Justicia para Samir Flores Soberanes

Comunicado de Otros Mundos Chiapas en el marco de acciones de la Jornada de la Defensa del Territorio y de la Madre Tierra “Samir Somos Todas y Todos” – A 20 de febrero de 2020 >>Descargar comunicado en pdf<<

20 de febrero de 2020, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

Otros Mundos Chiapas nos unimos a las exigencias de justicia para el compañero Samir Flores Soberanes, a un año de su asesinato. Samir era habitante de Amilcingo Morelos, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala (FPDTA-MPT), comunicador en la Radio Comunitaria, y un fuerte opositor a la Termoeléctrica en Huexca, pero sobre todo un defensor de la vida.

En el marco de las Jornadas en Defensa del Territorio y la Madre Tierra “Samir Somos Todas y Todos”, recordamos que esta lucha es por la vida, por la defensa de la tierra, el agua y el aire, y por el respeto a la autodeterminción de los pueblos. Denunciamos la grave imposición de megaproyectos en todo México. Mientras esto siga continuará la lucha por el territorio y la vida digna de los pueblos en el país.

Basta de persecución y muerte a las defensoras y defensores de la madre tierra. Durante el 2019 fueron asesinados 32 defensores y en lo que van de este año se suman dos muertes que, junto con Samir Flores, exigimos justicia para Homero Gómez y Raúl Hernández, defensores de las Mariposas Monarcas en Michoacán, y justicia para todas y todos que pierdan la vida en esta lucha. Nadie que defienda la vida tiene que morir, pero su partida son semillas que se siembran para seguir defendiéndola.

¡Alto a persecución y muerte de las defensoras y defensores de la vida!

¡Alto a la devastación ambiental y cancelación de megaproyectos!

Firma

Otros Mundos Chiapas

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Imágenes: Brigada de arte comunitario “Talimakalsinan nanu” y Marcha para exigir justicia para Samir Flores, Ciudad de México el viernes 22 de febrero de 2019 Crédito: AP Foto/ Rebecca Blackwell

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La mayor cervecera del mundo viola el derecho al agua en Baja California

Compartimos esta nota publicada en Pie de Página sobre las conseciones de agua a grandes empresas extractivistas – A 9 de Febrero de 2020

Una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos al gobierno de Baja California y a la Conagua por violar el derecho humano al agua de los pobladores de Mexicali alcanzó a la cervecera Constalleation Brands. La CNDH hizo un llamado a proteger el acceso al agua de la población 

Texto José Ignacio De Alba

La instalación de la empresa Constellation Brands pone en peligro el acceso al agua de la población y de los agricultores del Valle de Mexicali. Esa es la conclusión que se desprende de la recomendación 1/2020 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la cual está dirigida a la Comisión Nacional del Agua y el gobierno de Baja California .

La recomendación hace énfasis en las irregularidades de una entidad federal y otra estatal para permitir a la mayor cervecera del mundo instalarse en un área con escasez de agua. 

Esta es la primera recomendación emitida por la CNDH desde que Rosario Piedra Ibarra se encuentra al frente de la institución.

El documento señala que la “La Ley de Aguas Nacionales, su Reglamento y la legislación en materia de agua del estado de Baja California presentan insuficiencias que obstaculizan el acceso al agua para el consumo personal y doméstico”.

Mexicali se encuentra en una zona desértica de clima seco, con poca vegetación, “con acuíferos sobreexplotados, vedados y con un río sujeto a un Tratado Internacional desde 1944 para su control”, dice el texto.

La CNDH señala que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el gobierno de Baja California Norte deben privilegiar el acceso al agua de la población, antes que el uso comercial. La propia comisión estima que para elaborar un litro de cerveza se requieren 6 de agua.

Abusos empresariales

Constellation Brands, con sede en Nueva York, es líder en la venta de alcohol en el mundo. La compañía tiene un portafolio con más de 100 marcas de vinos, licores y cervezas. En 2013 la compañía compró Grupo Modelo, la empresa cervecera más importante de México. 

Constaleation Brands tiene plantas de producción en Nava, Coahuila y Ciudad Obregón, Sonora. Las actividades de la Empresa se orientan fundamentalmente a la producción de cerveza para su exportación y posterior distribución en los Estados Unidos, de ahí la necesidad de realizar sus procesos industriales en puntos estratégicos de la frontera con ese país.

México es el cuarto exportador de bebidas alcohólicas en el mundo, el principal lugar de destino es Estados Unidos.

En Mexicali el proyecto ha tenido descalabros desde que se anunció su instalación en 2015. Primero fue la movilización campesina que se desenvolvió en uno de los movimientos ciudadanos más importantes de los últimos años en Baja California, con el llamado Mexicali Resiste. Desde entonces la empresa ha sufrido retrasos para concluir la obra.

Sigue el apoyo gubernamental a la cervecera

León Fierro, integrante de Mexicali Resiste, explica en entrevista telefónica que “la CNDH no es la institución que nos va a garantizar el acceso al derecho al agua, pero si es un un punto de apoyo. Porque todas las instituciones le estaban dando la venia a la empresa”.

Fierro relata que el gobierno morenísta de Jaime Bonilla y el gobierno federal siguen apoyando la instalación de la cervecera. A pesar de la recomendación, explica, las acciones contra la instalación de la empresa continúan:

“Seguimos analizando las vías jurídicas, seguimos con movilizaciones, estamos articulándonos a nivel nacional. Estamos con la iniciativa Agua Para Todos, queremos una ley que permita la democratización del acceso al agua; no solo a los empresarios y sus representantes, en los partidos políticos”.

Fierro explica que pese a las movilizaciones sociales, Constellation Brands mantiene irregularidades en la forma de obtener permisos. Incluso asegura, que no se ha establecido la cantidad de agua que consumirá la empresa. La propia CNDH señala la necesidad de que la Conagua “haga públicas las cesiones de derechos tramitadas ante esa autoridad, por parte de la Empresa”.

Hasta el momento hay, al menos, 30 integrantes de Mexicali Resiste  con procesos judiciales por oponerse a la instalación de la compañía, explica Fierro.

Entre las recomendaciones de la CNDH a Conagua y al gobierno de Baja California Norte se pide el diseño de “un protocolo para la evaluación de factibilidad del suministro de usuarios industriales con alto consumo por parte de las comisiones estatales de servicios públicos, mismo que deberá prever, entre otros, el análisis de disponibilidad de recursos hídricos, estudio de riesgos e impactos en la provisión a otros usuarios del servicio público, al igual que medidas para la protección prioritaria del abastecimiento humano para fines personales y domésticos”.

Imagen: Proceso 2018

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Coca Cola recorre Chiapas en búsqueda de mantos acuíferos

Compartimos esta nota publicada en Chiapas Paralelo sobre la exigencia que la refresquera salga de San Cristóbal en marco de la movilización nacional para impulsar la Iniciativa de Ley Ciudadana del Agua – A 5 de Febrero de 2020

Por Andrés Domínguez

Alma Rosa Rojas, integrante del Consejo Ciudadano por el Agua y el Territorio, afirmó que la empresa FEMSA-Coca Cola ha visitado diversos municipios en los últimos meses con la intención de identificar afluentes de agua; materia prima para la producción de refrescos embotellados.

En el marco de la movilización nacional para impulsar la Iniciativa de Ley Ciudadana del Agua, la ambientalista comentó que ese esfuerzo busca garantizar el derecho humano al agua bajo principios de equidad y sustentabilidad, por ello, esta lucha se ve clara en San Cristóbal con el control del vital líquido de la empresa, así como en otros sitios que requieren grandes cantidades para minería, agroindustria, empresas lecheras, cerveceras y refresqueras.

“Esta iniciativa de alguna manera demuestra esperanza, hay muchos colectivos, pueblos y organizaciones que buscan acercarse al agua y no permitir que sea CONAGUA, sino la federación quien detalle los procesos de aprovechamiento. Se está dejando a la gente sin agua” explicó.

En este contexto, Rosa Rojas afirmó que FEMSA-Coca Cola mantiene un permiso de extracción de un pozo profundo hasta el 2030. Sobre el aprovechamiento, Otros Mundos, ha señalado que la empresa extrae 1.3 millones de litros al día de San Cristóbal de las Casas.

En diciembre pasado, Colectivos y Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio en México se pronunciaron en contra de otorgar a la empresa Coca-Cola el derecho de explotar un tercer pozo en Chiapas, así como no organizar consultas simuladas y manipuladas sobre megaproyectos. Sin embargo, la propia empresa desmintió tal intención.

“Coca Cola gestionó un permiso para perforar, pero la idea era saber si el acuífero tenia agua, eso fue lo que nos dijeron vía solicitudes de transparencia. Si se autorizó la perforación, pero era solo para ver los niveles” ahondó sobre este punto la activista.

Además, Rosa Rosa comentó que en los últimos dos o tres años, la empresa ha buscado otros sitios para encontrar mantos acuíferos, tal es el hecho de la Laguna de la Candelaria, en San Cristóbal de las Casas.

“Es una laguna sagrada, varias comunidades, incluso Huixtán y Tenejapa se abastecen de ella, llegó la empresa pero la gente se organizó” mencionó.

Hace unas semanas, por el municipio de Marqués de Comillas, en el corazón de la Selva Lacandona, se documentó que la empresa realizó el mismo sondeo, sin embargo, los pobladores no le permitieron la entrada.

Por último, la activista reconoció que si bien la demanda por la salida de la empresa no es de todo el municipio de San Cristóbal, ya que existe una fuerte demanda por el consumo e interés que se trastocan. “Somos grupos sensibles, buscamos se le retire la concesión por el daño que implica la extracción” finalizó.

Fotos: Un grupo de San Cristóbal de las Casas se manifestó a las afueras del Senado de la República para exigir la salida de la empresa. 4 de febrero 2020

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[Reportaje] Los dueños del agua: trasnacionales acaparan reservas, mientras México avanza al temido “Día Cero”

Compartimos este reportaje especial sobre el acceso y la explotación del agua en México publicado en Contralínea a través de EducaOaxaca – A 6 de enero 2020

Autor: Lauren Franco

Bachoco, Cemex, Nestlé, Bimbo, cerveceras Cuauhtémoc Moctezuma y Modelo, Compañía Maya de Agua Purificada, Envasadoras de Aguas de México, Aga, Femsa Coca-Cola, Pemex y CFE encabezan la lista de acaparadores de agua en el país; a éstas se suman mineras y agroempresas. Autoridades han otorgado 536 mil concesiones de aguas superficiales, subterráneas y zonas vedadas. Por sobreexplotación, hay 16 estados en riesgo de llegar al “Día Cero”: al agotamiento total de sus fuentes hídricas

Grandes empresas nacionales y extranjeras acaparan las reservas hídricas de México. Industrias Bachoco, Cementos de México (Cemex), Nestlé, Grupo Bimbo, las cerveceras Cuauhtémoc Moctezuma y Modelo, Compañía Maya de Agua Purificada, Envasadoras de Aguas de México, Embotelladora Aga, Grupo Femsa Coca-Cola, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad encabezan la lista de personas morales que, cada año, explotan más de 5 millones de metros cúbicos (es decir, más de 5 mil millones de litros).

A éstas se suman mineras y grandes terratenientes agrícolas, beneficiados con centenas de títulos y permisos para extraer indiscriminadamente el vital líquido: de 1992 a la fecha, las autoridades mexicanas han otorgado 536 mil concesiones.

Las embotelladoras de agua figuran entre las más beneficiadas, revela el Registro Público de Derechos de Agua (Repda) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Esa base de datos da cuenta de más de 300 concesiones en manos de esa industria. Coca-Cola, por medio de Ciel, Dasan, Compañía Topo Chico, Smart-Water; Pepsi Cola con E-pura, Santorini, Gatorade; Danone con Bonofant, Evian, Voltic; y Nestlé con Santa María, Perrier, Pellegrino.

En el caso de Coca Cola, ésta posee títulos de explotación para la producción de refrescos de diversas marcas, como Sprite, Fanta y Mundet. A través de Femsa y Arca Continental, la empresa de origen estadunidense tiene más de 100 concesiones en el país.

Las transnacionales del ramo no sólo se benefician por el acaparamiento de las reservas del país, sino también por el aumento en las ventas de agua embotellada: México es el tercer país en el mundo con mayor consumo, lo que genera un desecho diario de 21 millones de envases PET.

En esa lista también figuran las nacionales Envasadoras de Agua de México y Embotelladora Aga, que cuentan con 30 y 24 títulos de explotación, respectivamente. Además está el caso de la Compañía Maya de Agua Purificada, con 69; y el Grupo Modelo, con 11.

Las cerveceras son también grandes privilegiadas en este sistema de concesiones. Nada más en el Estado de México, la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma posee 22 títulos de explotación para agua superficial y subterránea. De esa veintena de títulos, la compañía que distribuye la cerveza Heineken, tiene dos concesiones para explotación de agua subterránea por 2 y 1 millón de metros cúbicos al año.

Al revisar la base de datos del Repda –de Conagua– la empresa no aparece en los registros de permisos descargas industriales en el Estado de México. Por el contrario, sólo registra un permiso de descarga bajo el concepto de “diferentes usos” –título “08MEX100666/12IMDL12”.

Oficialmente la empresa reporta un volumen de descarga al año de 1 millón 164 mil metros cúbicos. Sin embargo este título no aparece en el registro de permisos para explotación de agua para “diferentes usos”.

Como el de esta cervecera, los casos de multinacionales y grandes empresas mexicanas con situaciones de privilegio se repiten a lo largo y ancho del país. Con información del Repda, la organización Agua para Todos señala que existen 5 mil 964 pozos industriales y 455 tomas de aguas superficiales para uso industrial que no cuentan con permisos para descargas. “Así evitan inspecciones y cobro de derechos”, asegura.

Además del caso de las embotelladoras y cerveceras, cuyos negocios dependen totalmente de la explotación del vital líquido, el registro de la Comisión Nacional del Agua refiere que Pemex es la empresa con más concesiones en México, al sumar 989.

Otras industrias con un consumo indiscriminado del recurso son: Bachoco, con 375 concesiones; la Comisión Federal de Electricidad, con 69; Cementos de México, con 50; Grupo Nestlé, 43; y Grupo Bimbo, 29;

El riesgo de llegar al Día Cero

Aguas superficiales, subterráneas e incluso acuíferos ubicados en zonas vedadas han sido concesionados a intereses privados, denuncian organizaciones civiles de defensa del vital líquido. Mientras las grandes empresas se adueñan de este bien nacional, más de 44 millones de mexicanos carecen de dotación diaria de agua en sus hogares, refiere el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Aunado a ello, el Instituto de Recursos Mundiales ha alertado que México se acerca al temido Día Cero, como se le conoce al riesgo inminente de escasez de agua. En su más reciente informe, el organismo internacional apuntó que son cinco las entidades que se encuentran en una situación de “estrés hídrico extremadamente alto” –Baja California Sur, Guanajuato, Ciudad de México, Aguascalientes y el Estado de México– y otras 11, en “estrés hídrico”, debido a la sobreexplotación de las distintas fuentes y a que consumen un nivel superior de agua del que tienen disponible. Y es que cada año se extraen 87 mil millones de metros cúbicos en todo el país.

A pesar de tan inminente riesgo, las autoridades omiten sistemáticamente proteger este recurso. La organización Agua Para Todos alerta que el sistema de concesiones de la Conagua ofrece nuevos permisos para extraer reservas en dichos estados. Además, acusa su falta de precaución, el favorecimiento a privados y la violación de los derechos humanos –principalmente el del acceso equitativo al agua.

Elena Burns, integrante de la Coordinadora Nacional Agua para Todos, asegura en entrevista con Contralínea que el sistema de “compra y venta” de agua en el país inició a raíz del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, en 1992. Éste, explica, impuso al país un “paquetazo de leyes” entre las cuales destaca la tan cuestionada Ley de Aguas Nacionales.

“Esta ley nos impone un sistema único de concesiones donde la concesión es un objeto de compra y venta muy diferente a la concepción del agua como un bien nacional. En Estados Unidos no hay ni siquiera un sistema único de concesiones, pero se le impuso a México”, asegura la activista ambiental.

Aunando en lo anterior, Burns detalla cómo de 1917 a 1992 –cuando entró en vigor la legislación paralela al tratado comercial– se habían otorgado sólo 2 mil concesiones; pero, de entonces a la fecha, existen 538 mil. “Cuando hablamos de la privatización del agua es en serio”, asegura.

Los datos de la Conagua revelan que el sector que más concesiones posee es el agrícola, con 233 mil 126; seguido por el público urbano, con 129 mil 583; uno denominado como “diferentes usos”, con 50 mil 720; pecuario, 47 mil 429; servicios, 24 mil 977; doméstico, 16 mil 595; industrial, 8 mil 573; de acuacultura, 1 mil 575; otros, 289; y generación de energía eléctrica, 159.

En su mayoría, se trata de concesiones por 30 años con renovación automática incluso por el mismo plazo de tiempo. Así, a pesar que la Constitución Política de México establece que el agua es un bien nacional, en la práctica se favorece el interés de privados, observan defensores de los derechos humanos.

Más aún, en el sector agrícola existen permisos para extraer hasta 149 millones de metros cúbicos. Tal es el caso de la Unidad de Riego de la Candelaria en el municipio de El Carmen, Campeche. El gran volumen concesionado pasa por encima de los derechos de las comunidades indígenas, de los ejidos y de las 44 millones de personas que no tienen acceso a agua potable.

La Ley de Aguas Nacionales

Vigente desde 1992, la Ley de Aguas Nacionales es señalada como la principal responsable de haber abierto la puerta al acaparamiento del líquido vital, pues en su artículo 24 establece que el tiempo para una concesión no será menor de 5 años ni mayor de 30; además plantea la renovación automática del plazo de extracción por un tiempo igual al solicitado, por lo que en los hechos acaba siendo de 60 años.

“La Ley de Aguas Nacionales se  constituye en la antítesis del acceso equitativo y del uso sustentable del agua, porque permite que en unas cuantas manos, en unas cuántas empresas se concentren grandes volúmenes de agua. Y premia de algún modo el uso inmoderado e irracional del agua”, afirma en entrevista Miguel Montoya, consultor legislativo y experto en derecho humano al agua.

Por la flexibilidad de esta legislación, empresas como Coca Cola, Danone, Nestlé, Pepsi Cola, Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma y Bachoco han avanzado a pasos gigantescos en la adquisición de concesiones de agua, consta en las bases de datos de la autoridades federales.

Al uso agrícola le corresponde el 76 por ciento del volumen concesionado del país, según el informe de Estadística del Agua de Conagua. En Chiapas, por ejemplo, en el municipio de Suchiate, existe una concesión para uso agrícola de 141 millones de metros cúbicos al año a nombre de los Usuarios del Departamento de Riego de Suchiate. La situación, evidentemente desigual, se refleja en los permisos de concesiones de productores que no superan los 1 mil metros cúbicos anuales frente a un productor gigante.

Por ello, Elena Burns asegura que la Ley de Aguas Nacionales además de buscar la compra y venta de agua también tenía como objetivo la creación de diferentes distritos de riego. “Estos bajo la ley fueron puestos en manos de los usuarios y se crearon entidades enormes, con concesiones enormes lo que generó una élite en el campo que a lo largo de estos años ha ido desplazando ejidos, comunidades, adquiriendo más y más derechos dentro de los distritos del riego”.

Para Miguel Montoya, “el actual régimen de concesiones, bajo la Ley de Aguas  Nacionales, es muy permisivo y permite el acaparamiento de agua. Eso bajo las reglas de juego de la propia legislación implica una privatización”.

Asimismo, el investigador asegura que la ley es tan flexible que hay pocos, casi nulos, antecedentes de revocación de concesiones. Ni siquiera en el caso de contaminación del Río Sonora, por parte del Grupo México, se echó para atrás el permiso, observa.

Montoya explica que de acuerdo con el artículo 29 bis, y 3 y 4 de la Ley, podía haberse revocado la concesión, pero no fue así. Este caso es el reflejo de la permisividad del país a los grupos privados para permitir adueñarse del agua.

Aunado a lo anterior, la ruta de acaparamiento del líquido se profundizó con el decreto del expresidente Enrique Peña Nieto, donde se establecieron reservas en 245 cuencas y se levantaron 108 vedas. Con éste se otorgaron 362 nuevas concesiones, principalmente para uso agrícola.

Y aunque ahora se vive supuestamente una “cuarta transformación”, los entrevistados coinciden en que, hasta hoy, la situación no parece ser diferente. Y es que con la entrada en vigor de “Conagua Digital” –la plataforma que otorga concesiones en línea–, las organizaciones y los investigadores temen que se beneficie de nuevo a los privados por encima de las comunidades.

Sin embargo, el subdirector de administración de la Conagua, Eugenio Barrios, asegura a Contralínea que si en épocas anteriores se vulneraron los derechos de comunidades indígenas, en esta administración no se hará. Al ser cuestionado –durante el Congreso Latinoamericano de Cuencas realizado en Ciudad de México–, el funcionario asegura que para ello existe una serie de reglas para las concesiones.

“Conagua Digital”, el peligro

En agosto de 2019, la Comisión Nacional del Agua inauguró la plataforma “Conagua Digital”, con la cual  busca agilizar el proceso de solicitud de concesiones y que más personas tengan acceso a las mismas. Para la Coordinadora Nacional Agua Para Todos, es una forma de poner en “venta” las aguas de la nación hasta agotar su existencia, lo que pone en riesgo los derechos de ejidos, comunidades y pueblos indígenas e incluso podría otorgar concesiones  en los lugares con riesgo de llegar al Día Cero.

No obstante, el consultor legislativo Miguel Montoya considera que el nuevo sistema de concesiones no privatiza el agua en el sentido estricto de la palabra, debido a que la nación nunca pierde la jurisdicción sobre el recurso. Pero enfatiza que no se puede negar los intereses de ciertos grupos políticos y económicos que desde 2012 han frenado una reforma de la Ley de Aguas Nacionales que favorezca el acceso equitativo al agua y el derecho humano al mismo.

Tanto para Miguel Montoya como para Elena Burns, antes de abrir un nuevo proceso de concesiones debió haberse reformado la Ley, una promesa por cumplir desde la reforma constitucional de 2011, debido a que esta ley es la que debe sentar las bases para lograr un acceso equitativo y de uso sustentable del agua.

Los entrevistados coinciden en que la reforma en la materia debe prohibir las “transmisiones de agua”, es decir la compra y venta de las concesiones. Y es que, observan, la ley actual permite que quien posee una concesión venda parte de la misma a un tercero si así lo desea. Elena Burns, asegura que estas transmisiones son permitidas incluso para usos diferentes a los cuales fue adquirida la concesión: “esto lo hacen gratuitamente, pagando sólo el derecho del trámite”.

Por su parte, el consultor en gestión integral del agua Miguel Montoya alerta sobre otro riesgo en cuanto a las transmisiones de agua: además de que este nuevo sistema permite renovar con mayor facilidad las concesiones, las condiciones sociales están hechas para que ese pequeño productor termine abandonado su aprovechamiento de agua y migre en algún momento a Estados Unidos, por cuestiones de pobreza o violencia.

“Siempre hay una serie de coyotes muy conectados con la autoridad de agua que toman esa concesión. Luego llega la minera, la empresa petrolera, la industria o el gran agricultor y le transmite ese volumen, porque la ley lo permite entre un acuerdo entre particulares”, detalla.

Para el consultor Miguel Montoya, estas transmisiones de agua es de lo más “lascivo” de la ley porque sólo basta un contrato entre particulares que posteriormente se registra en la Conagua para esa compra y venta de concesiones. “Esto puede llegar a costar hasta 30 millones de pesos y se lleva incluso un porcentaje el propio funcionario de la Conagua que está conectado con el coyote”.

Al respecto, el subdirector de administración de la Conagua, Eugenio Barrios, asegura a Contralínea que estas transmisiones “se pueden dar siempre y cuando sea [para] el mismo uso, en la misma zona y no modifique las condiciones de ese título”.

Agrega que los distintos decretos pusieron reglas para ciertas transmisiones; “por ejemplo, el agua que se otorgue para consumo humano no se va a poder transmitir, ésa ya es una restricción. Pero si yo tengo mi agua para uso industrial y llega otro industrial a pedirla, la regla dice que sí la puede transmitir”.

Observa como urgente que la próxima ley prohíba de manera clara y contundente las transferencias de derechos de agua: “solamente permitirlo a tu familiar inmediato por un caso testimonial”. Ello porque el sistema de transferencias ha favorecido tanto el acaparamiento como el despojo de las personas.

Miguel Montoya asegura que para entender el nivel de acaparamiento de agua en el país es necesario conocer quién es Eugenio Barrios, el actual subdirector de Administración de la Conagua: “fue el padre de los decretos privatizadores, aunque con honestidad intelectual en el sentido estricto de la palabra no son privatizadores. Pero el sistema de la Ley de Aguas Nacionales hace que en esencia se vuelvan privatizadores”. Barrios asesoró la tan controversial Ley Korenfeld (llamada así por el exdirector de la Conagua, David Korenfel), conocida como la puerta a la privatización. Por ello, dice, “la Conagua sigue siendo la misma institución neoliberal”.

El especialista en derecho humano al agua alerta sobre el mal uso del concepto “afirmativa ficta” por parte de los privados que solicitan una concesión y de las mismas autoridades: este concepto significa que si la autoridad no atiende en un plazo máximo de 60 días la petición de solicitud de concesión, el solicitante tiene derecho automáticamente a ella. A pesar de que la Ley de Aguas Nacionales no permite esta situación, en la práctica es diferente. “Ellos [los grupos económicos] siempre van a ir por concesiones sempiternas que se renuevan de manera automática”.

Panorama general del agua concesionada en México

México se ubica como el séptimo país del mundo con mayor extracción de agua, al extraer anualmente un estimado de 87 mil millones de metros cúbicos, de acuerdo con la Estadística del agua 2017, elaborada por la Comisión Nacional del Agua.

El documento detalla que el sector agrícola obtiene el 76 por ciento de ese volumen, seguido por el abastecimiento público, con el 14.9 por ciento; y las industrias que controlan el 9.6 por ciento.

El mismo informe de la Conagua asegura que para 2017 se tenían concesionado el 61 por ciento del agua superficial del país (ríos, arroyos, lagos) para uso consultivo, es decir para la extracción del agua para llevar a cabo una actividad.

Asimismo detalla que, de las concesiones del país, el 39 por ciento se encuentra en agua subterránea. Para el consultor Miguel Montoya, esto es un problema porque la Ley de Aguas Nacionales regula únicamente la aguas nacionales y estas no entran no entran en dicha clasificación.

A pesar de que la federación las puede regular, no les da un carácter de propiedad de la nación, por ello, explica, el debate en torno a las aguas subterráneas es que muchas personas creen que le pertenece al privado, al dueño del predio donde se encuentran estos yacimientos de agua.

Para el especialista, esto se resolvería con una buena ley general de aguas, que le otorgaría a determinadas autoridades jurisdicción sobre las reservas. “La LAN no genera las condiciones para el derecho humano al agua ni para el saneamiento”, afirma Miguel Montoya. Así, México oscila entre la escasez, la contaminación y la falta de políticas que garanticen el derecho humano al preciado líquido.

Algunas empresas con mayor número de concesiones en México

EmpresaNúmero de concesiones
Petróleos Mexicanos989
Industrias Bachoco375
Compañía Maya de Agua Purificada69
Comisión Federal de Electricidad69
Cementos de México50
Grupo Nestlé43
Envasadoras de Aguas de México30
Embotelladora Aga24
Grupo Bimbo29
Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma22
Cervecería Modelo11
SectorConcesiones otorgadas
Agrícola233,126
Público Urbano129,583
Diferentes Usos50,720
Pecuaria47,429
Servicios24,977
Doméstico16595
Industrial8573
Acuacultura1575
Otros289
Generación de Energía Eléctrica159

Lauren Franco

[Artículo] Por años bebieron agua de pozos llenos de arsénico. Hoy el cáncer invade a habitantes en Coahuila

Compartimos este artículo publicado en Sin Embargo sobre algunas de las tantas consecuencias que deja la minería a su paso – A 5 de enero de 2020

Por Redacción / Sin Embargo

Samuel, de 58 años, originario del Ejido El Venado, municipio de Madero, en la región del arsénico, vive con diabetes y una malformación congénita en su pierna derecha, que lo mantienen atado a una silla de ruedas en el portal de su casa de Salvador.

Los estudios más recientes realizados por la la Universidad Juárez del Estado de Durango, en coordinación con la Universidad Autónoma de Coahuila, revelan que la ingesta de agua con elevadas concentraciones de arsénico, puede ocasionar infertilidad e incluso trastornos como la obesidad.

Por Jesús Peña

Coahuila, 5 de enero (Vanguardia).– A las 3:00 de una tarde húmeda en “La Manada”, el pequeño rancho jaspeado de espesos pinabetes y nopaleras frondosas, un enjambre de moscas gordas, atraído por el hedor a muerto, a carne podrida, revolotea ávido en derredor de la mano gangrenada, destrozada, de don Santos Martínez.

La mano izquierda de don Santos: apenas un amasijo de carne sanguinolento, pestilente, donde no hace mucho hubo una mano.

La mano de don Santos.

De vez en vez Santos se espanta las moscas, tercas, hambrientas, con su otra mano regordeta y tostada por el sol, que de un tiempo a la fecha ha empezado también a picarse.

“Mire lo que tengo ái. Mire, esto, esto… Me resultaron todos estos cuerillos en las dos manos. Es por el agua, por el arsénico del agua…”, masculla Santos.

Se lo dijo un doctor de Madero: que es por el agua que desde crío tomó Santos de los pozos contaminados con arsénico en el Ejido 18 de Marzo, municipio de Francisco I. Madero, en la Comarca Lagunera de Coahuila.

De Francisco I. Madero, conocido como “el corazón de la Laguna”, un corazón cuyas arterias están corroídas por el arsénico.

Los procesos de saneamiento del agua son rebasados por las cantidades de arsénico. En la imagen, una bomba de agua en Francisco I. Madero. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Santos había migrado de su natal San Luis Potosí, con una hermana suya, a esta feroz región de soles y tolvaneras, hace unos 60 años, cuando él tenía 13.

Desde entonces, como el resto de los pobladores del 18 y de toda esta ruta, la ruta del arsénico, bebió y bebió el agua de los pozos infestados con veneno.

Cuenta Santos, 73 años, bajito, menudo, el rostro morocho y curtido por el trabajo en las pizcas de algodón.

Mientras, el parloteo de una radio hiere el silencio de la finca, con sus cuartos de tierra y sus cercos de espinos, que es la casa de don Santos Martínez, enclavada en los límites de la estepa, a orillas de una angosta y larga carretera que lleva y trae a otras rancherías por cuyos veneros corren historias con sabor a arsénico, como la de Santos.

Santos había entregado el alma en el riego y las pizcas, en las tierras de los ranchos y pequeñas propiedades de la región.

Hoy vive pobre y enfermo.

Y casi, se mantiene con la ayuda de dos mil pesos que cada dos meses le pasa el Gobierno.

En el 18 de Marzo, la gente habla del anciano que vive solo en la última casucha que hay a unos 100 metros de la salida, en los márgenes de la vereda, y que está “malo” de las manos.

Santos machetea con una mano, su mano buena y sana, una rama de mezquite, y el golpeteo seco del machete que cercena, destaza, corta, mutila, el palo, hace eco, como un grito, al otro lado de la leprosa, y a ratos desolada, autovía: el camino del arsénico y acaso de la muerte.

“Me dicen que aquí murieron dos, de esto… Había otro señor que también estaba ansina. Tiene poquito que murió…”, dice Santos.

Aquí, en los pueblos de la Laguna, cuyos bajos fondos son la morada del demonio del arsénico, ha habido muertos.

No hay números.

Jesús Burciaga, médico general, especializado en hidroarsenicismo. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Nadie sabe cuántos.

Pero aquí, en los solares de estas rancherías se cuentan en voz alta las historias de personas que han fallecido por tomar agua con arsénico; y de otras que viven con cáncer de piel o mutilaciones de manos o piernas por haber bebido y bebido de las norias contaminadas con este metaloide.

Lo de don Santos empezó hace 10 años.

“Yo estaba sano, nomás de buenas a primeras me resultó esta enfermedad. Yo andaba bien, bien”, cuenta.

Primero fue ese extraño adormecimiento en las manos, luego las llagas y después la infección que le carcomió, como un ácido letal, el pulgar de la mano izquierda y de a poco la mano completa.

“El arsénico se aloja en las extremidades: en los dedos de las manos, en los dedos de los pies, en las piernas…”, dice Jesús Burciaga, médico general que por más de 30 años ha estudiado el impacto del hidroarsenicismo en la salud humana.

Santos se espanta las moscas que vuelan, que se le pegan obstinadas a la herida en carne viva, de la que mana a distancia un penetrante y viscoso olor a cadáver.

Aquí ya huele a muerto.

“Hicimos unas entrevistas allá para Tlahualilo, Durango, a mucha gente amputada, con pie negro… Había un señor abandonado con 100 millones de moscas a su alrededor… Son casos patéticos que se conocen y nadie hace nada. No hay un programa de salud para atender a toda esa gente. Hay un abandono total…”, dice Jesús Burciaga.

Sólo ver la mano de don Santos desgarrada, descarnada, por el arsénico, es inevitable el vahído, la náusea.

“Fui con el doctor y me recetó medicina, pero no me hizo”, platica Santos.

El médico le dijo que para lo de él, para su enfermedad, ya no hay tratamiento.

Matilde Suárez Rivera es la auxiliar de salud del Ejido Finisterre. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“Le dije ‘mire doctor, deme un medicamento que sea güeno pa la infección’, dice ‘no señor, no hay, ya no hay…’”.

El único remedio que puede salvarle la vida, le advirtió el galeno, es que le amputen la mano izquierda, que a Santos le mochen la mano.

Pero Santos, tiene miedo y no lo disimula.

“Pos yo tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo que me la mochen”.

Repite Santos y sus palabras, como torbellinos, se pierden en la inmensidad del páramo.

Santos camina despacio por su finca solitaria, dice que cada día que pasa le cuesta más trabajo mover sus manos, su cuerpo.

“Toy todo inválido…”, dice sin gota de resignación.

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“Las personas que ustedes conocieron, que salieron en sus portadas, en sus entrevistas, ya no están, ya fallecieron…”, dice Matilde Suárez Rivera, la auxiliar de salud del Ejido Finisterre, en Madero.

Ya están muertos, dice Matilde, y sus casas en ruinas.

Matilde evoca el caso de don J. Manuel Donato Mejía, un anciano con el cuerpo lacerado por las llagas negras del cáncer de piel, el mismo que en 2010 documentó SEMANARIO.

“Ya falleció”, dice Matilde.

Jorge Antonio Espinosa Fematt, médico cirujano con doctorado en medicina molecular y catedrático de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Es la 1:00 de la tarde en el solar de la casa con portal amarillo de Matilde poblado de tupidos árboles, pero ni eso ahuyenta los más de 40 grados de calor que a esta hora castigan a la sombra.

“Dicen que (el hidroarsenicismo)ya no es tanto, pero yo no creo…”, suelta Matilde, se vuelve de espalda, se alza la blusa celeste y muestra las manchas parduzcas que hace no mucho le aparecieron a la altura de los omóplatos.

“Me dice la doctora que puede ser a raíz del agua que consumíamos”.

Y como si fuera un obituario Matilde recita uno por uno los nombres de los lugareños de Finisterre que ya se han ido de este mundo por culpa del hidroarsenicismo:

María Sandoval Casillas, “en paz descanse”, Julia Rodríguez Nery, Telésforo López y Manuel Donato.

Eran los tiempos en que todavía los ojos del orbe estaban puestos en Finisterre.

“El doctor Luis Maeda Villalobos, un oncólogo muy importante en esta región, fue el que determinó, por primera vez, la incidencia de hidroarsenicismo en problemas de deformaciones y de cánceres, allá en el municipio de Francisco I. Madero, por la zona de Finisterre. Él hizo los primeros estudios”, comenta Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular.

Jesús Burciaga, médico general que por más de 30 años ha estudiado el impacto del hidroarsenicismo en la salud humana, dice que en la Laguna existen antecedentes, desde 1958, sobre los efectos del consumo de metales como el arsénico, el plomo y el cadnio, en el hombre.

“Ya desde 1958 hay antecedentes de cáncer de vejiga, de pulmón, de hígado, de colón; píe negro, de la frecuencia con la que se presenta el cáncer. Para 1960 se dieron 260 casos clínicos de enfermos que se quejaban del crecimiento del hígado…”.

De Japón vinieron a Finisterre médicos y periodistas para ver lo qué pasaba con el arsénico.

“Anduvieron buscando a esas personas que le acabo de mencionar que ya fallecieron. Yo los llevé con ellas, así como a ustedes”, dice Matilde.

Matilde llegó de Tamaulipas, a este pueblo de chozas de adobe y calles sin asfaltar, en 1982.

Eusebio dice que desde hace algunos años viene de Madero, dos veces por la semana, un camión que surte a la gente de garrafones con 20 litros de agua purificada, a cambio de 15 pesos. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“Nomas hágale…”, suelta.

37 años ya de aplacarse la sed, bañarse, lavar la ropa, con el agua arsenicada que rezuma bajo la piel, por las venas abiertas de la Comarca Lagunera.

“En aquellos años hubo una persona, un vecino, joven, él murió de 42 años, todo su problema vino por el hidroarsenicismo. Tenía cáncer en la vejiga… Usted sabe que en estas comunidades rurales a veces no contamos con los recursos necesarios para ir a un doctor…”, dice Matilde.

Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular, explica cómo es que el arsénico, una vez alojado en el cuerpo, desencadena el cáncer y otros males:

“Los metales pesados interactúan directamente con el DNA y el DNA es el motor que controla todos los procesos celulares. A nivel molecular hay una interacción de los metales eh. Hay activación de algunos mecanismos que generan enfermedades serias. El problema está en la interacción a nivel molecular y el metal pesado llega hasta el centro de las moléculas que controlan la vida. El cáncer es uno de los problemas más frecuentes porque el arsénico activa y multiplica los oncogenes”.

Jorge Antonio Espinosa Fematt, médico cirujano con doctorado en medicina molecular y catedrático de la Universidad Juárez del Estado de Durango, explica así el daño que el arsénico puede causar en el ADN:

“Genera radicales de oxígeno, que esas son moléculas que oxidan otras moléculas, en este caso el DNA. Cuando se oxida el DNA puede degenerar en muerte celular o cáncer, que ésta es una de las principales preocupaciones…”.

Matilde cuenta que en aquella época pasó vista, notificó, de todos esos casos a las autoridades sanitarias de Madero, pero nada ocurrió.

Ahora está preocupada porque, dice, a últimas fechas en Finisterre se han presentado casos nuevos de lesiones causadas por el consumo prolongado de agua con altas concentraciones de arsénico.

Itzel Tapia Pérez, es la doctora en la clínica del IMSS Salvador. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“Sí, puede ser, pero se tendrían que valorar las lesiones porque no son exclusivas del arsénico. De hecho, la exposición al sol provoca algunas de esas lesiones o muy parecidas. Se pueden asociar al arsénico, si la persona está expuesta al arsénico o vivido en una región con arsénico…”, dice Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

Uno de esos casos es el de don Eusebio López Bernal, oriundo de Sombrerete, Zacatecas, 72 años, 30 de vivir en este pueblo, 30 años de tomar agua con arsénico

Jorge Antonio Espinosa Fematt, médico cirujano con doctorado en medicina molecular, asegura que el problema del hodroarcenismo ya se ha incrementado por la cada vez mayor sobreexplotación de los mantos acuíferos en la Laguna.

“Estamos haciendo pozos más profundos, situación que provoca que ese arsénico, que siempre ha estado ahí, ahora lo estemos consumiendo en mayores concentraciones y eso genera más problemas en la población”.

Ya va para cinco años que en este pueblo no tienen clínica, farmacia ni médico de planta. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“En aquellos años, – dice don Eusebio-, la gente tomaba agua de esa y de ái se nos acumuló el arsénico. Yo tengo mucha mancha. Wache bien…”,

Eusebio deja ver debajo de su camiseta unos lunares cafés que motean sobre su espalda, cuello, pecho y el nacimiento de sus axilas.

“El arsénico es malo, el arsénico es malo y ni modo, Mire wáchele estas manchas…Eso es del arsénico”, repite Eusebio.

“Y el Gobierno dice que el agua ya está limpia…”, lo secunda Matilde.

“No, no cuál limpia. Esto viene del cabrón arsénico que trae el agua. Esa agua del arsénico, la de las norias, es como la que nos echan de la tubería. Trae arsénico toda esa agua. Que nos alivianen mejor con un medicamento pa eso de las manchas”, revira don Eusebio.

Eusebio dice que desde hace algunos años viene de Madero, dos veces por la semana, un camión que surte a la gente de garrafones con 20 litros de agua purificada, a cambio de 15 pesos.

Pero son más los años que Eusebio, Matilde y los pobladores de esta comunidad, han tomado agua mezclada con veneno.

Matilde dice que extraña aquella época en la que cada 15 días venía a Finisterre una unidad móvil de salud.

Ya va para cinco años que en este pueblo no tienen clínica, farmacia ni médico de planta.

“Los habitantes de esta comunidad que es Finisterre, con una pastillita que a lo mejor nos calmará un poco, pero… sabiendo que tal vez podemos tener un problema ya de años atrás, relacionado con el hidroarsenicismo… Tenemos grande necesidad de una clínica rural”.

Paradójicamente en la mayoría de las comunidades de la región del arsénico en Madero, Coahuila, escasea el agua de la red municipal y los naturales tienen que ir hasta las norias contaminadas y acarrear el líquido hasta sus casas para bañarse y realiza sus labores domésticas.

Luz es originaria de Salvador y bebió agua de arsénico desde que estaba en el vientre de su madre, que también nació aquí. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“Lo que está sucediendo es que en los poblados no hay suficiente presión de agua. Sus norias tienen 400, 500, 600 microgramos de arsénico por litro. El agua que les llega de la red tiene alrededor de 50. Pero a veces tienen agua, a veces no tiene agua, cuando no tienen agua deben que ir a las norias cercanas, que esas tienen 400 microgramos de arsénico por litro, entonces siguen exponiéndose”, dice Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango

“Ahorita, – dice Matilde-, la necesidad más grande es el vital líquido, limpio y sano, que no nos acarree enfermedades, que no nos deje secuelas ni al final… la muerte…”.

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Lo primero es el tanque elevado amarrillo chillante, con unas letras redondas y azules que dicen “Bienvenidos al Ejido El Salvador”.

Es la noria con arsénico de la que por mucho tiempo, unos dicen que 20, otros que 30 años, se abastecieron los nativos de esta ranchería perdida en el horizonte de Madero, justo donde acaba la ruta del arsénico.

Mediodía bajo del cobertizo de la casa de María de la Luz Herrera Rodríguez, en el pueblo de San Salvador de Arriba, Madero.

Luz está sentada en una silla de ruedas viendo girar el mundo por las calles del pueblo con sus casas pastel, su gritería de chiquillos y sus perros echados al sol.

Las calles que un día Luz caminó, hasta que tuvieron que amputarle su pierna derecha, a consecuencia de la diabetes que padece.

“Pos, ¿qué quiere que le platique?, nada más que me amputaron el pie por la diabetes”, dice Luz.

Que era hereditaria, le dijo el médico a Luz, el día que le anunció que tenía diabetes.

Lo que el doctor omitió decirle es que, según las investigaciones que durante años ha realizado la Universidad Juárez del Estado de Durango, en coordinación con la Universidad Autónoma de Coahuila, el arsénico es precursor de la diabetes porque bloquea la producción de insulina y con ello aumenta el riesgo de padecer azúcar en la sangre.

A la sazón Luz era una muchacha de 20 años.

Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Hoy tiene 46 y es paciente de hemodiálisis.

“Tengo insuficiencia renal”, dice con pesar.

Luz es originaria de Salvador y bebió agua de arsénico desde que estaba en el vientre de su madre, que también nació aquí.

Luz dice que el recuerdo más vívido que guarda de su abuelita, son esas manchas, como lunares rojos en la piel, que se le abrían…

“Decían que era por el arsénico. Ella ya tiene 29 años que murió de eso, de cáncer en la piel”.

“El problema ya no es tanto como antes del 86, pero sigue habiendo exposición al arsénico y entonces sigue habiendo problemas de cáncer, problemas vasculares, pulmonares. Las lesiones cutáneas sí aparecen en aquellos lugares, pero ya no son tan frecuentes ni tan aparatosas como las que había antes que sí, algunas eran monstruosas”, dice Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular, dice que la Laguna es un referente mundial de la presencia de cáncer y otras enfermedades, asociadas con el consumo de metales pesados.

“No solamente es el arsénico, son otros metales: cadmio, flúor, boro; y no solamente es cáncer, es otro tipo de enfermedades: problemas de deformaciones óseas, que son muy frecuentes en esas regiones, problemas de dientes…”.

Hace ya siete meses que a don Samuel Maciel le cortaron uno de los dedos de su pie izquierdo y la herida no cierra.

Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Samuel, 58 años, originario del Ejido El Venado, municipio de Madero, en la región del arsénico, vive con diabetes y una malformación congénita en su pierna derecha, que lo mantienen atado a una silla de ruedas en el portal de su casa de Salvador.

“Yo le voy a hablar la verdad: donde quiera tomé agua. Ayudaba a los vaqueros que ‘cuídame las vacas’, me daba sed por allá en el monte y allá tomaba agua, donde fuera”.

-¿De las norias?

-Sí, de las norias, del tajo y de donde fuera. Ái donde estaban las vacas miándose, donde tomaban los burros y las chivas…

La bomba del ejido Cantabro, una noria contaminada en el ejido Salvador y el cerrado Centro de Salud de La Pinta, tienen un mismo denominador: el abandono y la indiferencia ante pueblos pequeños donde la gente muere por la contaminación. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Desde nene Samuel escuchaba a los viejos del pueblo averiguar de una cosa que tenía el agua.

Cuando se hizo mayor y supo de lo que hablaban sintió miedo.

Sí, se oía del arsénico, que por eso estábamos todos… y teníamos esto y lo otro. Antes donde más se oía era en Finisterre, que estaban todos cancerosos porque había mucho arsénico y que sabe qué”.

-¿Y qué piensa?

-Que antes, Dios lo ayudó a uno. Tanto mugrero que uno toma…

Durante los 20 años que lleva de enfermera en Salvador, Santa Rocha ha visto desfilar rumbo a la muerte a muchos pacientes con manchas en la piel y otros tipos de cáncer, como el pulmonar.

“Ellos ya fallecieron”, dice Santa.

Nunca se supo con certeza si esos males habían tenido que ver con la ingesta de agua envenenada de los pozos.

“Puede ser que sí, pero no se hizo un estudio muy claro que dijéramos, ‘sí, es por el arsénico…’, que se fueran más a fondo”.

Santa dice que en los últimos años los casos de hidroarsenicismo han bajado debido a que la gente dejó de beber el líquido de la noria y ahora compra botellones de agua purificada.

“¿Ahorita?, ¿gente machada?, no. Aquí ahorita… la diabetes, la hipertensión…”, dice Santa.

Don Felipe Cárdenas Aguilar, es uno de los vecinos más antiguos de Salvador y ha presenciado la muerte y el dolor de familiares y seres queridos. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

“Yo tengo manchas, sí. Ái me empezaron a salir, sabe de qué serán”, dice María del Carmen Morales. Y, se remanga la sudadera hasta los codos para descubrir sus brazos salpicados de lunares cafés.

-¿Ya le dieron medicamento?

-Pos no me dan nada, sí les he dicho, pero no me dan nada.

Habla Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango:

“No hay guías clínicas ni protocolos clínicos para atender a la gente que tiene problemas por arsénico. Hay guías para manejar la diabetes, para manejar la obesidad, el HIV. Hay guías para eso, pero en lo del arsénico no ¿Qué se tiene que hacer? La prevención primaria es disminuir el arsénico en el agua, pero hay gente que ya se expuso por muchos años. Hay que detectar a la gente que tiene lesiones tempranas por arsénico, tanto en pie, como en pulmón, como a nivel de sus vasos; y una detección temprana de condiciones que pueden generar cáncer. Ya tuvieron las lesiones, ya están avanzando… Hay que hacer una prevención. Se hace la prevención secundaria. La prevención terciaria es evitar las complicaciones, trabajar para que a la gente no le vayan a amputar una pierna, no vaya a llegar a un cáncer que sea incurable, que llegué a tener una mayor complicación por diabetes…”.

A lo largo de sus 64 años Carmen, natural de Salvador, ha vivido ya un rosario de enfermedades.

Es diabética, tuvo cáncer de mama, herpes, recién fue diagnosticada con presión alta y ahora… esto de las manchas…

“Tengo como un año que me empezaron a salir”, dice.

-¿Que oía decir de niña en Salvador sobre el arsénico?

-Nada más decían que el agua tenía algo, pero no sabían qué. Hasta que ya investigaron y todo.

Itzel Tapia Pérez, es la pasante de medicina asignada a la clínica del IMSS en Salvador, desde hace cuatro meses.

“Tengo pacientes de control, adultos de más de 40, 50 años, que padecen de manchas en los dientes y manchas en la piel… Obviamente es el arsénico, más el trabajo que… ”.

Se ha visto que los niños expuestos al arsénico, durante el periodo intrauterino o en la infancia, en la edad adulta son más propensos a desarrollar cáncer. Foto: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Itzel dice que la mayoría de los hombres de esta ranchería labora en la pizca de algodón, de sorgo, de pepino, de cebolla, de melón, bajo el sol quemador de la Laguna.

“Presentan heridas en la piel, pero es complicado poder hablar… Hacer bien el diagnóstico… Falta… para saber bien cómo diferenciarlo… Pero que yo tenga una estadística de alguna enfermedad por metal pesado; arsénico, plomo y esas cosas, no”.

“Hay muchas muertes, – advierte Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular, – que se dan en las comunidades, en los ejidos donde solamente se murió y lo enterraron. Hay poca, muy poca información al respecto”.

“Las instituciones de salud, – afirme el médico Jesús Burciaga -, no te dicen, ‘este cáncer es por arsénico’, están fallando y los médicos contaminan el diagnóstico. En los setentas, ochentas, se dio la incidencia de cáncer de piel y de pie negro, amputaciones, y se concluyó que era el arsénico”.

Además, dice Itzel, el IMSS no cuenta con los reactivos, la prueba, para medir el arsénico en sangre.

Y mandar la muestra a un laboratorio particular sería costoso, platica Itzel en su consultorio – farmacia de Salvador.

Las dos pacientes que esperan turno detrás de la puerta, auguran una tarde tranquila.

Itzel dice que en Salvador hay gente de la tercera edad que todavía, por razones de economía o de cultura, consume agua de la llave, el agua de la red que manda el ayuntamiento de Madero y que, se sabe, contiene arsénico.

“El del agua nada más viene una vez a la semana. Si tienen para comprarla se compra, si no, así, de la llave. Yo tengo una cisterna, con esa agua me baño y me traigo mi bote de agua purificada de mi casa para los días que aquí me quedo…”.

Fernando Ulises Adame de León, doctor en biología molecular, sostiene que casi todos los pozos de la Laguna, casi todos, están en problemas.

“El nivel de toxicidad permitido, el nivel de concentración permitida por la Norma Mexicana es de .025 partes por millón.

Los expertos en la salud señalan que arriba de .017 hay problemas en la salud y nosotros tenemos arriba de .025”.

“Hay pozos, – dice Jorge Antonio Espinosa Fematt, médico cirujano con doctorado en medicina molecular -, que rebasan la norma como al triple, al cuádruple del nivel aceptado”.

“Lo que estamos demostrando, – dice Gonzalo García Vargas, doctor en toxicología y maestro investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Juárez del Estado de Durango -, es que aun en concentraciones bajas, como las que hay en la ciudad, el arsénico está provocando alteraciones que pueden desencadenar, aumentar el riesgo de cáncer”.

Itzel comenta que la mayoría de sus pacientes, arriba de los 40 años, en Salvador, son diabéticos o hipertensos, sufren dislipidemias, colesterol, triglicéridos altos… y lógicamente sus consecuencias.

“Hay personas que ya han tenido infartos recurrentes…”.

Los estudios más recientes realizados por la la Universidad Juárez del Estado de Durango, en coordinación con la Universidad Autónoma de Coahuila, revelan que la ingesta de agua con elevadas concentraciones de arsénico, puede ocasionar infertilidad e incluso trastornos como la obesidad.

“Altera, aparentemente, el metabolismo de los lípidos y favorece la aparición de obesidad o aumenta el riesgo de ser obeso y de ser diabético porque se modifica el metabolismo de los lípidos y los carbohidratos”, expone Jorge Antonio Espinosa Fematt, médico cirujano con doctorado en medicina molecular y catedrático de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

Así mismo, las últimas investigaciones han arrojado que el consumo de agua con arsénico en mujeres embarazadas puede derivar en deficiencias del desarrollo o afecciones neurológicas en el bebé.

Se ha visto que los niños expuestos al arsénico, durante el periodo intrauterino o en la infancia, en la edad adulta son más propensos a desarrollar cáncer.

“Es un efecto que puede ser a largo plazo. El niño puede nacer completamente bien, pero a la larga aumenta el riesgo de padecer ciertas enfermedades”, dice Espinosa Fematt.

Los trabajos han mostrado también que la presencia de arsénico en el organismo incrementa el riesgo de asma y de padecer problemas crónicos en pulmón.

Don Felipe Cárdenas Aguilar, es uno de los vecinos más antiguos de Salvador.

Ha visto pasar por aquí a cantidad de médicos de todas partes que vinieron para tomar muestras pelo y de sangre, pero que jamás volvieron con los resultados.

“Se llevaron todos esos datos, se fueron y ya no supimos”, cuenta Felipe.

-¿Usted tiene manchas?

-Sí, sí tengo una, en la espalda. Se me cae, pero no me supura…

Dice Felipe, se para de la mecedora donde suele contemplar los atardeceres en Salvador y se levanta el suéter para develar una úlcera parduzca como cráter de volcán en el espinazo que parece a punto de hacer erupción.

“¿Se fija?, es ésta. Se me cae y me vuelve a salir…”

A Felipe le tocó sufrir los peores años de pobreza en Salvador, los años en que los algunos críos todavía andaban con huaraches y los más descalzos.

Entonces en Salvador no había luz eléctrica, no había carretera, no había plaza, no había nada.

“Ora se las están comiendo todas maduras”, dice Felipe.

-¿Usted es de aquí?

-Soy nacido aquí, criado aquí y aquí me voy a quedar.

• • •

Amanece en el Ejido Covadonga, municipio de Madero.

Elvira Gallegos Hernández, la asistente de salud, recorre los senderos polvorientos por donde pasaron sus ancestros.

“Poco a poco se nos van acabando”, dice.

-¿Por qué?

-Pos yo digo que más que nada es por… el arsénico.

Elvira, 59 años, platica que uno de los lastres que en el presente fustiga a los pobladores de esta aldea lagunera, es el llamado pie negro, causado por la mala circulación, causada por la diabetes, causada por el consumo prolongado de agua con altas concentraciones de arsénico.

“Yo también tengo esa mala circulación, mire…”, dice Ramona Chavarría López. 88 años, y se baja la calceta de un tirón para mostrar su tobillo izquierdo roído por el arsénico.

“Dicen que el arsénico y que el arsénico, pero pos no, solamente Dios uno no sabe esas cosas”, dice Ramona.

Y dice que en Covadonga conoció a personas que tenían manchas en la piel o el pie negro, pero ya murieron…

El arsénico se las llevó…

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE EL CÁNCER Y EL ARSÉNICO?

A nivel molecular hay una interacción de los metales. Hay activación de algunos mecanismos que generan enfermedades serias. El problema está en la interacción a nivel molecular y el metal pesado llega hasta el centro de las moléculas que controlan la vida. El cáncer es uno de los problemas más frecuentes. porque el arsénico activa y multiplica los oncogenes.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE VANGUARDIA. VER ORIGINAL AQUÍ. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN.

Imágenes: Marco Medina y Jesús Peña, Vanguardia

Más información:

[Artículo] De norte a sur, empresas vierten aguas residuales sin permiso de la Conagua

Compartimos este artículo publicado en Sin Embargo sobre las aguas residuales de algunas grandes empresas en México – A noviembre 2019

Por Dulce Olvera, SinEmbargo. noviembre 14, 2019 12:05am

N. del Editor: esta nota fue actualizada el miércoles 15 de noviembre con una carta de FEMSA y Bio Pappel, con la respectiva aclaración de la reportera. 

Un mapa realizado por la Coordinadora Agua para Todos con datos del Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) muestra un enjambre de descargas de aguas residuales sin permiso de norte a sur de México en 5 mil pozos y 455 tomas, por parte de empresas de bebidas, alimentos, higiene, construcción, minería, textiles y otros sectores.

Ante la falta de supervisores suficientes de la Conagua, sin datos fiscales de los concesionarios para rastrearlos, y la “debilidad” de la Ley de Aguas Nacionales, “están envenenando” los ríos, lagos y acuíferos del país, dijo a este diario digital la investigadora Elena Burns.

Ciudad de México, 14 noviembre (SinEmbargo).– En el pueblo náhua Santa Cruz Huitziltepec, del municipio de Molcaxac al sur de Puebla, cerca del río Balsas, están preocupados porque no alcanzan a pagar la tarifa industrial por derecho al uso de un pozo, cobrada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), órgano que por otro lado ha permitido a las industrias la descarga de aguas residuales sin permisos ni cobro de derecho, documenta la Coordinadora de Agua para Todos.

“En Santa Cruz, un pueblo de 1,608 personas, la Conagua les está exigiendo que paguen el derecho a usar el pozo cuando no deberían por ser una población rural con menos de 2 mil 500 habitantes”, expuso Elena Burns, integrante de esta coordinadora conformada por pueblos originarios, investigadores, organizaciones y sistemas. “Después de sufrir discriminación, para muchas comunidades el control sobre su propio sistema de agua es de un valor profundo”.

En una carta enviada a SinEmbargo y firmada por el Alcalde de Molcaxac, Félix Huerta Medel, se expone que es un asunto de más de seis años del ámbito federal, entre la Asociación Pro Perforación de Pozo Santa Cruz y la Conagua. Esta asociación civil y un Comité de Administración obtuvo la concesión con número de permiso 21000513.

El Comité de Mantenimiento y Operaciones de la comunidad cobra 20 pesos mensuales por el acceso al agua, instala tomas y realiza los cortes a deudores. Pero también debe cobrar a los habitantes 150 pesos trimestrales, para pagar las deudas que se tienen con la Conagua por el derecho al pozo.

La Conagua, de acuerdo con la Coordinadora Agua para Todos, les negó registrar su pozo como uso público-urbano bajo el argumento de que la Ley Nacional de Aguas solo lo permite a nivel municipal, y Santa Cruz Huitziltepec es poblado y se le cobra como uso industrial.

“Existen multas de la Conagua por ‘la mala administración del pozo de agua potable’. Se desconocen cifras ya que, a pesar de que el Ayuntamiento de Molcaxac solicitó esa información, a través de la Sindicatura Municipal, la Conagua no nos pudo proporcionar esos datos, bajo el argumento de que ‘pertenecen a una Asociación Civil’”, dice la misiva del Alcalde.

Eugenio Barrios Ordóñez, Subdirector General de Administración del Agua de Conagua, comentó a Agua para Todos que aunque lo están trabajando, “el obstáculo legal” es que la modificación de la Ley de Aguas Nacionales estableció las asignaciones para uso público-urbano exclusivamente para los municipios.

En octubre, Barrios destacó en entrevista con SinEmbargo que por el decreto presidencial publicado el 1 de julio en el Diario Oficial de la Federación (DOF) “se protege el agua para consumo humano, en especial para las comunidades marginadas y grupos originarios”.

Pero Elena Burns, de Agua para Todos, afirmó que no ocurre con pueblos indígenas como el del sur de Puebla. “No puedo más que explicarlo por el racismo. Y lo sabe Eugenio”, comentó.

Antes de la Ley de Aguas Nacionales, solo se otorgaron 2 mil concesiones en todo el país de 1917 hasta 1992, documentó. De 1992 a la fecha, van más de 500 mil concesiones para diferentes usos.

“El desastre que estamos viviendo con el agua en el país tiene que ver con las tremendas debilidades que existen en la Ley de Aguas Nacionales (1992). Su función fue poner las aguas nacionales a la disposición de particulares a través del sistema de concesiones, y son objeto de compra y venta. A esto se ha dedicado la Conagua, que no ha tenido ninguna voluntad política para proteger las aguas de la nación y los bienes nacionales inherentes”, consideró Burns.

DESCARGAS SIN PERMISO 

Del norte al sur del país, de Tijuana a Tapachula, en 5 mil 964 pozos industriales y 455 tomas de aguas superficiales para uso industrial no se cuentan con permisos de descarga a pesar de que lo obliga la Ley Federal de Derechos, de acuerdo con los datos de Agua para Todos y el Registro Público de Derechos de Agua (Repda) de Conagua. Con ello se evitan inspecciones y el cobro de derechos a diferencia del caso del poblado náhua Santa Cruz Huitziltepec de menos de 2 mil habitantes.

Las concesiones sin permisos de descarga de aguas subterráneas para uso industrial están registradas de enero de 1994 a abril de 2019, y las de aguas superficiales de noviembre de 1993 a enero de 2019.

“He hablado con funcionarios de la Conagua y esto es en parte porque no se exige la información fiscal al dar la concesión, entonces no tienen manera de rastrear y saber quién es y cómo cobrar los derechos de agua y vigilar los permisos de descarga”, dijo Elena Burns, de la Coordinadora Agua para Todos.

Como muestra la tabla por estados, entre las empresas locales y globales que descargan sin permiso aguas residuales en ríos, lagos y acuíferos de las diferentes regiones del país, figuran la Cervecería Cuauhtémoc, Cervecería Modelo,  Tequila Cuervo, Sigma Alimentos, Herdez, Pilgrim’s Pride, Lala, Santa Clara, Sabritas, Barcel, Unilever, Procter & Gamble, Kimberly Clark, Nestlé, Embotelladoras de FEMSA-CocaCola (su carta se publica al final de esta nota), Jugos del Valle (Coca-Cola), Bonafont (Danone), Electropura, Gamesa, Rotoplas y Cemex.

Al respecto, Nestlé de México aclaró a SinEmbargo que “no tiene operaciones en Tlaxcala”, como se indica en la tabla de datos oficiales.

También lo hacen las estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de la refinación, producción y termoeléctricas, así como Iberdrola y Exxon Mobil, de acuerdo con Agua para Todos.

https://infogram.com/empresas-sin-permiso-para-descargar-aguas-residuales-1h8j4xdl1kv86mv

“Tenemos una impunidad terrible. Están envenenando los ríos, los lagos y acuíferos del país. Estamos en una carrera hacia el colapso por el manejo de las aguas superficiales y las subterráneas”, alertó Elena Burns de Agua Para Todos. “La propia Conagua admite que el 60 por ciento de las aguas superficiales están seriamente contaminadas”.

La Ley de Aguas Nacionales solo exige tramitar permiso de descarga, si las aguas residuales desembocan en aguas nacionales o infiltran al suelo. Pero el artículo 276 de la Ley Federal de Derechos expone que las personas físicas o morales que descarguen aguas residuales en ríos, cuencas, cauces, vasos, aguas marinas y demás depósitos o corrientes de agua están obligados a pagar el derecho por uso o aprovechamiento de bienes del dominio público de la Nación.

“No solo no exigen que tengan permisos de descarga, sino que menos del 5 por ciento de los concesionados obligados a pagar derechos por usar aguas nacionales, pagan”, expuso Burns de acuerdo con datos de la Auditoría Superior de la Federación.

“La única excepción sería que estén descargando en los sistemas de drenaje de los municipios, que tienen su manera de controlar las descargas. Pero cuando una industria tira su agua a través de la Conagua, no hay control en los municipios ni en las grandes ciudades. Las industrias están descargando sus aguas sin permisos, sin tratamiento”, aseguró Burns.

“Hay fábricas que descargan drenajes en canales de riego y las mineras no se molestan en obtener permisos de descarga, aunque están infiltrando sus aguas muy contaminadas de presas de jale”, reiteró.

En Sonora, la minera María, unidad de Frisco propiedad del empresario más rico del país, Carlos Slim Helú; la minera Buenavista del Cobre, de Grupo México del segundo millonario, Germán Larrea Velasco, así como las mineras del cuarto empresario más rico del país, Alberto Baillères, la Penmont (de Fresnillo) y Peñoles, no cuentan con permisos de descarga luego de “lavar” los minerales en agua, muestran los datos de Agua para Todos y Conagua.

Burns explicó que también parte de la “impunidad” se debe a que solo hay 85 inspectores de la Conagua para vigilar las más de 500 mil concesiones de agua otorgadas de 1992 a mayo de 2019 para los diversos usos, incluyendo el industrial.

“Actúan como si la responsabilidad en cuanto al manejo de aguas nacionales solo fuera otorgar la concesión relacionado con el punto de toma o del pozo”, dijo Burns.

CARTA DE FEMSA A SINEMBARGO

Coca-Cola FEMSA informa

En relación a la nota publicada por la periodista Dulce Olvera titulada “De norte a sur, empresas vierten aguas residuales sin permiso de la CONAGUA: FEMSA, LALA, Nestlé…”, la empresa expresa:

Que sus plantas de producción cumplen con los requisitos vigentes necesarios para descargar de forma legal y en cumplimiento con los permisos, licencias y concesiones vigentes emitidos por CONAGUA para realizar esta actividad.

Que el uso y tratamiento del recurso se realiza en apego a los estándares y normas establecidos por autoridades ambientales, municipales, estatales, federales e internacionales.

Que las unidades operativas han sido certificadas por la Procuraduría Federal del Medio Ambiente con los distintivos Industria Limpia y Excelencia Ambiental, por el cumplimiento y superación de políticas y compromisos de conservación y preservación ambiental.

Que cumple con el pago de cuotas y tarifas establecidas por la CONAGUA, así como por la Ley Federal de Derechos Art. 276, para el uso, tratamiento y descarga del recurso nacional.

Que es una empresa 100% mexicana comprometida y colaborativa con la sostenibilidad del medio ambiente del país.

Coca-Cola FEMSA reitera su apertura y disposición de aclarar los cuestionamientos que se le imputan en un marco veracidad, transparencia y colaboración, para un entendimiento mutuo.

CARTA DE BIO PAPPEL A SINEMBARGO

RESPUESTA DE LA PERIODISTA DULCE OLVERA

Cualquier concesión otorgada por la Comisión Nacional de Agua (Conagua) que no sea para uso agrícola debe de obtener un permiso de descarga de agua residual, incluyendo el uso industrial. La única excepción es si descargan en un sistema municipal.

Después de que la Coordinadora Agua para Todos rastreó todas las concesiones dadas a personas físicas y morales para uso industrial halló los sitios donde no hubo permiso de descarga en nombre de esta persona física o moral, lo cual se representa en el mapa.

En el caso de FEMSA, un título de concesión es a través de “Servicios Refresqueros del Golfo y Bajío” en Tlaxcala, Veracruz, Michoacán y Guanajuato. En el caso de Bio Pappel, mencionan su título de concesión sin el número de permiso que dicen tener.

La Conagua, resalta Agua para Todos, no tiene un sistema para verificar y para vincular la concesión con el permiso de descarga.

“Puede haber empresas que estén cumpliendo con el permiso de descarga, pero no se detecta en el rastreo porque tiene su título de concesión registrado bajo una persona moral y su trámite de descarga bajo otro nombre de otra persona física o moral. Pero lo que se busca demostrar con el mapa es que la Conagua no tiene control frente a la contaminación masiva e impune de las aguas nacionales”, dijo Elena Burns, investigadora de Agua para Todos.