caminar. En este evento reivindicaron su trabajo como mujeres del campo y compartieron sus técnicas de procesamiento del maíz. Así pudimos recordar que la nixtamalización, que consiste en cocer el maíz con agua y cal viva, ha sido una manera de convertir este cereal en una gran fuente nutricional.

Antes de iniciar las actividades informativas, realizamos una ofrenda maya, en la cual agradecimos a nuestras semillas y alimentos. Entre los participantes se encontraban habitantes de varias comunidades de los municipios de San Cristóbal de las Casas, Chenalhó, La Independencia, Teopisca y Comitán, así como estudiantes de la UNICH, maestros, colectivos y organizaciones.

Para rescatar la importancia de preservar la diversidad de nuestros maíces, invitamos al compañero Cecilio Mota Cruz, de la Fundación Semillas de Vida, que forma parte de la Demanda Colectiva gracias a la cual la siembra de maíz transgénico está prohibida en México desde el 2012. El agroecólogo, según quien la siembra de maíces nativos sigue predominando en tres cuartas partes de México, habló de la importancia del trabajo de los campesinos y las campesinas en la selección de las semillas de maíz en México. Compartió algunas experiencias campesinas de selección participativa de maíces, que permiten obtener maíces con las características deseadas. Con más hojas, por ejemplo, para la elaboración de tamales, o más bajas, para evitar el acame.

A lo largo del día, reflexionamos sobre cómo el modelo agroindustrial amenaza el maíz a través de la siembra de transgénicos y el uso de agrotóxicos. Otros Mundos A.C. compartimos un taller en el cual diferenciamos las semillas nativas de las híbridas y transgénicas. Alertamos sobre el grave impacto de la siembra de cultivos transgénicos en los agroecosistemas, la diversidad biocultural y la economía campesina, así como el proceso de privatización de las semillas que genera. Aunque en el país no está permitida la siembra de maíz transgénico, están encaminados varios proyectos de siembra experimental y programas piloto de siembra.

Aparte, su comercialización no está prohibida, por lo que se pueden encontrar transgénicos en ciertos productos agroalimentarios. Esto impacta la salud humana, ya que en los alimentos que contienen transgénicos, siempre se encuentran residuos de agrotóxicos, porque los cultivos transgénicos han sido modificados justamente para resistir a altas cantidades de herbicidas, insecticidas y plaguicidas tóxicos. Las harinas MASECA, por ejemplo, contienen hasta 94.15% de transgénicos y hasta 17.59 microgramos de glifosato por kilo, según un recién estudio. Están hechas a partir de maíz transgénico importado de Estados Unidos que ha sido cultivado con enormes de cantidades de herbicidas como el Roundup de Monsanto-Bayer, el cual contiene glifosato, un agente tóxico clasificado como carcinógeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No olvidemos que los agrotóxicos no solo se aplican en transgénicos. En México, son trágicamente muy usados en campos de siembra agroindustrial y también en tierras de campesinas y campesinos a quienes los gobiernos y las empresas obligan a usar estos venenos a través de campañas de desinformación y programas de apoyo económi. En el país se usan 140 ingredientes activos que están prohibidos en otros países. Uno de ellos es el Fipronil (un insecticida), que recientemente fue fumigado en un campo de chile en el ejido La Candelaria, en el municipio de José María Morelos, en el estado de Quintana Roo, causando la destrucción de más de 500 colmenas que se encontraban cerca, matando a cientros de miles de abejas.

Ante el desastre sanitario, ambiental y cultural provocado por el avance de los agrotóxicos y las semillas industriales en México, pensamos que la única respuesta para recuperar nuestra soberanía alimentaria, nuestra salud, nuestra economía campesina y nuestras costumbres ligadas a la siembra de semillas nativas, es la agroecología. La hemos defendido en nuestros 11 años de trabajo como asociación en defensa del territorio y la seguiremos defendiendo y compartiendo y aprendiendo en nuestra búsqueda de soberanía alimentaria y de caminos alternativos al modelo extractivo.

Fotos: “Festival del Maíz y la Tortilla” en la UNICH el 1 de octubre 2018 (Otros Mundos A.C.) [Más fotos aquí]

Más información:

Manual de Agroecología y Agroforestería: Prácticas para una Agricultura Ecológica

Encuentran glifosato y OGMs en muestras de harina de maíz de Maseca

X celebración del Día del Maíz en México: “Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena de maíz nativo”

[AUDIO] “Sigue predominando en tres cuartas partes de México la siembra de maíces nativos”

X celebración del Día del Maíz en México: “Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena de maíz nativo”

Pronunciamiento de la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País en el marco del Día del Maíz – A 29 de septiembre 2018

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La Campaña Sin Maíz no hay País celebra por décimo año el Día Nacional del maíz y reafirma el derecho universal a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad con agricultura campesina e indígena, y asegurando la soberanía nacional.

Ante el desastre que desde hace más de 30 años ocasionaron las políticas anti-campesinas, el mandato popular de las recientes elecciones obliga a la construcción de un nuevo modelo donde las personas y los sujetos colectivos, con todas sus demandas, estén representados en el Plan Nacional de Desarrollo orientado a reactivar la producción campesina e indígena con el maíz como eje y la milpa como sistema de vida.

Mantendremos, de forma organizada y colectiva, la tierra, el territorio y el agua ante la depredación por mega-proyectos, los cuales ponen en riesgo lo necesario para sembrar, comer y vivir. Las políticas neoliberales sólo han protegido la agricultura agroexportadora e industrial concentrada en pocos estados y en pocas manos; en tanto que la mayoría de las unidades campesinas e indígenas de producción han sido excluidas[1]. Seguimos defendiendo la producción campesina e indígena –de pequeña y mediana escala- de maíz nativo, que preserva la gran agrobiodiversidad del campo mexicano, el agua y los bosques; además, representa un modo de vida alternativo al capitalismo, en grave crisis.

La sangre derramada en esta tierra, las desapariciones -como las de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que aún hoy nos faltan-, junto al dolor ocasionado por el narcotráfico y la delincuencia organizada tiene una razón que se resume en la política de abandono y despojo de la los territorios campesinos e indígenas. Reactivar la economía y la producción en estos territorios es la única salida para desterrar la violencia, frenar la migración forzada de jóvenes y familias enteras, fortalecer el tejido comunitario, así como para detener la absurda muerte por mal comer en la cuna del maíz.

El derecho a la alimentación se ha ganado por la sociedad y debe asegurar la disponibilidad y la accesibilidad de comida sana a toda la población con equidad y justicia. Los campesinos pueden asegurar este Derecho con el apoyo decidido del gobierno, que también debe combatir los monopolios agroalimentarios para evitar el acaparamiento y la especulación con alimentos, así como la venta de alimentos de pésima calidad.

Es impostergable garantizar el principio de equidad en las políticas rurales, así como los derechos humanos, ciudadanos y laborales de personas jornaleras agrícolas, de las mujeres, los migrantes, de pueblos originarios, y trabajadores y trabajadoras del campo.

Las consecuencias tanto en el campo como en nuestra mesa han sido nefastas, en tanto, grandes empresas trasnacionales extranjeras y mexicanas se benefician con incrementos constantes de sus ganancias gracias a la oferta de productos dañinos.

La sustitución de la tortilla de maíz en la dieta permitió el ingreso de productos con sustancias riesgosas por tanto, el cambio en la alimentación explica en buena medida siete de las diez principales causas de muerte relacionadas con la comida, ahora con peores consecuencias entre familias campesinas y de pueblos originarios donde los servicios de salud suelen ser carentes de acceso y calidad para prevenir muertes por mala alimentación.

De recuperar maíz y frijol como base de una nueva canasta alimentaria conforme a derecho, sería posible construir un panorama de salud a favor de los mercados locales, la cultura, el paisaje y la identidad alimentaria. De igual manera es preciso, proteger el derecho de las y los consumidores para prohibir la publicidad engañosa de comida “chatarra” que invisibiliza el riesgo de los productos ultra-procesados que han desplazado al maíz en todas sus variedades.

Es urgente contar con una estructura sólida de vinculación intersecretarial con el objetivo de hacer funcionar un sistema alimentario para asegurar la reserva, distribución y abasto de maíz y productos de la milpa, cercano a los hogares donde pueda consumirse a diario y sea el punto de partida de una economía territorial creciente y sustentable.

¡Con maíz y milpa hay país!

Llamamos a las mexicanas y los mexicanos a unirnos en un permanente proceso de lucha por las siguientes demandas:

  • Vigilar que el Poder Ejecutivo actue a favor del Derecho universal a la Alimentación y que defienda el interés público en todos los ámbitos y niveles, lo cual implica dejar inmediata y definitivamente de trabajar y litigar a favor de las corporaciones[2].
  • Destinar prioritariamente los subsidios gubernamentales a la agricultura campesina e indígena cuyos cultivos nos alimentan de manera sana y diversa.
  • Sacar al maíz y al frijol del TLCAN y del Acuerdo Transpacífico (TPP11). Instalar un mecanismo permanente en el Congreso de la Unión para administrar las importaciones y exportaciones de maíz, frijol y sus derivados.
  • Prohibir la siembra de maíz transgénico y de todos los productos agrícolas genéticamente transformados, para proteger y mejorar el patrimonio genético de los maíces y productos originarios junto con un incentivo a la producción de maíces nativos.
  • Prohibir los agrotóxicos, particularmente los plaguicidas altamente peligrosos como el glifosato[3], los que pueden causar la muerte de las abejas y otros polinizadores y los prohibidos en otros países y autorizados en México.
  • Aplicar inmediatamente el Principio de Precaución y los instrumentos y recomendaciones internacionales de protección a nuestros cultivos[4] y de los relatores especiales de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación[5]
  • Elaborar un nuevo marco legal de leyes, reglamentos y normas basado en la ética y la protección de los bienes comunes, de los derechos humanos individuales y colectivos a un ambiente sano, a una alimentación sana, a la biodiversidad, a la libre circulación de las semillas, a la información y a la autodeterminación de los pueblos. Una legislación a la altura de un país centro de origen, megadiverso y pluricultural, y su aplicación sin reserva por parte del Ejecutivo; así como el respeto de todos estos derechos por el Poder Judicial en todas las sentencias dictadas.
  • Abrogar los decretos presidenciales para devolver la veda a cuencas. Prohibir el fracking y otras concesiones contaminantes para impedir la privatización del agua y asegurarla para las comunidades y poblaciones en primera instancia y en segundo lugar para la producción de alimentos que aseguren el Derecho a la Alimentación.
  • Realizar estudios científicos pertinentes y libres de conflicto de interés para detectar tanto la presencia de transgénicos en el campo y alimentos, así como sus impactos en la salud humana y animal. Impulsar investigaciones sobre modelos tecnológicos para establecer un diálogo urgente de saberes entre ciencia y conocimiento campesino.
  • Integrar la alimentación campesina como principio básico de prevención y control de las enfermedades más costosas[6] junto a un Programa Campesino de Atención a Diabetes y Obesidad.
  • Determinar la lista de Alimentos Estratégicos[7] Mexicanos con base en el maíz y frijol para la formulación de una Canasta Alimentaria Mexicana por derecho.
  • Garantizar la operación intersecretarial agro-alimentaria, gracias a mecanismos públicos de vinculación entre las dependencias de gobierno para proteger el alimento desde la producción hasta el consumo.

En la Décima celebración del Día Nacional del maíz y a once años de la fundación de la Campaña Sin Maíz no hay País nos proponemos ampliar nuestras redes a otras luchas hermanas. Convocamos al pueblo mexicano para hacer presencia ciudadana y ejercer nuestro derechos: a la alimentación y a seguir siendo campesinos; a trabajar como milpa conjuntando las diferencias para tejer una sociedad que sostenga esta Nación; y comer con bienestar en este suelo; a unir el campo, el mar y las ciudades en una mazorca como símbolo de la coincidencia por la defensa de la vida y sobre todo, a celebrar al maíz cada día, en cada mesa y en cada plato.

Notas:

[1] Datos oficiales de SAGARPA demuestran (2017) cómo cinco entidades del norte del país (Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas, Sonora y Jalisco) que contienen al 9% de las unidades productivas que existen en el país concentraron más del 40% del presupuesto, mientras que en 16 entidades del país (la mayoría del centro y sur), donde se localizan el 42.6% de las unidades productivas sólo les llegó alrededor del 20% del presupuesto.

[2] El caso desde 2013 de las secretarías de Agricultura y Medio Ambiente (SAGARPA y SEMARNAT) en contra de la Demanda Colectiva contra el maíz transgénico en México y la Medida Precautoria de suspensión de su siembra, litigando con recursos públicos a favor de Monsanto, Dow AgroSciences, Syngenta y PHI-Pioneer-Dupont.

[3]  El herbicida glifosato, reconocido por la OMS como probable cancerígeno en humanos.

[4] El Principio de Precaución reconocido en la Declaración de Río (1992) / El Convenio de Diversidad Biológica (1993) y el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (2003) / La cláusula de protección especial considerada en el Protocolo de Cartagena para los países centros de origen y diversidad / Las recomendaciones de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (2004) en el sentido de prohibir la siembra de maíz transgénico en México / Las recomendaciones de los jueces del Tribunal Permanente de los Pueblos – Capítulo México (2013-2014) de prohibir el maíz transgénico en el país.

[5] Por ejemplo los informes de la relatora Hilal Elver sobre plaguicidas http://www.fao.org/agroecology/database/detail/es/c/878387/  y los de Olivier de Schutter sobre agroecología, entre otros. http://www.srfood.org/es/informe-la-agroecologia-y-el-derecho-a-la-alimentacion

[6] Tan sólo por Diabetes sin control mueren 100 mil personas, hay más de 75 mil amputaciones y más de 70 mil nuevos casos de insuficiencia renal.

[7] Los Alimentos Estratégicos Mexicanos tienen 6 características: Originarios mexicanos, altamente nutritivos, de producción limpia y justa, culturalmente aceptados, disponibles y accesibles todo el año y con mínimo nivel de procesamiento.

Más información:

Manual de Agroecología y Agroforestería: Prácticas para una Agricultura Ecológica

[AUDIO] “Sigue predominando en tres cuartas partes de México la siembra de maíces nativos”

Ante la fusión Bayer-Monsanto, defendemos el derecho de los campesinos y las campesinas a producir de manera agroecológica

Informe: Treinta años de transgénicos en México

[AUDIO] “Sigue predominando en tres cuartas partes de México la siembra de maíces nativos”

Participación de Cecilio Mota Cruz, integrante de la Fundación Semillas de Vida, en el cine-debate organizado por Otros Mundos A.C. el 18 de septiembre 2018 en el Foro Cultural Kinoki de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. El agroecólogo, egresado de la universidad de Chapingo, trabaja día a día con campesinos y campesinas de México en el estudio de la diversidad del maíz, la cultura alimentaria y el mejoramiento participativo de semillas. Comentó el documental “El maíz en tiempos de guerra” (Alberto Cortés Calderón, 2013), proyectado durante el evento, y habló de la importancia de hacer milpa y sembrar semillas criollas ante las amenazas que representan hoy en el campo mexicano las semillas transgénicas y las híbridas comerciales.

ANUNCIO: El 1 de octubre a las 1 PM en la Universinad Intercultural de Chiapas (UNICH), Cecilio Mota Cruz dará una charla-taller sobre “Diversidad de maíces nativos en México y su mejoramiento por campesinos” en el marco de la celebración del X Festival del Maíz y la Tortilla

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“El maíz es el grano por excelencia que nos dio aquí en esta región del mundo la base para el desarrollo civilizatorio de las culturas en México y sigue siendo en el presente la base de la alimentación, la identidad, el aprovechamiento y la apropiación de la tierra y el territorio. Las luchas a lo largo de la historia del país han sido para defender el territorio y la forma permanente de su apropiárselo es a través de la milpa. Eso es también uno de las grandes aportaciones de Mesoamérica, de México: que el maíz se siembra en conjunto con otros cultivos en la milpa para el aprovechamiento del agroecosistema, del ambiente, del terreno, pero también para la alimentación, porque nos da una alimentación equilibrada. Más de 600 platillos tenemos en México a partir del maíz, con la milpa son muchos más.

Y esta diversidad sigue siendo y va a seguir siendo nuestra identidad, nuestra base alimentaria, y también nuestro futuro. Pareciera que es algo solamente nostálgico la visión del campo, pero en realidad, además de ser una forma de vida y de defensa del territorio, es un futuro importante.

En la Sierra Mixe, en los años 1991-1992, se registraron unos maíces que crecen en las partes nubosas de la sierra, con alta precipitación, en bosques de niebla, maíces muy altos, que secretan una especie de mucílago. Todos los maíces lo tienen, pero en especial allí lo encontraron y lo estudiaron. Ese mucílago aloja bacterias fijadoras de nitrógeno y además aloja un conglomerado de bacterias que defienden el maíz, evitando que crezcan enfermedades fúngicas. Los atributos de este maíz ahora se están estudiante por ejemplo en la universidad de California en el campus de Davis, y se ve como el maíz del futuro. Es decir que el maíz del futuro, ya lo han generado las culturas y los pueblos de México y Mesoamérica, por esta larga experiencia de más de 10,000 años de sembrar maíz. Desde que se domesticó el maíz, estamos experimentando y hemos generado todo este bagaje, esta experiencia y esta cultura y estos agroecosistemas, con base en la milpa.

Los agricultores han generado variedades adaptadas, resistentes a los problemas de plagas. Los tipos de maíz tienen bien cerrada la puntita de la mazorca. Han hecho esta selección los agricultores porque así evitan que entren plagas de grano almacenado, gorgojos. En los Altos de Chiapas, los maíces son más cristalinos, muy duros – también muy ricos y de muchos colores – y estos cristalinos evitan el ataque de plagas. En el caso de los maíces del trópico, son maíces dentados. Son una combinación de la parte cristalina y la parte almidonosa del grano. Hay miles de variantes, miles de tipos de maíz en México, porque los agricultores los siguen manejando.

Extracto de la proyección de “El maíz en tiempos de guerra” el 18 de septiembre 2018

Los agricultores son también los que llevan el gran compromiso y la responsabilidad de manejar las redes más importantes de semillas, a pesar de las amenazas, como los transgénicos. En la Fundación Semillas de Vida, se impulsó la demanda contra los transgénicos, contra el gobierno y las empresas, y hasta el momento, lo que se ha logrado es contener el proceso de liberación de transgénicos en el ambiente (es decir de siembra experimental o comercial). Legalmente, no se puede liberar maíz transgénico en Mexico. Desafortunadamente, en los estudios genéticos que se han hecho en el país, se han encontrado unas pruebas de que hay transgénico en algunas regiones, pero no se tienen datos de proporciones.

Lo que si se puede diferenciar en México, es el porcentaje de maíces nativos o criollos, con relación con a variedades mejoradas comerciales. Solamente entre el 22% y el 25% del territorio del país tiene maíces mejorados, y sigue predominando en tres cuartas partes del país la siembra de maíces nativos. ‘Mejoradas’ es un termino entre comillas: en realidad son maíces que han pasado por un proceso de selección para su venta. Son variedades híbridas, que tienen registros y entran a un mercado en el que hay que comprar las semillas y se benefician finalmente los que las generan, que son en su mayoría empresas. Las que más venden en el país son Monsanto, Pioneer y Syngenta. La mayor defensa será que la gente siga sembrando sus maíces nativos.

Los agricultores a lo largo del país han generado sus propias estrategias para conservar el maíz porque manejan todo el ciclo, año con año. Han tenido que idear estrategias para conservar su maíz y garantizar por lo menos que tengan semillas disponibles para sembrar el siguiente año, y alimentos hasta el próximo ciclo de siembra. Hay estrategias en todo el país. En la Sierra Tarahumara, hay casas grandes y grutas con graneros adentro, por ejemplo. En el centro del país, hay estructuras llamadas comates, cincales o cincolotes. La palabra viene del nahuatl: centli significa maíz y kali casa. Es la casa del maíz. En zonas tropicales, los conservan con todo y hoja, porque así no se humedecen y no le entran las plagas. Además le ponen cal que deshidrata el insecto que va a atacarlo. Es una forma orgánica, agroecológica de conservarlo.

Hay una deuda histórica hacia el campo, no solo de México, sino de la humanidad en general, porque el campo fue el que subsidió el desarrollo civilizatorio y sigue siendo nuestra fuente de calidad ambiental y de salud alimentaria. Hace falta una política que realmente voltee a ver el campo y lo fortalezca. La política neoliberal de los últimos 30 anos ha visto a los agricultores como una carga cuando son la base de este país, de la diversidad, de la defensa del territorio y de la salud de nuestros ambientes, cuando tienen un manejo cuidadoso.”

Foto: Cecilio Mota Cruz en video-llamada en el Foro Cultural Kinoki el 18 de septiembre 2018 (Otros Mundos A.C.)

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Nota informativa de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México – A 28 de junio 2018

El pasado 7 de junio, se oficializó la compra de la empresa estadounidense Monsanto, primera comercializadora de semillas a nivel mundial, por la compañía alemana Bayer, segunda en la venta de agrotóxicos.

Esta transacción de cerca de 54.000 millones de euros es solo una de las tres fusiones que están ocurriendo actualmente en el sector agroindustrial. En abril del 2017, fusionaron las dos empresas estadounidenses Dow AgroSciences (cuarta vendedora de agrotóxicos) y Dupont Pioneer (número dos en el mercado de las semillas después de Monsanto). Y en junio 2017, la empresa china ChemChina especializada en agrotóxicos (propietaria de Adama, el mayor proveedor de agrotóxicos genéricos de Europa) compró por 43.000 millones de dólares a Syngenta, líder mundial en la venta de estos venenos.

De tal manera que cinco de los llamados “seis gigantes” del sector agroindustrial (Monsanto, Bayer, Dow AgroSciences, Dupont Pioneer, Syngenta) están concentrando sus fuerzas. El sexto gigante, el alemán BASF (en tercera posición en el mercado mundial de agrotóxicos) es el único que queda fuera de las fusiones, pero sí beneficia de ellas: para que la compra de Monsanto por Bayer fuese aprobada por las autoridades comerciales, Bayer tuvo que vender una parte de sus activos en semillas y agrotóxicos (equivalentes a 1.700 millones de euros) a BASF, que termina siendo aún más “gigante” que anteriormente.

Los ahora cuatro gigantes, controlan 75% del mercado mundial de agrotóxicos; 63% del mercado mundial de semillas comerciales; y más de 75% de toda la investigación privada en el sector de semillas y pesticidas.[1] Es probable que en un futuro cercano, la pelea por el monopolio no se limite al mercado de las semillas y agrotóxicos, sino que abarque también el mercado de la maquinaria agrícola (los tractores, etc.). Este último está dominado actualmente por empresas como Deere&Co o CNH, las cuales ya están absorbiendo otro mercado muy importante del sector agroindustrial: el de las tecnologías de datos o “agricultura de precisión” (por ejemplo, las tabletas con aplicaciones que permiten definir con más precisión las zonas que deben ser fumigadas o sembradas).

Entre menos manos controlan el sector agroindustrial, más potentes se encuentran las empresas que se quedan y más influencia podrán tener sobre los campesinos y las campesinas, a quienes se busca imponer un modelo de producción dependiente de agrotóxicos, semillas mejoradas, híbridas comerciales y transgénicas, además de tecnologías de punta.

Por ello, el pasado 15 de mayo, en el marco del mes de la marcha mundial contra Monsanto, dedicamos nuestro seminario mensual a la fusión Bayer-Monsanto para recordar que en Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México, defendemos el derecho de los campesinos y las campesinas a producir de forma agroecológica y de forma sostenible económicamente, sin depender de los insumos externos vendidos por las empresas transnacionales y reivindicamos el derecho de todas y todos a la salud y la soberanía alimentaria, a sembrar semillas campesinas y comer alimentos sanos.

“Pensamos que la agroecología es una estrategia política para seguir defendiendo nuestros territorios, nuestras semillas y nuestros conocimientos”, recordó Ángel Gómez de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México durante el evento. “Lo importante es decidir lo que nosotros comemos, lo que nosotros cultivamos y cómo lo cultivamos”, subrayó.

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En México, Monsanto y Bayer están muy presentes. Comercializan plaguicidas y son las dos empresas que más solicitudes de liberación de semillas transgénicas han enviado a la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM) entre el año 2005 y el año 2017: Monsanto 379 y Bayer 168. De manera general, el Estado Mexicano no está del lado de la defensa de las semillas nativas, ya que de un total de 853 solicitudes recibidas por CIBIOGEM en dicho periodo, 595 han sido permitidas por CIBIOGEM, especialmente de algodón (308) y de maíz (194). [2]

Como bien señalamos en nuestro manual titulado “Agroecología y Agroforestería: Prácticas para una agricultura ecológica”, el principal problema que representan las semillas transgénicas es que las resistentes a los herbicidas implican el uso excesivo de estos productos. Los “Roundup Ready” son particularmente preocupantes porque el “Roundup” contiene glifosato, un agente tóxico que provoca cáncer. Además, tanto las semillas transgénicas como las semillas híbridas comerciales son una amenaza por la diversidad genética de nuestras semillas nativas ya que se reproducen con nuestras plantaciones de semillas nativas por medio de la polinización, lo cual pone en grave riesgo a los parientes silvestres y a la propia diversidad de los cultivos lograda con el gran trabajo y conocimiento de campesinas y campesinos del mundo.

La liberación de semillas transgénicas en el ambiente pone en peligro también a los campesinos y campesinas que pueden terminar siendo criminalizados por tener en sus parcelas semillas por las cuales no han pagado y que tienen dueño. Una situación que podría volverse común en México si el gobierno se adhiere a un convenio llamado UPOV 91. México y los otros 11 países de la región pacífica que firmaron el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP 11) el 8 de marzo del 2018 están obligados a adherirse a este texto que pone el peligro el derecho de los campesinos y las campesinas a intercambiar y sembrar semillas.

Por ahora, México es adherente del convenio de la UPOV 78 en el que el “obtentor” de un objeto vegetal puede controlar su producción, puesta a la venta y comercialización. Lo que cambia con la versión 91, es que el “obtentor” controla su objeto vegetal durante mínimo 20 años y se requiere su autorización no sólo para la producción, venta y comercialización sino también para “la preparación a los fines de la reproducción o de la multiplicación” del objeto. Significa por ejemplo que un campesino que usa semillas concesionadas por un “obtentor” ya no podría recuperarlas de su cosecha para volver a sembrarlas, ni podría dárselas a un vecino o intercambiarlas con otras. Además podría ser criminalizado por practicar hibridaciones de plantas con las semillas del “obtentor” o por tener en su campo plantas nacidas de semillas del “obtentor” que el viento u otro polinizador le haya traído. [3]

Afortunadamente, en México está viva la lucha contra los planes de Monsanto, ahora Bayer-Monsanto. Desde septiembre del 2013, está suspendida la siembra de maíz transgénico en todo el país, gracias a los esfuerzos de la “Demanda Colectiva Maíz”, un grupo de abogados, científicos, campesinos y defensores de derechos humanos quienes emprendieron una batalla legal contra los permisos de siembra promovidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), la Secretaría del medio ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y cinco transnacionales -Syngenta Agro, Dow Agrosciences de México, PHI México (Pioneer-Dupont), Monsanto Comercial, Semillas y Agroproductos Monsanto. Obtuvieron la implementación de una Medida Precautoria, que esas corporaciones buscan cancelar.

Otra lucha importante es la de las comunidades mayas de Hopelchén (Campeche) contra Monsanto Comercial S.A. de C.V., la cual ha sido victoriosa en términos legales, pero cuyos frutos no se han podido cosechar por la falta de voluntad política de las autoridades mexicanas. Así fue como en el 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió a favor de las comunidades los amparos que habían interpuesto contra el permiso otorgado a la empresa para comercializar soya transgénica en su territorio ancestral. Ordenó la suspensión de dicho permiso y la realización de una consulta en las comunidades, pero ésta se ha llevado a cabo violando derechos colectivos (representantes han sufrido agresiones físicas y verbales por ejemplo). Además, en el 2017, las comunidades lograron que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) revoque el permiso otorgado a Monsanto para sembrar soya transgénica, pero ésta continúa en la región.

A pesar de haber sido absorbido por Bayer, Monsanto sigue bien presente en los territorios y como defensores y defensoras de los derechos colectivos, la diversidad de la semillas nativas y la soberanía alimentaria, no dejaremos de gritar: “¡Fuera Monsanto de México!”.

Notas:

[1]  Grupo ETC. 2015. Campo Jurásico: Syngenta, DuPont, Monsanto: la guerra de los dinosaurios del agronegocio (>> Descargar el informe)

[2] Daniel Sandoval Vásquez, Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, CECCAM. 2017. Treinta Años de Transgénicos en México. (>> Descargar el informe)

[3] Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México. 2016. Urgente defender la libre circulación de las semillas campesinas en México, ante la amenaza del TPP.

Foto: Practicando agroecología en el municipio de Chenalhó, Chiapas (Crédito: Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México)

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Video: Celebramos el Festival del Maíz de las Mujeres en San José Buenavista

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En el marco del Día nacional del Maíz 2017, celebramos el Festival del Maíz de las Mujeres en San José Buenavista, una comunidad del municipio de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, México, honrando el gran papel que juegan las campesinas en la protección de nuestra Soberanía Alimentaria.

Las organizaciones convocantes, Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México y Mujeres y Maíz A.C., quisimos reivindicar el trabajo de las mujeres a favor de la Agroecología a través de la muestra y venta de productos artesanales hechos a partir de maíz sembrado en la comunidad. Denunciamos que el maíz transgénico está amenazando las 64 especies nativas de este cereal que existen en México, con pláticas informativas y la representación de la obra de teatro “Ya ni pal Maíz hay Maíz” del colectivo Los Zapayasos.

“Recientemente salió un artículo donde se decía que el 90.4 de las tortillas y el 82% de las tostadas que se venden en México contienen maíz transgénico entonces ya el consumo de maíz transgénico es muy alto aquí”, informó Celia Díaz, integrante de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra, a los y las participantes en el evento. Agregó que “uno de los problemas que conlleva son los probables cancerígenos porque dentro del grano del maíz transgénico hay presencia de glifosato, que es un probable cancerígeno”.

Hay 1.6 mil millones de campesinas en el mundo, pero sólo el 2% de las tierras les pertenecen. [Fuente: Women’s World Summit Foundation (WWSF, 2007)] Para conocer de cerca el trabajo de las mujeres en el campo, realizamos un recorrido en las parcelas de las compañeras de San José Buenavista, quienes nos compartieron sus conocimientos.

Antonia, habitante de la comunidad, llevó a visitantes de Amatenango del Valle, un municipio de Chiapas ubicado a una hora de San Cristóbal de las Casas, a conocer sus numerosos nopales y sus arboles de durazno alrededor de los cuales hace crecer chilacayotes (pequeñas calabazas).

“A veces, queremos comer verduras como éstas y no es necesario comprarlas si uno mismo las tiene sembradas y las puede venir a cortar, para no tener que gastar dinero”, observó Juana, de Amatenango, interesada por las prácticas agrícolas de Antonia que difieren de las de su pueblo de tierra caliente, donde siembra calabazas grandes en lugar de chilacayotes.

El recorrido era abierto a todos los participantes, también del area urbana de San Cristóbal de las Casas, curiosos de conocer de dónde vienen los productos agroecológicos que se consumen en la ciudad y cómo se construye día con día la Soberanía Alimentaria en los Altos de Chiapas.

Campesinas de San José Buenavista en el Festival del Maíz de las Muejres el 30 de septiembre 2017 – Foto: Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México

¡Vivan las campesinas de Chiapas y todo México!

¡Semillas para la vida! ¡No para la Muerte!

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Celebramos el Día Internacional de la Soberanía Alimentaria y contra las Corporaciones Transnacionales desde Chiapas

 

Celebramos el Día Internacional de la Soberanía Alimentaria y contra las Corporaciones Transnacionales desde Chiapas

Pronunciamiento de Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a 16 de octubre 2017

Hoy, 16 de octubre 2017, es oficialmente el Día Mundial de la Alimentación, según lo decreto la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en el año 1979. Pero nosotras y muchas organizaciones en el mundo preferimos celebrar el Día Internacional de la Soberanía Alimentaria y contra las Corporaciones Transnacionales (TNCs). Exigimos un cambio de sistema que priorice la defensa de lo/as pequeño/as agricultore/as y la agroecología y proponga un verdadero modelo de soberanía alimentaria en lugar de promover falsas soluciones como la agricultura intensiva, los monocultivos y la agricultura climáticamente inteligente que favorecen transnacionales.

Vivimos un momento crítico en el que el 90.4% de las tortillas que consumimos en México contiene maíz transgénico. La mayoría de este maíz transgénico presente en nuestra alimentación básica proviene de Estados Unidos y contiene glifósato, un agrotóxico cancerígeno usado masivamente en el cultivo en el cultivo del maíz OGM. Estamos perdiendo a la vez nuestra soberanía alimentaria y nuestra salud.

Desde Chiapas, reconocemos la enorme e indispensable labor de las mujeres de nuestra entidad, de todo México y de todo el mundo en la incansable lucha por nuestra Soberanía Alimentaria. Somos testigo/as día con día en nuestros territorios de que su gran trabajo es el que nos permite seguir consumiendo alimentos locales y sanos en un contexto de permanente agresión por parte de las transnacionales que nos quieren envenenar y someter a la voluntad de la industria agroalimentaria. Exigimos que se reconozca, se respete y se valore su trabajo, y que se les den un mayor acceso a la tierra. No es aceptable que hoy en día, las mujeres campesinas sean mil 600 millones en todo el planeta y posean sólo el 2% de la tierra [Fuente: Women’s World Summit Foundation (WWSF, 2007)]

Fotos: Imágenes del “Festival del Maíz de las Mujeres” convocada por Mujeres y Maíz A.C. y Otros Mundos Chiapas A.C./Amigos de la Tierra México en San José Buenavista, en el municipio de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 30 de septiembre 2017. (Crédito: Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México)

En México está prohibida la siembra de maíz transgénico con fines comerciales pero existen terrenos de experimentación que ya generaron la dispersión de semillas OGM y por ende la contaminación de nuestras semillas criollas. Para que se acerquen al tema de la defensa de las semillas en América latina (Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala.Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala), les compartimos el documental “Semillas, ¿bien común o propiedad corporativa?”, realizado este año por varias organizaciones del continente y editado por Radio Mundo Real, la radio en linea de Amigos de la Tierra Internacional, federación de la cual formamos parte.

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“Las protagonistas son las semillas criollas, nativas, nuestras, en manos de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas. El documental aborda la defensa de las semillas nativas como parte integral de la defensa del territorio, la vida y la autonomía como pueblos, la relación entre las mujeres indígenas y las semillas nativas, los flujos de semilla en las comunidades, la historia del origen del maíz, las ceremonias mayas sobre la importancia de las semillas, el agradecimiento y bendición de semillas, las ferias e intercambios de semillas, y las experiencias locales de recuperación y manejo de semillas criollas.”

¡Vivan las mujeres campesinas de Chiapas y todo México!

¡Vivan nuestra diversidad de semillas criollas y nuestra soberanía alimentaria!

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¡Soberanía alimentaria para enfriar el planeta!

We need Food Sovereignty to cool the planet!

Friends of the Earth Latin America and the Caribbean*’s statement on October 13th, Day of Global Action for Climate Justice [DOWNLOAD THE STATEMENT]

Climate Justice for Latin America, the Caribbean and the peoples of the world:
Food sovereignty to cool the planet

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Friends of the Earth International will mobilize on six continents on October 13th and 14th 2017 to demonstrate that we are a global environmental movement. We will highlight the climate emergency; fight against dirty energy and false solutions; and demand the transformation of our energy system into a system that is in the hands of the people. Additionally, on October 16th, we will celebrate the International Day of Food Sovereignty: on this day, the peasant and environmental movement will reaffirm that it is only possible to end the global food and climate crisis with food sovereignty and agroecological production.

How are these two themes related? It is simple, the agro-industrial system generates between 44% and 57% of all greenhouse gas (GHG) emissions – by destroying forests for plantations, through massive use of fertilizers, by transporting food all around the world, in refrigeration and generating waste, amongst others [Source: GRAIN]. Connecting these issues allows us to understand how this system is responsible for global GHG emissions. In addition, this agro-food system monopolizes food and decides what we eat, many people cannot pay the price of groceries, food has become a commodity and huge amounts are thrown away, including when people cannot afford to pay for it. The system of production, distribution and consumption of food is designed exclusively to generate profits for those agribusiness companies that monopolize the agri-food chain from start to finish. The current agro-food system contributes to the climate crisis and undermines the food sovereignty of the people.

Meanwhile, high-level forums on climate change are increasingly discussing the role of agriculture, and various initiatives are being promoted to “help farmers adapt to climate change and mitigate greenhouse gas emissions derived from agricultural practices”. However, these initiatives are strongly influenced by companies and governments that seek to protect industrial agriculture and corporate-led food systems, blocking the real solutions to the crisis.

Today, small-scale peasant and indigenous agriculture is bombarded by the aggressive promotion of a series of false solutions to address climate change, including REDD + and climate-smart agriculture. These initiatives claim to benefit small-scale farmers, but the reality is that they generally weaken peasant agriculture and food systems, stating that traditional farming practices (especially itinerant agriculture) are the main cause of climate change and deforestation, stripping peasants of access to land and forests, or restricting what they can do with their land.

Our people are living a disaster affected by the climate crisis: Hurricane Irma, Hurricane Maria and the recent tropical storm Nate – to mention a few – left destruction in their wake in several countries in our region. This is not the fault of nature, it is the fault of environmental deterioration, deforestation, inadequate construction, industrial agriculture, fossil fuel use that promotes an obsolete energy source and a centralized and outdated energy model, hydroelectric projects on a large scale, mining, the production and consumption patterns of a neoliberal capitalist system, the power relations that this system based on domination has imposed on nature and people.

Therefore:

  • We denounce the climate injustice that is compounded by the failure of multilateral fora to take into account the differentiated responsibilities of the countries of the global North and the global South for the crisis. Furthermore, the transnational corporate model is given further instruments to advance its destructive practices.
  • We reject global policies that seek to advance the privatization, commodification and financialization of nature, and false solutions to climate change that seek to secure the global North’s consumption model, perpetuating the profits of huge transnational corporations.
  • We denounce Monsanto-Bayer, Syngenta-ChemChina and DuPont-Dow agricultural megamergers, which control 67% of this industry worldwide.
  • We reject the promotion of industrial/commercial agriculture based on monocropping on large tracts of land, and completely oppose the introduction of GM seeds. Enormous areas of agricultural and livestock rearing lands are dedicated to produce wood for cellulose (eucalyptus, pine), agrofuels, or crop monocultures for export (soybean, palm oil, rubber).
  • We promote peasant and indigenous agriculture, which recovers peasant practices as a basis to establish pesticide, fungicide and herbicide-free agriculture, with integrated crops and livestock production in small-scale systems.
  • We promote food sovereignty: that farmers can decide what they grow; and that they have access to land, water, seeds and local markets.
  • We believe that the people’s solutions are the only prospect of reversing the catastrophe we face because of the capitalist system of production and consumption. Food sovereignty; agroecology; community forest management; public community-based water management; and energy sovereignty are some of the popular ways of construction and our possibility to nourish and preserve life.

Climate Justice Now!

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