La humanidad agotó los recursos naturales disponibles para el 2019

Compartimos el siguiente artículo publicado en Servicios de Comunicación Intercultural (SERVINDI) – Julio 2019

Servindi, 31 de julio de 2019.-

En solo siete meses, la humanidad ya agotó los recursos naturales que el planeta Tierra puede regenerar para este 2019.

Así lo reveló el informe anual de la Global Footprint Network, con sede en Estados Unidos, Bélgica y Suiza.

Según el cálculo «la humanidad vive a crédito desde el 29 de julio», debido a que los seres humanos ya consumieron todo el agua, el aire limpio, la tierra y los recursos naturales disponibles para este 2019.

Después del 29 de julio la humanidad estaría gastando más de lo que el planeta produce.

Este hecho representaría usar a nuestro planeta 1,75 veces más. «Lo que quiere decir que para mantener el ritmo de vida de las personas actualmente necesitaríamos casi dos planetas más», así lo explica el informe de la oenegé.

«Para mantener el ritmo de vida de las personas actualmente necesitaríamos casi dos planetas más»

«Destacar que no podemos usar 1,75 Tierras por mucho tiempo cuando solo tenemos una es simplemente reconocer el contexto de la existencia humana», señaló Mathis Wackernagel, fundador de Global Footprint Network, con motivo del Día del Sobregiro de la Tierra (Earth Overshoot Day 2019).

Se conoce como el Día de la Sobrecapacidad (o del Sobregiro) de la Tierra, cuando el planeta agota todos sus recursos naturales designados para un año. En las últimas décadas, la fecha se adelantó dos meses.

La de 2019 es la más temprana en la historia, de acuerdo con un estudio realizado por la Red Global de la Huella Ecológica. 

«La actividad humana se ajustará inevitablemente a la capacidad ecológica de la Tierra. La cuestión es si elegimos llegar allí por desastre o por diseño», agregó Wackernagel.

Ante estos hechos, la Global Footprint Network también contempla soluciones en cinco áreas clave: ciudad, energía, comida, planeta y población. Si se lograra aplicar dichas soluciones y mover la fecha al menos cinco días más cada año, antes del 2050 se viviría dentro de la capacidad del planeta, señala la oenegé.

En el siguiente enlace puedes calcular cuál es tu huella ecológica: ¿Cuántos planetas usaríamos si todos vivieran como tú?

Imágenes: Foto1: Correo, imagen 2: SERVENDI

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Cambiar de sistema o enfrentar el colapso ecológico mundial

COP 24: las empresas de combustibles fósiles obstaculizan las negociaciones

Comunicado de prensa de Amigos de la Tierra InternacionalKatowice, Polonia, a 14 de diciembre 2018

Mientras las negociaciones de la ONU sobre el clima llegan a sus últimas horas en Katowice, los avances en términos del «Libro de Reglas» del Acuerdo de París y otras decisiones clave, como el reconocimiento del informe sin precedentes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre los 1,5 grados, han sido aterradoramente lentos. Las negociaciones no están bien encaminadas para pasar las pruebas de la ciencia o la justicia, y los gobiernos clave que presionan a favor de los combustibles fósiles imponen muchos obstáculos.

Sara Shaw, Coordinadora del Programa de Justicia Climática y Energía de Amigos de la Tierra Internacional, afirmó: «Siempre supimos que sería una conferencia difícil, que se desarrollaría en el centro de la industria carbonífera de Polonia, y que empresas como Shell, Exxon y BP estarían dentro de las negociaciones y promoverían el mito de que es posible detener el cambio climático sin desmantelar la industria de los combustibles fósiles. Pero sigue siendo devastador ver cómo países como Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia y Kuwait destruyen nuestras chances de tener un planeta seguro donde sea posible vivir y cómo estos países obstaculizan el progreso en cada oportunidad que tienen. Hace más de 50 años se sabe que los gases de efecto invernadero provocan el cambio climático. Sin embargo aquí estamos, al borde de una catástrofe, porque los intereses empresariales y las ganancias de los combustibles fósiles se han infiltrado en las negociaciones sobre el clima para perpetuar el sistema de energía sucia sin que importen los costos para los pueblos y el planeta. El hecho de que Shell se jactara esta semana de haber ayudado a redactar el Acuerdo de París es una prueba más de esta realidad».

Es probable que los gobiernos negocien finalmente un acuerdo sobre el Libro de Reglas necesario para implementar las débiles metas del Acuerdo de París, que fue su mandato en esta 24a Conferencia de las Partes de la CMNUCC. Esta conferencia tuvo lugar inmediatamente después de que se dieran a conocer las conclusiones cruciales del informe especial del IPCC sobre los 1,5 grados. Pero si bien los países en desarrollo y los pueblos vulnerables del planeta necesitan desesperadamente que se proporcione financiamiento para la mitigación, adaptación, las pérdidas y daños, y si bien es vital que aumente la ambición de las reducciones de emisiones, los avances han sido frustrados a cada paso por los países que no tienen ningún interés en detener el cambio climático y que están ávidos por sostener la industria criminal de los combustibles fósiles. Sin embargo, nuevamente vimos cómo se socavó el principio crucial de que los países desarrollados tienen la responsabilidad histórica de hacer más y de pagar la deuda climática que mantienen con el Sur.

Sara Shaw continuó: «Los países ricos están presionando a los países en desarrollo para que acepten normas que no los benefician, y les plantean una elección imposible entre recibir financiamiento para la tan necesaria transición o sobrevivir. Las reglas que se quieren adoptar no nos encaminarían hacia un futuro por debajo de los 1,5 grados y se corre el riesgo de confinar al mundo a décadas de falta de acción».

Entretanto, mientras las empresas de combustibles fósiles disfrutan de niveles extraordinarios de acceso a las negociaciones sobre el clima, la sociedad civil ha sido llevada a los márgenes de las negociaciones y se detuvo, deportó y negó el acceso a Polonia a muchos/as activistas. Los/as activistas que marcharon por la justicia climática en las calles de Katowice estuvieron rodeados/as por un gran número de oficiales de policía fuertemente armados, vehículos blindados y gases lacrimógenos.

Rita Uwaka, de Environmental Rights Action/ Amigos de la Tierra Nigeria, sostuvo:»En el momento preciso en el que necesitamos de las mayores medidas climáticas posibles es que vemos un aumento de los regímenes autoritarios de derecha y de los negadores del cambio climático en Estados Unidos, en Brasil, en Polonia, en Filipinas y en otras partes del mundo. Este es un duro golpe para la democracia, para la justicia climática, para la seguridad de los/as activistas y la gente común en muchos países. Vemos un aumento del apoyo de estos regímenes a la impunidad de los grandes contaminadores. Pero los pueblos se están alzando y se movilizan a pesar de los graves riesgos que corren en algunas partes. La sociedad civil está resistiendo aquí en Polonia. Y continuaremos con el importante trabajo que hacemos en nuestros países, desafiando a los contaminadores, fortaleciendo nuestros movimientos con las comunidades en la primera línea que son las más afectadas por el cambio climático y la energía sucia y desafiando el patriarcado para crear un mundo justo y sustentable».

Foto: Movilización en el marco de la COP 24 en Katowice, Polandia

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Expertos del IPCC recomiendan «cambios sin precedentes» para limitar el calentamiento global a 1,5ºC

«Soberanía Energética Ya»: manifiesto por una transición hacia la justicia climática

 

Expertos del IPCC recomiendan «cambios sin precedentes» para limitar el calentamiento global a 1,5ºC

Comunicado de prensa del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)* – A 8 de octubre del 2018

El IPCC publicó el Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 °C (conocido como IEsp15), en el cual recomienda a los países que firmaron el Acuerdo de París limitar el calentamiento global a 1,5ºC en lugar de 2ºC y para ello realizar transiciones «rápidas y de gran alcance» en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. El informe está disponible en inglés aquí.

INCHEON, República de Corea, 8 de octubre – Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, afirmó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en una nueva evaluación. La limitación del calentamiento global a 1,5 °C en lugar de 2 °C tendría beneficios claros para las personas y los ecosistemas naturales y podría ir acompañada del afianzamiento de una sociedad más sostenible y equitativa, declaró el lunes el IPCC.

El IPCC aprobó el Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 °C (conocido como IEsp15) el sábado en Incheon (República de Corea). Este informe será una contribución científica fundamental en la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en diciembre en Katowice (Polonia), donde los gobiernos examinarán el Acuerdo de París para afrontar el cambio climático. «Con más de 6 000 referencias citadas y la contribución abnegada de miles de examinadores expertos y gubernamentales de todo el mundo, este importante informe da testimonio de la amplitud y la pertinencia normativa del IPCC», dijo Hoesung Lee, Presidente del IPCC.

Noventa y un autores y editores-revisores de 40 países han preparado el informe del IPCC en respuesta a una invitación hecha por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) cuando aprobó el Acuerdo de París en 2015.

El nombre completo del informe es: «Calentamiento global de 1,5 °C, Informe especial del IPCC sobre los impactos del calentamiento global de 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza».

«Uno de los mensajes fundamentales arrojado de forma contundente por el informe es que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1 °C, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios», dijo Panmao Zhai, Copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC.

En el informe se destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5 °C en lugar de 2 °C, o más. Por ejemplo, en 2100 la elevación del nivel global del mar sería 10 cm inferior con un calentamiento global de 1,5 °C en comparación con uno de 2 °C. La probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5 °C, frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2 °C. Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5 °C, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerían con uno de 2 °C.

«Cada porción extra de calentamiento tiene importancia, especialmente en la medida en que un calentamiento de 1,5 °C o más incrementa el riesgo asociado a cambios duraderos o irreversibles, como la pérdida de algunos ecosistemas», declaró Hans-Otto Pörtner, Copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC.

La limitación del calentamiento global también daría más margen a las personas y los ecosistemas para adaptarse y permanecer por debajo de unos umbrales de riesgo pertinentes, añadió Pörtner. En el informe también se examinan las trayectorias disponibles para limitar el calentamiento a 1,5 °C, qué se necesitaría para seguirlas y cuáles podrían ser las consecuencias.

«La buena noticia es que algunos tipos de medidas que se necesitarían para limitar el calentamiento global a 1,5 °C ya se están llevando a cabo en todo el mundo, pero sería necesario acelerarlas», afirmó Valerie Masson-Delmotte, Copresidenta del Grupo de trabajo I.

En el informe se señala que para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían transiciones «rápidas y de gran alcance» en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el «cero neto» aproximadamente en 2050. Eso significa que se necesitaría compensar cualquier emisión remanente por medio de remover CO2 de la atmósfera.

«Limitar el calentamiento a 1,5 °C es posible según las leyes de la química y la física, pero para ello se necesitarían cambios sin precedentes», dijo Jim Skea, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

En el informe se afirma que si se permite que la temperatura global supere o «sobrepase» 1,5 °C, sería necesario depender en mayor medida de técnicas que absorbieran CO2 de la atmósfera para volver a un calentamiento global inferior a 1,5 °C en 2100. La efectividad de esas técnicas no está probada a gran escala y algunas de ellas pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible. «Limitar el calentamiento global a 1,5 °C en lugar de 2 °C reduciría los impactos problemáticos en los ecosistemas, la salud humana y el bienestar, y facilitaría la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas», declaró Priyardarshi Shukla, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

«Las decisiones que tomemos hoy son decisivas para garantizar un mundo seguro y sostenible para todos, tanto ahora como en el futuro», afirmó Debra Roberts, Copresidenta del Grupo de trabajo II del IPCC. «Este informe proporciona a los responsables de las políticas y los profesionales la información que necesitan para adoptar decisiones dirigidas a afrontar el cambio climático teniendo en cuenta el contexto local y las necesidades de las personas. Los próximos años son probablemente los más importantes de nuestra historia«, añadió Debra Roberts.

El IPCC es el principal órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así como las posibles opciones de respuesta. El informe se ha preparado bajo la dirección científica de los tres Grupos de trabajo del IPCC. El Grupo de trabajo I evalúa las bases físicas del cambio climático; el Grupo de trabajo II aborda los impactos, la adaptación y la vulnerabilidad; y el Grupo de trabajo III se ocupa de la mitigación del cambio climático.

El Acuerdo de París, aprobado por 195 naciones en el 21º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la CMNUCC en diciembre de 2015, incluyó el objetivo de reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, y para ello «mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales«.

Como parte de la decisión de adoptar el Acuerdo de París, se invitó al IPCC a elaborar, en 2018, un informe especial sobre los impactos del calentamiento global de 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. El IPCC aceptó la invitación, a la cual añadió que el informe especial estudiaría dichas cuestiones en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza.

El Calentamiento global de 1,5 °C es el primero de una serie de informes especiales que se elaborarán en el sexto ciclo de evaluación del IPCC. El año que viene el IPCC publicará el Informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante y El cambio climático y la tierra, que examina el modo en que el cambio climático afecta al uso de la tierra.

El Resumen para responsables de políticas (RRP) presenta las principales conclusiones del informe especial, basándose en la evaluación de la literatura científica, técnica y socioeconómica disponible relativa a un calentamiento global de 1,5 °C. El Resumen para responsables de políticas (RRP) del Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 °C (IEsp15) se puede consultar en http://www.ipcc.ch/report/sr15/ o www.ipcc.ch.

Para más información, diríjase a:
Oficina de prensa del IPCC, correo electrónico: ipcc-media@wmo.int
Werani Zabula +41 79 108 3157 o Nina Peeva +41 79 516 7068
Unidad de apoyo técnico del Grupo de trabajo I del IPCC:
Roz Pidcock, +44 7746 515669

* El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es el órgano de las Naciones Unidas encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático. Fue establecido en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU-Medio Ambiente) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a fin de que facilitase a los responsables de las políticas evaluaciones científicas periódicas del cambio climático, sus implicaciones y sus futuros riesgos potenciales, y propusiese las estrategias de adaptación y mitigación. Tiene 195 Estados Miembros.

Más información:

Comunicado de Amigos de la Tierra Internacional en reacción al Informe

[INFORME] Geoingeniería: el gran fraude climático

Informe publicado por el Grupo ETC, Biofuelwatch y la Fundación Heinrich Böll en castellano en agosto 2018

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The Big Bad Fix (El gran fraude climático – Argumentos contra la geoingeniería), informe publicado hoy por el Grupo ETC, Biofuelwatch y la Fundación Heinrich Böll, advierte que la geoingeniería (la manipulación del clima a gran escala) está ganando aceptación en países altamente contaminantes, como una «solución» tecnológica al cambio climático, ya que esos países se niegan a cambiar sus economías basadas en combustibles fósiles. Por ello proliferan los programas y proyectos de investigación sobre geoingeniería, planeados y financiados por la industria e instituciones privadas, principalmente en los países que son grandes emisores de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos, Reino Unido y China. El gran fraude climático analiza el contexto y riesgos de la geoingeniería, revela sus actores, intereses creados y las políticas que subyacen al avance de esquemas tecnológicos a gran escala para manipular los sistemas naturales de la Tierra.

Pese a que sea considerada muy peligrosa y hasta inaceptable para muchos expertos científicos y políticos, la geoingeniería se posiciona cada vez más en los debates y negociaciones sobre cambio climático, porque crea la ilusión de que hay atajos tecnológicos con los que se podría manejar los síntomas del cambio climático, sin tener que enfrentar las causas de raíz.

Sin embargo, como detalla el informe, la geoingeniería plantea muchos riesgos para la gente, los ecosistemas y la seguridad. Se basa en un consumo excesivo de tierra, agua y recursos, amenaza por tanto la seguridad alimentaria y erosiona el control democrático de los bienes comunes del planeta, también debido a que estas tecnologías las están desarrollando principalmente quienes buscan lucrar con patentes y desarrollos comerciales de las mismas. Por lo tanto, enfatiza el documento, es altamente probable que se incurra en daños irreversibles a la biodiversidad y a la integridad de los ecosistemas. También existen graves preocupaciones sobre la gobernanza de la geoingeniería, incluyendo el potencial que tiene de que se despliegue unilateralmente, el riesgo de conflictos ante la posibilidad de impactos adversos y daños laterales en algunas regiones, y el riesgo de utilizar las tecnologías de la geoingeniería con fines hostiles.

«La geoingeniería es una defensa peligrosa de un status quo fallido, no una necesidad técnica o científica. De hecho, las técnicas que la geoingeinería desarrolla tienen mayores posibilidades de empeorar que de resolver los diversos problemas ocasionados por el cambio climático. Asegurar que ‘debemos desplegar la geoingeniería equivale a asumir que preferimos dañar irreparablemente nuestro planeta antes que alterar el sistema económico que beneficia solo a los que se encuentran en la cima.» Rachel Smolker, Co-Directora de Biofuelwatch.

El gran fraude climático se presentó el 22 de agosto 2018 en Nairobi, durante la 3a Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y en el periodo previo a una reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) también de la ONU, en Montreal. La geoingeniería se encuentra bajo una moratoria de facto en el CDB, y la geoingeniería marina está prohibida por el Protocolo de Londres del Convenio de Londres sobre la Prevención de la Contaminación del Mar. Los autores del informe argumentan que esas decisiones se deben mantener y deben constituir el punto de partida de cualquier discusión legítima, internacional y democrática sobre la gobernanza de la geoingeniería.

«La geoingeniería exacerbará el desequilibrio de poder global, creará ganadores y perdedores. Sería una locura permitir que un grupo de países tomaran control del termostato global», afirma Silvia Ribeiro, Directora para América Latina del Grupo ETC. «La gobernanza no debe mal-entenderse como el establecimiento de regulaciones para legalizar y permitir el desarrollo de tales tecnologías. Prohibir tecnologías sumamente riesgosas y peligrosas es un enfoque legítimo y prudente hacia la gobernanza, como se la puso en práctica con el Tratado de Prohibición de las Pruebas Nucleares y la adopción por la ONU del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en julio de 2017″, agrega Ribeiro.

En vez de poner el foco en arreglos técnicos, no probados, riesgosos, el informe llama a la implementación de una visión con justicia climática para limitar el calentamiento global por debajo de 1.5 °C.

«Quienes proponen la geoingeniería alientan la ilusión de que podemos escapar de nuestras crisis climáticas sin tener que ajustar nuestros estilos de vida, que en muchos casos son altamente emisores de gases. Pero la realidad no es tan simple. Las técnicas de geoingeniería no solo vienen con nuevos riesgos y efectos laterales, sino que también distraen de la única solución probada para el cambio climático: la reducción radical de las emisiones de gases que cambian el clima. Antes de poner en marcha la geoingeniería, necesitamos regulaciones claras y vinculantes para esas tecnologías. Un marco internacional para la regulación debe basarse en un estricto principio de precaución, y las tecnologías con riesgos asociados que no son predecibles, justificables o manejables deben directamente prohibirse”, afirma Barbara Unmüssig, Directora de la Fundación Heinrich Böll.

El informe concluye que los numerosos riesgos de alto impacto que puede tener la geoingeniería, y los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, éticos, morales, intergeneracionales y de derechos que implica, la vuelven inaceptable. Más aún, los autores argumentan que constituye una peligrosa distracción de las alternativas viables que se requieren urgentemente: reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo y transformar nuestras economías, para abrirle posibilidades a un futuro sostenible justo social y ecológicamente, en vez de confinar al mundo a una dependencia de largo plazo a tecnologías de alto riesgo, que además aún no existen.

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Emisiones imposibles: Cómo están calentando el planeta las grandes empresas de carne y lácteos

Informe de GRAIN y el Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP)

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Las más grandes compañías de cárnicos y de lácteos del mundo podrían superar a Exxon, Shell y BP como los contaminadores climáticos más grandes del mundo en los próximos decenios. En un momento en que el planeta debe reducir drásticamente sus emisiones de gases con efecto de invernadero (GEI), estas corporaciones gigantes de las proteínas animales globales están impulsando el consumo mediante el aumento de la producción y las exportaciones. GRAIN y el IATP examinaron las 35 compañías más grandes del mundo y encontraron que la mayoría de ellas no está reportando los datos de sus emisiones de GEI y pocas se han fijado metas con el fin de reducir sus emisiones totales. Necesitamos con urgencia construir sistemas alimentarios que satisfagan las necesidades del planeta, los agricultores y los consumidores. Para hacerlo, debemos romper el poder de los grandes conglomerados productores de carne y lácteos, y lograr que rindan cuentas por su inmensa huella climática.

Esta nueva investigación de GRAIN y el IATP demuestra que:

  • En su conjunto, las cinco principales corporaciones productoras de carne y lácteos del mundo, son actualmente responsables de un mayor número de emisiones anuales de gases con efecto de invernadero que Exxon, Shell o BP.
  • Para el año 2050 debemos reducir las emisiones globales en 38 mil millones de toneladas para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius. Si todos los demás sectores siguen esta tendencias en tanto las industrias productoras de carnes y productos lácteos continúan creciendo según lo previsto, el sector ganadero podría dar cuenta de hasta el 80% de los GEI permisibles en sólo 32 años.
  • La mayoría de los 35 gigantes productores de carne y productos lácteos subregistran o de plano no reportan sus emisiones. Sólo cuatro de ellos ofrecen cálculos completos y fidedignos de las emisiones.
  • Catorce de las 35 compañías han anunciado algún tipo de objetivos de reducción de emisiones. De éstas, tan sólo seis tienen objetivos que incluyen emisiones de la cadena de suministro, aun cuando estas emisiones pueden representar hasta el 90% del total de las emisiones. Las seis compañías que prometen recortes de emisiones en la cadena de suministro están presionando simultáneamente hacia un crecimiento de la producción y de las exportaciones, impulsando un aumento en sus emisiones globales más allá de su intención de reducir las emisiones por kilo de leche o carne producida.

Para evitar la catástrofe climática, debemos reducir la producción y el consumo de carne y productos lácteos en países superproductores y superconsumidores, en las poblaciones opulentas en todo el mundo, y al mismo tiempo apoyar la transición hacia la agroecología.

Ganancias versus el planeta

El 25 de marzo de 2014, los altos ejecutivos de JBS, la gigante brasilera productora de carne, estuvieron en Nueva York para celebrar el «Día JBS», encuentro anual de la compañía, donde anunciaron los resultados financieros del año. El mayor productor mundial de carne tenía un mensaje triunfal para Wall Street: El consumo mundial de carne estaba subiendo y JBS se iba a beneficiar inmensamente de este crecimiento. [1] La compañía, con sede en Brasil, dijo a sus accionistas que el pilar de su estrategia era que se proyectaba un aumento del 30% en el consumo mundial de carne per cápita, pasando, de un máximo de 37 kg por persona en 1999, a 48 kg para 2030. [2]

Aquél día, JBS olvidó mencionar a sus inversionistas el crítico problema subyacente en su estrategia de crecimiento: el cambio climático. Si la producción mundial de carne aumentara a 48 kg per cápita, sería imposible evitar el aumento de la temperatura global a niveles peligrosos. [3] Para poner en perspectiva las cifras de JBS, un nuevo informe de Greenpeace considera que el promedio de consumo de carne per cápita debe bajar a 22 kg en 2030, y luego a 16 kg en 2050, para evitar un cambio climático peligroso. [4]

En su presentación, JBS no hizo ninguna mención acerca del cambio climático pero, como con los otros conglomerados mundiales de productos cárnicos y lácteos, es su deber conocer el impacto climático que conlleva el aumento de la producción. Hace más de una década, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) publicó el primer informe mundial de contabilidad de emisiones de gases con efecto de invernadero procedentes de la industria de productos cárnicos y lácteos, en el cual se demostró el papel global del sector pecuario mundial que exacerba el cambio climático. [5] Algunos estudios posteriores respaldan esta evaluación inicial. [6] A pesar de estas conclusiones, las más grandes compañías cárnicas y lácteas siguen comprometidas con niveles de crecimiento que van en total contradicción con el acuerdo logrado por los gobiernos del mundo en París en 2015 con el fin de mantener el aumento de la temperatura mundial «por debajo de 2 grados centígrados (°C)», con el objetivo de limitarlo a 1.5 °C. [7]

Si queremos alcanzar el objetivo de 1.5 °C, el total de las emisiones mundiales debe declinar rápidamente de 51 gigatoneladas a 13 gigatoneladas [8] en 2050. Si sectores como la energía, el transporte y otros reducen exitosamente las emisiones en conformidad con los objetivos de París, mientras las compañías cárnicas y lácteas continúan aumentando su producción, el sector ganadero representará una porción cada vez más grande de las emisiones disponibles de GEI de 13 gigatoneladas. En el escenario sin cambios donde todos quieren seguir con el negocio, el sector ganadero puede consumir más del 80% del presupuesto, por lo que resulta virtualmente imposible impedir que la temperatura suba a niveles peligrosos por encima de 1.5 °C.[9]

En directa contradicción con las perspectivas de un fuerte crecimiento de JBS, los imperativos del cambio climático exigen una reducción pronta y significativa de la producción por parte de las más grandes compañías cárnicas y lácteas del mundo.

Este informe se centra en los más grandes actores de la industria cárnica y de lácteos. Lo que está en juego es de gran importancia: sin recortes drásticos en sus emisiones de GEI, el mundo bien podría fracasar en su intento de evitar un cambio climático catastrófico. Estas compañías generan no solamente una enorme huella climática —comparable a las grandes compañías de combustibles fósiles— sino que dominan la producción de carne y productos de lácteos en aquellos lugares del mundo donde se presentan excedentes de producción y altos niveles de sobreconsumo de carne y productos lácteos.[10] Éstos son los lugares del mundo donde se hace más necesario implementar abruptas reducciones de emisiones procedentes de la producción de carne y productos lácteos. Esto incluye las exportaciones que alimentan el consumo excesivo entre las más opulentos clases medias y altas de los países en desarrollo.

La huella climática de los grandes productores de carne y lácteos

A diferencia de sus homólogos en el sector de la energía, las grandes compañías cárnicas y de lácteos han escapado hasta ahora al escrutinio público acerca de su impacto en el cambio climático. La falta de información pública sobre la magnitud de sus huellas de GEI es uno de los factores que contribuyen a esto. GRAIN y el IATP han examinado los esfuerzos emprendidos por las 35 compañías más grandes del mundo [11] productoras de carne de res, cerdo, aves de corral y las compañías de lácteos, con el fin de cuantificar sus emisiones de GEI. Encontramos que los datos disponibles públicamente acerca de sus emisiones son incompletos, incomparables entre compañías o años y, en la mayoría de los casos, simplemente son inexistentes. Tan sólo cuatro compañías —NH Foods (Japón), Nestlé (Suiza), FrieslandCampina (Países Bajos) y Danone (Francia)— ofrecen cálculos completos y confiables acerca de las emisiones. Sin embargo, en las actuales circunstancias, incluso estas cuatro compañías no están obligadas a reducir sus emisiones. La mayor parte de las compañías que informan acerca de las emisiones han infravalorado seriamente sus emisiones y no han incluido en sus cálculos la mayor parte de las emisiones de su cadena de suministro.

Estas emisiones de la cadena de suministro, que abarcan todo, de la producción de cultivos para la alimentación animal al metano emitido por el ganado, generalmente representan del 80% al 90% de las emisiones de la industria cárnica y láctea. [12] Sin embargo, las grandes compañías de cárnicos y lácteos tienen la responsabilidad particular de incluir en su contabilidad estas emisiones ascendentes de la cadena de suministro. Siendo compañías integradas verticalmente ejercen un importante control, a menudo directo, sobre sus cadenas de suministro, incluyendo las unidades de engorda y las operaciones de procesamiento, los sistemas de agricultura por contrato y las unidades de producción de piensos. Por ello es imprescindible que las grandes compañías cárnicas y de lácteos sean consideradas directamente responsables de las emisiones de la cadena de suministro ascendente, y se les niegue la posibilidad de trasladar la responsabilidad (y los costos) a sus proveedores agrícolas o al público.

En ausencia de datos completos y transparentes de las compañías más grandes, GRAIN y el IATP realizaron cálculos aproximados de las emisiones procedentes de las divisiones de producción de carne y lácteos de estas compañías. Para ello utilizamos una nueva metodología para el cálculo de emisiones y de datos regionales acerca de las emisiones procedentes de la producción ganadera, desarrollada por la FAO, llamada Modelo Interactivo de Contabilidad Ambiental para la Ganadería Mundial (Global Livestock Environmental Assessment Model, GLEAM), combinado con datos corporativos de los volúmenes de producción disponibles públicamente (véase el anexo). Las cifras son estremecedoras: las emisiones combinadas de las cinco principales compañías están a la par de las de Exxon y significativamente superiores a las de Shell o BP (ver Gráfica 4). En su conjunto, los 20 principales emisores de industria cárnica y de lácteos producen más emisiones que muchos países de la OCDE.

(…)

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[1] JBS, JBS Day New York, 4Q13 and 2013 Results Presentation, 25 de marzo de 2014. Http://jbss.infoinvest.com.br/enu/2892/JBSDayNY_4Q13_eng.pdf

[2] JBS, «JBS Day Transcription – 2013 and 4Q13 results», 25 de marzo de 2014. Https://docslide.com.br/documents/jbs-day-transcription-2013-and-4q13-results.html

[3] Para un buen resumen de literatura revisada por pares, que asocia el aumento del consumo de ganado con un cambio climático catastrófico, véase Kim, B., Neff, R., Santo, R. & Vigorito, J. «The importance of reducing animal product consumption and wasted food in mitigating catastrophic climate change», Baltimore, MD: Johns Hopkins Center for a Livable Future, 2015. https://www.jhsph.edu/research/centers-and-institutes/johns-hopkins-center-for-a-livable-future/_pdf/research/clf_reports/2015-12-07e-role-of-diet-food-waste-in-cc-targets.pdf

Las cifras de crecimiento citadas por JBS se basan en los datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación acerca del aumento de la producción de carne de vacuno, cerdo, aves de corral y carne ovina, datos que constituyen también la base de las proyecciones de las emisiones presentadas en la Figura 1 del presente informe.

[4] Greenpeace International, «Less is more: Reducing meat and dairy for a healthier life and planet,» 2018. http://www.greenpeace.org/livestock_vision.

[5] FAO, «Livestock’s Long Shadow: Environmental Issues and Options», 29 de noviembre de 2006. Http://www.fao.org/3/a-a0701e.pdf

[6] P.J. Gerber et al. «Tackling climate change through livestock – A global assessment of emissions and mitigation opportunities,» FAO, 2013. Http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf

[7] «El objetivo central del Acuerdo de París es fortalecer la respuesta mundial frente a la amenaza del cambio climático, manteniendo un aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de 2 °C, por encima de los niveles pre-industriales y continuar los esfuerzos para limitar aún más el aumento de temperatura hasta hacia 1.5 °C.» https://unfccc.int/process-and-meetings/the-paris-agreement/the-paris-agreement

[8] 1 gigatonelada = 1 mil millones de toneladas

[9] Aquí nos referimos a un presupuesto basado en la cantidad acumulada de emisiones de gases de efecto invernadero permitidas durante un periodo de tiempo para mantener los aumentos promedio de la temperatura global dentro de 1.5 °C.

[10] Con base en las emisiones de las compañías de productos de ganadería, incluyendo las emisiones de los sistemas de ganadería y los sistemas de combustibles fósiles que incluyen las emisiones finales.

[11] En términos de volumen de producción.

[12] P.J. Gerber et al. «Tackling climate change through livestock – A global assessment of emissions and mitigation opportunities,» FAO, 2013. http://www.fao.org/docrep/018/i3437e/i3437e.pdf

Más información:

Expertos del IPCC recomiendan «cambios sin precedentes» para limitar el calentamiento global a 1,5ºC

Carta Abierta: El consejo de de la Organización de Aviación Civil Internacional debe abandonar sus planes de usar biocombustibles

El consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) debe abandonar sus planes de usar biocombustibles y el mito del crecimiento «neutral» de carbono – Carta firmada por 90 organizaciones de todo el mundo, entre las cuales Otros Mundos A.C./Amigos de la Tierra México, enviada a la OACI el 11 de junio 2018

>> Click aquí para bajar el PDF con la lista completa de las 90 organizaciones firmantes <<

>> Read the English version <<

Entre el 11 y el 29 de junio 2018, el Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) se reunirá en Montreal, Canadá. Muy arriba en su agenda se encuentran las reglas propuestas para el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA, por sus siglas en inglés). CORSIA se basa en la asunción falsa de que las emisiones de carbono de la industria de la aviación en rápido crecimiento se pueden mitigar mediante compensación de carbono y uso de biocombustibles.

Durante la última conferencia de alto nivel de la OACI sobre «Alternativas Sostenibles a los Combustibles en la Aviación», los estados miembros rechazaron los objetivos de biocombustibles propuestos para la aviación. En ese momento, 96 organizaciones de la sociedad civil habían advertido que tales objetivos conducirían a un aumento de los robos de tierras y a la volatilidad de los precios de los alimentos, más deforestación, más destrucción de biodiversidad, más uso de agroquímicos y contaminación de agua potable, sin reducir el impacto climático de la aviación.

Incluso sin los objetivos explícitos, las reglas propuestas por CORSIA podrían abrir la puerta a los planes de uso de biocombustibles a gran escala.

Las reglas propuestas por CORSIA permitirían a las aerolíneas utilizar cualquier biocombustible para tratar de satisfacer el compromiso de «crecimiento neutral en términos de carbono» desde 2020, mientras que cumplan con dos criterios extremadamente débiles y sin un mecanismo creíble para hacerlos cumplir[1]. El órgano ambiental de la OACI ha propuesto previamente 17 criterios ambientales y sociales que al menos deberían dificultar en buena medida que las aerolíneas utilicen aceite de palma. Sin embargo, un reciente reporte de la Fundación Changing Markets ilustra que existen problemas inherentes serios relacionados con la confianza en la certificación de sostenibilidad. En relación al aceite de palma, el reporte concluye que «ninguno de los esquemas ha sido efectivo para desacelerar la deforestación, el drenaje de las turberas o la pérdida de biodiversidad».

El único tipo de biocombustible apto para los aviones que puede producirse en la cantidad necesaria se fabrica a base de Aceites Vegetales Hidrotratados (HVO) y aceite de palma (incluida una fracción de aceite de palma descrita de manera falsa como residuo o deshecho[2], la materia prima favorita para la producción de HVO porque es el aceite vegetal más barato en los mercados mundiales y el más barato de refinar[3]).

Por lo tanto, los planes de biocombustibles de la OACI amenazan con convertir a la industria de la aviación en el nuevo conductor de la deforestación – así como de los robos de tierras y los abusos de los derechos territoriales y humanos. Al mismo tiempo, no hacen nada para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero siempre crecientes de la aviación, asociadas al interminable crecimiento de la industria.

Es incluso más preocupante que -junto a los biocombustibles-, la CORSIA de la OACI permitirá a las aerolíneas alcanzar la llamada «neutralidad» a través del uso de las compensaciones de carbono. Los planes de compensación de carbono de ICAO fueron denunciados por 80 organizaciones de la sociedad civil en 2016. En enero 2018, Virgin Atlantic se retiró de un proyecto de compensación de carbono en Camboya después de que se revelaran elevados niveles de deforestación y violaciones graves de derechos humanos en el área del proyecto – lo que significa que las emisiones de la aviación no estaban siendo compensadas en absoluto. Desafortunadamente, está lejos de ser un incidente aislado y las aerolíneas pueden esperar que este tipo de casos quedarán expuestos cada vez más según se vaya expandiendo el uso de las compensaciones por parte de su industria.

El futuro de las compensaciones está aún más en duda porque se requiere de parte del Acuerdo de París que todos los estados y todos los sectores corten sus emisiones hasta llegar a cero. En todo caso, no queda espacio para un mecanismo en el que un sector evita cortar sus emisiones pagando a otros sectores para que corten las suyas.

Finalmente, existen propuestas que permiten que los combustibles fósiles se clasifiquen como «combustibles sostenibles para la aviación» y se acrediten bajo CORSIA. Esto podría significar que el queroseno de las refinerías de petróleo donde el calor y la energía procede de la quema de madera, falsamente clasificada como neutral en términos de carbono (lo cual aumenta aún más la presión sobre los bosques) – o el queroseno que procede de fuentes de petróleo que requieren menos energía para su extracción que otros fueran clasificados como sostenibles.

Urgimos a los miembros del Consejo de OACI a rechazar el mecanismo CORSIA que se basa en las soluciones falsas de los biocombustibles y la compensación – y que incluso recompensarían directamente a las empresas petroleras – y a tomar en serio el Acuerdo de París para limitar el cambio climático a 1,5°, lo cual no se podrá alcanzar a no ser que el crecimiento de la aviación acabe y se revierta.

Notas:

    1. Los únicos criterios propuestos son que la materia prima no debe proceder de tierras deforestadas después de 2009 y que los biocombustibles deben tener el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles convencionales – basándose en una metodología fraudulenta que ignora muchos de los impactos climáticos de los biocombustibles: transportenvironment.org/press/eu-commission-surrenders-united-nations%E2%80%99-icao-aviation-biofuels
    2. El destilado de ácido graso de palma (PFAD, por sus siglas en inglés) es ampliamente utilizado por Nestlé y otros fabricantes de HVO que lo describen como «residuo o deshecho». No se trata de un verdadero residuo, sino de una fracción de Aceite Crudo de Palma que tiene alta demanda para otros usos. En la actualidad, el PFAD constituye el 4-5% del Aceite Crudo de Palma, pero la proporción podría aumentar si aumentan lademanda y los precios de PFAD.
    3. El aceite de palma tiene una cantidad elevada de grasas saturadas, por lo que es más barato de refinar HVO que aceites vegetales como colza, que tienen menos grasas saturadas.

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Justicia Climática: Demandan a Shell por no querer reducir su uso de combustibles fósiles

El 4 de abril 2018, la organización holandesa Milieudefensie/Amigos de la Tierra Países Bajos envió una carta a la empresa Royal Dutsch Shell Company en la que le exigía reducir su uso de combustibles fósibles y sus emisiones de gases invernadero, avisándole que al no cumplir con esta exigencias poulares, la organización emprendería una acción judicial contra la compañía. Este 28 de mayo, Shell respondió a Milieudefensie negándose a cumplir con estas demandas, por lo que la ONG iniciará una acción judicial histórica contra Shell con el apoyo de más de 15.000 co-querellantes honorarios y más de 11.000 co-demandantes.

>> Comunicado de Amigos de la Tierra Internacional:

Amigos de la Tierra Países Bajos (Milieudefensie) cursó a Shell una notificación de intención de demanda a la empresa el 4 de abril 2018 por su responsabilidad por el cambio climático, dándole ocho semanas para evitar un litigio si accedía a satisfacer los reclamos de Milieudefensie. Desde entonces más de 15.000 personas de 70 países se han sumado a esta causa por el clima como co-querellantes honorarios y más de 11.000 personas se han sumado a la causa como co-demandantes.

En la carta de respuesta de Shell recibida el 28 de mayo, la Secretaria de la Royal Dutch Shell Company Linda Szymanski rechazó los reclamos de Milieudefensie manifestando: «No me propongo responder en detalle a los reclamos que han planteado». Shell a cambio se refiere a su nivel de ambición actual frente al cambio climático. Sin embargo, la asamblea general de accionistas de Shell rechazó la semana pasada una resolución que proponía que la empresa adoptase metas de reducción de emisiones acordes al Acuerdo de Paris. 

El abogado de Milieudefensie Roger Cox dijo: «Shell no se tomó la molestia de responder a los reclamos y argumentados presentados en la misiva de Milieudefensie. Su modelo de negocios sigue encaminado a un choque frontal con el acuerdo sobre el clima. Shell solamente reitera las medidas marginales que ha adoptado para proteger el clima y que ya conocemos, pero no aborda el asunto del que trata la acción judicial: frenar el cambio climático peligroso».

Shell sostiene en su carta de respuesta que los tribunales no son «el foro adecuado para hacer avanzar la transición energética mundial». El director de Milieudefensie Donald Pols señaló: «Shell claramente ha malinterpretado el ordenamiento jurídico. Si las empresas o los gobiernos violan la ley, es un asunto que pasa a ser de los jueces. La gente está reclamando justicia cada vez más por la contaminación que provocan empresas como Shell».

Sara Shaw, activista de campaña de Amigos de la Tierra Internacional expresó: «Es ilegal prenderle fuego a la vivienda de alguien. Nosotras y nosotros consideramos que es asimismo ilegal que las empresas de combustibles fósiles pongan intencionalmente en llamas nuestro hogar común. El reclamo mundial por justicia climática está cobrando hoy cada vez más fuerza».

Amigos de la Tierra Internacional invita a más personas a sumarse a la causa judicial contra Shell como co-querellantes honorarios.

Contactos:

> Lowie Kok o Marlijn Dingshoff, Amigos de la Tierra Países Bajos – Celular: +31 (0) 62 959 3883 – Teléfono fijo: +31 (0) 20 550 7333

> Sam Cossar-Gilbert, Amigos de la Tierra Internacional – sam.cossargilbert@foe.org.au – Celular: +61 413496570

Más información:

La carta de respuesta de Shell a Milieudefensie a 28 de mayo (PDF)

Ocho escándalos que demuestran el largo historial de menosprecio de Shell hacia la gente y el planeta

Justicia Climática: Shell enfrentará una demanda judicial histórica si no reduce su uso de combustibles fósiles

Comunicado de Amigos de la Tierra Internacional (ATI) – Amsterdam, 4 de abril 2018

Milieudefensie/Amigos de la Tierra Países Bajos anunció que llevará a Shell a la justicia si hace caso omiso de los reclamos que le exigen poner fin a la destrucción del clima.

Donald Pols, director de Amigos de la Tierra Países Bajos, afirmó: «Shell se encuentra entre los diez mayores contaminadores del clima a nivel mundial. Desde hace más de 30 años la empresa es consciente de que provoca un peligroso cambio climático, pero continúa extrayendo petróleo y gas e invierte miles de millones de dólares en la búsqueda y desarrollo de nuevos combustibles fósiles».

El caso cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional, que realiza campañas por la justicia climática para los pueblos de todo el mundo afectados por la energía sucia y el cambio climático. Amigos de la Tierra Internacional tiene 75 grupos miembros a nivel mundial y muchos de ellos trabajan para evitar que Shell continúe extrayendo combustibles fósiles en sus países.

Karin Nansen, presidenta de Amigos de la Tierra Internacional, comentó: «Este caso es importante para los pueblos de todo el mundo. Shell causa enormes daños a nivel mundial: el cambio climático y la energía sucia tienen impactos devastadores en todas partes, pero especialmente en el Sur Global. Con esta demanda judicial tenemos la oportunidad de que Shell rinda cuentas.«

El caso de Amigos de la Tierra Países Bajos es parte de un creciente movimiento mundial para hacer que las empresas rindan cuentas por su responsabilidad respecto del peligroso cambio climático. En enero, la ciudad de Nueva York recurrió a la justicia para exigir indemnización de las cinco principales empresas petroleras, entre ellas Shell, por las consecuencias del cambio climático. Las ciudades de San Francisco y Oakland, así como varios condados de California están haciendo lo mismo. Un campesino peruano presentó una demanda contra la empresa de energía alemana RWE por su responsabilidad en el derretimiento de los glaciares que se encuentran encima de su comunidad a causa del cambio climático. El caso de Amigos de la Tierra Países Bajos es único, ya que es la primera demanda judicial que exige que una empresa de combustibles fósiles haga algo en materia del cambio climático, en lugar de exigir una indemnización.

De ser exitosa, esta acción judicial pionera limitaría significativamente las inversiones de Shell en petróleo y gas a nivel mundial, obligándola a cumplir metas climáticas.

Nansen agregó: «Si ganamos este caso, tendrá consecuencias muy importantes para otras empresas de combustibles fósiles y abre la puerta a más acciones judiciales contra otros contaminadores del clima. Amigos de la Tierra Internacional quiere que se impongan normas vinculantes a las empresas como Shell que a menudo se consideran por encima de la ley, incluso en lo que respecta a las metas relacionadas con el clima».

>> FIRME LA PETICIÓN PARA APOYAR LA DEMANDA CONTRA SHELL <<

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Contacto:

  • Karin Nansen, presidenta de Amigos de la Tierra Internacional: +598 98 707 161; chair@foei.org
  • Lowie Kok o Marlijn Dingshoff, Amigos de la Tierra Países Bajos: +31 (0) 62 959 3883 (móvil); +31 (0) 20 550 7333 (oficina)
  • Sara Shaw, Amigos de la Tierra Internacional: +44 (0)7974 008 270; press@foei.org

Más información sobre la demanda:

Más información sobre la lucha contra la impunidad corporativa:

COP 23: Los países desarrollados deben dejar de obstaculizar las medidas de reducción de emisiones

Pronunciamiento de Amigos de la Tierra Internacional publicado en el marco de la 23º Conferencia de las Partes (COP 23) del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Cambió Climático que se lleva a cabo del 6 al 17 de noviembre 2017  en Bonn, Alemania

Bonn, Alemania,a 13 de noviembre 2017. Mientras la COP 23 se prepara para comenzar su segmento de alto nivel, Amigos de la Tierra Internacional insta a los países desarrollados a que dejen de obstaculizar los avances respecto del financiamiento y la reducción de emisiones previo a 2020 y que se comprometan a adoptar medidas.

Además, agrega que los llamados a la acción durante la marcha de los pueblos por el clima llevada a cabo la semana pasada en Bonn, donde 20.000 personas se movilizaron para reclamar que se ponga fin a la energía sucia, deben ser igualados en las negociaciones.

Meena Raman de Amigos de la Tierra Malasia sostuvo:

«Todos los años venimos a la COP y nos encontramos con un disco rayado. En lugar de demostrar esfuerzos verdaderos, los países desarrollados, incluso los que son parte de la UE, obstaculizan las medidas previas a 2020 y se confabulan con Estados Unidos en detrimento del planeta. Como sociedad civil exigimos a estos gobiernos que cumplan con sus compromisos. Ni siquiera cumplen con las metas débiles, pero vinculantes, del Protocolo de Kioto. ¿Cómo podemos esperar que cumplan con los compromisos no vinculantes y poco ambiciosos de París?»

Sara Shaw de Amigos de la Tierra Internacional agregó:

«Nos quedan solo unos pocos años para mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 1,5 grados y lograr evitar impactos climáticos incluso más devastadores para los pueblos más pobres y vulnerables. Es necesario poner fin urgentemente a la energía sucia en el Norte y financiar de forma masiva la energía renovable y sustentable en el Sur. Aquellos que se denominan a sí mismos como ‘líderes climáticos’ como la UE en realidad expanden a los combustibles fósiles dentro de sus propias fronteras, financian fuentes de energía sucia en el extranjero y no otorgan financiamiento para la transformación del sistema energético en el Sur. Eso no es liderar.»

En la primera semana de la COP23, Amigos de la Tierra Europa publicó un informe que indica que la UE no puede pretender ampliar su infraestructura de gas y al mismo tiempo no superar la parte que les corresponde del presupuesto de carbono mundial.

>> Leer el informe de Amigos de la Tierra Europa: «¿Puede el clima permitirse la adicción de Europa al gas?» <<

Mary Church de Amigos de la Tierra Escocia afirmó:

«La gente se siente frustrada con la falta de celeridad en términos del cambio climático a nivel de la UE y en otros países desarrollados. Fuimos testigos de esto en las calles de Bonn con la mayor protesta por el clima de la historia de Alemania y la acción directa mediante la cual se cerró una mina de carbón cercana. Los movimientos populares son cada vez más fuertes y comienzan a lograr los cambios reales que se necesitan para responder a la crisis climática.»

Raman concluyó:

«Los países desarrollados, que son históricamente responsables por el cambio climático, pretenden reescribir los términos del Acuerdo de París y pasarle la responsabilidad a los países en desarrollo. Esto es poco ético, injusto e inmoral. Necesitamos que se adopten medidas reales en términos del clima y que los gobiernos rindan cuentas para garantizar una transformación real que nos aleje de la energía sucia y nos acerque a un sistema energético limpio en beneficio de los pueblos.»

Antecedentes:

Amigos de la Tierra Internacional ha criticado al Acuerdo de París de 2015 por asumir un enfoque débil «de abajo hacia arriba» en términos de la reducción de emisiones de los países desarrollados y por no ofrecer ningún compromiso real de financiamiento. La organización también ha expresado su rechazo a las falsas soluciones contra el cambio climático, tales como los mercados de carbono, que le permiten a los países ricos continuar emitiendo carbono.

En la segunda semana de la COP23, Amigos de la Tierra Internacional reclamará:

  • Medidas urgentes previas a 2020 por parte de los países desarrollados en términos de mitigación y financiamiento, incluso el compromiso de descontinuar el carbón y otras energías sucias y ofrecer financiamiento para la transición. energética, la adaptación y el mecanismo de pérdidas y daños en los países en desarrollo de acuerdo con el principio de distribución justa.
  • Un diálogo facultativo genuino y efectivo que conlleve contribuciones determinadas a nivel nacional más ambiciosas en función de los principios de equidad y distribución justa.
  • Ausencia de vacíos legales: los países desarrollados no deben usar las falsas soluciones como los mercados de carbono y las tecnologías de emisiones. negativas que no han sido probadas para evitar realizar verdaderas reducciones de las emisiones.
  • Medidas inmediatas y apoyo para el mecanismo de pérdidas y daños: las comunidades ya sufren los impactos del cambio climático.

EVENTOS CLAVE:

PORTAVOCES CLAVE:

  • Dipti Bhatnagar – Amigos de la Tierra Internacional (programa de justicia climática)
  • Sara Shaw – Amigos de la Tierra Internacional (programa de justicia climática)
  • Meena Raman – Amigos de la Tierra Malasia
  • Godwin Ojo – Amigos de la Tierra Nigeria
  • Hemantha Withanage – Amigos de la Tierra Sri Lanka
  • Jagoda Munic – Amigos de la Tierra Europa
  • Ann Kathrin Schneider – Amigos de la Tierra Alemania
  • Hubert Weiger – Amigos de la Tierra Alemania (solo alemán)
  • Donald Pols – Amigos de la Tierra Países Bajos
  • Mary Church – Amigos de la Tierra Escocia

Por más información o para coordinar entrevistas, por favor comunicarse con: Julia Karlysheva/ julia@foei.org

>> Actualización: el 17 de noviembre, tras el cierre de la COP23, ATI denunció

que los países ricos demostraron un pobre liderazgo en torno a la crisis climática <<

Amigos de la Tierra Internacional afirmó que los países ricos han demostrado una vez más un pobre liderazgo al no implementar medidas concluyentes contra el cambio climático, a pesar de las nuevas pruebas que afirman que las emisiones están en aumento.

Dipti Bhatnagar, de Amigos de la Tierra Internacional, sostuvo: «Los países ricos, incluso aquellos que se denominan ‘líderes climáticos’ trajeron migajas a la mesa de discusión sobre las medidas relacionadas con el clima previas a 2020. Pero esto es insignificante, ya que continúan presionando a favor de la energía sucia en sus países y en el extranjero y siguen sin apoyar la transformación energética del Sur. Tal como nos enteramos esta semana, se prevé que las emisiones aumenten nuevamente por primera vez en tres años. Si nada cambia, entonces estos mal llamados líderes se han reservado un lugar en el lado oscuro de la historia».

Ann-Kathrin Schneider, de Amigos de la Tierra Alemania (BUND) declaró: «El carbón es una energía sucia y no tiene ningún lugar en el siglo XXI. Fue una decepción que Angela Merkel no anunciara que descontinuaría el uso del carbón aquí en Bonn. Así no es como se demuestra el liderazgo en términos del clima. Con las 25.000 personas que marcharon por las calles de Bonn en contra del carbón demostramos el poder popular y continuaremos presionando a favor de un mundo libre de combustibles fósiles«.

Más información:

¿Cuáles son los temas relevantes de la COP23?

 

Informe: ¿Puede el clima permitirse la adicción de Europa al gas?

En el marco de la 23º Conferencia de los país de la ONU miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (la COP 23) organizada en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre 2017, el grupo Amigos de la Tierra Europa acaba de publicar el informe «¿Puede el clima permitirse la adicción de Europa al gas?», mientras organizaciones de la sociedad civil presionan a los gobiernos para que abandonen las energías fósiles y trabajen por la Justicia Climática.

>> DESCARGAR EL INFORME COMPLETO EN PDF <<

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>> EN FRANÇAIS <<

INTRODUCCIÓN

En diciembre de 2015, mandatarios de todo el mundo acordaron en París, una vez más, detener el cambio climático, tal como ya lo habían acordado antes en Cancún, Copenhague, Kyoto y Río. Esta vez, los signatarios se comprometieron a «mantener el incremento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales y redoblar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C».

A pesar de estas promesas de actuación para detener el cambio climático, el mundo continúa su marcha hacia un calentamiento global catastrófico y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que, incluso si se cumplen todos los compromisos adquiridos en París, la temperatura del planeta aumentará en más de 3 °C.

En esta incapacidad de afrontar el reto de detener el cambio climático desempeña un papel central la adicción del mundo a los combustibles fósiles: el carbón, el petróleo y el gas. La industria de los combustibles fósiles sigue extrayendo y quemando estos hidrocarburos en cantidades insostenibles, e incluso continúa con las exploraciones para encontrar más. No obstante, se ha observado un cambio en la política energética mundial: aunque se sigue invirtiendo intensamente en carbón y petróleo, se ha producido un viraje importante hacia el gas.

En parte como respuesta a las políticas climáticas y a la influencia del auge del gas de esquisto en Estados Unidos (EE. UU.), la industria del petróleo y del gas está incrementando fuertemente sus inversiones en gas. Se prevé que el gas no solo será un pilar del sistema energético mundial, sino que cada vez tendrá un papel más importante. La Agencia Internacional de la Energía pronostica un aumento de un 50 % en la demanda de gas para el año 2040. En la Unión Europea (UE), el gas es central en la llamada «Unión de la Energía» -la iniciativa de la UE para el futuro de la energía en Europa-.

Pero, ¿este énfasis en el gas resulta compatible con los objetivos del Acuerdo de París refrendado por la UE? ¿Es el presupuesto de carbono disponible suficiente para sustituir un combustible fósil por otro? ¿Debe la UE seguir respaldando un futuro en el que gas tenga una gran relevancia? Y, ¿cuáles serían las consecuencias si lo hace?

TEMPERATURAS EN AUMENTO, EFECTOS DEVASTADORES

Los científicos han demostrado, fuera de toda duda, que un aumento de 2 °C en la temperatura no se puede considerar «seguro». Un aumento de esa magnitud tendrá consecuencias devastadoras que afectarán principalmente a los más vulnerables. Incluso un aumento de 1,5 °C en las temperaturas medias mundiales entraña graves riesgos y amenaza la misma existencia de algunas pequeñas naciones insulares y regiones costeras de poca altitud. Tal como se aprecia claramente a través de los actuales fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, no existe un aumento de temperatura seguro ni aceptable, por lo que el objetivo de los países debe ser el de un aumento de temperatura lo más bajo posible.

El año pasado -2016- fue el más caluroso desde que se tienen registros: la temperatura media se situó 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales. Por otro lado, 16 de los 17 años más calurosos registrados han tenido lugar desde el comienzo del siglo XXI. Además, este año varios acontecimientos nos han recordado que el mundo se enfrenta a una emergencia en relación con el clima: las inundaciones en el sur de Asia y las tormentas en el Atlántico han puesto de relieve, una vez más, el efecto destructor del cambio climático en las vidas humanas y los medios de vida, en particular para los grupos más pobres y vulnerables. Europa sufrió la ola de calor «Lucifer», que afectó a millones de personas y durante la que se registraron temperaturas de hasta 42 °C en Split, Croacia. Los huracanes Harvey e Irma (una de las tormentas atlánticas más fuertes registradas) tuvieron efectos devastadores en gran parte de la región del Caribe y demostraron que incluso los países más desarrollados son vulnerables a las catástrofes climáticas.

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EL PRESUPUESTO DE CARBONO MUNDIAL SE ESTÁ AGOTANDO

El mundo sigue quemando combustibles fósiles y enviando aún más gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que nos está acercando a catástrofes climáticas aún mayores. En 2011, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) calculó que para lograr un 66 % de probabilidad de no alcanzar un aumento de temperatura de 2 °C, el mundo dispone de un presupuesto de carbono de solo 1 000 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono (CO2). Desde entonces ya se ha utilizado una cuarta parte de ese presupuesto. [Véase Anderson, K. y Broderick, J. (2017) Natural gas and climate change, Manchester: University of Manchester – Desde 2011 se habrán emitido al menos 260 GtCO2. El IPCC presenta un presupuesto de carbono de 1000 GtCO2 a partir de 2011 para un 66 % de probabilidad de mantener en 2 grados el calentamiento global. El Global Carbon Project informa que dadas las emisiones acumuladas de CO2 previstas para 2016 se alcanzarán 565 ± 55 GtC (2075 ± 205 GtCO2) para el periodo 1870–2016.]

A las actuales tasas de emisiones, el presupuesto de carbono global se habrá agotado al cabo de solo 20 años, incluso para un aumento de temperatura de 2 °C. [Las emisiones mundiales de CO2 generadas por la industria y los combustibles fósiles son la principal fuente de emisiones globales totales de gases de efecto invernadero. En la actualidad, suponen aproximadamente el 68 %del total de emisiones globales de gases de efecto invernadero y el total calculado para 2015 fue 36,2 GtCO2 (http://www.unep.org/emissionsgap/ página xiii). Como resultado, tras 20 años de emisiones a estas tasas se agotará el presupuesto de carbono restante de 760 GtCO2.]

Por lo tanto, es necesario tomar medidas climáticas más urgentes y efectivas antes de 2020 si se quieren cumplir los compromisos adquiridos en las conversaciones de París sobre el cambio climático. Las regiones que tienen la mayor responsabilidad histórica por el cambio climático -la UE, EE. UU. y otros países desarrollados que se beneficiaron de las emisiones de gases de efecto invernadero que han generado a lo largo de la historia- siguen emitiendo gases de efecto invernadero en cantidades muy por encima de lo justo o sostenible. En el año 2015, las naciones más prósperas del mundo, en las que vive solo el 17 % de los habitantes del planeta, produjeron el 32 % de las emisiones de carbono del mundo. [Población de la OCDE de 1.276.400 y población mundial de 7.348.500]

LA CUOTA EUROPEA DEL PRESUPUESTO DE CARBONO SE ESTÁ AGOTANDO RÁPIDAMENTE

En abril de 2016, la UE y sus 28 Estados miembros firmaron el Acuerdo de París sobre el cambio climático. La contribución determinada a nivel nacional (CDN) de la UE para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -acordada en marzo de 2015 antes de las negociaciones de París- es un objetivo vinculante de, al menos, una reducción del 40 % en las emisiones nacionales para 2030, en comparación con los niveles de 1990. Los Estados miembros de la UE se encuentran en las fases finales de un acuerdo para la implantación de este compromiso a nivel de la UE.

Sin embargo, este grado de compromiso no es suficiente para reflejar de forma adecuada la responsabilidad y la capacidad de Europa en la lucha contra el cambio climático. De acuerdo con una revisión realizada por organizaciones mundiales de la sociedad civil, como Amigos de la Tierra Internacional, que evalúa las contribuciones equitativas a los esfuerzos globales de mitigación, la UE tiene la responsabilidad de realizar aportes para la mitigación mucho mayores de los que se contemplan en su CDN. Según esta revisión de la equidad de Civil Society Review, la CDN de la UE supone solo una quinta parte de su contribución equitativa a los esfuerzos globales de mitigación. En otras palabras, la justicia climática requiere que la UE multiplique sus esfuerzos casi por cinco para mitigar el cambio climático.

A fin de determinar si el gas tiene cabida en el presupuesto de carbono de Europa, Amigos de la Tierra Europa encargó a investigadores de Tyndall Centre en la Universidad de Manchester y Teesside University que examinasen la compatibilidad del uso continuado de gas en Europa con los objetivos del Acuerdo París sobre el cambio climático. De acuerdo con el estudio, del profesor Kevin Anderson y John Broderick, Europa dispone, como mucho, de solo 9 años de 14 emisiones atribuidas únicamente a la energía antes de que se agote su presupuesto de carbono de 2 °C, teniendo en cuenta la capacidad de los países no pertenecientes a la OCDE para mitigar sus propias emisiones. Es evidente que un objetivo de temperatura más baja supondría un reto aún mayor, pero es de justicia que hagamos todo lo posible por alcanzarlo.

Para sus cálculos, Anderson y Broderick tuvieron en cuenta la capacidad para la mitigación del cambio climático en el hemisferio sur en el marco del presupuesto global de carbono para el objetivo de 2 °C y diseñaron varias trayectorias de mitigación «sumamente ambiciosas» relacionadas con las emisiones de los países no pertenecientes a la OCDE y basadas en el máximo total de sus emisiones de carbono atribuibles a la energía que se alcanzaría entre 2020 y 2025.

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